Una sensación de cosquillas, calor, humedad y placer hicieron que me despertara del profundo sueño del que disfrutaba, después de todo lo ocurrido hace unas horas. Lo que sentía, me lo estaba provocando ella, Luz. Levanté la cabeza de la almohada y baje la vista para verla, pero mi mirada no fue correspondida, con una mano sostenía mí verga contra mí abdomen que no estaba dura completamente pero sí bastante despierta, con la otra acariciaba mis huevos mientras pasaba su lengua y de vez en cuando alternadamente sostenía alguno para meterlo entero en la boca, succionar un poco pasarle la lengua y llenarlo de saliva, antes de dejarlo libre nuevamente. Estaba a 4 patas, apoyada en sus codos con la cola escondida como para estar más cómoda, evidentemente esto se trataba de ella, quería disfrutar lo que estaba haciendo y no usar su cola para calentarme, así que la deje tranquila y puse mis manos atrás de la nuca, como para disfrutar y de vez en cuando echar un vistazo.
Mí verga no tardó en ponerse tiesa, y todo lo que le hacía a mis huevos ahora también lo hacía con mí verga, lo único que tenía que hacer era disfrutar de tan satisfactoria mamada, aunque a veces me raspaba un poco con los dientes y me hacía gemir, creo que le gustaba hacerme sentir algo de dolor en el medio de tanto placer, puesto que lo hacía de vez en cuando y al hacerlo me lanzaba una miradita rápida para ver mis gestos. Se trepó sobre mí e intenté sacar las manos detrás de mí cabeza para agarrarla pero ella no me dejó. “Déjalas ahí” ordenó. Con una mano agarraba mí verga y con la otra corrió su tanga, hizo dos o tres mete y saca solo de mí glande, gemía y al parecer le dolía de lo caliente que estaba, de esos dolores que se disfrutan hasta que pudo acomodarse mejor y se animó a meterla completa de un sentón, se retorció exclamando un “Ayy” de dolor mientras clavaba sus uñas en mí pecho, cuando se le alivió el dolor y pudo incorporarse, me sostuvo de las muñecas mientras yo tenía las manos detrás de la cabeza, se movía adelante y atrás bien pegada a mí cuerpo, mí verga tocaba todos los rincones y paredes de su interior, estaba caliente podía sentir su ardor.
Gritaba y gruñía cerrando la boca con fuerza mostrándome sus dientes apretados. “Que dolor, me parte tu verga” decía, “Me encanta que me duela, me encanta tu verga” seguía sus movimientos “Haceme acabar, haceme acabar” hice algo de fuerza para agarrarla pero no me dejó “Quedate así, no te muevas, voy a acabar”. Yo me había mantenido callado todo este tiempo pero ya no podía más “Acabame toda la ver…” no llegue a terminar la frase, con una mano tapo mí boca y con la otra me clavo las uñas en el pecho, lastimándome un poco. Aceleró sus movimientos frotándose con más fuerza contra mí cuerpo “Ya llego, ya lleg….” Terminó sobre mí, se acomodó el pelo que se le había ido todo a la cara, su rostro y en especial sus mejillas estaban bastante coloradas. “Ahora te toca a vos” bajo hasta quedar a la altura de mis rodillas entre las piernas y se dispuso a mamarla de nuevo esta vez pasando la lengua desde la base de la verga hasta la punta “Que rico sabor que tiene tu verga” dijo. “Debe estar rica por tu acabada” respondí. “Mmm no lo había pensado, me calienta más todavía pensarlo”. Continuo, lo hacía muy bien, tomándose todo el tiempo, quería acabar pero a su vez tampoco quería dejar de disfrutar tan rico pete, hasta el momento era todo normal hasta que volvió a hablarme en ese momento créanme que se activaron tantos morbos y fantasías en mí, que no me reconocía.
Luz: Tengo algunas cosas que contarte y preguntarte.
Yo: Si, decime.
Luz: Yo tenía la cola virgen, hasta que vos me la hiciste, eso ya lo sabes. Pero hay algo más..
Yo: Que hermoso fue hacerte el orto, decime que más..
Luz: Nunca había tomado leche, de nadie..
Yo: No te creo, lo hiciste muy decidida
Luz: Porque me lo recomendaron y confíe, no me arrepiento y ahora la voy a tragar toda de nuevo.
Yo: ¿Alguna amiga tuya ?
Luz: No, a ella también le gustó
Yo: Que ? No entiendo
Luz: A mí mamá, a ella le gustó tu leche y me dijo que te la tome
Quedé blanco, enmudeció, estupefacto.
Luz: ¿Que pensaste que no lo sabía ?
Yo: Puedo explicarlo
Luz: No me importa tu explicación, quiero tu leche ahora.
Yo: Esto no está bien. Mentira, aunque la quería mucho a Luz, no me importaba que sepa lo de su madre.
Luz: Cállate y disfruta como yo lo estoy haciendo. Mí mamá te hizo una prueba y la pasaste.
Yo: Que prueba ?
Luz: A ella le gusta que la obliguen, le tiren el pelo y le den nalgadas. Aunque te dijo que no, vos lo hiciste, entonces me dijo que sos un macho de verdad, que me vas a hacer todo lo que necesite.
Yo: Que sería todo lo que necesites ?
Luz: Si me tenés que coger con amor, lo vas a hacer. Si me tenés que garchar duro, lo vas a hacer. Si me vas a hacer algo a la fuerza, lo vas a hacer. Y si me tenes que romper el culo, lo vas a hacer. Me vas a tratar como una dama y como una puta a tu gusto.
Yo: No puedo creer todo esto. Te voy a romper toda pedazo de puta.
Luz: Ahora no, ahora déjame disfrutar esto.
Yo: Vos lo dijiste, si te tengo que obligar lo voy a hacer.
Me levanté y me puse detrás de ella, la arrastre boca abajo hasta el filo de la cama de manera que quede su torso sobre el colchón, su culo en el borde y las piernas colgando.
Yo: Ahora agárrate, porque ahora si vas a cobrar puta, ahora me vas a conocer.
Escupí mí mano y la pasé por la punta de la verga, subí el pie izquierdo a la cama y con ambas manos le separé las nalgas, con los dedos hacia afuera, tenía algo de saliva juntada en la boca y lo deje caer sobre su ano rosadito, ahí entendió lo que iba a hacer. Se dio vuelta mirándome con cara de terror pidiéndome por favor que no, que no estaba preparada y que le iba a doler mucho.
Yo: Les gusto hacerme todo eso con la otra puta ? Ahora bancatela.
Apoye la cabeza, y su ano estaba cerrado con fuerza intentando cerrarle el paso a mí verga, pero no lo iba a lograr.
Yo: Te voy a romper el orto aunque lo aprietes, lo único que vas a lograr de esta forma es que te duela más.
De a poco fue relajándose, entendió que la suerte no estaba de su lado y que tenía que ceder. Mí verga en este punto ya estaba toda hinchada, venosa y de lo dura, ya me dolía. Con cada centímetro que entraba, sentía que algo apretaba de más y algo relajaba y así sucesivamente. Cuando mis huevos llegaron a tocar su vagina, empezó la bombeada, dura, bastante dura. De vez en cuando frenaba para escupirla un poco, ella se quejaba y me decía cosas como “Me estás rompiendo todo el orto” “No me voy a poder sentar” “Para por favor, no aguanto más” “Me duele mucho” “Te prometo que no hacemos nunca nada más con mí mamá”. Click me hizo la cabeza, se me ocurrió una idea después ya sabrán cuál es. Dejó de quejarse y ahora solo gemía, su ano y recto se habían acostumbrado a mí verga, seguí tan duro como pude, hasta que mi cuerpo quedó pegado al de ella y descargue toda mí leche bien profundo en ella, entre una cosa y otra, hacía poco más de una hora estábamos teniendo relaciones, se imaginarán que mis huevos quedaron vacíos.
Ni siquiera intenté ayudarla a subirse a la cama, lo hizo como pudo, de a poco sin fuerzas mirándome como pidiendo ayuda, pero no lo hice y cuando lo logró, se quedó dormida instantáneamente. Al despertarse yo ya no me encontraba en la cama, salió del cuarto, y yo miraba la tele desde el sillón, “cambiate, te voy a llevar a tu casa”, no respondió y agarró sus cosas, se cambió y se subió al auto, ninguno dijo una palabra en el camino hasta llegar a la puerta de su casa. Me quiso dar un beso y me negué, se dio cuenta que estaba “enojado”, aunque la enojada debería ser ella, al fin y al cabo mientras estaba queriendo salir con ella, me cogía a su mamá. “Podemos hablar después ?”, “Lo veo difícil Luz, tal vez lo mejor sea no hacerlo”. Sus ojos se vidriado como queriendo llorar “Yo te amo, dame otra oportunidad, sos mí primer hombre en todo y no quiero perderte”, “Lo voy a pensar Luz, yo también te amo, pero no lo sé” “Voy a esperar tu mensaje, pensalo por favor, no quiero perderte”, “Capaz que ya me perdiste Luz, lo tengo que pensar”. Se bajó del auto y espere a que entre, volví a mí casa con una sonrisa, el plan que se me había ocurrido estaba empezando a tomar forma.
Mí verga no tardó en ponerse tiesa, y todo lo que le hacía a mis huevos ahora también lo hacía con mí verga, lo único que tenía que hacer era disfrutar de tan satisfactoria mamada, aunque a veces me raspaba un poco con los dientes y me hacía gemir, creo que le gustaba hacerme sentir algo de dolor en el medio de tanto placer, puesto que lo hacía de vez en cuando y al hacerlo me lanzaba una miradita rápida para ver mis gestos. Se trepó sobre mí e intenté sacar las manos detrás de mí cabeza para agarrarla pero ella no me dejó. “Déjalas ahí” ordenó. Con una mano agarraba mí verga y con la otra corrió su tanga, hizo dos o tres mete y saca solo de mí glande, gemía y al parecer le dolía de lo caliente que estaba, de esos dolores que se disfrutan hasta que pudo acomodarse mejor y se animó a meterla completa de un sentón, se retorció exclamando un “Ayy” de dolor mientras clavaba sus uñas en mí pecho, cuando se le alivió el dolor y pudo incorporarse, me sostuvo de las muñecas mientras yo tenía las manos detrás de la cabeza, se movía adelante y atrás bien pegada a mí cuerpo, mí verga tocaba todos los rincones y paredes de su interior, estaba caliente podía sentir su ardor.
Gritaba y gruñía cerrando la boca con fuerza mostrándome sus dientes apretados. “Que dolor, me parte tu verga” decía, “Me encanta que me duela, me encanta tu verga” seguía sus movimientos “Haceme acabar, haceme acabar” hice algo de fuerza para agarrarla pero no me dejó “Quedate así, no te muevas, voy a acabar”. Yo me había mantenido callado todo este tiempo pero ya no podía más “Acabame toda la ver…” no llegue a terminar la frase, con una mano tapo mí boca y con la otra me clavo las uñas en el pecho, lastimándome un poco. Aceleró sus movimientos frotándose con más fuerza contra mí cuerpo “Ya llego, ya lleg….” Terminó sobre mí, se acomodó el pelo que se le había ido todo a la cara, su rostro y en especial sus mejillas estaban bastante coloradas. “Ahora te toca a vos” bajo hasta quedar a la altura de mis rodillas entre las piernas y se dispuso a mamarla de nuevo esta vez pasando la lengua desde la base de la verga hasta la punta “Que rico sabor que tiene tu verga” dijo. “Debe estar rica por tu acabada” respondí. “Mmm no lo había pensado, me calienta más todavía pensarlo”. Continuo, lo hacía muy bien, tomándose todo el tiempo, quería acabar pero a su vez tampoco quería dejar de disfrutar tan rico pete, hasta el momento era todo normal hasta que volvió a hablarme en ese momento créanme que se activaron tantos morbos y fantasías en mí, que no me reconocía.
Luz: Tengo algunas cosas que contarte y preguntarte.
Yo: Si, decime.
Luz: Yo tenía la cola virgen, hasta que vos me la hiciste, eso ya lo sabes. Pero hay algo más..
Yo: Que hermoso fue hacerte el orto, decime que más..
Luz: Nunca había tomado leche, de nadie..
Yo: No te creo, lo hiciste muy decidida
Luz: Porque me lo recomendaron y confíe, no me arrepiento y ahora la voy a tragar toda de nuevo.
Yo: ¿Alguna amiga tuya ?
Luz: No, a ella también le gustó
Yo: Que ? No entiendo
Luz: A mí mamá, a ella le gustó tu leche y me dijo que te la tome
Quedé blanco, enmudeció, estupefacto.
Luz: ¿Que pensaste que no lo sabía ?
Yo: Puedo explicarlo
Luz: No me importa tu explicación, quiero tu leche ahora.
Yo: Esto no está bien. Mentira, aunque la quería mucho a Luz, no me importaba que sepa lo de su madre.
Luz: Cállate y disfruta como yo lo estoy haciendo. Mí mamá te hizo una prueba y la pasaste.
Yo: Que prueba ?
Luz: A ella le gusta que la obliguen, le tiren el pelo y le den nalgadas. Aunque te dijo que no, vos lo hiciste, entonces me dijo que sos un macho de verdad, que me vas a hacer todo lo que necesite.
Yo: Que sería todo lo que necesites ?
Luz: Si me tenés que coger con amor, lo vas a hacer. Si me tenés que garchar duro, lo vas a hacer. Si me vas a hacer algo a la fuerza, lo vas a hacer. Y si me tenes que romper el culo, lo vas a hacer. Me vas a tratar como una dama y como una puta a tu gusto.
Yo: No puedo creer todo esto. Te voy a romper toda pedazo de puta.
Luz: Ahora no, ahora déjame disfrutar esto.
Yo: Vos lo dijiste, si te tengo que obligar lo voy a hacer.
Me levanté y me puse detrás de ella, la arrastre boca abajo hasta el filo de la cama de manera que quede su torso sobre el colchón, su culo en el borde y las piernas colgando.
Yo: Ahora agárrate, porque ahora si vas a cobrar puta, ahora me vas a conocer.
Escupí mí mano y la pasé por la punta de la verga, subí el pie izquierdo a la cama y con ambas manos le separé las nalgas, con los dedos hacia afuera, tenía algo de saliva juntada en la boca y lo deje caer sobre su ano rosadito, ahí entendió lo que iba a hacer. Se dio vuelta mirándome con cara de terror pidiéndome por favor que no, que no estaba preparada y que le iba a doler mucho.
Yo: Les gusto hacerme todo eso con la otra puta ? Ahora bancatela.
Apoye la cabeza, y su ano estaba cerrado con fuerza intentando cerrarle el paso a mí verga, pero no lo iba a lograr.
Yo: Te voy a romper el orto aunque lo aprietes, lo único que vas a lograr de esta forma es que te duela más.
De a poco fue relajándose, entendió que la suerte no estaba de su lado y que tenía que ceder. Mí verga en este punto ya estaba toda hinchada, venosa y de lo dura, ya me dolía. Con cada centímetro que entraba, sentía que algo apretaba de más y algo relajaba y así sucesivamente. Cuando mis huevos llegaron a tocar su vagina, empezó la bombeada, dura, bastante dura. De vez en cuando frenaba para escupirla un poco, ella se quejaba y me decía cosas como “Me estás rompiendo todo el orto” “No me voy a poder sentar” “Para por favor, no aguanto más” “Me duele mucho” “Te prometo que no hacemos nunca nada más con mí mamá”. Click me hizo la cabeza, se me ocurrió una idea después ya sabrán cuál es. Dejó de quejarse y ahora solo gemía, su ano y recto se habían acostumbrado a mí verga, seguí tan duro como pude, hasta que mi cuerpo quedó pegado al de ella y descargue toda mí leche bien profundo en ella, entre una cosa y otra, hacía poco más de una hora estábamos teniendo relaciones, se imaginarán que mis huevos quedaron vacíos.
Ni siquiera intenté ayudarla a subirse a la cama, lo hizo como pudo, de a poco sin fuerzas mirándome como pidiendo ayuda, pero no lo hice y cuando lo logró, se quedó dormida instantáneamente. Al despertarse yo ya no me encontraba en la cama, salió del cuarto, y yo miraba la tele desde el sillón, “cambiate, te voy a llevar a tu casa”, no respondió y agarró sus cosas, se cambió y se subió al auto, ninguno dijo una palabra en el camino hasta llegar a la puerta de su casa. Me quiso dar un beso y me negué, se dio cuenta que estaba “enojado”, aunque la enojada debería ser ella, al fin y al cabo mientras estaba queriendo salir con ella, me cogía a su mamá. “Podemos hablar después ?”, “Lo veo difícil Luz, tal vez lo mejor sea no hacerlo”. Sus ojos se vidriado como queriendo llorar “Yo te amo, dame otra oportunidad, sos mí primer hombre en todo y no quiero perderte”, “Lo voy a pensar Luz, yo también te amo, pero no lo sé” “Voy a esperar tu mensaje, pensalo por favor, no quiero perderte”, “Capaz que ya me perdiste Luz, lo tengo que pensar”. Se bajó del auto y espere a que entre, volví a mí casa con una sonrisa, el plan que se me había ocurrido estaba empezando a tomar forma.
0 comentarios - Ana, Luz y yo 6