Saludos a todos, en mi primer relato les conté cómo me cambió la vida a raíz de inscribirme en un estudio ingiriendo medicamentos.
En aquella clínica donde me dieron esas píldoras rosas que transformaron mi cuerpo.
Al principio me espanté pero después de persuadirme con el doble del pago decidí continuar con la medicación mientras estudiaban sus efectos en mi cuerpo.

Con el paso del tiempo me acostumbré a vivir como "Andrea".
Le decía a mis padres por msgs de texto que tenía mucho trabajo y por eso no podía viajar a verlos.
Con el tiempo comencé a acostumbrarme (tal vez de más) a los privilegios y pluses que tenía como mujer.
Arturo era un perdedor, pero a Andrea la tratan muy diferente.
Soy una calienta pijas y me encanta dejar a los hombres bien duros después de un rato de coqueteo, pero nunca había pasado de ahí.
Hasta que conocí a Luis...
Fue hace poco mas de medio año que recién me había mudado a este departamento que queda muy cerca del centro.
A pesar de que recibía buen dinero con el pago por estar tomando las píldoras rosas pensé en conseguir un ingreso extra. Conseguí un trabajo como mesera en un hooters en el centro de la ciudad.


Un día volviendo del trabajo fue que conocí a Bety mi vecina, estaba ella barriendo la banqueta cuando nos encontramos, nos saludamos con un sonrisa y me metí a mi departamento, no pude evitar notar el hombresote sentado en su sala porque tenía la puerta abierta.
Con el paso del tiempo de estar viviendo ahí Bety y yo nos volvimos muy buenas amigas.
Ambas nos frecuentábamos mucho, sus dos hijos me querían mucho me decían"tía"; jugaban juntos mientras nosotras chismeabamos.
Yo firmé un acuerdo de confidencialidad y no podía hablarle sobre que antes era un hombre de 23 años llamado Arturo ni sobre la clínica ni las píldoras rosas, por lo que me limitaba a hablar sobre las cosas que me pasaban durante el dia en el trabajo.
Bety por otra parte me contaba sus penurias y problemas. Nos quedábamos hasta tarde en casa de la otra tomando café y platicando.
Hablábamos de cosas cotidianas a la vez que de alguna cosa más personal. Le confesé que francamente ya sentía la necesidad de estar con un hombre. Alguien que me hiciera suya, que me hiciera gozar. Lo decía en voz alta para ver si su esposo en el cuarto escuchaba.
-Amiga te voy a presentar a un primo-
Me decía bromeando.
Las visitas a la clínica eran ahora dos veces por semana.

La última vez que fuí le pedí a la doctora con mucha vergüenza que me diera condones o unas pastillas anticonceptivas (porque tenía vergüenza de ir a comprarlas yo)
También quería saber si eso intervenía con la medicación.
-Para nada Andrea-
-Me alegra que te liberes de tabúes y decidas disfrutar tu sexualidad-
Me decía la doctora mientras escribía una receta para darme otra dotación de las píldoras.

Me dió todo lo demás y me fuí para la casa.
Al subir a mi departamento afuera de su puerta estaba el marido de Bety fumando y con una cerveza en la mano.
Su esposo es un hombre mayor que ella, es alto moreno, atractivo, con muy buen cuerpo y por lo que me contaba Bety es muy buen amante.
Lo saludé tímidamente y me contestó con un vocerón de macho alfa, creo que notó que estaba nerviosa porque batallé para abrir mi puerta, incluso se me cayeron las llaves, con mucha vergüenza me agaché por ellas y me metí rápidamente.
Al entrar tenía el corazón agitado y la respiración entrecortada de lo exitada que me dejó el esposo de Bety.
Tomé una ducha para calmar las ganas.
Mi amiga en una de nuestras charlas me había contado de las muchísimas veces que Luis (su esposo) le puso el cuerno así que tenía muy claro que tipo de hombre era.
Llevaban cinco años años viviendo juntos y por lo que me contaba la trataba super mal cuando tomaba y sobre todo que ya la tenía más cargada de cuernos que un venado.
La pobrecita no pudo más y empezó a llorar.
-Quien lo diría amiga yo siempre te miré muy contenta con tu matrimonio-
La abracé consternada aunque me estaba carcajeando por dentro.

-Te voy a dar un consejo Bety, no te confíes de él, en cualquier momento te puede mandar a volar, él no es hombre de una mujer-
Le "aconsejaba" a mi amiga para que lo dejara.
Siempre que podía le echaba en cara a mi amiga que estuviera casada con un tipo como él.
-Bety tu vales más-
Le decía yo.
-Ya vas a ver como luego es él quien te busca y va detrás de tí, eso le va a enseñar a valorarte-
Un día llegando del trabajo encontré varios WhatsApp de Bety contándome que se había peleado con su esposo que se había ido donde su mamá y que no fuera a buscarla porque no iba a estar.
Le marqué y estuvimos platicando, al parecer le encontró unos msgs con otra.
Bueno estuve hablando con Bety hasta que desahogó todo su llanto.

Justo esa noche se soltó la lluvia muy fuerte, se tronó un poste y se fue la luz en todo el edificio.
Yo bajé a comprar unas baterías a la tienda para tener algo de iluminación.
Ya de regreso subiendo las escaleras vi a Luis el esposo de mi amiga tomando afuera de su puerta sentado sobre una hielera.
Yo por educación lo saludé.
-Buenas noches vecino-
Me devolvió el saludo.
Le pregunté por Bety, (yo ya sabia que no estaba) me dijo simplemente que estaba donde su mamá.
-Que bueno por los niños, con este caloron que hace ni iban podrían dormir bien- le dije.
Él ya no comentó nada mas al respecto.
Apenas si lo alcanzaba a mirar, estaba todo muy oscuro.
Cuando por fin se dio el típico silencio incómodo me despedí.
-Pues hasta mañana vecino, ahí me saluda a Bety cuando regrese-
Ya lo daba todo por perdido pero él dijo algo que lo cambió todo por completo.
-Que tenga buenas noches vecina, le invitaría una cerveza para que se baje el calor un rato pero usted no toma verdad-
Ahí estaba.. esa era mi oportunidad, esa invitación no se la hace un hombre a una mujer "porque sí".
-Jajajajj pues la verdad que sí se antoja vecino pero tengo que llegar a hacer unos pendientes-
(No acepté su invitación a la primera no quise verme tan regalada)
-Que pendientes si no hay luz vecina ni va a poder ver nada, vengase vamos a platicar un rato hombre-
Enseguida insistió él, me gustó notarlo interesado por detenerme, me di cuenta que también me traía ganas él a mí y con las cervezas seguro ya andaba bastante deshinibido.
-jajajj si vdd vecino-
No paraba de reírme como un tonta por los nervios.

Me regresé y puse mis bolsas en el suelo.
Nos pusimos a tomar una cerveza en su puerta porque tampoco se atrevió a decirme de una que me metiera pensaría que me iba a negar o algo así.
Estuvimos ahí hablando un rato de la lluvia.
-Hay vecino, ya se me habrá metido el agua-
Le decía yo para no perder el hilo de la plática.
Ya iba a media cerveza y como no estoy acostumbrada a tomar ya me sentía algo mareada y también super relajada. Él igual siempre lo había visto bastante serio y ahora ya hasta me estaba haciendo plática, sobre todo cosas un poco personales pero no me lo tomé a mal.
Era ahora o nunca.
Me empecé a hacer la ingenua como que no sabía que pasaba, no quería dejar pasar esta oportunidad.
Era la noche, no sabía muy bien de qué, pero esa era la noche.
Aunque lo notaba algo cohibido como tomando precauciones de ser tan lanzado.
Quizá pensaba que le iría con el chisme a mi amiga si se equivocaba, tenía que hacer algo yo para dejarle claro que también tenía ganas de coger con él.
Ya no se ni cuantas cervezas llevábamos y al dar un trago a la mía se derramó algo de cerveza por la comisura.
-iAy!-
Grité al sentir la cerveza fría sobre mí.
Mis pezones chismosos se asomaban junto con las aureolas a través de la tela de mi blusa.

La lluvia no paraba todo lo contrario se arreció todavía más y la verdad estaba muy agusto no supe como se nos pasaron las horas
Luis me pasó otra botella, y después otra y seguimos platicando.
Primero pequeñas cosas, que con las cervezas encima se fueron convirtiendo en cosas cada vez más interesantes. Incluso me terminó contando lo de su pelea con mi amiga y de que se fue de la casa con los ninos.
-Yo creo que debería dejarla vecino, ósea me refiero a darle su tiempo para que se calme un rato y ya después la busca-
Le decía yo.
Los dos estábamos deseando que no llegara la luz para no acabar con ese momento.
De un rato a otro se dejó venir la lluvia ahora sí con ganas empezó a llover con viento y nos empezamos a mojar.
Ni forzandolo se habría presentado mejor situación para pasarnos adentro.
Nos metimos, nos mojamos un poco.
Yo llevaba ropa cómoda porque hacía calor, una blusita sin mangas y un short corto, pero no me puse brassier debajo y con la mojada que nos dimos se me notaban los pezones por encima de a blusita que llevaba.
Yo me cruze de brazos y seguimos platicando, aunque cuando me distraía notaba su mirada para nada discreta en mis tetas.
Hacia bastante calor adentro, levante los brazos para amarrar mi pelo, Luis volteo rápido a mirarme las axilas.
No me cubrí. Deje que me morboseara todo lo que quisiera, quería ponerlo como un burro.
-Ahora sí se soltó bien la lluvia vecino-
Le dije yo asomándome a la ventana.
Me volteo y choco contra él.

Ahí lo tenía por fin a ese toro, lujurioso, fornido y bien caliente, con el miembro de ya fuera de su short y sus bolotas colgando.
Yo me quedé con la boca bien abierta cuando me giré.
No dije nada al momento, me quedé hipnotizada con el paquetote que tenía colgando.
Luego lo miré a él que se notaba que vió mi sorpresa en el rostro.
-Si es verdad eso de que entre más altos más grande la tienen-
Pensaba yo...
Creo que se dió cuenta que estaba paralizada de la impresión y decidió ir más allá.
Metió su mano entre mis piernas y me empezó a dar una tallada bien rica, todo mi cuerpo se estremeció y empecé a retorcerme y gemir mientras lo tomaba fuertemente del brazo.
Sentía que corrientes eléctricas recorrían mi cuerpo, mi corazón estaba a mil acelerado.
Mis ojos divagaban y me dio algo de vergüenza porque un poco de saliva se escurrió por la comisura de mis labios.
Al ver eso él arreció todavía más su ritmo endemoniado, yo sentía que estaba a punto de correrme.
-Espera!-
Le dije.
A él ya se le notaba la exitación en la punta de la verga, que palpitaba de deseo por entrar en mi coño.
Empezamos a besarnos bien rico tallandonos las lenguas y me besaba el cuello.
-Mmmmm-
Que deliciosa sensación.
Me puso al mil, estaba hirviendo por dentro me palpitaba la concha, me pedía a gritos por la verga de Luis.

Ya no había vuelta atrás. Me tenía completamente desnuda comiéndome rico a su antojo.
Ya no pude más busque su cierre del pantalón quería sacarle la verga, él me ayudó a desabrocharse yo creo que me vio muy impaciente, jejejje.
En cuanto pude sacarsela me dejó con la boca abierta la verdad.

Y también entendí muchas cosas, sobre todo el por qué mi amiga no quería dejar a este semental.
Pues es gruesa, grande y gorda, cabezona toda venosa.
Él se dió cuenta de la cara que hice y es que la verdad si me sorprendió jejejj; pero no dijo nada.
Me agaché yo solita y empecé a mamarsela.
-Mmhh mmmhhff glugpp mmmhhh-
Me encantó su vergota, me encanto sentirla en mi boca, poniéndose cada vez más dura, más parada el disfrutaba la chupadota que le estaba dando.
-Ahhh, oooooooohh-
Me encantaba escucharlo gemir y con más ganas se la chupaba!.
-Ahora entiendo por qué tiene a mi amiga toda enamorada de esa manera-
Pensaba yo ahogada en saliva y el jugo de la vergota de Luis.

Comencé a chuparle bien rico las bolas mientras mi mano lo masturbaba duro.
Intentaba llevarlo al punto que todo le diera igual.
Que solo quisiera hacerme el mayor número de perversiones.

Tuvo que detenerme.
Uff me acuerdo y se me hace agua la concha por acordarme de la chupadota que le dí, estuve así prensada de Luis chupandosela un buen rato dándome el gusto.
Con todo y esto estaba más cerca de venirme yo de lo rico que me lo estaba comiendo centímetro a centímetro.
Que rico le chupe los huevos mientras lo masturbaba, eso se notó que le encantó.
Yo no paraba de mamar entre gemidos y suspiros profundos.
-Mmmm… mmmmmmhh-
Tuvo que detenerme, lo tenía a punto de venirse también a él.
Después me levantó del brazo y nos fuimos a su cuarto.
Me tomó y me acomodó en el colchón. Miré hacia abajo y casi me muero de vergüenza.
No había caído en cuenta por completo. Llevaba sin depilarme desde el último chequeo la semana pasada.
Notaba su pene sobre el poco vello que ya había crecido en mi coño, la sensación era genial.
Me comenzó a besar. Su saliva se derramaba sobre mi boca, yo la quería, y su lengua buscaba la mía, me hacía sentir que era suya.


En ese momento ninguno de los dos nos acordamos de la pobre Bety.
Nos valió madres como se dice acá, sólo queríamos pegarnos un revolcón bien rico.
Ya no nos importó nada a ninguno de los dos. Me encantaba sentir sus músculos, su abdomen y sus manos, uff sus manos.
Tiene ese tipo de brazos grandes y fuertes que a todas nos encantan tanto.
Pensar que me tenía bien caliente el marido de mi amiga cuando él se había comportado como un auténtico patán con ella, y yo apenas hace no más de medio año era un chico de 23 años llamado Arturo y estaba completamente quebrado.
Eso me hizo entender que prevalecen siempre los instintos sobre la moral.
Ahora era Andrea, y Andrea estaba muy cachonda, tanto que nada de eso me importó en lo más mínimo.
Que rico sentí cuando Luis se abrió paso hasta mi coño y me empezó mamar bien rico la panocha.
La punta de su lengua atacaba duro mi clitoris.
La concha me escurría, me tenía goteando este semental.

De lo caliente que me tenía se me fue de la mente que vivíamos en una torre llena de chismosos, se me pasó ser discreta y comencé a gemir bastante fuerte, gritaba de gusto y le pedía más.
-sigue sigue sigue, si sii más sigueee!! Aaaahhh!!!-
-AAAHHHHH AHHH AHHH!!!-... 💦💦💦💦💦
Me iba a correr...
Creo que a pesar de la lIluvia los vecinos me oyeron gritar.
Luis me hizo venirme hasta mearme encima.
Había manchado las sábanas, donde todas las noches Bety se dormía con él.
Donde ahora me estaba dando caña mí.
Estábamos todo sudados los dos, yo no paraba de venirme no sé que me pasaba.
No sabía si era por la cantidad de hormonas que contenían las píldoras rosas o simplemente estaba ebria de lujuria, como drogada de excitación.



Además recuerden que esta era la primera vez que tenía relaciones sexuales siendo Andrea, y luego me ponen a este semental en frente.
Me estaba sacando todo el jugo con las estocadas de su miembro en mi coño.
La pendeja de mi amiga nunca supo valorar lo que tenía en casa ni supo como aprovechar al máximo a su marido en la cama.
Dejé manchas de mi corrida por toda la sábana,y una mancha enorme, como un charco.
El estaba dispuesto a matarme de deseo... o eso parecía.
Me estaba cogiendo bien rico, yo tenía la mente completamente nublada.
Cerré los ojos, solo quería gozar la sensación de ser una mujer recibiendo la verga de un hombre.
Estaba en el cielo de las putas.
Sentía mi cuerpo lleno de lujuria, de pasión todo me daba vueltas, mis piernas me temblaban.
Siguió dándome lengua como por veinte minutos más luego me levantó y me volteó.
Me tomó fuerte de las caderas me dio varias nalgadas fuertes y bien puestas.
Yo estaba temblando de placer con los ojos en trance, transpirando exitación por cada poro.

Cuando volví en mí misma, alcancé a verme de reojo en un espejo que tenían a un lado de la cama y me encantó verme así en aquel pequeño cuarto oscuro con la lluvia afuera y empinada en el colchón que la pendeja de Bety sólo utilizaba para dormir con este semental.
Me estaba dando el beso negro más rico de mi vida....
-Mmmmmmmmmmm-...
Que rico la estábamos pasando la verdad.
Yo más me empujaba para atrás restregándole mi culo en la cara para que me lo chupara todo.
Estábamos al mil los dos.
Me estaba usando como a una puta y yo estaba ansiosa de más.
Ya no aguantaba más, no me salían las palabras pero hice que se recostara en el colchón y me le abalancé encima de él como perra en celo.
Lo estaba cabalgando como loca mientras lo miraba como diciéndole "eres mío”.
Gritando a todo pulmón, ahora sí que no quedaban dudas de que los vecinos estaban bien enterados de lo que sucedía en el 601.




Me estaba cogiendo bien rico me hizo sudar, de momentos se levantaba un poco hacia a mí y chupaba mis pezones, así como pasaba su lengua en mis axilas mis tetas y mi abdomen, saboreando mi sudor, nos besábamos, jugando con las lenguas, para potenciar bien rico la venida.
Un ruido nos desconcentró, era su celular que estaba vibrando en la bolsa de su pantalón junto a la cama.
Era Bety que le estaba marcando.
-Ashh.. pinche vieja-
Pensé y tomé el celular para apagarlo.
A él no le importó para nada y rápidamente volvimos a lo nuestro.
Gracias a dios no llego la luz esa noche.
Luis me estaba cogiendo riquísimo en la misma cama donde dormía con mi amiga.
Después de un rato por fin me dio la empinada que tanto deseaba, centímetro a centímetro me lo saboreé enterito hasta que me llegó al fondo.
Sentía mi concha llena de carne, a tope de la vergota de ese Toro.


Sin descansar dejé que me perforara una y otra vez y en todas las poses que quisiera, me veía en el espejo y no lo podía creer.
-Que cogidota me están dando-
Pensaba yo en extasis muy confundida.
Me estuvo dando verga sin descanso.
De un momento a otro sentí como se le engrosaba más, se iba a correr.
Yo mejor que nadie sabía lo que se venía.
Lo anunciaba los repetidos azotes de sus huevos contra mi coño y los espasmos que anteceden la estallada de leche.

Yo también quería correrme de nuevo a la misma vez que él.
Llevé mi mano derecha a mi entre pierna.
-Bufff...-
Era increfble.
Me frotaba el clitoris como una perra en celo mientras jadeaba y gemía como loca.
Hasta que no pudimos más y reventamos de placer. Creo que me oyeron gritar en todo el edificio.
-MÁS, DÁME MÁS, MÁS.. DUROOO DAME
DUROOOOO AAAAAHHHHHHHHH!!!!!- 🔥🔥💦💦💦💦

Terminamos sudados, transpirando y con la respiración entrecortada, pero valió la pena.
Fue una noche intensa, sudamos toda la colcha de la cama.
La energía de ese macho parecía no tener fin.
-Con razón mi amiga le aguantó tantas infidelidades a este cabrón-
Pensaba yo.
Me vine no se cuantas veces y la colcha toda mojada era la prueba de que ahí me habían dado la empotrada de mi vida.
Ohh Dios cuando me cogió de misionero me hizo sentir en la gloria, sentía corrientes eléctricas por todo mi cuerpo.
Me tenía completamente extasiada besándome de lengua a la vez que me cogía con fuerzas.
-AAHHH SIGUE SIGUE! LUISSSS!!-
-SIIII!! OHHH.. OOOHH!-
-ME CORRROOOOOOOOOHHHH!!!-🔥🔥
-AAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHH!!!!!!-
💦💦💦💦💦💦💦

No me salían las palabras pero con las pocas fuerzas que alcancé a juntar le dije.
-Que preñada me estás dando...-
Él estaba muy agitado no pudo responderme sólo me sonrió lujuriosamente.
Le agradezco mucho a Bety que se halla separado de Luis y se halla ido.
Su marido es un hombre que ella nunca pudo apreciar como se debe.
En cuanto nos recuperábamos un poco seguíamos cogiendo y así toda la noche hasta que nos quedamos dormidos.




Al despertar el seguía dormido, afuera ya había sol por lo que ya era bastante tarde como a medio día.
Había botellas de cerveza y un tiradero de ropa por todas partes, fue difícil abrirme paso sin hacer ruido y encontrar mi tanga entre tanto reguero.
No le dije nada a Luis, sólo me vestí y salí del cuarto cuando vi que no pasaba nadie.
Me pasé a mi departamento y me acosté a dormir en mi cama.
Quería ducharme primero pero estaba rendida.
-Más tarde-
Dije y me dejé caer en mi colchón. Casi al instante me dormí y me desperté hasta las 6pm.
Como pude medio acomodé y me bañé.
Esa cogidota que me metió Luis me dejó sin fuerzas.

Tenía el cuerpo lleno de agujetas, cuandome levanté no podía ni caminar las piernas me temblaban horrible jejejje.
A mi amiga le escribí varias veces.
Primero me dejó en visto pero ya después ni siquiera veía mis mensajes.
Yo creo que luego le fueron con el chisme.
Sentía pena por la pobre de Bety que tuvo que regresarse donde su mamá y batallando con los niños ella sola.
Pero bueno mientras tanto a su marido yo ya me lo gozé.
-No te preocupes amiga yo acá te lo cuido-
🤭🫶🏼🤭
En aquella clínica donde me dieron esas píldoras rosas que transformaron mi cuerpo.
Al principio me espanté pero después de persuadirme con el doble del pago decidí continuar con la medicación mientras estudiaban sus efectos en mi cuerpo.

Con el paso del tiempo me acostumbré a vivir como "Andrea".
Le decía a mis padres por msgs de texto que tenía mucho trabajo y por eso no podía viajar a verlos.
Con el tiempo comencé a acostumbrarme (tal vez de más) a los privilegios y pluses que tenía como mujer.
Arturo era un perdedor, pero a Andrea la tratan muy diferente.
Soy una calienta pijas y me encanta dejar a los hombres bien duros después de un rato de coqueteo, pero nunca había pasado de ahí.
Hasta que conocí a Luis...
Fue hace poco mas de medio año que recién me había mudado a este departamento que queda muy cerca del centro.
A pesar de que recibía buen dinero con el pago por estar tomando las píldoras rosas pensé en conseguir un ingreso extra. Conseguí un trabajo como mesera en un hooters en el centro de la ciudad.


Un día volviendo del trabajo fue que conocí a Bety mi vecina, estaba ella barriendo la banqueta cuando nos encontramos, nos saludamos con un sonrisa y me metí a mi departamento, no pude evitar notar el hombresote sentado en su sala porque tenía la puerta abierta.
Con el paso del tiempo de estar viviendo ahí Bety y yo nos volvimos muy buenas amigas.
Ambas nos frecuentábamos mucho, sus dos hijos me querían mucho me decían"tía"; jugaban juntos mientras nosotras chismeabamos.
Yo firmé un acuerdo de confidencialidad y no podía hablarle sobre que antes era un hombre de 23 años llamado Arturo ni sobre la clínica ni las píldoras rosas, por lo que me limitaba a hablar sobre las cosas que me pasaban durante el dia en el trabajo.
Bety por otra parte me contaba sus penurias y problemas. Nos quedábamos hasta tarde en casa de la otra tomando café y platicando.
Hablábamos de cosas cotidianas a la vez que de alguna cosa más personal. Le confesé que francamente ya sentía la necesidad de estar con un hombre. Alguien que me hiciera suya, que me hiciera gozar. Lo decía en voz alta para ver si su esposo en el cuarto escuchaba.
-Amiga te voy a presentar a un primo-
Me decía bromeando.
Las visitas a la clínica eran ahora dos veces por semana.

La última vez que fuí le pedí a la doctora con mucha vergüenza que me diera condones o unas pastillas anticonceptivas (porque tenía vergüenza de ir a comprarlas yo)
También quería saber si eso intervenía con la medicación.
-Para nada Andrea-
-Me alegra que te liberes de tabúes y decidas disfrutar tu sexualidad-
Me decía la doctora mientras escribía una receta para darme otra dotación de las píldoras.

Me dió todo lo demás y me fuí para la casa.
Al subir a mi departamento afuera de su puerta estaba el marido de Bety fumando y con una cerveza en la mano.
Su esposo es un hombre mayor que ella, es alto moreno, atractivo, con muy buen cuerpo y por lo que me contaba Bety es muy buen amante.
Lo saludé tímidamente y me contestó con un vocerón de macho alfa, creo que notó que estaba nerviosa porque batallé para abrir mi puerta, incluso se me cayeron las llaves, con mucha vergüenza me agaché por ellas y me metí rápidamente.
Al entrar tenía el corazón agitado y la respiración entrecortada de lo exitada que me dejó el esposo de Bety.
Tomé una ducha para calmar las ganas.
Mi amiga en una de nuestras charlas me había contado de las muchísimas veces que Luis (su esposo) le puso el cuerno así que tenía muy claro que tipo de hombre era.
Llevaban cinco años años viviendo juntos y por lo que me contaba la trataba super mal cuando tomaba y sobre todo que ya la tenía más cargada de cuernos que un venado.
La pobrecita no pudo más y empezó a llorar.
-Quien lo diría amiga yo siempre te miré muy contenta con tu matrimonio-
La abracé consternada aunque me estaba carcajeando por dentro.

-Te voy a dar un consejo Bety, no te confíes de él, en cualquier momento te puede mandar a volar, él no es hombre de una mujer-
Le "aconsejaba" a mi amiga para que lo dejara.
Siempre que podía le echaba en cara a mi amiga que estuviera casada con un tipo como él.
-Bety tu vales más-
Le decía yo.
-Ya vas a ver como luego es él quien te busca y va detrás de tí, eso le va a enseñar a valorarte-
Un día llegando del trabajo encontré varios WhatsApp de Bety contándome que se había peleado con su esposo que se había ido donde su mamá y que no fuera a buscarla porque no iba a estar.
Le marqué y estuvimos platicando, al parecer le encontró unos msgs con otra.
Bueno estuve hablando con Bety hasta que desahogó todo su llanto.

Justo esa noche se soltó la lluvia muy fuerte, se tronó un poste y se fue la luz en todo el edificio.
Yo bajé a comprar unas baterías a la tienda para tener algo de iluminación.
Ya de regreso subiendo las escaleras vi a Luis el esposo de mi amiga tomando afuera de su puerta sentado sobre una hielera.
Yo por educación lo saludé.
-Buenas noches vecino-
Me devolvió el saludo.
Le pregunté por Bety, (yo ya sabia que no estaba) me dijo simplemente que estaba donde su mamá.
-Que bueno por los niños, con este caloron que hace ni iban podrían dormir bien- le dije.
Él ya no comentó nada mas al respecto.
Apenas si lo alcanzaba a mirar, estaba todo muy oscuro.
Cuando por fin se dio el típico silencio incómodo me despedí.
-Pues hasta mañana vecino, ahí me saluda a Bety cuando regrese-
Ya lo daba todo por perdido pero él dijo algo que lo cambió todo por completo.
-Que tenga buenas noches vecina, le invitaría una cerveza para que se baje el calor un rato pero usted no toma verdad-
Ahí estaba.. esa era mi oportunidad, esa invitación no se la hace un hombre a una mujer "porque sí".
-Jajajajj pues la verdad que sí se antoja vecino pero tengo que llegar a hacer unos pendientes-
(No acepté su invitación a la primera no quise verme tan regalada)
-Que pendientes si no hay luz vecina ni va a poder ver nada, vengase vamos a platicar un rato hombre-
Enseguida insistió él, me gustó notarlo interesado por detenerme, me di cuenta que también me traía ganas él a mí y con las cervezas seguro ya andaba bastante deshinibido.
-jajajj si vdd vecino-
No paraba de reírme como un tonta por los nervios.

Me regresé y puse mis bolsas en el suelo.
Nos pusimos a tomar una cerveza en su puerta porque tampoco se atrevió a decirme de una que me metiera pensaría que me iba a negar o algo así.
Estuvimos ahí hablando un rato de la lluvia.
-Hay vecino, ya se me habrá metido el agua-
Le decía yo para no perder el hilo de la plática.
Ya iba a media cerveza y como no estoy acostumbrada a tomar ya me sentía algo mareada y también super relajada. Él igual siempre lo había visto bastante serio y ahora ya hasta me estaba haciendo plática, sobre todo cosas un poco personales pero no me lo tomé a mal.
Era ahora o nunca.
Me empecé a hacer la ingenua como que no sabía que pasaba, no quería dejar pasar esta oportunidad.
Era la noche, no sabía muy bien de qué, pero esa era la noche.
Aunque lo notaba algo cohibido como tomando precauciones de ser tan lanzado.
Quizá pensaba que le iría con el chisme a mi amiga si se equivocaba, tenía que hacer algo yo para dejarle claro que también tenía ganas de coger con él.
Ya no se ni cuantas cervezas llevábamos y al dar un trago a la mía se derramó algo de cerveza por la comisura.
-iAy!-
Grité al sentir la cerveza fría sobre mí.
Mis pezones chismosos se asomaban junto con las aureolas a través de la tela de mi blusa.

La lluvia no paraba todo lo contrario se arreció todavía más y la verdad estaba muy agusto no supe como se nos pasaron las horas
Luis me pasó otra botella, y después otra y seguimos platicando.
Primero pequeñas cosas, que con las cervezas encima se fueron convirtiendo en cosas cada vez más interesantes. Incluso me terminó contando lo de su pelea con mi amiga y de que se fue de la casa con los ninos.
-Yo creo que debería dejarla vecino, ósea me refiero a darle su tiempo para que se calme un rato y ya después la busca-
Le decía yo.
Los dos estábamos deseando que no llegara la luz para no acabar con ese momento.
De un rato a otro se dejó venir la lluvia ahora sí con ganas empezó a llover con viento y nos empezamos a mojar.
Ni forzandolo se habría presentado mejor situación para pasarnos adentro.
Nos metimos, nos mojamos un poco.
Yo llevaba ropa cómoda porque hacía calor, una blusita sin mangas y un short corto, pero no me puse brassier debajo y con la mojada que nos dimos se me notaban los pezones por encima de a blusita que llevaba.
Yo me cruze de brazos y seguimos platicando, aunque cuando me distraía notaba su mirada para nada discreta en mis tetas.
Hacia bastante calor adentro, levante los brazos para amarrar mi pelo, Luis volteo rápido a mirarme las axilas.
No me cubrí. Deje que me morboseara todo lo que quisiera, quería ponerlo como un burro.
-Ahora sí se soltó bien la lluvia vecino-
Le dije yo asomándome a la ventana.
Me volteo y choco contra él.

Ahí lo tenía por fin a ese toro, lujurioso, fornido y bien caliente, con el miembro de ya fuera de su short y sus bolotas colgando.
Yo me quedé con la boca bien abierta cuando me giré.
No dije nada al momento, me quedé hipnotizada con el paquetote que tenía colgando.
Luego lo miré a él que se notaba que vió mi sorpresa en el rostro.
-Si es verdad eso de que entre más altos más grande la tienen-
Pensaba yo...
Creo que se dió cuenta que estaba paralizada de la impresión y decidió ir más allá.
Metió su mano entre mis piernas y me empezó a dar una tallada bien rica, todo mi cuerpo se estremeció y empecé a retorcerme y gemir mientras lo tomaba fuertemente del brazo.
Sentía que corrientes eléctricas recorrían mi cuerpo, mi corazón estaba a mil acelerado.
Mis ojos divagaban y me dio algo de vergüenza porque un poco de saliva se escurrió por la comisura de mis labios.
Al ver eso él arreció todavía más su ritmo endemoniado, yo sentía que estaba a punto de correrme.
-Espera!-
Le dije.
A él ya se le notaba la exitación en la punta de la verga, que palpitaba de deseo por entrar en mi coño.
Empezamos a besarnos bien rico tallandonos las lenguas y me besaba el cuello.
-Mmmmm-
Que deliciosa sensación.
Me puso al mil, estaba hirviendo por dentro me palpitaba la concha, me pedía a gritos por la verga de Luis.

Ya no había vuelta atrás. Me tenía completamente desnuda comiéndome rico a su antojo.
Ya no pude más busque su cierre del pantalón quería sacarle la verga, él me ayudó a desabrocharse yo creo que me vio muy impaciente, jejejje.
En cuanto pude sacarsela me dejó con la boca abierta la verdad.

Y también entendí muchas cosas, sobre todo el por qué mi amiga no quería dejar a este semental.
Pues es gruesa, grande y gorda, cabezona toda venosa.
Él se dió cuenta de la cara que hice y es que la verdad si me sorprendió jejejj; pero no dijo nada.
Me agaché yo solita y empecé a mamarsela.
-Mmhh mmmhhff glugpp mmmhhh-
Me encantó su vergota, me encanto sentirla en mi boca, poniéndose cada vez más dura, más parada el disfrutaba la chupadota que le estaba dando.
-Ahhh, oooooooohh-
Me encantaba escucharlo gemir y con más ganas se la chupaba!.
-Ahora entiendo por qué tiene a mi amiga toda enamorada de esa manera-
Pensaba yo ahogada en saliva y el jugo de la vergota de Luis.

Comencé a chuparle bien rico las bolas mientras mi mano lo masturbaba duro.
Intentaba llevarlo al punto que todo le diera igual.
Que solo quisiera hacerme el mayor número de perversiones.

Tuvo que detenerme.
Uff me acuerdo y se me hace agua la concha por acordarme de la chupadota que le dí, estuve así prensada de Luis chupandosela un buen rato dándome el gusto.
Con todo y esto estaba más cerca de venirme yo de lo rico que me lo estaba comiendo centímetro a centímetro.
Que rico le chupe los huevos mientras lo masturbaba, eso se notó que le encantó.
Yo no paraba de mamar entre gemidos y suspiros profundos.
-Mmmm… mmmmmmhh-
Tuvo que detenerme, lo tenía a punto de venirse también a él.
Después me levantó del brazo y nos fuimos a su cuarto.
Me tomó y me acomodó en el colchón. Miré hacia abajo y casi me muero de vergüenza.
No había caído en cuenta por completo. Llevaba sin depilarme desde el último chequeo la semana pasada.
Notaba su pene sobre el poco vello que ya había crecido en mi coño, la sensación era genial.
Me comenzó a besar. Su saliva se derramaba sobre mi boca, yo la quería, y su lengua buscaba la mía, me hacía sentir que era suya.


En ese momento ninguno de los dos nos acordamos de la pobre Bety.
Nos valió madres como se dice acá, sólo queríamos pegarnos un revolcón bien rico.
Ya no nos importó nada a ninguno de los dos. Me encantaba sentir sus músculos, su abdomen y sus manos, uff sus manos.
Tiene ese tipo de brazos grandes y fuertes que a todas nos encantan tanto.
Pensar que me tenía bien caliente el marido de mi amiga cuando él se había comportado como un auténtico patán con ella, y yo apenas hace no más de medio año era un chico de 23 años llamado Arturo y estaba completamente quebrado.
Eso me hizo entender que prevalecen siempre los instintos sobre la moral.
Ahora era Andrea, y Andrea estaba muy cachonda, tanto que nada de eso me importó en lo más mínimo.
Que rico sentí cuando Luis se abrió paso hasta mi coño y me empezó mamar bien rico la panocha.
La punta de su lengua atacaba duro mi clitoris.
La concha me escurría, me tenía goteando este semental.

De lo caliente que me tenía se me fue de la mente que vivíamos en una torre llena de chismosos, se me pasó ser discreta y comencé a gemir bastante fuerte, gritaba de gusto y le pedía más.
-sigue sigue sigue, si sii más sigueee!! Aaaahhh!!!-
-AAAHHHHH AHHH AHHH!!!-... 💦💦💦💦💦
Me iba a correr...
Creo que a pesar de la lIluvia los vecinos me oyeron gritar.
Luis me hizo venirme hasta mearme encima.
Había manchado las sábanas, donde todas las noches Bety se dormía con él.
Donde ahora me estaba dando caña mí.
Estábamos todo sudados los dos, yo no paraba de venirme no sé que me pasaba.
No sabía si era por la cantidad de hormonas que contenían las píldoras rosas o simplemente estaba ebria de lujuria, como drogada de excitación.



Además recuerden que esta era la primera vez que tenía relaciones sexuales siendo Andrea, y luego me ponen a este semental en frente.
Me estaba sacando todo el jugo con las estocadas de su miembro en mi coño.
La pendeja de mi amiga nunca supo valorar lo que tenía en casa ni supo como aprovechar al máximo a su marido en la cama.
Dejé manchas de mi corrida por toda la sábana,y una mancha enorme, como un charco.
El estaba dispuesto a matarme de deseo... o eso parecía.
Me estaba cogiendo bien rico, yo tenía la mente completamente nublada.
Cerré los ojos, solo quería gozar la sensación de ser una mujer recibiendo la verga de un hombre.
Estaba en el cielo de las putas.
Sentía mi cuerpo lleno de lujuria, de pasión todo me daba vueltas, mis piernas me temblaban.
Siguió dándome lengua como por veinte minutos más luego me levantó y me volteó.
Me tomó fuerte de las caderas me dio varias nalgadas fuertes y bien puestas.
Yo estaba temblando de placer con los ojos en trance, transpirando exitación por cada poro.

Cuando volví en mí misma, alcancé a verme de reojo en un espejo que tenían a un lado de la cama y me encantó verme así en aquel pequeño cuarto oscuro con la lluvia afuera y empinada en el colchón que la pendeja de Bety sólo utilizaba para dormir con este semental.
Me estaba dando el beso negro más rico de mi vida....
-Mmmmmmmmmmm-...
Que rico la estábamos pasando la verdad.
Yo más me empujaba para atrás restregándole mi culo en la cara para que me lo chupara todo.
Estábamos al mil los dos.
Me estaba usando como a una puta y yo estaba ansiosa de más.
Ya no aguantaba más, no me salían las palabras pero hice que se recostara en el colchón y me le abalancé encima de él como perra en celo.
Lo estaba cabalgando como loca mientras lo miraba como diciéndole "eres mío”.
Gritando a todo pulmón, ahora sí que no quedaban dudas de que los vecinos estaban bien enterados de lo que sucedía en el 601.




Me estaba cogiendo bien rico me hizo sudar, de momentos se levantaba un poco hacia a mí y chupaba mis pezones, así como pasaba su lengua en mis axilas mis tetas y mi abdomen, saboreando mi sudor, nos besábamos, jugando con las lenguas, para potenciar bien rico la venida.
Un ruido nos desconcentró, era su celular que estaba vibrando en la bolsa de su pantalón junto a la cama.
Era Bety que le estaba marcando.
-Ashh.. pinche vieja-
Pensé y tomé el celular para apagarlo.
A él no le importó para nada y rápidamente volvimos a lo nuestro.
Gracias a dios no llego la luz esa noche.
Luis me estaba cogiendo riquísimo en la misma cama donde dormía con mi amiga.
Después de un rato por fin me dio la empinada que tanto deseaba, centímetro a centímetro me lo saboreé enterito hasta que me llegó al fondo.
Sentía mi concha llena de carne, a tope de la vergota de ese Toro.


Sin descansar dejé que me perforara una y otra vez y en todas las poses que quisiera, me veía en el espejo y no lo podía creer.
-Que cogidota me están dando-
Pensaba yo en extasis muy confundida.
Me estuvo dando verga sin descanso.
De un momento a otro sentí como se le engrosaba más, se iba a correr.
Yo mejor que nadie sabía lo que se venía.
Lo anunciaba los repetidos azotes de sus huevos contra mi coño y los espasmos que anteceden la estallada de leche.

Yo también quería correrme de nuevo a la misma vez que él.
Llevé mi mano derecha a mi entre pierna.
-Bufff...-
Era increfble.
Me frotaba el clitoris como una perra en celo mientras jadeaba y gemía como loca.
Hasta que no pudimos más y reventamos de placer. Creo que me oyeron gritar en todo el edificio.
-MÁS, DÁME MÁS, MÁS.. DUROOO DAME
DUROOOOO AAAAAHHHHHHHHH!!!!!- 🔥🔥💦💦💦💦

Terminamos sudados, transpirando y con la respiración entrecortada, pero valió la pena.
Fue una noche intensa, sudamos toda la colcha de la cama.
La energía de ese macho parecía no tener fin.
-Con razón mi amiga le aguantó tantas infidelidades a este cabrón-
Pensaba yo.
Me vine no se cuantas veces y la colcha toda mojada era la prueba de que ahí me habían dado la empotrada de mi vida.
Ohh Dios cuando me cogió de misionero me hizo sentir en la gloria, sentía corrientes eléctricas por todo mi cuerpo.
Me tenía completamente extasiada besándome de lengua a la vez que me cogía con fuerzas.
-AAHHH SIGUE SIGUE! LUISSSS!!-
-SIIII!! OHHH.. OOOHH!-
-ME CORRROOOOOOOOOHHHH!!!-🔥🔥
-AAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHH!!!!!!-
💦💦💦💦💦💦💦

No me salían las palabras pero con las pocas fuerzas que alcancé a juntar le dije.
-Que preñada me estás dando...-
Él estaba muy agitado no pudo responderme sólo me sonrió lujuriosamente.
Le agradezco mucho a Bety que se halla separado de Luis y se halla ido.
Su marido es un hombre que ella nunca pudo apreciar como se debe.
En cuanto nos recuperábamos un poco seguíamos cogiendo y así toda la noche hasta que nos quedamos dormidos.




Al despertar el seguía dormido, afuera ya había sol por lo que ya era bastante tarde como a medio día.
Había botellas de cerveza y un tiradero de ropa por todas partes, fue difícil abrirme paso sin hacer ruido y encontrar mi tanga entre tanto reguero.
No le dije nada a Luis, sólo me vestí y salí del cuarto cuando vi que no pasaba nadie.
Me pasé a mi departamento y me acosté a dormir en mi cama.
Quería ducharme primero pero estaba rendida.
-Más tarde-
Dije y me dejé caer en mi colchón. Casi al instante me dormí y me desperté hasta las 6pm.
Como pude medio acomodé y me bañé.
Esa cogidota que me metió Luis me dejó sin fuerzas.

Tenía el cuerpo lleno de agujetas, cuandome levanté no podía ni caminar las piernas me temblaban horrible jejejje.
A mi amiga le escribí varias veces.
Primero me dejó en visto pero ya después ni siquiera veía mis mensajes.
Yo creo que luego le fueron con el chisme.
Sentía pena por la pobre de Bety que tuvo que regresarse donde su mamá y batallando con los niños ella sola.
Pero bueno mientras tanto a su marido yo ya me lo gozé.
-No te preocupes amiga yo acá te lo cuido-
🤭🫶🏼🤭
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