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Esposa sexy devorada por viejo verde

Hola me presento, me llamo Alejandra y tengo 45 años, soy casada hace 22 años con mi marido llamado Martín y tengo 3 hijos varones, de 18 el más grande, 14 el del medio y el más chico de 8. Me dediqué mucho a mis hijos ya que tuve una fuerte crianza católica en la cual me inculcaron mucho el valor a la familia.
Como buena mujer cristiana, mantuve relaciones sexuales por primera vez con mi marido luego de casarnos. Esta crianza hizo que de chica me vista en forma discreta y recatada, siempre procurando ocultar mis dotes físicas y dedicando todo mi tiempo al estudio y los quehaceres académicos. Soy morocha de tez, de piel suave y tengo muchos lunares que resaltan la sensualidad de mi cuerpo. Siempre me gustó mantener espléndido mi pelo, desde chica lo cuidé mucho con cremas y en la actualidad aún lo mantengo muy bello. Es ondulado y castaño claro, mis ojos son marrón claro, mi nariz es delicada y mis labios son carnosos, pero sin exagerar, me gusta lucirlos con sensualidad y al sonreír mostrar mis dientes perfectos.
Gracias a mi marido, luego de tener mi primara vez fui adquiriendo un gusto por lucir mis atributos de la poco y cada vez más, hasta convertirse casi en una afición procurar estar siempre vestida de la manera más sexy posible. Cosa que me ha demostrado que soy capaz de llevar a la cama a cualquier hombre gracias a mi atractivo, ya sea, desde amigos de mis hijos hasta amigos de mi marido, incluso sobrinos y parientes de mi marido. En el trabajo la mayoría es amable y cordial buscando siempre entablar conversaciones conmigo.
Mis medidas son 95-65-100 y las cubro con lencería por lo general muy sexy y sugerente. Si bien nunca he engañado a mi marido, he descubierto por películas y conversaciones, al no conocer el miembro de ningún otro hombre más que el de mi marido, que en realidad el suyo está en verdad muy por debajo de la media. He soñado en fantasías ser devorada por hombres mucho más brutos que mi marido, ya sea jóvenes y púberes o maduros, experimentados y sobre todo viejos verdes y por sobre todo que me agarren con una herramienta mucho más grande y que me hagan gritar.
Además, nunca hemos realizado actividad innovadora en el ámbito del sexo, por lo que podemos decir somos muy conservadores. Soy muy cuidadosa con el tema debido a mi crianza y mi postura, por tanto, busco manejar el tema con mis hijos con cierta cautela. Nos cuidamos tomando pastillas por mi parte y él con preservativo, nunca nos dejamos de cuidar excepto cuando buscamos tener hijos, más que nada debido a que yo tengo una condición de tener orgasmos muy fuertes que me hacen despedir mucho flujo y eso permite que sea más receptiva y pueda quedar embarazada aún con poca cantidad de semen. Mi marido sin embargo no es de eyacular en cantidad, pero siendo el caso, mantenemos un control marcado con respecto al tema.
Tratamos de solo tener relaciones cuando los chicos no están o bien, esperar hasta bien tarde para que no haya riesgo de que nos escuchen. Eso me daría mucha vergüenza.
Mis tetas son como dije de talla 100 naturales y no son erectas sino más bien tumbadas, pero bien pomposas, muy atractivas al tacto y sedosas, con pezones grandes, aunque no exagerados y un lunar muy sugerente en una de ellas, mi cola es bien redonda y parada, cosa que desde chica me acostumbre a ocultar lo más posible.
En el viaje en transporte público noto miradas desesperadas al notar mi presencia y eso en ocasiones molesta, en una ocasión en el subte iba vestida de trajecito negro con medias negras y zapatos, un chico quedó detrás de mí y por la presión de la gente se apretujó contra mi espalda, quedando al tacto la parte alta de mi cola contra su miembro, al rato de ir en esa posición sentí como se endurecía su entrepierna, aunque sentí que su anatomía masculina era muy pequeña para fantasear con ello.
En otra oportunidad, en navidad, que hicimos cena en casa, uno de mis sobrinos me miraba de arriba abajo, tiene 22 años, y en un momento lo encontré observándome la cola yo tenía puesto un pantalón negro raso de gabardina ajustado y se me marcaba el contorno de la bombacha y los tirantes, con una blusa arriba sin escote, al principio me fastidió, ya que había procurado vestir lo más discreta posible, luego al ver el detalle de mi bombacha tuve una actitud más comprensiva y lo dejé, mientras estaba en la cocina lo noté mirando y se me ocurrió hacer que me acomodaba el pantalón subiéndolo, eso lo mantuvo entretenido.
Un rato después observé que se encerró en el baño, a mi entender, a masturbarse con locura con el espectáculo en su cabeza que su tía le había dado. Durante la semana me dejó pensando y lo incluí en un pensamiento erótico al hacer el amor con mi marido. Esa noche imaginé que me entregaba a mi sobrino y dejaba que me haga todo lo que deseara, tuve un orgasmo muy fuerte con Martín e incluso lo hice acabar antes de tiempo.
En la siguiente navidad en casa sabía que él vendría y se me ocurrió una idea súper excitante. Dejaría una prenda interior sexy mía en el tender a ver si el la vería y yo podía engancharlo, a su vez coloqué una gopro en el baño camuflada con el canasto de la ropa y apuntando hacia el inodoro para capturar la masturbación que me dedicase. La prenda que escogí fue una bombacha de encaje y satén súper sedosa y excitante al tacto. Me parecía súper atrevida incluso de ver colgada en el tender, hasta temí que mi marido me hiciese quitarla, pero por suerte no reparó en ello.
Esa noche me prepare, me había depilado dejando una mohicana súper delicada, me estrene un conjunto bordo de lencería súper soft y sugerente me puse un vestido blanco que no traslucía pero era sugerente por lo corto y mis piernas las vestí con medias largas color piel y unas sandalias al tono. Me perfume y coloqué mi bijouterie de costumbre que culminaban mi belleza. Al llegar mi sobrino lo salude de forma súper maternal casi con un abrazo lo cual lo dejo algo perplejo gracias a mi indumentaria. Al pasar la noche y los tragos decidí ponerme en campaña de observar, cuando vi que él estaba en el patio fumando con otros integrantes de la familia, me acerqué de a poco, con algo de morbosidad y miedo pero calentándome de poco tan solo con la idea de lo que hacía.
Al llegar vi que la prenda estaba al alcance de su vista y empecé a notar como de a poco se detenía en la bombacha se su tía. Primero con disimulo pero luego al aumentar su atracción casi con desesperación la miraba y no dejaba de mirarla. Ufff que atrevido mi sobrino pensé, me está haciendo calentar, mis tetas aumentaron su volumen instintivamente, pensé, se atreverá a hablar conmigo en presencia de esa bombacha? Y más aún, la miraría delante de la propietaria? Decidí actuar. Fui hasta donde estaban y trate de comenzar a interactuar sacando tema de conversación. Y sobrino como anda todo? Me miro súper sorprendido. Tía!! (Calculo que no se esperaba mi presencia en ese momento) vi que rápidamente alejo su mirada de mi bombacha colgada y en cambio disfrutaba de mi presencia, así que yo opte por tratar de dirigir mi vista hacia ella mientras charlábamos, luego de un rato de comentar tonterías aburridas observo de reojo que mira la bombacha.
Siii sobri mírala pensé, y para asegurarme de que seguía mirándola busque una excusa le dije viste que lindo nos quedó el patio? Y Martin me puso el tender para poder colgar ropa… vi cómo se quedó casi petrificado mirándola, a lo cual siguió un silencio, se me secaba la boca, la estaba deseando, y yo pensaba ahí sobrino no querés que me ponga esa bombacha y me beses toda y me la saques y me cojas fuerte sin parar?
Me imaginaba que debía tener una erección, y se la había provocado yo, que puta hermosa me sentía y quería que me agarre y me penetre besándome el cuello. Una vez que la morbosidad llegó a tope decidí dejarlo con ganas y me fui de esa manera si el quedaba lo suficientemente excitado actuaria. Me fui un rato a la habitación que estaba a obscuras y metí mi mano entre la media y la bombacha, estaba mojada me frote un poco y me olí, tenía el hedor de hembra en celo, y gracias al machito de mi sobrino, que estaba hecho un bombón y podía ser mi bombón si me lo proponía, y tenerlo dentro mío…. ufff!!!
Cuando sacie un poco mi calentura salí de la habitación y al pasar por la ventana del patio casi se me para el corazón vi que la bombacha no estaba!!! Funciono!! Pensé. Volví al comedor y quede algo desorientada cuando lo vi a mi sobrino charlando lo más normal. Bueno supuse que ya se había masturbado, solo tenía la ilusión y el deseo de verlo todo en mi gopro.
Al irse cada uno a usa casa eran como las 6 am pero mi calentura y deseo me ilusionaban y mantenían despierta, cuando vi que mi marido se durmió corrí ya en camisón de seda gris de encaje a buscar mi premio, me senté en el inodoro dispuesta a tener el mejor de los orgasmos con material súper ardiente, vi que la bombacha estaba dentro del canasto y cuando la agarre note que estaba pesada y para mi sorpresa húmeda, era leche espesa no lo podía creer ya planeaba de todo, un cosquilleo bajaba y subía desde mi vagina, hasta podía embarazarme de esa leche.
Lo primero que hice fue oler un poco la bombacha enchastrada, ummm como me excito estaba toda llena de esperma de macho hambriento, me pase la mano por la concha, y fui a poner play en la gopro y comencé a ver todos los visitantes del baño. Pude apreciar la pija de varios invitados. Algunas nada despreciables pero quería ver a quien le dedico todo su amor de semental a mi prenda interior de mujer sexy. Lo increíble paso entonces, entro uno de los tíos de mi marido con mi bombacha en la mano!
Se sentó, es un gordo viejo de unos 65 años, y empezó a frotársela por la pija gorda e hinchada!! No lo podía creer!! Ese viejo era un pajero pervertido y me deseaba!! Y le hacía de todo a mi bombacha!! Mi concha se empezó a abrir instintivamente que pasaba!? Me estaba excitando ese viejo!! Sentía que me estaba violando haciendo eso!! Cuando me di cuenta me estaba colando tres dedos sin parar y empecé a gemir de un placer imparable unmm aiii sii Aníbal cójame asiii, soy suya como me coge la bombacha!! Aii mi bombachita, ai soy suya soy suya soy suya aggh aggh aggh!! Agh!! Aii rompame!! Ah ah ah ah ah!!!
Me imaginaba a mi sentada arriba suyo y el sujetado a mis tetas las cuales me apretaba yo misma. Y cuando vi la leche salir me cole la bombacha enchastrada sintiendo su leche ahhh se mezcló con mi jugo aiii aii aii me embaraza aii ai aii!!! Ai como me viola macho, soy su hembrita!!! Aii aiii aaahhh! Tuve uno de los mejores orgasmos de mi vida!!!
En otra ocasión que visitamos a un primo de mi marido en el campo, tuve una experiencia de lo más excitante. Fuimos sin los chicos que quedaron en casa de mi mamá. Decidí llevarme un vestido negro largo de algodón para la velada y debajo me puse una tanga azul fina que nuevamente se marcaba por el contorno. Cuando llegamos vi que el primo de mi marido era un hombre gordo y bastante desalineado con costumbres de campo. El quedó encantado conmigo y era muy simpático, cosa que agradó a mi marido. Sin embargo noté como en ciertos momentos se me quedaba mirando de forma insistente, buscando mis ojos o deteniéndose en mis labios. Yo ignoré su accionar.
Luego me percaté como seguía mis movimientos al pararme y tenía que ver con mi culo, que quedaba marcado con el triangulito de mi tanga. Al principio deseé que todo terminara pero luego de algunas copas de vino mi actitud fue cambiando, al punto de disfrutar cada oportunidad de pararme y revolear mi cola para que el gordo me desvistiera con los ojos y me deseara partir en dos. Mientras intercambiábamos comentarios en la conversación, procuraba ser más simpática, gesticulando lo más posible. Él, deleitado parecía disfrutar casa segundo. Yo ya tramaba soñar con ese gordo al hacer el amor con mi marido. Pero la cosa casi se sale de control cuando en un momento que fui al baño que quedaba en un pasillo un poco oscuro. Al salir me topé con el primo de mi marido y él sorprendido.
Me tomó de la cintura con las dos manos ante mi sorpresa total, exclamando “ai Ale creí que te habías perdido” yo casi paralizada sentí sus manos gordas sobre mi cintura y contesté riendo: “no ya vuelvo a la mesa je” él en vez de separar de inmediato sus manos las dejó caer un poco al punto de que su menique gordo acarició a penas el borde de mi bombacha. Sentí un escalofrío del miedo, y me alejé rápidamente, y él nuevamente quedó en perspectiva a mi culo mientras me dirigía nuevamente a la mesa. Luego de que el momento pasó mi miedo volvió a fundirse con lo morboso de la situación y el hecho de haber estado sola con ese gordo que moría por hacerme suya, en medio de la oscuridad. Esa noche cogía con ese gordo, a pesar de que en verdad era mi marido, imaginaba que era el gordo que me daba sin parar y tuve un orgasmo increíble.
Este año nos mudamos con mi marido y los chicos a una casa situada en un barrio lindo y aparentemente a estrenar, sin embargo, al llegar me encontré con que era una casa arriba de otra construida en adición ilegal, por así decirlo. El locatario era un señor de pasados los 60 años con un aspecto un tanto baboso, algo regordete, medio calvo, con lentes y barba entrecana. Se trataba de un escribano viudo que alquilaba la unidad por haber fallecido su esposa ese año y la misma había sido ideada para vivir ellos dos. Todo a estrenar, era muy agradable a la vista. El señor vivía con su hija abajo y en el acuerdo resolvimos ir a pagarle el alquiler cada mes a su casa, asunto del que se encargaría mi marido fundamentalmente.
El señor, nada más al verme deseó con toda su voluntad que cerráramos el contrato para que mi familia y yo vivamos ahí. Con el paso del tiempo fuimos conociendo al señor que se llamaba Roberto y parecía buena persona. El único pormenor era que se escuchaban repetidas peleas con su hija y gritos, ella lo trataba muy mal y al parecer lo culpaba de la muerte de su esposa y de habernos alquilado la unidad. Él era muy amable al saludar cuando me lo cruzaba, cosa que no me sorprendía, era un señor grande de aspecto algo abandonado y estaba sólo luego de fallecer su mujer y yo siempre llegada de trabajar muy tarde con prendas de oficinista ejecutiva que eran lo bastante sugerentes como para causar el deseo de cualquiera.
Él, siempre ubicado, me miraba, pero se limitaba a saludar, podía sentir como disfrutaba oler mi perfume caro que emanaba de mí y mi pelo ondulado. Yo siempre me sacrificaba a oler su olor a viejo y aliento de hombre grande o su barba que me pinchaba un poco. Durante el invierno yo solía vestir con sandalias de taco alto, medias negras y vestido ejecutivo con tapado arriba. Mi conjunto de lencería combinado con una tanga de encaje y satén por detrás que se perdía entre mi cola, un corpiño grande que armaba mis pechos robustos en satén dorado con detalles delicados de encaje negro, muy bello y sugerente a la vez, hace que den ganas de agarrarme los pechos en verdad. Y el vestido que llevaba ese día era de encaje y muy sexy, ajustado a mi cola y pechos, ese día vestía de esa forma ya que tuve reunión con ejecutivos y fui además en el auto.
Esa mañana mi marido me encomendó dejarle la plata a Roberto para el alquiler ya que él venía muy tarde y ya estábamos al décimo día del mes, accedí sin problemas recordando la amabilidad de Roberto, aunque me dije “estoy demasiado sexy para entrar a la casa del señor este que cada vez que me saludaba me deseaba y me hacía sentir un poco nerviosa” Supuse que no sería problema y que quizás me halagaría verle disfrutar un poco de mi presencia. Así que al llegar me dirigí con ese propósito a visitarlo, iba muy perfumada como siempre y con una bijouterie muy linda que denotaba mi condición de mujer dulce y cristiana, una cruz de estrases colgaba en mi pecho desde una cadenita muy fina. Al costado del tirante de mi vestido se apreciaban los lunares de mis bellos y suaves hombros y el delicado bretel de mi corpiño, en contraste con lo grande del sujetador, prácticamente un listón de seda dorado, que realmente invitaba a ser deslizado y liberar mis enormes pechos.
Mis medias recubrían lo largo de mis piernas suaves y terminaban en un delicado detalle de encaje tipo bucanera. Mi tanga cubría mi vagina depilada con una pequeña y delicada mohicana y se perdía atrás entre las nalgas con un triangulito de satén negro, sus tirantes rodeaban mi cintura sobre mis anchas caderas de forma muy delicada. Mis piernas, súper sedosas al tacto eran del ancho perfecto y finalizaban en mis sandalias finas de taco y muy delicadas también.
Cuando me propuse a tocar timbre por primera vez a mi vecino locatario recordé que los chicos no estaban en casa porque iban de su abuela paterna. Así que ideé, luego de pagarle el alquiler a Roberto, encaminarme a hacer una comida rápida para mí y acostarme. Aquella noche hacía frio y tenía ganas de darle mismos a mi esposo para que me saque algunos sueños eróticos que tenía guardados en lo profundo de mi mente, aunque cristiana, muy calentona, por cierto.
Al salir Roberto se le dibujo una sonrisa instantánea en su cara, y no salía de su asombro por encontrarse conmigo en vez de mi marido que acostumbraba a pagarle el alquiler, vestía como era habitual camisa pantalón de vestir y zapatos, se podría decir formal pero algo desprolijo, yo esbocé una sonrisa algo nerviosa mientras él admiraba toda mi presencia, se desesperó por abrir la puerta de reja sin despegar la vista de mi persona y me saludo muy despacio sintiendo el contacto y disfrutando el mayor tiempo posible de él, sentí nuevamente ese olor a viejo y su barba pinchar mi piel suave y perfumada, el contraste era muy alto.
Me invitó a pasar con total amabilidad y haciendo ademanes súper caballerescos que me hicieron sentir bastante cómoda, pero a la vez consiente del por qué (yo era un fruto hermoso de ver y con el que cualquiera desearía mantener el más mínimo contacto). Pasé por al lado y noté como se deleitó con mi vestimenta, estaba extasiado de alegría de que mi modelaje exuberante se dirigiera al interior de su casa. Al ingresar a su biblioteca donde hacía las veces de oficina de escribano, percibí el olor a viejo que él llevaba de una manera impregnada, mucho más fuerte aún.
Saludó. -Ale!! ¡Pasa, pasa, ponte cómoda!, qué sorpresa!!
Y yo, entre nerviosa y correspondiendo a su amabilidad, sonreí y respondí: -No, es que mi marido no pudo venir, le pido mil disculpas, Roberto.
Él, usando mis comentarios como oportunidad, respondió con bastante coqueteo: ¡No!!, por favor!! Es muy agradable que vengas Ale, mucho!! Más agradable jeje. Aunque sin sonar necesariamente lascivo.
No sabía si correspondía sentarme, quería que fuera rápido y poder irme casa.
Comenzó ofreciéndome algo para tomar, pero le dije que no se molestara, insistió un poco pero lo rechacé amablemente, al sentarse continuó observándome con los ojos muy abiertos y pude notar como apreciaba todos los detalles, en seguida me invitó con insistencia a sentarme, a lo cual accedí, pero me preocupó que mi vestido mostrara más de la cuenta en cuanto a mis piernas, no quería tentar al “diablo”, al tenerme sentada en el sillón, se le dificultaba no mirarme y disponerse a realizar el trámite por el que nos habíamos citado, se colocó sus lentes y no podía ocultar su alegría me miraba y buscaba interactuar, particularmente se quedaba observando mis piernas enfundadas y mi pechos de manera disimulada, al notar esto me dio un poco de asco al principio y sentí deseos de que el tramite durara poco.
Para colmo, mis nervios se traducían en una postura algo sumisa y casi propia de una adolescente ante un adulto, mis ojos verdes lo miraban con inocencia y eso me preocupaba, no quería gustarle más pero no estaba en mis manos. Le consulté cuanto era como para deshacer la situación estancada, le dije que según me dijo Martin eran 8000 pesos, el asintió pero no tuvo mejor idea que retomar el coqueteo diciendo: “aunque a vos podría hacerte una atención, es muy grata tu visita como para cobrarte lo mismo que a él” yo algo ofuscada por el insistente baboseo decidí hacerme la tonta y le contesté, 8000 entonces, él comenzó a confeccionar el recibo, mientras yo aproveché para pararme y sacar de la cartera el importe, él, al notar esto, observó con todo detalle mi contoneo , principalmente de mi cola que estaba súper lucida con ese vestido ajustado y sentí algo de fastidio, pero lo deje ser, -Qué pajero es!!- Pensé.
Pero me recordé que estaba sólo, sin su mujer y debía ser horrible no tener con quien saciar su necesidad natural de hombre, en ese momento mi mente retorcida origino un pensamiento absurdo, me imaginé la cantidad de semen que debía tener almacenado y que yo con solo una gota podía quedar embarazada, pensé también en alimentar el pensamiento para tener material para la noche con mi marido al llegar, lo cual con cierto riesgo me llevó a actuar de manera algo más provocativa, para ver cómo se ponía Roberto.
Así que, un poco con miedo y decidiendo en mi cabeza, opté por ir adelante con el plan, intenté que la conversación avanzara y hablamos de su hija, ya algo más suelta para conversar y sonriéndole en todo momento, Roberto estaba tan extasiado que hablaba de cualquier cosa, se lo veía híper feliz conversando. FIN del primer capitulo, parte 2 en la red social del autor original
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