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Todo empezó como un juego (16)

Sol estuvo varios días rara, evadía cualquier tipo de conversación profunda, no me contaba nada de su madre, de su padre.
Tampoco estábamos teniendo sexo y eso me empezaba a desesperar realmente. Una noche estábamos acostados muy temprano y nos pusimos a hablar. Fui yo quien rompió el hielo.
-            ¿Sabes con quien estuve hoy un rato largo?
-            ¿Con quién?
-            Con Gustavo
-            Ah – dice ella
Yo noté su frialdad y quise saber que pasaba.
-            ¿Qué te pasa Sol? Hace días que estas así muy rara
-            No me pasa nada – dice ella, pero me evita la mirada
-            Sol, te estoy contando lo de Gustavo, para recordarte que tenemos la confianza para hablar de cualquier cosa
-            Es que…
-            Dale Contame ¿estuviste con tu primo de vuelta?
-            No
-            ¿Con Gustavo?
-            Noooo
-            ¿Entonces?
En ese momento me le acerqué y la abracé desde atrás y le dije al oído.
-            Sabés que tenemos confianza para que me cuentes lo que quieras
Sol se giró bruscamente zafándose de mi abrazo y me miró con una seriedad que pocas veces le había visto.
-            Esta vez me fui a la mierda
Ahora ella me abrazó fuerte.
-            Contame, mi amor, no te voy a juzgar – le dije
Por dentro, yo tenía una sensación muy rara. Una mezcla de celos ascendente con una calentura total por lo que pudiera llegar a Contame Sol.
-            Es que…
-            Lo que sea, no te voy a juzgar
-            Lo que pasa es que una cosa es lo que fantaseamos nosotros, pero otra cosa es lo que hice.
-            Sol, mi amor…no des más vueltas – le dije besándola en la boca
Era el momento de hacerla entrar en confianza, así que me apreté contra ella y le hice sentir la erección que tenía.
Ella suavizó el tono y empezó a relatarme.
-            ¿Por dónde empiezo?
-            Por el principio
-            Bueno ¿te acordás que hace unas semanas me fui con mi papá a Mendoza?
-            Si, no me contaste nada de cómo te fue
-            Bueno, en Mendoza hice algo muy fuerte
-            ¿Con quién?
-            Con mi papá – Sol se abrazó fuerte
La erección que tenía se hizo más grande y mi pene palpitó en su concha. Ella se debe haber dado cuenta, porque eso la animó a seguir
-            Contame, no te voy a juzgar – le rogué
-            Estuvimos en la pileta del hotel y…
-            ¿Y qué? – mi ansiedad era tremenda
-            En la pileta, le hice una paja a mi papá
-            Ughhh – le dije
-            ¿No te parece que soy una enferma?
-            Si sos una enferma, somos dos enfermos porque a mí me calienta lo que me estás contando – le solté
En ese momento con una mano me bajé el bóxer y me empecé a pajear mientras la escuchaba.
-            Es raro contarte esto y ver cómo te pajeas – me dijo
Eso hizo que no me achicara y en lugar de acercarme a ella me alejé, me desnudé completamente y la miré a los ojos mientras me pajeaba lentamente.
-            Contame todo
-            En la pileta del spa del hotel, a la noche, mi papá me empezó a hacer unos masajes en la espalda – Sol movió el cuello y se acarició mientras me miraba
-            Me re calienta – le confesé
-            A mí también recordarlo – dijo
-            Seguí – le ordené
La escena en nuestra cama era surrealista, nunca habíamos hecho esto. Yo me alejé y me acosté con la cabeza en la almohada para mirarla y ella me miraba como me pajeaba.
-            ¿Te vas a pajear mientras te cuento? – la pregunta era retórica
-            Ya lo estoy haciendo y quiero que vos también lo hagas
Era evidente que Sol estaba en un estado de calentura extrema porque de ninguna otra manera se hubiera exhibido así ante mí, pero así era ella, cuando se calentaba estaba dispuesta a todo.
Mirándome fijamente se sacó la remera que llevaba puesta y quedó solo en tetas y esa p negra transparente que tanto me calienta y que trasluce sus vellos púbicos anaranjados.
-            Sentía su pija dura en la espalda, entonces llevé la mano para atrás y lo acaricié, te juro que sentí que necesitaba aliviarlo, relajarlo, no sé cómo decirlo…
-            Está bien ¿y estaba muy dura?
-            Muy dura – siguió ella – cuando la parejita que se estaba besando en la pileta se fue, sentí que era mi oportunidad y lo obligué a bajarse el pantalón.
-            Aghhhh – decía yo
-            Giré y me quedé de frente a él, le miré la pija, me gustó. Después comencé a pajearlo lentamente y acabó en agua, me gustó ver como salía la leche en al agua.
-            Ughhh que caliente que estoy – le confesé
-            Esperá que hay más – me dijo con cara pícara
-            Ah ¿sí?
-            Sí, mucho más – me dijo
Me tuve que soltar la pija para no acabar en ese momento. Una gota de líquido empezó a brotar de mi pija y se lo dije a Sol
-            Mirá como me gotea de calentura
-            Al otro día, me levanté muy caliente y mi papá que dormía a mi lado…
-            ¿Ah, durmieron juntos? No me habías contado – la interrumpí
-            Si, al otro día, yo estaba muy caliente, no había acabado y necesitaba hacerlo, así que empecé a tocarme
-            ¿Como? – la animé
Ahora Sol se quitó toda la ropa y se puso de costado a mi lado, pero invertida como en un 69, solo que alejados unos centímetros para poder contemplarnos. Comenzó a frotarse la concha mientras miraba mi pija. Yo hacía lo mismo, me tocaba mirándola a ella.
-            Bueno, la cosa es que cerré los ojos y cuando los abrí, mi papá me estaba mirando. Entonces vi que su carpa era tremenda y me puse a pajearlo, pero esta vez con la cara más cerca de la pija
-            Ughhh
-            La cosa es que no me aguanté teniéndola tan cerca y se la chupé
Yo solo la miraba y no me tocaba para no acabar. Ahora Sol se tocaba sin pausa y siguió narrando.
-            Bueno, nos volvimos acá hasta que la noche en que mi mamá se tomó las pastillas…
-            ¿Qué pasó ahí?
-            Ahí sí que fue lo mejor – me soltó
Yo volví a pajearme lentamente y la miré a los ojos suplicándole:
-            Contame ¿cogieron?
-            Aghhhh me acuerdo y acabo
Yo estaba por acabar, pero quería que ella me lo diga
-            ¿Te metió la pija? ¿Cogieron? – yo no daba más de calentura
Estábamos los dos a punto, ella ya había acabado, pero sabía que seguía muy caliente y quería continuar.
Entonces, se arrodilló en la cama y me dijo:
-            Te voy a coger como me cogí a mi papá
-            Dale, vení
Se sentó en mi pija y se dejó caer. Cerró los ojos, seguramente rememorando ese momento y me soltó
-            Acabame adentro como lo hizo mi viejo…
No aguanté más y me vacié en su interior. Creía que me desmayaba del placer que estaba sintiendo. Ella acabó y se tiró encima de mí.
-            Aghhhh que calentura - me soltó Sol
-            Tremenda – le dije
-            Soy un monstruo, pero que rico que es coger con alguien de la familia – me soltó
Mi pija se movió dentro de su concha al oír ese comentario. Ella me besó con un beso largo y me dijo al oído.
-            Es una perversión lo del incesto, lo sé, pero no sabes lo excitante que se siente hacer algo tan prohibido.
-            Lo sé, debe ser tremendo. A mí me calienta saberlo, escucharte, pero no me puedo imaginar cogiendo con alguien de mi familia. Creo…
-            Dale que bien que el otro día te imaginaste con tu hermana…
Involuntariamente mi pija se movió nuevamente dentro de la concha de Sol.
-            ¿Con quién? – dije haciéndome el boludo
-            ¿Con Lucía, o vos decís que Martina ya coge?
-            Martina está de novia hace unos meses, no creo
-            Aunque ya es mayor de edad y esas tetas hermosas que tiene – me dice Sol provocándome.
Creo que ella quiere llevarme al terreno del incesto para lavar un poco su sentimiento de culpabilidad. Yo me estoy calentando con la idea de cogerme a mi hermana.
Para colmo de males, increíblemente mi pija parece empezar a cobrar vida dentro de la concha de Sol. Eso nunca me había pasado.
-            ¿Qué pasa? ¿Se te está parando?
-            Puede ser – me sonreí
-            ¿Pensando en las tetas de tu hermanita?
-            Ayyy Sol no seas hija de puta… - le advertí
-            ¿Qué pasa? ¿Te gustaría chuparle los pezones?
Ahora Sol me acerca un pezón a la boca y se lo atrapo comenzando a chuparlo con fruición.
Mi mujer empieza a cabalgarme mientras se deja chupar las tetas por mí. Se mueve con un ritmo intenso con mi leche en su concha. La conozco, está desatada. Lo que me dice en voz alta y clara, lo confirma.
-            A mí me encantaría cogerte con tu hermana…
-            Aghhhh Sol, no vayas por ahí porque…aghhhh
-            Chuparte la pija entre las dos…
-            Aghhhh Sol me vas a hacer acabar de vuelta
-            ¿Tan rápido? – Sol se acomodó para sentir mejor la penetración y como yo sabía, acabar de vuelta.
-            Si, tan rápido
-            ¿Tantas ganas tenés de que te chupemos la pija con Martina? ¿O que te la chupen juntas tus dos hermanitas…?
-            Aghhhhhh siiiii
-            Lucía y Martina peleándose por tu pija…
-            Aghhhh acabo aghhhh Aghhhhhh – me vacié dentro de ella
Calculo que la cantidad eyaculada fue mínima, pero lo cierto es que el orgasmo fue tan intenso como el anterior.
Sol con una enorme sonrisa de alivio, me besó y me dijo:
-            Somos dos degenerados
-            Si – le confirmé
-            No sabía que tenía todo este universo morboso dentro de mí – me dijo ella
-            Esto no tiene límites, me parece – le dije
-            Mientras no le hagamos daño a nadie… - me dijo ella justificándose
-            Si, claro – le respondí
-            ¿Vos crees que podremos hacer algo con alguna de tus hermanas?
-            ¿Vos estás loca?
-            Mirá que yo me llevo bien y tengo mucha confianza con las dos
-            No, Sol, no hagamos nada, es un peligro
-            Vos confiá en mí…
 
 

Continuará…
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2 comentarios - Todo empezó como un juego (16)

pabloyella
Adictivos. Los mejores relatos de la web son todos tuyos. GRACIAS