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El trío que no tenía planeado

Un fin de semana un amigo me invitó a su casa a la alberca; pensé que sería fiesta, pero solo éramos él, su novia y yo. Los tres nos llevamos muy bien.

​Él nos hizo de comer para consentirnos y la tarde se fue pasando muy a gusto entre tomar, fumar, música y plática. Como es costumbre en nuestro grupo, terminamos hablando de s3xo y de lo que le gusta a cada quien. Yo estaba sentada en la orilla con solo las piernas sumergidas y él empezó a acariciármelas, dándome un masaje suave y dándome besos en los muslos. Nos conocemos de años, así que no me pareció raro; al contrario, me gusta que sea mimoso y estaba disfrutándolo.

​Más tarde nos comimos medio brownie de mota cada uno y el ambiente fue cambiando. Mi amiga se sentó a mi lado y él nos pidió que nos besáramos. Lo hicimos de lo más natural (no era la primera vez que lo hacíamos), pero el detalle fue que él se colocó entre mis piernas para seguir besándome los muslos mientras nosotras nos besábamos. Me calenté bastante, pero me limité a tocarle el pelo a él.

​Cuando empezó a refrescar nos metimos a su cuarto a ver la tele. Nos acomodamos en la cama con él en medio. La mota ya nos tenía muy relajados. Al poco rato, él empezó a pasar su mano por mi pierna de forma pausada, rozando mi piel hasta llegar muy cerca de mi pubis. Yo estaba hirviendo por dentro, así que le abrí espacio con la pierna para que tuviera libertad. Comenzó acariciándome sobre el bikini y, al notar que yo empezaba a g3mir quedito, me desató el calzón para tocarme directamente el cl1toris. La sensación era abrumadora. En mi viaje me desconecté un momento y solo me dediqué a sentir, pero al voltear me di cuenta de que mi amiga nos estaba viendo mientras le hacía un oral a él. Eso me calentó aun más y me hizo terminar. 

​Apenas estaba recuperando el aliento cuando mi amiga se bajó a hacerme s3xo oral a mí, aprovechando lo sensible que me había dejado el 0rgasmo y el brownie. Al mismo tiempo, él me quitó el top para besarme y morder suavemente los p3chos. Se puso totalmente d3snudo y me acerqué a hacerle un 0ral a él. La mezcla de estar chup4ndolo mientras mi amiga estaba abajo y él arriba me pareció simplemente increíble.

​Cada que iba a terminar, ella se detenía para no dejarme venirme y yo se la chupaba con más fuerza a él; era riquísimo escucharlo g3mir. Ella metió sus dedos mientras me chupaba el cl1toris y él comenzó a c0germe la boca; no pude contenerme más y terminé de nuevo. Estaba bastante nublada entre lo caliente, los org4smos y la mota, al punto de que sentía cómo me temblaba todo.

​Mi amigo se acostó boca arriba y me jaló para que lo montara. Entró con una facilidad increíble porque yo estaba escurriendo; se escuchaba delicioso el sonido de mi humedad contra su pelvis. Mientras yo lo montaba, mi amiga me besaba y me agarraba las t3tas; yo no podía evitar g3mir, se sentía increíble.

​Me levanté porque me moría por hacérselo 0ral a ella. Me puse de perrito con ella boca arriba abajo de mí, y él comenzó a m3térmela mientras yo le hacía el 0ral. Estaba succionando y lamiendo su cl1toris, mordiendo suave sus labios y sus piernas mientras él me la metía con fuerza y me daba nalgadas. Fue increíble escucharlos a los dos g3mir por el placer que yo les estaba generando

​Le pedí a él que se la metiera a ella. Se pusieron en misionero y, mientras él se la metía, yo me subí a su cara y me acomodé para que ella me lo chupara. Él comenzó a apretar y golpear mis t3tas y a metérsela más fuerte. Cuando se iba a venir, le dije que aún no, que se iba a correr dentro de mí. Se detuvo en seco, se la sacó, me paró y ahí parados comenzó a metérmelo con fuerza. Sentía cómo su p3ne chocaba en mi interior y su respiración agitada en mi oído, con una mano agarrándome la cintura y la otra en el cuello. Cuando ya no pudo más, se vació completo dentro de mí. Sus embestidas fueron deliciosas. Me abrazó durante un momento, me besó y se fue con su novia; sacó un juguete y comenzó a m4sturbarla, lo cual se me hizo muy considerado para no dejarla así. La estuvo m4sturbando hasta que ella se vino, mientras yo los veía desde el otro lado de la cama.

Nos acurrucamos los tres en la cama, de nuevo con él en medio. Acomodé mi cabeza sobre su pecho sintiendo su respiración más tranquila, mientras él me acariciaba la espalda despacio y mi amiga se pegaba a nosotros. Nos quedamos enredados, dándonos besos lentos y nos quedamos profundamente dormidos.

​La verdad me la pasé muy bien; fue riquísimo tener a dos personas completamente concentradas en mi placer

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