Me converti en amante de mi suegra

Cuando me casé cuando tenía una situación económica bastante estable, me alcanzaba perfectamente para arrendar un departamento y vivir más o menos cómodo. Sin embargo el destino me dio una mala jugada y por obligación tuve que irme a vivir a la casa de mi suegra.

En el departamento nuestra vida sexual era bastante activa, con mi mujer podíamos hacerlo varias veces al día, incluso en lugares interesantes como en el balcón donde cualquier persona que pasara por la calle si hubiese levantado la vista hasta el 5° piso, podría haber visto las tremendas tetas de mi mujer mirando a la calle, mientras yo se la introducía por detrás.

Pero como ya les conté, tuve que irme a vivir donde mi suegra y para colmo, dormir en la misma pieza de ella, ya que la casa solo tenía dos habitaciones, la de ella y la de mi cuñado con su señora e hijo. Pasaron tres semanas y no podíamos hacer nada, mi mujer se negaba rotundamente a ser penetrada mientras su mamá dormía en la cama del lado. Lo único que podía hacer bajo las sábanas, era agarrarle las tetas o el culo, pero ni chupárselas me dejaba, a sí que para desahogarme, mi único consuelo era colocarme de espaldas a mi mujer mientras ella me abrazaba por detrás y me corría una paja.

La verdad que yo sin trabajo y esta situación me tenía de muy mal carácter. Diariamente peleaba con mi mujer por cualquier cosa. Hasta llegó el punto que dejamos de hablarnos un par de días. Fue hay donde intervino mi suegra. Un día que estábamos los dos solos viendo televisión (mi suegra y yo), me preguntó como seguían las cosas con su hija.

Yo le expliqué que la situación que estábamos pasando era bastante incómoda, ya que, aunque no tengo nada que quejarme con la atención que usted nos da suegrita, – Ud. comprenderá que necesitamos nuestro espacio y que ni siquiera pelear tranquilo podíamos. – Lo comprendo perfectamente hijo – me dijo, sé que ustedes como recién casados necesitan estar solos, pero lamentablemente no se como podemos solucionarlo, ya que mi casa es tan chica. Yo en mi interior pensaba – Ud. suegrita podría solucionarlo en este mismo instante abriéndose de piernas y dejándome enterrársela hasta el fondo.

La verdad es que nunca me había sido indiferente mi suegra. Cuando íbamos a la playa, siempre me excitó el tremendo culo que se gasta mi suegra y que decir de las gigantescas tetas, por que si algo tenía mi suegra eran un hermoso par de tetas. – Ud. Debe conversar con Carlita y tratar de solucionar su problema, es más, ayer estuve hablando con mi hermana y me invitó a pasar unos días a su casa, y pienso ir, así que les dejaré la pieza para Uds. solitos para que se pongan al día con las tareas.- yo me reí – No se ría, si yo también fui joven y se como es estar recién casados



Me calentó imaginarme como sería culeando mi suegra. ¿Le puedo hacer una pregunta indiscreta suegrita? ¿Hace cuanto tiempo que Ud. no hace las tareas? – Bbbbbbuuuuu, hace tiempo, después que me separé de mi marido, tuve un solo hombre, pero era casado, así que no duramos más de un par de meses, y eso fue hace como 10 años, después de eso nada, hasta creo que volví a ser virgen… – Ambos nos reímos a carcajadas – En eso llega mi mujer y hasta ahí quedó la conversación.

A la semana siguiente, justamente como lo había dicho mi suegra, partió al sur a la casa de su hermana por una semana, con mi mujer nos arreglamos inmediatamente y recuperamos todo el tiempo perdido, era increíble, yo despertaba en la noche y la veía durmiendo desnuda a mi lado, le habría las piernas y le empezaba a chupar su conchita hasta que se despertaba y nos poníamos a follar como locos. Yo también me despertaba con la verga metida en la boca de Carmen, era fantástico. Es más la convencí que cuando llegara su mamá, me dejara hacerle el amor despacio y en silencio.

Pasó la semana, y volvió mi suegra. Las primeras noches no fue problema contenerme, me dormía acariciando sus tetas, o con la masturbada que mi señora me daba para relajarme. Sin embargo pasada una semana nuevamente empecé a andar caliente y en la noche me quedaba despierto hasta que escuchaba roncar a mi suegra, y me ponía a culear con Carmen lentamente y sin meter ruido. Mi boca tenía que morder la almohada y tenía que tratar de no respirar tan fuerte. Así lo seguimos haciendo durante un mes aproximadamente, con la variante que entramos más en confianza y nos “duchábamos” juntos, pero igual tenía que ser rápido y en silencio. Fue así como una noche en que estaba sobre mi mujer, miré a la cama del lado y vi como mi suegra nos estaba mirando y por el movimiento que tenía bajo la sábana me percaté que se estaba masturbando mientras yo me culeaba a su hija. Eso me calentó aun más y empecé a moverme más rápido y a emitir pequeños sonidos para calentar más aun a mi suegra. Mi mujer se ponía nerviosa pero yo ya estaba dentro y encima de ella y no tenía más remedio que retarme en silencio. Por la silueta que podía ver en la oscuridad me pude dar cuenta que mi suegra estaba acabando al mismo momento que yo, así que mis movimientos fueron más notorios para que notara que yo estaba llegando al orgasmo. Ella también acabó en silencio, pero después podía escuchar su respiración agitada.

Desde ese día mis atenciones y amistad con mi suegra cambiaron, trataba de conversar más con ella y ella también cambió. Su mirada era distinta.

En la mañana me levanté, me puse unos short y una polera, fui al baño y me toqué un poco la verga a modo que esta creciera, pero no demasiado, si no lo suficiente para que resaltara. Entré a la cocina, estaba mi suegra preparando el desayuno, me serví un jugo y me paré frente a ella tratando de llamar su atención. Vi como sus ojos disimuladamente se dirigieron a mi verga. Siguió haciendo sus cosas, su mirada me excitó y se me puso dura. Ella se puso a lavar unas tazas…me cerco por detrás y le pido que me lave el vaso en que estaba tomando el jugo. Al acercarme apoyé mi verga en su culo, moviéndola al momento del contacto. Al salir vi su mirada.

Las noches posteriores, luego de apagar la TV, mi suegra empezaba a mostrar que ya estaba dormida, pero yo sabía que no. Nos daba la espalda y emitía sonidos indicándonos que dormía. Cuando sentía el momento en que yo me subía a Carmen, lentamente se daba vuelta y empezaba a tocarse.

Cada vez que podía rozaba mi verga en su culo con cualquier excusa, cuando estaba cocinando me acercaba por detrás y le quitaba la cuchara para probar lo que estaba cocinando o cuando se estaba peinando en el baño, entraba a lavarme los dientes o a afeitarme, pero siempre tratando de rozarla. Pasó un mes, noté como ella le gustaba sentir mi cuerpo. Ella misma me llamaba a probar lo que estaba cocinando y empezó a cambiarse de ropa (solo la parte de arriba), delante de mí. La primera vez estaba con mi mujer, ella le reclamó por que estaba yo, pero ella dijo que el baño estaba ocupado y que a las finales era lo mismo que verla con traje de baño, además ya había confianza. Yo también la apoyé, y me burlé de Carmen por ser tan mojigata. Trataba de verla disimuladamente sin quitar los ojos del TV, sus tremendas tetas apenas cabían en sus sostenes.

Al fin conseguí un trabajo de medio tiempo, con un turno solo en las tardes. Carmen por su parte también encontró un trabajo, por lo cual en la mañana quedábamos los dos solos con mi suegra.

En la mañana mi mujer se levantaba temprano y se iba a trabajar, yo quedaba acostado con mi suegra en la cama de al lado. La verdad que la obsesión con ella ya era insoportable. Cuando Carmen se iba, yo calculaba la hora en que mi suegra se levantaba, y poco antes haciéndome el dormido, me destapaba y mostraba como se encontraba mi verga completamente parada dentro de mi bóxer. Ella se levanta, se pone su bata y se va a duchar, pero esa vez se demoró en salir de la pieza. Al otro día hice lo mismo, pero estratégicamente había puesto un espejo chico escondido entre las ropas que estaban en la cómoda, mostrando la cama de mi suegra. Al despertar ella, yo me encontraba de espalda, destapado y con la verga apuntando al techo, pero con mi cara mirando hacia la pared. Ella se sentó en el borde de su cama, y viendo el tremendo bulto que tenía en mi bóxer, se aseguró que yo estaba durmiendo y la muy zorra se metió sus manos en su entrepierna y empezó a masturbarse. Yo con los ojos medios cerrados veía a través del espejito como no despegaba su mirada de mi verga mientras se masturbaba. Hice que mi pene se moviera un poco. Eso la excitó más, ya que a los pocos segundos vi como se corría. Se levantó y se fue al baño.

Yo le daba el mismo show todas las mañanas e incluso en una, ella lentamente me corrió la sábana que me tapaba.

Tenía que jugármela, un día no se la mostré, esperé sentir cuando entraba a la ducha, y le pedí permiso para entrar al baño con la excusa que ya me hacía. ¡Pasa!, entré, y vi su silueta a través de la cortina…pensar que al otro lado de esa cortina mi suegra estaba desnuda. Me acerqué al excusado y me puse a orinar, me costó porque estaba al 100%. Al salir dejé la puerta entre semiabierta, y me puse a esperar que saliera. Se siente que el agua deja de correr, se abre la cortina y aparece ella completamente desnuda, que delicia ver el cuerpo de esa mujer madura…sus tremendas tetas colgaban por el peso haciéndolas notar más grandes que cuando las veía dentro de su brasier…su culo exquisito, grande y blanquito…que ganas de enterrarle mis dientes a ese culazo, sus piernas gorditas…se empezó a secar, se secaba su pelo, sus tetazas, levantándolas…de repente se da cuenta que la puerta no estaba bien cerrada y al cerrarla, no estoy muy seguro pero me pareció que me vio. Quedé con la duda, me fui al dormitorio y me acosté. Al poco rato entra ella cubierta solo con la toalla a buscar la ropa que se pondría. Nos miramos pero ninguno dijo nada, abrió su cajón sacó su ropa y se fue al baño a terminar de vestirse.

Una mañana me desperté y ella ya estaba en la ducha, prendí el TV…Cuando entra a la pieza tapada solo con una toalla rosada, al estar buscando su ropa, le da un calambre en el pie, yo me levanto, hago que se siente en la cama y tomando su pie entre mis manos empiezo a frotarlo para que pase el dolor. Al levantar su pierna, puedo ver donde empezaba su concha, toda peluda, ella estaba recostada y no veía lo que yo estaba haciendo…le levanté más su pierna y la pude ver completa…mi verga se levantó…mientras masajeaba su pie, lo llevé hasta mi entrepierna y lo hice rozar con mi verga… ella aun se quejaba del dolor, pero ya no tanto…por favor no pares, mira que me duele mucho y ya se me está pasando.

Sus dedos de los pies hicieron un movimiento como tocándome, pensé que había sido mi imaginación, pero nuevamente lo hicieron, ya estaba seguro, mi suegra estaba tocándome. – ¿Le gusta lo que le hago? – Le pregunté – Si, ya se me esta pasando…gracias. Yo tenía mi verga completamente parada, el masaje estaba terminando, mi suegra se levantaría y si no me acostaba se encontraría con un tremendo pedazo de carne queriendo escapar de mi bóxer, -¿ Que hacía?, era ahora o nunca, así que no me moví y cuando ella se sentó en la cama, se encontró con mi paquete a pocos centímetros de su cara. Nadie dijo nada, nos quedamos en esa posición, unos segundos mi suegra no levantaba su mirada ni yo dejaba de mirar su cara… pensé, los dados ya están echados…así que suavemente la tomé de la cabeza, acariciando su pelo, la acerqué a mi bóxer. Ella corrió la cara, pero con su mejilla quedó junto a mi verga, me frotaba lentamente…cada vez su mejilla se aprisionaba más y más, mis manos jugaban con su pelo, acercándola cada vez más hasta donde yo quería que ella llegara.

Con una de mis manos traté de bajar mi bóxer, pero ella me detuvo…solo frotaba su cara, tomé una de sus manos y se las acerqué a mi entrepierna, pero también se negó. – No está bien lo que estamos haciendo – me dijo- déjese llevar suegrita.- ¿Y mi hija? – esto queda solo entre nosotros dos, le juro que nunca ella lo sabrá – Nuevamente baje mi bóxer, esta vez no me detuvo, mi verga quedó apoyada en su mejilla, mi suegra empezó a restregarse contra ella. – ¿Porqué no la prueba? Suavemente se fue introduciendo centímetro a centímetro hasta meterla casi entera en su boca y cuando llegó al final, me chupó con tanta fuerza que sus mejillas se hundían. Tomé sus manos y las puse en mi trasero, ella cada vez me apretaba, me enterraba sus uñas empujándome hacia ella.

Luego de unos minutos yo estaba por acabar, pero tenía que hacerlo durar lo más que se pudiera. Con mis manos saqué su toalla, su cabeza no me dejaba ver sus tetas, a si que se la saqué de su boca y la recosté. Como desesperado me puse a chupar sus tetas…ummmmmmmm…tenía unos pezones grandes y duros, muy negros en relación a su color de piel, enterraba mi cabeza entre sus tetas, las levantaba y las dejaba caer. – ¡Chúpalas fuerte, más fuerte! Me decía mientras sus manos acariciaban mi pelo, con mis manos las apretaba fuerte, pero parecía que para ella no era suficiente…empecé a darle pequeñas mordidas, eso la excitó aun más.- Dame más, quiero que me lo des todo, haceme el amor con toda tu juventud! Hacé que esta vieja se corra como hace mucho tiempo no lo hacía, mis manos bajaron hasta su culo, que tremendo culo se gastaba mi suegra, también lo apreté fuertemente, sin dejar de chupar sus tetas…- ¡Tócame…tócame entera…soy toda tuya!

Con mis dedos separaba sus nalgas y le tocaba su hoyito, ella me agarró la verga fuerte con su mano y me la tiraba hacia su coño. – ¡Métemela, por favor metemela! Yo estaba a punto de correrme y si se la hubiese metido, hubiese acabado inmediatamente, así que me agarré la base de mi pene bien fuerte para perder sensibilidad en la punta y se la empecé a frotar contra su coño. Con esto mi suegra empezó a gritar que se corría y que quería que termináramos juntos pero dentro de ella. Me solté la verga y se la metí hasta el fondo, ella dio un grito de placer, estaba tan mojada que ni sentí cuando entró. Nos besamos apasionadamente, la lengua de mi suegra se metió en mi boca, fue un beso completamente mojado, nuestras lenguas se enredaban mientras yo no paraba de ensartarle la verga en el coño.

Me hubiese gustado haber acabado un poco más tarde, pero el hecho de estar comiéndome esa vieja, era tal mi calentura que no aguantaba más. ¡Me voy a correr! Mi suegra me aprieta con sus piernas y con su concha me aprieta fuerte mi verga que no dejaba de entrar y salir.- Lléname con tu leche mi niño… Yo empiezo a botar litros y litros de semen en la concha de mi suegra, casi ni se sentía de lo mojada que estaba ella. Ella gritaba de placer y un poco de dolor, ya que las metidas eran muy fuertes.

Los dos acabamos rendidos, me recosté a su lado. Ninguno de los dos dijo nada por algunos minutos. Ella se dio vuelta dándome la espalda. La abracé por detrás colocando mi pene ya sin fuerzas en su culazo. Ella me toma las manos y me dice que fue mejor que como se lo había imaginado. Permanecimos así un rato. Mis manos jugaban con sus tetas y con su culo. Ella metió la mano en su entrepierna y con sus dedos empezó a masajearme la cabeza del pene. Cuando este recobró fuerzas, ella misma se lo introdujo nuevamente en su concha, mientras yo suavemente empecé a moverme. Ella echaba el culo para atrás y con sus manos acariciaba mis cabellos, mientras la mías no soltaban sus tetas. La puse boca abajo, le abrí las nalgas, coloqué mi verga, y le junté sus nalgas.

Mi verga se perdió entre esos tremendos pedazos de carne. A ella le gustaba sentir eso, incluso ella misma se juntaba las nalgas para poder moverme con mayor comodidad. En uno de esos movimientos mi verga rozó la entrada de culito. Ella dio un pequeño grito, y me dijo que por ningún motivo se la fuera a meter por ahí. Insistí un poco – ¡Mire yerno, en mi cosita y en mi boca puede meter todo lo que quiera, pero por detrás ni pensarlo! – Ok – le dije, entonces puedo meterle esta cosita en su cosita hasta donde Ud. quiera.

Saqué mi verga de sus nalgas y se lo metí en su cosita, pero como tenía un culo tan grande, no me dejaba entrar mucho.- ¿Por que no se pone en otra posición para poder meterlo mejor? – ¿Está bien así? – mi suegra se colocó en “cuatro patas” mostrándome en todo su esplendor su tremendo culo y sus tremendas tetas colgando parecían más grandes aun. Colocando mis manos en su cintura de un solo golpe se la metí hasta que mis bolas tocaron sus carnes. – Ayyyyy, parece que me va a salir tu cosa por la boca. ¡Que tremenda la tienes! – Es toda suya suegrita, cuando la quiera estará allí para usted… – No te preocupes porque desde ahora esa verga será atendida como se merece, y esta vieja será tuya cada vez que tú quieras… ¡eres todo un macho! ¡Me tienes loca!

Su culo chocaba con mi cuerpo… ella gemía de placer. – ¡Dame más!…!Déjame abierta!, mis manos buscaron sus tetas pero eran tan grandes que se me escapaban sin poderla abarcar, solo podía pellizcar sus pezones y esto más la calentaba. Estaba tan mojada y abierta que podría haber entrado fácilmente otra verga más. Así que le metí dos dedos junto a mi verga y aun quedaba espacio, con el tercer dedo ella se quedó quieta para sentir, le gustaba. Saqué mis dedos, abrí su cosita con una mano y con la otra acomodé mis bolas dentro de su concha….realmente le tenía metido todo. Ella gritaba de placer, como suaves movimientos para que no se saliera, llegó a tener un orgasmo, dejándome todas las bolas mojadas…luego la di vuelta, le puse un cojín en su espalda, tomé sus piernas por sobre mis hombros y se lo mandé a guardar otra vez. Ella se dejaba hacer todo lo que yo quería. – ¡Me encanta que me hagas hacer poses distintas! – Lo que tú quieras lo haré – Quiero que te agarres tus tetas…

Mi suegra empezó a tomar sus tetas acariciándolas, las juntaba y las apretaba, pellizcaba sus pezones mirándome con una cara de caliente… – ¿Te gustan las tetas de tu suegra? – ¡Me encantan! – ¿Te gusta chuparle las tetas a tu suegrita? – ¡Si, quiero que ella misma se las chupe!… ¿Quieres que me las chupe, igual como lo haces tú?

Su voz realmente me calentaba…- ¡Vamos suegra chúpese las tetas! – ¿Te gusta como lo hago? Mi suegra se pasaba la lengua por las tetas y mientras lo hacía se quejaba…yo no paraba de metérsela, mientras más rápido lo hacía y ella más fuerte se chupaba y apretaba las tetas…con mis dedos empecé a tocarle rápidamente el clítoris, eso la volvió loca, estaba tan caliente que dándole fuertes chupadas a sus pezones llegó a su segundo orgasmo, yo todo traspirado, le saqué la verga y bajando sus piernas terminé con una masturbada tirándole todo el semen a mi suegra en sus tetas y cara.

- ¡Que delicia! – me decía mientras recogía el semen de sus tetas y se lo llevaba a su boca… – La próxima vez no lo desperdiciemos y dámelo en mi boca ¿Ok? – Aquí me queda un poco más…
Me senté entre sus tetas y le puse mi verga en su boca, ella me lo chupó hasta dejármelo bien limpio.

Desde ese día, una vez que mi señora se iba a trabajar, mi suegra se pasa a mi cama y como ella lo dijo “mi verga era bien atendida”