Por culpa de mi papi descubri que soy una nena bien puta”

Mi nombre es Raquel, soy la hija unica de mi padre, hemos vivido solos desde años atrás que mi madre falleció, siempre a sido un buen padre, el siempre a velado por mi bienestar y porque no me falte nada, por mi parte eh hecho lo posible por ser una buena hija y no dar problemas a mi papi y ayudarlo siempre que estaba en mis posibilidades; quizás sea el querer ayudar tanto a mi papa el que provoco que pasara lo que paso y que me convirtiera en una puta…

Ese dia caminaba de regreso a casa del colegio; soy una chica de 1.65, ojos marron, peso 50 kg, pelo castaño, soy de piel algo morena, tengo un cuerpo bastante apetecible, curvas bien marcadas, unas tetas grandes, redonditas y firmes, al igual que mi culo el cual provocaba la mirada indiscreta de algún hombre por la calle, queriendo ver bajo mi falda escolar; mi cuerpo adolescente aun, parecía gustarle a mas de uno.
Caminaba algunas calles para regresar a mi casa, pensaba en mis cosas y no observaba mucho las personas en la calle, pero al detenerme en una esquina para cruzar la calle, un automóvil se detuvo junto a mi y bajo el vidrio de la ventanilla

- Hola señorita… – pronuncio casi amablemente un tipo sentado al volante, bastante apuesto por cierto, quizás unos 30 años, y bien parecido, vestía un traje y se notaba bastante elegante

- ¿Que se le ofrece ? – respondí queriendo ser amable

- Tan solo quise saludarla… – respondió

- Pues, no veo porque, yo no lo conozco… – respondí

- Pero yo si, y también a tu padre… – respondió

Esa frase se puede interpretar de muchas maneras, no sabia si era un conocido de papa, o algún delincuente que quería hacerme daño y usaba esa frase para intimidarme…

- Y… como conoce a mi papa? – pregunte asustada un poco, pero queriendo guardar compostura

- No te preocupes linda, no soy nadie malo… – respondió sonriendo, había descubierto que estaba asustada – Mi nombre es Miguel, tu padre es mi empleado, soy el jefe de tu padre, por eso los conozco… – agrego

- Ya entiendo… – dije mas recuperada – Pero aun no entiendo para que hablar conmigo? – pregunte

- Iré al grano Raquel… tu padre a dado muy mal desempeño y esta por perder su trabajo, y como se que eres su única familia, quiero hablar de eso contigo – respondió

Sabia ni nombre, no mentia en conocer a mi padre; pero ajeno a eso, no sabia que responder; ¿Porque hablar conmigo?, pero si eso ayudaría a mi padre a mantener su puesto, lo haría

- Señor, pero, no entiendo que puedo hacer yo para ayudar a mi padre? – ingenua de mi

- Ya hablaremos de ello, ahora no – respondío

- Esta bien, cuando? – respondí aun confusa

- Toma mi numero, llámame mañana y te diré donde de acuerdo? y no comentes esto a tu padre, conociéndolo, no aceptaría que su hija lo ayudase en algo – respondió mientras sus ojos me desvestían con la mirada a cada segundo

- De acuerdo, no le diré… – he aquí mi primer error… o acierto quizá

- Espero tu llamada linda, es por el bien de tu padre recuérdalo, que tengas una linda tarde, Adiós… – agrego alejandose en su auto

Seguía con bastantes dudas en la cabeza, ¿Que podría hacer yo para ayudar a mi padre? ¿Seria riesgoso? y muchas mas preguntas me revolvían la cabeza, pero todo se derivaba en una razón por cual hacerlo “Ayudar a mi padre” que siempre me había dado lo mejor

Seguí mi recorrido a casa, sin dejar de dar vueltas a las cosas en la cabeza, pero sin llegar a pensar nada mas, llegue a casa e hice lo rutinario, comer, hacer tareas de la preparatoria, entre otras cosas; hasta que mas tarde llego mi padre de su trabajo

- Hola papi, como te fue? – dije levantandome y acercándome a el, que entraba a la casa

- Todo bien… todo esta bien hija… – respondió, pero era obvio no le iba muy bien

- Que pasa papi? Algo anda mal? – replique ayudándolo a dejar sus cosas en la mesa de centro

- No pasa nada hija, tu no te preocupes, son cosas sin importancia – respondió con una sonrisa por demás finjida, tratando de que no me preocupara

- Pero papi… – respondí

- Ya, no discutas, todo esta bien, tranquila – respondió rápidamente

No hice mas preguntas, no quería molestar a mi papa por meterme en sus cosas; mi padre se retiro a darse un baño y regreso al terminar, ya tenía yo la comida servida para el, comió y le hice compañía un momento y hablamos un poco, después salió de nuevo pues tenía cosas aun que hacer, yo me quede en casa, seguía pensando en todo lo anteriormente sucedido con el jefe de mi papa

La noche cayo, y ya pasadas las 9 pm regreso mi padre a casa, momentos después, me di un baño y me fui a la cama

El día siguiente era Sábado, me levante, mi padre ya se había ido, hice lo rutinario hasta llegado el mediodía, tome la tarjeta de aquel hombre y me dispuse a llamarlo como habíamos acordado, dude por un segundo pero al final lo hice

“Hola, quien habla ?” respondío la voz del jefe de mi padre

“Buenas tardes, soy la hija de su empleado, Raquel” respondí

“Buenas tardes linda, perdona no saludarte como debe ser, esperaba tu llamada” respondío

“Si, es que, quiero saber que tiene que hablar conmigo sobre el trabajo de mi padre”

Hablamos del tema un momento, y quedamos que nos veríamos en un parque conocido

Me di un baño y me dispuse a arreglarme para ir a mi “encuentro”, no sabia que ponerme, quise ponerme unos jeans pero, el día estaba muy caluroso, así que opte por una falda blanca que me llegaba a medio muslo, una blusa amarilla sin mangas con algún estampado en ella, me maquille un poco… un poco mas de lo normal, me puse unos tacones no muy altos, me di las ultimas miradas al espejo, me gustaba lo que veía, me sonreí a mi misma y salí a mi encuentro con el destino
Llegue rápido al lugar indicado, pues no era muy lejos de casa, al llegar espere unos minutos y finalmente apareció el conocido automóvil

- Sube- agrego casi instantáneamente sin saludar siquiera

- Pero, pensé hablaríamos aquí? – respondí

- No, sube vamos – respondío

Dude un segundo, pues muchas veces no se sabe que intenciones tengan otras personas, pero no tenía de otra, subí al auto; condujo pocos minutos, mientras hacia alguna pregunta y yo me concentraba en responder, seguí temerosa, mi sexto sentido me indicaba que mi realidad iba a cambiar dentro de muy poco, pero siempre había algo dentro de mi que me hacia querer saber “¿Que pasaría?”…
Llegamos e introdujo su auto en una casa bastante grande

- Anda baja – dijo sonriendo mientras me habría la puerta

Baje y como me indico, entre a su casa, era bastante lujosa, pero no tenía tiempo de detenerme a apreciarla, estaba bastante asustada

- ¿Es su casa? – pregunte

- Por supuesto -

- ¿Y.. vive solo? – pregunte intrigada… o asustada

- Pues si, de hecho si – respondío aun amablemente

- Toma asiento, vuelvo enseguida – dijo mientras se retiraba a otra pieza de la casa

Mire unos segundos hacia los lados, si parecía la casa de alguien con un buen puesto y sueldo, de eso ni duda; me senté en un sofá de la sala y espere ahí a su regreso, por momentos veía la situación, yo una chiquilla sola con un casi desconocido en su casa… solo había un final para esto, y aunque no lo quisiese siquiera pensar en ese momento, era lo que pasaría…

- Volví – dijo de regreso en el lugar, solo se había quitado su saco y la corbata, seguí con su pantalón negro y su camisa blanca

Era la hora de la verdad, algo nerviosa pregunte…

- Bueno señor, ¿Que era eso que quería hablar conmigo? ¿En que puedo ayudar yo? – pregunte mientras su mirada se posaba sobre mis muslos desnudos que se mostraban apetecibles conmigo ahí sentada en el sofá

- Veamos, el trabajo de tu padre pende de un hilo, esta casi perdido… – dijo con una voz diferente, sentenciante, como si casi disfrutara decirlo o mas bien decírmelo

No, eso no podía pasar, yo sabia cuanto esfuerzo y momentos de angustia había pasado mi padre para poder encontrar un puesto que le permitiera ganar lo suficiente para costear todo, no quería que mi padre perdiese su trabajo, no quería volverlo a ver decaído y cabizbajo, me negaba a eso

- Porfavor! Usted puede hacer algo, mi padre necesita ese trabajo… – respondí en manera casi de suplica

- Tu eres la que puede hacer algo… – dijo con una sonrisa

¿Que decía? ¿Me ofrecería trabajo? ¿Me pedía que ayudase a mi padre en cada uno de sus asuntos de oficina? Ninguna idea era siquiera razonable, pero eran las únicas ideas que se me ocurrían, dentro de mi ingenuidad no podía ver mas allá, quizás no quería ver mas allá de esa frase

- De que habla? me esta ofreciendo trabajo? – pregunte

- Digamos, que seria un favor de ti hacia tu padre, con eso bastaría para que conservase su puesto ¿No quieres que lo pierda o si? – pregunto disfrutando el decirlo

- No, ¿Pero que es eso que debo hacer? – respondí, estaba decidida a hacerlo

Se paro frente a mi que seguía sentada en el sofá con las manos entre mis piernas, temerosa, esperando su respuesta, se detuvo de pie frente a mi, y pregunto

- ¿Que estas dispuesta a hacer por tu papi? – pregunto sugerentemente, y ahí, ahí lo entendí, era a mi lo que deseaba, era mi cuerpo el que tenía la posibilidad de que mi padre siguiera conservando su trabajo

- No, no favor señor… Yo no haré eso! – respondí ofendida o haciéndome la ofendida quizá

- Es tu decisión amor, tu decides el futuro de tu querido papi – respondío burlonamente, del hombre amable poco quedaba

No quería que mi padre se quedara sin trabajo, pero, tampoco quería entregarle mi cuerpo como una vil puta a un tipo así como así, que clase de zorra seria si aceptaba eso…

- ¿Lo harás o no? Solo serás una buena puta para mi y listo, desde que te vi ir a la oficina de tu padre hace tiempo supe que serias una putita muy buena, ¿Lo haras? – volvió a preguntar, sin dejar que mi cabeza terminara de cuajar ideas

- Por favor, pídame otra cosa! No esto! Yo puedo ayudarlo en alguna otra cosa! – respondí, suplicado un desenlace diferente, un cambio de opinión, una salida distinta, esta desesperada

- De acuerdo, puedes irte… tu padre esta despedido desde mañana! – respondío férreamente alejandose uno pasos

- ¡NO! Porfavor! Mi padre necesita el… -

- ¡Fuera de aquí! – respondío enérgicamente

Estaba por romper en llanto, le suplicaba que no lo hiciera, pero mis palabras eran un total desperdicio, no cambiaría de idea

- Anda sal ya, no tienes nada que hacer aquí – dijo abriendo la puerta pidiéndome salir ya

- … Lo haré… – dije casi inaudiblemente

- ¿Dijiste algo? -

- Lo haré… – respondí

- ¿QUE? DIME ¿Que harás? – pregunto fuertemente

- !Lo haré! ¡Seré su puta! ¡Lo haré! – respondí gritándole sin saber bien que decía, era mi desesperación hablando por mi

- Una buena puta no me puede hablar así ¿entiendes? – dijo cerrando la puerta, acercándose a mi mirándome fijamente – ¿Entiendes?-

- … Entiendo – dije sumisa

Ahora lo veía, todo lo había planeado, sabia que no podría negarme, que no permitiría que mi padre sufriese, todo el tiempo me tuvo en sus manos y disfruto su obra teatral, y ahora me tenía donde quería desde un principio

Acaricio mi cabello, sonrió, y postro mi mano sobre su entrepierna, podía sentir su verga endurecerse bajo su pantalón

- Sácala – dijo rápidamente

Dude un momento, pero no tenía de otra, desabroche torpemente el cinturón, abrí el pantalón, y con miedo, baje sus bóxers hasta que esa enorme verga brinco frente a mi rostro, era enorme en verdad, se notaba un glande enorme y rosado, impactada no supe que hacer, me quede inmóvil hipnotizada por ese monstruo que despedía ese color tan característico justo a centímetros de mi rostro

- Anda! ¿Que esperas? Como si no hubieras mamado una, esos labios carnosos deben ser una maravilla mamando vergas, hazlo ya… – respondío descaradamente

Seguía inmóvil, pero su mano presiono mi cabeza contra el y su enorme verga choco contra mi cara, tomo mi mano y la puso sobre su verga y me indico como pajearlo, temerosamente movía mi mano, su verga ardía, la sentía palpitar en mi mano, abrí mi boca y comenzó a darle una que otra lamida, hacia tiempo no probaba ese sabor, probaba con temor, pero sus manos me tomaron por la nuca y empujaron su verga contra mi boca, casi la mitad lleno mi boca, era enorme y su textura llenaba mi paladar, la cabeza de su verga tocaba el fondo de mi garganta, mi boca se sentía forzada para alojar solo esa parte de su verga, manoteaba y me movía, pero sus manos seguían haciendo que me follase la boca, movía mí cabeza a su gusto, ahogándome con su enorme verga, gimiendo de gusto de verme incapaz de poder presentar siquiera un poco de resistencia a lo que me hacia…

- Anda, ahhh… Que puta que eres, tienes una boca de lujo, se nota que haz de haber practicado con muchas… !Ahh! – bramaba de gusto mientras seguía dándose gusto con mi boca

Sacaba su verga solo para dejarme respirar unos segundos, en cuanto la retiraba jalaba aire como podía, casi me asfixiaba, mi boca escurría hilillos de saliva hacia mi mentón, hilillos de saliva que iban desde mi boca hacia su enorme verga, la cual estaba brillante de tan lubricada que estaba, pero solo eran escasos segundos, enseguida volvía a llenarme la boca de verga, volvía a darse gusto una y otra vez con su movimiento coital en mi boca, se volvía a detener para dejarme respirar me hacia pajearlo mientras trataba de respirar, mi mano se llenaba de mi propia saliva que envolvía su miembro, subía y bajaba mi mano como una total puta, cuando no era mi boca era mi mano la que acariciaba ese enorme trozo de carne

- ¡Por Dios! ¡Que perra eres! Se ve que te encanta mamar… Uff… Vamos hazlo mas! – agrego extasiado disfrutando cada segundo de placer que le brindaba su sumisa puta

Seguía mi boca llena, sin poder articular palabra, los pocos segundos los usaba para respirar mas que agitadamente, la quijada me dolía un poco ya, sus manos me pellizcaban las tetas atraves de la blusa,y ahí me di cuenta de algo que no podía ni pensar, en un segundo me di cuenta… ¡Tenia las bragas empapadas, toda mi entrepierna estaba hecha un mar! No podía ser, como podía estar así por el simple hecho de mamar una verga, y además “¡A la Fuerza!” me sentí tan zorra en ese instante, con su verga que seguia forzando mi boquita, mi excitación parecía crecer mas, Pero no me quería aceptar a mi misma “!Que puta que era!” me estaba obligando a mamarsela y ¡Me estaba encantando! No me extrañaría que mi aroma de perra en celo llegase desde mi cochito hasta su nariz, quizá ya lo había hecho

- Te gusta? – pregunto sonriendo con la cara llena de placer, del placer que mi imagen de niña puta con la boca llena de verga le daba

-Mmmm… Nooop… – alcanze a decir sin mucha claridad pues el no me sacaba su verga de la boca para nada, me negaba a decir que me estaba encantando, que cada vez mi cocho se sentía mas empapado, que ese calor entre las piernas me comenzaba a enloquecer de sobremanera

- Ahhh… Eso es… Te voy a llenar la boca de mi leche… Ahhh… Tómatelo como una buena puta… Ahhh… – gimió aumentando sus movimientos en mi boca

Sacudió mi cabeza como la de una muñeca, hasta que sentí el primer chorro caliente de su leche rebotar en mi garganta, chorro a chorro mi boquita se llenaba, mis mejillas se inflaban llenas de leche, era mucha, quise alejarme para arrojarla, pero sus manos me sostenían firmemente, deje que un poco bajara por mi garganta, tenía que tragar una poca, sino me ahogaría, sentí su leche bajar por mi garganta, su testura, su sabor, toda mi boca estaba llena de ese sabor de macho

- Tómalo todo zorra! – sentencio amenazante

Su voz me lleno de miedo, pero mas que nada ¡Me mojaba las bragas mas y mas! Si mis jugos escurriesen por mis muslos no habría sido ninguna novedad, no tuve de otra, aun con su verga en la boca trague con disgusto aparente, aunque por dentro me encantaba tomarme su leche, me encantaba ese sabor, chupe y lamí cada centímetro de ese delicioso pedazo de carne que seguía igual sin haber perdido su enorme erección, me encantaba sentirme tan perra mamando su verga como una puta, limpie toda su verga, me relamí los labios, todas y cada una de las gotas de su corrida habían ido a parar dentro de mi, su sabor estaba en toda mi boca, su olor tan sexual a verga y a semen me tenía embriagada ¡Por dios! ¡Quería Mas! Rogaba por mas!

- Ahh… Tienes una boca de puta no cabe duda!… Pero… no me voy a conformar con tu boca… probemos algo mas de esta nena puta… – dijo sonriendo tomandome del brazo y poniéndome de pie

¡¡Dios no!! Se daría cuenta que estaba empapada, se daría cuenta que todo eso que decía me disgustaba, me había mas que encantado, tenía la cara roja como un tomate de vergüenza, pronto descubriría que la niña sumisa frente a el no era mas que una total zorra

- No… Porfavor… Fue suficiente, déjeme ir ya… – dije débilmente queriendo evitar lo inevitable

No respondío, sabia que no haría nada que me quedaría quieta y lo dejaría manejarme a su antojo; tiro hacia arriba de mi blusa, subí mis brazos obediente y esta salió mostrando mis pechos encerrados en un sostén rosa, sonrió y hábilmente desabrocho mi sostén, liberando mis pechos que instintivamente quise cubrir con mis manos, pero el lo evito alejando mis manos, las suyas apretaron suavemente mis pechos, acerco su boca y engullo mi pezón derecho en su boca… Mmmmm… me mordía los labios para no chillar de gusto, las sensaciones que su lengua provocaba en mis pezones era sublime, cambiaba su boca llendo un pecho al otro, chupando y mordisqueando mis duros pezones, mientras mi otro pecho era acariciado por una de sus hábiles y ardientes manos, no pude evitar y un leve gemido escapo de mi boca, estaba vuelta loca y mi conchita rogaba caricias

- ¿Te esta gustando? Se que te encanta… tienes unas tetas deliciosas, redonditas con unos pezones riquísimos… – respondío viéndome hacia arriba, observando mi cara que debería ser una mezcla de chica inocente y una puta insaciable recibiendo lo que tanto deseaba

Vi su mano libre moverse hacia mi entrepierna, trate de detenerla con mis manos, pero era muchas veces mas fuerte que yo, apreté las piernas queriendo evitar que descubriese mi sucio secreto; su mano se perdio bajo mi falda y en un segundo postro sus dedos en mi rajita, pauso un segundo sus caricicas, se había dado cuenta, sentía en sus dedos la viscosidad de mi cochito que traspasaba mi ropita interior, -¡Puta!- escuche claramente mientras sonreía satisfecho y seguía mamando mis pechos y sus dedos acariciaban deliciosamente mi cochito, saco sus dedos, estaban brillando de mis jugos, me hizo lamerlos, me calentó de sobremanera lamer mis mieles, regreso sus dedos a mi entrepierna y sus dedos se escabulleron bajo mis bragas e hicieron contacto directo con mi rajita que ardía y rogaba ser tocada, ser follada, ahora mis gemidos ya no estaban en mi control, sonoros chillidos de gusto salían de mi boca, indicándole que me encantaba lo que me estaba haciendo

- Que puta que eres linda, te encanta que te toque verdad? Mira como escurres aquí abajo – dijo satisfecho de verme así

- No… no me gusta – respondí casi por compromiso

Se separo de mi, bajo mi falda, mostrando mis braguitas color rosa a juego con mi sostén, la humedad de mi rajita se podía apreciar a simple vista, me observo un segundo, deleitandose con lo que veía, tiro de mis braguitas hacia abajo, y observo mi rajita, una pequeña casi inexistente mátita de bello adornaba mi cochito, se arrodillo y su lengua lamió una o dos veces mi mas que excitado clítoris que se mostraba delicioso ante el, aquello me arranco gemidos muy sonoros, tomo mis braguitas en sus manos, las acerco a mi nariz y olí su aroma, era el olor fuerte de mi conchita que había quedado impregnado en ellas, las olió el queriendo llenarse de mi aroma y una vez hecho esto, me dio la vuelta, tomo las muñecas de mi manos y las ató a mi espalda con mis bragas, el nudo me imposibilitaba mover para nada mís manos, unos azotes de sus manos en mis nalgas me sorprendieron, sus grandes manos castigaban mi carne, cada impacto de su mano en mi cola era acompañado de un grito de mi boca, un grito de gusto, me encantaba esa situación, me encantaba sentir la cola ardiendo después de tantas nalgadas, acaricio mi culito queriendo aliviar mi dolor, pero el ardor de mi culo me encantaba, me tiro en el sofá, me puso en 4 patitas y se posiciono detrás mío, esperaba su verga querer entrar en mi en cualquier segundo, rogaba que fuera ya

- ¿Lista mi putita? Ahora sentirás lo que es una buena verga en el cocho… – sentencio gustoso

No respondí, solo espere ese instante, sentí la cabeza caliente de su verga chocar contra mi cochito, lo hizo unos segundos, puede jurar que yo echaba mi cola hacia atrás queriendo enterrarme esa verga yo misma, me tomo de las caderas, puso su verga en mi entrada de mi cocho y empujo, su glande entro a duras penas, era enorme, empujo mas y casi media verga desapareció, sentía los labios de mi cochito súper abiertos, me dolía un poco, veía bajo mis piernas, quedaba mas de media verga, me daba miedo sentir ese monstruo de verga entero dentro mío, se movió un poco, saco su verga y volvió a penetrarme, esta vez empujo con mas rudeza, 3/4 partes de su verga forzaron mi pequeño cochito, me dolía bastante

- Me duele…Auuu – gemí con una voz de puta que ni yo mismo conocía

Me folló unos momentos con esa parte de su verga, comenzaba a gozarlo, y en ese instante, me tomo fuerte de las caderas y empujo violentamente la totalidad de su verga en mi conchita, sentí que me partía, me ardía mi cochito, pensé me desgarraba el cocho, grite de dolor, me acomodo cada centímetro hasta el fondo me mi canalito vaginal, estaba llena a tope, sus manos sostenían fuertemente mis caderas contra el, mis nalgas estaban aplastadas contra su pubis, podía sentir su enorme miembro latir en el fondo de mi cochito, me dolía todo, por debajo de mis piernas veía sus huevos enormes estar pegados a mi cochito, daba chillidos de dolor

- Pare… Porfavor… Me duele… Me duele mucho… Ayy.. – gemí, casi llorando, su verga me destrozaba

- Te encantara perra – respondío mientras comenzaba a moverse

Sus primeros movimientos me arrancaron gritos, moví mis brazos que estaba atados a mi espalda y menie mis piernas queriendo escapar de esa tortura, era inútil, era una débil nenita, sin fuerza para oponerme, con una verga enterrada hasta el fondo de mi cochito, y en el fondo de mi, me encantaba tener a ese hombre, a esa verga para mi, tener ese macho partiendome en dos, mi rajita seguía escurriendo, no podía ocultar que me encantaba, aunque mi boca dijera otra cosa, quería mas, deseaba que me hiciese gritar con su verga

- Ahh… Auuu… Ahh.. – gemía encantada

Sus movimientos comenzaban a ser mas fuertes, sentía mis paredes vaginales abrirse enormemente a cada segundo para dar paso a su enorme verga que ocupaba toda mi cavidad, entraba una y otravez, haciéndome gritar, gozar, se daba el lujo de sacarla casi por completo y volvía a enterrarmela en un movimiento, cada pulgada de su miembro me destrozaba, mi cuerpo se sacudía adelante y atrás una vez tras otra, el aliento me faltaba, no podía dejar de gemir, esto me estaba llevando mas allá, estaba perdida en el gozo, mi ser le rogaba que me diera mas y mas duro, sus manos apretaban mis carnosas nalguitas contra el, el sonido de mis nalgas rebotando contra el me encantaba, debía de tener el culo rojo de tanto golpeteo, su verga entrando en mi encharcado cocho provocaba sonidos sexuales que me disparaban la excitación, cada rose de sus huevos sobre mi clítoris al tenerla toda adentro era sublime, abría mas las piernas para facilitarle que siguiese follandome como la puta que era, ese vaivén delicioso, sentirlo una vez tras otra entrar en mi sin descanso alguno, era adictivo, era riquísimo

- Mmmm.. Ahh… – gemía como perra en celo

El se enfocaba en decirme cosas, que era una puta, que lo gozaba, y era cierto, me encantaba oírlo llamarme puta mientras seguía haciéndome tocar el cielo cada que su verga entraba hasta el fondo, esa verga que al principio me había dolido tanto al entrar en mi, ahora quería tenerla entera dentro mas y mas, ¡Dios me encantaba! No sabia que ser una puta se sintiese tan bien, mi boca respiraba agitada sin aliento, observando bajo mis piernas como me tenía como una total puta, empalmada hasta las bolas su verga brillaba al salir y entrar de mi, parecía mas enorme ahora desde donde la veía, Mmmm… Me mordía los labios de gusto, me acomodaba mas contra el sofá y seguía penetrandome, sonidos de placer escapaban de su boca, le encantaba tenerme ahí llena de verga, gozaba con la estrechez de mi cochito, quizás yo lo apretaba mas para sentir aun mas bien ese pedazo de carne venoso que le daba forma a mi cochito, sus manos apretaban mis senos que colgaban y se meneaban por las violentas arremetidas que el me propinaba, sus dedos pellizcaban mis pezones y me hacia chillar de gusto-dolor cada que lo hacia

- Ahhh.. Ya… Ya… – gemía descontrolada, sabia que si le pedía parara me iba a dar mas y mas duro, y era lo que yo quería, que me enloqueciese aun mas y mas

Sus manos acariciaban mi cuerpo, mis pechos, mi cabello, mis muslos, y mi culo que aveces sentía uno que otro azote de su mano, cada movimiento suyo me enloquecía mas y mas, y aun así, quería seguír finjiendo que no lo disfrutaba, quería seguir mostrando que era la niña inocente que era obligada, me encantaba sentirme obligada, era una completa puta pero no quería aceptarlo

- Mmmm… Mira como te encanta… Eres una muy buena perra.. – dijo sin cesar un segundo en sus penetraciones

De pronto sentí que algo me invadía, una corriente eléctrica me invadía y crecía dentro de mi, sentí mi cochito palpitar mas fuerte, estaba a punto, me iba a correr con esa verga follandome deliciosamente, ¡Pero no quería! Si hacia eso ya nada ocultaría que lo gozaba todo como una pervertida, apretaba mis músculos, me mordía los labios, intentaba no sentir mas, pero era imposible, no podía evitarlo, me movía erráticamente, el sabia que me tenía a punto de acabar, quería verlo, quería verme explotar con su verga llenandome

- Hazlo… – dijo complacido de saberme a bordo de correrme

No podía ¡No quería! Pero era imposible, un grito inaudible se atoro en mi garganta y después otro que se escucho demasiado fueron el principio, mis piernas se tensaron, mis músculos se apretaron, mi cochito se contraía contra su invasor, la mirada se me nublaba, y finalmente explote, el clímax de mi orgasmo, su verga era bañada por los juguitos de mi cochito

- Eso es putita… córrete como la puta que eres… Ahh – gimió el de gusto

Mi cuerpo seguía en otro mundo, las contracciones de mi panochita parecían no terminar, cada punzada de placer era un deleite, mis gritos eran incontrolables, mis piernas flaqueaban, pero el seguía martillando mi culito, dándome verga sin piedad, mantenía mis caderas en un movimiento sexual perfecto, poco a poco recuperaba los sentidos, el seguía follandome como si no se cansase ni un poco, de hecho lo hacia con mas fuerza; mi orgasmo me mantenía sin aliento alguno, gimiendo débilmente

- No pensé que fueras así de zorra preciosa… Cuantos han gozado de este cuerpecito de puta ¿Eh? – pronuncio extasiado

No podía responder ni aunque quisiese, me limitaba a respirar y disfrutar, porque me encantaba cada cosa que me decía o hacia, pero a su pregunta, nadie había “gozado” de mi en mucho tiempo, mi vida sexual no era muy activa, lo había hecho 2 o 3 veces con algún novio, el primero de ellos quien me desvirgo, pero era casi nula mi sexualidad, y por supuesto que nadie conocía a esta nena zorra que había despertado ese día.

Me saco su verga, se recostó en el sofá y me hizo trepar sobre el, me senté y deje entrar nuevamente la totalidad de su verga en mi interior, mi rajita se veía inflamada, hinchada de tanto sexo, en esta posición tenía un poco mas de control al subir y bajar, pero el seguía manejando mis caderas moviendolas a su antojo arriba y abajo, haciendo que me enterrase toda su verga hasta sentirla en el fondo de mi, levantaba su cabeza y mordisqueaba mis tetitas, mis pezones que parecían rocas en ese momento, gemía fuera de si, estaba entregada, aceptaba que esto me encantaba

- Te encanta ¿Verdad zorra? Dimelo ¿Gozas que te follé como la puta niña zorra que eres? -

- Ahh… Siii.. Ahhh … – por primer vez aceptaba que me encanta que me cojiese

- ¿Dime que te gusta? Dimelo puta – pronuncio aumentando el ritmo en que penetraba mi conchita

- Ahhh.. Que me cojas… Que me hagas tu puta.. Ahh.. Eso me encanta… – dios si que era una puta, sabia que si venia a su casa acabaría haciendo algo así, y aun así lo hize, y ahora me encantaba brincar como loca sobre ese pedazo de carne caliente y duro

Su boca busco la mía, y yo encantada ofrecí mis labios, lo bese dándole paso a su lengua que busco la mía, me encantaba, cada momento me sabia mas puta, no sabia que yo pudiese ser tan zorra, me gustaba tanto serlo, y sentirme tan cojida

- Papi debe agradecer por tener una nenita tan puta, ¿Que pensaría papi si te viera así? – pregunto con sonrisa burlona

Era cierto, hacia mucho que había empezado este juego sexual y ni por mi mente se cruzaba ya que lo hacia por mi padre, ahora lo hacia por que me encantaba, me había comenzado a gustar el sentirme tan sumisa…tan puta… tan guarra

No se cuanto tiempo había pasado ya cojiendome, pero quería mas y mas, me cargo con su verga metida a tope y me deposito boca arriba sobre el sofá, las manos atadas atrás me dolían y me estorbaban, se lo hize saber y las desato y las ato por sobre mi cabeza igual con mis braguitas, puso su bello glande en mi rebosante de jugos cochito y volvió a arrancarme un gritito al metermela hasta el fondo, tomo mis piernas y las abrió un poco mas, acomodo mi cadera y siguió dándome con gusto sin descanso, me retórica de gusto – Mmmm.. Siii… masss… – era lo que lograba articular a decir dentro de mi perdición placentera

Su boca disfrutaba de mis pechos y en ocasiones me besaba de esa forma tan sexual que me enloquecía, su verga seguía entrando y saliendo, podía verla con claridad, me encantaba ver fijamente como esa enormidad entraba hasta el fondo de mi conchita hasta topar el fondo de mi panochita, sentía sus huevos golpeter contra mi colita, me encantaba gemir para el, que viera que a su nena le estaba encantando que la follase como quisiese, en un movimiento su verga salió por completo y quedo contra mi culito, mi hoyito de atrás, sentí presionar, me dio miedo mi culito si era virgen, si esa verga me había dolido tanto en mi rajita, cuanto no me dolería si el se dispusiese a desvirgar mi culito, ¡No Porfavor! trate de decir con la mirada, pues sabia que si el lo quería lo iba a tomar, pero me negaba

- Tranquila, solo dolerá un instante… – dijo sutilmente

- No! No Porfavor… Me dolerá mucho… – suplique casi llorando, yo sabia que dolería

No hizo caso, ensalivo mi colita un poco, su verga estaba llena de mi fluido, la puso frente a mi culito que estaba mas que cerrado pues estaba asustada y era virgen de ahí, le suplicaba que no lo hiciera, que me dolería, mis ojos estaban llorosos, pero eso parecía gustarle mas, empujo demasiado fuerte y su verga comenzó a entrar en mi culito, me dolía horrores, siguió empujando mas de su carne dura y caliente, empujo sin piedad, no la saco para nada, mis gritos seguían, así que tapo mi boca con su mano y empujo mas y mas, hasta que en un ultimo envión me la dejo ir hasta el fondo, sentía el culo roto, me dolía horrible, las lagrimas brotaban de mis ojos a causa del dolor y la desesperación de no poder moverme un centímetro, no sabia como esa verga enorme podía alojarse en mi culito, era un dolor agonizante, no se movió durante varios minutos, esperando que mi culito dilatase un poquito para que esta su primera verga comenzara a profanarlo, – Noo… – dije inaudiblemente por su mano que cubría mi boca para que no gritase, no quería que se moviera aun, me dolía enormemente, supongo que a todas nos debe doler la primera vez por el culo, pero con una verga así, el dolor era mil veces mas insufrible

No hizo caso, poco a poco y con dificultad de su parte, comenzó el movimiento dentro de mi culito recién desflorado, me ardía, me dolía, minuto tras minuto, cada vez su pene se movía mas fuerte dentro de mi recto, y aunque no lo podía creer, el dolor amainaba un poco, ya no era tan punzante como al principio, pero seguí doliendo bastante, me follo el culo varios minutos que parecían eternos para mi

- Ya no… Ahhh… Me duele mucho, Porfavor…. – imploraba yo

Después de unos minutos, mis suplicas parecieron hacer efecto en el, saco su enorme verga, dándole descanso a mi culito, que latía adolorido, que había resistido valiente sin desgarro alguno, pues esa verga era descomunal, apunto a mi cochito y volvió a entrar en mi, – Otro día ese culito aprenderá a tenerme dentro mas tiempo – dijo mientras yo descansaba de tener su verga ahora en mi concha y no en mi culo, por mi concha ya había aprendido a disfrutarlo, pronto me tenía a punto de correrme otra vez

- Ahhh… me… Ahh .. – dije gimiendo pues mi orgasmo ya me invadía

- Córrete putita, hazlo, que yo te voy a bañar el cochito de leche… te lo voy a llenar… – gimió aumentando el ritmo de sus embestidas

Gemí, chille de sentir mi orgasmo recorreme la espalda, contraerme y arquear el cuerpo, todo en unos segundos, mientras el gemía como loco, tomándome de las caderas y empujando con fiereza, mi orgasmo me mantenía extasiada, mis jugos brotaban por mi concha, gemía como puta sin control, apretaba las piernas víctima del orgasmo, mi órgasmo se desvanecía poco a poco, y enseguida sentí su primer chorro de de leche ardiendo golpear mi útero, seguido de ese vinieron muchos mas, era un liquido espeso y caliente que me llenaba mi conchita, me encantaba que se corriese dentro mío, gemía lleno de gusto moviéndose dentro de mi, depositando cada chorro de su leche en el fondo de mi, termino poco a poco de arrojar todo lo que salía de sus huevos y terminaba en el fondo de mi panochita, su leche me quemaba el interior, se sentía deliciosa dentro mío, saco su verga de dentro de mi, había perdido un poco su tamaño pero seguí grande, un hilillo de semen manaba desde mi conchita hasta su verga, me puso de rodillas y me hizo limpiarle toda su verga, lo hize con gusto, lamí cada resto de semen hasta dejarla brillante y limpia, mientras sentía su leche escurrirme desde mi cochito hacia mis muslos, me levanto y beso en la boca tan rico que no quería soltarlo

- Haz sido una muy buena puta mi amor – dijo satisfecho

- Me gusta ser tu puta – respondí, no cabía duda que la chica que habían entrado a esa casa no era la misma que iba a salir de ahí

Hizo algunas aclaraciones, hize algunas preguntas, después me dio mi blusita, mi brasier y mi falda, me las puse y como dijo, mis bragas se las quedaría para el, debería regresar a casa con nada bajo mi falda, eso me volvía a excitar demasiado, se acerco a mi beso en la boca y apretó mis nalgas bajo mi falda, estaba mojada otra vez

- Eres mi puta – dijo desde la puerta despidiéndome

Salí de su casa, comenze a caminar de regreso a casa, no era tan lejos en verdad; todo daba vueltas en mi cabeza, todo había sido tan repentino, tan sublime

“Desde hoy serás mi puta sumisa, deberás vestirte para mi con ropa propia de una putita como tu, lencería, ropa ajustada y tacones, serás y te haré toda una puta, siempre que lo quiera deberás estar para mi”
Esas fueron sus indicaciones, y estaba decidida a cumplirlas sonreía para mi misma mientras caminaba y me imaginaba vestida así, que tan puta podía llegar a ser… Seguía caminando y cada punzadita de dolor que me daba mi culito era una delicia, cada piquete de dolor me recordaba cada momento de placer, lo reconocía me había encantado que me rompiese el culo tan duro, no podía esperar a cuando volviera a poseerlo

Llegue a casa, las piernas me dolían por tanto sexo, y no se diga mis hoyitos, estaban destrozados, pero yo había gozado como no tenía una idea que se podía gozar.
Me metí a bañar y recorrí todo mi cuerpo, recordando lo sucedido, no aguante y termine masturabandome como nunca, salí del baño y me senté a la sala, debo reconocer que me costaba sentarme, mi culito me dolía bastante, cada que me dolía no podía evitar sonreirme a mi misma…
Mi papi aseguraba su trabajo y yo podía seguir jugando a esto que me comenzaba a gustar, me gustaba ser puta… que mas podía pedir…

Unas horas mas tarde llego papa a casa, se veía diferente, sonreía, y se veía alegre

- Hola papi! Como te fue? – dije repitiendo la misma pregunta que el día anterior

- De maravilla hija, de maravilla – respondío sonriente mi papi

- ¿En serio? Que bueno – respondí sonriendo

- Si hija, ya todo esta mucho mejor, me acabo de enterar que todo esta mas estable en la empresa, ya no habra sorpresas… – y es gracias a mi papi, pensé sonriendo

- Quizás pronto consigas un ascenso papi – ….


fuente :gemidos.

autor: no figura