El siguiente fin de semana se venía gestando como algo grande. Era el cumpleaños de mi suegra y por supuesto la casilla entera iba a estar de fiesta. Como nuevo flamante novio de la Jessie estaba invitado y no me lo pensaba perder por nada del mundo. Mi suegra era una turra no demasiado grande para la cantidad de hijos que ya tenía y que se mantenía bastante bien más allá del paso del tiempo. No había envejecido mal como varias de sus vecinas en el barrio sino por el contrario mantenía una figura apenitas pasada de peso pero no tanto con buenas tetas bien grandes que le encantaba lucir con buenos escotes y una cola digamos razonable. No sé si entraba en la categoría de milf pero que le debería parar la pija a más de uno seguro. Además estaba la actitud siempre tuvo esa forma tan zarpada de desenvolverse. Por ejemplo dejando las turritas a su suerte mientras ella se iba a culiar con su macho.
Llegue relativamente temprano esa noche, bien vestido con un jeancito y una camisa negra bastante abierta. Una cadenita de oro colgada en mi cuello y un regalito para la suegra en mi mano derecha. La primera en venir a saludarme fue obviamente la Jessie que ya me estaba esperando. Se habían puesto uno de esos vestiditos de cierre que me volvían loco. Estaban muy de moda y generaban mucha calentura. Era rojo con el cierre gris metálico bien grande. Se lo había puesto muy abajo el cierre de modo que le quedaban las tetas casi casi al aire. Como si fuera una especie de escote en V. Por supuesto sin corpiño. Era sumamente cortito quedándole justo al ras de la cola y tan solo con caminar se le iba a levantando. Nos quedamos un buen rato besándonos apoyados en el capot del Fiat 147. Yo sentía su calor y el roce eso entre pierna contra mi bulto me ponía al palo. No tardé demasiado en descubrir el color de su tanguita hilito. Blanquita diminuta.
Incluso llegando temprano ya había bastante gente apostada en la casilla. Turros y turras por doquier. Mi cuñadita la misma que nos había estado escuchando garchar hacía pocos días siguiendo los pasos de su hermana también decidió optar por un vestidito de cierre. Negro luciendo sus pequeñas tetas tipo limones también con el cierre bien abajo. Cortísimo como corresponde se meneaba por la casilla llevándose las miradas de varios. Mi suegra se había preparado especialmente para la ocasión. Se había puesto una pollera de jean blanca bastante cortita luciendo sus interesantes piernas y una remerita que si bien no era corta Lucía El tremendo escote. Se achicaba tanto en la parte de las tetas y estas eran tan grandes que casi se salían de la remerita. Además también estaba sin corpiño. Lo que transparentaba y marcaba sus enormes y bellos pezones negros.
Una hora más tarde la casilla se había reventado de gente. Habían traído un parlante que casi que tocaba con el techo de la casilla. Sonaba en ese momento las cumbias de Daniel agostini que retumbaban como loco. Los Cheetos nunca podrían divertirse así. Latas de cerveza vasos de vino botellas cortadas para el fernet jarras con frisé azul lo que se te ocurría había. También vi salir del baño a mi suegra con una de sus amigas con un poquito de harina en la nariz. (Me imagino se entiende la referencia). La jesi me bailaba pegadito apoyándome toda la cola de ese hermoso vestido bien en tangada en mi bulto parado y duro. Nos vamos unos lindos besos y seguíamos bailando. Las amigas de mi turra cayeron un rato después con más escabio. Como si realmente fuera necesario. Una vez que empezaron a sonar los temas de reggaetón de la época el perreo apareció en el centro del comedor. Mi suegra se perreaba al chongo, mi cuñadita bastante atrevida se perreaba a un pibito del barrio y la jesi Por supuesto me perreaba a mí. Rápidamente otras turras se sumaron al perreo y la casilla se había convertido en un garchar con ropa. Le juro que no exagero ni una sola palabra. Uno de los movimientos del perreo era que la chica se pusiera como una L invertida y vibrar a toda su cola en el bulto que le dabas movimientos de garche obviamente con la ropa puesta. Mi turra y la hermanita nos estaban volviendo loco a mí y al pibito de visera negra. Estábamos demasiado al palo.
"Vamo afuera me toy meando" me dijo la Jessie sin soltar el vaso de freeze. Mi cuñadita Y una de sus amigas decidieron acompañarnos. Entre risas y frases borrachas la Jesi se puso en cuclillas en pleno patio apuntando a la pared de cemento de la hermana del fondo. Ni tuvo que levantarse el vestido porque ya lo tenía por la mitad de la cola, simplemente se bajó la tanguita hilito y dejó salir un chorro de pis de esos que te calientan. Pegaba contra la pared y formaba un gran charco en el piso. La Jessi me miraba mientras lo hacía me comía con la mirada Me calentaba más no poder. La escena recién comenzaba. Se subió la tanguita y se quedó parada tomando freeze. Mientras caminaba de vuelta hacia mí para apoyarme su cola en mi bulto mi cuñadita zarpadita la nena bajó su tanguita hilito roja. Eso me sorprendió todavía más. Había elegido un hilito rojo, más que interesante. Con la tanguita roja a la altura de sus rodillas y a un metro de La tremenda meada de la Jesi largo su propio chorro. Este salió con una fuerza más que interesante pegando en la pared y salpicando para todos lados. Dejó un buen charco en el piso. Ambas soltaron una risita cómplice como sabiendo que le estavan meando todo a su hermana la cheta. Una pequeña aclaración es que cuando hablamos de mi cuñada la cheta es decir la del fondo No es que sea necesariamente cheta en cantidad de cosas materiales. Sí tienen mejores cosas que nosotros pero tampoco es que son millonarios. Es cheta de alma. Le gustaba tener el patio limpio con plantitas y esas boludeces. Para ellas era como una especie de bicho raro y aburrido.
Acá es donde la cosa se puso todavía más caliente y es que esta noche fue tan caliente que voy a tener que dividir la historia en dos. Delante de mi cuñadita y de la mejor amiga de la Jessie mi turrita clavó su mano apretándome El bulto y completamente en pedo les dijo a las dos: "weno vayan pa allá ke le kiero Aser un re pete a mi macho". Si hubiera acabado solamente por escuchar la decir eso creo que no hubiera estado mal tampoco. Le juro que sentí que la leche estaba a punto de escaparse. Ni yo sé cómo me pude contener. Una cosa es estar transformándose en un turro y otra son estas jugadas que te siguen sorprendiendo.
Llegué a pensar que en parte lo decía jodiendo pero no era así. Lo más interesante es que ninguna de las dos se fue. Se quedaron ahí. Como si fueran parte del decorado o de la escena. La jesi me miró a los ojos mientras se ponía de rodilla sobre el piso y volvió a decirme: "i we parece k kieren ver la verga k me como". Sacó mi pija del gym bajándomelo un poco y dejando completamente al aire mi poronga durísima cabezona frente a todos. Comenzó entonces a chuparme la pija delante de mi cuñada y de su mejor amiga. Me peteaba con ganas atragantándose hasta el final y llenándome de baba la poronga. Mi cuñadita y la amiga se reían en pedo y disfrutando la escena. Yo no sabía que mirar primero si los ojos de mi turrita chupándome la verga provocándome con la mirada o a mi cuñadita y a la amiga disfrutando de tener un Pete a un metro suyo. Por suerte para mí no duró demasiado y rápidamente La Jessi volvió a ponerse de pie y me dijo: "vamo a culear toy re caliente".
Como la casilla era un mar de gente me agarró de la mano y me llevó para el otro lado del patio. El de los escombros la chatarra y la basura. Pero un pequeño pasillito que había quedado entre la construcción de nuestra casilla y los palets de madera que en ese entonces se paraban del terreno de al lado. Caminamos recalientes esquivando porquerías y la muy turrita se puso apoyada en las maderas de la casilla sacando la colita hacia mí. Yo le levanté un poco el vestido y le bajé La tanguita a la altura de las rodillas. Sin forro piel con piel como buen turro le mandé la verga hasta el fondo de su concha.
Mi turrita de un par de gritos de placer más que interesantes. Comencé a bombearle pija adentro mientras ella daba pequeños golpes en las maderas de la casilla. Yo estaba como loco con toda la escena anterior de modo que trataba de aguantar un poco las ganas de llenarla de leche en el primer minuto. Mi turrita no lo hacía fácil porque había empezado a gritar como loba en celo. Lo más lindo de todo es que del otro lado de los palets estaba en la casilla de los vecinos que seguramente deberían estar escuchando absolutamente todo. Yo agarré con mis manos su cinturita y le daba bombazos de verga medidos controlados. Pero rápidamente tenerla en esa posición hacía que me explote la cabeza. "Dame la lechita amor dámela toda" me repetía un par de veces mi turrita. No pude resistir más me dejé llevar y la llené completamente de leche. "Ay papi que ricooooooo" me dijo la jesii antes de comerme la boca de un buen beso.
Se subió la tanguita se acomodó más o menos el vestido y salimos nuevamente a seguir la joda. Mientras atrasábamos el pasillo de los escombros y la basura me dijo: "en un rato te cojo de vuelta".
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Llegue relativamente temprano esa noche, bien vestido con un jeancito y una camisa negra bastante abierta. Una cadenita de oro colgada en mi cuello y un regalito para la suegra en mi mano derecha. La primera en venir a saludarme fue obviamente la Jessie que ya me estaba esperando. Se habían puesto uno de esos vestiditos de cierre que me volvían loco. Estaban muy de moda y generaban mucha calentura. Era rojo con el cierre gris metálico bien grande. Se lo había puesto muy abajo el cierre de modo que le quedaban las tetas casi casi al aire. Como si fuera una especie de escote en V. Por supuesto sin corpiño. Era sumamente cortito quedándole justo al ras de la cola y tan solo con caminar se le iba a levantando. Nos quedamos un buen rato besándonos apoyados en el capot del Fiat 147. Yo sentía su calor y el roce eso entre pierna contra mi bulto me ponía al palo. No tardé demasiado en descubrir el color de su tanguita hilito. Blanquita diminuta.
Incluso llegando temprano ya había bastante gente apostada en la casilla. Turros y turras por doquier. Mi cuñadita la misma que nos había estado escuchando garchar hacía pocos días siguiendo los pasos de su hermana también decidió optar por un vestidito de cierre. Negro luciendo sus pequeñas tetas tipo limones también con el cierre bien abajo. Cortísimo como corresponde se meneaba por la casilla llevándose las miradas de varios. Mi suegra se había preparado especialmente para la ocasión. Se había puesto una pollera de jean blanca bastante cortita luciendo sus interesantes piernas y una remerita que si bien no era corta Lucía El tremendo escote. Se achicaba tanto en la parte de las tetas y estas eran tan grandes que casi se salían de la remerita. Además también estaba sin corpiño. Lo que transparentaba y marcaba sus enormes y bellos pezones negros.
Una hora más tarde la casilla se había reventado de gente. Habían traído un parlante que casi que tocaba con el techo de la casilla. Sonaba en ese momento las cumbias de Daniel agostini que retumbaban como loco. Los Cheetos nunca podrían divertirse así. Latas de cerveza vasos de vino botellas cortadas para el fernet jarras con frisé azul lo que se te ocurría había. También vi salir del baño a mi suegra con una de sus amigas con un poquito de harina en la nariz. (Me imagino se entiende la referencia). La jesi me bailaba pegadito apoyándome toda la cola de ese hermoso vestido bien en tangada en mi bulto parado y duro. Nos vamos unos lindos besos y seguíamos bailando. Las amigas de mi turra cayeron un rato después con más escabio. Como si realmente fuera necesario. Una vez que empezaron a sonar los temas de reggaetón de la época el perreo apareció en el centro del comedor. Mi suegra se perreaba al chongo, mi cuñadita bastante atrevida se perreaba a un pibito del barrio y la jesi Por supuesto me perreaba a mí. Rápidamente otras turras se sumaron al perreo y la casilla se había convertido en un garchar con ropa. Le juro que no exagero ni una sola palabra. Uno de los movimientos del perreo era que la chica se pusiera como una L invertida y vibrar a toda su cola en el bulto que le dabas movimientos de garche obviamente con la ropa puesta. Mi turra y la hermanita nos estaban volviendo loco a mí y al pibito de visera negra. Estábamos demasiado al palo.
"Vamo afuera me toy meando" me dijo la Jessie sin soltar el vaso de freeze. Mi cuñadita Y una de sus amigas decidieron acompañarnos. Entre risas y frases borrachas la Jesi se puso en cuclillas en pleno patio apuntando a la pared de cemento de la hermana del fondo. Ni tuvo que levantarse el vestido porque ya lo tenía por la mitad de la cola, simplemente se bajó la tanguita hilito y dejó salir un chorro de pis de esos que te calientan. Pegaba contra la pared y formaba un gran charco en el piso. La Jessi me miraba mientras lo hacía me comía con la mirada Me calentaba más no poder. La escena recién comenzaba. Se subió la tanguita y se quedó parada tomando freeze. Mientras caminaba de vuelta hacia mí para apoyarme su cola en mi bulto mi cuñadita zarpadita la nena bajó su tanguita hilito roja. Eso me sorprendió todavía más. Había elegido un hilito rojo, más que interesante. Con la tanguita roja a la altura de sus rodillas y a un metro de La tremenda meada de la Jesi largo su propio chorro. Este salió con una fuerza más que interesante pegando en la pared y salpicando para todos lados. Dejó un buen charco en el piso. Ambas soltaron una risita cómplice como sabiendo que le estavan meando todo a su hermana la cheta. Una pequeña aclaración es que cuando hablamos de mi cuñada la cheta es decir la del fondo No es que sea necesariamente cheta en cantidad de cosas materiales. Sí tienen mejores cosas que nosotros pero tampoco es que son millonarios. Es cheta de alma. Le gustaba tener el patio limpio con plantitas y esas boludeces. Para ellas era como una especie de bicho raro y aburrido.
Acá es donde la cosa se puso todavía más caliente y es que esta noche fue tan caliente que voy a tener que dividir la historia en dos. Delante de mi cuñadita y de la mejor amiga de la Jessie mi turrita clavó su mano apretándome El bulto y completamente en pedo les dijo a las dos: "weno vayan pa allá ke le kiero Aser un re pete a mi macho". Si hubiera acabado solamente por escuchar la decir eso creo que no hubiera estado mal tampoco. Le juro que sentí que la leche estaba a punto de escaparse. Ni yo sé cómo me pude contener. Una cosa es estar transformándose en un turro y otra son estas jugadas que te siguen sorprendiendo.
Llegué a pensar que en parte lo decía jodiendo pero no era así. Lo más interesante es que ninguna de las dos se fue. Se quedaron ahí. Como si fueran parte del decorado o de la escena. La jesi me miró a los ojos mientras se ponía de rodilla sobre el piso y volvió a decirme: "i we parece k kieren ver la verga k me como". Sacó mi pija del gym bajándomelo un poco y dejando completamente al aire mi poronga durísima cabezona frente a todos. Comenzó entonces a chuparme la pija delante de mi cuñada y de su mejor amiga. Me peteaba con ganas atragantándose hasta el final y llenándome de baba la poronga. Mi cuñadita y la amiga se reían en pedo y disfrutando la escena. Yo no sabía que mirar primero si los ojos de mi turrita chupándome la verga provocándome con la mirada o a mi cuñadita y a la amiga disfrutando de tener un Pete a un metro suyo. Por suerte para mí no duró demasiado y rápidamente La Jessi volvió a ponerse de pie y me dijo: "vamo a culear toy re caliente".
Como la casilla era un mar de gente me agarró de la mano y me llevó para el otro lado del patio. El de los escombros la chatarra y la basura. Pero un pequeño pasillito que había quedado entre la construcción de nuestra casilla y los palets de madera que en ese entonces se paraban del terreno de al lado. Caminamos recalientes esquivando porquerías y la muy turrita se puso apoyada en las maderas de la casilla sacando la colita hacia mí. Yo le levanté un poco el vestido y le bajé La tanguita a la altura de las rodillas. Sin forro piel con piel como buen turro le mandé la verga hasta el fondo de su concha.
Mi turrita de un par de gritos de placer más que interesantes. Comencé a bombearle pija adentro mientras ella daba pequeños golpes en las maderas de la casilla. Yo estaba como loco con toda la escena anterior de modo que trataba de aguantar un poco las ganas de llenarla de leche en el primer minuto. Mi turrita no lo hacía fácil porque había empezado a gritar como loba en celo. Lo más lindo de todo es que del otro lado de los palets estaba en la casilla de los vecinos que seguramente deberían estar escuchando absolutamente todo. Yo agarré con mis manos su cinturita y le daba bombazos de verga medidos controlados. Pero rápidamente tenerla en esa posición hacía que me explote la cabeza. "Dame la lechita amor dámela toda" me repetía un par de veces mi turrita. No pude resistir más me dejé llevar y la llené completamente de leche. "Ay papi que ricooooooo" me dijo la jesii antes de comerme la boca de un buen beso.
Se subió la tanguita se acomodó más o menos el vestido y salimos nuevamente a seguir la joda. Mientras atrasábamos el pasillo de los escombros y la basura me dijo: "en un rato te cojo de vuelta".
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