Después de semejante frase reveladora, así en pelotas como estaba me dice "¿Tomamos unos mates?". Le dije que sí, yo no pude recorrer su casa desnudo pero ella sí. Bajamos a la cocina, puso la pava y preparó todo. Era una pausa hermosa entre el primer polvo y lo que era la promesa del segundo, ella me daba charla y yo no dejaba de mirarla y contemplar el lomazo que tenía.
Tetas chicas, pero de esas con las que uno se podía entretener muy bien... la cola, bueno era una maravilla no hace ni falta decirlo. Me calentaba muchísimo verla así completamente desnuda, ni la tanguita se había puesto que le quedaba hermosa. Mientras me pasaba mate, fui al grano con la charla.
Y: ¿Tuviste novedades desde Mar del Plata?
L: Me mandó audio, si... un pedo tiene, se habrá juntado con los pibes de la barra, suele ir con uno de los grupos que está con "los borrachos"... olvidate, hasta mañana al mediodía o la tarde ya me dijo que no vuelve.
Y: ¿No viene después del partido? - pregunté indiscretamente
L: ¡Nooo! No, olvidate... no vuelve, y menos si River llega a ganar... ¿sabes la joda que se mandan? Y si pierden tampoco pueden volver porque él fue en auto con dos flacos de acá y si los agarra un control en la ruta y chau...
Y: ¡Ah, claro! Esta la caminera haciendo controles de alcoholemia...
L: Si... le dije que fueran en el colectivo, me dijo que prefería ir en el auto y le dije que si le llegan a sacar el auto por manejar en pedo ni me venga a buscar porque no voy a estar...
Laura tenía más ganas de mandarlo a la mierda al marido, que incluso de seguir cogiendo conmigo. Se notaba que disfrutaba de la gorreada que le estaba pegando en su propia casa, y como pensaba si no era yo iba a ser otro no me quedaba ninguna duda.
La pausa se hizo larga, como de tres o cuatro horas, fácil. Tomamos esos mates que prometió, amargos y con churros que había traído de la playa. Charlamos, nos contamos cosas como si nos conociéramos de siempre. Me quedó esa sensación de que me confiaba cosas porque era justamente, un completo desconocido. Yo le conté lo de Vanina y lo que había descubierto, se sonrió y me dijo que fue genial como la dejé en la terminal... con esa sonrisa pícara me dice "Entonces los dos nos estamos vengando..." a lo que le respondo que en cierta forma, si. Se para, me toma de la mano y me dice "Me quiero vengar de vuelta..." y me lleva al sofá.
Chapamos, se esta por sentar sobre mi y le digo "Quedaron arriba los fo...", no me dejó terminar la frase que se metió toda mi verga a pelo en la concha y se empezó a mover. Empezaba a caer la tarde y ella, motivada por la bronca a su marido y el deseo de revivir su líbido, se movía encima mío y gozaba como si fuera la primera vez que tenía sexo con alguien. No le importó la hora, ni el partido, ni siquiera si el marido entraba por la puerta. A mí si me importaba, no quería una bala en la frente... pero bueno, el riesgo también valía la pena.
La acomodé de misionero y le pegué flor de cogida. Ella gemía y se sacudía... me decía "Así papito!" beboteando, arqueaba la espalda y tenía espasmos... como micro orgasmos, estaba todo el tiempo al límite de explotar.
Volvió a sentarse encima mío, me frotaba la concha contra la pelvis y gemía mas fuerte... me estaba mojando todo y me decía "Me encanta como me coges, pendejo..." lo que hacía poner mi verga aun mas dura. Me estaba calentando mal, y ella estaba igual o más caliente. Le mande dedo en el orto, a ver si se quejaba pero ni se inmutó. De hecho parecía disfrutarlo.

Acabó, una y otra vez... se sacó todas las ganas que tenía la putita y yo feliz de complacerla. Quise avanzar un poco mas después de haberle colado el dedo en el orto, y le apoyé la punta de la pija estando en cuatro y me dijo "Te gusta ir rápido nene... pero hoy no". Hoy no, impactó rápido en mi cabeza la posibilidad de otro día quizás, ¿pero cuando?
No importaba, ahora tenía cosas más importantes de qué ocuparme. Seguimos un rato largo en cuatro, intentamos otras cosas también y le aviso que estaba cerca. Se para y se sienta en la mesa. Me atrae de espaldas a ella, y me empieza a pajear. Me susurraba cerca al oído "Dale bebé, dame la lechita..." mientras me sacudía la verga más fuerte e intenso. Me tuvo así unos minutos hasta que no pude más, solté todo lo que tenía. Cayó sobre mí, sobre su mano.. algo en el piso también, mientras ella gemía en mi oído y decía "Siii..." con lujuria.

Después de acabar me da vuelta y nos besamos, intenso. Aun mi pija un poco dura se apoyó en la puerta de la concha, así mojada con algo de leche incluso no le importó y me empujó suavemente dentro suyo, soltando un quejido de placer... se fue poniendo gomosa en su vagina mientras nos besábamos, no quería coger pero si sentir ese último resto de pija dura dentro suyo, a modo de despedida.
Estuvimos un rato en el sofá, se hizo de noche y me dice "Anda por las dudas... no creo que vuelva, pero no nos vamos a arriesgar ¿cierto?". Asentí, tampoco quería bardo. Le dije que seguramente mañana me iba, pero no se alarmó.
L: "En dos semanas vuelvo a Buenos Aires... a lo mejor hablamos", me dijo para mi sorpresa.
Y: "Me gustaría, si... podemos vernos allá"
L: "Si bebé", me dijo mirándome con cierto gesto de ternura.
Probablemente mentía, probablemente no. Ya a esas alturas no me importaba, ya había hecho lo que deseaba con ella. Nos besamos y me fui a mi departamento, cansado y con las piernas flojas. Pero feliz...
Tetas chicas, pero de esas con las que uno se podía entretener muy bien... la cola, bueno era una maravilla no hace ni falta decirlo. Me calentaba muchísimo verla así completamente desnuda, ni la tanguita se había puesto que le quedaba hermosa. Mientras me pasaba mate, fui al grano con la charla.
Y: ¿Tuviste novedades desde Mar del Plata?
L: Me mandó audio, si... un pedo tiene, se habrá juntado con los pibes de la barra, suele ir con uno de los grupos que está con "los borrachos"... olvidate, hasta mañana al mediodía o la tarde ya me dijo que no vuelve.
Y: ¿No viene después del partido? - pregunté indiscretamente
L: ¡Nooo! No, olvidate... no vuelve, y menos si River llega a ganar... ¿sabes la joda que se mandan? Y si pierden tampoco pueden volver porque él fue en auto con dos flacos de acá y si los agarra un control en la ruta y chau...
Y: ¡Ah, claro! Esta la caminera haciendo controles de alcoholemia...
L: Si... le dije que fueran en el colectivo, me dijo que prefería ir en el auto y le dije que si le llegan a sacar el auto por manejar en pedo ni me venga a buscar porque no voy a estar...
Laura tenía más ganas de mandarlo a la mierda al marido, que incluso de seguir cogiendo conmigo. Se notaba que disfrutaba de la gorreada que le estaba pegando en su propia casa, y como pensaba si no era yo iba a ser otro no me quedaba ninguna duda.
La pausa se hizo larga, como de tres o cuatro horas, fácil. Tomamos esos mates que prometió, amargos y con churros que había traído de la playa. Charlamos, nos contamos cosas como si nos conociéramos de siempre. Me quedó esa sensación de que me confiaba cosas porque era justamente, un completo desconocido. Yo le conté lo de Vanina y lo que había descubierto, se sonrió y me dijo que fue genial como la dejé en la terminal... con esa sonrisa pícara me dice "Entonces los dos nos estamos vengando..." a lo que le respondo que en cierta forma, si. Se para, me toma de la mano y me dice "Me quiero vengar de vuelta..." y me lleva al sofá.
Chapamos, se esta por sentar sobre mi y le digo "Quedaron arriba los fo...", no me dejó terminar la frase que se metió toda mi verga a pelo en la concha y se empezó a mover. Empezaba a caer la tarde y ella, motivada por la bronca a su marido y el deseo de revivir su líbido, se movía encima mío y gozaba como si fuera la primera vez que tenía sexo con alguien. No le importó la hora, ni el partido, ni siquiera si el marido entraba por la puerta. A mí si me importaba, no quería una bala en la frente... pero bueno, el riesgo también valía la pena.
La acomodé de misionero y le pegué flor de cogida. Ella gemía y se sacudía... me decía "Así papito!" beboteando, arqueaba la espalda y tenía espasmos... como micro orgasmos, estaba todo el tiempo al límite de explotar.
Volvió a sentarse encima mío, me frotaba la concha contra la pelvis y gemía mas fuerte... me estaba mojando todo y me decía "Me encanta como me coges, pendejo..." lo que hacía poner mi verga aun mas dura. Me estaba calentando mal, y ella estaba igual o más caliente. Le mande dedo en el orto, a ver si se quejaba pero ni se inmutó. De hecho parecía disfrutarlo.

Acabó, una y otra vez... se sacó todas las ganas que tenía la putita y yo feliz de complacerla. Quise avanzar un poco mas después de haberle colado el dedo en el orto, y le apoyé la punta de la pija estando en cuatro y me dijo "Te gusta ir rápido nene... pero hoy no". Hoy no, impactó rápido en mi cabeza la posibilidad de otro día quizás, ¿pero cuando?
No importaba, ahora tenía cosas más importantes de qué ocuparme. Seguimos un rato largo en cuatro, intentamos otras cosas también y le aviso que estaba cerca. Se para y se sienta en la mesa. Me atrae de espaldas a ella, y me empieza a pajear. Me susurraba cerca al oído "Dale bebé, dame la lechita..." mientras me sacudía la verga más fuerte e intenso. Me tuvo así unos minutos hasta que no pude más, solté todo lo que tenía. Cayó sobre mí, sobre su mano.. algo en el piso también, mientras ella gemía en mi oído y decía "Siii..." con lujuria.

Después de acabar me da vuelta y nos besamos, intenso. Aun mi pija un poco dura se apoyó en la puerta de la concha, así mojada con algo de leche incluso no le importó y me empujó suavemente dentro suyo, soltando un quejido de placer... se fue poniendo gomosa en su vagina mientras nos besábamos, no quería coger pero si sentir ese último resto de pija dura dentro suyo, a modo de despedida.
Estuvimos un rato en el sofá, se hizo de noche y me dice "Anda por las dudas... no creo que vuelva, pero no nos vamos a arriesgar ¿cierto?". Asentí, tampoco quería bardo. Le dije que seguramente mañana me iba, pero no se alarmó.
L: "En dos semanas vuelvo a Buenos Aires... a lo mejor hablamos", me dijo para mi sorpresa.
Y: "Me gustaría, si... podemos vernos allá"
L: "Si bebé", me dijo mirándome con cierto gesto de ternura.
Probablemente mentía, probablemente no. Ya a esas alturas no me importaba, ya había hecho lo que deseaba con ella. Nos besamos y me fui a mi departamento, cansado y con las piernas flojas. Pero feliz...
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