Por supuesto: este nuevo serial es la continuación de "Confiesa que hizo en fiesta y me animó a pedirle fantasia" -incluso mejor titulada-. No empezaré con un resúmen, ya que lo hice en varios capítulos de los 11 previos, por necesidad y rumbo del relato o para profundizar situaciones que lo ameritaban o por el simple hecho de retomar un hilo que permita recordar escenas específicas y muy relevantes.
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Protagonistas: Celeste. 31 años. En pareja con convivencia de 5 años. Inteligente, sagaz, anaítica, valiente, confiable, sin un historial de sumisión o complacencia masculina. Sensata, compañera de su pareja, leal, con valores en las antípodas al egoísmo. Pero, un viernes... se convirtió en otra, no tan confiable, para nada analítica, muy egoista.
Gabriel. 33 años. Pareja de Celeste. Curioso, respetuoso de las reglas pautadas en su relación, jamás se tomó el atrevimiento de realizar nada que Celeste no lo supiera de antemano. Querido y respetado por ex compañeras/os y amigas/os de Celeste, salvo por Esteban, de su misma edad, quien no cesaba en su obsesión, nacida 15 años atrás, por tener "algo" con ella, quien ya le había dicho con contundencia su desinterés en él y su situación con su novio. Estas actitudes irrespetuosas de Esteban forjaron en Gabriel la imagen de su rival. Pues también tomaba sus intentos con su novia como formas de ignorarlo, ningunearlo.
Esteban. 33 años. Mitad del grupo (en el que más chicas había) lo deseaban por la fama sexual que portaba mientras que la otra mitad lo llevaba entre ceja y ceja por la pedantería que no ocultaba precisamente por su forma altiva de potenciar el mito de una pija enorme y su poder de seducción, aunque él iba por Celeste.
Valeria. Casi 31 años. Amiga de Celeste desde siempre a quien consideraba su confidente aunque Celeste con ella era menos confesora. Con fama de ser la más trola del grupo y de no conservar un mínimo de fidelidad: todos sus noviazgos terminaban cuando su enamorado descubría uno o varios amantes. Valeria es como el Dr. Frankenstein en este relato: dias atras, viernes, se juntó toda la barra en su casa con motivos de su cumpleaños. Al llegar la pareja Gabriel y Celeste, esta última pregunta si alguien sabía en donde podía encontrar a Valeria para saludarla hasta que da con ella, encerrada en su cuarto, sola, escuchando música y tomando whisky. Cuando Celeste le da el Feliz Cumpleaños descubre con asombro y curiosidad como Valeria, sin ocultarse, aspira cocaina. Si bien describimos a Celeste como uns chica de carácter, a quién dificilmente se le pudiera manejar, su necesidad de investigar todo ávida de conocer le aceptó a Valeria 2 rayas gruesas que provocaron en la joven un repetino e irreflenable deseo sexual, sin control, sin miedos, sin inhibiciones. Esa noche otra Celeste afloró. Sin notar el paso del tiempo, entre cocaina y whisky, Celes se mostró compinche de la del cumpleaños. Su excitación sexual, potenciada con su total libertad mental la encontró teniendo una "leve" secuancia lésbica con Vale. Besos sucios y obscenos los cuales daban paso a una jalada de merca, un sorbo de whisky y vuelta a empezar. En un segundo de lucidez y placer vió como su amiga cruzó piernas con ella, tijereteando como dos chicas que no necesitan hombres. Hizo un stop. Dió 2 últimas aspiradas y salió del cuarto cruzándose con Esteban quien le ofreció un Marlboro. Por pedido de Gabriel, su novio, Celeste habia dejado el tabaco hacia 3 años pero caliente en extremo produjo que ese encuentro masculino justamente con quien más la buscaba le impidiera negarse, fumandose uno. Bajó las escaleras y el deseo por revolcarse con cada chico que veia -el novio de una de sus amigas, el futuro esposo de otra- volvía incoherente su accionar. Al salir al jardín el padre de Valeria, Don Carlos, otro protagonista, a quien conocía desde sus 15 años -visiblemente él también bajo los efectos de la cocaina- provocó otra situación inédita: le dijo que le encantaría que volviera algún dia en el que ni Valeria ni su esposa se encontrasen. "Solo dime SI" arriesgó Don Carlos. En alto estado sexual, sintiendose muy puta, Celeste le dijo al oido "Si. Si. Y si." riéndose. La resolución al planteo del papá de su amiga, que para Celeste seguramente por su estado, pretendió que se entendiera como una broma no lo fue. Que Carlos se llenara su mano con una de sus nalgas, sosteniéndola fuértemente y por unos segundos extensos la confundió aun más... ¿Alguien los habrá visto?
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Ambos recuerdan cuando el creador comenzó a modelar su escultura. Celeste temblaba por la admiración, el deseo, la sensación de estar subordinada a las decisiones de César, simultáneamente no podía soportar más: deseaba sexo pero a diferencia de lo experimentado el viernes no le daba lo mismo cualquier verga, cualquier tipo. Ya había elegido. Su objetivo: enamorar a César, ser su novia sin abandonar lo puta, sucia, turbia, morbosa, perversa que provocaba orgullo en ella: era todo eso y más. No era como las otras.

Si bien su relación con Gabi, 5 años y conviviendo daba lugar a un análisis convencional: chico, chico, enamorados, viven la ilusión de la pareja eterna, se protejen, se cuidan, confian... ¡Ah, el amor! todos sabían que, aunque ambos al morir continuaran juntos, llenos de hijos y nietos lo anormal venía en la naturaleza de Celeste. Si, claro: ella amaba, ella cuidaba, ella era fiel -bueno hasta hace unos dias- solo que no tomaba el vínculo como algo idílico, del tipo "Kate Winslet-Leonardo Di Caprio" en ls cubierta del Titanic. La protagonista de este relato necesitaba los pies sobre la tierra, y que sus análisis o conclusiones dieran la suma justa. Gabriel no era un novio celoso, posesivo, machista. Él la admiraba, la dejaba ser y la potenciaba. Con eso a Celes le sobraba para elegirlo por sobre los pedantes, los babosos, los frívolos, los falto de ideas propias. Y ambos amaban el arte: música, cine, teatro, literatura y artes plásticas. Ahora aparecía César. De la nada."Era un amigo de Ban" pensó "solo eso" y en esa Montaña Rusa en la que a ella invitaron, se dejó llevar al punto de no regreso... se suman dos datos claves: que con el rechazo que Gabi profesaba por él, lo proponga a Esteban para ver como se la garchaba cuando decidieron probar fantasía de su novio le produhi sentimientos encontrados. ¿Su novio se reconocía inferior a su rival y por eso le entregaba el preciado premio que a Ban le quitaba el sueño? Si era asi, a Celes la admiración por Gabi cambiaba de manos: sin seguir batallando, su chico se rendía ante su enemigo y como sucedía en Roma o Grecia, cuando un gran luchador, prácticamente invencible era derrotado hasta la muerte, era ley que sin más su propia esposa se presentaba ante el vencedor en un gesto de admiración entregandole su carne, pasando a ser suya. Esa deducción mutó en otra, más soez. Ante la dimisión de su pareja, Esteban se plantaba ganador imagen que a Celes le produjo un click. Ese tipo que tanto la buscó no portaba nungún atractivo para ella, nada de él le resultaba destacable... salvo que Gabriel lo agigantó al reconocerlo superior. Fue asi que si todo lo que hallaba atractivo en Gabi se mudaba a su rival, su pareja misma lo erigía en el trono. Y ahi renació en ella los recuerdos de los halagos a Esteba: no solo amigas de ella habían tenido sexo con él, confesando calientes que tenía la pija más rica, dura, gorda, regalando el más increíble placer... Ban, un hedonista pagado de si mismo, con su narcisismo que le daba un aura de seguridad. Era un amante erógeno y Celes moría por entregarse al rival al que su novio ni había querido enfrentar. También ella evaluó el morbo de Gabi. Verla gemir acabando al ser cogida por su enemigo sin dudas estaba pletórico de oscuridad lo que no hacía más que achicar el respeto a su chico y elevar su necesidad de Esteban. El sábado, algo ocurrió que según dijo Ban, Gabriel bardeó con la policia y se lo llevaron preso. Ella en la ducha, ajena, se encuentra con una serie de sorpresas sexuales, de altísima novedad y placer que Ban le tenía preparadas. Y no pudo rendirse. No quería. Celeste esa noche se olvidó de quien era ella, sepultó enojada a Gabriel y fue vejada de todas formas durante 15 horas. ¿Como revivir el respeto y admiración por quien era su pareja? César apareció. Culto, artista, creo de ella y con ella una obra viviente. ¡Y asi, inmóvil, le hizo el culo, como si ella fuera realmente una escultura. Si, le faltaban altas dosis del sadismo, morbo, depravación de Esteban pero ella podía inducirlo ya que era obvio que a César no le costaría sumar el podrido cerebro de Celeste. En cambio, Esteban jamás adquiriría la parte intelectual que diferenciaba al artista...

La inmensa fuerza y calentura de Frank hizo que ocupara su lugar. Celeste no sabe como lo logró, pero su grueso vergón, largo, lechoso, penetró el agujero pequeño que a propísito César creo y el can... estaba otra vez montándola. ¡Algo más a favor del creador! Esteban no tenía un Frank.
Los bombeos eran increíblemente sabrosos, poseían su parte de violencia de la que tanto hablan y tanto excita a las mujeres y su particular, jugosa, gorda y laga poronga no paraba de tirar leche. Celeste ante los embates furiosos de Frank, se dió cuenta e que podia moverse un poco mejor: la arcilla seca se había resquebrajado... en unos minutos ya no estaba bañada en el material con el que César la habia convertido en su obra, la escultura de Celes se rompió y ella cayó al piso boca arriba y desnuda... Frank se relamía. El olor sexual que emanaba de su concha era un llamado que no iba a perderselo.
No tuvo tiempo a evaluar lo sucedido. A penas pudo, Celeste se vió en la posición habitual de los seres humanos: estaba siendo garchada nuevamente por Frank en un misionero y a tono de como ella se definió: una yegua en celo.
El plato de merca estaba roto y al menos 3 gramos de cocaina se esparcían por todo el piso. Celes juntó un puñado con dos dedos y lo aspiró como pudo, ya que con el veloz y potente bombeo de Frank su cuerpo era una muñeca revoleada por un gigante. Al aspirar una y otra vez, bruscamente llenó su palma y hundió su nariz inhalando lo más posible. Entre lo físico y lo que empezaba a pudrir su cabeza, balbuceaba algo parecido a "Ay, dame, dame, dame. Esto quiero para mi vida. Ser libre sin importarme los que se atrevan a juzgarme". Frank, también hundió la trompa en un enorme bulto de cocaina... y si, la aspiró. Y enloqueció. Era el macho de la manada y sin comprender lo que pasaba en sus estímulos y delirios redobló poleta, calentura, dominación... un chorro de su espesa leche fue un anticipo pues faltaban al menos 10 torrentes más. Su chota inagotable iba a ser un surtidor. Y algo claro, conciso y visible: Frank había elegido a Celeste como la hembra preferida de su jauría y ya había logrado 7 de sus orgasmos múltiples....

------ ¿Sigue? -----
---- Parece que para Celes hay más sorpresas ----
Link pt 1:
https://www.poringa.net/posts/relatos/6327314/Confiesa-que-hizo-en-fiesta-y-me-animo-a-pedirle-fantasia-1.html#comment-292453
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Protagonistas: Celeste. 31 años. En pareja con convivencia de 5 años. Inteligente, sagaz, anaítica, valiente, confiable, sin un historial de sumisión o complacencia masculina. Sensata, compañera de su pareja, leal, con valores en las antípodas al egoísmo. Pero, un viernes... se convirtió en otra, no tan confiable, para nada analítica, muy egoista.
Gabriel. 33 años. Pareja de Celeste. Curioso, respetuoso de las reglas pautadas en su relación, jamás se tomó el atrevimiento de realizar nada que Celeste no lo supiera de antemano. Querido y respetado por ex compañeras/os y amigas/os de Celeste, salvo por Esteban, de su misma edad, quien no cesaba en su obsesión, nacida 15 años atrás, por tener "algo" con ella, quien ya le había dicho con contundencia su desinterés en él y su situación con su novio. Estas actitudes irrespetuosas de Esteban forjaron en Gabriel la imagen de su rival. Pues también tomaba sus intentos con su novia como formas de ignorarlo, ningunearlo.
Esteban. 33 años. Mitad del grupo (en el que más chicas había) lo deseaban por la fama sexual que portaba mientras que la otra mitad lo llevaba entre ceja y ceja por la pedantería que no ocultaba precisamente por su forma altiva de potenciar el mito de una pija enorme y su poder de seducción, aunque él iba por Celeste.
Valeria. Casi 31 años. Amiga de Celeste desde siempre a quien consideraba su confidente aunque Celeste con ella era menos confesora. Con fama de ser la más trola del grupo y de no conservar un mínimo de fidelidad: todos sus noviazgos terminaban cuando su enamorado descubría uno o varios amantes. Valeria es como el Dr. Frankenstein en este relato: dias atras, viernes, se juntó toda la barra en su casa con motivos de su cumpleaños. Al llegar la pareja Gabriel y Celeste, esta última pregunta si alguien sabía en donde podía encontrar a Valeria para saludarla hasta que da con ella, encerrada en su cuarto, sola, escuchando música y tomando whisky. Cuando Celeste le da el Feliz Cumpleaños descubre con asombro y curiosidad como Valeria, sin ocultarse, aspira cocaina. Si bien describimos a Celeste como uns chica de carácter, a quién dificilmente se le pudiera manejar, su necesidad de investigar todo ávida de conocer le aceptó a Valeria 2 rayas gruesas que provocaron en la joven un repetino e irreflenable deseo sexual, sin control, sin miedos, sin inhibiciones. Esa noche otra Celeste afloró. Sin notar el paso del tiempo, entre cocaina y whisky, Celes se mostró compinche de la del cumpleaños. Su excitación sexual, potenciada con su total libertad mental la encontró teniendo una "leve" secuancia lésbica con Vale. Besos sucios y obscenos los cuales daban paso a una jalada de merca, un sorbo de whisky y vuelta a empezar. En un segundo de lucidez y placer vió como su amiga cruzó piernas con ella, tijereteando como dos chicas que no necesitan hombres. Hizo un stop. Dió 2 últimas aspiradas y salió del cuarto cruzándose con Esteban quien le ofreció un Marlboro. Por pedido de Gabriel, su novio, Celeste habia dejado el tabaco hacia 3 años pero caliente en extremo produjo que ese encuentro masculino justamente con quien más la buscaba le impidiera negarse, fumandose uno. Bajó las escaleras y el deseo por revolcarse con cada chico que veia -el novio de una de sus amigas, el futuro esposo de otra- volvía incoherente su accionar. Al salir al jardín el padre de Valeria, Don Carlos, otro protagonista, a quien conocía desde sus 15 años -visiblemente él también bajo los efectos de la cocaina- provocó otra situación inédita: le dijo que le encantaría que volviera algún dia en el que ni Valeria ni su esposa se encontrasen. "Solo dime SI" arriesgó Don Carlos. En alto estado sexual, sintiendose muy puta, Celeste le dijo al oido "Si. Si. Y si." riéndose. La resolución al planteo del papá de su amiga, que para Celeste seguramente por su estado, pretendió que se entendiera como una broma no lo fue. Que Carlos se llenara su mano con una de sus nalgas, sosteniéndola fuértemente y por unos segundos extensos la confundió aun más... ¿Alguien los habrá visto?
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Ambos recuerdan cuando el creador comenzó a modelar su escultura. Celeste temblaba por la admiración, el deseo, la sensación de estar subordinada a las decisiones de César, simultáneamente no podía soportar más: deseaba sexo pero a diferencia de lo experimentado el viernes no le daba lo mismo cualquier verga, cualquier tipo. Ya había elegido. Su objetivo: enamorar a César, ser su novia sin abandonar lo puta, sucia, turbia, morbosa, perversa que provocaba orgullo en ella: era todo eso y más. No era como las otras.

Si bien su relación con Gabi, 5 años y conviviendo daba lugar a un análisis convencional: chico, chico, enamorados, viven la ilusión de la pareja eterna, se protejen, se cuidan, confian... ¡Ah, el amor! todos sabían que, aunque ambos al morir continuaran juntos, llenos de hijos y nietos lo anormal venía en la naturaleza de Celeste. Si, claro: ella amaba, ella cuidaba, ella era fiel -bueno hasta hace unos dias- solo que no tomaba el vínculo como algo idílico, del tipo "Kate Winslet-Leonardo Di Caprio" en ls cubierta del Titanic. La protagonista de este relato necesitaba los pies sobre la tierra, y que sus análisis o conclusiones dieran la suma justa. Gabriel no era un novio celoso, posesivo, machista. Él la admiraba, la dejaba ser y la potenciaba. Con eso a Celes le sobraba para elegirlo por sobre los pedantes, los babosos, los frívolos, los falto de ideas propias. Y ambos amaban el arte: música, cine, teatro, literatura y artes plásticas. Ahora aparecía César. De la nada."Era un amigo de Ban" pensó "solo eso" y en esa Montaña Rusa en la que a ella invitaron, se dejó llevar al punto de no regreso... se suman dos datos claves: que con el rechazo que Gabi profesaba por él, lo proponga a Esteban para ver como se la garchaba cuando decidieron probar fantasía de su novio le produhi sentimientos encontrados. ¿Su novio se reconocía inferior a su rival y por eso le entregaba el preciado premio que a Ban le quitaba el sueño? Si era asi, a Celes la admiración por Gabi cambiaba de manos: sin seguir batallando, su chico se rendía ante su enemigo y como sucedía en Roma o Grecia, cuando un gran luchador, prácticamente invencible era derrotado hasta la muerte, era ley que sin más su propia esposa se presentaba ante el vencedor en un gesto de admiración entregandole su carne, pasando a ser suya. Esa deducción mutó en otra, más soez. Ante la dimisión de su pareja, Esteban se plantaba ganador imagen que a Celes le produjo un click. Ese tipo que tanto la buscó no portaba nungún atractivo para ella, nada de él le resultaba destacable... salvo que Gabriel lo agigantó al reconocerlo superior. Fue asi que si todo lo que hallaba atractivo en Gabi se mudaba a su rival, su pareja misma lo erigía en el trono. Y ahi renació en ella los recuerdos de los halagos a Esteba: no solo amigas de ella habían tenido sexo con él, confesando calientes que tenía la pija más rica, dura, gorda, regalando el más increíble placer... Ban, un hedonista pagado de si mismo, con su narcisismo que le daba un aura de seguridad. Era un amante erógeno y Celes moría por entregarse al rival al que su novio ni había querido enfrentar. También ella evaluó el morbo de Gabi. Verla gemir acabando al ser cogida por su enemigo sin dudas estaba pletórico de oscuridad lo que no hacía más que achicar el respeto a su chico y elevar su necesidad de Esteban. El sábado, algo ocurrió que según dijo Ban, Gabriel bardeó con la policia y se lo llevaron preso. Ella en la ducha, ajena, se encuentra con una serie de sorpresas sexuales, de altísima novedad y placer que Ban le tenía preparadas. Y no pudo rendirse. No quería. Celeste esa noche se olvidó de quien era ella, sepultó enojada a Gabriel y fue vejada de todas formas durante 15 horas. ¿Como revivir el respeto y admiración por quien era su pareja? César apareció. Culto, artista, creo de ella y con ella una obra viviente. ¡Y asi, inmóvil, le hizo el culo, como si ella fuera realmente una escultura. Si, le faltaban altas dosis del sadismo, morbo, depravación de Esteban pero ella podía inducirlo ya que era obvio que a César no le costaría sumar el podrido cerebro de Celeste. En cambio, Esteban jamás adquiriría la parte intelectual que diferenciaba al artista...

La inmensa fuerza y calentura de Frank hizo que ocupara su lugar. Celeste no sabe como lo logró, pero su grueso vergón, largo, lechoso, penetró el agujero pequeño que a propísito César creo y el can... estaba otra vez montándola. ¡Algo más a favor del creador! Esteban no tenía un Frank.
Los bombeos eran increíblemente sabrosos, poseían su parte de violencia de la que tanto hablan y tanto excita a las mujeres y su particular, jugosa, gorda y laga poronga no paraba de tirar leche. Celeste ante los embates furiosos de Frank, se dió cuenta e que podia moverse un poco mejor: la arcilla seca se había resquebrajado... en unos minutos ya no estaba bañada en el material con el que César la habia convertido en su obra, la escultura de Celes se rompió y ella cayó al piso boca arriba y desnuda... Frank se relamía. El olor sexual que emanaba de su concha era un llamado que no iba a perderselo.
No tuvo tiempo a evaluar lo sucedido. A penas pudo, Celeste se vió en la posición habitual de los seres humanos: estaba siendo garchada nuevamente por Frank en un misionero y a tono de como ella se definió: una yegua en celo.
El plato de merca estaba roto y al menos 3 gramos de cocaina se esparcían por todo el piso. Celes juntó un puñado con dos dedos y lo aspiró como pudo, ya que con el veloz y potente bombeo de Frank su cuerpo era una muñeca revoleada por un gigante. Al aspirar una y otra vez, bruscamente llenó su palma y hundió su nariz inhalando lo más posible. Entre lo físico y lo que empezaba a pudrir su cabeza, balbuceaba algo parecido a "Ay, dame, dame, dame. Esto quiero para mi vida. Ser libre sin importarme los que se atrevan a juzgarme". Frank, también hundió la trompa en un enorme bulto de cocaina... y si, la aspiró. Y enloqueció. Era el macho de la manada y sin comprender lo que pasaba en sus estímulos y delirios redobló poleta, calentura, dominación... un chorro de su espesa leche fue un anticipo pues faltaban al menos 10 torrentes más. Su chota inagotable iba a ser un surtidor. Y algo claro, conciso y visible: Frank había elegido a Celeste como la hembra preferida de su jauría y ya había logrado 7 de sus orgasmos múltiples....

------ ¿Sigue? -----
---- Parece que para Celes hay más sorpresas ----
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