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Mi hijo el rey de casa #1 El inicio

Hola, Me llamo Anyelina, tengo 35 años y soy madre soltera de un niño de 6 años. Vivo en una casa terrera, con mi madre de 60 años, separada de otras viviendas, tengo mi pequeña y dulce privacidad, creo que eso ha sido unos de los motivos de mi historia que os contare ahora.


Un día de verano, como cualquier otro, Yo estaba terminando de trabajar, como cualquier otro día recogí mis cosas, fiche y me fui.
Iba en el coche directo a recoger a mi hijo (Samuel) al colegio, pero debido a un accidente en la autopista iba a llegar tarde, entonces llame a mi madre para que fuera ella y lo recogiera.
Aproveche y fui directamente al gym para quitármelo de encima y solar toda la frustración del día.
 Llego las 6 de la tarde y como quería estar con mi niño, pues decidí bañarme en casa y así juego con el,
Tengo sentimientos encontrados con esta decisión, porque podría haber cambiado todo.
Antes de todo, debo decir que llevo meses sin estar con nadie, ni hombre ni mujer (soy bi), y llevaba mucho tiempo sin tocarme.
Al llegar a casa, me recibe mi hijo en calzoncillos abrazándome tan fuerte que no me dejaba casi moverme, jajaja me encanta.
En ese momento me habla mi madre desde el salón y cuando miro esta en tanga y me dice que va a preparar la cena.
En mi casa solemos estar casi siempre en ropa interior o sin ella ya que donde vivo hace mucho calor y así ahorro en aire acondicionado y bueno, hay mucha confianza obviamente.
En lo que mi madre prepara la cena, le digo a Samuel que nos vamos a bañar, y enseguida se mete en la bañera, hasta raro me pareció jajajaja.
Y ahora es cuando todo se calienta.
Mientras lo enjabonaba se le empezó el pene a poner dura y claro a el le hizo muchísima gracia y empezó a jugar con ella jajaja, y nose porque pero me dio un picor en el coño, no le di importancia.
Cuando me di la vuelta para coger la toalla para secarlo, va el y me moja entera, encima se ríe.
Pues aproveche y me metí con el a bañarme, y me empezó a enjabonar la parte de la espalda donde llegaba, el culo y las piernas.
Ya lo había hecho antes pero no se que le ocurrió, que cuando me agache a colocar una toalla en el suelo para salir y no caerme, Samuel metió un dedo en mi culo.
Sali de la bañera, de un brinco y le mire con cara de enfadada y le dije que no lo vuelva a meter ahí, me pidió perdón, así que lo deje pasar.
Pero al momento de volverme a girar, metió el dedo en mi coño y me dijo en tono chulo "¿Y aquí?".
Di un gemido de placer, no lo voy a negar, me puso cachonda, así que me gire y le agarre el pene, que seguía duro y el se reía. 
No se porque pero me gustaba tenerlo en mi mano, se sentía caliente, suave y palpitante.
Así que agarre a Samuel y lo puse encima de la taza del váter y le dije, "Voy a terminar de lavarte, pon las manos en la espalda y no hagas nada, sino estas castigado sin ir al parque y sin juguetes", el acepto a la vez que ponía sus manos en la espalda.
Entonces fue cuando empecé a lamerle el pene, era tan suave y bonito que cada vez que mi legua lo tocaba, me mojaba mucho.
No paraba de mojarme a la vez que me tocaba, estaba muy cachonda.
Estuve pensando en sentarlo y meterme su pene o que me comiera el coño, pero en ese momento, mi madre nos llamo para cenar. Entonces fue cuando me di cuenta de lo que estaba haciendo, así que pare, nos pusimos el pijama y fuimos a cenar.


Esa misma noche, cuando ya estábamos todos acostados o eso creía, no paraba de dar vueltas en la cama pensando en lo que había hecho, y en lo que pensaba hacer...
Pero me volví a poner cachonda y el calor que hacia ayudo, así que decidí tocarme,
Cuando estaba tocándome, escuche ruido en el salón y decidí ir a ver que era,
Para mi sorpresa era mi madre, estaba viendo una peli en la TV a un volumen alto, así que no me escucho levantarme.
Volví a mi cuarto y para mi sorpresa estaba mi hijo de pie en la cama desnudo, diciendo que si podía dormir conmigo, accedí sin problema
Como esa noche hacia calor solo dormimos con la sabana, pero entre giros de uno y de otro acabamos destapados.
De repente me empecé a notar algo en mi cuerpo, eran pequeñas cosquillas cerca del vientre, pero que subían por las piernas, la sensación era muy rara pero gustosa.
En un momento, sentí como un calor que llegaba a mi coño, y sin mover un musculo, abrí los ojos.
No me lo podía creer.
Mi hijo estaba jugando con mi coño, me metía los dedos y lamia, dios que placer visual y sensorial, estaba por gemir como loca, pero por suerte me puede aguantar y hacerme la dormida, en un momento se puso de rodillas y se empezó a pajear y tenía la intención de penetrarme, así que asustada haciéndome la dormida cambie de postura y me puse de lado y cerrada para evitarlo.
Tenia rabia, porque si quería y miedo, porque es mi hijo.
Pero la cosa no quedo ahí, el se puso detrás mía y haciendo cucharita, empezó a frotar su pene con mi culo, dios mío, me encantaba. Volví a abrir los ojos y vi a mi madre mirando desde la puerta que estaba entre abierta, no se cuanto vio, o cuanto tiempo estaba allí, pero se veía que estaba desnuda. Me volví a hacer la dormida y me dormir ajaja.


¿Quieren que continúe la anécdota? 

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