La nueva perversa obsesión

Nota del autor: Hola a todos. Todos los personajes de esta obra son mayores de 18 años.

Hola, mi nombre es Raúl y aunque yo sé que muchos dirán que soy un pervertido, la verdad es que, nos guste o no, por naturaleza a todos los hombres nos atraen las perversiones y nuestra misión en la vida, si es que queremos disfrutar de ella al máximo, es sin duda alguna lograr cumplirlas.

En mi familia somos 3: mi mujer Rosalba, mi hija Cecilia y yo.

Supongo que la primera vez que me di cuenta de que me atraía sexualmente mi hija fue cuando me percaté que se había convertido en un mujerón. Y eso ocurrió cuando su amiga del colegio, Carolina, paso la noche del cumpleaños de mi hija en nuestra casa.

Esa noche, las chicas se encontraban en la sala de juegos, jugando en la mesa de billar, cuando yo, con la intención de "darles las buenas noches antes de ir a dormir" (la verdad es que quería echarle un ojo a la amiga de mi hija que esta buenísima), entre a la sala de juegos justo cuando Carolina se agachaba para tirar.

Sin duda alguna fue en ese entonces que me percate por primera vez de lo bien que se le veía el culo en esos pantalones tan ajustados; es más, creo que hasta suspire al ver ese tremendo culo redondito y bien formado y ganas no me faltaron de bajarle el pantalón y follármela encima de la mesa de billar como si se tratara de una de las tantas putas que me follaba los viernes de parranda en la taberna con mis amigos. Pero claro, no contaba con que la chica fuera la mejor amiga de mi hija y, aunado a eso y más importante, que mi hija estuviera presente.

Mis pensamientos fueron interrumpidos cuando mi hija me saludo diciendo:

-Hola papi!

En ese instante retiré la mirada del culo de su amiga, con miedo a que mi hija me hubiera pillado actuando perversamente, y abrí los brazos para recibir a mi nena quien venía corriendo hacia mí para darme un enorme abrazo.

-Gracias por la fiesta papito!- Me dijo abrazándome fuertemente.- No sabes como me divertí papi.- Acto seguido me dio un besito en la mejilla y se dio vuelta para seguir jugando con su amiga.

-Yo solo pasaba para darles las buenas noches chicas.

-No quiere jugar señor Raúl?- me dijo Carolina y mientras tanto yo aproveche para mirarla de nuevo de pies a cabeza. No cabe duda de que estaba bien buena la condenada!

-Papi? Estas bien?- Me preguntó mi hija sacándome nuevamente de mis pensamientos perversos.

-si, lo siento mucho. Lo que pasa es que me quede pensando en cosas del trabajo.

-Tú siempre pensando en el trabajo papi.- Me dijo mi hija acomodándose para tirar ahora ella.

En ese momento fue que al ver a mi hija, sin tener la intención declarada, la vi con los mismos ojos perversos que había estado viendo a su amiga momentos antes.

Debo estar demente!- Me dije a mi mismo sin dejar de mirar a mi hija con ojos de lujuria- debo estar loco pero por dios que mi hija esta igual de buena que su amiga!! Vaya par de hembras que son! Dignas de ser cotejadas y folladas en una noche de reventón.

Después de eso, sacudí mi cabeza tratando de sacar los malos pensamientos de mi mente pero, por más que quise evitarlo, seguí mirando a mi hija atentamente sin poder lograrlo.

Mi hija es ligeramente más alta que su amiga Carolina, esta igual de buena, bien moldeada y joven! Esa carne joven y tierna que tanto nos atrae a nosotros los que lucimos ya como unos veteranos a lado de esos bombones de mujer!

-Nos vemos mañana chicas.- les dije dándome la media vuelta y me fui a mi habitación antes de que se fueran a dar cuenta de cómo me tenían de caliente las dos.

En segundos subí las escaleras y entré en la habitación donde mi esposa ya se encontraba debajo de las cobijas esperándome. Rápidamente me desvestí y me metí en la cama. Comencé a acariciar a mi esposa y pronto mis dedos ya se encontraban pellizcándole los pezones por debajo de su pijama.

Mi pene, ni que decir, ya estaba duro desde antes de entrar en la cama.

Esa noche embestí a mi esposa con un renovado vigor que le hizo no poder pararse a tiempo para ir a trabajar al día siguiente y es que, esa noche, después de una hora de estar haciendo el amor sin parar, mi esposa casi sin poder moverse me dijo:

-A que se debe esto?

Yo no tenía ninguna respuesta correcta a ello. No podía decirle que acababa de follarme a mi hija y su amiga con la mente pues me mandaría al diablo en un instante así que solo la bese y le acaricie la espalda hasta que ella cayó profundamente dormida.

Después me dormí sin pensar en las consecuencias. Mi vida estaba por convertirse en un infierno y es que durante las siguientes semanas me obsesioné con mi hija a tal grado que ni se imaginan.

Durante días la miré detenidamente, fantaseé con ella, desee verla en su bata de dormir a toda hora y no desaprovechaba momento alguno para masturbarme pensando en ella.

Yo por fuera actuaba de lo más normal. Solo mis pensamientos sucios eran la novedad pero nadie más lo sabía y eso que me pasaba constantemente acomodándome la verga en el pantalón cuando se me paraba para que no me la fueran a notar ni mi esposa ni mi hija.

A mi esposa no había noche que no la follara pensando en mi hija. Incluso a media noche me despertaba y no conforme con la follada que le acababa de meter a mi mujer me iba al baño y me masturbaba pensando en Cecilia.

Mi esposa sorprendida me preguntaba si acaso estaba consumiendo algún tipo de píldoras sexuales pero a mí este tipo de comentarios no hacían otra cosa más que darme mucha risa; mis píldoras sexuales se llamaban CECILIA!

Pronto me obsesioné con mi hija tanto que deseaba verla desnuda. Quería acariciarla y porque no, también cogérmela! Era el colmo, no pasaba día en que no deseara hundirle mi verga en su conchita pequeña y apretadita. Mi existencia parecía estar siendo consumida por mi hija poco a poco.

Cuando llegaron las fiesta navideñas con ello llegó una gran noticia; las vacaciones laborales! Tendría más tiempo para estar en casa pero eso no era lo que más me alegraba, mi hija salía también de vacaciones del colegio y mi esposa tendría que seguir trabajando lo que significaba: tiempo a solas en casa con mi mayor deseo!

Me emocionaba pensar que tal vez incluso se me presentara uno de esos días la oportunidad de echarle un vistazo a mi hija en la ducha pero sabía que eso sería muy difícil ya que mi hija siempre tenía la precaución de cerrar bien la puerta. Aún así no iba a darme por vencido, tendría que dar el primer paso y ese era ver a mi hija desnuda fuera cual fuera el precio.

Desde el inicio de las vacaciones fui más atento que nunca con ella. La abrazaba más seguido; incluso pegándola más de lo debido a mi cuerpo pero ella parecía no darse cuenta de mis sucias intensiones. Le daba masajes en su espalda mientras veía la televisión. Incluso fue tanto mi atrevimiento que un día mientras ella estaba inclinada buscando algo en el refrigerador, sorprendiéndola, le tome de la espalda poniendo mis manos sobre sus caderas y acercando mi cuerpo muy cerca del suyo.

Ella ni si quiera hizo nada cuando mi pene rozo con su rico culo. Creo que pensó que solo se trataba de un gesto amoroso de mi parte o que había sido un accidente.

Yo por mi parte en ese instante sentí que las rodillas se me doblaban al sentir su culo, aunque fuera con el pantalón encima, y sin decir nada me di media vuelta y me fui a masturbar al baño. No podía creer que le había arrimado el camarón a mi hija! Ahora más que nunca estaba convencido de que tenía que follármela, pero cómo? Cómo puede un padre follarse a su hija con su consentimiento y sin el miedo a que todo se vaya al carajo?

En esos días también me hice adicto a esta página de relatos eróticos. No pasaba día en que no me imaginara a mí mismo con mi hija en muchos escenarios y el monitor constantemente se salpicaba de mis mecos flamantes.

Poco creí de lo que leía en la página, no me imaginaba como era posible que las hijas se les insinuaran a sus padres y terminaran follando como dementes sexuales por toda la casa. Acaso se trataba de puros machos alfa? Acaso las jovencitas habían crecido en una sociedad distinta a la mía?

Fue tanto el tiempo que pase en la computadora que pronto me di cuenta que frente a mí siempre había estado la solución a todos mis problemas.

A mí siempre me ha gustado tener lo último en tecnología y mi computadora no era la excepción. Quien hubiera dicho que la computadora se convertiría en mi mejor aliado?

Mi pene se puso rígido nomás de pensar en mi plan, el cual consistía en: poner una cámara en la habitación de mi hija que estuviera conectada a mi ordenador para de esa manera poder verla desvistiéndose, saliendo de la ducha o en cualquier situación! Eso sí, debía tener mucho cuidado al esconder la cámara pues si ella la encontraba sería el acabose.

Ese mismo día ordené cámaras inalámbricas y en dos días hábiles ya las tenía en la puerta de mi casa. Que viva la entrega Express!

El día que mi hija salió a visitar a una de sus amigas se me presentó la primera oportunidad de instalarlas. -Con nadie en casa durante las próximas 2 horas sería una gran oportunidad que no debería dejar pasar.- Y, mientras instalaba las cámaras, me sentía como el padre más pervertido del mundo pero ni modo, mi hija tenía la culpa por estar tan buena!

Tarde poco menos de 1 hora en instalar las cámaras y me maldije por no haber sido un genio de la computación pues de haberlo sido seguramente me hubiera ahorrado un buen de tiempo pero en fin, el chiste era que funcionaban correctamente y estaban muy bien escondidas.

El solo hecho de pensar que esa misma noche estaría viendo a mi hija desnuda a través del lente de la cámara hizo que mi verga se me pusiera dura de nuevo.

Cuando Cecilia llegó de visitar a su amiga ya estaba todo. Le saludé y después de charlar con ella un poco me fui a mi oficina donde tenía el ordenador.

BINGO!- Grité al ver que las cámaras funcionaban perfectamente y me mostraban a mi hermosa hija en todos los ángulos. Parecía un Big Brother casero e incestuoso controlado por la mente más perversa del país!

De pronto, mi hija desapareció de la escena, al parecer se había ido al baño y yo allí no podría ver nada.

Si tan solo hubiera instalado una cámara más en el baño…- pensé en ese momento pero ni hablar, no había tiempo para arrepentimientos lo hecho, hecho estaba.

Fueron una eternidad para mí los 2 minutos que tardo en regresar mi hija pero una vez de vuelta en escena se comenzó a quitar los zapatos, se subió a la cama y… comenzó a leer un libro para mi mala suerte!

Luego de leer por unos minutos mi hija cayó completamente dormida. Mi corazón latía fuertemente al verla dormir; la amaba demasiado pero mi excitación me decía que ese amor debía convertirse en algo más que un simple amor fraternal.

La tarde se pasó más rápido de lo que creí. Mi esposa después de cenar me beso y me dijo que me esperaba en la cama.

-En seguida voy, no tardaré mucho.- le dije y me fui a mi oficina a sabiendas de que el tiempo que tardaría dependía de mi hija.

Encendí el ordenador cuando mi hija ya se encontraba en su habitación recostada sobre su cama vistiendo solamente su bata de dormir. Tomó el mismo libro de hacía unas horas y volvió a leer por un buen rato. Finalmente puso el libro a un lado y después de estirar todo su hermoso cuerpo comenzó a deslizar una de sus manos por debajo de su bata hasta tocar su seno derecho. Fue increíble verla tocándose las tetas!

Después, moviéndose rápidamente, quitó las cobijas y se metió en la cama. El cuarto en ese momento estaba oscuro pero con la muy útil ayuda de la visión nocturna de las cámaras pude adivinar que mi hija se estaba masturbando por los movimientos que hacía debajo de las cobijas.

-Maldita sea!- me dije a mi mismo desesperado de ver que aún con la visión nocturna de las cámaras no se lograba ver mucho.

Apagué la computadora y me fui a mi habitación.

Al pasar por fuera de su cuarto algo me sorprendió. Estoy casi seguro de que la escuché decir MI nombre! En ese momento me detuve, me acerqué lo más que pude a su puerta con todos los sentidos concentrados en el sonido de su habitación pero no escuche nada más!

Después de pensarlo varias veces pensé que todo había sido producto de mi imaginación y mi enorme excitación y lo mejor sería irme a mi habitación. Así lo hice.

Cuando llegué a mi cuarto mi esposa estaba casi dormida. De inmediato me subí en ella y trate de metérsela pero me dijo:

-No, hoy no Raúl. Tengo mucho sueño.- tras decir esto, tomó las cobijas y se enrolló en ellas.

-Ni hablar, tendré que darme cuerda yo solo…- me dije a mí mismo y en ese mismo momento inicié mi masturbación.

Luego no me quedó de otra más que voltearme a mi lado y tratar de conciliar el sueño; sueño que no llegó si no hasta pasadas las 3 de la mañana.

Esa noche soñé con mi hija, soñé que me mamaba la verga de una forma deliciosa!

En eso estaba, soñando con que tenía agarrada fuertemente de la cabeza a mi hija mientras estaba me la mamaba toda cuando:

-Detente Raúl!- me interrumpió del sueño mi esposa pero fue demasiado tarde.

Ya para ese momento estaba soltando una enorme cantidad de leche en la boca de mi esposa quien momentos antes, al verme con la verga tiesa, se había puesto a mamármela para bajarme la calentura y empezar bien el día.

Una vez que terminó de limpiarme la verga y la sábana me dijo con una enorme sonrisa:

-Bueno, al menos eso te ayudara a estar tranquilo por el resto del día… con eso de que últimamente te comportas como un adolescente…

Miró al reloj y se percató de que ya se le había hecho un poco tarde. Se metió al baño y me gritó:

-Podrías ir a despertar a Cecilia? No quiero que se le haga tarde para ir con su amiga.

- Si mi vida…- le contesté y me fui a la cocina para prepararme un café antes de despertar a mi hija.

Ya con mi café en la mano, fui a la oficina y prendí la maquina. Me encontré con que mi hija aún dormía y decidí aprovechar la oportunidad de despertarla para ver si en una de esas podía acariciarle una teta o el culo.

Al entrar en su habitación fui hasta su cama y me senté en la orilla, trate de ver su rostro pero la oscuridad de la habitación me lo impedía así que le acaricié suavemente la espalda en un rico masaje que siempre usaba para despertarla.

Siempre lo había hecho así cuando la despertaba así que no levantaría sospechas aún cuando en esta ocasión lo hacía con otras intenciones.

Para mi sorpresa, mi hija se encontraba acostada boca arriba y no boca abajo como yo pensaba…

-Papi?...- me dijo mi hija tomando mi mano para retirarla- no seas tontito, ese no es el lado correcto para masajearme.

Fue hasta ese momento que me di cuenta de que le había estado masajeando por encima de la cobija las tetas a mi hija!

-Lo siento mucho cariño…- le dije- yo pensé que estabas boca abajo… yo se que no suena lógico pero no había notado que…

Al parecer todo esto le causo mucha gracia a mi hija quien, tras prender la luz, comenzó a reír fuertemente. Luego se sentó en la cama y al ver mi enorme sonrojo y cara de vergüenza comenzó a hacerme cosquillas.

-Como pudiste haber pensado eso papi, que acaso no tengo las tetas tan grandes como para que un hombre pueda notar la diferencia con mi espalda?- me decía riendo.

-perdón hija, yo se que tienes unas tetas muy grandes…- le dije tratando de verla a los ojos pero me puse tan nervioso que le dije- Bueno, ya es tarde, mete a bañar esas tetas tan lindas antes de que tu madre se enfade con los dos por no estar a tiempo.

Me fui de a mi oficina y fue en ese entonces que me di cuenta de lo que le acababa de decir a mi hija: TETAS LINDAS! De donde demonios había salido eso??

Ganas me dieron que me comiera la tierra de la vergüenza que sentí. Me senté en la computadora al tiempo en que mi hija se salía de las cobijas y comenzaba a tender su cama con naturalidad.

-Al parecer no lo tomo a mal…- me dije a mi mismo un poco más aliviado.

Luego de tender su cama salió de escena y después de unos 5 minutos de estar viendo la habitación vacía, el aire se me quería acabar al ver a mi hija! Era simple y sencillamente celestial! Me perdí en todo tipo de pensamientos morbosos al verla salir del baño mojadita y completamente desnuda!

Al parecer había olvidado su toalla pero esto me había permitido ver su cuerpo enterito desnudo! Sus tetas tenían una forma perfecta, sus pezones apuntaban hacia arriba firmemente. Simple y sencillamente su cuerpo entero estaba deliciosamente lleno de curvas.

Mi mano fue directamente a mi verga y comencé a acariciármela. Mi hija estaba hecha una mujer de ensueño!

-Raúl!- gritó mi esposa- En donde estas? Ya levantaste a Cecilia?

Inmediatamente apagué la computadora y fui a donde estaba mi esposa tratando de esconder mi erección. Invente un tonto pretexto que mi esposa parecía creer y en minutos ya estábamos los 3 desayunando.

Quién hubiera dicho que justo esa misma mañana los 3 estaríamos bromeando con lo sucedido momentos antes en la habitación de mi hija.

-confundiste la espalda de tu hija con sus senos? Por dios Raúl es que acaso no ves que esta niña salió igual de grande que yo? Cómo pudiste confundir… jajaja…-

En eso me dijo mi hija:

-Debes aprender la diferencia entre una espalda y un par de senos papi… jaja

Miré a mi hija y se veía radiante! Era una mujer realmente hermosa.

-Trataré de no volver a confundirme la próxima vez que te despierte hija…- le dije intentando dejarle saber que habría muchas veces más.

Terminamos de desayunar y mi hija me ayudó a llevar los platos a la cocina. Luego me dijo:

-Papi! Voy a salir de compras con mis amigas pero regresó en la tarde. Te amo mucho, bye.

Me quedé sin habla. Tendría una mañana bastante aburrida pero ni hablar, decidí aprovecharla para masturbarme viendo unos videos de incesto que encontré en la red.

Ya en la tarde Cecilia regresó acompañada de Carolina y yo no podía quitarles los ojos de encima a las dos. Eran las típicas adolescentes que se caen de buenas y uno quiere coger a como de lugar sin importar que sean mucho más jóvenes o si una de ellas es tu hija!

Carolina llevaba un escote sumamente provocativo y yo no podía quitarle la vista de encima. Ella perfectamente se percató de mis miradas e incluso estoy seguro que más de una vez elevó el pecho de adrede para que me la saboreara mejor.

-Vaya con esta putita…- pensé.

Cuando se fueron a la habitación de mi hija de inmediato fui al ordenador a espiarlas.

-Amo a tu papá Cecilia… es una persona muy linda… me hubiera gustado tener un padre como él.

-Claro, es el mejor papá de todos. – le dijo mi hija notándose orgullosa de mí.

Si tan solo supiera la clase de padre que soy…- me dije a mí mismo sintiendo un poco de vergüenza por estarla espiando.

En eso, Carolina dijo algo que me lleno de nervios.

-si te digo algo no te enojas?

-No…

-Creo que tu papá me estuvo viendo las tetas…- en eso Carolina comenzó a reírse- estoy segurísima que me las estaba viendo sabes?

-Carolina! Estas diciendo que mi padre es un pervertido?

-No, para nada… de hecho no me molestó créeme…

-O sea que estas insinuando que te gusta mi padre?

Carolina guardó silencio y mi hija le dijo:

-Eres una zorra jajaja

-No tiene nada de malo, o que, acaso a ti no se te queda viendo así?

- Que clase de pregunta es esa? Es mi papá! Mejor vamos a hablar de otra cosa, que me vas a regalar esta navidad?

Las chicas luego de eso comenzaron a hablar de cosas aburridas así que decidí cerrar la computadora e ir a dormir un rato pues esa noche pensaba espiar a mi hija más tiempo que el de costumbre.

Después de cenar, Carolina se fue y, mi esposa, mi hija y yo nos quedamos a ver una película en la sala. Luego de unos minutos, mi esposa, que es bastante miedosa, prefirió irse a dormir cuando una película de espanto empezó así que me dejo a solas con mi hija.

Yo me senté en mi sillón preferido a ver la película y mi hija quien tan solo vestía su bata de dormir decidió sentarse conmigo aún cuando el sillón es bastante pequeño para los dos.

Como verán, difícilmente me podía concentrar en la película teniendo a mi hija tan cerca. De hecho juro que podía sentir el calorcito generado de nuestros cuerpos. En un momento deje caer mi mano sobre uno de sus muslos con la palma bien abierta y comencé a acariciar su suave piel. Después de unos minutos mi hija sin decirme nada echó su cabecita sobre mi hombro y nos quedamos viendo la película hasta que terminó.

-Buenas noches papi…- me dijo mi hija al terminar la película y me dio un ligero besito en los labios.

Un segundo después ya se encontraba subiendo las escaleras rumbo a su cuarto mientras yo me acomodaba el pene para que no se me fuera a salir del short. Tras tomar un respiro fui a mi oficina y en segundos ya tenía la maquina encendida.

Esa noche creo que supe lo que era ver las maravillas de la vida! Y, aunque mi hija apagó la luz del cuarto y se metió debajo de las cobijas antes de masturbarse, esta vez pude escuchar claramente sus gemidos y sus murmureos. Me excité tanto que en mi mente creía oírla decir:

-Hmm… siiii… asiii… asiii… hmmm… te amo tanto… papi…

La mañana siguiente sentí como si no hubiera dormido ni un segundo. Mi hija había estado todo el tiempo en mis sueños por lo que tuve que despertarme como 3 veces a masturbarme.

Sabía perfectamente que mi verga pronto ya no se conformaría con la masturbación, definitivamente necesitaba a mi hija ahora más que nunca.

El solo hecho de saber que mi hija dormía en el cuarto continuo me daban ganas de ir a su habitación y meterme entre sus cobijas con ella, besarla, acariciarla, besar su firme abdomen, saborear su conchita, darle a comer de mi verga y después hacerle el amor por horas que digo horas, tenía ganas de hacerle el amor por días enteros sin parar.

Aún así, con el sueño que tenía, me puse de pie y fui a mi oficina a hacer lo mismo que había estado haciendo desde hacía varios días: espiar a mi hija. Pero mi hija ya no estaba, al parecer se había ido desde temprano a hacer sus compras navideñas y eso me recordaba que yo no había hecho las mías aún.

Me di una ducha y después de desayunar algo fui a comprar mis regalos. Cuando regresé mi hija y su amiga Carolina se encontraban ayudando a mi mujer con la cena. Fue entonces que me enteré de que la amiga de mi hija iba a cenar con nosotros.

Con esta noticia, mi verga de inmediato comenzó a idear pues esa misma noche seguramente tendría la oportunidad de ver a las dos preciosidades de adolescentes desnudas!

Sabiendo eso, apenas y podía controlarme pues la vestimenta de la amiga de mi hija no ayudaba nada.

Carolina llevaba puesto unos jeans apretaditos y una blusa mucho más escotada que la otra vez! Al verla y notar la ausencia de mi hija y de mi esposa, que habían ido por unas cosas al carro, de inmediato clave mi vista descaradamente en su culo que se veía delicioso.

Carolina de inmediato sintió mi mirada clavada en su culo y volteando a verme me dijo:

-Hola señor Raúl…

-hola…- fue todo lo que pude decirle antes de que ella llegara y me diera un enorme abrazo; lo cual me sorprendió mucho pues con ello pude sentir todo su suculento cuerpo.

No cabe duda de que esta muchacha esta hecha una zorrita…- pensé y aproveché el abrazo para poner mis manos sobre su cadera y sentir lo estrechita que estaba.

Luego disimuladamente también le toque un poco el culo y me maraville con la firmeza de este.

-Feliz navidad linda…- le dije.

-Feliz navidad Raúl…- me dijo ya hablándome de tú.

En ese momento miré hacia abajo y mejor vista no podía tener, sus tetas se veían divinas!

-Le da gusto verme?- me preguntó sabiendo que le estaba mirando las tetas descaradamente.

Pero para ese momento no se quien era más descarado si yo o ella.

-Si, me da mucho gusto verte Carolina…

Al ver que mi hija y mi mujer regresaban, nosotros comenzamos a actuar con normalidad y nos separamos.

Ya por la noche, antes de cenar, mi hija y su amiga se encontraban en su habitación hablando de un tema que a mí me interesaba mucho.

-Me gusta tu papá…- dijo Carolina cambiando de tema drásticamente.

-Que?

-Si, me gusta tu papá y mucho… creo que hasta lo amo…

-Jaja…- rió Cecilia pensando que se trataba de una broma de mal gusto de su amiga.- Y como es que ahora hasta amas a mi padre?

-no lo se, creo que hoy cuando le di un abrazo me quedo claro lo que siento por él… alguna vez has sentido su verga mientras lo abrazas?

-Carolina! Es mi papá!

-Si ya se pero dime lo has sentido?

-Carolina, por favor, no quiero ni pensar en eso. Cambiemos de tema por favor.

-Alguna vez le has pillado viéndote los senos o el culo?

-Carolina!

-Nunca pensé decir algo así pero… creo que tengo ganas de coger con tu padre…

-Estas loca! Por supuesto que no! Es mi papa!

Carolina guardó silencio y mi hija le dijo:

-Yo sé que significa esa mirada tuya aunque no digas nada Carolina!

-Bueno, bueno si no es sexo… tan si quiera puedo chupársela tantito?

Un silencio enorme se hizo en la habitación y las chicas se miraron fijamente.

-Sólo si prometes contarme todo…- susurró Cecilia para sorpresa de Carolina y por supuesto mía! – y mi mamá no debe enterarse de nada porque si se entera…

-No te preocupes, no se va enterar de nada tu mamá… lo prometo. Y porque contarte todo, si tú quieres puedes vernos…

-No, por supuesto que no! Estas loca… ni si quiera quiero saber cual es tu plan para envolverlo…

-Pues… hoy estuve a punto de besarlo en la boca… si no es porque tu mamá y tú llegan creo que lo hubiera hecho…

En eso mi esposa le hablo a mi hija y esta tuvo que salir dejando a su amiga sola en su cuarto.

Carolina tomó los audífonos y se puso a escuchar música por lo que yo abrí mientras tanto esta página de todorelatos que tanto me gusta, busque la categoría de amor filial y me puse a leer relatos para terminar poniéndome aún más caliente de lo que ya estaba.

Cuando llegó la noche ni si quiera pude acompañar a las mujeres en la cena, estaba tan entretenido con los relatos que no me podía apartar del ordenador. Me dieron las 12 de la noche y fue entonces que escuché un ruido en la cocina. Seguramente era mi esposa que se había levantado por agua ya que a ella le da mucha sed en la noche. Así que, dispuesto a platicar un rato con ella y disculparme por no haber estado en la cena, me puse de pie y fui a la cocina. De inmediato vi entre las sombras que había alguien en el refrigerador. Creyendo que era mí esposa, me dirigí a ella y fue entonces que me percaté de que era Carolina.

Las duras nalgas de su culo lucían firmes y tentadoras frente a mí.

-Dios de mi vida!- murmuré y fue entonces que Carolina se dio la vuelta y me dijo:

-Hola Raúl… vine por una manzana… no se le antoja nada?

-Se me antojan tus 2 melonzotes y tu jugosa papaya… -pensé en decirle al ver que llevaba puesto tan sólo un blusón largo sin sujetador por debajo pero me abstuve y contesté con un simple: "Un vaso de agua linda… es por lo que vine".

Carolina me sonrió coquetamente y ella misma me sirvió el agua.

Yo perfectamente sabía sus intenciones y eso me daba el valor necesario de encararla como hombre.

-No has podido dormir?- le pregunté mientras bebía el agua.

-No, hace bastante calor y me dio un poco de hambre…- contestó mordiendo la manzana provocativamente.

-Si tienes tanta hambre porque no te tragas este par de huevos con chorizo de una buena vez y me dejas de andar tentando hermosa putita adolescente…- pensé y luego le dije- yo tampoco he podido dormir así que estaré viendo una película en la sala. Si gustas puedes acompañarme en lo que te da sueño y te comes tu manzana…

Carolina me miró a los ojos. Parecía estarlo pensando un poco pero esa chica era de pocos frenos así que cuando menos lo pensé ya estábamos los 2 sentados en la sala de la casa con la luz del televisor como única iluminación.

Fue entonces que decidí hacerle unas cuantas preguntas para ir tanteando mi terreno:

-Eres muy bonita Carolina… tienes novio?

-Por ahora no, los chicos son tan inmaduros y tontos que no me atrae desperdiciar mi tiempo en ellos.

-Estoy de acuerdo en lo de tontos. Si yo tuviera tú edad, moriría por salir con una chica tan guapa como tú…

Carolina se sonrojó un poco y se acomodó en su asiento. Al parecer no esperaba un ataque tan directo de mí parte ya que creía ser ella quien llevaría las riendas.

Sin pensarlo 2 veces me acerque a ella y pase mi brazo por detrás de su espalda. En eso volteó a verme y nos miramos a los ojos:

-Sabes que es lo que más me molesta? Que las chicas guapas siempre terminan con chicos que no tienen ni puta idea de cómo tratar a una mujer…

-Como?- preguntó nerviosa.

-Lo que quiero decir es que una chica tan guapa como tú merece ser tratada como una reina y los chicos de tú edad simplemente no saben como hacerlo…

-No entiendo de lo que me habla Raúl…- nuevamente volvió a hablarme de usted. Supongo de los nervios de tener tan cerca a un hombre maduro decidido a todo con ella.

-Dejémoslo así linda. La verdad es que no quiero ofenderte con mi plática de adulto…

-No lo está haciendo… usted es el padre de mi mejor amiga y en usted tengo mi confianza entera.

-Bueno, lo que quiero decir es que por ejemplo muchos chicos no saben como practicar sexo oral de la manera adecuada… no saben tocar a una mujer y por lo tanto no la satisfacen como debe ser. Es que acaso no fue así tu primera vez?

Carolina me miró a los ojos. Dios, que bella era!

-Algo parecido…- contestó tímidamente.

En ese momento mi pene reaccionó y comenzó a erguirse.

-Usted cree que soy bonita??- me preguntó.

-Háblame de tú linda… hasta hace poco ya lo hacías. Y si, porque no he de decírtelo? La verdad es que eres hermosa.

En ese momento no pude más y inclinándome hacia ella, tomé su rostro con mis manos y la bese profunda y apasionadamente.

Carolina abrió su boza y mi lengua pronto aceptó gustosa su invitación por lo que comenzamos prácticamente un "faje" en el sillón de la sala.

Mis manos rápidamente se metieron bajo su blusón y comenzaron a masajear sus ricas tetas.

Carolina gemía ligeramente cuando le pellizcaba sus pezoncitos.

Con el valor que traía, pronto le saque por encima el blusón y la pantaleta dejándola completamente desnuda. Volví a besarla y pronto comencé a succionarle las tetas que se sentían tan firmes y llenas de juventud como tenía años que no sentía.

-OOOHHHHH Señor Raúl… HMMMM Que rico…

Me puse de pie y, desvistiéndome, dejé frente a la mejor amiga de mi hija mi verga completamente erecta y desnuda.

Los ojos de Carolina miraban mi verga sorprendida.

-Anda, agárrala… yo se lo mucho que la deseas…- le dije y enseguida Carolina la tomó en mano derecha y, sin aviso, comenzó a mamármela de una manera poco creíble para un hombre de mi edad.

-AAAAHHHHHHHHHHHHHHH…- Gemí. Vaya que sabía mamar la verga la condenada escuincla!!

Como toda una experta, Carolina se metía más de la mitad de mi verga en la boca.

Su lengua lamía deliciosamente la cabeza mi verga y después me la mamaba como nunca antes lo habían hecho.

-ESTA NIÑA ESTA HECHA UNA PUTITA!- no paraba de repetir mi mente al sentir tan rica mamada.

-Quiero comerme toda su leche señor Raúl…- me dijo carolina viéndome directo a los ojos y sin dejar de mamarme la verga.

En verdad que sabía mamar la verga la condenada pues pasaba su lengua por todos lados de mi verga, me mamaba las bolas e incluso me las mordía para después comerse casi toda mi verga con una maestría de puta fina! Nunca antes me la habían mamado de esa manera y por dios que era una delicia.

-aaahhh!!!- gemía de placer intentando no hacer tanto ruido para que mi esposa no se fuera a despertar.- Aaaahhhh assiii chupame la verga…. Asiii, lo haces muy bien Carolina linda y hermosa hmm…

Comencé a embestirla en la boca con furia sintiendo como la leche estaba por salir de mi verga. Vi como mi verga entraba y salía de esa boquita tan linda y tan sexy. En verdad que me estaba cogiendo su carita linda como tienen idea.

La agarré de la cabeza y metiendo lo más que pude mí verga en su boca comencé a echar chorros de semen de mi verga.

Ella por su parte seguía mamándome la verga perfectamente sin dejar escapar una sola gota de leche.

-Aaahhhhhh eres una putita bien hecha…. Ahhh que ricura….hmmm

Terminé de descargar toda mi leche en su boca y después, con las piernas temblándome del placer, tuve que enviarla a dormir por el miedo a que mi mujer bajara en cualquier momento y me pillara con la amiga de mi hija limpiándome la verga con la boca.

-Es hora de dormir por hoy…- le dije y le di un enorme beso en los labios mientras mis manos recorrían todo su cuerpo deleitándose sobre todo con su hermoso trasero.

-No me puede dejar así… mi conchita esta que arde…- me dijo suplicándome.

-Ya verás que sí puedo… pero, si quieres apagar ese calorcito que tienes entre las piernas, te espero en mi oficina en 1o minutos… ahora ve a ponerte el blusón y a revisar que no haya despertado nadie arriba.

Después de eso, Carolina volvió a hincarse y, tras darle un beso a mi verga en la cabeza, se puso de pie y me volvió a besar para luego darse media vuelta e irse a cumplir con lo ordenado.

A toda prisa fui a mi oficina y posicioné una cámara de mano a la altura que fuera posible grabar lo que estaba por acontecer.

A los pocos minutos Carolina entró en la oficina y tras echar llave nos pusimos a continuar en lo que estábamos.

-No se ha despertado nadie… tu mujer ronca como un toro en su cuarto y tú hija esta más dormida que nunca…- me decía mientras la besaba ansiosamente llevándola a mi escritorio el cual usaría como altar sexual esa noche.

Nuevamente me mamó el pito hasta ponérmelo duro de nuevo y, justo cuando lo saqué de su boca, lucía brillante y más erguido que de costumbre.

Recosté a Carolina completamente desnuda sobre mi escritorio y contemplé lo que estaba a punto de comerme mientras Carolina separaba sus piernas.

Su vagina lucía radiante. Mucho más excitante de lo que había imaginado con esos mechoncitos de vello púbico adornándola en forma de triángulo.

-Oh dios mío…- le dije antes de comenzar a devorar aquél manjar que se me ofrecía como la peor de las putitas.

-AAAHHHHH HMMMM- Gimió Carolina al sentir como mi lengua recorría su abertura ansiosa y gustosa de placer.

-Te voy a hacer venir en mi boca… quiero probar tus juguitos sexuales…- le dije más caliente que nunca mientras lamía de arriba abajo su preciosa abertura y con un dedo comenzaba a juguetear en la entrada de su ano.

Carolina lanzaba sus caderas contra mi cara de la excitación, me jalaba de la cabeza tratando de incrementar sus sensaciones y sus gemidos incrementaban anunciando su pronta venida.

-AAAAHH HMMMMMMM siento que voy a explotar!!!- Gritaba y gemía emocionada.- Lámeme más rápido AAHHHH HMMMMM

Succioné con más fuerza su clítoris y mi dedo penetró su ano haciéndola convulsionarse sobre el firme escritorio. Sus piernas se sacudían y sus ojos se iban en blanco.

-AAAHHHHHHHHHH HMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMM- Gemía inevitablemente.

Cuando se calmó un poco, seguí besando su culo y vagina un rato más hasta que fui subiendo por su abdomen hasta sus ricas pechugas las cuales devoré como loco.

-Estoy lista…métemela… - me dijo y yo no la hice esperar.

Alzándole sus piernas a la altura de mis hombros, guié mi verga a su rica entrada y de un empujón se la hundí.

-AAAAAHHHHH HMMMMMMMMMMMMMMM…- Gemimos esta vez los 2.

Vaya que estaba estrecha Carolina y vaya que se sentía bien follar una carne tan tierna después de tanto tiempo.

Carolina cerró sus ojos y mientras mi pene la penetraba con furia, aproveché para besar sus labios y saciar mi sed de juventud.

Yo estaba tan caliente que difícilmente le aguanté más de 10 minutos. Quería follármela toda la noche pero la excitación me punzaba en la punta del pene al grado que terminé llenándola de semen.

-HMMMM Lléname con tu leche… quiero sentir a los hermanitos de mi amiga dentro de mí…- me dijo sonriendo coquetamente y de inmediato hice lo que me pedía.

La salpiqué de cuanta leche salió de mi pene y finalmente la besé en los labios.

Cuando recuperamos la fuerza, ambos nos pusimos de pie, hicimos una cita en el café al día siguiente para hablar de unas cosas que tenía en mente y, tras despedirnos, le dije a mí pene mientras lo acariciaba:

MUY PRONTO CECILIA VA SER TUYA SÓLO ES CUESTIÓN DE PACIENCIA…- Caminé hacia donde había escondido la cámara y sentado en mi silla reviví los mejores momentos de la follada a la mejor amiga de mi hija.

Los primeros rayos de sol me despertaron habiéndome quedado dormido en mi oficina. De inmediato vi el reloj y noté que mi esposa no debía tardar en levantarse para ir al trabajo. Salí y me di un baño mientras pasando por afuera de la habitación de mi hija notaba completa tranquilidad.

Ya por la tarde me reuní con la mejor amiga de mi hija en el café como habíamos quedado. Aún recuerdo la cara de Carolina cuando le confesé mi siguiente conquista… Debí haberla grabado justo como había grabado nuestro video casero.

Aún con toda la intranquilidad e incertidumbre que sentía Carolina en esos momentos, la metí a mi automóvil en el estacionamiento de aquella plaza y me la follé en el asiento trasero:

-Ni una palabra y manos a la obra si no quieres que cumpla mi amenaza…- le dije a la bella joven quien se quedó más confundida que nunca en su vida.

Los siguientes días estuvieron llenos de cierta tranquilidad. Supongo que el haberme follado a la mejor amiga de mi hija 2 veces seguidas sació un poco mi enorme obsesión sexual.

Seguía espiando a mi hija a través de las cámaras? Si, seguía masturbándome pensando en ella? Claro que si! Por lo que, como verán, aún cuando me tranquilice un poco, jamás deje de desear a mi próxima víctima.

Seguía atormentándome con la idea de acariciar a Cecilia, de besarla y metérsela hasta el fondo. Sabía que aún cuando me había follado a su amiga, cogerme a mi hija sería completamente distinto pues, aún cuando las 2 estaban bien buenas, con mi hija había un toque especial que solo el incesto puede dar; ese toque de lo prohibido y excitante.

Carolina había dejado de frecuentar mi casa y ya solo iba cada bajada de obispo. Supuse que por el miedo de que mi mujer se fuera a enterar de lo sucedido entre ella y yo y, aunque estaba seguro que mi hija ya estaba enterada de lo que había pasado entre su amiga y yo, jamás lo había corroborado con las cámaras ya que como les dije, su amiga ya no iba a casa como era costumbre.

Pero bueno, yo sabía que su amiga cumpliría la parte de aquél trato que habíamos pactado en el café la tarde después de la follada en mi oficina y por ese lado estaba tranquilo. Ahora todos mis deseos estaban enfocados únicamente en mi hija.

Recuerdo muy bien que un sábado mientras mi mujer estaba en la cocina, Cecilia llegó a lucirme unos pantalones muy ajustados color crema que recién se había comprado.

-Como me quedan papi?- me preguntó mientras giraba en el mismo sitio mostrándome su nueva ropa.

Sus sensuales movimientos consiguieron que mi polla se pusiera dura como un fierro de inmediato.

-Bien…- contesté atontado mientras veía como su culo se mostraba más redondo y respingón con ese atuendo.

-Y de adelante?

Enseguida miré su mejor atributo físico delantero: sus senos. Mi hija pareció notarlo y enseguida de manera risueña me dijo:

-No tontis… de ahí no, de aquí…!!- señaló su sexo "inocentemente"- No se me pega mucho?

Fue en ese momento que noté como sus labios de la concha se marcaban perfectamente y la tela del pantalón se metía un poco en la raja. Era como ver un hueco en esa tela tan fina!!

-No… que yo vea no…- mentí.

-Esta bien… entonces estos me llevó a la fiesta de Julio…- dijo mi hija y enseguida se fue meneando las caderas suculentamente.

Miré mi entrepierna y noté que mi verga se notaba bastante. Voltee a todos lados miedoso de que mi mujer me fuera a ver pero no había nadie. Aún así, estaba seguro que mi hija si la había notado y me llene de vergüenza.

Al día siguiente, domingo, mi mujer me pidió que fuera por la plancha de cabello al cuarto de mi hija. Era temprano como las 9 de la mañana por lo que pensé que mi hija aún seguía durmiendo dado la hora que había llegado la noche anterior de la fiesta de su amigo. Pero, al entrar en la habitación, me llevé la sorpresa de que no estaba, supuse que había ido al baño o algo y me puse a buscar la plancha que mi mujer necesitaba.

En eso estaba cuando de pronto, mi hija entró recién salida de la ducha tapada con una toalla.

-Que haces papi?

-Buscando una plancha que tu mamá me ha pedido…

-Aquí ya no esta… la última vez que la vi fue en la sala.

-Tú madre ya ha buscado ahí, me dijo que buscara en tu habitación porque ella la había visto ayer en la noche aquí…- le mentí pues quería estar cerca de ella para ver si lograba ver su cuerpo desnudo aunque fuera de reojo.

Mi hija guardó silencio unos segundos y luego me dijo:

-No voltees porque me voy a cambiar…- luego de eso dejó caer la toalla al suelo y mi mirada discretamente miró hacia uno de los espejos de su cuarto con el que pude ver su espléndida figura completamente desnuda.

Mi hija tenía mojada la espalda al igual que su redondo culo y sus preciosas piernas. Se giró un poco y fue entonces que pude contemplar su frente. Que par de senos más impactantes tenía con esas enormes aureolas rosas y deliciosas!!! Su coñito muy bien recortado al igual que su amiga pero de un tono más claro me hizo sucumbir!!

Rápidamente retiré mi mirada del espejo por miedo a que me fuera a ver.

Luego de eso quizá pasaron 40 o 50 segundos para que mi hija me dijera:

-Ya estoy lista… puedes voltear cuando quieras papi…

Me di la vuelta y mostrando cierta "desilusión" le dije:

-Aquí no hay nada… tú madre debe haber visto mal.

Pasé por un lado suyo sin mirarla a los ojos y tratando de ocultar mi erección hasta que abandoné su habitación.

-No hay nada…- le dije a mi mujer cuando llegué con ella.- En su cuarto no hay nada…

-Buscaste bien?

-Si… pero tuve que salirme porque regreso de bañarse y pues no esta bien que este ahí de metiche…

Luego de eso metí a bañarme más que nada buscando un buen lugar donde pudiera masturbarme a gusto pensando en lo que acababa de ver. En eso estaba, dándole masaje a mi pito caliente, cuando de pronto la cortina de la ducha se abrió imprevistamente y mi hija apareció asomada.

-Papi te estoy hablando…!!

Me quede pasmado y enseguida solté mi pito tratando de ocultarlo por lo que terminé dándole la espalda a mi hija y mostrándole las nalgas.

-Que manera de entrar es esa Cecilia!!!- le grité.- Cierra la cortina inmediatamente!

-Pues no me hacías caso… te he estado hable y hable y no me haces caso así que vine a ver si estabas bien.- me dijo dirigiendo su mirada hacia mis nalgas.

-Bueno ya pero sal que me estoy bañando no ves?????

Mi hija hizo un pucherito con su linda carita y me dijo:

-Pero antes dime si me sienta bien este bikini…- abrió más la cortina y me mostró su cuerpo entallado a un diminuto bikini color rojo que poco hacía por taparle sus hermosas tetas. Hizo un giro sobre sí misma y me preguntó- te parece bien que lo use en el balneario? Iré con Carolina pero como es un balneario público pues… no me da mucha confianza enseñar de más…

Si mi verga ya estaba dura, en ese momento se puso a reventar!!!

Los ojos de mi hija se dirigieron de inmediato a la punta de carne que se asomaba ligeramente por un costado de mi muslo y dijo:

-Me regreso a cambiar… definitivamente me regreso a cambiar…

Terminé de masturbarme y enseguida salí de la ducha con una toalla a la cintura. Busqué a mi mujer y esta se encontraba viendo el televisor sin sospechar lo que sucedía en la casa.

-Vaya, hasta que por fin saliste… ya esta el desayuno preparado. Sólo te estaba esperando a ti y a tu hija quien al parecer irá al balneario con su amiga… por cierto, no sabes porque ya no viene a la casa esa jovencita?

-No, ni lo había notado…- conteste con la cabeza agachada.

-No será que se haya cohibido con tus miradas verdad?- me preguntó mi mujer entre broma y broma.

-No mujer… que cosas dices…?? Apenas es una niña…- contesté a sabiendas que de niña no tenía ya NADA ni la amiga de mi hija ni mi propia hija.

Ese mismo día, durante el desayuno, mi hija no dejaba de mirarme y sonreía con malicia. Era como si recién acabara de hacer una travesura.

Ya cuando mi hija se fue para el balneario, tuve que hacerme otra paja para calmarme un poco.

Por la tarde fue que regresó. Su madre había ido a casa de una ex compañera de trabajo y yo me encontraba viendo la televisión para ese entonces.

-Hola papi…- me dijo caminando con coquetería para darme un beso en la mejilla.- Me voy a mi cuarto para cambiarme de ropa…

-nuevamente saldrás??

-Claro!- me dijo emocionada y a los pocos minutos volvió enfundada en un top negro de tirantes, minifalda y botas. Que cuerpazo!!!- Me veo guapa?- me preguntó.

Y yo, harto de sus juegos, me puse de pie y, tomándola de las manos, le dije:

-A ver… déjame verte mejor…

Hice que abriera sus brazos en forma de cruz para verla en todo su esplendor y no podía creer lo que veía!!!

Su cintura era diminuta, estrecha y compacta. Su vientre liso, sus caderas curvadas, sus piernas largas, firmes y carnosas y sus senos avasalladores. Ni que decir de su rostro angelical. Quedé embriagado con su belleza.

-Puedo preguntar quien es el afortunado con el que saldrás hoy???

En ese momento, mi hija se giró y me jaló hacia ella haciéndome quedar abrazado a su espalda. En ese momento abrí más que nunca los ojos pues su escote me revelaba el mejor par de senos que había visto en mi vida!!! Eran bastante grandes y desafiaban a la gravedad sublimemente.

Enseguida sonó el timbre, era Carolina quien venía a recoger a mi hija. Yo mismo le abrí la puerta aprovechando que mi hija corrió a su cuarto por su bolsa. En los ojos de Carolina se notaba su incomodidad y nerviosismo pero aún así la trate como una amante secreta robándole incluso un beso a escondidas. Se veía divina enfundada en aquél vestido negro tan pegadito! Ganas no me faltaron de follármela ahí mismo como lo había hecho hacía algunas semanas en mi oficina.

-Ya sabes que hacer…

-Si…- respondió cabizbaja.

En eso llegó mi hija y las vi partir.

Mi mujer llegó media hora más tarde, venía muy cansada por lo que me ofrecí a llevarle un vaso de leche hasta la cama. Leche en la que había puesto 2 pastillas molidas que serían capaz de dormir hasta una vaca.

A la media noche sonó el timbre, abrí la puerta y era Carolina quien venía acompañando a Cecilia quien a duras penas podía mantenerse de pie:

-Es una lástima que no puedas quedarte…- le dije a Carolina y esta me respondió fríamente:

-He cumplido con mi parte… no quiero volver a verle nunca en mi vida… me ha entendido?

La despedí y luego fui por mi hija quien estaba sentada en el sillón para ayudarle a subir a su recamara.

Entre tropezones fuimos subiendo las escaleras y al llegar a su habitación la senté en su cama.

Me senté junto a ella y, mirándome a los ojos, me preguntó:

-Me vas a castigar por haberme puesto tan borracha?

Luego de eso me acarició el cabello y comenzó a provocarme. Venía tal y como la había pedido.

Yo hacía el "intento" de resistirme hasta que por fin no pude más y busqué su boca para besarla. Mis manos intentaban desnudarla a toda prisa mientras ella ya se encontraba sentada sobre mi regazo.

Nos fundimos en un interminable beso y el sabor de sus labios me lleno de una lujuria interminable.

-Al fin… al fin vas a ser mía…- no paraba de repetirle.- Que boca tan sabrosa tienes… quiero comerte todita…

-Yo también quiero que me comas papi… cómeme como te comiste a mi amiga Carolina la otra noche…

Deslizando las manos por su espalda volví a atraerla hacia mí para seguir besándonos y jugar con nuestras lenguas.

Mis manos fueron recorriendo la línea de su columna vertebral de arriba abajo hasta que se pararon en su suculento culo el cual apretujé con fuerza.

Sus manos juguetonas pasaban por mi cabello y luego me arañaban por la espalda.

Mi hija se quitó el top y por fin vi en todo su esplendor el par de chupones que mi hija se cargaba!!! Esas 2 montañas gemelas que tanto me habían quitado el sueño estaba a punto de devorarlas!! Eran duras como piedras y estaban bien erguidas a pesar de no traer sujetador.

Sus pezones eran de otro mundo Ese par de regalos del cielo pronto se fueron a estrellar en mi rostro y abriendo la boca lo más que pude comencé a chupárselas como loco.

Ya no éramos personas, si no animales en celo!!.

-HMMMM que deliciosas tetas tienes hijita…

Que pedazo de perra tenía sentada sobre mí pito. La muy zorra se terminó de desnudar e hincándose frente a mí me bajó el pantalón para sacar alegremente mi pito y comenzar a mamármelo.

-Goza papi…sé que te gusta mucho…sé que esto es lo que has querido…

-AAHHHHHH HMMMMMMM Calla y sigue chupando… HMMMMMM No tienes idea de lo mucho que había soñado con este momento!!!

Vi a mi hija comerme la polla varios minutos hasta que, volviéndola a sentar sobre mi regazo, nos miramos a los ojos llenos de lujuria y deseo. El momento había llegado.

Tras abrirse bien su linda panochita, comencé a penetrarla con mi polla metiéndosela hasta que quedó sentada completamente sobre mi regazo.

-OHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH… HMMMM- Gemimos los 2. Mi hija estaba TAN estrecha…!!

No podía creer lo que estaba pasando. Al fin se la había metido a mi hija, le estaba haciendo el amor de verdad, no era un sueño!!!

Tras un buen rato de ver como mi hija me cabalgó y de ver como mi verga entraba y salía de ella con una facilidad pasmosa, mi niña empezó gemir y retorcer como toda una zorrita.

-AAAAAHHH HMMMM papito Hmmm

Del cariño inicial de la cogida, esta pasó a ser más salvaje e indecente! Pronto sus melones rebotaban contra mi cara y mi hija subía y bajaba sobre mi palo a una velocidad descomunal.

El sonido del sexo era escalofriante y despertaría hasta a un muerto pero estaba seguro de que mi mujer aún dormía con la carga de pastillas que le suministre antes.

-AAAAHHHH ASSIII PAPI DAMEEE RÓMPEME EN DOSSS HMMMM COGEME COMO A CAROLINAAAA HMMMM

Fuerza y un enorme ímpetu imprimí en la follada hasta que por fin no aguante más y el orgasmo llegó con litros de semen que inundaron la vagina de mi hija.

-AAAHHHHH HMMMMMMMMMMMMM AAAAAHHHHH

Terminamos echados y acurrucados en su cama. Los dos estábamos completamente desnudos y continuábamos acariciándonos y besándonos con locura.

Más tarde esa misma noche me la volví a follar.

No cabe duda que ese fue el día en que mi perversa obsesión se hizo al fin realidad.

Y, para aquellos que se preguntan que fue lo que platiqué con Carolina aquella tarde en el café pues, creo que eso esta de sobra… el trato fue mi hija por mi silencio con sus padres y el mundo entero mostrando aquél video que filmé en mi oficina…