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Milf kiosquera 16

Entre al cuarto, ella seguía tal cual la había dejado, no movió un músculo tal vez con algo de miedo que use el látigo nuevamente aunque la podía notar muy excitada, tal vez esa sensación y la incertidumbre de no saber qué pasaría ni lo que le haría la calentaba, no podía ver, no podía escuchar y sus manos estaban esposadas en su espalda, completamente indefensa. Le saque los auriculares y toque su concha, seguía empapada.

Yo: Seguís lista para cogerte.
L: Estoy lista para que me cojas lo que quieras.
Yo: Como se nota que querés que te haga la cola. No me lo dijiste, pero me lo diste a entender.
L: Quiero que me hagas de todo, como voy a aguantar cuando me vaya de vacaciones sin que me cojas?
Yo: Después lo vemos. Vení.

La llevé al living, me senté en el sillón y puse música un poco alta, como para que lo que hablemos no se escuche fácilmente, la dejé parada de frente al sillón.

L: Baila. Bien sexy putita.

Empezó a moverse, se arrodillaba, abría la boca y sacaba la lengua, parada juntaba las rodillas y bajaba moviéndose de lado a lado, se dio vuelta dejando el culo cerca del sillón y se agachó sin flexionar las rodillas. Recibió una nalgada.

L: Apa, te quedaste con ganas de castigarme?
No hubo respuesta.
L: Podes darme otra, un poquito más fuerte ?
Recibió otra nalgada.
L: La última por favor, una más.
De nuevo, recibió otra nalgada.
L: Si pudiera apretar y estirar mis pezones lo haría, pero estoy esposada. ¿Lo haces vos por mí ?

Se acercó al sillón, moviendo las tetas. Sus dos pezones fueron apretados y estirados tal cual lo pidió.

L: Ayy que rico, un poquito más. ¿Te comieron la lengua los ratones? Preguntó juguetonamente.
Yo: No, solo quiero disfrutar.

De nuevo fueron apretados y estirados.

Yo: Acércate más, arrodíllate y abrí grande la boca.

Contenta lo hizo, sabía que venía una pija en su boca nuevamente. Suavemente fue moviendo la cara, hasta chocarse con la pija, abrió y empezó a mamar, desesperada.

Yo: Más despacito, la pija quiere disfrutar esa boca.

Sonrió, bajo la cadencia y brusquedad, la trataba con cariño y lujuria al mismo tiempo. La mamaba completa y sacaba la lengua para tocar los huevos al hacer garganta profunda.

L: ¿Qué pasa que no está tan grande como hace rato? No estás tan excitado ?
Yo: Vos seguí, y no preguntes.
L: Sacame las esposas al menos, déjame chuparla bien.
Yo: Seguí así, la chupas con la boca, no con las manos.

No respondió, volvió a tener la verga en la boca. Y de pronto un dedo empezó a jugar con su ano, hasta que entro y ella suspiro.

L: Me vas a hacer la cola antes de cogerme la concha ?
Yo: Quiero hacerte todo al mismo tiempo. Te gustaría ?
L: Ayy que rico sería.

El orto ya lo tenía bien lubricado, estaba perfecto y preparado para la verga. “Subi a la verga, sentate”. Hace horas lo esperaba, la concha no le daba más de caliente. Se sentó con dificultad por no poder usar las manos y soltó un quejido de alivio, deje que se mueva y calme un poco el ardor que seguramente tenía su concha.

Yo: Quieta.
L: Déjame seguir por favor.
Yo: Quieta, no te saques la verga pero empina la cola lo más que puedas.

Tenía dos manos en su cintura agarrandola, pero de pronto sintió otra mano abierta en su espalda y un glande en la puerta de su ano y en menos de un segundo ya lo tenía adentro, mientras la verga recorría su recto, quiso moverse sorprendida.

L: ¿Qué estás haciendo hijo de puta ? Quien es ?
Yo: Soy yo, te estoy abriendo el orto.
L: Quien mierda sos vos. Dijo poniendo su cara de frente a la de la persona que estaba subida.
Le saque el antifaz.
F: Soy yo, F. Me estabas calentando con fotos hace un rato, ¿ya te olvidaste ?

Se giró para verme, sorprendida y al parecer algo enojada. Todo lo que había hecho desde que la saqué de la habitación, se lo había hecho a mí amigo, le bailo y chupo la pija a el. Y el nalgueo, tiro de sus pezones y disfruto terrible pete.

Ahora, contestenme esto por favor queridos lectores. ¿NO SOY UN GRAN AMIGO?.

Quiso empezar a hablar, pero empezamos a darle entre los dos de una manera descomunal, parecíamos dos animales tratando de satisfacer nuestros instintos más bajos, queríamos solo placer sin importar nada más. F la sostenía de abajo de las nalgas levantándola un poco para poder moverse, clavando la de abajo a arriba. Mientras yo alternaba una mano en la espalda, y después agarraba las esposas, con la otra agarraba el hueso de su cadera para dejarla en la posición perfecta, para que mí verga le entre duramente y sin problemas completa en el orto.

Se quejaba un poco de placer, gritaba un poco y mí amigo fue mordido en el pecho y hombro varias veces, pero eso no lo detuvo. Dos vergas feroces le estaban propinando terrible cogida, un concha-culo que sonaba perfecto mientras ella volaba, pedía más fuerte y nos puteaba, en especial a mí por lo que había hecho.

Yo: Amigo, cambiemos. Se que quedaste loco por su orto, disfrútalo.

Ella no quería, solo me quería a mí en su culo, nos dijo que no, que sigamos así. Pero no podía ser malo con mí mejor amigo, y la culpa fue de ella, ella lo calentó. La movimos y volvimos a acomodar de la misma forma que estábamos pero nosotros invertimos los roles. Gimió cuando sintió mí verga en su concha, la verdad era más grande y podía recorrer más su vagina completa, tras algunos minutos estaba cerca de acabar, me lo advertía y mí amigo disfrutaba de semejante monumento de culo que estaba haciendo.

Acabo bañandome la verga completamente con sus jugos y un poco el sillón. Le di las llaves de las esposas a mí amigo, para que libere sus manos y pueda quedarse en cuatro patas en el piso. De esta forma mientras el seguía castigando su culo, yo disfrutaría de un pete para después llenarle la boca de leche.

Continuó, sacudiendo y castigando a nalgadas ese culo. Ya estoy cerca, aviso. Ya viene la leche. ¿Puedo acabarle en el culo ? Me preguntó, como si fuera el dueño de semejante perra y la verdad era así. “Obvio amigo, pero me tenés que traer algo para tomar después, como pago”. “Obvio lo que quieras” respondió.

Estaba prácticamente vendiendo el orto de “L” a mí amigo por un rato, y eso la calentaba yo lo sabía. No sé cómo pasó, pero los dos llegamos al orgasmo prácticamente en el mismo momento, le llenamos la boca y el culo de leche. Ella gimió aliviada después de tragar cada gota de semen que le había dado en la boca.

Se sentó en el sillón, exhausta sin poder hablar prácticamente. Mí amigo se cambió, me dio la mano y le dijo a ella “Terrible orto tenés putita y que bien chupas la pija, espero que mí amigo me invite de nuevo” se sonrió y se fue. Fue demasiada información junta para ella, pero estaba quedándose dormida sonriendo, a la muy puta esto le encantó.

Yo: Yo te dije que te ibas a recibir de puta este fin de semana y no mentí.
L: Ojalá este fin de semana no termine nunca. Respondió y se durmió.

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