Sin dudas, esta sería la gran cita con Diego, él la había preparado, el quería que nos encontráramos con tiempo, el quería que nos brindáramos en un cien por cien los dos, axial que definitivamente tenía que ser la gran experiencia sexual.

Mi amiga, mi eterna confidente, me dijo a los amantes hay que entregarles todo, no lo dudes, bríndate con todo tu cuerpo y la recompensa será enorme.

Yo ya tenía muchas ganas de hacer de todo con Diego, y luego de hablar con ella, no dudé más. Me preparé con todo, el día anterior fui a depilarme y lo hice completa como Diego quería.

Arreglé para llegar bastante más tarde a casa, teníamos toda la tarde para nosotros, esta vez Diegui me esperó en su apartamento, salió un rato antes de la oficina, quería cocinar para mí. A mi la verdad, la comida no me interesaba pero acepté gustosa su buena voluntad.

Al terminar mi horario de trabajo, fui al baño y me saqué la ropa interior, el sostén y la tanguita. Me perfumé y me arreglé como para una gran cita, vestía una camisa sexy y falda corta. Por encima me puse un tapado para que nadie en el trabajo viera o sospechara que no llevaba ropa interior, tomé un taxi y derecho a la casa de mi amor.

Cuando entré al departamento, Diego me esperaba en pantalón corto deportivo y remera, había cocinado pasta para mí. Estaba sexy, el bulto se le marcaba en el pantalón y sus músculos en la remera.

Apenas abrió la puerta, me abalancé en sus brazos, no paré de besarlo y el también respondió. Tomé su mano y la introduje primero en mis pechos desabrochándome la camisa, para mostrarle que no tenía sostén y luego le dije, tengo una sorpresita para ti, toca mi conchita toda depiladita para ti. El se enloqueció y puso mi mano sobre su pija también depilada. Empezamos a tocarnos, yo había decidido hacerle sexo oral, asi que cuando se bajó los pantalones, pensé en empezar a besarlo, sería mi primera experiencia en esto, pero estaba confiada.

Pero en cambio Diego, ardiente como estaba, empezó a meterme mano sobre mi cuerpo, tetas, culos, concha, estaba desesperado.

Me tomo de la cintura, me dio la vuelta y apoyándome en el sillón me penetro por la concha en posición perrito, que sabe que me encanta, que me la pongan por atrás por la conchita. Entraba y salía su pija de mi vagina, y con las dos manos me apretaba los pechos y me besaba las orejas, me devoraba toda. Yo sentí un montón, enseguida acabé por primera vez, pero como él era de largo aguante y siguió poniéndomela, mojada y toda empecé a gozar de nuevo hasta acabar por segunda vez.

Diego también terminó y quedamos exhaustos en el sillón, el acabó sobre mis pompis, y me encantó.

A los pocos minutos, me invitó a almorzar, la mesa estaba servida, yo iba a vestirme, pero me dijo que comiéramos desnudos, algo que tampoco yo nunca había hecho y menos como lo hicimos, me senté sobre sus piernas y me daba de comer en la boca, su pene comenzaba a excitarse nuevamente, yo lo sentía.

Le dije, mi amor, espérame en el dormitorio, ya voy. Fui al toilette, me lavé un poco y aparecí en el dormitorio, Diego me esperaba boca arriba, su pija estaba erguida como si fuera el primero. Le dije que me dejara hacer, no tenía experiencia en chupar pijas, pero me las iba a arreglar. Empecé por besarle las entrepiernas, muy suavemente, el me dejaba hacer, subí por sus testículos, tomé su hermoso pene con mi mano y lo observé detenidamente para luego comenzar a besarlo de abajo hacia arriba, hasta que finalmente me lo puse en la boca. Un éxito total, me encantó hacerlo, sentir ese hermoso gustito de la punta de la pija. Empecé a chuparlo con vehemencia, prácticamente me lo comí y me lo metía en la boca. En ese momento Diego comenzó a tocarme la concha, yo ardía de pasión. Me metió los deditos y finalmente comenzó a besarme en el clítoris. Quedamos en una excelente posición 69. Yo no dejaba de chuparle su pija y el me lamía toda la concha y con su dedo me lo metía en el culo, como estaba toda mojada, entraba y salía- Diego gritaba de placer, le gustaba lo que hacíamos. Esto se prolongó un buen rato, yo había acabado 2 veces, hasta que Diego eyaculó. No quise tragar su semen, se lo corrí hacia la cama, era mi primera vez chupando pijas pero aún no quería tragar nada. A él no le importó, su cara de satisfacción lo decía todo. Estábamos tan cansados que quedamos tirados sobre la cama y nos dormimos como dos horas.

En un momento desperté y se había hecho tarde, mi esposo y mis hijos me esperaban en casa de un familiar que festejaba su cumpleaños, besé a Diego para despertarlo y le dije: mi cielo, me tengo que ir, me daré una duchita y salgo rápido, pídeme un taxi.

Cuando tomaba mi ropa interior de mi cartera, diego me tomó de atrás y comenzó a tocarme los pezones suavemente. Me dijo, tomemos un baño juntos en el yacuzzi y luego te alcanzo hasta el cumpleaños.

No podía resistirme, nos sumergimos en el jacuzzi y él me abrazaba de atrás y me enjabonaba la espalda llegando a meterme sus manos en la cola, yo lo dejaba hacer, podía conmigo. Luego me enjabonó las tetas y nos besamos con todo, me dio vuelta y me penetró por detrás. La fuerza de su pija quizás no era como el primer polvo de esa tarde, pero no me importaba, estaba tan excitada y lo único que me faltaba ese día era coger por el culo. Diego no se lo iba a perder, me penetró con todo, el jabón ayudó a que entrara como si nada, mi culito ya se había acostumbrado a los 20 cm. del pene de Diego, es más lo extrañaba cuando no lo tenía. Después de coger unos minutos por el orto, me dí vuelta, me le monté, me cogío por la vagina, lo besé en los pezones, sabía que le gustaba y lo hice acabar.

Ahí si que estábamos exhaustos los dos, habíamos vivido una experiencia sexual increíble, yo había tocado el cielo con las manos, era difícil repetir un hecho así. Había sido el mayor orgasmo de mi vida.

Terminé de ducharme, Diego me llevo en su auto y me dejo a un par de calles, del cumpleaños, cuando llegue ya había empezado la fiesta, mi familia estaba allí. Aturdida por el gentío, me senté en un sillón y solo tenía deseos de reflexionar por la excelente tarde que había pasado. Diego me había cogido por todos los rincones de mi cuerpo que ya no tenía secretos para él.
Yo ya no podía prescindir de Diego, mi cuerpo lo necesitaba, cada día sin él era un suplicio, una angustia.

Ese fin de semana había cogido con mi marido pero solo para satisfacerlo a él, a mi no me movía ni un pelo, es más lo hacía acabar cuando yo quería y listo, a dormir, que distinto el sexo que teníamos con Diegui.

Llame a mi brillante amante el lunes y le dije que quería verlo, besarlo, tocarlo hacerle de todo. Me dijo que al día siguiente lo quería hacer en su oficina, que llegara media hora antes de la hora y nos encontráramos allí.

Le dije que estaba loco, que alguien podía vernos, que era muy arriesgado, pero Diego insistió. Yo aflojé, no podía negarle nada últimamente.

Al otro día, me fui impecable, con una ropa interior hermosa, una tanguita muy cavada y un sostén que prácticamente era un hilito que tapaba el pezón, nada más. Me puse un trajecito sastre, elegante y sexy, muy sugestivo.

Nos encontramos a un par de cuadras e ingresamos con su coche al estacionamiento de la empresa, a esa hora estaba desierto. Bajamos del auto y tomamos el ascensor, inmediatamente su mano fue a mi trasero, me lo apretó con ganas, como tomando posesión, y realmente era suyo. Y además me besó apasionadamente. Le dije que tuviera cuidado, que nos podían ver, que aguantara hasta su oficina, yo estaba muy nerviosa, era muy arriesgado pero a la vez muy excitante, la adrenalina me brotaba por todo el cuerpo.

Entramos a su oficina, cerró con llave y nos abrazamos muy fuerte, Diego me sacó la chaqueta y se prendió de mis pechos, me los besó muy fuerte, yo comencé a quitarle la corbata y a desabrocharle la camisa. Su saco voló por el piso al igual que mi falda y su pantalón, los dos estábamos en ropa interior. Mi tanguita era muy finita y estaba metida en mi cola, Diego ni me la quitó, y al igual que la primera vez, me penetró por el costado. Su hermosa pija rozaba la tanguita y se metía en mi concha sin parar, yo estaba como loca, era una mezcla de nerviosismo, orgasmo y excitación. No podía gritar, pero tenía muchas ganas de hacerlo. Me acostó sobre el escritorio y me la puso como nunca, su pene estaba durísimo, entraba como nada.

Luego me dio vuelta y me cogió por el culo, ya sin tanguita, y esta vez sin gel, un poco me dolió, pero el placer era tan grande que no me importaba. Sus manos eran como las de un pulpo, y tocaban todo, iban de mi concha a mis tetas y me apretaba con todo. Yo había acabado, pero parece que Diego andaba inspirado y aún le duraba el primero. No habría tiempo para el segundo. En un momento, Diego la sacó de mi culito y me dio vuelta. Sin pedirme permiso, prácticamente la puso en mi boca, dio por sentado que a partir de allí tendríamos sexo oral, la idea no me disgustaba, pero me hubiera gustado que me preguntara. De todas formas su pene estaba hermoso, todo mojado después de penetrar mi culo y mi vagina y transpirado. Me la puso en la boca entera, yo me puse de rodillas y se lo comí. Él me tomó la cabeza y me hacía comerla hasta el fondo y se excitaba. En un momento me acabó dentro de la boca, era la primera vez que sentía el gusto de la leche caliente en mi boca. Se la chupe toda. Cuando él acabó, seguí besándole los testículos y toda la pija, estaba muy excitada.

Diego me alcanzó una toalla para que me secara hasta ir al vestuario y poder lavarme. Me besó muy tiernamente y me preguntó si me había gustado. Le dije que sí, que había sido un poco salvaje pero que adoré tener sexo con él en su oficina, pero que prefería hacerlo tranquilos en otro lado. Me dijo la próxima vez te cojo en tu casa, quiero penetrarte y hacerte gozar donde dormís con tu maridito, quiero que veas la diferencia que hay con él. Le dije que estaba loco. Insistió, me dijo, buscá la oportunidad que no te vas a arrepentir....