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Ana, Luz y yo 7

Esa misma noche recibo un mensaje de la madre, Ana.

Ana: Que mierda paso con mí hija ?

Yo: Un poco más de respeto, no te parece ?

Ana: Decime ya, que paso.

Yo: Que te lo cuente ella, acaso no se cuentan todo ustedes ? No hacen todo juntas ?

Ana: Me contó, porque la dejaste ? Ella te ama.

Yo: Yo también la amo, pero tu cabeza fue demasiado lejos y no la deje pero no puedo asegurarle de querer volver a estar juntos.

Ana: Qué me vas a decir, que no te gustó ?

Yo: Sí me gustó o no, no es el problema, el problema es lo que hiciste y le hiciste hacer a ella.

Ana: Lo hice por su bien, para que encuentre a un hombre de verdad.

Yo: Si es por su bien, entonces no te metas. Hasta luego.

Me daba pena por Luz, yo sabía que estaba sufriendo pero al mismo tiempo quería devolverles la moneda a los 2, en especial a Ana. Me pareció que fueron demasiado lejos, y si lo iba a hacer, tenía que ser igual o peor a lo que hicieron, pero la venganza es un plato que se come frío, así que debía pensar bien un plan.

Pasaron 2 días y Luz volvió a hablarme.

Luz: Hola mí amor, te extraño mucho y te necesito. Háblame por favor, quiero saber cómo estás al menos.

Yo: Estoy bien Luz y espero que vos también.

Luz: Háblame un poco dale, vamos a vernos un ratito.

Yo: No Luz, todavía no. Y ni siquiera sé si vamos a volver a poder vernos de la misma manera.

Luz: Probemos como amigos, empezando de vuelta y veamos cómo se dan las cosas, a qué hora llegas del trabajo ?

Yo: A la tarde, ¿para qué ?

Luz: Avísame apenas llegues y voy con el mate, y si querés te cocino algo a la noche.

Yo: Entender que no, y mientras más insistas peor va a ser. No puedo pensar así.

Luz: Está bien, perdón. Te amo.

No respondí, y tenía muchas ganas de verla, hacer el amor y pasar el tiempo juntos, pero estaba enceguecido con la venganza a Ana, hasta que se me ocurrió el plan y el viernes le hable a Luz.

Yo: Luz

Luz: Hola mí amor, cómo estás ? Que alegría que me hables.

Yo: Tengo una propuesta para vos y tu mamá. Ustedes hicieron algo muy malo y si vos querés que volvamos a vernos y tratar de estar juntos, es la única manera que se me ocurrió para que me devuelvan algo por lo que hicieron.

Luz: Si mí amor, hago lo que sea. Que querés ?

Yo: Que sean mis putas este fin de semana, y no pueden desobedecer a nada de lo que pida y ordene.

Luz: Amor yo quiero que hagas eso conmigo, no hay forma de que te pague yo sola ?

Yo: No, háblalo y avisenme.

Esa misma noche Ana me escribió bastante enfadada.

Ana: Qué idea le metiste en la cabeza a Luz ? Que seamos tus putas y no se que mas. Basta por favor.

Yo: Yo no pude decir basta en ningún momento y no tengo mucho más que hablar con vos. Si es un si, decile a Luz que me hable y le voy a explicar todo. Si es un no, arreglate con ella y no me escriban más.

Luz me escribió y me contó que después de una larga discusión, Ana finalmente acepto. Les especifique que tenían que venir vestidas como 2 prostitutas a mí casa el sábado a la tarde/noche y se iban a volver el domingo. Y que si no me gustaba como venían vestidas, no les abría la puerta directamente.

Llegó el sábado y a la hora acordada Luz me avisó que estaban en camino, escuché el timbre y mire por la ventana, les pedí que den una vuelta y les abrí la puerta. Luz era una pendeja y con un limado, cualquier cosa que se ponga le iba a quedar espectacular, más si mostraba por demás como lo hizo, pollera corta y dejando ver un poco las nalgas, abdomen al aire y un top corto. La que me sorprendió fue Ana, definitivamente si sabía lo que era ser una puta y vestirse como tal, vestido ajustado, negro y escotado, sus piernas estaban apretadas pero sus nalgas hacia parecer que al mínimo esfuerzo la tela se desgarraria.

Entraron y Luz me beso, mientras que Ana veía de cerca. Mí mano izquierda dejó de rozar el cuerpo de Luz para ir por el aire buscando el de Ana y al encontrarlo quise acercarla pero no sé dejo, impuso algo de resistencia. Luz extendió su mano derecha para agarrarla también y dejando de besarme por un instante aunque aún seguían pegadas nuestras bocas “Vení” dijo y mirándola de reojo, metió su lengua al fondo de mí boca. Su madre se acercó lentamente y con mí mano izquierda hice que su brazo derecho abrazara mí cuello, al liberar mí mano fue directamente a sus nalgas, maduras, se sentía alguna irregularidad en su piel, pero eran grandes y sabía lo jugosas que eran. Mientras que en la derecha tenía las de luz, piel suave y lisa como un terciopelo, bien formadas y algo duras. Era como tener el antes y después de una mujer en cada mano, Luz cada vez besaba más profundo, abría más la boca y su lengua parecía más larga, Ana miraba sin meterse ni decir alguna palabra. Solté la boca de Luz para buscar la de Ana, mientras su hija seguía besándome el cuello entre los dos atrajimos más aún a Ana, que se dejó llevar y casi instantáneamente al arrancar el beso, soltó un quejido apoyando sus partes en mí pierna. Luz tocaba mí abdomen bajando hasta el botón de mí bermuda y luego al cierre, metió su mano en el boxer para dejar salir mí verga, tocarla y masajearla. Su madre abrió un poco los ojos, vio lo que hacía su hija y decidió ayudarla, pero Luz sabía que esa verga era de ella y decidió demostrarlo, bajando de pronto para admirarla unos instantes y meterla dentro de su boca. Deje de besar a Ana para mirar hacia abajo y subir la mirada al techo largando un quejido, acompañe el placer con una nalgada a Ana, que sonrió y siguió besándome.

Ana tenía el vestido por encima de las nalgas, toque la tanga por su cintura y seguí el camino de su hilo hasta lo profundo de la cola, llegue al lugar que buscaba, su ano. La corrí y escupí mis dedos para empezar a masajearlos, le gustó pues sus besos se intensificaron. Se separó de mí para preguntarme “Te gusta como la chupa mí hija?”, “me encanta” respondí. Bajo la vista y le pregunto a Luz “Puedo hija?”, “Obvio mami, vení”. Al escuchar esa respuesta me miró con ojos llenos de deseos y bajo sin quitar de vista mis ojos, hicieron un pasa manos y se ahogó con ella al fondo directamente, arcadas hermosas sonaban.

Luz: Y mí mama amor, como la chupa ?

Yo: Muy muy bien

Luz: Mejor que yo ?

Yo: Están peleadas, no puedo decidirme.

Luz quiso sacar mí verga de la boca de su madre para chuparla ella, Ana no la dejó y siguió, volvió a intentar y está vez pudo, también se ahogó con ella instantáneamente y se quedó unos segundos tocando su cara con mí abdomen.

Luz: Y ahora ?

Yo: Creo que vos.

Ana volvió al ataque e hizo lo mismo.

Ana: ¿Seguro que ella ?

Yo: Paren, no peleen. Vengan

Caminé hasta el sillón, me desnudé y me senté. Agarre mí verga desde la base y la moví, vengan ahora.

Ambas se arrodillaron, y chuparon un rato cada una hasta a veces las dos al mismo tiempo, o cuando una chupaba la otra sostenía la verga, una imagen terrible. Ana se subió al sillón, poniéndose en 4 y seguir chupandola, me miró y movió su cola, entendí la indirecta, la nalguee escupí mis dedos y seguí masajeando su ano. Luz, me miró y enojada me preguntó “porque no me haces eso a mí ?”, “Porque todavía seguís con la pollerita puesta”. Se paró y se la subió, mostrándome la cola, era perfecta. Se subió al sillón de la misma forma que su madre y le hice exactamente lo mismo. Ellas seguían chupando y peleando por mí verga, mientras yo disfrutaba y masajeaba sus anos, ahora con una falange adentro cada una, ya estaban desesperadas por subirse a mí verga, la pedían pero no las dejaba y mí verga ya no podía soportar mucho más.

Yo: Ahi viene la leche, un poco para cada una no quiero nada de peleas, y no la traguen todavía.

Chuparon y me masturbaron mas fuerte, yo hacía lo mismo con sus ortos. Cuando llego el momento, se repartieron un poco de leche cada una y al finalizar me miraron para mostrarme.

Yo: Besense, y jueguen con la leche.

Se miraron entre sí, y se volvieron a mí, parecía mucho pedirles eso, eran madre e hija pero no me importo y lo ordene de nuevo.

Se besaron y se pasaban la leche de boca a boca, era tan excitante ver eso que no quería que paren, algunas gotas caían sobre ellas.

Yo: Muestren la boca.

Abrieron y sacaron la lengua, bastante leche y mucha saliva mezclada entre ellas.

Yo: Traguen.

Obedecieron.

Yo: Rica ?

Asintieron con la cabeza.

Yo: Vos pasale la lengua en las tetas a tu hija y ella a vos, no quiero ver rastros de mí leche en ningún lado.

Se volvieron a mirar, no les quedó otra que hacerlo yo no hablaba en broma, lo hicieron y tragaron.

Yo: Muy bien, descansen un poco. La noche recién empieza.

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