
Ese mismo día, luego de la hermosa faena que nos dimos en el consultorio, nos fuimos a dormir al cuarto médico. Allí estaban el ginecólogo y el anestesiólogo. Estábamos tan cansados que quedamos profundos.
Las enfermeras tocaron la puerta del cuarto médico: era un trabajo de parto. Ana Karina y yo salimos corriendo. Efectivamente, era un trabajo de parto. Atendimos el parto sin complicaciones. Luego llegó el ginecólogo, verificó que todo estuviera bien y se fue a dormir.
Ana Karina me dijo que debíamos buscar unas suturas en la farmacia y la acompañé, pero se desvió de la farmacia. Bajamos más escaleras y, con su cédula, abrió la puerta de la sala de estadística. Quedé sorprendido por todo lo que hizo y me dijo:
—Tontico, ¿te vas a quedar ahí? Vamos, entra.
Entré y se desnudó nuevamente. Uff, estaba cada vez más rica; su cuerpo era de escultura. Se me paró la verga como un torpedo.
Empecé a chuparle las tetas, lamerlas, morderlas, succionarlas, mientras le iba acariciando su vagina. Le pasaba los dedos por su clítoris hasta que metí mi dedo índice en su vagina; estaba toda mojadita.
Ella, con sus manos, agarraba mi verga por encima de mi uniforme. Yo le metía mis deditos cada vez más rápido y ella gemía de placer. Me bajó los pantalones, me chupó la verga, los testículos, se metía mi verga hasta el fondo de su boca; le daba náuseas, le lloraban los ojos.
Luego se pone en cuatro; se le ve un culo enorme. Le meto la verga y grita: «Dame verga, doctor... Me tienes loca, dame toda la verga que tienes...». Le doy duro, se moja, me dice: «Me vengo». Aumento la velocidad y me dice: «Papi, dame pene, me vengo, me vengo», y se orina. Yo sigo dándole verga; las piernas le temblaban, ella gime, grita, llora de placer.
Luego cambiamos de posición, esta vez en el suelo, ella encima mío. Su vagina, completamente mojada, me da unos sentones, primero lento y luego aumenta la velocidad. Me da duro, mis testículos suenan, ella grita de placer, me dice que se viene, me dice: «Papi, doctor, lléname de semen con esa verga dura y gorda que tienes». Gime, grita, me jala los pelos de la cabeza. Nos besamos con loca pasión, su lengua con la mia. Yo ya no aguantaba más y nos vinimos los dos al mismo tiempo, senti como su vagina apretaba mi verga, se mueve en forma circular y gime nuevamente, me tira encima mío me abraza y nos quedamos dormidos...
0 comentarios - Mi primer año de internado medico#2