You are now viewing Poringa in Spanish.
Switch to English

Milf kiosquera 18

Toco mis pies, subió por las piernas y llegó a mí verga, empezó a tocarla masturbarbandome, se sentía muy placentero, sus manos suaves y mí verga aún algo mojada y pegajosa por algún resto de leche que había quedado. Sentí su lengua y después su calidad boca, de a poco y sin prisa, disfrutaba en silencio pero aún no podía ver nada.

Al parecer es verdad que cuando tenés alguno de los sentidos que no podes usar, los demás se agudizan. Pasaba con el tacto, que aunque hubiera sentido el magnífico pete que me hacía la calentura de poder verla haciéndolo iba a aumentar más aún, pero también pasó con el oído cada lamida o chupada podía escucharla como si lo hiciera al lado de mí oído. Se puso sobre mí como si fuéramos a hacer un 69 y el olfato también se agudizó, olía su sexo podía percibir que se estaba mojando cada vez más hasta que lo acerco hasta mí boca y pude corroborar lo que sentia.

Chupe como pude puesto que no podía moverme prácticamente, desesperado por intentar que no se alejara y que deje su concha en mí boca todo el tiempo del mundo, su ano también tuvo unas leves lamidas que pude darle en algún movimiento que ella hacía y me permitía llegar por breves instantes.

L: Te voy a usar, como vos me usaste ayer.
Yo: Como?
L: Me vas a satisfacer es todo lo que necesito de vos, tu verga dura a mí merced.

Sabía lo que me esperaba, ella iba a tomar represalias por lo del día anterior. Yo la había usado, use su cuerpo a mí antojo sin siquiera molestarme porque ella acabe, en si era el juego que nos habíamos propuestos, pero cuando uno mismo es el que domina no toma conocimiento de la calentura que puede llegar a tener el otro, pero seguramente ahora lo sabría.

Yo: Tengo mucha leche para darte. Dije intentando ver si venía por ahí la mano.
L: Que bien, guardarla hasta que la pida, no antes, y no después.

Estaba en lo correcto, eso era lo que iba a pasar, ahora pase a ser simplemente su juguete sexual, una verga para su placer y nada más.

L: Ya está bien dura, pero no sé que quiero primero. No me decido.
Yo: De que?
L: Ya te vas a enterar.

Se subió encima y cabalgó fuerte, aferrada a mí y haciendo tanta fuerza como le era posible para tener mí poronga lo más profundo que pudiera. Hablaba, pero ni siquiera lo hacía conmigo solo palabras o frases al aire, que podía escuchar y que me calentaban más y más. “Que buena verga” “Me voy a acabar toda” “Esto necesite siempre, como pude estar con el otro boludo” “si me viera coger así jaja”. Yo estaba en silencio pero no para escuchar todo eso, sino para concentrarme y buscar alguna forma de que lo que escuchaba y lo que estaba pasando, no me haga acabar, estaba siendo una tarea muy difícil.

Por suerte para mí, ella llegó al clímax bastante rápido, si seguía solo por un minuto más yo también lo hubiera logrado y lo que pasaría no quería imaginarlo, menos en esta situación de indefensión.

La escuché acostarse al lado mío y quedarse dormida, literalmente no le importe nada, que me había dejado atado y con los ojos tapados, pero es lo que me había tocado, creo que del mismo silencio y escucharla dormir, me hizo dar sueño, quedándome dormido junto a ella.

Me despertó de un sobresalto, empezó a pajearme bastante duro, sentía dolor pero también mucha excitación, me chupo la verga dejándola bastante mojada.

L: Ahora si viene lo bueno.
Yo: ¿Qué vas a hacer?
L: Me voy a romper la cola, yo solita. Pero me la quiero romper de verdad asique aguanta.

Se subió dándome la espalda, lo se porque puso sus manos en mis piernas y sentía sus pies apoyados al costado de mí torso. Segundos después, se movía de arriba a abajo, movimientos circulares y otros moviendo su cadera como si fuera una ola.

Yo: Déjame ver un poco, por favor.
L: Callate
Yo: Dale solo un poco, por favor.
L: Crees que te lo mereces?
Yo: Estás bien cogida o no putita?
L: Es verdad, como me calienta que me hables así.

Levantó el antifaz dejándome ver cómo se rompía sola la cola.

Yo: Como te pegaría unas buenas nalgadas puta, para que te duela el culo completo.
L: Así ?. Se nalgueo.
Yo: No más fuerte.

No paraba de moverse y gemir como puta para hablarme o nalguearse.

L: Así ?
Yo: Más fuerte y con las dos manos. Que te duela como la puta que sos.
L: Asi?. Ahora sí sonaban las nalgadas y sus nalgas tomaban color rojizo.
Yo: Si como te pegaría tu macho, como te dejaría marcada.

Siguió saltando y dándose placer ella sola. Volvió a acabar, pero puteandome está vez y con algún movimiento involuntario. Yo tenía la cabeza de la verga bordo, mis huevos me dolían, necesitaba sacar la leche si o si, pero no podía. Respiro un poco y se relajo, me soltó, pero me prohibió tocarme y acabar.

L: Me voy a duchar..

2 comentarios - Milf kiosquera 18

fantasma1972 +1
Si en realidad es esa la milf, te recontra felicito genio!!!!