You are now viewing Poringa in Spanish.
Switch to English

Un trío con el 3ro

Como conté en el relato anterior, con el tercer integrante volvieron a pasar cosas. Esta fue la primera vez que nos vimos en persona.
Ya teníamos los números y habíamos hablado algunas veces. Un día me escribió diciendo que estaba solo en su casa, que tenía pileta y que si me pintaba caer. Me aclaró que también iba a estar un amigo suyo. No lo dudé demasiado. “Dale, vamos”, le dije.
Pasó a buscarme y fuimos para su casa. Cuando llegamos, tal como me había dicho, en la pileta estaba su amigo. Era un tipo grande, cerca de un metro noventa, grandote, con mucha presencia. De esos que apenas lo ves ya te das cuenta de que tiene actitud dominante.
Nos presentamos, empezamos a charlar y a tomar algo en el borde de la pileta. El clima se fue relajando rápido. Entre charla y risas empezaron los roces, primero sutiles y después cada vez más directos.
En un momento nos arrimamos los tres y quedamos como en una rondita. Las manos empezaron a recorrer, tocándonos los culos y las pijas por encima de la ropa. Ahí fue cuando me llevé la sorpresa: cuando le toqué la pija al grandote me di cuenta de que la tenía enorme, gruesa, pesada. Me calentó al instante.
Estábamos sentados en el borde de la pileta y no aguanté más. Me incliné y se la empecé a chupar ahí mismo. Mientras yo le hacía una buena mamada al grandote, el otro flaco me levantó las piernas y me puso los pies sobre su cuello, y empezó a chuparme el culo. La escena era una locura: yo con la boca llena de pija mientras a mí me comían el culo desde atrás.
En un momento el otro se sumó conmigo a chuparle la pija al grandote. Los dos arrodillados, turnándonos y disfrutando de esa verga enorme.
Después de un rato el grandote dijo, con esa seguridad que tenía:
—Vamos adentro, que me los quiero coger a los dos.
A mí me encantaba la idea porque quería sentir esa pija, pero cuando intenté entregarle el culo me di cuenta de que era demasiado grande. Me dolía bastante y no podía relajarme, así que tuve que frenar.
El que me había pasado a buscar era bastante fiestero y le encantaban las pijas grandes, así que dijo que él se hacía cargo. Se la empezó a comer y después se la dejó meter sin problema.
Ver eso me calentó de nuevo. Así que nos acomodamos para hacerlo entre los dos. El grandote estaba abajo, el otro arriba sentado sobre él, y yo me puse atrás en cuatro. Empecé de a poco, probando entrar mientras el otro ya se estaba comiendo la pija enorme del grandote.
Al final terminó aguantándose las dos pijas: la del grandote y la mía, bancándose los bombazos como un campeón.
Para terminar lo arrodillamos frente a nosotros y le dimos las dos pijas para que las chupe. Se turnaba, una y otra, hasta que no aguantamos más y acabamos los dos. Terminó todo lleno de leche, mientras nosotros nos reíamos del descontrol que había sido la situación.
Una noche completamente salvaje que ninguno de los tres iba a olvidar.

0 comentarios - Un trío con el 3ro