Me llega un mensaje de una hermosa regalada a 900m de casa. Un maricon divino de 19 añitos, blanquito, chiquito y delicado. Hace un par de años en pareja con otro mariconcito, tan tierno como el. Estaba ávida de probar un macho distinto al suyo. El amor que se tienen es muy romántico, suave y convencional. Tenía la fantasía del maduro, pijon, negro y feo. Y yo, casualmente, encajo en todos ésos "hashtags".
Luego de unos días de acordar lo que quería cada uno, pudimos coincidir. Me contó que tenía mucho interés en practicar la garganta profunda. Toda su vida entrenó con pepinos y zanahorias, y nota que tiene potencial para llegar a su esófago sin problemas. Pero lamentablemente su amado, no está bien dotado. Así que sus ganas de hacer tope no están satisfechas.
El domingo siguiente me quedé en casa sólo porque tenía que hacer unos arreglos, asi que le mandé un mensaje por telegram. Por suerte contestó al toque.
El acuerdo era venir a entrenar la garganta, y comprobar si todo el talento que creía tener con los vegetales, podía trasladarlo a la carne. Mis exigencias eran que me deje chuparle un poquito el hoyo (porque me gustó mucho: rosadito, estrecho redondito) y laburarselo con uno o dos deditos. No me iba a dejar que le dé nalgadas ni le deje marcas, y mucho menos que me lo clave. Al rato de pasar por casa iba a ver a su noviecito, asi que no debía dejar indicio en ése cuerpito frágil.
Ni bien me dijo que estaba a unos metros de casa, puse algo de porno en la TV y me la empecé a cachetear. Salí a abrirle con un short de fútbol blanco, que marcaba bien mi estado "más que morcillon". No me miró nunca a los ojos. Su vista no iba a otro lado que no sea mi paquete. Cuándo entró a casa, lo puse de rodillas y le hice bajar mi short. Le dí dos cachetazos de pija, y le hice abrir la boca. De una a la garganta. Había decidido en ése momento que me la tenía que poner como una roca desde el minuto uno. Así que unos buenos minutos de cogerle la gargantita fueron suficientes para estar duro duro. De verdad el pibito tenía talento. No había hecho ninguna arcada fuerte, ni síntoma de rechazo ante la profundidad alcanzada en todo ése rato.
Me senté en el sillón y le ordené que se ponga en pelotas. El amorcito éste siguió todas mis órdenes. Me desfiló un poco el cuerpo de princesito (con su micropene erecto) y le pedí que me abra los gajos para darle un besito de presentación al hoyo. Su nuevo (otro) macho le contó sus intenciones. Le volví a pedir que venga a chupar pija. Mientras miraba como un negrote le rompía el ortito a un femboy divino en la TV, yo le agarré la nuca y empecé a hacer tope en el esófago. Fuerte, largo, constante. El pibito se la re bancaba. Si bien sabía respirar por la nariz mientras mamaba, cada tanto le daba rato para tomar aire libre de verga, de paso le agarraba la babita que le colgaba de la pera, yo me la ponía en el pito. Habremos estado un buen rato así hasta que en un momento de estar a tope y disfrute total, se puso a hacer con los dos puñitos cerrados (creo que es como una pose muy otaku no?) Y los ojitos con muchas lágrimas. Yo hice caso omiso y seguí en lo mío, hasta que lo libero porque estaba muy ahogado y zas.... terrible vómito encima de la verga, el sillón y el resto al piso. Jajaja. Una locura.
Le pregunté si estaba bien, y el tesorito me dijo, si. Perdón!
Por favor nenito, no pasa nada. No entendí tus señales. Sos muy bueno de verdad, y me emocioné!
Tomamos un vasito de agua, le di un par de secas a un porro y le propuse un descanso a su boca. Una pasadita a la habitación así le violaba un poco el hoyo con la lengua. Estuve un buen rato paleteando y punteando culo, a un nivel que lo tuve que amordazar para que no escuchen los vecinos los gemidos del marica. Le golpeteé las nalguitas, y le hice pasar un susto. Así boca a bajo como estaba, le di unos chirlos de glande en el nudo, que se le cerró del miedo automáticamente. Le abrí las patitas, le pegué una buena escupida. Inmóvil como lo tenía, le hice sentir sólo con el glande, que si fondeaba, su novio se iba a dar cuenta. Y como soy un caballero de palabra, lo perdoné!. A cambio, le pedí un poco mas de su talento oral, para dejarle toda mi wasca en la garganta talentosa que tenia, y que va a ser de mis preferidas de acá en más. Exploté bien en el fondo y pude ver la foto perfecta luego de una gran mamada: Ojos llenos de lágrimas, nariz goteando leche y boca chorreando baba.
Nos despedimos hasta la próxima, ambos muy satisfechos y agradecidos.







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Luego de unos días de acordar lo que quería cada uno, pudimos coincidir. Me contó que tenía mucho interés en practicar la garganta profunda. Toda su vida entrenó con pepinos y zanahorias, y nota que tiene potencial para llegar a su esófago sin problemas. Pero lamentablemente su amado, no está bien dotado. Así que sus ganas de hacer tope no están satisfechas.
El domingo siguiente me quedé en casa sólo porque tenía que hacer unos arreglos, asi que le mandé un mensaje por telegram. Por suerte contestó al toque.
El acuerdo era venir a entrenar la garganta, y comprobar si todo el talento que creía tener con los vegetales, podía trasladarlo a la carne. Mis exigencias eran que me deje chuparle un poquito el hoyo (porque me gustó mucho: rosadito, estrecho redondito) y laburarselo con uno o dos deditos. No me iba a dejar que le dé nalgadas ni le deje marcas, y mucho menos que me lo clave. Al rato de pasar por casa iba a ver a su noviecito, asi que no debía dejar indicio en ése cuerpito frágil.
Ni bien me dijo que estaba a unos metros de casa, puse algo de porno en la TV y me la empecé a cachetear. Salí a abrirle con un short de fútbol blanco, que marcaba bien mi estado "más que morcillon". No me miró nunca a los ojos. Su vista no iba a otro lado que no sea mi paquete. Cuándo entró a casa, lo puse de rodillas y le hice bajar mi short. Le dí dos cachetazos de pija, y le hice abrir la boca. De una a la garganta. Había decidido en ése momento que me la tenía que poner como una roca desde el minuto uno. Así que unos buenos minutos de cogerle la gargantita fueron suficientes para estar duro duro. De verdad el pibito tenía talento. No había hecho ninguna arcada fuerte, ni síntoma de rechazo ante la profundidad alcanzada en todo ése rato.
Me senté en el sillón y le ordené que se ponga en pelotas. El amorcito éste siguió todas mis órdenes. Me desfiló un poco el cuerpo de princesito (con su micropene erecto) y le pedí que me abra los gajos para darle un besito de presentación al hoyo. Su nuevo (otro) macho le contó sus intenciones. Le volví a pedir que venga a chupar pija. Mientras miraba como un negrote le rompía el ortito a un femboy divino en la TV, yo le agarré la nuca y empecé a hacer tope en el esófago. Fuerte, largo, constante. El pibito se la re bancaba. Si bien sabía respirar por la nariz mientras mamaba, cada tanto le daba rato para tomar aire libre de verga, de paso le agarraba la babita que le colgaba de la pera, yo me la ponía en el pito. Habremos estado un buen rato así hasta que en un momento de estar a tope y disfrute total, se puso a hacer con los dos puñitos cerrados (creo que es como una pose muy otaku no?) Y los ojitos con muchas lágrimas. Yo hice caso omiso y seguí en lo mío, hasta que lo libero porque estaba muy ahogado y zas.... terrible vómito encima de la verga, el sillón y el resto al piso. Jajaja. Una locura.
Le pregunté si estaba bien, y el tesorito me dijo, si. Perdón!
Por favor nenito, no pasa nada. No entendí tus señales. Sos muy bueno de verdad, y me emocioné!
Tomamos un vasito de agua, le di un par de secas a un porro y le propuse un descanso a su boca. Una pasadita a la habitación así le violaba un poco el hoyo con la lengua. Estuve un buen rato paleteando y punteando culo, a un nivel que lo tuve que amordazar para que no escuchen los vecinos los gemidos del marica. Le golpeteé las nalguitas, y le hice pasar un susto. Así boca a bajo como estaba, le di unos chirlos de glande en el nudo, que se le cerró del miedo automáticamente. Le abrí las patitas, le pegué una buena escupida. Inmóvil como lo tenía, le hice sentir sólo con el glande, que si fondeaba, su novio se iba a dar cuenta. Y como soy un caballero de palabra, lo perdoné!. A cambio, le pedí un poco mas de su talento oral, para dejarle toda mi wasca en la garganta talentosa que tenia, y que va a ser de mis preferidas de acá en más. Exploté bien en el fondo y pude ver la foto perfecta luego de una gran mamada: Ojos llenos de lágrimas, nariz goteando leche y boca chorreando baba.
Nos despedimos hasta la próxima, ambos muy satisfechos y agradecidos.







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7 comentarios - Nuevo vecinito de grindr.