Capítulo 8: Señal
Lunes por la mañana. Patricia escribió primero.
Nada raro. Nada que no pudiera justificarse.
“Che, me compré la antena esa (star l1nk)… ¿la podés instalar?”
Leí el mensaje.
No contesté enseguida.
Sabía que iba a decir que sí.
Pero no era solo eso.
Pasaron unos segundos.
Entonces llegó el segundo mensaje.
“¿Cuándo podés venir?”
Ahí sí.
Me quedé mirando la pantalla un momento más.
Pensando.
A la mañana, sus nenas están en la escuela.
El marido trabaja.
Se queda sola.
“Mañana a la mañana puedo” - contesté
Tres puntitos.
Desaparecen.
Vuelven. Escribiendo…
“Dale,dale. Te espero”
Nada más. Y nada menos.
Al día siguiente llegué cerca de las nueve. Me atiende Patricia muy de entrecasa, como si recién se levantara, un shortcito holgado, un remerita cortita, dejando su abdomen a la vista.
La casa estaba en silencio.
Demasiado.
—¿Las nenas? —pregunté apenas entré.
— y en la escuela. – contesto Patricia
—¿Y Abel…? (su marido)
—Trabajando.
Asentí.
No hacía falta más.
La antena estaba en una caja, apoyada contra la pared.
—¿Ahí va?—pregunté.
—Donde vos digas, vos sos el que sabes! —respondió.
Subí al techo.
El sol ya pegaba fuerte.
El aire no corría.
De esos días pesados, donde todo se siente más cerca de lo que debería.
Tardé un rato.
Cuando bajé, estaba en la cocina.
Como si nada.
—¿Listo?—preguntó.
—Sí, si,ya lo configuré...
—¿y Funciona?
—Sí, claro. Proba con tu cel…
Abrió la heladera.
—¿Querés agua?
—Sí, porfa
Me alcanzó un vaso frío.
Tomé un largo trago.
El calor seguía ahí.
—Hace mucho calor —dije.
—Sí… lo normal supongo.
Silencio. La tensión se sentía.
—Si querés… podés bañarte acá, no hay drama —tiró, casi sin mirarme.
La miré un segundo, tratando de descifrarla. No hizo falta pensar demasiado.
—Dale, la verdad que si. ¿Dónde? —pregunté.
—Pasa al baño del fondo. Respondió, haciendo algo en la cocina.
Fui.
Cerrar lapuerta no cambió nada.
La sensación seguía.
Me desnudé, abrí la ducha. Lo analice un segundo ¿Qué hago desnudo en la casa de mi cuñada? La situación me calentaba y mi verga se comenzó a despertar.
Era estar ahí.
En su casa.
Solos.
Después de todo lo que veníamos jugando.
Respiré hondo.
Pero no bajó.
Al contrario.
El golpe en la puerta fue suave.
—¿Carlos, te dejo la toalla?, dijo y directamente paso al baño
Yo no había cerrado las cortinas de la ducha.
Patricia entró, diciendo “te traje la toalla”.
Me miro desnudo, y me dijo “La cortina esta para cerrar y que no salga el agua, nada haces bien?”
Terminó la frase y quedo mirando, observando, contemplando. Subió la vista de nuevo, pero no se fue.
Yo tampoco hice nada para cubrirme.
—¿Veo que encontraste el jabón? —dijo, señalando sin mucha precisión.
Sonreí apenas.
—Sí, tranquila… me arreglo.
—Al final… —murmuró— no había tan poco para ver.
La miré.
—“Pensé que no había nada interesante”- le contesté
Solo sonrió, dejando la toalla y la puerta entreabierta.
Esta vez ya no había ninguna duda, de cómo iba a continuar la historia.
Capitulo 9 - ¿y ahora?
Sali de bañarme, me sequé. Me envolví con la toalla
Y Salí.
Patricia estaba en la cocina, parada, recostada en la mesada.
Nos miramos. Avance hacia ella sin decir nada.
Ella me ve. Y me dice: ¿ya terminaste?
Conteste su pregunta, con un beso en la boca, apretándola contra mi. Una mano en su cola, y con la otra agarrándole la cara.
Ella primero se sorprendió, pero no tardó en seguir mis besos. Sus manos primero apretaron mis brazos, pero rápidamente busco mi verga, que estaba dura, desde hace mucho.
Deje caerla toalla y quede completamente desnudo. Y ella no paraba de tocarme, de admirarme. Yo solo quería una cosa.
Nos besamos un rato mas y la di vuelta. Se apoyo contra la mesada, y le bese el cuello de espaldas, y le baje el short y la tanga de un solo movimiento, ella separo un poquito las piernas, invitándome.
Yo baje, y comencé a chuparle la cola, mordi sus nalgas, y también su concha. Patricia estaba muy mojada. Su cola era demasiado grande. Mucho mas que el culo de mi novia.
No quería esperar mas, me levanté, me puse atrás de ella, acomode mi verga, meti un poco, la saque, y volvi a meterla esta vez completa. Se la meti hasta el fondo y Patricia gimió. La apreté un ratito, contra la mesada, la sostuve. Con la verga toda adentro.
- ¿Me sentís? - pregunté.
- Siiii, como no te voy a sentir! – me respondió entre gemidos.
La agarre de la cintura y comencé a cogerla, ella trataba de sostener mis embestidas atajandonse con fuerza de la mesada. La tenia! La tenia servida para mi. A Disposicion como siempre quise.
“Mira loque es este culo”, exclame. Mientras la nalgueaba, y apretaba sus nalgas intercaladamente. Miraba como mi verga entraba y salía. Estaba maravillado con esa imagen que tanto fantaseé.
Se giro, mirándome a los ojos: “Te gusta que sea mas grande que el de Cinthia?” me dijo haciéndose la puta.
Me volvi loco y comencé a cogerla con fuerza. Como si solo fuera un hueco.
Senti que estaba por acabar, asi que saque la verga y le pedi que la chupe. Aun no queria terminar.
Me retire un poco. La miré un momento.
Y fue ahí donde entendí que finalmente había dejado de pelear.
Patricia bajó la mirada.
Y lentamente se arrodilló frente a mí.
Entregándose.
Como si toda la tensión de los últimos meses hubiera terminado exactamente ahí.
Y en su forma de mirarme ya no quedaba nada de aquella mujer que fingía indiferencia.
Solo ganas.
Solo tensión acumulada durante meses explotando de golpe.
La acerqué más hacia mí.
—¿Ahora también vas a decir que no había nada interesante? , le dije mientras le ponía la verga sobre la cara.
Patricia soltó una risa corta, nerviosa.
—Callate…—murmuró.
Arrosillada me agarro la verga de la base. Mi verga era casi tan larga como su cara. Comenzo a chupar, se ayudaba con ambas manos. Mi verga era demasiado gorda para su boca, era un placer ver su carita tan chiquita tan colapsada.
Me miraba a los ojos de vez en cuando mientras chupaba.
“Esto querias eeh”, le decía mientras ella no paraba de chupar.
Metela toda le dije, ordenandola.
Se sonrió, e intentó hacerlo. Yo la ayudaba empujando desde su nuca. Pero no entraba era demasiado para ella.
Saque mi verga y se la puse arriba de la cara de nuevo, ella sonrio. Disfrutaba tenerla asi.
Después se levantó y me llevó de la mano hasta la habitación.
Me empujó suavemente sobre la cama.
Y por primera vez desde que todo había empezado… dejó completamente de esconder lo que quería.
Se sento arriba mio y comenzó a cabalgar, se podía notar que me estaba disfrutando, todo hasta arriba, y se sentaba con fuerza. Mirándome a los ojos con placer, lejos quedo la Patricia combativa, hoy la tenia entregada a mi, entregada al placer.
Patricia seguía subiendo y bajando, aumentando la intensidad. Yo me tome un segundo para apreciarla, sus tetas pequeñas y caídas por amamantar, su piel blanca, su abdomen algo flácido, su cara de desencajada, buscando solo el disfrute, buscando solo tener toda mi verga adentro suyo.
Ella estaba en trance, no paraba, mis manos apretaban fuerte tus nalgas. Y con mi pelvis acompañaba sus movimientos, era increíble. En un momento le pido: “para!”, ella hace caso omiso. Vuelvo a insistir: “para que voy a acabar!", ella hace todo lo contrario. Parece que mis palabras la motivaron aun mas, aceleró el movimiento, mas prolongados, mas bruscos, casi me cogia con violencia y mirándome a los ojos me dice “acaba! Acabame adentro”
El placer fue insdescriptible. Solte chorros y chorros de semen dentro de Patricia, que siguió moviéndose hasta sacar la ultima gota…
El placer terminó de golpe.
Y aun después, Patricia siguió pegada a mí, respirando agitada.
Como si tampoco quisiera salir de ese momento.
No queria que salga de ella.
El silencio llenó la habitación.
Y por primera vez desde que había empezado este juego…
ya no quedaba nada por negar.
Continuará…


Lunes por la mañana. Patricia escribió primero.
Nada raro. Nada que no pudiera justificarse.
“Che, me compré la antena esa (star l1nk)… ¿la podés instalar?”
Leí el mensaje.
No contesté enseguida.
Sabía que iba a decir que sí.
Pero no era solo eso.
Pasaron unos segundos.
Entonces llegó el segundo mensaje.
“¿Cuándo podés venir?”
Ahí sí.
Me quedé mirando la pantalla un momento más.
Pensando.
A la mañana, sus nenas están en la escuela.
El marido trabaja.
Se queda sola.
“Mañana a la mañana puedo” - contesté
Tres puntitos.
Desaparecen.
Vuelven. Escribiendo…
“Dale,dale. Te espero”
Nada más. Y nada menos.
Al día siguiente llegué cerca de las nueve. Me atiende Patricia muy de entrecasa, como si recién se levantara, un shortcito holgado, un remerita cortita, dejando su abdomen a la vista.
La casa estaba en silencio.
Demasiado.
—¿Las nenas? —pregunté apenas entré.
— y en la escuela. – contesto Patricia
—¿Y Abel…? (su marido)
—Trabajando.
Asentí.
No hacía falta más.
La antena estaba en una caja, apoyada contra la pared.
—¿Ahí va?—pregunté.
—Donde vos digas, vos sos el que sabes! —respondió.
Subí al techo.
El sol ya pegaba fuerte.
El aire no corría.
De esos días pesados, donde todo se siente más cerca de lo que debería.
Tardé un rato.
Cuando bajé, estaba en la cocina.
Como si nada.
—¿Listo?—preguntó.
—Sí, si,ya lo configuré...
—¿y Funciona?
—Sí, claro. Proba con tu cel…
Abrió la heladera.
—¿Querés agua?
—Sí, porfa
Me alcanzó un vaso frío.
Tomé un largo trago.
El calor seguía ahí.
—Hace mucho calor —dije.
—Sí… lo normal supongo.
Silencio. La tensión se sentía.
—Si querés… podés bañarte acá, no hay drama —tiró, casi sin mirarme.
La miré un segundo, tratando de descifrarla. No hizo falta pensar demasiado.
—Dale, la verdad que si. ¿Dónde? —pregunté.
—Pasa al baño del fondo. Respondió, haciendo algo en la cocina.
Fui.
Cerrar lapuerta no cambió nada.
La sensación seguía.
Me desnudé, abrí la ducha. Lo analice un segundo ¿Qué hago desnudo en la casa de mi cuñada? La situación me calentaba y mi verga se comenzó a despertar.
Era estar ahí.
En su casa.
Solos.
Después de todo lo que veníamos jugando.
Respiré hondo.
Pero no bajó.
Al contrario.
El golpe en la puerta fue suave.
—¿Carlos, te dejo la toalla?, dijo y directamente paso al baño
Yo no había cerrado las cortinas de la ducha.
Patricia entró, diciendo “te traje la toalla”.
Me miro desnudo, y me dijo “La cortina esta para cerrar y que no salga el agua, nada haces bien?”
Terminó la frase y quedo mirando, observando, contemplando. Subió la vista de nuevo, pero no se fue.
Yo tampoco hice nada para cubrirme.
—¿Veo que encontraste el jabón? —dijo, señalando sin mucha precisión.
Sonreí apenas.
—Sí, tranquila… me arreglo.
—Al final… —murmuró— no había tan poco para ver.
La miré.
—“Pensé que no había nada interesante”- le contesté
Solo sonrió, dejando la toalla y la puerta entreabierta.
Esta vez ya no había ninguna duda, de cómo iba a continuar la historia.
Capitulo 9 - ¿y ahora?
Sali de bañarme, me sequé. Me envolví con la toalla
Y Salí.
Patricia estaba en la cocina, parada, recostada en la mesada.
Nos miramos. Avance hacia ella sin decir nada.
Ella me ve. Y me dice: ¿ya terminaste?
Conteste su pregunta, con un beso en la boca, apretándola contra mi. Una mano en su cola, y con la otra agarrándole la cara.
Ella primero se sorprendió, pero no tardó en seguir mis besos. Sus manos primero apretaron mis brazos, pero rápidamente busco mi verga, que estaba dura, desde hace mucho.
Deje caerla toalla y quede completamente desnudo. Y ella no paraba de tocarme, de admirarme. Yo solo quería una cosa.
Nos besamos un rato mas y la di vuelta. Se apoyo contra la mesada, y le bese el cuello de espaldas, y le baje el short y la tanga de un solo movimiento, ella separo un poquito las piernas, invitándome.
Yo baje, y comencé a chuparle la cola, mordi sus nalgas, y también su concha. Patricia estaba muy mojada. Su cola era demasiado grande. Mucho mas que el culo de mi novia.
No quería esperar mas, me levanté, me puse atrás de ella, acomode mi verga, meti un poco, la saque, y volvi a meterla esta vez completa. Se la meti hasta el fondo y Patricia gimió. La apreté un ratito, contra la mesada, la sostuve. Con la verga toda adentro.
- ¿Me sentís? - pregunté.
- Siiii, como no te voy a sentir! – me respondió entre gemidos.
La agarre de la cintura y comencé a cogerla, ella trataba de sostener mis embestidas atajandonse con fuerza de la mesada. La tenia! La tenia servida para mi. A Disposicion como siempre quise.
“Mira loque es este culo”, exclame. Mientras la nalgueaba, y apretaba sus nalgas intercaladamente. Miraba como mi verga entraba y salía. Estaba maravillado con esa imagen que tanto fantaseé.
Se giro, mirándome a los ojos: “Te gusta que sea mas grande que el de Cinthia?” me dijo haciéndose la puta.
Me volvi loco y comencé a cogerla con fuerza. Como si solo fuera un hueco.
Senti que estaba por acabar, asi que saque la verga y le pedi que la chupe. Aun no queria terminar.
Me retire un poco. La miré un momento.
Y fue ahí donde entendí que finalmente había dejado de pelear.
Patricia bajó la mirada.
Y lentamente se arrodilló frente a mí.
Entregándose.
Como si toda la tensión de los últimos meses hubiera terminado exactamente ahí.
Y en su forma de mirarme ya no quedaba nada de aquella mujer que fingía indiferencia.
Solo ganas.
Solo tensión acumulada durante meses explotando de golpe.
La acerqué más hacia mí.
—¿Ahora también vas a decir que no había nada interesante? , le dije mientras le ponía la verga sobre la cara.
Patricia soltó una risa corta, nerviosa.
—Callate…—murmuró.
Arrosillada me agarro la verga de la base. Mi verga era casi tan larga como su cara. Comenzo a chupar, se ayudaba con ambas manos. Mi verga era demasiado gorda para su boca, era un placer ver su carita tan chiquita tan colapsada.
Me miraba a los ojos de vez en cuando mientras chupaba.
“Esto querias eeh”, le decía mientras ella no paraba de chupar.
Metela toda le dije, ordenandola.
Se sonrió, e intentó hacerlo. Yo la ayudaba empujando desde su nuca. Pero no entraba era demasiado para ella.
Saque mi verga y se la puse arriba de la cara de nuevo, ella sonrio. Disfrutaba tenerla asi.
Después se levantó y me llevó de la mano hasta la habitación.
Me empujó suavemente sobre la cama.
Y por primera vez desde que todo había empezado… dejó completamente de esconder lo que quería.
Se sento arriba mio y comenzó a cabalgar, se podía notar que me estaba disfrutando, todo hasta arriba, y se sentaba con fuerza. Mirándome a los ojos con placer, lejos quedo la Patricia combativa, hoy la tenia entregada a mi, entregada al placer.
Patricia seguía subiendo y bajando, aumentando la intensidad. Yo me tome un segundo para apreciarla, sus tetas pequeñas y caídas por amamantar, su piel blanca, su abdomen algo flácido, su cara de desencajada, buscando solo el disfrute, buscando solo tener toda mi verga adentro suyo.
Ella estaba en trance, no paraba, mis manos apretaban fuerte tus nalgas. Y con mi pelvis acompañaba sus movimientos, era increíble. En un momento le pido: “para!”, ella hace caso omiso. Vuelvo a insistir: “para que voy a acabar!", ella hace todo lo contrario. Parece que mis palabras la motivaron aun mas, aceleró el movimiento, mas prolongados, mas bruscos, casi me cogia con violencia y mirándome a los ojos me dice “acaba! Acabame adentro”
El placer fue insdescriptible. Solte chorros y chorros de semen dentro de Patricia, que siguió moviéndose hasta sacar la ultima gota…
El placer terminó de golpe.
Y aun después, Patricia siguió pegada a mí, respirando agitada.
Como si tampoco quisiera salir de ese momento.
No queria que salga de ella.
El silencio llenó la habitación.
Y por primera vez desde que había empezado este juego…
ya no quedaba nada por negar.
Continuará…


7 comentarios - Mi cuñada me desea - Parte 5