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Anto, mi ex novia lactante

Anto, mi ex novia lactante
Anto, mi ex novia lactante



Hacía años que no la veía. Una foto de su bebé. Un like en Instagram, un comentario. ¿Qué es de tu vida? ¿Y la tuya? 
Así empezó todo.
La situación actual es que ambos estamos casados. Ella (Antonella) ya tiene su primer bebé mientras que mi mujer recién está en sus primeros meses de embarazo.
Siguen los comentarios en Instagram, aunque no nos seguimos y se lo hago saber para ser “cuidadoso”. 
-Si hubieses sido más cuidadoso cuando estabas conmigo quizás aun estaríamos juntos.
Anto me reprocha algunas desprolijidades que me encontró hace años atrás.
-Vas a tener que aconsejarme ahora que sos mamá – le digo para cambiar de tema
-No creo que necesites consejos, pero cuando quieras te los doy.
-¿Por dónde estás viviendo?
-Acá en Flores, cerca de la casa de mi mamá
-Ah mirá, yo en Caballito
-¿En qué parte? – me pregunta ella
Cuando noto su curiosidad empieza a acelerarse mi corazón de la alegría. Pensé que iba a estar más distante y fría.
-Cerca del parque Centenario ¿y vos?
-Mas cerca de Avellaneda y Nazca, pero alejada un poco del lío de los locales de ropa.
-Que bueno. Contame ¿cómo andas? ¿Como llevas la maternidad?
-Bien, que se yo, tengo mis días
-Si, es normal que algunos días estes estresada
-Me gustaría tener un tiempo para mí
Veo como se abre a escribirme y contarme cosas que quizás no puede hablar con nadie.
-Por ejemplo, ahora estoy escribiéndote con él en brazos
-¿Sí?
-Si, y ahora le voy a dar la teta
-Ahora lo envidio un poco…
Le solté ese comentario para ver que decía. Siempre tuvimos mucha confianza con Anto y le podía llegar a decir cualquier cosa en la intimidad.
-Jajaja, que tarado
-No miento
-Lo sé. Si se llega a enterar Santi
Santiago era su marido, con el tiempo me enteré de que era bastante celoso y que no le daba mucha bola.
-Bajate Telegram y hablamos por ahí si queres
-Sos tremendo, el zorro pierde el pelo, pero no las mañas
-Sos mi abuela con esos refranes.
-Jajaja
-Buscame como @reybaco2005
-Ok 
-Yo te busco por tu celu
-Dale, me voy a cambiarlo, después lo bajo y te aviso por ahí.
-Bueno, no te molesto 
-No me molestas, me gustó hablar con vos después de tanto tiempo.
Estoy en casa trabajando y cierro la sesión de Instagram con alegría y con la esperanza de volver a estar con Anto. Siempre me gustó, éramos muy calientes los dos y nos complementábamos muy bien en el sexo. Debo reconocer que no fui el mejor novio cuando estuvimos juntos y ella tuvo que pagar mi falta de madurez.
Pasaron dos días y abrí Telegram en mi celular y me encuentro con un Holaaaaaa (con muchas a) de Anto
-Holaaa, como estas?
No me respondió en ese momento, pero hizo que empezara a chequear más seguido la app.
No tardó en volver a aparecer.
-¿Cómo anda esa mamita?
-Jajaja, sonaste a viejo verde, mamita…
-No es mentira, sos una mamita
-Es verdad
-¿Qué contás?
-Acá, mis días son todos iguales, por suerte viene mi mamá de vez en cuando y mi suegra también y me ayudan un poco
-¿Como anda, Laurita?
Laura es el nombre de la madre de Anto, nunca me quiso por todo lo que la hice sufrir a su hija, y la entiendo. 
-Bien, más vieja y más hincha, pero feliz con su primer nieto
-Mandale un beso, jajaja
-Nunca sabrá que hablo con vos
-Mejor así.
-¿Qué hiciste hoy? 
-Aparte de dar la teta, cambiar pañales y tratar de dormirlo, no mucho mas
-Se te nota fastidiada
-Lo estoy hoy y encima me siento culpable
-Es normal, quedate y no te sientas culpable.
-Gracias, me gusta saber que estas para hablarte en confianza
-Vos sabes que a mí me podés decir lo que quieras
-Gracias, lo necesito
-Cuando quieras vamos a tomar un café a “I am barista”
-¿Como sabes que vivo cerca de ahí?
-Me dijiste 
-¿Cuándo?
-No me lo dijiste precisamente, pero me lo sugeriste
-Uy, muero por un café y una medialuna tranquila
-Cuando quieras vamos
-Una mañana que viene mi mamá le digo que tengo que ir a comprar y vamos
-Hagamos una cosa, para que no te sientas presionada
-Yo el martes que viene voy a trabajar a la mañana ahí y si podes venís un rato, me gustaría verte
-A mí también
-Bueno, dale y no te hagas la cabeza ni te sientas culpable
El martes llegó y me preparé como si fuese una cita, aunque sabía que no pasaría nada, íbamos a estar cerca muy cerca de la casa de ella.
Llegué temprano y busqué una mesa al final del local, me pedí un latte y una medialuna y le escribí junto con la foto del lugar
-Acá estoy
-Tengo malas noticias, mi vieja no puede
-No te hagas problema, yo vine a trabajar y me quedo toda la mañana
-Me hubiese gustado verte, aunque sea un ratito
-¿No queres venir con el bebé?
-¿Te parece?
-Dale, te invito un café y te vas, aunque sean 15 minutos
-Bueno, no te prometo nada
A los 20 minutos la veo entrar con el huevito (moisés moderno para auto y andar con el bebé) y la miro, me parece hermosa, mucho más hermosa de lo que la recordaba. Comienza a acercarse. Yo me pongo de pie
-Hola 
-Hola, estas hermosa
No pude reprimir el comentario
-¡Ah bueno! ¿Así empezamos?
-Es que es la verdad
-Bueno, gracias, me siento como un par de tetas con un cuerpo detrás
-¡Pero que par de tetas!
-Jajaja, veo que seguís igual de desubicado que siempre
-Tenemos confianza, nena
-Si, si, por eso no me ofendo
Se sentó, le pedí un café con una medialuna, no quería, pero insistí y terminó aceptando. 
Hablamos durante un largo rato como si nunca hubiésemos dejado de hablar. En algún que otro momento me reprochó algunas cosas del pasado, pero nada grave ni tensionó la charla. 
Fue entonces que el bebé (Theo, con hache) de Anto se largó a llorar y ella lo alzó sacándolo y teniéndolo en brazos.
-Quien te viera con un bebe, vos que no querías, decías…
-Lo decía porque era chica, pero la verdad es que siento que siempre quise un bebé
-Bueno, te queda muy bien, sos una mamá hermosa
-Dejá de tirarme esa…
-Es la verdad…
Como Theo no parecía calmarse, Anto me miró a los ojos y me dijo:
-Voy a tener que darle la teta
-Claro, por mí no hay problema
Fue entonces que Anto sacó un pecho y comenzó a darle la teta a su hijo. Podría contar solo eso, pero la manera en que lo hizo y lo que provocó en mí son dignos de una descripción más detallada: nunca me miró a los ojos, siempre actuó como una madre que se ocupa solo de su bebé, hizo cada movimiento en cámara lenta, primero se desprendió un botón de su camisa, luego bajó su corpiño y ahí fue que la vi, una teta blanca como recordaba, pero ahora más grande, más gorda, más turgente, con unas venas azules que la recorrían y un pezón oscuro tal como lo recordaba y como tantas veces había chupado y mordido.
Sólo cuando el bebé hubo aprisionado por completo el pezón y no quedaba nada a la vista, me miró y vio que estaba observándola. 
-Perdón
-Ni que nunca las hubieras visto…
-Lo sé, pero me pudieron las ganas de volver a verlas
-Jaja, no cambias más, ¡eh!
Terminó de darle la teta, guardó su pecho blanco y hermoso, acostó a Theo luego de unos provechitos y me dijo:
-Me voy a tener que ir
-Bueno
-Gracias por este rato, me hizo bien, me gustó mucho verte
-A mí también
Me dio un beso, muy cerca de la boca o al menos eso fue lo que sentí. 
Volví a escribirle esa misma tarde para decirle que la había visto hermosa y me lo agradeció. 
-Hola, estas hermosa, quería decírtelo
-Ya me lo dijiste, pero gracias nuevamente
-Gracias no me habías dicho, jajaja
-¡Estas en todo, eh!
La conocía a Anto y me daba cuenta de que estaba contenta y enganchada, era mi momento de intentar avanzar.
-Te voy a hacer una pregunta
-Mmmmm, si hay introducción es porque es peligrosa la pregunta
-No es peligrosa, es una sensación
-¿Qué sensación?
-De que lo hiciste a propósito de darle la teta a Theo delante de mí
-Jajaja, el nene tenía hambre
-Decime la verdad
-Un poco, sí, no te lo voy a negar
-A mí me gustó mucho volver a vértelas 
-Viste una sola, jajaja
-La otra la puedo imaginar, aunque me gustaría verla también
-Jajaja, sos terrible, ¿no ves que soy una señora? ¿Una madre?
-Ahora sos una MILF
-Jajaja, ya cambié de categoría
-No puedo olvidarme de lo bien que la pasábamos juntos
Ya la conversación empezaba a tomar otros carriles que eran justamente los que yo quería.
-Yo tampoco me olvido
-¿Te acordás de aquella vez en la fiesta de cumpleaños de tu mamá, en tu cuarto? 
-Siiii, como olvidarme, no debo tomar, me pongo peligrosa.
Ese día, en el cumpleaños de la madre de Anto, ella había tomado sidra y nos fuimos a su habitación, empezamos a besarnos y pese al peligro de estar con tanta gente cerca que pasaba por el pasillo, los dos nos desnudamos por completo y cogimos como dos desesperados. Hasta en un momento ella le respondió no me acuerdo qué al hermano mientras cogía montada encima de mí totalmente desnuda.
-Entonces la próxima, te invito una sidra
-No puedo tomar porque le estoy dando la teta.
Anto no se bajaba del tema, la conocía. Eso me gustaba. Quise seguir.
-Entonces no, porque la próxima quiero que le des la teta de nuevo
-¿Ah, te gustó mirar?
Me ponía loco cuando Anto se ponía juguetona. Yo sentía que ya la tenía en mis redes, pero no quería pasarme.
-Mucho me gusta mirarte, siempre
-¿Sí?
-Si, es más creo que a Theo la caí bien y me invitó a comer 
-Jajaja, ¿sí?
-Si, me muero por comer eso
-¿Te parece decirle eso a una mamá?
-Te puedo decir tantas cosas
-¿Cómo qué?
-¿Sin filtro?
-Dale, conmigo sabes que podes
Anto me habilitaba a decirle cualquier cosa. Durante el tiempo que duró nuestra relación nos llegamos a decir cualquier guarrada en temas sexuales, pero ahora no era el momento de largar algo tan contundente.
Lo pensé un tiempo largo, que frase decir, qué palabras usar. Fue ella la que me apuró
-¿Arrugaste?
-Sabes que yo no arrugo, muero por chuparte las tetas
-Así me gusta, que no me falles
-Si me das la oportunidad, no te fallo, te lo prometo
-Ay, me parece que estamos metiéndonos en un lío
-¿Y no te gusta un poco?
-El problema es ese, que me gusta y mucho, pero con mi situación de madre, esposa…
-Lo sé y no te quiero presionar, pero me muero por volver a sentirte
-Yo también, no te voy a mentir, pero sería muy difícil
-Lo entiendo, pero no voy a dejar de intentarlo, te voy a acosar, jajaja
-Me gusta que me acoses
-Entonces sentite acosada…
-¿Que más me harías?
Ahora Anto me buscaba, estaba caliente y yo lo sabía sin ningún tipo de dudas. Ella era la más dispuesta cuando se calentaba, tenía que aprovechar este momento.
Lo mejor sería dejarla bien caliente. Entonces se me ocurrió.
-No te voy a decir más nada. Lo próximo quiero hacértelo directamente
-Ay que malo, quería que me digas algo mas
-¿Te queres tocar? Hacelo y pensá en nuestro próximo encuentro. En mi auto, en un telo, en tu casa. 
-Ay siiiii
-Todo lo que te imagines, te prometo que va a suceder.
-Ya me estoy imaginando…
-¿Y te mojás?
-Mucho, lo sabes porque me conoces bien.
-Ahora mismo me iría para tu casa y estacionaría en la puerta
-No lo hagas porque sería incapaz de dejar a Theo solo, aunque si no estuviera él, bajaría corriendo. 
-¿Estas muy caliente?
Le pregunté eso mientras me subía al auto. Estaba a 40 cuadras de su casa y sabía que si le decía que estaba abajo vendría como vino al café.
-Muy caliente
Anto me mandó una foto de visualización única con sus dedos índice y mayor totalmente empapados.
-Solo a vos me animaría a mandarte una foto así.
-No te toques todavía, no quiero que acabes aún.
-¿Qué tenes en mente?
Ya estaba a 20 cuadras.
-Voy a estar estacionado en la esquina de Gavilán y Méndez de Andes
-No me hagas eso, no puedo
-Yo voy a estar acá, con la pija parada, los vidrios polarizados, esperándote
-No sé si me animo, estoy sola con Theo
-Bajá con él en el huevito, no se va a enterar de nada. Ni él, ni nadie.
-¿Te parece?
-Mi patente termina con 23 JI, el auto es gris oscuro, voy a estar en el asiento de atrás.
Ya estaba estacionado a mitad de cuadra y le envié la foto y la dirección exacta.
Pasaron 5 minutos y me asusté cuando la puerta de adelante se abrió, Anto apoyó el huevito, cerró la puerta y abrió la de atrás. Se sentó a mi lado y no me dejó decirle hola. 
Me besó abriendo la boca y metiendo la lengua en mi boca. El beso duró segundos en los que apenas pude acariciarle la espalda y darme cuenta de que no tenía corpiño debajo de la campera. Metí la mano en la espalda y estaba totalmente desnuda.
-Ya viniste preparada
-Totalmente, necesito sentirte todo lo que podamos
-Esperá
Me estiré hacía adelante y adelanté aún más el asiento del conductor. Ella me empezó a acariciar el bulto mientras me besaba con más intensidad. 
-Quiero chuparte la pija
-Mmmmm, primero dejame que te chupe las tetas
Ella se abrió el cierre de la campera desde arriba y sus dos globos saltaron prácticamente en mi cara. 
-Mmmmm
Me abalancé a chuparle las tetas con devoción. Aprisioné con mis labios el pezón derecho y volvió a mi memoria ese recuerdo de todas las veces que le chupaba las tetas y lo que a ella le gustaba. Me volvía loco. El botón mamario era igual, su pecho era mucho más grande y duro, parecía a punto de reventar. La leche empezó a salir y la bebí. Nunca lo había hecho. El sabor era riquísimo, dulce y liviano. Me excité de una forma nueva y mejor.
-¿Estas tomando mi leche?
-Mmmmssssseeeee
-Tomás es un pelotudo que no se anima
Tomás es su marido. Como ella lo decía, es un pelotudo que no se anima a algo que es lo mejor que hay, chupar unas tetas duras e hinchadas llenas de leche y beberse todo.
-¿Te gusta tomarte mi leche?
-Amo
La miré y me estaba mirando como si yo fuera su bebe.
-Me encanta mirarte mientras me chupas las tetas.
-Mmmmm
Yo chupaba y chupaba lo que salía. Una teta y otra. Estaba desesperado como si nunca lo hubiese hecho en mi vida.
Es difícil de explicar con palabras, pero sentía que la estaba redescubriendo a Anto. Ahora era una mujer, una madre, pero no dejaba de ser esa calentona hermosa en la que se convertía cuando estaba conmigo. 
Encima, su arte eran las palabras y eso lo habíamos aprendido juntos. Nos gustaba decirnos cosas y calentarnos juntos. 
-Comeme las tetas, dale.
-Mmmmm
-Quiero cogerte – me soltó
Ella nunca tomaba la iniciativa, por lo menos hasta ahora. Anto estaba muy caliente y yo también. Tenía que aprovechar este momento. 
-Otro día vamos a coger, mas cómodos, quiero que me hagas acabar y chuparte la pija
-Aghhh siiii
-Quiero tragarme tu leche
-Nunca te la habías tragado, siempre llegaste hasta ahí y escupiste
-Hoy tengo muchas ganas de hacerlo
-Yo me tragué tu leche, ahora te toca a vos, jajaja
Se rio y me besó nuevamente en la boca. Era consciente de que su hijo estaba en el asiento de adelante y debía actuar rápido.
-Tocame, vení. 
Se separó un poco de mí y se bajó el jogging que llevaba puesto, no tenía bombacha. 
-Viniste muy preparada
-Preparadísima
-Para todo
-Para todo, pero va a ser imposible coger acá
-No te creas – le dije
-Dejame ver cómo hago y un día, con mas tiempo, hacemos de todo.
-Siiii
Se escuchó un quejido de Theo y ella se inclinó a mirarlo. Le dio un beso en la mejilla al bebé y yo aproveché el movimiento y le bajé los pantalones hasta las rodillas. Su blanco culo quedó expuesto ante mi vista y comencé a acariciarlo.
Con la otra mano comencé a desabrochar mi cinturón, el botón del pantalón, me acomodé y saqué mi pija.
La guie a ella para que se fuera sentando encima de mi pija. Estaba tan caliente y mojada que resultó todo muy fácil y natural.
Mi verga se fue metiendo y en segundos ella se dejaba caer para enterrársela hasta el fondo. 
-Aghhhh que hijo de puta que sos
-Necesitaba metétela
-Ahora no la saques y cogeme
-Siiii
-Y tocame, necesito acabar
Sentía en mi pija el calor abrasador de la concha de Anto. Era tremendo el placer que yo sentía en ese momento. 
-Necesitaba cogerte – le dije nuevamente
-Yo también, tocame como vos sabes…
-¿Así?
Empecé a frotarle el clítoris con mis dedos. Lo recordaba con exactitud, la manera en que ella lo prefería y como ella me había enseñado. Así, por acá, mas rápido ahora. Desde que empezamos a coger de novios, ella se encargó de transmitirme la manera exacta en la que le gustaba. 
-Aghhhh aghhhh, veo que no te olvidaste
-Nunca me voy a olvidar, quedate tranquila
-Aghhh como me gusta, como extrañaba tus dedos, tu boca
Anto se giró para besarme en la boca.
-Haceme acabar como sólo vos sabes hacerlo
-Seeeee
-Siiii seguí así, así, asghhhh, así….
-Como me gusta cogerte
-Estoy acabando, aghhhh aghhhh
-Seeeee
-Mmmmmm lo necesitaba.
Saber que estaba acabando me llevaba a mí al orgasmo. No sabía como hacer para no acabarle adentro. 
-No doy más, voy a acabar yo también
-Nooooo
-Es que ya estoy
Como si tuviera un resorte, Anto saltó y poniéndose de costado se agachó metiéndose lo que pudo de mi verga en su boca. 
-Mmmmm
-Siiiii voy a acabarte en la boca
-Mmmmm
Empecé a acabar, Anto empezó a tragar. Nunca lo había hecho, siempre dejaba que le acabara en la boca, pero lo largaba enseguida, encima de mí, o lo escupía inmediatamente. 
-Aghhhh te vas a tragar mi leche
-Mmmmm
Movía la cabeza afirmando. Theo empezó a llorar, pero ella no se sacaba la verga de mi boca. 
-Mmmmm
Con los pocos restos de semen que le quedaba en sus fauces, me besó con pasión y me dijo:
-Gracias, lo necesitaba
-Gracias a vos.
Se bajó del auto, abrió la puerta de adelante y sacó a su bebé. Cerró y se fue. No volví a verla. 
Gracias por leer este testimonio.


F I N
No puedo mostrar fotos de Anto, pero puedo contarles lo que quieran. 
Pueden dejarme sus comentarios en reybaco2005@gmail.com
O en Telegram @reybaco2005

1 comentarios - Anto, mi ex novia lactante

h_ccapo
Tremenda... Hermoso relato!