Hola. Nunca me he considerado un depravado o algo por el estilo, ni tampoco creo ser mala persona, pero desde que descubrí el porno de cornudos, esa idea se me quedó grabada como un parásito. Desde que comencé a verlo siempre imaginé a mi mujer entregada a otro mientras yo solo miraba, humillado pero excitado.
Cuando conocí a Fanny a mis 20, la fantasía se volvió una obsesión. Es una mujer de 1.70, con unas piernas largas y un culo que, aunque se ponga jeans flojos, se nota redondo y pesado, con esa carne blanca y firme que vibra cuando camina. Tiene la cintura mediana, lo que hace que sus caderas se vean todavía más anchas, y unas tetas naturales, pesadas, con pezones cafés claros que se ponen como piedras a la menor provocación.
Llevábamos dos años cuando fuimos a la boda de mi primo. Terminamos borrachos en el hotel y antes de hacer algo máscomenzamos a platicar sobre nuestras fantasías. Ella, con la mirada perdida por el alcohol, me confesó que le excitaba vestirse como una puta, con faldas, vestidos o shorts que apenas le taparan el culo.
Me dijo que a veces salía a la calle sin calzones solo por el morbo de que alguien se diera cuenta. Me imaginé su cuerpo ahí mismo, con una minifalda y nada abajo, solo su vagina depilada rozando la tela, y me puse como piedra. Fue ahí cuando solté mi bomba: "Quiero verte con otro". Ella se sacó de onda, puso cara de asco, pero yo le dije que era "solo una fantasía" para no espantarla. Pero la semilla ya estaba plantada.
Unos meses después cuando teníamos sexo, ella no paraba de preguntarme por qué quería eso, y cada que hablábamos del tema, yo terminaba bañándola en semen de lo duro que me ponía. Fanny empezó a ceder. Me complacía vistiéndose como yo quería para salir con amigos. Una vez, en Halloween, salió de diosa azteca: una falda abierta por los lados que dejaba ver toda la curva de su nalga y una tanguita negra que apenas era un hilo, arriba un top sin bra que dejaba ver el movimiento de sus tetas cada que caminaba. Ver a todos los hombres devorándola con la mirada me volvía loco.
Para nuestro tercer aniversario, decidí llevarla a la playa porque era algo que ella deseaba. El problema es que no tenía demasiado dinero cómopara unas vacaciones de lujo, fue cuando mi mamá me recordó que su primo Carlos tenía unas cabañas en Oaxaca y gracias a su ayuda nos dio un super precio.
Pasados los días le di la sorpresa a fanny y una noche antes de salir rumbo a celebrar me dijo "Si quieres, allá podemos cumplirlo", me volví loco.
Para intentar ahorrar lo más posible y poder gastar sin tema allá decidí que viajariamos en camión, lo tomamos de noche ya que el viaje era de unas 6 a 8 horas y servia que dormiamos.
Ella iba con un pants gris y una blusita delgada que marcaba sus pezones por el aire acondicionado. El pants le dibujaba perfecto el corte de su calzón y la redondez de su culo, aunque claro ella pensaba más en ir cómoda que en todo eso que yo noté.
Al llegar nos comentaron que habían sobrevendido los boletos y tenían 2 opciones, una era viajar en asientos separados y otra era esperar un día y nos darían un mejor trato, pero a nosotros ya nos urgía irnos, además que al ir de noche no nos importaba viajar separados pues ibamos a dormir.
Los asientos libres eran adelante con una señora que ya estaba dormida o atrás con un señor de unos 50 años. Claramente ella se fue adelante con la señora y yo con el señor.
Noté que el viejo no dejaba de mirarnos desde que subimos y nada más llegue junto a él me miró y soltó “Qué buena mujer te llevas, cabrón. Está para no dejarla salir del cuarto”. Sentí un latigazo, no sabía como tomarlo pero escucharlo fue algo que me había gustado oír y se me salió decirle “A poco sí le daría?”. El gordo se relamió “Pues yo no soy de los que perdonan. Yo a las jovencitas como esa me las como completas, les entierro todo hasta que lloren”. No se si fue su cinismo, las ganas de que mi novia ya me iba a cumplir la fantasía o que, pero pasamos un rato hablando y el me compartió que junto a su pareja hacía intercambios y a mi se me salió decirle lo de mi deseo.
Al poco rato ambos quedamos dormidos y cuando desperté la señora que iba a lado de mi mujer ahora estaba junto a mi. Me vio extrañado y me dijo "No se asuste, es que mi marido se sintio mal y me pidió cambiar de asiento", el gordo hijo de puta me había hecho viajar con él cuando podiamos haber cambiado de asientos para viajar cada quien con su pareja y lo peor es que después de nuestra plática ahora estaba con Fanny.
A lo lejos vi a Fanny tapada con su cobija lo cual me relajo por un momento hasta que me levante y vi al gorod pegado a ella hablándole al oído.
Le comenté a la señora que aquella era mi novia y si le parecia podiamos intercambiar de lugar para ir cada quien con su pareja "Me hubieras dicho antes, no sabía que eran novios sino hubieramos cambiado para ir más cómodos, deja voy y le digo"
Note que cuando llego la señora Fanny dio un sobre salto y la señora la vio de forma rara conforme ella se alejaba. Cuando por fin pude estar con ella, Fanny estaba roja y respiraba agitado. Me susurró: “El señor ya sabía... me dijo lo que tú querías. Estuvimos dos horas bajo la cobija... me metió la mano, amor. Me tocó toda la vagina, me sentía bien mojada y él me masajeaba los labios mientras me decía cochinadas. Yo también le toqué su verga... está gruesísima, nunca había sentido algo tan ancho". El muy cabron se había aprovechado y le habia hecho pensar que yo estaba de acuerdo con todo eso y lo peor es que conforme me contó todo sentí que se me queria parar.
Fanny levantó la cobija que llevaba y me mostró como entre las piernas, el pants gris tenía una mancha oscura de humedad. Estaba empapada por lo que el gordo le había hecho.
"Eso si no se como se te ocurrio que él era el indicado para cumplirte el deseo pero no creo poder si me lo pides, aunque es bueno con las manos con esa panza no creo que pueda hacer mucho" le iba a explicar lo que habia pasado pero realmente con lo exitado que estaba y lo mojada que ella terminó ya no tenía sentido.
Llegamos a la terminal y perdimos al viejo de vista, así que tomamos un taxi a las cabañas de mi tío Carlos. En cuanto entramos, la tensión explotó. Le bajé el pants manchado y la puse en cuatro. Su cuerpo era pura tentación: los muslos firmes se pusieron rojos con mis nalgadas y su vagina estaba tan empapada que mi verga entraba y salía haciendo un ruido que me hizo correrme casi de inmediato.
Ese mismo día salimos a la playa y ella decidió usar un microbikini que era un insulto; los triángulos apenas le tapaban los pezones y la parte de abajo era tan estrecha que se le marcaba toda la rajada de su vagina depilada. Llamaba tanto la atención que un "masajista" local le ofreció un poco de un bronceador que estaba vendiendo y con tal de poder tocar su cuerpo le dijo que le daría una prueba de regalo. Fanny dejó que le untara aceite. Yo miraba cómo las manos callosas del tipo apretaban la carne blanca de su culo, subiendo hasta rozar sus tetas. Ella arqueaba la espalda, provocando al tipo frente a mis ojos.
Después de ir a comer y descansar un poco de todo lo que había pasado recordamos que el masajista nos había comentado que a unos metros había una playa nudista. A ambos se nos metió la curiosidad y decidimos ir, total no perdíamos nada.
Al llegar a eso como las 6 pm nos dimos cuenta que la mayoría eran parejas arriba de los 40 y varios mayores de 50 que iban solo a deleitarse con las mujeres ajenas.
"No perdemos nada intentando, total ya estamos aquí" me dijo, asi que nos desnudamos y entramos al mar. Adentro notamos que ella ya había llamadocla atención de muchos y solo disfrutamos de aquello. Después de unos 20 minutos Fanny salió diciendome que ya iba a anochecer y que no le gustaba estar en el mar cuando ya no hay luz. La verdad yo estaba deleitandome con una madura tetona que estaba a unos metros nuestros así que le dije que ella se adelantara para secarse cambiarse y que llegaba enseguida.
Ella salió y claro que era un gozo verla, entre ella y la madura estaba que quería reventar. Después de unos 5 minutos que me perdí volteé y un señor de unos 55 años, flaco pero con una erección impresionante, estaba frente a ella. Fanny estaba sentada, secándose el pelo con las tetas al aire y las piernas abiertas, dejando su vagina expuesta mientras el viejo hablaba con ella. Salí para ver que pasaba y el señor me dijo entre risas "Que suerte tienes muchacho, no la descuides tanto porque uno viene con ganas y no la deja escapar" solo sonreí y Fanny le dijo "venga ya deme el beso y luego nos vemos" el señor se agacho colocando su mano rozando la vagina depilada y gorda de mi novia y le dio un beso en la mejilla. Después se levanto y se fue.
Fanny me confesó que, mientras yo no estaba, el viejo se le había acercado para decirle que estaba demasiado buena para estar sola y que no se podía ir de esa playa sin darle un beso. Yo noté que ella había disfrutado cada segundo de ese acoso; sus pezones cafés estaban durísimos y su vagina ya se veía brillosa de lo mojada que estaba. Me miró con una malicia que me hizo estallar y me soltó "Hagamos tu fantasía realidad con él. Tiene una verga enorme y me calienta demasiado pensar en cómo me va a coger este abuelo, además es fácil de manejar por la edad en caso de que se ponga mal”. Con el corazón a mil y la verga pulsando de puro morbo, no lo pensé. Alcanzamos al viejo y nos siguió a la cabaña como un animal que sabe que va a comer.
Llegamos y el viejo no perdió el tiempo. Se desnudó dejando ver una verga larga, llena de venas gruesas y tan dura que parecía de piedra, contrastando con su piel arrugada. Fanny se quitó la ropa restregando sus manos por sus tetas, apretándose los pezones mientras su vagina empezaba a escurrir un hilo de deseo que le bajaba por el muslo. El viejo la agarró del pelo con fuerza, le echó la cabeza hacia atrás y le dijo “A ver, perrita, enséñame qué tan buena eres para tragar”. Se la metió hasta el fondo de la garganta sin piedad. Fanny empezó a chupársela con una desesperación asquerosa, haciendo ruidos de atragantamiento mientras los ojos se le ponían blancos. Yo me senté a un lado, masturbándome frenéticamente al ver a mi novia humillada por esa carne vieja.
Luego, el señor la aventó a la cama. Se le subió encima y empezó a lamerle los pezones, chupandolos como si fueran los senos de una madre lactando, mientras le apretaba las tetas con sus manos arrugadas. “Mira qué tetas tienes para que un viejo como yo las use, y tu novio aquí mirando como un pendejo, solo de pensar en como se te pondran cuando lactes me caliento más, putita”, decía él mientras le llenaba el pecho de saliva. Fanny gemía de placer puro, con la piel de los pechos roja por el maltrato. Me vine por primera vez ahí mismo, bañándome la mano de puro morbo.
El viejo la puso de espaldas, le abrió ese culo blanco y le metió la lengua profundamente, burlándose de lo mucho que ella temblaba. Fanny le rogaba: "Por favor, ya métamela, lo necesito" El viejo se acomodó, le abrió las piernas de par en par, exponiendo su vagina que ya era un desastre de fluidos, y se la hundió de un solo tajo hasta el fondo. Fanny soltó un alarido que retumbó en toda la cabaña. Era increíble ver su piel joven y tersa siendo estirada y embestida por ese cuerpo arrugado. Los fluidos chocaban ruidosamente, un chapoteo asqueroso y excitante que inundaba el cuarto. “Siente cómo te llena un hombre de verdad, no como este que te tiene de adorno”, le gritaba el viejo mientras le daba nalgadas que dejaban la marca de sus dedos en el culo de Fanny. Me vine por segunda vez viendo cómo la ponía en todas las posiciones, tratándola como un pedazo de carne.
El viejo me hizo una seña con la mano para unirme. Me puse frente a ella y Fanny, con la mirada perdida y la cara llena de sudor, empezó a chuparme la verga mientras el señor le seguía dando por detrás como un animal hambriento. Mi novia estaba ahí, sirviendo a dos hombres, totalmente entregada a la humillación. Cuando el viejo sintió que iba a reventar, se la sacó de golpe y le gritó: “¡Abre la boca, puta!”. Le soltó chorros espesos de semen caliente directo a la garganta. Fanny se atragantó, el semen le escurrió por la comisura de los labios, manchándole la cara y los pechos. Quedó hecha un desastre, cubierta de leche ajena y jadeando como si le faltara el aire.
El viejo la besó, embarrándole la lengua por los labios, y le dio una última masturbada brusca, metiéndole los dedos con fuerza hasta que Fanny terminó chorreando y temblando por un orgasmo violento que la dejó sin fuerzas. Yo me vine por tercera vez, vaciándome por completo en el suelo.
Fanny se levantó temblando, con el semen escurriendole y secándosele en la piel, se fue a bañar tambaleándose. El viejo la siguió con su celular, tomándole fotos a su cuerpo desnudo y sucio bajo el chorro del agua. “Para el recuerdo, mi vida”, mientras le decía eso fanny se abria la vagina y se tomaba los pechos para la foto. Después me vio, se rió en mi cara y me dijo: “Gracias por entregármela así, ahora no se va a poder olvidar de mí ni de cómo la usé. Si me necesitan mañana, ya saben dónde encontrarme”. El viejo tomó sus cosas y se fue.
Cuando conocí a Fanny a mis 20, la fantasía se volvió una obsesión. Es una mujer de 1.70, con unas piernas largas y un culo que, aunque se ponga jeans flojos, se nota redondo y pesado, con esa carne blanca y firme que vibra cuando camina. Tiene la cintura mediana, lo que hace que sus caderas se vean todavía más anchas, y unas tetas naturales, pesadas, con pezones cafés claros que se ponen como piedras a la menor provocación.
Llevábamos dos años cuando fuimos a la boda de mi primo. Terminamos borrachos en el hotel y antes de hacer algo máscomenzamos a platicar sobre nuestras fantasías. Ella, con la mirada perdida por el alcohol, me confesó que le excitaba vestirse como una puta, con faldas, vestidos o shorts que apenas le taparan el culo.
Me dijo que a veces salía a la calle sin calzones solo por el morbo de que alguien se diera cuenta. Me imaginé su cuerpo ahí mismo, con una minifalda y nada abajo, solo su vagina depilada rozando la tela, y me puse como piedra. Fue ahí cuando solté mi bomba: "Quiero verte con otro". Ella se sacó de onda, puso cara de asco, pero yo le dije que era "solo una fantasía" para no espantarla. Pero la semilla ya estaba plantada.
Unos meses después cuando teníamos sexo, ella no paraba de preguntarme por qué quería eso, y cada que hablábamos del tema, yo terminaba bañándola en semen de lo duro que me ponía. Fanny empezó a ceder. Me complacía vistiéndose como yo quería para salir con amigos. Una vez, en Halloween, salió de diosa azteca: una falda abierta por los lados que dejaba ver toda la curva de su nalga y una tanguita negra que apenas era un hilo, arriba un top sin bra que dejaba ver el movimiento de sus tetas cada que caminaba. Ver a todos los hombres devorándola con la mirada me volvía loco.
Para nuestro tercer aniversario, decidí llevarla a la playa porque era algo que ella deseaba. El problema es que no tenía demasiado dinero cómopara unas vacaciones de lujo, fue cuando mi mamá me recordó que su primo Carlos tenía unas cabañas en Oaxaca y gracias a su ayuda nos dio un super precio.
Pasados los días le di la sorpresa a fanny y una noche antes de salir rumbo a celebrar me dijo "Si quieres, allá podemos cumplirlo", me volví loco.
Para intentar ahorrar lo más posible y poder gastar sin tema allá decidí que viajariamos en camión, lo tomamos de noche ya que el viaje era de unas 6 a 8 horas y servia que dormiamos.
Ella iba con un pants gris y una blusita delgada que marcaba sus pezones por el aire acondicionado. El pants le dibujaba perfecto el corte de su calzón y la redondez de su culo, aunque claro ella pensaba más en ir cómoda que en todo eso que yo noté.
Al llegar nos comentaron que habían sobrevendido los boletos y tenían 2 opciones, una era viajar en asientos separados y otra era esperar un día y nos darían un mejor trato, pero a nosotros ya nos urgía irnos, además que al ir de noche no nos importaba viajar separados pues ibamos a dormir.
Los asientos libres eran adelante con una señora que ya estaba dormida o atrás con un señor de unos 50 años. Claramente ella se fue adelante con la señora y yo con el señor.
Noté que el viejo no dejaba de mirarnos desde que subimos y nada más llegue junto a él me miró y soltó “Qué buena mujer te llevas, cabrón. Está para no dejarla salir del cuarto”. Sentí un latigazo, no sabía como tomarlo pero escucharlo fue algo que me había gustado oír y se me salió decirle “A poco sí le daría?”. El gordo se relamió “Pues yo no soy de los que perdonan. Yo a las jovencitas como esa me las como completas, les entierro todo hasta que lloren”. No se si fue su cinismo, las ganas de que mi novia ya me iba a cumplir la fantasía o que, pero pasamos un rato hablando y el me compartió que junto a su pareja hacía intercambios y a mi se me salió decirle lo de mi deseo.
Al poco rato ambos quedamos dormidos y cuando desperté la señora que iba a lado de mi mujer ahora estaba junto a mi. Me vio extrañado y me dijo "No se asuste, es que mi marido se sintio mal y me pidió cambiar de asiento", el gordo hijo de puta me había hecho viajar con él cuando podiamos haber cambiado de asientos para viajar cada quien con su pareja y lo peor es que después de nuestra plática ahora estaba con Fanny.
A lo lejos vi a Fanny tapada con su cobija lo cual me relajo por un momento hasta que me levante y vi al gorod pegado a ella hablándole al oído.
Le comenté a la señora que aquella era mi novia y si le parecia podiamos intercambiar de lugar para ir cada quien con su pareja "Me hubieras dicho antes, no sabía que eran novios sino hubieramos cambiado para ir más cómodos, deja voy y le digo"
Note que cuando llego la señora Fanny dio un sobre salto y la señora la vio de forma rara conforme ella se alejaba. Cuando por fin pude estar con ella, Fanny estaba roja y respiraba agitado. Me susurró: “El señor ya sabía... me dijo lo que tú querías. Estuvimos dos horas bajo la cobija... me metió la mano, amor. Me tocó toda la vagina, me sentía bien mojada y él me masajeaba los labios mientras me decía cochinadas. Yo también le toqué su verga... está gruesísima, nunca había sentido algo tan ancho". El muy cabron se había aprovechado y le habia hecho pensar que yo estaba de acuerdo con todo eso y lo peor es que conforme me contó todo sentí que se me queria parar.
Fanny levantó la cobija que llevaba y me mostró como entre las piernas, el pants gris tenía una mancha oscura de humedad. Estaba empapada por lo que el gordo le había hecho.
"Eso si no se como se te ocurrio que él era el indicado para cumplirte el deseo pero no creo poder si me lo pides, aunque es bueno con las manos con esa panza no creo que pueda hacer mucho" le iba a explicar lo que habia pasado pero realmente con lo exitado que estaba y lo mojada que ella terminó ya no tenía sentido.
Llegamos a la terminal y perdimos al viejo de vista, así que tomamos un taxi a las cabañas de mi tío Carlos. En cuanto entramos, la tensión explotó. Le bajé el pants manchado y la puse en cuatro. Su cuerpo era pura tentación: los muslos firmes se pusieron rojos con mis nalgadas y su vagina estaba tan empapada que mi verga entraba y salía haciendo un ruido que me hizo correrme casi de inmediato.
Ese mismo día salimos a la playa y ella decidió usar un microbikini que era un insulto; los triángulos apenas le tapaban los pezones y la parte de abajo era tan estrecha que se le marcaba toda la rajada de su vagina depilada. Llamaba tanto la atención que un "masajista" local le ofreció un poco de un bronceador que estaba vendiendo y con tal de poder tocar su cuerpo le dijo que le daría una prueba de regalo. Fanny dejó que le untara aceite. Yo miraba cómo las manos callosas del tipo apretaban la carne blanca de su culo, subiendo hasta rozar sus tetas. Ella arqueaba la espalda, provocando al tipo frente a mis ojos.
Después de ir a comer y descansar un poco de todo lo que había pasado recordamos que el masajista nos había comentado que a unos metros había una playa nudista. A ambos se nos metió la curiosidad y decidimos ir, total no perdíamos nada.
Al llegar a eso como las 6 pm nos dimos cuenta que la mayoría eran parejas arriba de los 40 y varios mayores de 50 que iban solo a deleitarse con las mujeres ajenas.
"No perdemos nada intentando, total ya estamos aquí" me dijo, asi que nos desnudamos y entramos al mar. Adentro notamos que ella ya había llamadocla atención de muchos y solo disfrutamos de aquello. Después de unos 20 minutos Fanny salió diciendome que ya iba a anochecer y que no le gustaba estar en el mar cuando ya no hay luz. La verdad yo estaba deleitandome con una madura tetona que estaba a unos metros nuestros así que le dije que ella se adelantara para secarse cambiarse y que llegaba enseguida.
Ella salió y claro que era un gozo verla, entre ella y la madura estaba que quería reventar. Después de unos 5 minutos que me perdí volteé y un señor de unos 55 años, flaco pero con una erección impresionante, estaba frente a ella. Fanny estaba sentada, secándose el pelo con las tetas al aire y las piernas abiertas, dejando su vagina expuesta mientras el viejo hablaba con ella. Salí para ver que pasaba y el señor me dijo entre risas "Que suerte tienes muchacho, no la descuides tanto porque uno viene con ganas y no la deja escapar" solo sonreí y Fanny le dijo "venga ya deme el beso y luego nos vemos" el señor se agacho colocando su mano rozando la vagina depilada y gorda de mi novia y le dio un beso en la mejilla. Después se levanto y se fue.
Fanny me confesó que, mientras yo no estaba, el viejo se le había acercado para decirle que estaba demasiado buena para estar sola y que no se podía ir de esa playa sin darle un beso. Yo noté que ella había disfrutado cada segundo de ese acoso; sus pezones cafés estaban durísimos y su vagina ya se veía brillosa de lo mojada que estaba. Me miró con una malicia que me hizo estallar y me soltó "Hagamos tu fantasía realidad con él. Tiene una verga enorme y me calienta demasiado pensar en cómo me va a coger este abuelo, además es fácil de manejar por la edad en caso de que se ponga mal”. Con el corazón a mil y la verga pulsando de puro morbo, no lo pensé. Alcanzamos al viejo y nos siguió a la cabaña como un animal que sabe que va a comer.
Llegamos y el viejo no perdió el tiempo. Se desnudó dejando ver una verga larga, llena de venas gruesas y tan dura que parecía de piedra, contrastando con su piel arrugada. Fanny se quitó la ropa restregando sus manos por sus tetas, apretándose los pezones mientras su vagina empezaba a escurrir un hilo de deseo que le bajaba por el muslo. El viejo la agarró del pelo con fuerza, le echó la cabeza hacia atrás y le dijo “A ver, perrita, enséñame qué tan buena eres para tragar”. Se la metió hasta el fondo de la garganta sin piedad. Fanny empezó a chupársela con una desesperación asquerosa, haciendo ruidos de atragantamiento mientras los ojos se le ponían blancos. Yo me senté a un lado, masturbándome frenéticamente al ver a mi novia humillada por esa carne vieja.
Luego, el señor la aventó a la cama. Se le subió encima y empezó a lamerle los pezones, chupandolos como si fueran los senos de una madre lactando, mientras le apretaba las tetas con sus manos arrugadas. “Mira qué tetas tienes para que un viejo como yo las use, y tu novio aquí mirando como un pendejo, solo de pensar en como se te pondran cuando lactes me caliento más, putita”, decía él mientras le llenaba el pecho de saliva. Fanny gemía de placer puro, con la piel de los pechos roja por el maltrato. Me vine por primera vez ahí mismo, bañándome la mano de puro morbo.
El viejo la puso de espaldas, le abrió ese culo blanco y le metió la lengua profundamente, burlándose de lo mucho que ella temblaba. Fanny le rogaba: "Por favor, ya métamela, lo necesito" El viejo se acomodó, le abrió las piernas de par en par, exponiendo su vagina que ya era un desastre de fluidos, y se la hundió de un solo tajo hasta el fondo. Fanny soltó un alarido que retumbó en toda la cabaña. Era increíble ver su piel joven y tersa siendo estirada y embestida por ese cuerpo arrugado. Los fluidos chocaban ruidosamente, un chapoteo asqueroso y excitante que inundaba el cuarto. “Siente cómo te llena un hombre de verdad, no como este que te tiene de adorno”, le gritaba el viejo mientras le daba nalgadas que dejaban la marca de sus dedos en el culo de Fanny. Me vine por segunda vez viendo cómo la ponía en todas las posiciones, tratándola como un pedazo de carne.
El viejo me hizo una seña con la mano para unirme. Me puse frente a ella y Fanny, con la mirada perdida y la cara llena de sudor, empezó a chuparme la verga mientras el señor le seguía dando por detrás como un animal hambriento. Mi novia estaba ahí, sirviendo a dos hombres, totalmente entregada a la humillación. Cuando el viejo sintió que iba a reventar, se la sacó de golpe y le gritó: “¡Abre la boca, puta!”. Le soltó chorros espesos de semen caliente directo a la garganta. Fanny se atragantó, el semen le escurrió por la comisura de los labios, manchándole la cara y los pechos. Quedó hecha un desastre, cubierta de leche ajena y jadeando como si le faltara el aire.
El viejo la besó, embarrándole la lengua por los labios, y le dio una última masturbada brusca, metiéndole los dedos con fuerza hasta que Fanny terminó chorreando y temblando por un orgasmo violento que la dejó sin fuerzas. Yo me vine por tercera vez, vaciándome por completo en el suelo.
Fanny se levantó temblando, con el semen escurriendole y secándosele en la piel, se fue a bañar tambaleándose. El viejo la siguió con su celular, tomándole fotos a su cuerpo desnudo y sucio bajo el chorro del agua. “Para el recuerdo, mi vida”, mientras le decía eso fanny se abria la vagina y se tomaba los pechos para la foto. Después me vio, se rió en mi cara y me dijo: “Gracias por entregármela así, ahora no se va a poder olvidar de mí ni de cómo la usé. Si me necesitan mañana, ya saben dónde encontrarme”. El viejo tomó sus cosas y se fue.
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