Era pleno invierno porteño. Volvíamos de una noche de fiesta con mi primo, riéndonos de quién sabe qué. Casi llegando a su casa me dice que tiene ganas de comprar algo para beber y así tomar algo de coca. Fuimos al kiosco más cercano a unas cuadras. Mientras mi primo pedía unas cervezas, detrás nuestro notamos que alguien se acerca a hacer la fila y en tono de broma nos dice "dónde van tan cargados". Era una trans hermosa, tapado negro casi hasta los tobillos, los labios rojos furiosos y ojos verdes. Así comenzamos a charlar, ni lento ni perezoso Gabo, mi primo, la invitó a tomar algo a su casa.
Cuando entramos, Cristal, nuestra nueva amiga, se sacó el tapado y preguntó: dónde puedo colgar esto. Entonces vimos las piernas torneadas, la minifalda tubo que le marcaba el culo, la cintura al aire un piercing en el ombligo y por último un top sin corpiño que le marcaba las dos enormes tetas. Nos miramos entre nosotros con complicidad y satisfacción.
Nos sentamos, mi primo sacó la coca, le invitó y comenzamos a charlar de la vida. Cristal era una sobreviviente y lo dejó claro. En la vida sólo quería superarse y divertirse. Y bromeaba de tanto en tanto "que compinches los primitos, hay que compartir todo en la vida, primitos". "Qué te imaginás" le rematé.
- Yo me imagino todo, pero el tema es que ustedes no van a querer, son medio cagones.- dijo Cristal, a lo que mi primo le respondió.
- No tenemos miedo, menos vergüenza, si no nos das una pista no vamos a adivinar.
- Bueno -dijo Cristal- me imagino con ustedes dos haciendo un trencito en esa cama -señalando la habitación de mi primo- intercambiando posiciones y tomando hasta que salga el sol.
La propuesta nos dejó boquiabiertos. Entonces Gabo hizo una contrapropuesta.
- Yo quiero comenzar viendo y si me gusta me sumo.
- Que se yo Gabo, vamos- dije. Aunque la verdad que no estaba para nada seguro-
- Vengan que muerdo -provocó ella.
Entonces comenzó a sacarse el top y los tacones. Y desde la cama me invitó. Me senté a su lado y me agarró la cara besándome con lengua. Mi pija, que estaba parada desde que la vimos en el kiosco, no daba más, así que la saqué del pantalón y le acerqué la mano para que me la agarrara. Nos desvestimos con cariño y despacio, mientras mi primo miraba.
Gabo se bajó el pantalón y se empezó a pajear. Nunca le había visto la pija a mi primo, que no estaba nada mal, quizá unos 17 centímetros o un poquito más. El tronco gordo y el glande apenas más fino.
- Vení ahora vos - le dijo Cristal, invitando a mi primo a la cama. Él se puso al lado izquierdo y yo al derecho.
Nos acerco a los dos y nos dijo- "vamos a hacer un choque de espadas chicos" agarrándonos las pijas y chocándolas entre sí. Nos besaba a ambos y luego bajó para chupar las dos pijas. Empezó a petearnos incesantemente, agarrándonos el tronco y haciendo garganta profunda. Siguió una y otra vez, alternando entre pijas, pero no nos dejó acabar. Se incorporó y nos preguntó:
- ¿Alguna vez se habían visto así?
- No -respondimos al unísono.
- ¿No te gusta la pija de tu primo? -le dijo a Gabo.
- Que se yo, está bien, es linda -respondió mientras yo me moría del sonrojo.
- Decime si no te gusta Gabo -lo provocaba Cristal.
- Y a vos, decime si ese tronco gordo no te invita a darle una lamida -me dijo-. Dame la mano -le dijo a Gabo y le llevó la mano hasta mi pija.
Mientras Gabo me hacía una paja torpe y frenética, Cristal me paró y comenzó a chuparme el culo. "Este culito tiene experiencia" me susurró al oído. Lo escupía y me metía un dedo. Así, una y otra vez. Cristal era salvaje. Entonces, no se en qué momento Gabo me estaba chupando la pija. Si, mi primo, con el que me crié. Pero esta vez me la chupaba rico, suave, llevando el glande hasta la campanilla y atracándose con él.
- Qué te dije torito -me dijo Cristal- ahora faltas vos nomás.- Me hizo poner de rodillas y paró a mi primo frente a mi, entonces tenía la pija gorda de mi primo enfrente. Estaba rosada, toda venosa y dura. Y no lo dudé, la chupé con ansias, lo deseaba, aunque nunca lo había pensado ni se me había cruzado por la cabeza.
- Tranquilo torito no lo vayas a hacer acabar, que todavía falta.
Entonces ella se sacó su trusa, mostró su culo redonde y musculoso, y sacó su pija que medía unos 18 cm. dormida. Yo sin pensarlo le escupí el culo y comencé a lamerle alrededor de su argolla anal. Sentía como el ano le latía. Hasta que me dijo:
- Ponemelá torito, rompeme el orto.
Le hice caso de inmediato, dandole lento al principio y luego poniéndole toda la fuerza hasta que mis bolas rosadas chocaran contra ese culo escultural. Mientras mi primo le chupaba la pija, que seguía muerta.
- Esperá -me dijo a los minutos- vamos a hacer algo.
Puso a mi primo detrás mío, empezó a dedearme mi culo y le dijo "vas a probar el culo de tu primito Gabo, hacelo tuyo". Mi culo, que ya tenía experiencia de tríos con Ceci, maduros y otras historias, se abrió solo. Sentí como mi primo me llenaba con su carne. Estaba caliente y muy dura. Es quizá una delas mas duras que sentí. Mientras Gabo me bombeaba, ella se puso adelante mío y me dijo: "sigamos toro". Así seguimos un rato largo, entre besos, escupitazos y caricias.
- Voy a acabar -dijo Gabo- te lleno todo adentro Dieguito- me dijo.
Y sentí la leche de mi primo dentro del culo, bien adentro. Entonces Cristal comenzó a cabalgarme enloquecida, gritando de placer. Le agarré lapija enorme, que por fin se había parado. Tenía unos 22 cm. aunque no estaba tan dura. La frené intempestivamente, porque tenía que chupársela. Le hice un pete hasta que me cabalgó de nuevo. "Acabá torito, llename toda" me decía, mientras la pajeaba. Hasta que lo logró, me hizo acabar. La pija me latía en cada lechazo que soltaba dentro de su ano dilatado. Yo que la seguía pajeando, logré hacerla acabar. El lechazo de Cristal me llegó hasta el pecho. Cristal se derrumbó encima mío, pasandose su leche que chorreaba por mi pecho por su cuerpo.
- Me encantó primos, fue su primer incesto gay -remató Cristal.
Cuando entramos, Cristal, nuestra nueva amiga, se sacó el tapado y preguntó: dónde puedo colgar esto. Entonces vimos las piernas torneadas, la minifalda tubo que le marcaba el culo, la cintura al aire un piercing en el ombligo y por último un top sin corpiño que le marcaba las dos enormes tetas. Nos miramos entre nosotros con complicidad y satisfacción.
Nos sentamos, mi primo sacó la coca, le invitó y comenzamos a charlar de la vida. Cristal era una sobreviviente y lo dejó claro. En la vida sólo quería superarse y divertirse. Y bromeaba de tanto en tanto "que compinches los primitos, hay que compartir todo en la vida, primitos". "Qué te imaginás" le rematé.
- Yo me imagino todo, pero el tema es que ustedes no van a querer, son medio cagones.- dijo Cristal, a lo que mi primo le respondió.
- No tenemos miedo, menos vergüenza, si no nos das una pista no vamos a adivinar.
- Bueno -dijo Cristal- me imagino con ustedes dos haciendo un trencito en esa cama -señalando la habitación de mi primo- intercambiando posiciones y tomando hasta que salga el sol.
La propuesta nos dejó boquiabiertos. Entonces Gabo hizo una contrapropuesta.
- Yo quiero comenzar viendo y si me gusta me sumo.
- Que se yo Gabo, vamos- dije. Aunque la verdad que no estaba para nada seguro-
- Vengan que muerdo -provocó ella.
Entonces comenzó a sacarse el top y los tacones. Y desde la cama me invitó. Me senté a su lado y me agarró la cara besándome con lengua. Mi pija, que estaba parada desde que la vimos en el kiosco, no daba más, así que la saqué del pantalón y le acerqué la mano para que me la agarrara. Nos desvestimos con cariño y despacio, mientras mi primo miraba.
Gabo se bajó el pantalón y se empezó a pajear. Nunca le había visto la pija a mi primo, que no estaba nada mal, quizá unos 17 centímetros o un poquito más. El tronco gordo y el glande apenas más fino.
- Vení ahora vos - le dijo Cristal, invitando a mi primo a la cama. Él se puso al lado izquierdo y yo al derecho.
Nos acerco a los dos y nos dijo- "vamos a hacer un choque de espadas chicos" agarrándonos las pijas y chocándolas entre sí. Nos besaba a ambos y luego bajó para chupar las dos pijas. Empezó a petearnos incesantemente, agarrándonos el tronco y haciendo garganta profunda. Siguió una y otra vez, alternando entre pijas, pero no nos dejó acabar. Se incorporó y nos preguntó:
- ¿Alguna vez se habían visto así?
- No -respondimos al unísono.
- ¿No te gusta la pija de tu primo? -le dijo a Gabo.
- Que se yo, está bien, es linda -respondió mientras yo me moría del sonrojo.
- Decime si no te gusta Gabo -lo provocaba Cristal.
- Y a vos, decime si ese tronco gordo no te invita a darle una lamida -me dijo-. Dame la mano -le dijo a Gabo y le llevó la mano hasta mi pija.
Mientras Gabo me hacía una paja torpe y frenética, Cristal me paró y comenzó a chuparme el culo. "Este culito tiene experiencia" me susurró al oído. Lo escupía y me metía un dedo. Así, una y otra vez. Cristal era salvaje. Entonces, no se en qué momento Gabo me estaba chupando la pija. Si, mi primo, con el que me crié. Pero esta vez me la chupaba rico, suave, llevando el glande hasta la campanilla y atracándose con él.
- Qué te dije torito -me dijo Cristal- ahora faltas vos nomás.- Me hizo poner de rodillas y paró a mi primo frente a mi, entonces tenía la pija gorda de mi primo enfrente. Estaba rosada, toda venosa y dura. Y no lo dudé, la chupé con ansias, lo deseaba, aunque nunca lo había pensado ni se me había cruzado por la cabeza.
- Tranquilo torito no lo vayas a hacer acabar, que todavía falta.
Entonces ella se sacó su trusa, mostró su culo redonde y musculoso, y sacó su pija que medía unos 18 cm. dormida. Yo sin pensarlo le escupí el culo y comencé a lamerle alrededor de su argolla anal. Sentía como el ano le latía. Hasta que me dijo:
- Ponemelá torito, rompeme el orto.
Le hice caso de inmediato, dandole lento al principio y luego poniéndole toda la fuerza hasta que mis bolas rosadas chocaran contra ese culo escultural. Mientras mi primo le chupaba la pija, que seguía muerta.
- Esperá -me dijo a los minutos- vamos a hacer algo.
Puso a mi primo detrás mío, empezó a dedearme mi culo y le dijo "vas a probar el culo de tu primito Gabo, hacelo tuyo". Mi culo, que ya tenía experiencia de tríos con Ceci, maduros y otras historias, se abrió solo. Sentí como mi primo me llenaba con su carne. Estaba caliente y muy dura. Es quizá una delas mas duras que sentí. Mientras Gabo me bombeaba, ella se puso adelante mío y me dijo: "sigamos toro". Así seguimos un rato largo, entre besos, escupitazos y caricias.
- Voy a acabar -dijo Gabo- te lleno todo adentro Dieguito- me dijo.
Y sentí la leche de mi primo dentro del culo, bien adentro. Entonces Cristal comenzó a cabalgarme enloquecida, gritando de placer. Le agarré lapija enorme, que por fin se había parado. Tenía unos 22 cm. aunque no estaba tan dura. La frené intempestivamente, porque tenía que chupársela. Le hice un pete hasta que me cabalgó de nuevo. "Acabá torito, llename toda" me decía, mientras la pajeaba. Hasta que lo logró, me hizo acabar. La pija me latía en cada lechazo que soltaba dentro de su ano dilatado. Yo que la seguía pajeando, logré hacerla acabar. El lechazo de Cristal me llegó hasta el pecho. Cristal se derrumbó encima mío, pasandose su leche que chorreaba por mi pecho por su cuerpo.
- Me encantó primos, fue su primer incesto gay -remató Cristal.
4 comentarios - Transventuras madrugonas con mi primo