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Comprando Lencería

Comprando Lencería.
Siempre me ha gustado lalencería, me encanta ver mujeres con medias oscuras y más si llevan sandalias ozapatos abiertos, obviamente me gusta mirar fotos y videos de mujeres enlencería de todo tipo, sentir el roce de esas prendas me prende y cuando hepodido he experimentado dicha sensación.
Recientemente empecé a ir almercado de mi colonia a comprar víveres y en uno de esos días me topé con unpuesto semifijo en el que venden tangas, medias, negligees y otras bellezas, elpuesto lo atiende una señora bajita de estatura pero muy fornida, acá en Méxicoles decimos gorditas, el caso es que a pesar de esa situación, la gordura, laseñora tiene buenas formas, se notan sus senos una cintura marcada, unas nalgasrotundas, lo mismo que sus piernas. Empecé a pasar cada vez que podía y me paraba a ver la ropa y a la señora, que meatrajo desde el principio, la imagino con algunas de las prendas que vendeteniendo sexo conmigo.
El caso es que poco a poco se diocuenta que pasaba bastante, entonces empecé a preguntar por algunas prendas, undía le pregunté cuanto costaba una tanguita de las que llaman cacheteras, conencaje rojo y una abertura atrás que se veía super, le dijo el precio y agregó,-esas se ven muy bien, yo las uso- yo aproveché y le mencioné, -si usted lasusa, entonces definitivamente se han de ver super bien, ella sonrió y no dijomás, ahí pregunté y ese body, que era un conjunto de pantimedias negras, conabertura en la entrepierna y la parte de arriba muy insinuante, le pregunté ¿Yese qué tal se ve?, me contestó, tendría que probarlo, a lo que respondí,-pagaría por ver- ella me miró directamente y dijo, en serio, yo asentí,-claro, sería increíble poder disfrutar esa visión-
Ella tomó la prenda, me dijo vale100 pesos, si lo compras me lo pruebo para ti. Sin pensarlo lo pagué, entoncesmencionó.
-Levanto a las 6:30 de la tardeporque empieza a oscurecer, hay unas bodegas atrás del mercado y ahí guardo lamercancía, si vienes a las 6:15 lo vemos-
Durante la tarde no pude más quepensar en ella, me bañé, me rasuré y me puse colonia. A las 6:15 yo ya estabaen el puesto, ella bajaba las prendas y las metía en cajas, cada vez que lohacía se agachaba, dejándome admirar esas nalgas rotundas que se carga.Finalmente cerró la última caja y me dijo -¿Me ayudas, así acabamos másrápido?- Tomé tres cajas y ella dos y caminamos a las bodegas. Al llegar pudever que era un pasillo largo con varios cuartos en los que ya había muchamercancía de diferentes tipos. El de ella ya estaba cubierto de grandes pacasde ropa en el piso, dejamos las cajas, ella me miro y de la bolsa que llevabasacó la prenda y me dijo, ¿… entonces, me la pruebo? Yo asentí casi babeando.Ella me insinuó, - me ayudas? Y yo di gracias a Dios.
Me acerqué a ella que llevaba unvestido tipo túnica, ceñido a su  cuerpo,que le llegaba hasta los tobillos. Le di un beso largo al que respondió y bajéa tomar el vestido, empezando a subirlo poco a poco, fui descubriendo suspiernas, que bese suavemente, las acariciaba casi con veneración y ellasuspiraba, al llegar a su cintura pude ver la tanguita que mencionéanteriormente, se veía riquísima, su pubis depilado, blanco, terso, sus labiosrosados y brillosos por la humedad que empezaba a fluir, la tomé de las nalgasy metí mi cara entre sus piernas, ella las abrió generosamente y me dejo comersu rica flor, así estuvimos un buen rato, seguí subiendo el vestido y pase miboca por sus senos, mordisqueando sus pezones, que enseguida reaccionaronparándose. Volví a besar su boca y saqué por fín el vestido. Ella me dijo,-ahora ayúdame a ponérmelo- se sentó en una de las pacas de ropa, se quitó sussandalias y me dio el body, yo lo saqué de la envoltura y empecé a meter lasmedias en cada una de sus piernas, gozando tanto éstas como la textura de lalycra de la prenda, ella acariviaba mi cara y jadeaba, logré colocar dentro suspiernas y subí a la parte del tronco, abrazarla fue una sensación increíble,sentir toda su carne, cálida, tersa, anhelante, fue lo máximo, en verdad seveía como una diosa, se dio coquetamente una vuelta y me preguntó, ¿entonces,pagas por ver? Yo asentí y ella sonrió diciendo -es broma, nunca te cobraría,ya pagaste la prenda y ahora es tuya-.
No pude más, la abracé, besé cadaparte de su cuerpo y cuando me agache a besar sus piernas me empujo contra laspacas de ropa, quedando yo boca arriba, se acercó, desabrochó mi pantalónbajándolo con todo y mi calzoncillo y empezó sobando primero y  luego lamiendo mi verga y mis huevos de talforma que para mí desapareció el mundo, entonces comenzó a chupar con fuerzatanto mis huevos como la verga, en verdad con fuerza, casi me dolía, yo pensé,de veras me va a comer y hasta empecé a preocupare, pero poco a poco el casidolor se convirtió en una excitación mayúscula, mi verga endurecía, crecía yquería estallar, ella seguía chupando como si quisiera sacarme la vida por ahí,en un momento le dije, -por favor espera, me voy a venir- no paró, al contrariochupó más fuerte hasta que llené su boquita de leche, me quedé viendo las estrellas,aunque un poco incómodo porque en verdad quería cogérmela.
Ahí empezó ella otra vez asobarme, diciendo -crees que ya fue todo?- la dinámica volvió, tomó mi peneentre sus manitas y lo acarició, lo apretó lo besaba y chupaba de tal maneraque volvió a crecer, yo no quise desaprovechar la oportunidad, me incorporé yahora suavemente la recosté en la ropa, entre a comerle su rajita, chupé suslabios, mordí su clítoris, la adoré, luego subí sus piernas a mis hombros,separé esas enormes nalgas y abriendo con mis manos sus labios se la metí deuna sola vez, ella respingó y me empezó a apretar, empecé a entrar y salir,chupando sus senos, mordiendo suave pero firmemente, mordisqueando su piel,ellas apretaba y gemía, pidiendo todo, yo besé y mordí sus deliciosos pies,empuje y empuje hasta que sentí que la vida se me salía por la verga y se la día ella. Nunca había tenido un orgasmo tan fuerte y largo, aunque habíaterminado de eyacular, sentía que mi cuerpo aún vibraba. Ella me acunó en supecho tiernamente, me volteo y limpió mi verga con su boca hasta dejarme limpioy seco.
Me dijo entonces, te llevas elbody a lo que contesté, solo si me lo aceptas y prometes modelarlo de nuevo.
Camila, que así dijo llamarse mesonrió y dijo, vuelve cuando quieras.
A partir de ese momento soy unávido consumidor de prendas de lencería que Camila gustosa modela para mí en labodega.
Ojalá el relato les haya gustado.

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