Mingo era un Yakuza, lider de la banda más peligrosa de Japón, básicamente él era el tipo más buscado de todo Asia y estaba en el top de los más buscados a nivel mundial, controlaba todo el mercado negro de Japón, el narcotráfico y la venta de armas.
Estaba en la lista negra de 169 países y era la cara por la que el gobierno japoneses más recompensa ofrecía en total 100 millones de dólares (15 mil millones de yenes) por la cabeza de Mingo, el cuál no salía nunca a la luz, no se tenía rastro de él y en los 20 años que llevaba moviéndose en el bajo mundo Japonés no había ni una sola pista de dónde estaba ubicado su cuartel.
Pero porsupuesto un día todo se iba acabar, si hubiese sido por él podría haber seguido desde las sombras gobernando el bajo mundo ya que era un maestro del espionaje y nunca fue detectado en su vida, pero sus hombres lo traicionaron, su círculo chico de confianza, los que se suponía que darían todo lo que tengan por protegerlo, terminarían cayendo en la tentación, 50 millones de dólares para cada uno era una vida resulta, para ellos y para sus hijos, así que un día lo traicionaron. "Una apuñalada por detrás", entregaron la información que necesitaba la policía japonesa para atacar con todo su poderío militar.
De la nada en un día empezó una masacre, toda armada japonesa irrumpió en su escondite, una vieja ciudad abandonada, matando a un par que opusieron resistencia, capturando a más de 1000 personas bajo el control de Mingo y otros tantos que huyeron despavoridos, Mingo estaba contra las cuerdas viendo como Miles de soldados entraban a sus cuarteles mientras se le terminaban los últimos segundos de libertad. Pero él era posiblemente el tipo más inteligente del oriente, siempre tenía un plan para todo, parecía que está vez por fin lo agarraban, había perdido, era su final, venían los militares a capturarlo, pateron la puerta mientras apuntaban con sus armas, al grito de al suelo Mingo, quedas arrestado.

Militares: MANOS ARRIBA Y AL SUELO MINGO, Quedas BAJO ARRESTÓ.
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Militares:...
Nadie podía creer lo que estaba pasando, donde se supone que estaba Mingo solo había una joven atada de manos y desnuda, mientras temblaba de miedo y entre lágrimas pedía que no le hagan daño. Él maldito se había escapado y había dejado a una joven maniatada en ese lugar, ella era tan solo una de las tantas víctimas más, ¿O no?
Los militares rescataron a la joven y siguieron buscando por dos semanas exactas en esa ciudad pero no hubo caso, había desaparecido.
La mujer que habían rescatado quedó en custodia policial, narrando barbaridades que había sufrido con este hombre, había mucho miedo porque al final no lo habían atrapado, pero le habian quitado todo su poderío, y se iba a sentir ya que poco a poco se iban a olvidar de él y si bien otro iba a tomar su lugar, la cantidad de contrabando bajaría más del 50%.
Mientras tanto está joven quedaría botada ya que no se sabía nada de ella, pidió si podían reubicarla en algún lugar, ya que no tenía a donde ir, su vida había sido destruida por ese maniático, pero lo que no sabían es que ella era Mingo, el cuál tenía un plan de emergencia secreto, tomarse una píldora que cambiaba el sexo, con resultado sumamente expreso, así que se ató a su mismo antes de tomarse esa pastilla y realizó la mejor actuación de su vida. Y así empezaba su nueva vida como una jovencita llamada Miyu en Tokio, Japón.
No tenía ningún contacto ni nada para arrancar su nueva vida, estaba completamente en pelotas, así que busco un trabajo de cajera que una tienda y buscó un alquiler compartido, arrancando de 0 con un roomie, una vida muy sencilla y humilde.
Al principio estaba muy disgustada con su nueva vida, aburrida, monótona y sencilla, nada especial la verdad, el súper genio de la mafia quedó reducido a una simple cajera, la cuál a pesar de ser muy inteligente no tomaban en ningún otro lugar ya que no tenía estudios ni experiencia, era un nn, pero al menos su roomie era un japonés muy trabajador también, buena persona y muy simpático, que lo ayudo acomodarse en su nueva vida.
Muy bien no se llevaba con su roomie al principio no interactuaban mucho y en cada oportunidad que este se le acercaba para entablar una conversación está se iba o le daba vuelta la cara, estaba en el sillón viendo tele y el se le acercaba y automáticamente apagaba la televisión y se iba, o sino si estaba cocinando y él venía hablarle, prendía el extractor para hacer ruido, terminaba de cocinar y se iba, así en la mayoría de oportunidades. Pero de a poco Kinto se fue ganando la confianza de ella, ya que aparte era incómodo vivir en un piso sin siquiera cruzar una mirada con el compañero, así que con el pasar del tiempo empezaron a convivir, se saludaban, hablaban, hacían cosas juntos, ya sea ver una serie o hasta salir a dar unas vueltas.
Un día normal en la vida adulta Miyu tenía un pico de estrés, era uno de esos días en los que no se aguanta ni ella, después de un doble turno y de repente al llegar su roomie la esperaba en la sala bebiendo una cerveza, estaba de muy mal humor pero ese día solo necesitaba descansar, así que aceptó la cerveza de su compañero de piso y se tiró en el sillón, mientras Kinto le hacía masajes en los hombros para relajar la, no sabía exactamente que, pero ese día estaba un poco más lindo que de costumbre, pasaron horas hablando y tonteando un poco y de un momento a otro la tensión entre ellos aumento, y una cosa llevo a la otra.

Cuando se dió cuenta ella ya estaba desnuda chupándole la verga a su compañero de piso, pudo haberlo cortado ahí, pero en el fondo no quiso, acepto lo que su cuerpo le pedía, liberar estrés y siguió chupando, dándole besos y succionando la pija de Kinto, él estaba disfrutando bastante del servicio que le estaba dando Miyu, la cuál se dejó llevar por sus nuevos instintos y siguió como pudo (bastante mal, porque era la primera vez que hacía eso) pero a Kinto no le importaba, al contrario lo disfrutó más que nunca.
Hasta que esté termino, pero eso era mucho para ella, sacó la cara cuando Kinto empezó a correrse, una vez que terminó de tirar leche está se levantó y le advirtió que esto solo fue una vez y que no iba a volver a pasar. Pero Kinto no estaba tan seguro de sus palabras y solo le sonrió, lo cuál la dejó un poco sonrojada.
Miyu trató de imponer distancia el resto de días después de lo que pasó esa noche, pero eso no iba a durar mucho, eso había Sido un antes y un después, solo era cuestión de tiempo para que vuelva a pasar.
Desde ese momento no se lo pido sacar de la cabeza, ella lo que había sentido su nueva vida, se supone que era un mafioso, una mente brillante, un criminal, pero no, ahí había estado chupándole la verga a un tipo, como si fuera puto y lo peor de todo es que lo había disfrutado.
Corrieron los días tratando de no cruzarlo mucho, de no entablar una conversación, pero ese momento resonó en su cabeza y sólo era cuestión de tiempo de cruzarse otra noche como esa, estresada, ovulando y con más ganas de coger que pendeja de 14.
Los días pasaron y como era de esperarse volvieron a recrearse esas condiciones, pero está vez peor, porque había aún más tensión entre ellos, un par de miradas bastaron para calentar el ambiente, nuevamente le invitó unas copas de vinos, que está vez no pudo rechazar, entre copas y silencio incómodo se sentía mucha tensión sexual, bastaba solo un detonante.
Kinto se le acercó la miró fijamente y le dijo: espero que hoy estés bien puta.
Miyu con la concha palpitante quiso hacerse la difícil, pero no pudo, su cuerpo le exigía verga.
En cuestión de segundos la tomó del cuello, la besó, desnudo y se la llevó a la cama para hacerla suya, ella no puso resistencia quería llegar a más está vez, necesitaba que la cogieran.

Se dejó someter por él, la tomó de los brazos inmovilizandola, la hizo recrinarse para adelante y le empezó a bombear la concha a un ritmo muy acelerado, al principio le dolió ahí se iba su virginidad, de una forma muy brusca, pero ni los gritos del principio bastaron para que él se apiadará de ella y en un estado muy primitivo siguió dándole bien duro, como si no le importa nada, después de un rato de un sexo muy intenso empezó a sentirse bien y le salieron los gemidos, su vagina ya se había acostumbrado a las embestidas salvajes de su roomie, quien pareciera un súper hombre porque no paró ni un solo minuto, ahí estuvo unos 20 minutos seguidos cogiéndola y cogiéndola como si su vida dependiera de ella.
Después de un rato de sexo intenso y salvaje como si fueran animales, mucho ruido, gemidos, una sodomizacion por parte de él ante la sumisa de Miyu que se dejó llevar por él sin oponer ningún tipo de resistencia, ya que la idea de que alguien más fuerte que ella la prendía, la hacia convertir en mujer, algo que era nuevo para ella la llenaba de morbo. Después de todo eso, cambió la posición, a una mucho más cómoda para él para seguir bombeandola, una en la que ella no iba a poder caminar mañana.

Después de otro rato muy intenso de sexo este llegó al límite y se corrió adentro de ella, lo que la llenó más de morbo, sentir como le llenaban la concha de leche la hizo enamorar del sexo como mujer y la convirtió en una ninfómana bien puta, no lo importó el posible embarazo o las enfermedades sexuales, quería que un hombre la coga como una puta nomás y Kinto estaba dispuesto hacerlo.

Pero la cosa no iba a quedar ahí, Kinto no estaba satisfecho todavía, quería demostrar que él era un hombre dominante, así que la agarró y se la subió arriba de él mientras se acostaba en el sillón, con la concha volcando leche todavía le agarró una pata le abrió el culo en dos y empezó a insartarla por ahí.
Miyu empezó a gritar del dolor, le estaban rompiendo el culo, a él le prendió todavía más los gritos de ella, le agarra el pelo y al oído le dice que a partir de ahora iba a ser su perra para siempre, mientras le daba más fuerte. Ella solo pudo agarrarse con fuerza del sillón mientras gritaba: Despacio y se dejaba llevar, ya que a partir de ahora iba a ser la sumisa en la relación. Antes de que pueda disfrutarlo Kinto llegó nuevamente a su límite, empujó la pija hasta el fondo y están vez lo soltó todo adentro, dejándole el orto palpitando y llenó de semen a la pobre Miyu que recién le estaba empezando a gustar.
Al otro día se tuvo que pedir el día por enfermedad, ya que no pudo ni moverse de la cama, tuvo que dormir boca abajo porque le dolía el culo y las piernas le temblaron por 3 días seguidos de lo fuerte que le había dado Kinto, pero este último al contrario de sentir culpa le dijo que se vaya acostumbrando. A la "pobre" Miyu no le quedó de otra.

Pero eso no iba a ser malo para ella, ya que él era una persona muy considerada, como Miyu no se había corrido, apenas se recompuso y estaba lista para volver a la acción, él iba a buscar el placer de ella, como no sabía cómo masturbarse la ayudó, mientras le habría las patas enfrente del espejo mostrándole como tocarse su nuevo cuerpo, hasta mientras le hacía una manualidad le demostraba que tenía total y completo control sobre su cuerpo, lo cuál prendía a ambos, Miyu disfrutó tanto esto que se corrió a chorros con los movimientos de sus dedos.

Pero ahora le llegaba el turno a él, no quería que ella haga lo mismo, ya que para pajearse tenía sus manos, él quería que lo complazcan y así fue, quería coger con una maid, su nueva maid, que si bien Miyu ya limpiaba y cocinaba para los dos, no lo hacía con ese traje ridículo y sexual, pero están vez el mandaba, así que se puso el "disfraz" de sirvienta y empezó a cabalgarlo, aunque casi no podía ni moverse, tenía la vagina muy sensible porque recién se había corrido y este nada más se le subió empezó agarrarle las tetas, así que solo pudo gemir mientras el disfrutaba la vista y jugaba con los melones de Miyu durante toda la noche.

Los días pasaron y ya se les había hecho costumbre coger siempre, eran dos adultos muy calientes que no aguantaban estar un día sin coger, principalmente Kinto, que si no había podido disfrutar de Miyu en la mañana, apenas está volvía de su trabajo no la dejaba ni llegar, enseguida le bajaba el pantalón y la tiraba sobre el sillón del living y empezaba a cogerla, le gustaba mucho cogerla por el culo, principalmente cuando no hacían el mañanero, porque sentía que perdía respeto y para mantenerla como su sumisa, se lo imponía, principalmente porque ella disfruta mucho más coger por la vagina, aunque también lo disfruta porque se siente una puta dominada por un macho mucho más fuerte que ella.

Aunque ya no hace falta que él muestre esa imagen, porque ella lo complace por voluntad, duerme en tanga sin importar que haga frío únicamente para provocarlo y que le dé verga, cuando esté se la muestra enseguida deja lo que sea que este haciendo para chuparla, se hizo adicta la putita a la verga de Kinto, no importa si está haciendo la facturación de la tienda o viendo simplemente una serie en la notebook la deja para chuparle los huevos y la pija a Kinto con devoción.

Lo cuál va a terminar obviamente en una cogida muy fuerte de su boca, hasta atragantarse con toda la verga, mientras no puede respirar, para dejarla bien babeaba a la verga y jadeando por unos segundos y repetir exactamente esa secuencia hasta que él esté por venirse, justo en ese momento, la agarra del pelo con fuerza mientras le suelta toda la carga en la boca ( o eso trata) y le dice que no desperdicié ni una sola gota de su masculinidad. Mientras Miyu se pregunta cuál habrá sido el efecto mariposa para que ella terminé así, pero en el fondo no le interesa ya que le encanta ser la novia puta de Kinto y futura esposa tradicional que va a terminar con 5 hijos porque Kinto la coge bien duro todos los días. Fin
Estaba en la lista negra de 169 países y era la cara por la que el gobierno japoneses más recompensa ofrecía en total 100 millones de dólares (15 mil millones de yenes) por la cabeza de Mingo, el cuál no salía nunca a la luz, no se tenía rastro de él y en los 20 años que llevaba moviéndose en el bajo mundo Japonés no había ni una sola pista de dónde estaba ubicado su cuartel.
Pero porsupuesto un día todo se iba acabar, si hubiese sido por él podría haber seguido desde las sombras gobernando el bajo mundo ya que era un maestro del espionaje y nunca fue detectado en su vida, pero sus hombres lo traicionaron, su círculo chico de confianza, los que se suponía que darían todo lo que tengan por protegerlo, terminarían cayendo en la tentación, 50 millones de dólares para cada uno era una vida resulta, para ellos y para sus hijos, así que un día lo traicionaron. "Una apuñalada por detrás", entregaron la información que necesitaba la policía japonesa para atacar con todo su poderío militar.
De la nada en un día empezó una masacre, toda armada japonesa irrumpió en su escondite, una vieja ciudad abandonada, matando a un par que opusieron resistencia, capturando a más de 1000 personas bajo el control de Mingo y otros tantos que huyeron despavoridos, Mingo estaba contra las cuerdas viendo como Miles de soldados entraban a sus cuarteles mientras se le terminaban los últimos segundos de libertad. Pero él era posiblemente el tipo más inteligente del oriente, siempre tenía un plan para todo, parecía que está vez por fin lo agarraban, había perdido, era su final, venían los militares a capturarlo, pateron la puerta mientras apuntaban con sus armas, al grito de al suelo Mingo, quedas arrestado.

Militares: MANOS ARRIBA Y AL SUELO MINGO, Quedas BAJO ARRESTÓ.
Militares:...
Nadie podía creer lo que estaba pasando, donde se supone que estaba Mingo solo había una joven atada de manos y desnuda, mientras temblaba de miedo y entre lágrimas pedía que no le hagan daño. Él maldito se había escapado y había dejado a una joven maniatada en ese lugar, ella era tan solo una de las tantas víctimas más, ¿O no?
Los militares rescataron a la joven y siguieron buscando por dos semanas exactas en esa ciudad pero no hubo caso, había desaparecido.
La mujer que habían rescatado quedó en custodia policial, narrando barbaridades que había sufrido con este hombre, había mucho miedo porque al final no lo habían atrapado, pero le habian quitado todo su poderío, y se iba a sentir ya que poco a poco se iban a olvidar de él y si bien otro iba a tomar su lugar, la cantidad de contrabando bajaría más del 50%.
Mientras tanto está joven quedaría botada ya que no se sabía nada de ella, pidió si podían reubicarla en algún lugar, ya que no tenía a donde ir, su vida había sido destruida por ese maniático, pero lo que no sabían es que ella era Mingo, el cuál tenía un plan de emergencia secreto, tomarse una píldora que cambiaba el sexo, con resultado sumamente expreso, así que se ató a su mismo antes de tomarse esa pastilla y realizó la mejor actuación de su vida. Y así empezaba su nueva vida como una jovencita llamada Miyu en Tokio, Japón.
No tenía ningún contacto ni nada para arrancar su nueva vida, estaba completamente en pelotas, así que busco un trabajo de cajera que una tienda y buscó un alquiler compartido, arrancando de 0 con un roomie, una vida muy sencilla y humilde.
Al principio estaba muy disgustada con su nueva vida, aburrida, monótona y sencilla, nada especial la verdad, el súper genio de la mafia quedó reducido a una simple cajera, la cuál a pesar de ser muy inteligente no tomaban en ningún otro lugar ya que no tenía estudios ni experiencia, era un nn, pero al menos su roomie era un japonés muy trabajador también, buena persona y muy simpático, que lo ayudo acomodarse en su nueva vida.
Muy bien no se llevaba con su roomie al principio no interactuaban mucho y en cada oportunidad que este se le acercaba para entablar una conversación está se iba o le daba vuelta la cara, estaba en el sillón viendo tele y el se le acercaba y automáticamente apagaba la televisión y se iba, o sino si estaba cocinando y él venía hablarle, prendía el extractor para hacer ruido, terminaba de cocinar y se iba, así en la mayoría de oportunidades. Pero de a poco Kinto se fue ganando la confianza de ella, ya que aparte era incómodo vivir en un piso sin siquiera cruzar una mirada con el compañero, así que con el pasar del tiempo empezaron a convivir, se saludaban, hablaban, hacían cosas juntos, ya sea ver una serie o hasta salir a dar unas vueltas.
Un día normal en la vida adulta Miyu tenía un pico de estrés, era uno de esos días en los que no se aguanta ni ella, después de un doble turno y de repente al llegar su roomie la esperaba en la sala bebiendo una cerveza, estaba de muy mal humor pero ese día solo necesitaba descansar, así que aceptó la cerveza de su compañero de piso y se tiró en el sillón, mientras Kinto le hacía masajes en los hombros para relajar la, no sabía exactamente que, pero ese día estaba un poco más lindo que de costumbre, pasaron horas hablando y tonteando un poco y de un momento a otro la tensión entre ellos aumento, y una cosa llevo a la otra.

Cuando se dió cuenta ella ya estaba desnuda chupándole la verga a su compañero de piso, pudo haberlo cortado ahí, pero en el fondo no quiso, acepto lo que su cuerpo le pedía, liberar estrés y siguió chupando, dándole besos y succionando la pija de Kinto, él estaba disfrutando bastante del servicio que le estaba dando Miyu, la cuál se dejó llevar por sus nuevos instintos y siguió como pudo (bastante mal, porque era la primera vez que hacía eso) pero a Kinto no le importaba, al contrario lo disfrutó más que nunca.
Hasta que esté termino, pero eso era mucho para ella, sacó la cara cuando Kinto empezó a correrse, una vez que terminó de tirar leche está se levantó y le advirtió que esto solo fue una vez y que no iba a volver a pasar. Pero Kinto no estaba tan seguro de sus palabras y solo le sonrió, lo cuál la dejó un poco sonrojada.
Miyu trató de imponer distancia el resto de días después de lo que pasó esa noche, pero eso no iba a durar mucho, eso había Sido un antes y un después, solo era cuestión de tiempo para que vuelva a pasar.
Desde ese momento no se lo pido sacar de la cabeza, ella lo que había sentido su nueva vida, se supone que era un mafioso, una mente brillante, un criminal, pero no, ahí había estado chupándole la verga a un tipo, como si fuera puto y lo peor de todo es que lo había disfrutado.
Corrieron los días tratando de no cruzarlo mucho, de no entablar una conversación, pero ese momento resonó en su cabeza y sólo era cuestión de tiempo de cruzarse otra noche como esa, estresada, ovulando y con más ganas de coger que pendeja de 14.
Los días pasaron y como era de esperarse volvieron a recrearse esas condiciones, pero está vez peor, porque había aún más tensión entre ellos, un par de miradas bastaron para calentar el ambiente, nuevamente le invitó unas copas de vinos, que está vez no pudo rechazar, entre copas y silencio incómodo se sentía mucha tensión sexual, bastaba solo un detonante.
Kinto se le acercó la miró fijamente y le dijo: espero que hoy estés bien puta.
Miyu con la concha palpitante quiso hacerse la difícil, pero no pudo, su cuerpo le exigía verga.
En cuestión de segundos la tomó del cuello, la besó, desnudo y se la llevó a la cama para hacerla suya, ella no puso resistencia quería llegar a más está vez, necesitaba que la cogieran.

Se dejó someter por él, la tomó de los brazos inmovilizandola, la hizo recrinarse para adelante y le empezó a bombear la concha a un ritmo muy acelerado, al principio le dolió ahí se iba su virginidad, de una forma muy brusca, pero ni los gritos del principio bastaron para que él se apiadará de ella y en un estado muy primitivo siguió dándole bien duro, como si no le importa nada, después de un rato de un sexo muy intenso empezó a sentirse bien y le salieron los gemidos, su vagina ya se había acostumbrado a las embestidas salvajes de su roomie, quien pareciera un súper hombre porque no paró ni un solo minuto, ahí estuvo unos 20 minutos seguidos cogiéndola y cogiéndola como si su vida dependiera de ella.
Después de un rato de sexo intenso y salvaje como si fueran animales, mucho ruido, gemidos, una sodomizacion por parte de él ante la sumisa de Miyu que se dejó llevar por él sin oponer ningún tipo de resistencia, ya que la idea de que alguien más fuerte que ella la prendía, la hacia convertir en mujer, algo que era nuevo para ella la llenaba de morbo. Después de todo eso, cambió la posición, a una mucho más cómoda para él para seguir bombeandola, una en la que ella no iba a poder caminar mañana.

Después de otro rato muy intenso de sexo este llegó al límite y se corrió adentro de ella, lo que la llenó más de morbo, sentir como le llenaban la concha de leche la hizo enamorar del sexo como mujer y la convirtió en una ninfómana bien puta, no lo importó el posible embarazo o las enfermedades sexuales, quería que un hombre la coga como una puta nomás y Kinto estaba dispuesto hacerlo.

Pero la cosa no iba a quedar ahí, Kinto no estaba satisfecho todavía, quería demostrar que él era un hombre dominante, así que la agarró y se la subió arriba de él mientras se acostaba en el sillón, con la concha volcando leche todavía le agarró una pata le abrió el culo en dos y empezó a insartarla por ahí.
Miyu empezó a gritar del dolor, le estaban rompiendo el culo, a él le prendió todavía más los gritos de ella, le agarra el pelo y al oído le dice que a partir de ahora iba a ser su perra para siempre, mientras le daba más fuerte. Ella solo pudo agarrarse con fuerza del sillón mientras gritaba: Despacio y se dejaba llevar, ya que a partir de ahora iba a ser la sumisa en la relación. Antes de que pueda disfrutarlo Kinto llegó nuevamente a su límite, empujó la pija hasta el fondo y están vez lo soltó todo adentro, dejándole el orto palpitando y llenó de semen a la pobre Miyu que recién le estaba empezando a gustar.
Al otro día se tuvo que pedir el día por enfermedad, ya que no pudo ni moverse de la cama, tuvo que dormir boca abajo porque le dolía el culo y las piernas le temblaron por 3 días seguidos de lo fuerte que le había dado Kinto, pero este último al contrario de sentir culpa le dijo que se vaya acostumbrando. A la "pobre" Miyu no le quedó de otra.

Pero eso no iba a ser malo para ella, ya que él era una persona muy considerada, como Miyu no se había corrido, apenas se recompuso y estaba lista para volver a la acción, él iba a buscar el placer de ella, como no sabía cómo masturbarse la ayudó, mientras le habría las patas enfrente del espejo mostrándole como tocarse su nuevo cuerpo, hasta mientras le hacía una manualidad le demostraba que tenía total y completo control sobre su cuerpo, lo cuál prendía a ambos, Miyu disfrutó tanto esto que se corrió a chorros con los movimientos de sus dedos.

Pero ahora le llegaba el turno a él, no quería que ella haga lo mismo, ya que para pajearse tenía sus manos, él quería que lo complazcan y así fue, quería coger con una maid, su nueva maid, que si bien Miyu ya limpiaba y cocinaba para los dos, no lo hacía con ese traje ridículo y sexual, pero están vez el mandaba, así que se puso el "disfraz" de sirvienta y empezó a cabalgarlo, aunque casi no podía ni moverse, tenía la vagina muy sensible porque recién se había corrido y este nada más se le subió empezó agarrarle las tetas, así que solo pudo gemir mientras el disfrutaba la vista y jugaba con los melones de Miyu durante toda la noche.

Los días pasaron y ya se les había hecho costumbre coger siempre, eran dos adultos muy calientes que no aguantaban estar un día sin coger, principalmente Kinto, que si no había podido disfrutar de Miyu en la mañana, apenas está volvía de su trabajo no la dejaba ni llegar, enseguida le bajaba el pantalón y la tiraba sobre el sillón del living y empezaba a cogerla, le gustaba mucho cogerla por el culo, principalmente cuando no hacían el mañanero, porque sentía que perdía respeto y para mantenerla como su sumisa, se lo imponía, principalmente porque ella disfruta mucho más coger por la vagina, aunque también lo disfruta porque se siente una puta dominada por un macho mucho más fuerte que ella.

Aunque ya no hace falta que él muestre esa imagen, porque ella lo complace por voluntad, duerme en tanga sin importar que haga frío únicamente para provocarlo y que le dé verga, cuando esté se la muestra enseguida deja lo que sea que este haciendo para chuparla, se hizo adicta la putita a la verga de Kinto, no importa si está haciendo la facturación de la tienda o viendo simplemente una serie en la notebook la deja para chuparle los huevos y la pija a Kinto con devoción.

Lo cuál va a terminar obviamente en una cogida muy fuerte de su boca, hasta atragantarse con toda la verga, mientras no puede respirar, para dejarla bien babeaba a la verga y jadeando por unos segundos y repetir exactamente esa secuencia hasta que él esté por venirse, justo en ese momento, la agarra del pelo con fuerza mientras le suelta toda la carga en la boca ( o eso trata) y le dice que no desperdicié ni una sola gota de su masculinidad. Mientras Miyu se pregunta cuál habrá sido el efecto mariposa para que ella terminé así, pero en el fondo no le interesa ya que le encanta ser la novia puta de Kinto y futura esposa tradicional que va a terminar con 5 hijos porque Kinto la coge bien duro todos los días. Fin
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