You are now viewing Poringa in Spanish.
Switch to English

Me reencontré con una milf reputa (4)

Cuarta parte del relato. Recomiendo para entender la secuencia leer las entregas anteriores que encontrarán aquí:

http://www.poringa.net/posts/relatos/6149967/Me-reencontre-con-una-milf-reputa-1.html

http://www.poringa.net/posts/relatos/6150043/Me-reencontre-con-una-milf-reputa-2.html

http://www.poringa.net/posts/relatos/6150484/Me-reencontre-con-una-milf-reputa-3.html


Importante: Este relato es completamente real. Y confío en haber recordado casi todos los detalles tal cual fueron... o casi.

Porfa compártanlo, no pido puntos, lo que me coparía es que lo pueda leer mucha gente!
Obvio, son bienvenidos los comentarios que me ayuden a mejorar, esta fue la primera saga de relatos que escribo, estoy buscando mi estilo aún.


La sorpresa

Vale había acabado por tercera vez y pidió una pausa para fumar un pucho, recuerdan, ¿no? Seguimos entonces.

Me paré a buscar los puchos y ahí me sorprendió.

-¡Boludo!

Miré adonde señalaba: mi pija sin forro.

-¿Te lo sacaste?
-¡No! ¡Me lo habrá arrancado tu concha glotona!

Ahí al toque se metió los dedos y, no sin trabajo, se lo sacó.

-¡Uf! Menos mal que no acabaste.
-No, tranquila.
-¿Estás sanito vos? Yo nunca lo hago sin forro.
-Yo tampoco. Y sí, estoy sano, de hecho me hice el chequeo anual completo hace una semana.

Me prendí un pucho y le alcancé los suyos.

-Yo también estoy sana. Lo que tengo de puta lo tengo de precavida.
-Me parece bien, jaja.
-Ay, boludo, tengo la concha re sensible. ¡Aguantás un montón!
-Jajaja, eso es bueno, ¿no?
-En general sí, pero con una verga tan ancha me vas a complicar, jaja.

Nos quedamos charlando un rato. Me contó varias de sus anécdotas. Como la vez en que fue a comprar algo a un proveedor y, al encontrarlo cerrado por un par de horas, se metió en el local de al lado porque le gustaba el que atendía y se lo cogió en la trastienda. O cómo la perdía su putez de vez en cuando y se garchaba tipos “indebidos”, como esposos de vecinas, técnicos que le habían ido a reparar algo en la casa y hasta, incluso, al sobrino de una clienta que había ido a buscar un encargo de su tía.

Yo seguía caliente y así como estábamos, tirados uno al lado del otro, empecé con caricias que rápidamente fueron a las regiones más porno de su cuerpo. Sus tetas me volvían loco, y esa conchita depilada a la perfección atraía a mi pija como una galletita en el pasto a las hormigas.

-Vos querés más, ¿no? –dijo lo obvio mientras apagaba el pucho en el cenicero.
-¿A vos qué te parece? –le contesté mientras con una mano me pajeaba despacito la pija bien parada y con la otra jugueteaba con los labios de su vulva.
-Estaba pensando…
-Ajá…
-Estás sano en serio, ¿no?
-Te puedo mostrar los resultados que me llegaron la semana pasada al celular. ¡Ni colesterol alto tengo!
-Jajajaja, bueno. Yo también. Y tomo pastillas para regularizar.
-Ajá…
-Tengo la concha re sensible, pero quiero coger más. Lo que no sé es si me voy a aguantar el forro.
-¿Vos me estás diciendo que querés que te garche a pelo, putita?
-Ya estuvimos garchando a pelo, andá a saber cuánto tiempo, sin darnos cuenta…
-Es cierto.
-Quedate tranquilo que más hijos no quiero, ¿eh?

Ahí nomás me arrodillé y me puse sus patitas en los hombros. Me unté saliva en la cabeza de la pija y empecé a pincelearle los labios de la concha. La cara de viciosa que ponía me pudo y se la dejé entrar entera, sintiendo nuevamente cómo se le ensanchaba la concha para hacerle lugar a mi verga en su interior.

-¡Aaaaah, cómo te siento!
-Qué linda concha que tenés, putita.

Quería disfrutar cada milímetro esa cogida piel con piel, así que arranqué bien lento pero llegando bien profundo.

-¡Que buena poronga que tenés! ¡Es re gorda!
-A ver si te vas a enamorar vos de mí, ojo, ¿eh?
-¡Jajajajaja!

Era dificilísimo elegir entre mirarle esas tetas redondas o la cara de viciosa, así que iba alternando.

-¡Ay, qué puta que soy!
-Estás muy mojada.
-Me encanta cómo me cogés.
-Y a mí me encanta sentirte piel con piel.
-Soy re puta.
-¡Re puta!
-Te siento mucho más así.
-Y yo a vos, pero quiero algo más.
-¡El culo con ese termo que tenés de pija no te lo pienso dar!
-Jaja, ¡no era eso!

Re loco cómo charlábamos mientras no paraba de cogerla cada vez más fuerte.

-¿Qué querés, hijo de puta?
-Que te toques el clítoris, que te pajees para que me frunzas todavía más la concha.
-¿Así? –me dijo mirándome a los ojos mientras empezaba a pajearse.
-¡Síii!

Mi autocontrol empezaba a complicarse. Entre pasar a sentirla a pelo y cómo se le fruncía la concha por la paja, no iba a durar mucho. Como si me leyera la mente me dijo:

-Buscalo rápido porque mi concha no aguanta mucho más, ¿eh?
-¡Tanto que te la bancabas!
-¡Jaja! Aaaah, mmmm…

Mi pija adentro y sus dedos por fuera estaban haciendo un buen trabajo de equipo. Me di cuenta porque sus piernas en mis hombros se empezaron a tensar.

-¡Aaaay, sí! ¡Sí! ¡Sí!
-¡Me vas a exprimir la pija!
-¡No me la vayas a sacar todavía!

Cada vez se fruncía más. Y cada vez se me complicaba más contener mi orgasmo con lo mucho que me la apretaba.

-Yo estoy ahí también.
-¡No me la saques, no me la saques!
-¡Me voy!
-¡Dámela, dámela! ¡Acabemos juntos!
-Pedímela, ¿qué querés?
-¡Dame la leche! ¡Aaaah!
-¿Adentro?
-¡Sí! Mmm… ¡Aaaah! ¡Llename la concha de leche!
-Tomá, putita, ¡tomá!

El latido de mi pija en el orgasmo se acompasó perfecto con el frunce de su concha en el suyo. Sentía salir y salir mi esperma en esa concha como si estuviera vaciando un bidón. Ella no paraba de pajearse en un orgasmo largo.

-¡Aaaaah!

Cuando finalmente se relajó se la saqué. Es hermoso ver una concha rebalsar literalmente de leche.

-Años hacía que no me la metían a pelo. ¡Qué cosa hermosa!
-Qué puta hermosa que sos vos, jaja.
-No puedo más, hijo de puta.

Con un dejo de gratitud le volvió a pegar unas chupaditas a mi poronga.

Ese día sólo se dejó sacar un par de fotos mientras me tiraba la goma al principio, quizás ya las vieron en el post anterior, pero se las recuerdo para que no falte una "ayuda visual".


Me reencontré con una milf reputa (4)

Miré la hora en el celular.

-Che, igual mucho tiempo más no nos queda.
-Agarrá una birra del frigobar.

Me levanté y le di una lata. Yo no iba a tomar porque manejaba, pero nos prendimos un pucho cada uno.

-¿Alguna se animó a darte el culo con eso?
-Jajaja. Sí, alguna sí.
-¿Y pudieron?
-Sí. Con cariño y esmero, pero sí.
-Yo no te lo daría. Y mirá que me gusta, ¿eh? Pero no te lo daría a vos con eso.
-Jajaja, está bien.
-En serio no tenías pinta de tener guardado todo eso. ¡Me sorprendiste!

Nos terminamos el pucho donde me contó un par de anécdotas más que quedarán para otra entrega. Al verla vestirse, me latió la pija cuando la lencería roja contrastó de nuevo con su piel bronceada y su pelo rubio. Me la tenía que volver a coger algún día.

Como anticipo de lo que viene, y para que vean como le queda el rojo, les dejo una foto que me pasó recientemente, haciendo topless en una playa europea sin más vestimenta que una tanga roja.

rubia

-¿Vamos?-me preguntó apagando el pucho y dándole el último sorbo a su lata de cerveza.

Salimos del telo y la acerqué hasta la esquina de su casa, fieles aún a nuestro juramento de no involucrarnos en la casa del otro.

-¿Vos sabés que vamos a tener que volver a garchar, no? -me dijo.
-Al final va a ser en serio que termines enamorada vos de mí, Vale, jaja.
-Callate, pelotudo, jaja.
-Yo también te quiero volver a coger, putita.

Pasaría mucho tiempo para la segunda vez, pero eso es para la segunda saga de la milf reputa.

¿Qué se viene de la milf reputa?

El segundo garche y la fantasía que me cumplió en Buenos Aires.

El pack que me mandó ahora que vive en Málaga y me la reencontré por su nuevo instagram.

Y estoy tratando de arrancarle algunas historias morbosas que, sin lugar a dudas, ya debe haber vivido allá.

1 comentarios - Me reencontré con una milf reputa (4)

locodantra
Buena saga. Cuenta más anécdotas de ella. Seguro que siendo tan puta las debe tener muy morbosas.
Tom_Bishop +1
Gracias! Sí hay más, y ya empecé a escribir, en cuanto me haga tiempo publico!