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Mi esposa me dejó por un Alfa





Mi esposa me dejó por un Alfa




Por supuesto que sé que lo que voy a compartir tiene su parte seria y dolorosa, que va más allá de la libido y del disfrute de la humillación erótica.


Sin embargo, también es una realidad, y mi elección y aceptación de mi naturaleza de hombre beta me ayudó a atravesar mucho mejor la experiencia, e incluso a encontrar (más allá de un proceso lógico de duelo) cantidades impresionantes de placer en lo vivido.


Esto no es un relato ficcional, sino más bien una crónica de lo que viví, y lo comparto de manera pública por primera vez.




Ella y yo, Carla y Franco, llevábamos seis años de casados, más dos y medio de noviazgo antes.
Ella fue siempre una mujer sexualmente muy despierta y activa, y yo, ya desde el noviazgo manifesté el gusto y el deseo por ser un cornudo, y una personalidad beta bastante clara y asumida. 


Desde siempre (y ya me pasaba antes de conocerla a ella, desde adolescente), disfrutaba de la idea (o de la situación real concreta) de que aparezcan otros hombres, más viriles y masculinos, a merodear a las mujeres que hubiera en mi vida. 


Paradójicamente o no, y sin ánimos de creérmela, yo siempre tuve mucha llegada de mujeres a mi vida. Si bien yo no le doy mucha bola a lo físico, sino más bien a la personalidad, siempre tuve mucha llegada de mujeres a mi vida. Se supone que soy alguien "fachero" (me parece una boludez decirlo yo, pero bueno), y mi carácter, comprensivo, dulce y muy humorístico, evidentemente atrae a varias mujeres.


Pero, como digo, mi deseo siempre fue asumirme como beta y que aparezcan hombres Alfa (sin caer en etiquetas, espero que se entienda a lo que voy).




El comienzo del "fin" fue cuando un colega nuevo llegó a la vida de mi esposa. 


Ella, que siempre tuvo mucho deseo y necesidad sexual intensa, no venía teniendo hace rato una vida satisfactoria desde su faceta de hembra.


No había choques ni discusiones por eso, pero era evidente que yo no podía ni tenía con qué saciarla.


Cuando cogía conmigo, lo hacía como "es lo que hay...", no la pasaba horrible ni ningún polvo se interrumpía antes, pero no quedaba extasiada después de acabar ni mucho menos. Empezó a tornarse, cada vez más, un trámite. Un mero recurso para bajar la calentura del momento.




Conocí a Marcos en un evento de fin de año de la empresa de ella. El 10 de diciembre de 2024.
El primer impacto ya fue una señal difícil de obviar.
Había entre ellos una complicidad, una cercanía, una confianza ya generada, muy evidente.


Si bien la primera sensación en mí fue de cierta sorpresa, y algo de temor. Me invadió una estimulación bastante grande. 


Estuvieron bastante juntos en ese evento, en teoría por cuestiones de organización como staff laboral, pero me sirvió para poder vivenciar la experiencia beta que deseaba disfrutar. 


Le hice a ella un par de comentarios, le tiré algunas indirectas, solapadas como chistes, al respecto, y ella, lejos de incomodarse, de enojarse o de reaccionar, se reía.


Eso me catapultó definitivamente a adoptar un comportamiento y postura totalmente beta para la ocasión; simplemente me corrí a un costado, procuré no estorbar, ser testigo de hasta dónde podía llegar la situación.


Me calentaba mucho que colegas de ella, mayormente mujeres, y algunos tipos también, sabían que yo era su esposo, y estaban también atestiguando todo.


Después de esa noche, no pude evitar indagar un poco, con carpa, le hice comentarios, preguntas. Destaqué lo pegados que habían estado.


"Es un genio", "siempre me salva", "es un capo..."
Todo eran elogios hacia él que salían de la boca de mi esposa.


 No quise quemarle la cabeza ni apurar los tiempos de la información, pero me quedé super caliente y ansioso en el mejor sentido.


Nosotros ya habíamos tenido una vida Cuckold años atras, y habíamos quedado en que la chance de llevarlo más allá (que ella tenga carta blanca para serme directamente infiel) era una posibilidad latente.


Unos días después, sin presiones pero con convicción, decidí disipar el juego de que todo esté tácito, flotando en el aire y le pregunté que pasaba entre ellos.


Ella se río y me preguntó, primero si "hacía falta...", y después corroboró que yo me lo vaya a tomar bien, o lo mejor posible.


Para rematar; "Ay, si, amor... Me lo garcho de arriba a abajo".


"¿Hace cuánto?"


"Tres meses". 


Mi mente, ni lenta ni perezosa, empezó a escarbar, y a encontrar uno por uno esos momentos en los que supuestamente estaba en "tal lado". Horarios que no cuadraban del todo. Compras con la madre, juntadas con tal amiga y prima...


Había estado siempre saltando sentadita arriba de él.








EN BREVE, LA SEGUNDA PARTE CON EL DESENLACE. 

3 comentarios - Mi esposa me dejó por un Alfa

Carlito-SL +1
hermoso post. me pasó algo similar
MuyMuyBeta
Cuando quieras contame! 😊
Felices cuernos!