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Sexo en el parque

Sexo en el parque


El aire del lugar estaba inundado de olor a café tostado, un olor y un ambiente cálido que ya era frecuente en nuestras tardes después de la universidad, pero está vez era diferente, esa tarde festejabamos nuestro primer mes de noviazgo, fuimos a la misma mesa de siempre, junto a una ventana en donde se filtraba los últimos rayos de sol que teñia de un tono rojizo el cabello ondulado de Manuel, nuestras miradas se encontraban y sonreímos, cada que pasaba esto mi corazón daba un brinco.

Pero había algo que me provocaba más que su mirada y era su olor, una mezcla de jabón con su piel limpia y su loción que era muy masculino, era verano así que su sudor le daba un toque más embriagante, ese olor suyo que cada vez era más familiar para mí y que inevitablemente causaba algo entre mis piernas, algo que hasta ese momento me resistía a demostrar pero que era muy complicado ocultar.

—¿Pasa algo Anna?— mi respiración se aceleraba y torpemente le respondí que todo estaba bien, ahora me doy cuenta de que Manuel me iba conociendo mejor e intuía lo que pasaba, llevo su mano a mi rostro, acariciando mi mejilla y me sonrió y yo me derretía por él, sus dedos continuaron moviéndose hasta mi nuca entrelazandose en lo cabello, se acercó a mi y nos besamos, su lengua entraba en mi boca con seguridad, la punta de la mia comenzaba a moverse también, fue un beso profundo, que comenzó romántico pero termino con sabor a deseo.

Conforme pasaban los minutos todo a nuestro alrededor se iba silenciando, solo estábamos él y yo, nuestro deseo que crecía a cada beso, la mano de Manuel fue a mi pierna, entraba poco por debajo de mi vestido, no me oponía y cada vez su mano exploraba más y más dentro, hasta llegar a mis bragas, sentia sus dedos jugueteando con el encaje de mi tanga, mi mano igualmente fue directo a su entrepierna, hasta tocar su bulto sobre sus vaqueros, supe que no solo era yo la del deseo, Manuel se veía afectado igualmente.

Ya no pensaba razonablemente, Manuel pidió la cuenta, salimos del lugar encaminandonos a un parque cercano, el aire cálido y húmedo del verano avivo como brazas nuestro deseo, nos adentramos al parque, entre los árboles, hasta un claro iluminado ya por la luz de la luna, a la orilla del río, me tomo de la cintura y me apoyo en un tronco de un árbol, nos miramos intensamente y nos volvimos a besar, de mi boca llena de él salió un gemido con su nombre... "Manuel..." Ya no eran solo palabras era casi una súplica.

"Anna..." Decía mi nombre mientras se apartaba un poco de mi, subía mi falda con una mano, hasta llegar a mi entrepierna, haciendo a un lado mi tanga, la brisa húmeda se filtraba entre los pliegues de mi humeda vagina, estaba extasiada, sus dedos comenzaban a jugar con mi clítoris, cerraba los ojos y trataba de no gemir fuerte pero era inevitable.

—muestrame las tetas— me indico mientras aumentaba el ritmo de sus dedos y entraban y salían de mi, masajeando todo mi sexo húmedo, desabroche los pequeños botones de mi vestido, no llevaba sujetador así que mis tetas saltaron mostrándose a él deseosas por sus manos o su boca. Mientras sus dedos jugaban con mi clítoris su boca fue directo a mis tetas, su lengua recorrían mis pezones y succionaba con feroz intensidad, sentía mi primer orgasmo acercarse, me mordía los labios para no gritar de placer, mis piernas comenzaron a temblar y unos chorritos salieron de mi.

Manuel no se detuvo, tenia yo los ojos cerrados, escuché su cremallera bajar, miré hacia abajo y la verga de Manuel estaba afuera, era grande, gruesa, la punta ya húmeda brillaba bajo la luna, se acomodo frente a mi, me tomo la pierna para subirla un poco exponiendo la entrada de mi vagina, Manuel se acercó y con un empujón entro en mi, ahogue un grito de dolor y placer "Eres deliciosa Anna, que rico coño tienes" me decía mientras se movía lento pero profundo, sentía cada centímetro entrar y salir.

Lo áspero del tronco del árbol lastimaba mi espalda pero no me importaba, Manuel aumentaba la intensidad de sus embestidas, una de sus manos fue a mis tetas acariciandolas "Así... Siii así Manuel follame fuerte" le decía suplicante.

Nuestros gemidos ya no eran discretos, estábamos perdidos entre tanto placer y deseo "Anna me voy a venir..."
Me decía mientras gruñía y cerraba los ojos "Dentro de mi por favor... Quiero tu leche dentro de mi" le respondí mientras lo acercaba a mi aprisionadolo con mis brazos, sentí al instante sus chorros inundando mi interior, su palpitante verga quería salir de mi vagina pero no lo dejé, cada gota de su hombría era mia, me pertenecía y la quería toda.

Jadeantes y abrazados, nuestra respiración volvía a la normalidad Manuel dio un suspiro profundo para soltarme un "Anna creo que te amo..." Inevitablemente también estaba perdidamente enamorada de él...

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