Jugando con su primita XI

Disculpen la tardanza, por cosas de la vida no pude ponerme a continuar la historia y decidí hacer una pausa. Ahora sí les traigo el capitulo 11, uno de los más obscenos y mórbidos de la saga 😃 😃 😃 Espero que sea de su agrado, de hecho, de tener que poner un subtitulo a este sería. Orgías...

Como es costumbre presento a las agasajada de la casa y luego nos metemos en este nuvo capítulo 😉


Julieta

Jugando con su primita XI
orgia
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Florencia

vaginal
incesto
hermanos

Mónica

cunnilingus
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Anilingus

Carolina

primos
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Zoey

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Ahora si comenzamos!



Como si tuvieran un juguete nuevo, las féminas de la casa se dividieron tareas y Flor fue la galardonada con iniciar al recién llegado Agustín, en ese mundo en el que todos estaban involucrados.

- ¿Entonces así pasan el rato ahora? ¿Ya no hay torneos de PES?

- No, no tantos.- Le respondió Matías al primo porteño.

- Bueno, a ver… si entendí… mmm, sí, mmmm… bueno, decía…

- Te lo repito Agustín, vos aceptá este presente de Flor, después tenés que seguirnos la corriente a nosotros, nada más.

- Es bastante difícil decir no… cuando me la chupan así, como una aspiradora.

Estaban en el cuarto del primo que faltaba, Agustín, el que más seguido veía a su hermana Flor, pero nunca la había visto de esa manera: con los chopes turgentes al aire, bamboleándose durante la felación…

El plan estaba trazado, y más por gusto que por necesidad, necesitaban que Agustín colabore, que no se asuste, que forme parte de un bando en concreto: el bando que ayudaría a convencer a Román de dejar a su hija jugar el inminente strip póker.

Román, a pesar de las experiencias pasadas, seguía negándole a Lucre ese mundo abierto de par
en par para todos los otros miembros de la casa, incluso Agustín, el nerd de la familia, el morochito flaquito de lentes enormes amigo de Florencia, allí estaba, con su miembro siendo mamado por la morocha.

Y vaya miembro, Matías para ese momento sentía que llegó tarde a la repartición de matafuegos, porque también venía armado con un rifle largo, aunque claro, le costó tenerlo a punto para disparar, primero Florencia lo beso como ella había aprendido, luego le enseñó sus portentosas y burbujientas tetas, para empezar el pete ni bien sintió dureza bajo el jean.

Y así como le costó endurecerse, también le costó mantener el ritmo.

- Rica pija Agus, de haber sabido antes. – Se lamentó Flor corriendo sus cabellos negros.- Y vos hermano, podrías hacerle un favorcito a tu hermana mientras convenzo a Agus…- Meneando esa mansa colita blanca y nalgona.

- Me estaba reservando porque no llego vivo a fin de año, pero siempre hay algo que hacer ¿No te molesta Agus?

Y era cierto, no se venía salvando ninguna, ni su hermana, ni sus primas, y hasta se sumaban consortes ocasionales. De hecho, no habían pasado ni dos días desde que inicio a su hermana analmente en la habitación secreta de Román, haciendo uso de aceite y consoladores. Ahora estaba de nuevo pidiéndole acción.

- ¿Cómo me va a molestar? Dios… que buena mamada…- Y al confirmarle que no lo ponía nervioso, se agachó para comerle el coñito pulposo y húmedo, cosa que aunque venía haciendo seguido, no por ello perdía gusto.

- ¿Te gusta? Se puede poner mejor.- Y traviesa, tras besarlo apasionada como si apretara a cualquier flaco, colocó el pene todo lustroso entre sus pechos prominentes- Ahora vas a ver lo que es placer Agus…

- La puta, que bueno Flor ¿Porqué no vine unos días antes? –Admitió el muchacho, hipnotizado por la espléndida visión de Flor degustando su falo, lustrando el pasamanos de carne…- Mmm si, que bueno, que bueno…

- Como se nota que anoche pasó Santino por acá, te la dejó como un caldero de bruja…

- Hay no seas guarango Mati, y chupa que igual esta limpita…- Le recomendó, apresándolo con una mano, refregándolo contra su vulva tan apetitosa.

Mientras, con la boca llena de concha, fue subiendo por la vulva hasta saborearle el ano con chupones sonoros y lengüetazos de perro, cosa inimaginable y obscena semanas atrás, ahora hacerle un anilingus a su hermana era un placer inimaginable al alcance de la mano… o de la lengua.

- ¿La colita no se la entregaste Flo?

- No, mi colita es para vos nomás. Por ahora.- Le admitió casi en un suspiro, media atragantada de tanto chupar.

- Sigan hablando cosas sucias primos… me están reventando las venas…

Se notaba, su precioso culo seguía intacto, cosa que el pasamanos de Santino deformaría con su paso. Taladrando como un pájaro carpintero, dejo la aureola gris brillante, lista para fotografiarla, sumándose a las fotos del culo de Agustina, Tania, Julieta (a la que le encantó la idea de que le retraten la escarapela abierta) y luego Móni, a la que sorprendió a altas horas de la noche con un cunnilingus.

La última noche intercambiaron consortes con Santino. Él se fue con Moni, en silencio, mientras Santi se fue con Florencia. La milf pensaba que era su hijo, pero por la forma de chupar y respirar pegada a la vulva se decantó por Matías rápidamente. La mujer le conocía las mañas, y luego de una excelente cojida, su ano se sumó a la galería privada y enfermiza que estaba armando. “Las nuestras son figuritas fáciles a esta altura, hay una que te va a re costar conseguir” Obviamente, se refería a Lucre, y ese era el gran objetivo.

- Esta va para mi colección Flor, sos la quinta medalla…

- Vos y tus ideas. Pensar que antes desbloqueaban logros en los juegos, ahora desbloquean petes, fotos, turcas ¿Mucho mejor, no chicos?- Expresó cada vez más suelta.

- Mucho… muchoooo mejorrrr… ahh aah.- Y Agustín se corrió en sus burbujeantes tetas, un lustro de gotas gordas y espesas saltaron por doquier multiplicándose al impactar en la boca, mentón y cuello de Flor, para descender cual afluentes hacia los chopes colgantes de la morocha.
Matías abrió la puerta cuando llamaron a ella, entreabriéndola con precaución, era Juli, que le avisaba que estaban listos para “el plan”.

- ¿Vos no te sumaste con una cojida?

- No Juli, estoy reservando energías, pero verlos es divertido.- Juli se asomó para ver a Agus con los ojos dados vueltas y Flor tragando el semen de sus tetas con fervor.

Vio esos labios prohibidos empaparse de una sustancia nueva, única, tan cálida como consistente, porque cada semiente era especial, y el de su primo Agustín era totalmente nuevo, nueva textura, sabor, y en su boca una vez analizada la muestra paso a fundirse en su interior.

- Muy rico, ahora me voy a ver el show ¿Venís conmigo?

- Por supuesto, los sigo a donde sea, ustedes sí que la pasan bomba. – Y luego For le dio un chupón encremado que resonó en toda la casa.

- ¡Qué bueno Agus! Vamos que se viene lo bueno. Tenemos un buen plan.

Como un grupo comando, estaban todos en posición: Juli y Agus cuidando que no venga nadie en la entrada, jugando con los perros, regando las plantas, lo que sea para que el que venga se las tenga que tomar con cualquier excusa.

- Igual nos vamos a divertir Agus, tengo cierto videíto en el celu que te va a encantar.

- Me van a hacer explotar la cabeza primos, no se cual de las dos primero.

Mónica iría a la piscina, haciéndose la boluda junto a Román, tomando sol, charlando… supuestamente. Santino con Lucre en su habitación que daba al patio, boludeando con la música a todo volumen, mirando videos de marito baracus, cosas de jóvenes, hasta que llegara el momento de actuar.

- Tené paciencia, no te descontroles que primero tenemos que terminar todo.

- Ya sé Mato, no te preocupes que yo tengo paciencia. No como vos.- Le respondió en un susurro el segundo varón al mando de ese club de incesto.

Él y su hermana, ya limpia de la acción, llegó al patio con una tanga criminal, un hilo dental que tenía el grosor de media uña, y un corpiño que le juntaba las tetas como dos melones siameses.

- ¿Está lindo el sol no? – Preguntó Flor inclinándose para tocar el agua, revelando medio corte de concha y el asterisco con su agachada, todo para que el viejo arme la tienda de campaña en pocos segundos.

El plan ya estaba siendo llevado a cabo, desde que Moni y Flor ocuparon lugares en las piscina, Santi y Lucre desde la ventana espiarían todo…

- ¿Por qué no te metes Flor? Esta linda, con Moni recién salimos.- Exclamó nervioso de ver semejante paisaje cordillerano. Para disimular se sirvió vino tinto puro en una copa, Román no se cuidaba en nada con el alcohol.

- ¿Moni, no me pones protector?- Intervino para naturalizar la situación, y armar las parejas. Flor ya había decidido ser protagonista ese día he ir por el pez gordo.

- Claro, dale, esta fuerte el sol.- Su prima mayor y morocha, la más alta también, se untó las palmas con la sustancia aceitosa y pasó a esparcirla por su espalda, mientras no perdía ni un ojo de lo que ocurría al lado.

Ahora, Florencia le pedía lo mismo a Román, pero no lo quería en la espalda como su hermano, sino adelante… panzita arriba, sus tetas eran tan grandes que se le iban a los costados como bombuchas llenas.

- Acá podrías pasártelo vos, nena ¿Estás segura?

- Sí, dale, quiero descansar quietita, vos úntame bien “Tiíto”.

Con tremenda erección que apenas podía disimular, el viejo empezó a acariciarle la barriguita apetitosa de Flor, untando la cremita con delicadeza en cada lado, en cada resquicio, mientras ambos hacían contacto visual… sus manos con dedos gruesos bajaron y subieron sin saber si ir a por las tetas o más abajo, hacía el tarro de galletas.

Esos globos eran imposibles de ignorar para nadie, y el viejo hecho un chorro del protector aceitoso entre ambos y pasó la mano en el valle de su pecho, de manera algo rescatada. Untando más, lo esparció desde el vientre hacia el cuello por ese lomazo argento, sin atreverse a pasar a la acción, parecía que al viejo le iba a dar un infarto con cada pasada.

- Tiíto, siento otro envase por acá. ¿No queres usar de ese otro pomo? - Así lo llamaba la atrevida de Flor, tocándole el pedazo con la rodilla, frotándolo con delicadeza, aunque cada vez más rápido, rozando los puntos limítrofes de sus tentaciones.

A pesar de los lentes de sol y las manos de Moni estrujando sus músculos, no perdía detalle de los actos libidinosos de su hermana, cuya piel se erizaba al sentir el contacto de las manos de
Román, como si plantara pequeñas semillas de placer por donde las yemas se posaban.

- ¿Te gusta ver a tu hermana así no pervertido? Tenes la cabeza toda quemada.- Le susurró al oído Moni, totalmente inclinada sobre su cuerpo, a tal punto que sentía sus enormes tetas contra su espalda.

- Mejor no me hables de cabezas quemadas, que hace tiempo que tenes un alumno un tanto… especial.

- Bueno, vos no entendes, una madre siempre sabe que es lo mejor para su hijo…- Mónica lo dio vuelta para sentarse sobre su entrepierna, y desde ese punto empezar a besarle los pectorales y el vientre, algo ondulado.

No tardo en armarse su propia tienda de campaña con la gloriosa sensación de semejante fricción sobre su cuerpo. El calor sofocante, la fragancia de esos cuerpos al sol y el sonido de besos húmedos a su lado, no tardarían en llevar el plan a buen puerto.

- No deberíamos… nos van a ver.- Se resistió el hombre, despegándose del abrazo y los labios de una desconocida Flor. El viejo no sabía que esa era precisamente la idea, y volvió a perder su boca entre esa barba canosa.- Para Flor, la ventana de Lucre da al patio, loca.

- ¿Cuál es el problema? ¿Te parece que todavía no se enteró de lo que pasa en esta casa?-
Tapándole la boca con la suya nuevamente.

Entregados, en especial Matías, descubrió las tetas de Mónica para degustarlas con el fervor que lo caracterizaba. Si Santino y Lucrecia estaban filmando todo junto como el plan lo dictaba, debía mantener una reputación de actor porno frente a cualquier cámara.

- Dale Romi, proba las mías, se que te van a gustar.

El viejo le corrió el bikini para darle aire a esas burbujas de carne y mamarlas con un sonido de succión muy característico.

- Hay, la barbita me hace coquillas. Me gusta.- Rió Florencia, con el cuello arqueado de un curioso placer que jamás creyó experimentar. Alguien barbudo, familiar, mucho mayor que ella le estaba mamando los pezones como un crío sintiendo los pendejos raspándole la suave piel aterciopelada de sus melones. La cabeza del viejo no tardo en bajar hasta descubrir la ranura más prohibida, donde sus dedos gruesos como salchichas, sucios de sustancias oleaginosas empezaron a abrirse paso…

- Mmm Romi, espera, hagámoslo justo…- Y sin darle tiempo a mucha actividad manual, tras cinco o seis chasquidos de concha, se dio vuelta para hacer un correcto 69. La pinga del viejo conoció la luz del sol, y pronto se vio cubierta por las sombras bucales de la morocha…

- Algo más lindo que coger a ustedes es verlos coger.- Le susurró Móni, cuyas manos estaba sobre su tronco masturbándolo…

- Esto es la gloria en la Tierra. - Admitió besándola con fervor y uniéndose a la otra pareja, entremezclando la situación.

Así, bajo el sol misionero, Mónica le cabalgo el pene haciendo bambolear tan célebres glándulas mamarias como peras de boxeo, mientras al lado, en un 69 tan gozado como sonoro, Flor cabeceaba esa pinga nueva como si fuera la última. Ambas vaginas no tardaron en ser penetradas de diversas formas, al viejo le gustaba someter a la mujer, y tras agarrar su cabeza y hacérsela mamar a su ritmo, le enseño lo que era un buen misionero.
Moni manoteó el celular, tenía un mensaje de Santino:

“Estamos grabando, Lucre no podía ver per ahora no pierde detalle entre risas nerviosas. Me va a costar no cojermela de parada ahora mismo”

- ¿Qué es?

- Nada, vos seguí mamándome las tetas. Una madre nunca se cansa de eso.

- Ah te corriste muy rápido mocosa, vas a tener que esperar a este viejo…- Expresó Román cuando el griterío de Flor le permitió a Matías oír su voz.

- Déjame que tengo el viagra justo que esa pija necesita.- Intervino Moni, que estirándose cual profesora de yoga, mamó ese pene reflujado llevándolo hasta la garganta, todo mientras le bombeaba su pistola hasta el fondo y su hermana le comía la boca de un chupón.

Como el Yin y el Yang, girados unos sobre otros, cada pene acabo en la vagina que le correspondía con un caudal inédito para esas horas, Matías, garchador nocturno por experiencia, no creyó que dejaría tanta carga tan temprano en el interior de Móni. Flor por su parte, no quiso perder el tiempo y tras retirar el pene de su vulva lo llevo a sus labios. Sabía que un pene así era fácil de perder.

- Tantos años viendo partidos muñeca, de haber sabido que esto era tanto mejor.

- Y lo que te queda por descubrir, Romi… Le expresó pasando de una boca a otra, su hermanita Flor estaba irreconocible de puta.

- Estas tetas, creo que son las mejores que probé en mi vida…- Y Román se bajó a chuparlas una vez más.

- Me las van a paspar, tengo los pezones rojos de tanta lamidas… hey ¿Vos también Mati?

Con esa vocecita inocente que se quejaba por el ataque de ambos hombres a su femineidad, comenzó a decorar la tarde con gemiditos deliciosos, mientras Moni miraba, pero no por mucho tiempo.

- Quiero que me cumplan una vieja fantasía, no se cando voy a tener semejantes machos juntos de nuevo, así que espero que colaboren.

Moni, casi celosa por la atención que tenía Flor de esas manos varoniles (sus tetas no dejaron ni un segundo de ser manoseadas) se abalanzó sobre ambas pingas para masturbarlas.

- ¿Sería mucho pedir que me conecten dos respiradores a la vez? Necesito mucho aire para llenarme, mucho.

- La sola idea me dio diez años más de juventud.

- A mi juego me llamaron, táchame la doble a mí también.

Ambos hombres se entremezclaron alrededor de Mónica como medusas adhiriéndose a un casco. Matías por atrás y el viejo por delante. Flor se dio cuenta por la expresión de satisfacción que un sable estaba en su funda delantera, y por el ceño fruncido, que el otro caño había entrado por la trasera, una funda no tan a medida.

Así, en el suelo, con Román sentado y Matías arrodillado, empezaron a calentar motores y moverse como un solo organismo ante la atenta mirada de Flor, algo impaciente.

- Mi lengua se dio el gusto de probarte por atrás muchas veces, pero con esta herramienta llego más profundo.- Y ahí metió el empellón que faltaba. Nunca estaba satisfecho si no entraba al menos tres cuartos de pija en cualquier orificio.

- ¿Qué se siente prima? ¿Esta rico?

- Empiezo a arrepentirme.- Se sincero la mujer con los ojos llorosos- Es como si ambas pijas quisieran conectarse adentro mío… raspando mi parecita de atrás y adelante… nggg nnggg nggg…

A pesar de la queja, no dejaba de acompañar con sus movimientos y cada tanto, hasta le regalaba algún beso en el pecho y labios a Román, que simplemente estaba obnubilado por semejante producción familiar. Cogerse a semejantes hembras nunca estuvo en sus planes y hasta le habría parecido indecoroso, repugnante, más ahora que el bichito del incesto, (una epidemia peor que el zika en esa casa) lo encontró, hallaba el placer como si fuera lo más natural del mundo. Con el pene enchurrado en esa vulva nada le parecía indecoroso ahora.

- Mati… nggg, nggg, nggg acordate que no me lubricaste, despacito con la prima mayor.

- Créeme que una vez que probas sin lubricante no queres saber nada con eso…

- Capaz para vos… ¡Hay! para mí no sé, no creo ¡Haia!

El espadeo entre pene y pene era un estímulo que se volvía positivo una vez acostumbrados a la doble penetración, las cabezas inflamadas por la fricción y el calor veraniego, cada vez que se encontraban, como dos especies peleando por el territorio, se daban cabezazos en las que una se zafaba y saltaba hacia un lado.

Además de esas paredes angostas y ardientes, ásperas y características por lo que simbolizaban, sentir el otro miembro haciendo lo mismo en el sendero natural lo ayudo a excitarse en demasía…

- Me vengo prima, me vengo en tu colita…

- Yo también, no doy más… uffffff. Bufó cual toro en celo Román, que terminó corriéndose antes que Matías, goteando toda la toalla con su esperma.

- ¿Para cuándo Mati? Me vas a rajar la colita.- Se quejó con la sien contorsionada de dolor.

- Agarré otro aire, ahí va, ahí va.- Y cumplió con lo suyo ante la mirada atenta de su hermana y tío abuelo, aunque como mínimo, con 3 minutos de tardanza.

Un nuevo charquito de leche se dibujo en la toalla al destaparse el segundo envase, con un sonido obsceno el agujero ceroso se relajó entre jadeos de éxtasis y un goteo intermitente de semen brotó de él.

- Otra alegría para este viejo, no puedo creerlo.- Expresó pasando sus dedos por la rajita delantera de Moni, decorada de cremita quizás de uno, quizás del otro.- Mira como quedo Flor, ayudala a limpiarse a la prima, no puede entrar así, me ensucia todo.

El viejo picarón tenía un buen punto, y tras una risita nerviosa su hermana lo miró como buscando ayuda, o condena.

- Es todo un acto de solidaridad, dale, mira como quedó… Después te devolvemos el favor, Flo.

- Bueno, pero más vale que me hagan varios favores… como mínimo cinco buenas chupadas de concha.

- Los que quieras nena, meame la boca si queres, pero cumplime el sueño.- Aceptó Román – Hoy a la noche vení que te cobras como mínimo tres saboreadas de repulgue.

Engolosinados, vieron como la morocha más joven bajaba para sorber el semiente que sobresalía del interior de Moni, entregadísima al lésbico incestuoso.

De manera increíble, eso alcanzó para un tercer acto, un “gran finale” que la cámara de Lucre inmortalizaría… Román empezó a culearse a una expuesta y desprotegida Florencia que se quejó alegando que “no era parte del trato”

- No chilles nena, que te lo noto bastante acostumbrado al anal, vamos.

Eso de que su colita era solo para él fue revocado en menos de dos horas, y a Matías no le molestó en absoluto, algo le decía que el viejo verde una vez que conociera el “Si” de cada parte se olvidaría del significado de la palabra “No” y dejaría a Lucrecia salir a jugar.

Antes de que pudiera replicar, Mónica la tomo de los cabellos y la refregó contra su vagina empapada.

- Hay Flor, sos multi-usos, con que ganas que chupas la concha, me sorprende. Límpiame bien, bien así, así… así mmmmm

- Hablando de chupar.- Intervino Matías al palo, que sin preguntar, presentó su cañón en la boca de Moni, y se lo mando al fondo. – Eso es, que buen pete por favor…

- Que olorosa, aunque sea te la hubieras remojado en la pileta, sucio.

Le causaba morbo saber que estaba frente a la ventana de Lucrecia, que entre las cortinas dejaba entrever el ojo de la cámara ¿Se estaría tocando con tal espectáculo? ¿Estaría indignada y Santino tomó el relevo? ¿Se habría arrepentido de querer participar en semejante perversión? No le importaba, mientras hubiera una cámara en “ON”, daría el show que la lente merecía, metiendo y sacando su pene de esa boca bien frente a la ventana, para revelar su orgullo ante la señorita de la casa. Sacaba y ponía su pene en esa boca que al sol, por lo ensalivado que estaba, brillaba como un fluorescente.

- Ahora las bolitas, Moni. – Refregándole el saco por la cara. Ella le dio unas mordidas amistosas y se metió un testículo en la boca.

- ¿Tiíto cuanto te falta? Me duele mucho.- Expresó la morocha joven emergiendo de la vulva.

- Muy poco, ya casi estoy, te vas a dar cuenta cuando me venga.- Era increíble, pero ambos varones se vinieron nuevamente. Román le abrió las nalgas para admirar el orificio vulnerado y volvió a colocar su arma dentro, como si no pudiera separar ambas partes por mucho tiempo.

- Venite en mis gomas, dale, quiero que me pases el protector a mi…

Obediente, Matías le enlechó las tetas con algunas gotitas delicadas de fluido blanco. Era la última reserva, por su parte, Román sacó su pene ardiente de la cola de Flor con leche en el extremo.

Misión más que cumplida, habían tenido placer, morbo y el dúo de la habitación, su video. Ahora Flor estaba contra las tetas de Moni, con la cara contra el semen, sorbiéndolo con la lengua.

- Vayamos a la casa de huéspedes, no podemos entrar así tan milanesados.- Sugirió Román, y todos lo siguieron.

A pesar de darse duchas rápidas, tardaron su buen tiempo en volver a la casa y Rompan empezaba a intuir por donde venía la mano.

- Es casi imposible que no me haya visto, no sé en que estaba pensando.- Sirviéndose un vaso de vino en la cocina. Todos estaban de relajo, en especial Moni, que estaba con el celular.

- En mi estabas pensando.- Le despejó de sus dudas Flor, abrazándose a él. – No te preocupes por nada, dejate llevar.

- ¡Hey, Mati! ¡Tu celular tiene muchos mensajes de whattsap!- Le informó la morocha. En efecto, estaba en su bolso antes de ir a “tomar sol” y resultó ser una grata sorpresa.

- Román ¿Te acordás de los amigos que te conté que venían? Están llegando, los voy buscar. Son dos.

- Perfecto, también vienen mis hermanas, pero a la noche, vamos a tener que sacar algunas carpas, por si no entramos, que no te sorprenda si los movemos a la casa de huéspedes. Quiero que mis hermanas estén en casa. Yo me encargo del lugar, vos anda a buscarlos, que no se pierdan.

La noticia de que Arturo y Caorlina estaban en camino lo lleno de una extraña sensación de aventura. Le interesaba saber como había proseguido la trama de ellos tras el suceso que unió sus vidas a través de omegle.

Mientras se preparaba para salir, Julieta le informó que iría con él. Román y Flor limpiarían el baño de la sala de huéspedes, mientras que su hija y Mónica debían preparar las camas, Santino ordenar y limpiar el living. Agustín, por ser el recién llegado, Mati intuyó que no tenía tareas que hacer y se ofreció a seguirlo.

- Perfecto, están entrando a la estación, así que ya les dije que salgo. Vas a conocer a más gente copada Agus.

- Sí, copada como la gente del video, me imagino.- Le guiño un ojo picaresco.

- ¿Esperen ya viene Carolina? La puta, ya me ofrecí a limpiar todo esto. – Y era algo necesario.
Aunque haya sido flechado por la amiga conocida en internet, tras la visita de los amigos de Lucre y las sucesivas picadas, la casa estaba hecha un caos.

- No te preocupes, en un rato venimos.- Le dijo Juli, y salieron sin perder más tiempo.

En efecto, en la estación de ómnibus estaban esperando al lado de un kiosco de revistas, pero no eran dos, sino tres.

- Estas de suerte Agus.- Le susurró Juli (susurros, se estaba volviendo el idioma oficial de ese prostíbulo misionero)

Además de Arturo, el chico de rastas alto y de aspecto relajado, además de Carolina, una castaña preciosa carita de inocente de vestido floreado, también estaba una pelirroja muy bella, que se les presentó como Zoey, amiga de Caro.

A pesar del riesgo de involucrar desconocidos en ese mundo, se saludaron como si se conocieran toda la vida, y con la misión de hacer amistad, hablaron de todo mientras Matías los hacía dar vueltas en el auto, agradecido de un momento de paz sin tener que pensar en que orificio debía meter su miembro. Así de locas estaban las cosas, una simple vuelta en el auto era instante de relajo, y el sexo, casi una obligación moral.

- Que lindo que es Misiones, hace rato que quería conocerlo, esto demuestra que hay que hablar más con extraños.- Resolvió la de cabellos castaños.

- Espera a que llegamos a la casa. Hagamos tiempo hasta que limpien y vas a ver lo que es lindo- Adelantó Juli.- Es un paraíso la casa.- Y lo dijo en el amplio sentido de la palabra.
Nadie tocaba el tema del incesto, ni hablaron de sexo, sin embargo, Zoey se dio cuenta de ciertas vibras ocultas en la familia.

- Ustedes me recuerdan a mi familia italiana por algún motivo.- Comparó.- Tiene una onda distinta.

- ¿Venís de Italia?- Preguntó Agustín, sentado atrás al lado de ella, contra una ventanilla y con Juli en las piernas.

- Mi padre vive allá, en la toscana. La vida es tan distinta, son tan libres. Cuando se reúnen se bañan desnudos en una piscina, es muy loco. Y las noches… son un descontrol. Aprendí a dormir escuchando música gracias a ellos.

Matías y Juli rieron.

- Para ellos es normal ¿De qué se ríen?

- Tenemos otro concepto de locos.- Expresó Julieta.- Yo no habría puesto música a esta altura, se me ocurren otras cosas.

- Ya vas a ver amiga, tené paciencia. La vamos a pasar bien.- Le dijo su amiga acercándose.

Tras dar varias vueltas, comer unos helados sentados en una calle, decidieron volver para la hora de la cena, con un Santino emputecido que los estuvo cargoseando al whatsapp como un malcriado. Al llegar descubrieron porqué.

Estaba mal acostumbrado, y ante la llegada de las hermanas de Román, dos señoras, de 55 Myriam y 60 Antonia, lo acosaron con preguntas toda la tarde. Encima estaban todos sentados como feligreses en la mesa dialogando, alejados de toda trama incestuosa. Casi parecía una casa normal tras una orgía en el patio, la primera que involucro a 4 personas sin contar a los voyeuristas.

Cumplir el protocolo llevó su tiempo. Tras presentarse, contarse las buenas nuevas (las que se pueden contar) y cenar en familia, divididos en dos mesas, una para los más grandes y otra para los más chicos: Zoey, Caro, Arturo, Juli, Santi y Agus por fin pudieron encontrar mayor intimidad, y frente al patio, se los escuchó reír con ahínco a cada rato.

Matías prefirió mantener la decencia y cenar con los mayores. Flor últimamente estaba muy pegada a su tío abuelo y no se separaba de él.

Román le dio la mejor noticia del día.

- Vos dormís en la casa de huéspedes. Movimos cuchetas ahí con Santino, la casa las reservamos para los más grandes.- Le informó.

- Es por los baños Matías, nada más. Los de esa casa no están tan bien.- Opino Antonia, y era verdad, la casa debía estar reservada con su comodidad para los mayores, aunque siendo mayores, Matías y su mente se habían corrompida de tal forma, que notaron en Myiram cierto atractivo, y hasta en Antonia.

Coquetas y bien arregladas las dos, de buen pasar, no eran ningunas “crotas” ni desaliñadas. Myriam tenía un trasero voluminoso y el cabello rojo cobrizo, era una señora moderna que se vestía de una manera seria que le restaba 10 años. Antonia, venía con el tren delantero cargadísimo sin ser rellena, de cabello rubio enrulado, tenía una esencia de actriz porno de los setenta envidiable, y como si fuera poco, un vientre bastante chato. Lamentablemente Román se dio cuenta de su mirada y le negó reprobatoriamente.

- Esta difícil. Son otros tiempos, se enteran ellas y la cagas toda.- Alertó muy acertado Román, muy involucrado en la sub trama incestuosa.

- Lo sé, lo sé… pero no voy a negarlo: mis ojos no me responden.

Acto seguido, al terminar de juntar los pertrechos de su mesa, se fue hecho una luz a la mesa de los jóvenes, donde todos estaban muy en confianza comiendo helado. Por suerte se había despedido de las señoras y Román, que entraban a la casa para huir de los insectos y arrimarse a sus camas. Él se hizo un lugar al lado de su prima favorita, que se le abrazó y le derramó “sin querer” una cucharada de helado.

- Perdón primo, vení que te cambio la remera.

- No te hagas drama, Ju, no es tanto, me…

- No, vení, te cambio la remera porque vas a atraer insectos.

Todos se dieron cuenta del doble sentido y entre silbidos se dejo llevar. De refilón vio a Carolina y Zoey, juntas riendo nerviosas y excitadas.

La excusa era pobre pero efectiva. Sin que los mayores se dieran cuenta llegaron a la casa de huéspedes y Julieta hizo lo impensable: Apagar la luz y esconderse con él en la habitación al lado de un placar, entre la pared y el mismo.

No entraba un hilo de luz. Solo escuchaba la respiración de Juli y los grillos hasta que le dio un chupón en la tetilla manchada de helado y sus labios.

- Quedate quietito, los “jóvenes” ya organizamos todo. Vamos a volver a jugar como antes.

- ¿Qué están tramando, traviesas?

- Carolina y Zoey van a entrar últimas y a elegir a alguien a oscuras. Los afortunados cogen con ellas afuera, los demás, adentro.

- ¿Juega Lucre? Esta sentada afuera con el resto.

- No creo. Para mí que se va a su puesto de vigilancia, en la ventana, a observar a los del patio.

- ¿Y Florencia?

- Creo que se lleva muy bien con Román. – Guiñándole un ojo.- Duerme adentro.

- Bastante azaroso, que entre todos sea el elegido.

- Ta aviso que Zoey es bisexual, y Caro lo hace con su hermano con frecuencia, como nosotros.
Así que puede salir cualquiera, además, van a elegir a dos cada una.

Sin poder resolver un misterio, como el espía en la noche de la doble penetración, o el misterioso DVD, ahora estaba involucrado en un nuevo juego para revivir viejos tiempos, esta vez, orquestado por los jóvenes. Dejarse llevar era la única opción. Solo esperaba que Carolina y ese hermoso trasero reposaran en sus manos aquella noche, ni la hermosura pelirroja de Zoey y su piel magnética superarían la atracción por esa cola.

Más integrantes no tardaron en ingresar. Santino, muy sonriente, Agustín, entre risitas de complicidad, y una figura sorpresa, nada más y nada menos que Mónica. La milf de la casa entraba en bikini para esconderse quién sabe dónde. Antes de que todos se ocultaran en la oscuridad, Juli le dio un dato que le erizó la piel de emoción.

- Caro te tiene ganitas.

- Buen dato.- Aunque sintió un brinco de felicidad en su entrepierna.

Zoey con sus cabellos pelirrojos y figura tan escultural no es que fuera una opción inferior ni mucho menos. Lo que ocurría, era que habían visto a Carolina en acción del otro lado de la pantalla, a aquel trasero devorado por su hermano y estar entre esas nalgas era demasiado tentador.

- Shhhh, no vale delatar la ubicación a propósito. Tiene que elegir sin saber a quien se llevan.- Alertó Santino, que se jugaba el pellejo por Carolina, como él.

El último en entrar fue Arturo, algo nervioso por la extrañeza del juego, así, quedaron distribuidos en la habitación Santi, Arturo, Agustín y él. Por parte de las nenas, Mónica y Julieta.

Cuando todos estuvieron escondidos como niños en esa casa (bajo las camas, sobre las cuchetas, dentro del placar) Las agasajadas ingresaron. Matías no podía creer que un juego tan infantil fuera sexualizado de aquella forma.

Por fin, tras unos interminables minutos dos sombras danzarinas ingresaron a la oscuridad, permitiendo escuchar el roce de sus uñas contra estructuras como la pared, los fierros de las camas y los muebles. Sin saber cuál de las dos féminas venía para su lado, unos pasos se escucharon rumbo al placar, esquivando las camas y bolsos.

Una se acercó a su posición. Tanteaba por fuera del placar (Agustín cometió el error de esconderse de verdad dentro del mueble) y algo en el perfume le decía que era Carolina la que se acercaba.

Unas manos irreconocibles se posaron en su pecho y lo acariciaron por fuera, para colarse dentro de la remera y tocar donde se había ensuciado de helado, luego retiró los dedos y los chupó sonoramente, como así a labios, que acercó para besarlos. Por la altura, sin dudas, era Carolina, la reconoció al besarla en la oscuridad, al acariciar sus pelos y recorrer el vestido pegado a su cintura.

Sintió un gozo inenarrable al meter su lengua dentro de su boca y masajear la suya con total devoción, mientras acariciaba sus cabellos enrulados impregnándose de su sabor tan natural.

Supo por cómo se dirigió que sabía donde se ocultaría, y lo tomó de la mano para separarlo de la casa, y no solo a él, también a su prima Julieta.

- Se me vienen los dos conmigo, vamos a revivir ciertas experiencias…- Susurró.

Fueron los primeros en abandonar la casa del Gran Pecado. Carolina sentó a Matías en el banco de azulejos, y cada una de las féminas, bien ubicadas en horcajadas sobre sus muslos, comenzaron a besarlo por turnos compitiendo para ver quien llegaba más profundo en su boca.

Extrañamente, iba ganando Carolina.

- Me re gustas Matías.- Le confesó la castaña con una cara angelical que no concordaba con el cuerpo de diablesa. Para él a veces las palabras sobraban, pero si una mujer quería decirlas nunca sobrarían.

- Me ponés colorado linda, vengan muñecas. – Y tomando el rostro de su prima de los cabellos
preguntó- Digánme la verdad ¿Hubo un complot?

- Obvio primo.- Confesó Juli al separar su boca de la suya, y admirar como Caro conectaba su lengua en su lugar.- Yo le decía donde estaban pero me tenía que llevar a mí también. Te extraño.

Julieta retomó el lugar de Carolina con la boca salivada mientras frotaban sus entrepiernas contra su muslo, donde se sentaban, permitían sentir la temperatura aumentando, y en el caso de
Carolina, trasmitir cierta humedad. Julieta estaba usando un short de jean y Caro un vestido floreado casi pegado al cuerpo, muy húmedo. Halagado, era poca cosa, se sentía un Dios por haber sido elegido por Carolina especialmente entre tantos varones, y tan bien dotados, cosa que hablaba muy bien de la reputación de su pene hacia arriba.

- Son tan tiernos, nadie diría que son primos, me cuesta creerlo… no sé si quiero creerlo.- Y le tocó besar a Matías nuevamente.

Así se intercambiaron hasta que voltearon para ver la pareja escogida por Zoey. Eran Santino y Arthuro. Es significaba que en la casa quedaban para enfiestarse Moni y Agustín.

- Que loco, hay dos mujeres allá y dos varones acá. Hoy Caro te volvés bisexual sí o sí. - Expresó
Zoey jocosa arrastrado entre besos y arrumacos a ambos. Parecía esa puta barata que lleva a dos varones a debutar, sin embargo, de barata no tenía ni la uña.

- Esto recién empieza, no creo que terminemos así como estamos, ni siquiera el apellido vamos a conservar.- Dijo Santino comiéndole la boca a la pelirroja, mientras, la hábil mujer manoteaba la polla de Aturo por dentro del pantalón. Al parecer esa chica sabía manejar dos pistolas así como las tijeras.

¿Qué aventura les contaría Matías a sus hijos? ¿Cuáles podría contar siquiera a sus amigos del alma? ¿Podría escoger un relato de todos? Aquella noche estrellada misionera, sumaba una nueva epopeya, una nueva orgía a su libro de perversión desenfrenada.

Sintió el goce supremo al ver las cabelleras rubias y castañas perderse bajo la línea de su cintura para despojarlo de su pantalón y prendas íntimas. Esas manos buscaron casi desesperadas su conocida polla, legendaria por desbloquear las vaginas, labios y anos más prohibidos de la creación. Así como compartieron sus labios, ahora Caro y Juli se turnaban para comerle el rabo de la punta a los huevos.

Con la cabellera rubia en una mano, y los castaños en la otra, descubrió la grata sorpresa de que Carolina no era ninguna amateur, por momentos tenía que bajar la vista o abrir los ojos para saber cuál de las dos ninfas le degustaba el falo, sus gargantas húmedas y maneras de succionar la saliva eran parecidas, como si se espejaran unas con otras.

- Que bien que la chupan… si… si... sigan, así Caro, así… me gusta mucho.- Se le nubló la razón cuando la castaña, sorbió babita que le chorreaba por los huevos y los chupeteó sin disimulo.
Sintiéndose un Lord de algún reino lejano, las fue ubicando a donde más prefería como dirigiendo a sus esclavas, a Juli cabeceando con su garganta infinita, y a Carolina en sus huevos, chupándolos como si fueran de chocolate.

Nunca soltó sus cabelleras, la sensación de control y poder al tenerlas en sus manos, además de ser un gesto de caballerosidad para que no se ensuciaran el pelo, también escondía esa sensación dominante de la que no siempre disfrutaba. También le gustaba escupirse en la polla y que una de las dos capture la saliva para sumarla a la mezcla, o bien beberla, como siempre hacía Julieta.

Enfrente, más acelerados, cambiaron de posición varias veces. Empezaron con ambos varones parados y la mujer arrodillada mamando las vergas mientras le manoseaban las tetas. Luego casi como en un espectáculo real, Arturo le chupaba la vagina a Zoey, acostado bajo su entrepierna roja, para deleite de los mortales, la europea tenía un chochito velludo rojo, ardiente como llamas brotándole de los labios vaginales. Su boca roja como sus vellos, se devoraba el manubrio de Santino, el único de pie sobre una toalla enfrente de la piscina, a pocos metros del primer trío.

La mujer caucásica se balanceaba de atrás para adelante sobre la boca de Arturo con las tetas al aire, de manera casi hipnótica, tenía pezones inflados tipo copito, muy rosados. Esa mujer empezaba a ascender posiciones en su escala personal, y no era difícil con semejantes tetas y cabellos exóticos.

- Que rica concha pelirroja, es lo mejor del mundo.- Soltó Arturo al admirar esos labios abiertos entre una mata de cabellos humedecidos, luego se internó nuevamente para degustar el coño refregando sus labios enfáticamente.

- No te distraigas con ellos, te tenemos nosotras.- Le reprochó Julieta atacando sus labios con fervor, escupiendo sobre su lengua.- Caro, subí, yo me ocupo de su pija, quiero que conozcas lo bueno que es mi primo con las manos y la boca.

- Bueno, lo que vos digas Juli.

Obediente se arrodilló en la losa para tener el pecho a la altura de la cabeza de Matías. Este le bajó el vestido para descolgarle los pechos y besarlos haciéndola gemir. Su polla bien atendida ya empezaba a sentir el rigor del semen cargándose, golpeando las puertas por salir, y esas tetas no ayudaban a contener la excitación, eran preciosas, y el calor del verano las llenaba de sabores.

Sorbiendo sus pezones uno y después otro, disfrutó esas tetas portentosas y jóvenes.

- Preciosas tetas Caro, me encanan.- Chupeteando de un pezón como si fuera un biberón. Sus manos en cambio, ya palpaban sus nalgotas por arriba del vestido, pasando su dedos por la zanja profunda y húmeda de su trasero.

- Se nota que te gustan ahhh ahh que lindo…- Soltó cuando puso su cabeza entre ambos pechos y se oprimió el rostro contra ellos, besándolos como un poseso.

- Veamos que esconde este precioso vestido…- Entre besos, en el cuello y las axilas, le subió y enrollo la prenda para descubrir una tanga diminuta, de color rosa.- Es preciosa, se pierde por completo en esa cola.

- Sabía que te gustan las colas, pero no tanto. – Dijo al darse vuelta y dejarse sobar las nalgas. El hilo de la tanga estaba totalmente perdido entre esas colinas humectadas por las que pasaba los dedos con énfasis. Luego olía la mano para sentir su perfume natural.

Le llenó las pompas de besos muy sonoros, mientas abría y cerraba esas enormes formaciones carnosas, sin dejar de hundir su nariz y respirar de su cavidad. Luego la dio vuelta para bajarle la prenda íntima de una vez y desnudarla.

- Mmmm que linda rayita, mira Juli…- Su prima dejó de mamar para admirar la vagina natural de
Carolina. Mordiéndose un dedo, fue acostada por el hombre para poder comerse esa concha más cómodamente, retirando la bombacha por completo. Juli lea abría los labios y corría las matitas de pelo para facilitar el trabajo a esa lengua exploradora.

- Tenes una concha hermosa Caro.- Se confesó Juli cada vez más tortillera.

- Bueno… gracias. – Y ahí Matías empezó, discreto entre gemidos de Zoey y la música de los grillos la voz de Carolina empezó a oírse a media que subía su intensidad.

- Que linda chupadita, que rico, que rico, que rico… - Se perdió la castaña entre esas lamidas de clítoris y succiones de meato. Tenía el chocho todo mojado, muy húmedo de flujo y sudor, las sustancias que al mezclarse con la salvia creaban el caldo del que estaba hecho la ambrosía. De arriba abajo la degustó mientras Julieta se colocaba abajo del hombre para lamerle el glande colgante.

- Baja un poco primo, te quiero chupar todo.- Así formaron un trencito, con Juli debajo de él, mamando la verga mientras sin darse cuenta, alguien se acercaba a su sexo…

- Oooh ¿Quién es el que me está agasajando?

- Permiso hermanita, pero tengo la boca libre ¿Tengo que pedir permiso?

- Nunca Santi, nunca me pidas permiso, come tranquilo.

Lamentablemente Matías estaba tan concentrado en chupar la vagina que no supo cómo se unió Santino al tren de la alegría, pero por los gemidos contenidos de Zoey, intuyó que estaba siendo penetrada por Arturo en la vagina, y su boca se deleitaba con el pene de Sanitno, volviendo a la orgía una sola estructura del pecado, un monumento viviente al sexo en todas sus formas.

- Ahora vas a conocer las manos de un artista.- Le anticipó al introducir dos dedos en una vulva estrechita como un dedo de guante, que fue cediendo ante sus masculinas falanges.

Sin embargo, esa pausa oral fue una excusa para tragarse unos pelos que tenía en la boca y observar como estaba conformado el tren. En efecto, Zoey le daba la espalda a Arturo que le hacía una excavación con su taladro de carne a su concha, mientras la pelirroja cabeceaba como un carpintero sobre el miembro de Santino.

- Hermano, me la chupaste muchas veces, pero nunca me chupaste el culito ¿No te animas a lamerme ahí?- Preguntó en un tono inocente casi criminal.

Santi, todo doblado para llegar a la concha de su hermana, se mostró reticente.

- No me gusta mucho eso, no soy Matías. Pedíselo a él.

- Yo te lo chupé varias veces hermano, vamos, se siente rico y quiero una lamidita tuya.

- Bueno, está bien, abrite un poquito más. Así quedamos a mano.- Obediente, la chica se metió la polla de su primo en la boca, mientras que con las manos, abría sus nalguitas revelando el orificio anal, lengüeteado y succionado por primera vez por su hermano.

Por los sonidos se notaba que le empezaba a gustar la devolución de gentilezas, ya que succionaba cada vez más fuerte. chuikt, chuikt, chuikt, chuikt… Un sonido hermoso.

- Que rico Santi, gracias. Igual te lo chupé varias veces y vos a mí nunca, todavía no estamos a mano. – Rió la rubia traviesa, y volvió al pete, cubierta por su primo como bajo una carpa de carne, succionando de su morcilla.

Matías estaba totalmente excitado, tanto que le costaba mantener el ritmo y no venirse en la boca de Julieta, que lo masturbaba con las manos, y hasta le metía un dedo en el trasero.

- Despacio Ju, o al menos avísame.- Se quejó, sin dejar de escarbar con sus dedos la vagina de Carolina. Él le había metido de todo en la cola a su prima, así que era hipócrita negarse a esos tratos, pero aunque sea, debía avisar.

- Ahora que lo pienso, si él está en deuda conmigo no me quiero imaginar yo con vos primo. Me lo chupaste tantas veces, me lo dejas como una molleja.

Ese comentario provocó varias risas entre los recién llegados, sin embargo ni un chiste cortaría la excitación de la orgía. Como una unidad, se movieron en conjunto, del principio de la formación en Carolina hasta el final, en Arturo.

-Quiero que me penetres vos, Santi, permiso…- Y la pelirroja se subió sobre su cintura para dejarse caer, al parecer las proporciones hercúleas del rubio no eran problema, así como tampoco el tamaño de la polla de Arturo, repleta de flujo entrando y saliendo de sus labios con total devoción.

- Zoey que bien la chupás, sos increíble bombón…- Tomando su cabellera de fuego para hacerla cabecear a una velocidad vertiginosa.

No tan vertiginosa como la velocidad en la que él presentó su glande inflamado en la vulva de Carolina, y la bombeó con devoción, metiéndole los pelos para adentro y con las tetas de la castaña bien pegadas a su torso. Atrás de él, Julieta estaba succionando sus huevos como si quisiera extirparlo, ella nunca separó sus labios de su cuerpo y como predijo que haría, fue subiendo siguiendo el centro de los huevos, trazando una línea hasta recaer en su ano.

- Ah, ah, ah, ahaaaa, al fin dentro mío, Matías, al fin. Quede loca desde ese día en la webcam… ah… ah.

- Todos quedamos locos, y por eso está pasando esto. Es una locura.

Como una suerte de ciempiés humano voluntario e higiénico, Julieta le hizo un anilingus por primera vez, cosa rara ya que la rubia era una especialista y se lo había hecho a varios hombres y mujeres por igual. Mientras, ella lo recibía de su hermano, que le abría la cola para invadir su recto más profundamente.

- Ooohhh Juli, que buena te volviste, la alumna superó al maestro, no vayas tan lejos…

Temiendo que la losa se caiga con semejante traqueteo, se incorporó para coger a Carolina de parada, sosteniéndola bien del culo, hundiendo sus yemas en esa carne juvenil y pulposa.

- Primita vení conmigo, quiero que sigas con lo tuyo.

- Me parece perfecto, perdón Santi, tengo que separarme.- Expresó sacándole la cola de la boca.-
Me debes una chupadita anal menos- besándolo en los labios como en una despedida, para arrodillarse y hundir su rostro en las nalgas de su primo, que sosteniendo a la castaña la dejaba bambolearse sobre su pene edulcorado.

- No te preocupes, voy a encontrar algo con que entretener la lengua.- Dijo, atacando a chupones las tetas de Zoey, ahora el asiento era todo para ellos y Arturo se sentaba para que se la mamaran más cómodamente.

Así se quedaron un buen rato, los gemidos de Carolina se amortiguaban por los chupones de Matías, mientras Arturo y Santino se turnaban como dos caballeros para hundir la espada en la piedra, como en una película condicionada de sólido guión, aunque no tan sólido como esos penes, que cambiaron de mujer de un momento para otro, como quien no quiere la cosa.

La luna se deleito con un espectáculo digno de un harem turco o una orgía grecorromana, Matías se vino dentro y fuera de Caro dejando las últimas gotas sobre su vello púbico, por supuesto, más del 75% de su carga quedó en el interior, como todo buen documento, firmar afuera era como firmar con lápiz. Todo mientras Julieta no paraba de deleitarse con el final de su espalda.

- Jesús, Juli, me lo vas a paspar.- Dijo besándola con una devoción malsana.

Por otra parte, ambos muchachos se complotaron para venirse en la boca de Zoey, que como una aspiradora atraía las gruesas gotas de leche a su lengua, bebiéndola con una naturalidad pasmosa. Su rostro quedó sucio de semen en su mejilla, cabellos y frente sin importarle en lo más mínimo.

- Hora de cambiar de pareja. – Sentenció con el rostro enlechado.

- Vamos a ver si las leyendas son ciertas…- Expresó Carolina con la concha empapadísima de flujo y semen de Matías, mientras se dejaba penetrar por el más peligroso del lugar, el soldado que portaba la bazooka.

- Espero que no tuvieras grandes expectativas, porque yo más que grande la tengo enorme…

-Ahhhhh mmmm que hijo de puta. Ahhhha- A pesar de haber sido penetrada con furia hace tan solo segundos, semejante arma rebuscó en su interior creando nuevos pliegues, como si fuera una concha nueva, estirando sus paredes al máximo, aplastando el cérvix contra su glande, cosa que volvería a cualquier chica demente.

Matías no tuvo tiempo de verlos coger con ganas por más show que estuvieran montando, debido a que Zoey venía hacía él para probar su falo en una mamada rápida, antesala a una buena penetración, todo mientras le clavaba unas uñas afiladas en las nalgas duras y viriles.

- Mi amiga te dejó un gustito muy rico… y un olor también.- Pasando todo su rostro por el pene, como si quisiera fundir la piel de su cara con su berga aceitosa.

- Esto no pude mejorar más, es imposible.- Susurró al ver a la pelirroja chuparle la mama como una devota falocéntrica.

- Ya la tenes dura como me gusta ¿Te parece meterla por acá?- Poniéndose en cuatro sobre la litera del suelo, le presentó los labios al rojo vivo abierto con sus dedos, dejando chorrear un poco de su elíxir, hasta hundir su glande, sacarlo, hundirlo y sacarlo por el simple placer de sentir su puerta ceder ante el orificio húmedo y carnoso.

- Voy a hacer el sacrificio, visto y considerando que lo demás están ocupados…- Carolina siendo cogida por Santino, mientras que Juli se la mamaba a Arturo y estaba pronta a sentarse sobre él…- voy a hacer el intento preciosa.

La pelirroja soltó una risita e impaciente, se tiró con la cola para atrás para incentivar la penetración, lo que era un pecado, más que llevar a cabo una orgía en una casa de familia, era hacer esperar semejante conchita ígnea.

Muchas cosas pasaron, por casi tres horas, si es que el lector considera al tiempo un factor válido para determinar la calidad del acto sexual. Matías volvió a ver a los hermanos coger endiablados unos sobre otro en el pasto, rodando, nerviosos y riendo a carcajadas como si fueran condenados al infierno presos de una tortura indescifrable, aunque eso no evitó que Arturo se viniera en esa vulva carnosa como si fuera la primera corrida nocturna.

Zoey se dio un gusto lésbico al sorber el semen de Arturo y Santino brotando de la vagina de Julieta, que como helado de banana caía de su vagina abierta, luego se trenzaron en un 69 solo interrumpido por Santino y sus impulsos desenfrenados de desenfundar la vagina de su hermana, y los impulsos propios, que abrieron las nalgas blancas y prístinas de Zoey para comerle el culito, un anito rosado y pequeño como un nudito hecho con un hilo rosa.

No podía creer como ninguno de los otros varones había dejado ese orificio precioso intacto en todo sentido, se sintió afortunado de disfrutar como nadie de ese punto limítrofe femenil a diferencia de sus compañeros.

Se lo penetro con la lengua como un colibrí alimentándose de un cáliz hasta que lo estiro con los dedos hasta desfigurarlo y así poder darle lamiditas internas que le derritieron la lengua. El culo de Zoey era otro culo ascendiendo a su paraíso personal de memorias, una joya pulida a fuerza de chupones y besos que sería el mayor orgullo de un orfebre… solo faltaba llegar al culito de Carolina y podría morir en su cama en paz aquella noche.

No supieron cómo ni cuándo, pero una figura misteriosa se apareció cerca de la piscina, de cara a ellos, tuvieron que interrumpirse como fichas de dominó cayendo de una en una… Era Román, y estaba acompañado de su hija, muy nerviosa, como un ángel haciendo quien sabe qué en el infierno.

Arturo se corrió en la boca de Julieta antes de voltear y descubrirlos. El muchacho se sobresalto tanto que casi se cae en la piscina. Julieta dejó escurrir el semen de sus labios derramándolo por su mentón.

- Vaya, vaya.- Dijo entre una risa nerviosa sin siquiera descubrirse ante Lucre, la única ajena a todo ese infierno.

- ¿Qué pasa? ¿Terminaron? Porque yo quiero…- Mónica emergió de la casa de huéspedes despeinada y abrazada a Agustín, al que ni Román y su austera presencia borraron su sonrisota.

- Ustedes creyeron que podían extorsionarme en mi casa.- Empezó Román borrando hasta la sonrisa más reticente.- Me capturaron en video usando a mi hija, pervirtiéndola para que me vea desnudo haciéndolo y querían extorsionarme con eso en algún momento.

El viejo rió con énfasis.

- No confiaron en que tuviera las armas para descubrir el plan, bueno, en realidad me valí de trucos para que Flor me contara todo, la cuestión es que ahora soy yo el que los grabó todos ustedes cojiendo como comadrejas en mi jardín…

Lucrecia mostró su famosa camarita.

- La puta…- Se quejó Matías, ahora los tenía a todos agarrados de las bolas.

- Tiíto, no nos hagas esto.- Expresó Julieta sin mucha energía. Ellos podían tener un video sucio del viejo con Mónica y Florencia, pero no se comparaba con los desenfrenos de esa noche, si eso estaba en la red o iba a la justicia, conocerían lo que era tener problemas de verdad.

- Soy un hombre dadivoso, entiendo que quieran que mi retoño, ya corrompido con la desnudez que presentan, quieran que se les una, ella misma me confesó querer algo, por hoy les enseñe que perdieron toda clase de romanticismo adolescente. Están ajenos al amor, en otro nivel. Ella se asqueó con lo que vio recién.

Lucre puso los ojos en blanco sin que su padre la viera, sin dudas el viejo estaba exagerando aunque tenía razón en muchas cosas. Ese día en el que besar a su prima era el cielo y algo extraordinario quedaron tan atrás… ahora no había familiar en el que no pudiera venirse que adentro (familiar mujer, claro)

- Hay, Romi, pero no tiene que ser siempre así…- Se quiso defender Julieta, y su madre la interrumpió.- podemos poner primera o segunda, no siempre sexta.

- Lo del video no te lo tomes en serio, Román, no pienses que íbamos a llegar muy lejos, era un intento más para que consideres la presencia de Lucre en la noche que se viene. ¿Tiene sentido cuidarla tanto a esta altura? Dejala divertirse.

- Quizás no llegarían lejos, quizás sí, pero ese jueguito no me gustó y ahora soy yo el que los amenaza con poner esta bomba en la red si no me siguen la corriente… Ahora me voy a divertir de verdad.

- No puedo creerlo. – Dijo Zoey, algo nerviosa por la situación. Su amiga se abrazaba a ella con una toalla tapando sus cuerpos desnudos. La desnudes aparecía cuando el calor de la batalla de los sexos se iba apagando en la noche.

- ¿Qué es lo que querés Román? Quiero que aunque sea te des cuenta que sos vos quien la expone a la perversión. Ella ni siquiera estaba cuando empezamos y vos la traes acá, a la escena del crimen más truculenta, y la pusiste a filmar según veo.

- Silencio, que donde manda capitán no manda marinero.- Sentenció haciéndolo callar. Algo en su tono le decía que fingía su seriedad.

- De ahora en más todos hacen lo que yo digo, esa es mi nueva regla. O sino los hecho a patadas, y si llegó a tener que echar a dos, este videíto va a estar en cuanta página porno exista. Y créanme, lo voy a hacer llegar a las noticias sin problemas.

Román se acercó a Zoey y Carlina con una sonrisa triunfante.

- Y cuando digo todos, me refiero a todos. De ahora en más yo decido, dónde, con quién, y como duermen. ¿Me explico?

Carolina iba a hablar pero Zoey la interrumpió.

- Lo que guste, papi.- Guiñándole un ojo. Esa chica había entendido el juego del viejo a la perfección.

- Ahora me levantan campamento y se van a dormir, faltan dos horas para que amanezca, vamos a tener un hermoso fin de año ¿No les parece?

El viejo río y se llevó a su hija consigo como si fuera el malo de la película y su patiño. Ahora estaban en las manos del viejo, y Matías no supo si eso era mejor o peor que poner a los demás en sus manos pervertidas, estaba por verse quien era un peor capitán en ese naufragio del pecado.



:):):) ¿Les gustó? la siguiente parte está en proceso y veremos si por fin Lucrecia estará disponible. Sean pacientes 😃 No se olviden de comentar y puntuar en muestra de apoyo! 😉
incesto



Los demás capítulos:
I - http://www.poringa.net/posts/relatos/2848482/Jugando-con-su-primita.html
II - http://www.poringa.net/posts/relatos/2851819/Jugando-con-su-primita-Parte-II.html
III - http://www.poringa.net/posts/relatos/2851820/Jugando-con-su-primita-Parte-III.html
IV - http://www.poringa.net/posts/relatos/2881590/Jugando-con-su-primita-IV.html
V - http://www.poringa.net/posts/relatos/2884463/Jugando-con-su-primita-V.html
VI - http://www.poringa.net/posts/relatos/2888633/Jugando-con-su-primita-VI.html
VII - http://www.poringa.net/posts/relatos/2890367/Jugando-con-su-primita-VII.html
VIII - http://www.poringa.net/posts/relatos/2892208/Jugando-con-su-primita-VIII.html
IX - http://www.poringa.net/posts/relatos/2895157/Jugando-con-su-primita-IX.html
X - http://www.poringa.net/posts/relatos/2900751/Jugando-con-su-primita-X.html

5 comentarios - Jugando con su primita XI

guidin1992 +1
Bravo! Valio la pena la espera... Aunque te soy sincero, quiero que se suba ese video!! Imaginarlo, no es lo mismo que verlo..
El_Cochinoco
Si encontrara un video como lo que escribí me explotaría la pija XD he tratado de buscar uno parecido pero no encontre mucho jaja
dagyus +1
Al fin, lo estaba esperando!!! Valio la pena cada segundo igualmente, tremendas orgias, me encantaria organizar una asi!!!
dagyus +1
Por cierto, van 10 puntos y compartido!!
El_Cochinoco +1
@dagyus Muchas gracias!