You are now viewing Poringa in Spanish.
Switch to English

Me garcho a mi suegra en Pinamar (6)

Capítulo 6: El Ayuno y el Banquete
Los primeros días en Buenos Aires fueron una guerra de nervios. Mariela no aceptó el desplante de las valijas; para una mujer como ella, que un pendejo la dejara hablando sola en la vereda era una humillación que procesaba con bronca. Los mensajes caían a cualquier hora: "Federico, atendeme", "¿Te creés muy hombre por dejarme hablando sola?". Yo le clavaba el visto, disfrutando su desesperación. Pero de un día para el otro, ella cambió la táctica. El silencio fue absoluto. Empecé a tantear el terreno: "¿Todo bien, Mari?". Nada. Me ignoró una semana entera. En la cena del domingo, ella estaba radiante, riéndose con Claudio y tratándome como a un desconocido. Me estaba ganando el juego psicológico.
Por eso, cuando llegó el aniversario de Juan Pablo (hermano de Claudio) y Victoria, yo ya estaba entregado. El quincho estaba lleno: los padres de Claudio, sus hermanas, cuñados y amigos de toda la vida.
JP-"¡Qué bien se los ve, chicos! A ver cuando nos dan la noticia ustedes!", tiró Juan Pablo abrazándonos a Martina y a mí. Victoria, su mujer, servía vino y dijo:
V-“Es una trampa chicos eh, no es todo color de rosas jaja” 
Todo esto mientras Mariela me clavaba la mirada desde lejos. En la mesa, quedé sentado entre las dos. Durante el brindis, sentí una mano bajar por mi pierna por abajo del mantel, creí que era Marti, pero cuando la miré estaba en otra, y cuando gire hacia el otro lado me di cuenta que esa mano, era de mi querida suegrita. Sus dedos se cerraron sobre mi pija abrazándola, apretando con una fuerza que me hizo transpirar. Más tarde en medio de una especie de baile que se armó, mi suegro se acercó bailando con ella y me dice:
C-“Fede, veni charla un rato con tu suegra que me voy a fumar un habano con mi hermano y los muchachos. Así no se me queja jaja”. Mire de reojo y Marti bailaba con sus primas, era el momento de inventar algo.
Mariela se me acercó y empezamos a bailar, estaba sonando cuarteto, y entre vuelta para un lado, vuelta para el otro, como si estuviésemos conectados, aproveche y tire mi cintura hacia adelante disimuladamente para apoyarla (ya tenía la pija un poco dura) y ella sacó culo, encontrándonos los 2 en la pista disimulando la apoyada que le estaba pegando A LA MAMÁ DE MI NOVIA!!! 
M: —"Esta noche te escribo" —susurró sin mirarme—. "Estate atento". Me dijo clavándome una mirada matadora por arriba del hombro y se fue al baño rápidamente.


Al terminar el aniversario salimos en el auto, dejé a Martina en su departamento ya que tenía que levantarse temprano a estudiar y volé al mío con la excusa de querer dormir hasta tarde. El celular vibró apenas entré.

M-"No sabés lo que me costó no sacártela ahí mismo frente a todos. Te espero mañana a las dos. Claudio tiene auditoría. No me hagas esperar."
Abajo, una foto en única vez: ella frente al espejo, con una bata negra abierta, el contraste de su piel bronceada y la sombra de la aureola del pezón. Me aguanté las ganas de pajearme; quería llegar con todo para ella.

Al día siguiente llegué puntual. Mariela me abrió la puerta; estaba impecable, con esa bata de seda y descalza, unos pies divinos. No mediamos palabra. La agarré del cuello y la besé con bronca. La bajé al piso, sobre la alfombra del living, y le hundí la cara en su concha empapada. Disfrutaba que lo hiciera y yo ver a esa hembra en celo arqueando la espalda del placer. El estallido fue infernal, empezó a apretarme con sus piernas y presionar mi cabeza contra su riquísima concha, y no dudé un segundo en tomarme todos sus jugos fruto del deseo. Me pidió que me acueste sobre ella y la abracé, y me dijo
M-“Pendejo sabes hace cuanto no me sentía así…”
Rápidamente se recompuso, sin dejarme responder, se arrodilló frente a mí y me desabrochó el pantalón. Cuando mi pija saltó afuera, la miró con devoción. Se llenó la mano de saliva y empezó a pajearme con fuerza, mojando todo el tronco con su baba. Me la chupó con una experiencia digna de una MILF como ella, escupiéndola para lubricarla más y tragándosela hasta el fondo mientras me miraba con ojos de viciosa.
La llevé contra la mesa del comedor, la puse en cuatro y se la enterré seca. —"¡Rompeme toda, Federico! ¡Llevame arriba!" —gritó—. "¡Quiero que me hagas tuya en la cama donde duermo con el!".
Subimos al cuarto matrimonial. La tiré en el medio de la cama, le subí las piernas hasta los hombros y le di con una saña animal. La di vuelta, la puse de costado en el borde del colchón y le enterré la pija en un ángulo que la hacía delirar.
F—"Te gusta esta pija Mari? Sos mi putita?" 
M—"Me encanta, soy tuya, pendejo! ¡Dámela toda!".
Esas palabras fueron como dinamita, me hicieron explotar llenando por completo a mi suegra, sacarla y ver como caía mi leche de su conchita es una imagen que queda para toda la vida.
Después del descontrol, ella me miró agitada. 
M—"Fe, vamos a la ducha. Necesito estar limpia por si llega Claudio antes"—propuso, siempre precavida.
Nos metimos en el baño. El agua caliente empezó a caer y nos enjabonamos mutuamente. El roce del jabón por sus tetas hermosas y mi cuerpo me volvió a encender. Ella se agachó y me la chupó un poco más, humedeciéndola con el agua y su saliva. Me pidió que se la metiera ahí mismo. La apoyé contra los azulejos y se la metí bien suave en la conchita, disfrutando cómo resbalaba por el jabón. Ella gemía bajito, con los ojos cerrados, y yo le tapaba la boca con la mano para ahogar sus gritos de placer.
Estábamos en ese ritmo dulce y prohibido cuando, de repente:
¡CLACK!
El ruido de la puerta cerrándose con fuerza abajo nos dejó duros. Mi pija todavía estaba adentro de ella.
C—"¡Amor! ¡Llegué antes, se pospuso la auditoría!" —gritó la voz de Claudio desde la planta baja.
No sabíamos qué hacer de la desesperación y empezamos a escuchar sus zapatos golpeando el primer escalón de la escalera. Está subiendo…

Hasta acá el capítulo de hoy! Ya saben si quieren el siguiente comenten y dejen puntos!!
Espero lo estén disfrutando queridos amigos poringueros, tanto como lo disfruté yo.

7 comentarios - Me garcho a mi suegra en Pinamar (6)