
Los efectos que produce esta comunidad sobre nosotros a veces son inesperados. Las relaciones virtuales que tenemos producen cosas que no pensamos que podría ocurrirnos y ocurrirles a las otras personas. El poder de las palabras usadas para crear fantasías y deseos es extraordinario, utilizadas adecuadamente nos llevan a pensamientos placenteros.
Durante meses hable con una amiga -a la que llamaré Juliana-, chateamos, contamos nuestros deseos y fantasías, ya saben: fotos, como cogeríamos, que nos gustaría encontrarnos y tener un sexo salvaje; pero siempre a cientos de kilómetros de distancia.
Ella es una bella mujer de 22 años, morocha, con una cola hermosa y pechos medianos y parados; con novio, pero insatisfecha de su relación. Decidió ingresar a Poringa! para satisfacer su libido, aunque más no sea virtualmente. No es una santa, me ha contado que tiene un vecino con el que coje cada tanto y, por supuesto esta su pareja, pero esta última ya no la contiene de manera adecuada. Trabaja en la caja de un supermercado, de 9 a 17hsen la provincia de Buenos Aires, Argentina.
En nuestros juegos, ella sacó a relucir lo que realmente quiere y no puede -el anonimato, permite eso-, es una hembra caliente que quiere ser bien cogída, tratada suave y duro, emputecida hasta enloquecer y acabar abundantemente. “Necesito un macho maduro que me coja bien” me dijo alguna vez; y luego de varias charlas admitió que coge con el novio pensando en mí. Puede ser real o no, o solo parte de una fantasía creada por la virtualidad, un juego que todo jugamos aquí.

Con el paso del tiempo presentí que su actitud cambiaba, se volvía mas audaz, contaba más. Admitió que quería ser “tu puta” y que la “use” como tal, que le gustan los mayores y, luego de un tiempo sin conectarse, ingresó para decirme que estaba tan caliente que se cogió a su vecino de 50años, y que había sido fabuloso. A partir de ese momento se abrió a contar mas cosas de su pareja, que no las atisfacía, que necesitaba ser tratada con más pasión, que la pija de su novio es muy fina, que no la hace gozar. Insatisfacción a pesar de estar en pareja.
Las fantasías comenzaron a ser mas osadas y las charlas mucho mas calientes. Sueña con que yo la coja por el culo y se lo reviente, pide fotos de mi verga por que “le encanta”, fantasea con que el vecino y yo la usemos como una puta durante toda una noche, y la llevemos con leche en todo el cuerpo a su casa; acordamos que si viajo a Buenos Aires nos encontraríamos.
Así de caliente estaba la cosa, cuando ocurrió esto que les voy a relatar. Era el medio día de un día entre semana, ella suele conectarse a charlar en ese horario -en su descanso para almorzar-, cuando de la nada recibo un mensaje: “Necesito que me cojas”, sorprendido pero atento y siguiendo el juego respondo: “¿Estas necesitando esta pija?” y mando una foto de mi verga erecta. La situación era muy directa no había necesidad de mucha charla, el juego había empezado frontal y bueno... juguemos. La respuesta no se hizo esperar: “Esa pija dame papi, llenáme la concha y la cola”. Admito que automáticamente me comencé a excitar, había iniciado el juego de imágenes enviando una foto y esperaba ser recompensado de la misma manera, pero le pedí que sea una de ese momento, no del archivo de su teléfono. Ella, extrañamente accedió -es cuidadosa con las fotos, pues tiene tatuajes-, se notaba que estaba muy caliente. “Dejáme ver si puedo ir al baño, estoy en el trabajo” fue su respuesta, agregado: “me voy a pajear para vos y te voy a mandar fotos”. Es decir, debía abandonar la caja del hipermercado o dejar de almorzar, para ir a sacarse la foto, era todo un trámite, pero demostraba que estaba excitada.

“Andá y hacéte una paja, quiero ver tu acabada, los jugos de tu concha, tu bombacha sucia” dije de manera imperativa y graficando la situación para excitarla. Pasó un minuto y recibo la respuesta: “está mi compañero en el baño”, es decir que ella abandonó su puesto para ir hacer lo que le pedí, me encanta el juego de calentar no importa el lugar, es como estar cogiendo en un lugar público, avancé con un gif de una penetración dura en cuatro, mientras dialogábamos:
Yo: Así te voy a dar, bien duro.
Juliana: Siii… como una puta.
Yo: te voy a decir: sentí puta... sentí mi verga adentro, sentí como te abro toda.
Juliana: si por favor, dame pija….tratáme como tu puta.
Yo: Siii... puta tomá y te voy a dar un chirlo en el culo.
Este diálogo se dio en el transcurso de dos minutos seguí escribiendo, pero me di cuenta de que ella se había desconectado; bueno, no es extraño que eso ocurra pues todos estamos viendo la página y haciendo otras cosas. Pensé: “quizás, la llamaron a la caja, hizo las fotos y después me las manda”. Lo que si noté es su estado de calentura, que se percibía de manera virtual a cientos de kilómetros. La charla no siguió, al otro día me contó. Los hechos ocurridos en los 5 minutos restantes fueron vertiginosos y excitantes.
Ella estaba muy caliente, abandonó la caja fue al baño a pajearse para enviarme fotos, pero su compañero estaba en el sanitario. El tiempo transcurría chateaba conmigo y se calentaba: “ya tenia la concha mojada” me dijo, y agregó: “entonces decidí entrar al baño”. Allí comenzó otra historia. Abrió la puerta y vio a su compañero con la pija en la mano pajeándose. El hombre -un repositor de aproximadamente 40 años que siempre le tira onda-, la miró, tuvo algo de vergüenza, quiso meter su pija dentro del pantalón, pero ella entró, cerró la puerta rápidamente y avanzó. Miró su pija y con la calentura a cuesta, se arrodilló y comenzó a chupársela, sin mediar palabra.

La pija ya estaba dura y con líquido preseminal en la cabeza. Juliana me dijo que quería bajar la calentura que le había provocado el chat conmigo, no dudó en chupársela de una, metiéndosela en la boca, pasando la lengua por todo el tronco, metiendo los huevos en la boca y pajeándolo. Su compañero sorprendido la dejaba hacer y la tomaba del cabello para meterle la verga toda adentro de su boca.
Luego, la hizo detenerse para no acabarle en la boca, la puso de pie contra el lavamanos, le metió la mano a través del pantalón, comenzó a pajearla y con la otra a apretarle las tetas, mientras besaba su cuello. “Mmmm….esa conchita esta toda mojada” le dijo, ella solo respondió con un: “aja…”, quería apagar su fuego. Allí en el baño de empleados del supermercados, poco iluminado y no muy limpio, se reflejaba en el espejo una hembra en celo, con las patas abiertas y la remera del supermercado levantada, siendo manoseada como una puta cualquiera que deseaba ser poseída y penetrada.

El compañero repositor la dio vuelta con rudeza, le bajó el pantalón y la bombacha hasta las rodillas, con la punta de su pija buscó el agujero de su concha y, sin dudarlo, se la metió de una y hasta donde pudo. Ella gimió, él le tapó la boca para silenciarla, y comenzó a darle duro contra el lavamanos. Juliana, se entregó, se dejó coger, eso quería: gozar y calmar su ardor. Apoyó sus manos contra el manchado espejo y se vio: su remera subida hasta el cuello, sus tetas afuera bamboleándose, su pantalón bajo, un macho maduro detrás penetrándola con cara de fiera salvaje y su rostro con los ojos entre cerrados. Ella con la boca semi abierta y el cabello levemente caído sobre su cara de placer, se sintió muy puta y le gustó. Allí tuvo su primer orgasmo, mientras el repositor bombeaba su concha sin piedad. El hombre sacó la pija empapada por sus jugos, la hizo tirarse para atrás, le escupió el agujero del culo, metió un dedo en el ano, provocando un gemido de placer, separó las nalgas y fue directo al culo. “Nooo…es muy gruesa” dijo Juliana, mirándolo a los ojos a través del espejo y quitó el culo. “Está bien” dijo él y se la ensartó de nuevo en la concha de una y hasta el fondo.
Pasaron pocos segundos para que el repositor esté listo para acabar, ella lo sintió en su concha. “Afuera afueraaa.” le dijo, mientras se subía la remera para que no se la manche y sintió como salía, lanzando su abundante leche en la espalda y en el culo. Él se tiró para atrás, se recostó por la pared, tomó un pedazo de papel para secar la cara, se limpió la pija, se subió el pantalón y le dijo: “estuvo muy bueno, desde hace tiempo te quería coger, sos más putita de lo que aparentás”. Luego, acordaron que él salga primero para no levantar sospechas.

Ella quedó apoyada contra el lavamanos, con las piernas abiertas, las tetas al aire, el culo y la espalda enlechadas y la concha dilatada. Cuando se cerró la puerta, se miró al espejo sonrió, cerró los ojos y volvió a acabar mojando sus piernas. Me dijo que ese segundo orgasmo lo tuvo pensando en mí, no sé si será cierto, pero es parte de la fantasía de esta comunidad. Se limpió y volvió a la caja del supermercado, no habían pasado más de 5 minutos, pero a Juliana le habían bastado para resetear el día, había apagado la calentura que tenía, la habían excitado, la penetraron y ella tuvo orgasmos con dos hombres: uno real y otro imaginario. “Hay disculpá, estaba distraída, pagás con débito o QR” le dijo a la clienta que la miró apurándola, y le ofreció una sonrisa mientras pensaba: “que buena cogída me dieron”, y la concha se le volvía a humedecer.
Como siempre: se agradecen los puntos y se leen los comentarios.
4 comentarios - Emputecida por chat y cogida en el baño del trabajo