https://www.poringa.net/posts/relatos/6440885/Conviviendo-con-mi-cunada---5.html
Al día siguiente tenía que ir a la oficina por unas reuniones que me iban a demandar la totalidad de la jornada.
Nos levantamos con Mónica, desayunamos y ella partió rumbo al hospital.
Estaba tan tentado de ir a despertar a mi cuñada que mi verga se hinchaba de solo pensarlo. Pero me contuve.
Frustrado no me quedó otra alternativa que afrontar mis compromisos laborales.
Todo el trayecto a la ofcicina y la mañana durante las primeras reuniones había estado pensando en Clara. Llegado el mediodia en un break me decidí y le escribí.

Su respuesta tajante me descolocaba.
De alguna forma tenía que encauzar la charla a mi verdadero objetivo.

Con esa risita, yo ya sabía que era cuestión de tiempo y saber manejarla.
Cambié un poco el tema como para no agobiarla.







Dejé el teléfono en silencio; odié esa reunión.
Veía de reojo las notificaciones entrar, me estaba desesperando.
Dos horas después agarré el teléfono.
















No lo podía creer, la reunión más larga de mi vida. Se extendió hasta casi las 19hs.
Salí de la oficina como un tiro para la casa.
Tenía los huevos adoloridos y llenos de leche.
Lamentablemente, cuando llegué, mi esposa ya había vuelto. Las hermanas estaban en la cocina charlando.
Las saludé como de costumbre, pero Clara me dio el beso muy cerca de la comisura de la boca, era una señal.
Esa noche me debatía entre tratar de coger con mi mujer o acumular toda esa leche para mi cuñada.
En mi cabeza ya se planificaban un montón de escenas. Ganó la segunda opción; estaba convencido de que el día siguiente iba a ser EL DIA.
Continuara…
Al día siguiente tenía que ir a la oficina por unas reuniones que me iban a demandar la totalidad de la jornada.
Nos levantamos con Mónica, desayunamos y ella partió rumbo al hospital.
Estaba tan tentado de ir a despertar a mi cuñada que mi verga se hinchaba de solo pensarlo. Pero me contuve.
Frustrado no me quedó otra alternativa que afrontar mis compromisos laborales.
Todo el trayecto a la ofcicina y la mañana durante las primeras reuniones había estado pensando en Clara. Llegado el mediodia en un break me decidí y le escribí.

Su respuesta tajante me descolocaba.
De alguna forma tenía que encauzar la charla a mi verdadero objetivo.

Con esa risita, yo ya sabía que era cuestión de tiempo y saber manejarla.
Cambié un poco el tema como para no agobiarla.







Dejé el teléfono en silencio; odié esa reunión.
Veía de reojo las notificaciones entrar, me estaba desesperando.
Dos horas después agarré el teléfono.
















No lo podía creer, la reunión más larga de mi vida. Se extendió hasta casi las 19hs.
Salí de la oficina como un tiro para la casa.
Tenía los huevos adoloridos y llenos de leche.
Lamentablemente, cuando llegué, mi esposa ya había vuelto. Las hermanas estaban en la cocina charlando.
Las saludé como de costumbre, pero Clara me dio el beso muy cerca de la comisura de la boca, era una señal.
Esa noche me debatía entre tratar de coger con mi mujer o acumular toda esa leche para mi cuñada.
En mi cabeza ya se planificaban un montón de escenas. Ganó la segunda opción; estaba convencido de que el día siguiente iba a ser EL DIA.
Continuara…
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