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Agradeciendo a mi cuñada la ayuda en la mudanza

Estábamos terminando de llevar las ultimas cosas a nuestra nueva casa, un ático que nos habíamos comprado. Alba, mi cuñada, y su novio, nos estaban ayudando, gracias a que este tiene una furgoneta del trabajo que le dejaron usar. Cuando terminamos de subir las cosas, mi cuñado se fue con mi novia a comprar un mueble al Ikea, para traerlo en la furgoneta. Mi infiel cuñada, le dijo que ella se quedaba allí ayudándome a colocar las cosas. La realidad es que sabíamos que teníamos casi una hora para pasarlo bien a solas.
Mi cuñada llevaba un pantalón deportivo, corto y negro, y una camiseta blanca, de tela rugosa, tirantes finos, corta, con un escote redondo, ajustadísima, marcando sus tetazas operadas y que dejaba bien claro que no llevaba sujetador. Nos dimos un buen beso en el salón, mientras acariciaba sus tetazas, disfrutando de que no llevara sujetador, pues se notaban muy bien sus pezones gorditos. La pregunte como podía ir así a una mudanza, que era imposible concentrarse en las cajas y que llevaba todo el rato pensando solo en comerla las tetazas. Bajé la cabeza y comencé a mordérselas. Sus pezones pronto se marcaban bien duros en la camiseta.
Tras darles unos mordiscos, le dije a mi cuñada que le iba a enseñar lo mejor de la casa. Salimos a la amplia terraza y la coloqué en la barandilla mirando las vistas y me puse detrás de ella, poniendo mi paquete bien pegado a su ancho culo. Le dije que eso era lo mejor de todo el ático, sobre todo para cuando hace buen tiempo. Desde la terraza solo había una gran carretera y un centro comercial, por lo que me dijo que no entendía por qué creía que eran unas grandes vistas. Me reí y le dije que mirara también a los lados. No teníamos vecinos a los lados ni frente a la terraza había más pisos, por lo que allí se podía pasar muy bien sin ser molestados por nadie. Mis manos subieron desde su cintura a sus tetazas, agarrándolas fuerte, desde abajo. Alba se rio, giro la cabeza y nos volvimos a besar.
Metí mis manos por dentro de su camiseta y seguí acariciando sus tetazas, hasta que subí la camiseta, que siendo cortita no me costó mucho, y las deje al descubierto. Se las volví a agarrar por debajo y se las moví, mientras le decía que viera como nadie podía decirnos nada. Se dio la vuelta y nos volvimos a besar, hasta que baje la cabeza para comérselas nuevamente. Alba comenzó a acariciar mi paquete. Se arrodillo, me desabrocho el pantalón y me lo dejo caer. Agarro mi polla, masturbándome y lamiéndola. La metió entre sus tetazas, las apretó y comenzó a hacerme una cubana. Mientras me masturbaba con sus tetazas, lamia mi glande. Dejo de hacerme la cubana para hacerme una mamada maravillosa, mientras acariciaba su cabeza. Poco a poco, la propia Alba, se la metía más a fondo y me la comía más veloz.
La di un condón y me lo puso. Se levanto y nos volvimos a besar, mientras yo desabrochaba el nudo del pantalón. La volví a poner mirando a la calle, apoyando sus manos en la barandilla. La baje el pantalón y la deje con un tanga negro. Golpee su ancho culo con mi polla, hasta que separe un poco sus piernas, aparte el tanga y metí mi polla en su coño. Comencé a follarla suave, mientras azotaba su culo. Pase mis manos por debajo de sus brazos, para agarrar sus tetazas. Mientras las acariciaba, la empezaba a follar más fuerte. Cambie mi polla a su culo y se lo folle, mientras seguía jugando con sus tetazas y le decía que era un gustazo que fuera ella quien estrenara el ático.
La lleve a la zona donde teníamos un sofá en la terraza. Me senté y ella lo hizo sobre mí. Metió mi polla en su coño y empezó a cabalgar como una loca, mientras la comía y apretaba las tetazas. Mi cabeza se perdía entre sus tetazas y ella apretaba más aun mi cabeza, mientras gemía y decía lo buen cuñado que soy. La puse a gatas en el sofá y me puse de rodillas detrás de ella. Metí mi polla en su culo y se lo empecé a follar bien duro, mientras se lo azotaba. Me tumbe y ella se sentó sobre mí. Volvió a meter mi polla en su coño y cabalgo nuevamente, bien fuerte, con mis manos agarrando sus tetazas. Mis pulgares acariciaban sus duros pezones y los pellizcaba de vez en cuando. Se inclino, colocando sus tetazas en mi cara y se las comí, mientras acariciaba su culo, sin que ella parara de cabalgar.
Cuando Alba se corrió, la tumbe en el sofá. Me puse de rodillas entre sus piernas y las levante, colocándolas contra mi pecho. Aparte el tanga y metí mi polla en su culo, follándoselo a fondo. Sus tetazas se movían bien rico con cada penetración. Cuando estaba a punto de correrme, la pedí que se quitara la camiseta, me puse de rodillas sobre su pecho y me quite el condón. Metí mi polla entre sus tetazas y me hizo una cubana, nuevamente. Lo hizo a una alta velocidad, hasta que mi semen salió disparado, manchando su cara y sus tetazas. Metí mi polla en su boca, para que tragara lo que aún seguía saliendo y para que me la dejara bien limpia. Nos sentamos en el sofá y nos besamos. Fui recogiendo mi semen de sus tetas y cara, con mis dedos y dándoselo en la boca, para que se lo tomara.

Tras unos minutos de besos, Alba se fue al baño a limpiarse las tetazas y la cara. Escribí a mi novia a ver cómo iban y me respondió que aún le tenía a mi cuñado dando vueltas por el Ikea mirando cosas, por lo que tardarían aun un rato más en volver. Cuando Alba volvió del baño, la esperaba, vestido, en el salón, con su camiseta. Se la di y la hice ayudarme a colocar las cosas de las cajas, solo con el tanga y la camiseta puestas. Cada vez que nos cruzábamos la daba un buen azote en su ancho culo o acariciaba alguna de sus tetazas.
Tras un rato, cogí un par de cervezas frías y la dije que viniera al salón a tomárnoslas. Cuando vino nos volvimos a besar y puse las cervezas contra sus tetazas, poniendo sus pezones muy duros, debido al frio de estas. Se le marcaban espectacularmente en la camiseta y no pude contenerme el darle unos mordiscos. Le di su cerveza y la llevé al sofá. Me senté y ella lo hizo sobre mi de rodillas. Nos dimos un nuevo beso, con mi mano acariciando su culo. Abrimos las cervezas, brindamos por muchos ratos morbosos en el nuevo ático y bebimos. Nos volvimos a besar y le quite la cerveza a Alba, para volver a pasarlas por sus pezones, para mantenerlos bien duros y marcados en la camiseta. Bajé la cabeza y se los volví a morder, mientras Alba recuperaba su cerveza y bebía. Le quité la camiseta y seguí comiendo sus tetazas. Tiré mi cerveza por sus tetazas y se las lamí, mientras azotaba su culo con mi otra mano. Solté mi lata vacia y agarre fuerte sus tetazas, apretándolas, sin dejar de comérselas, sobre todo los pezones.
Cuando Alba termino su cerveza, soltó también la lata y se bajó, colocándose entre mis piernas, de rodillas en el suelo. Me quito el pantalón y comenzó a hacerme un mamadón. Por la velocidad con la que me la comía, se veía que estaba cachondísima. Cuando la tuve durísima, la metió entre sus tetazas, las apretó y volvió a hacerme una tremenda cubana, mientras lamia mi glande.
Alba me puso un condón y se montó sobre mí, de rodillas. Cabalgo suave, con mi polla en su coño. Mis manos agarraron su culo, mientras la volvía a comer las tetazas. Cuando nos besábamos, mis manos acariciaban las tetazas, y volvían a su culo, cuando bajaba la cabeza para comérselas. Poco a poco, Alba, iba subiendo la velocidad de la cabalgada. Se lo cambio de agujero y cabalgo fuerte, con mi polla en su culo.
Volvió a meterse mi polla en su coño y me levante del sofá, cogiéndola en vilo. La fui follando, camino de mi habitación. Nos tiramos en la cama, quedando Alba debajo de mí. Alba me rodeo la cintura con sus piernas y seguimos follando. Nos besábamos y acariciaba sus tetazas. Me puse de rodillas entre sus piernas y seguí follándola, acariciando sus muslos. Sus tetazas se movían bien rico con cada penetración. Cuando Alba me dijo que se iba a correr, me arrodille en el suelo, entre sus piernas. Coloqué sus piernas en mis hombros, aparte su tanga y se lo comí hasta que se corrió.
Me levante y la coloque a gatas en la cama. Metí mi polla en su culo y se lo follé fuerte, mientras lo azotaba. Me acabe echando sobre su espalda, agarrando sus tetazas y besándonos, mientras la follaba más duro aún. No pare de follárselo hasta que me corrí dentro. Alba se sentó en la cama, me quite el condón y me comió la polla, limpiándomela con unos buenos lametones.

Nos quedamos tumbados en la cama, besándonos y comiéndola las tetazas, hasta que Rakety me llamo para avisarme que ya venían para casa.

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