Hola que tal amigos aquí yo de nuevo para contarles que pasó conmigo y Max.


Ya había pasado un mes desde el deliz que tuve con Leo el perro de una amiga vamos a decirle.
Tampoco seguíamos viviendo juntas, ella se mudó con su novio y yo me mude a trabajar a otra ciudad donde rentaba una casa algo pequeña pero con el suficiente espacio de patio que era lo que buscaba para que Max pueda salir en el día.


Pero Max seguía molesto conmigo, era muy imponente con lo que quería y menos obediente que antes.
Si ustedes tuvieran a Max de frente verían que tan enorme y fornido está, da miedo.





Así que cada vez que se ponía inquieto y exigente trataba de no dejarlo así con las ganas o me hacía un destrozo por su enojo a no acceder a sus órdenes.
-Ay.. ayy, tranquilo Max, sabes que yo soy tuya, Leo no significó nada para mí-
-Por favor Max, sé gentil-

Max estaba decidido a borrarme de la memoria la cogidota que me metió Leo. Quería recuperar su dominio sobre mí como el macho alfa.
Y lo estaba consiguiendo...



Marcó muy bien quien era él y yo que era para él.
Él mi macho y yo su hembra con macho propio al que complacer, sometiéndose a él y apareándose con él todas las veces que quiera.
Aunque domar el nudo que te hace un macho por primera vez no es algo fácil, a Max yo ya lo tomaba como toda una perra experta.


Tomé la verga de Max desde la base y la puse de nuevo en la entrada de mi vagina y Max dió de nuevo un par de estocadas que me hicieron gemir como perra pero de inmediato se salió, nuevamente lo tome y lo introduje en mi vagina, él nuevamente me cogió pero a un ritmo más calmado que antes, sin dudas estaba agotado yo aún con ganas de seguir.
-Esto con Leo no hubiera pasado...-
Pensaba yo.

Solté a Max y este bajó del sillón y se se fue a mi cuarto, pensé en limpiar el sillón pero recordé lo atrasada que estaba con el reporte del trabajo y lo dejé así.

Muchas gracias por leer mi trabajo les mando un beso a tod@s.


Ya había pasado un mes desde el deliz que tuve con Leo el perro de una amiga vamos a decirle.
Tampoco seguíamos viviendo juntas, ella se mudó con su novio y yo me mude a trabajar a otra ciudad donde rentaba una casa algo pequeña pero con el suficiente espacio de patio que era lo que buscaba para que Max pueda salir en el día.


Pero Max seguía molesto conmigo, era muy imponente con lo que quería y menos obediente que antes.
Si ustedes tuvieran a Max de frente verían que tan enorme y fornido está, da miedo.





Así que cada vez que se ponía inquieto y exigente trataba de no dejarlo así con las ganas o me hacía un destrozo por su enojo a no acceder a sus órdenes.
-Ay.. ayy, tranquilo Max, sabes que yo soy tuya, Leo no significó nada para mí-
-Por favor Max, sé gentil-

Max estaba decidido a borrarme de la memoria la cogidota que me metió Leo. Quería recuperar su dominio sobre mí como el macho alfa.
Y lo estaba consiguiendo...



Marcó muy bien quien era él y yo que era para él.
Él mi macho y yo su hembra con macho propio al que complacer, sometiéndose a él y apareándose con él todas las veces que quiera.
Aunque domar el nudo que te hace un macho por primera vez no es algo fácil, a Max yo ya lo tomaba como toda una perra experta.


Tomé la verga de Max desde la base y la puse de nuevo en la entrada de mi vagina y Max dió de nuevo un par de estocadas que me hicieron gemir como perra pero de inmediato se salió, nuevamente lo tome y lo introduje en mi vagina, él nuevamente me cogió pero a un ritmo más calmado que antes, sin dudas estaba agotado yo aún con ganas de seguir.
-Esto con Leo no hubiera pasado...-
Pensaba yo.

Solté a Max y este bajó del sillón y se se fue a mi cuarto, pensé en limpiar el sillón pero recordé lo atrasada que estaba con el reporte del trabajo y lo dejé así.

Muchas gracias por leer mi trabajo les mando un beso a tod@s.
2 comentarios - La Reconciliación con Max