Había pasado ya unos meses que me había mudado con mi turra a la casilla en la villa. La gran mayoría de las cosas de mi nueva vida como turro preñador no solo me había súper acostumbrado sino que también me encantaban y las disfrutaba. Por ejemplo que tuvieran tremendo parlante y se la pasen siempre escuchando cumbia al palo jodiendo y que les chupe bien un huevo (o la cajeta en este caso) si eso molestaba o no a los vecinos. Podia ser un martes a la noche que si las turritas (tanto la Jesi como sus hermanas o incluso su putona mamá) quería poner cumbia al palo la iban a poner incluso hasta la madrugada. Una vecina, la vieja de al lado apodada por las turritas como "la bicho" o "la concha triste" aveces se quejaba diciendo que al otro día se trabajaba pero como ninguno de nosotros trabajaba y menos las turritas no les importaba nada y seguían con el parlante al palo. Aveces se escuchaba algún "villeros vagos de mierda" que venía de la casa más arregladita de la vecina concha triste pero eso a las turritas no les importaba absolutamente nada. Disfrutaba muchísimo de por ejemplo quedarnos ahí tomando algo bailando perreando hasta las tres de la madrugada y terminar garchando con la Jesi en la piesa estando mis cuñaditas. No nos importaba nada y aveces con el calor ni siquiera nos tapabamos con las sábanas.
Me acostumbré rápido al olor a podrido de la zanja, casi que lo sentías como tu lugar tu aroma de tu cambio de mundo. Es interesante como el olor a podrido, la zanja con agua estancada, la calle de tierra y barro, la comida casi sin cadena de frío, el queso vencido, y el famoso y hermoso balde en el baño producen fabrican semejantes turras con culos tan ricos y perfectos. La famosa alta burra esa cola divina perfecta bien redonda entangada a morir con una tanga hilito eso que quizás en capital tengas que recorrer cien cuadras para ver dos o tres acá apenas pusiste un pie en la calle Barrosa de tu casilla ya viste no menos de diez. Es una locura.
Sin dudas el paisaje fue lo más lindo y lo que más me gustó acostumbrarme. La Jesi propio de su muy corta edad brillaba con una burra con una cola espectacular. Bien firme esa curva por debajo de la cintura perfecta. Las nalgas bien infladas bien carnosas y todavía una concha pequeña. Flaquita delgadita pero firme y si bien casi sin tetas la cara de turra villera con semejante orto era un diez.
Pero mis ojos tenían que también acostumbrarse a ver por ejemplo a mi suegra. Una verdadera milf. Para ser madre de varios hijos mantenía un cuerpo muy bueno. Por empezar muy tetona y siempre pero siempre Lucia sus tetas con tremendos escotes. Muchas veces sin corpiño. No importa si la acompañabamos a hacer un trámite o a comprar algo al almacén. No solamente para ir a jodas o cumples iba putona. Acá se va putona a todos lados. Y lo que las turritas mostraban la cola la suegra mostraba las tetas. Tenía dos musculosas que no me las olvido más. Una con la lengua de los rolling stomes que básicamente no le tapaban nada. Las tetas asomaban por el costado por arriba y ensima se marcaban y transparentaban sus enormes y negros pezones.
Ya en el barrio la palabra desfile de turras queda corto. Realmente ir donde sea era ver un oasis impresionante de turras. Para todos lados. Culitos perfectos bien entangadas aveces con la tanguita hilito asomando por sobre la calsa. Mucho escote mucho maquillaje bien exagerado. Una verdadera belleza.
Pero lo que más me costó quizás acostumbrarme fue a la pasividad de lás turras frente a los bichos como cucarachas o ratones. La primera situación se dió ahí al poco tiempo de estar en la casilla. La Jesi tomaba mates muy cómodamente sentada en uno de los sillones rotos y sucios pero ella perfectamente encalsada y entangada que daba gusto. Una calsita negra brillante y se le transparentaba toda la tanguita hilito. Una musculosa blanca sin corpiño le quedaba perfecta. Mi cuñadita y una amiga de las dos en ese momento compartian la escena. Mi cuñadita también con una calsita bien entangada. La calsita gris y la tanga también diminuta. Remerita corta para completar.
Dos cucarachas enormes salen del baño delante de mis ojos. Yo me quedo mirando con cara de asco pero ninguna de las turras se dió cuenta. Pensé en decir algo pero preferí callarme a quedar como un boludo. Luego otras dos entraron al baño. Y justo en ese momento la Jesi fue a mear. Yo dije bueno las va a ver. Pero salió como si nada hubiera pasado.
Al rato fue a mear mi cuñadita y tampoco le dió bola. Seguían en la suya. Recién cuando una les camino por la mesa donde estaban tomando mate mi cuñadita ni siquiera la Jesi la cacheteo con la mano tirandola al piso. "Mátala ya" pensé yo mientras las dos turras ignorando todo tema seguían charlando como si nada y para peor cuando terminaron el mate tiraron la yerba y lo que se ensucio a la calle a la montañita de basura pegada a la zanja.
La bellesa de las turras es así bien sucias bien divinas ellas. Con esta belleza de ser bien sucias recuerdo como me exite mal una noche viéndolas en pleno acción.
Habíamos hecho pizzas (obviamente con el queso sin cadena de frío) y ya en la preparación todo lo que se iba ensuciando ninguna de las turritas limpiaba. Dejaban todo así. La que cocinaba era mi suegra y ninguna ayudaba ni mucho menos limpiaba. La Jesi ponía de excusa estar embarazada y las demás decían que si pero no hacían nada. Yo tenía a mi turrita sentada a upa mío comiéndome la boca a besos. Jugando me y también provocándome. Mi suegra cocinando encalsada entangada le dice a mi cuñadita que vaya a tirar algunas cosas a la basura. Mi cuñadita agarra lo que puede cruza la puerta de la casilla y tira todo ahí en la zanja. Como si nada. Ya después de cenar habían unas botellas vacías y carosos de aceitunas y le dicen a la Jesi que los tire. Mi turrita puso cara de enserio tengo que ir yo? Pero finalmente se levantó para peor tocándose la panza como diciendo mira el esfuerzo que hago embarazada. Agarro las botellas y las aceitunas y camino meneando esa hermosa colita divina bien entangada que me volvía loco. Yo me levanté detrás de ella para mirarla. Vi como meneaba la cola al caminar y como el hilito blanco de la tanga diminuta le asomaba. Tiro todo a la zanja. Sin importarle nada. Volvió hacia donde yo estaba parado y me dijo sin demasiadas vueltas: "vamo a culear".
De modo que entramos a nuestra sucia pieza los dos muy calientes. Yo tenía la verga bien parada y marcada en el joggin sin boxer. Sin siquiera importarle que todavía en la mesa estaba mi suegra con mis cuñadas comenzamos un frenético besuqueo bien intenso. Su cuerpo bien pegado al mío mi pija dura chocando contra su entrepierna caliente y mojada, mis dos manos apretando fuerte su cola. Nuestras lenguas entrelazaban en besos pasionales y calientes. Mi turrita embarazada se agachó al mismo tiempo que me bajaba el joggin dejando mi pija completamente dura y cabezona frente a sus ojos. Me clavó una mirada de petera tremenda. Me la empezó a chupar. Primero con movimientos suaves pasándole la lengüita a la cabeza. Provocándome haciéndome volar de calentura. Ya después comenzó a chuparla con toda la boca. Se atragantaba con mi pija. Escuchar cómo se atragantaba metiéndose mi verga hasta el fondo de su boquita petera me volvía loco. Se incorporó con una risita muy particular como diciéndome mira la tetera que tenés. Pudimos habernos tirados en nuestra cama pero elegimos la de mi cuñadita. La desnudé en dos segundos y rápidamente comencé a chuparle las tetas. Esto la volvía loca. Yo le repetía entre chupada y chupada "quien es tu macho el que te iso el bombo mami". Ya mi turrita gemía de placer.
La Jesi me tiró desnudo sobre la cama de mi cuñadita se me subió encima y comenzó a cabalgarme. Mi pija deslizó por su concha mojada y se clavó hasta el fondo piel con piel sin forro como debe de ser. Esa inmundicia plástica es solo para los Chetos que no entienden nada. Así pensamos acá. Con cada cabalgada yo gozaba de placer y sentía como mi pija se hundía en el fondo de su concha bien turra. Hasta salía un poco de olor característico a Villa a turra a sucia que te volvía loco. Ella gritaba de placer no le importaba que nos escucharan todos. La calentura es lo más importante.
Mientras yo le chupaba las tetas y mi pija se hundía en su concha con cada cabalgada fue que entró a la pieza mi cuñadita dueña de la cama que estábamos usando para garchar. "Noooo que hija de puta en mi cama" nos dijo sin demasiada sorpresa como ya sabiendo la hermana puta que le toco. Mi turrita sin siquiera importarle demasiado giro lentamente la cabeza pero sin dejar de cabalgarme. Entre dos gemidos la miró con una cara de villera preciosa y le dijo: "anda a jugar por ahí Lora toy culeando".
Solo de escucharla casi la lleno de leche Y me tuve que contener un poco. Mi cuñadita demoró un poco la salida de la pieza. Se nota que en el fondo le gustaba le llamaba la atención le intrigaba. Esa curiosidad que va despertando con la edad sobre todo al tener una hermana así de putona. Fueron unos segundos muy calientes el sentir como mi turra me cabalgaba como loca gritaba que daba gusto como una loba en celo y para mejor mi cuñadita disimuladamente seguía mirandonos.
Cuando mi turrita acabó fueron tres chorros sucesivos uno más fuerte que el otro. Salía flujo como loco de su concha. Empapaba mi pija mi cuerpo y la cama de mi cuñadita. Yo estaba que no daba más así que apenas unos minutos después la llené completamente de leche. Obviamente le acabé todo adentro. La muy turra de Jessi se pasó la almohada de mi cuñadita por su concha para limpiarse. Y la terminó tirando al centro de la cama toda mojada. No le importó absolutamente nada. Toda sucia transpirada y con la concha llena de leche se pasó a nuestra cama y me hizo señas para venir a dormir.
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Me acostumbré rápido al olor a podrido de la zanja, casi que lo sentías como tu lugar tu aroma de tu cambio de mundo. Es interesante como el olor a podrido, la zanja con agua estancada, la calle de tierra y barro, la comida casi sin cadena de frío, el queso vencido, y el famoso y hermoso balde en el baño producen fabrican semejantes turras con culos tan ricos y perfectos. La famosa alta burra esa cola divina perfecta bien redonda entangada a morir con una tanga hilito eso que quizás en capital tengas que recorrer cien cuadras para ver dos o tres acá apenas pusiste un pie en la calle Barrosa de tu casilla ya viste no menos de diez. Es una locura.
Sin dudas el paisaje fue lo más lindo y lo que más me gustó acostumbrarme. La Jesi propio de su muy corta edad brillaba con una burra con una cola espectacular. Bien firme esa curva por debajo de la cintura perfecta. Las nalgas bien infladas bien carnosas y todavía una concha pequeña. Flaquita delgadita pero firme y si bien casi sin tetas la cara de turra villera con semejante orto era un diez.
Pero mis ojos tenían que también acostumbrarse a ver por ejemplo a mi suegra. Una verdadera milf. Para ser madre de varios hijos mantenía un cuerpo muy bueno. Por empezar muy tetona y siempre pero siempre Lucia sus tetas con tremendos escotes. Muchas veces sin corpiño. No importa si la acompañabamos a hacer un trámite o a comprar algo al almacén. No solamente para ir a jodas o cumples iba putona. Acá se va putona a todos lados. Y lo que las turritas mostraban la cola la suegra mostraba las tetas. Tenía dos musculosas que no me las olvido más. Una con la lengua de los rolling stomes que básicamente no le tapaban nada. Las tetas asomaban por el costado por arriba y ensima se marcaban y transparentaban sus enormes y negros pezones.
Ya en el barrio la palabra desfile de turras queda corto. Realmente ir donde sea era ver un oasis impresionante de turras. Para todos lados. Culitos perfectos bien entangadas aveces con la tanguita hilito asomando por sobre la calsa. Mucho escote mucho maquillaje bien exagerado. Una verdadera belleza.
Pero lo que más me costó quizás acostumbrarme fue a la pasividad de lás turras frente a los bichos como cucarachas o ratones. La primera situación se dió ahí al poco tiempo de estar en la casilla. La Jesi tomaba mates muy cómodamente sentada en uno de los sillones rotos y sucios pero ella perfectamente encalsada y entangada que daba gusto. Una calsita negra brillante y se le transparentaba toda la tanguita hilito. Una musculosa blanca sin corpiño le quedaba perfecta. Mi cuñadita y una amiga de las dos en ese momento compartian la escena. Mi cuñadita también con una calsita bien entangada. La calsita gris y la tanga también diminuta. Remerita corta para completar.
Dos cucarachas enormes salen del baño delante de mis ojos. Yo me quedo mirando con cara de asco pero ninguna de las turras se dió cuenta. Pensé en decir algo pero preferí callarme a quedar como un boludo. Luego otras dos entraron al baño. Y justo en ese momento la Jesi fue a mear. Yo dije bueno las va a ver. Pero salió como si nada hubiera pasado.
Al rato fue a mear mi cuñadita y tampoco le dió bola. Seguían en la suya. Recién cuando una les camino por la mesa donde estaban tomando mate mi cuñadita ni siquiera la Jesi la cacheteo con la mano tirandola al piso. "Mátala ya" pensé yo mientras las dos turras ignorando todo tema seguían charlando como si nada y para peor cuando terminaron el mate tiraron la yerba y lo que se ensucio a la calle a la montañita de basura pegada a la zanja.
La bellesa de las turras es así bien sucias bien divinas ellas. Con esta belleza de ser bien sucias recuerdo como me exite mal una noche viéndolas en pleno acción.
Habíamos hecho pizzas (obviamente con el queso sin cadena de frío) y ya en la preparación todo lo que se iba ensuciando ninguna de las turritas limpiaba. Dejaban todo así. La que cocinaba era mi suegra y ninguna ayudaba ni mucho menos limpiaba. La Jesi ponía de excusa estar embarazada y las demás decían que si pero no hacían nada. Yo tenía a mi turrita sentada a upa mío comiéndome la boca a besos. Jugando me y también provocándome. Mi suegra cocinando encalsada entangada le dice a mi cuñadita que vaya a tirar algunas cosas a la basura. Mi cuñadita agarra lo que puede cruza la puerta de la casilla y tira todo ahí en la zanja. Como si nada. Ya después de cenar habían unas botellas vacías y carosos de aceitunas y le dicen a la Jesi que los tire. Mi turrita puso cara de enserio tengo que ir yo? Pero finalmente se levantó para peor tocándose la panza como diciendo mira el esfuerzo que hago embarazada. Agarro las botellas y las aceitunas y camino meneando esa hermosa colita divina bien entangada que me volvía loco. Yo me levanté detrás de ella para mirarla. Vi como meneaba la cola al caminar y como el hilito blanco de la tanga diminuta le asomaba. Tiro todo a la zanja. Sin importarle nada. Volvió hacia donde yo estaba parado y me dijo sin demasiadas vueltas: "vamo a culear".
De modo que entramos a nuestra sucia pieza los dos muy calientes. Yo tenía la verga bien parada y marcada en el joggin sin boxer. Sin siquiera importarle que todavía en la mesa estaba mi suegra con mis cuñadas comenzamos un frenético besuqueo bien intenso. Su cuerpo bien pegado al mío mi pija dura chocando contra su entrepierna caliente y mojada, mis dos manos apretando fuerte su cola. Nuestras lenguas entrelazaban en besos pasionales y calientes. Mi turrita embarazada se agachó al mismo tiempo que me bajaba el joggin dejando mi pija completamente dura y cabezona frente a sus ojos. Me clavó una mirada de petera tremenda. Me la empezó a chupar. Primero con movimientos suaves pasándole la lengüita a la cabeza. Provocándome haciéndome volar de calentura. Ya después comenzó a chuparla con toda la boca. Se atragantaba con mi pija. Escuchar cómo se atragantaba metiéndose mi verga hasta el fondo de su boquita petera me volvía loco. Se incorporó con una risita muy particular como diciéndome mira la tetera que tenés. Pudimos habernos tirados en nuestra cama pero elegimos la de mi cuñadita. La desnudé en dos segundos y rápidamente comencé a chuparle las tetas. Esto la volvía loca. Yo le repetía entre chupada y chupada "quien es tu macho el que te iso el bombo mami". Ya mi turrita gemía de placer.
La Jesi me tiró desnudo sobre la cama de mi cuñadita se me subió encima y comenzó a cabalgarme. Mi pija deslizó por su concha mojada y se clavó hasta el fondo piel con piel sin forro como debe de ser. Esa inmundicia plástica es solo para los Chetos que no entienden nada. Así pensamos acá. Con cada cabalgada yo gozaba de placer y sentía como mi pija se hundía en el fondo de su concha bien turra. Hasta salía un poco de olor característico a Villa a turra a sucia que te volvía loco. Ella gritaba de placer no le importaba que nos escucharan todos. La calentura es lo más importante.
Mientras yo le chupaba las tetas y mi pija se hundía en su concha con cada cabalgada fue que entró a la pieza mi cuñadita dueña de la cama que estábamos usando para garchar. "Noooo que hija de puta en mi cama" nos dijo sin demasiada sorpresa como ya sabiendo la hermana puta que le toco. Mi turrita sin siquiera importarle demasiado giro lentamente la cabeza pero sin dejar de cabalgarme. Entre dos gemidos la miró con una cara de villera preciosa y le dijo: "anda a jugar por ahí Lora toy culeando".
Solo de escucharla casi la lleno de leche Y me tuve que contener un poco. Mi cuñadita demoró un poco la salida de la pieza. Se nota que en el fondo le gustaba le llamaba la atención le intrigaba. Esa curiosidad que va despertando con la edad sobre todo al tener una hermana así de putona. Fueron unos segundos muy calientes el sentir como mi turra me cabalgaba como loca gritaba que daba gusto como una loba en celo y para mejor mi cuñadita disimuladamente seguía mirandonos.
Cuando mi turrita acabó fueron tres chorros sucesivos uno más fuerte que el otro. Salía flujo como loco de su concha. Empapaba mi pija mi cuerpo y la cama de mi cuñadita. Yo estaba que no daba más así que apenas unos minutos después la llené completamente de leche. Obviamente le acabé todo adentro. La muy turra de Jessi se pasó la almohada de mi cuñadita por su concha para limpiarse. Y la terminó tirando al centro de la cama toda mojada. No le importó absolutamente nada. Toda sucia transpirada y con la concha llena de leche se pasó a nuestra cama y me hizo señas para venir a dormir.
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3 comentarios - Mi turra me garcha frente a mi cuñadita curiosa