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Buena vecina 25

Abrí los ojos al amanecer cuando el sol entraba por la ventana, estaba con algo de frío y toda sucia, pegajosa, quería seguir durmiendo pero decidí hacer un esfuerzo y levantarme, pegarme una ducha rápida para acostarme en la cama. No intente ponerme el pijama ni tampoco ropa interior, solo quería acostarme y descansar.

Me desperté al rato, desayuné y comí algo, fui de nuevo a la cama tenía la intención de dominguear maratoneando una serie para pasar el rato y dormir una siesta, pero algo rondaba mí cabeza y por supuesto era lo del día anterior, estaba satisfecha no quería sexo, ahora quería otra cosa, relajarme y sentir placer tranquila para poder dormir una siesta, quería arrancar con todas las pilas la semana. Sabía a quién tenía que mandarle mensaje para lo que en este momento necesitaba, los empecé a conocer de a poco.

Con Nico podía cumplir fantasías él era el más morboso de los 3, cualquier cosa que se le ocurra a él o a mí, seguramente podríamos hacerla. Ale en cambio, le gustaba más el sexo duro y sucio o al menos parecía el mejor en eso después de lo de anoche. Quedaba solo uno por descubrir, Dani y por lo que hizo las anteriores veces parece que sabía que era lo que le gustaba y pensaba sacarme la duda, justo en este momento. Le escribí por Whatsapp.

Yo: Dani, ¿cómo estás bombón ?
D : Hola Maca, bien y vos ?
Yo: Bien bien, que haces ? 

Pasaron unos minutos y no me respondió el mensaje, creí que iba a estar al pendiente pero no. “Este pendejo de mierda” pensé.

D : Acá en casa, haciendo unas boludeces..
Yo: Que boludeces ?

Otra vez tardaba, estaba impaciente, como toda malcriada odio que me hagan esperar y cuando quiero algo, lo quiero YA.

Yo: Si estás muy ocupado, hablamos en otro momento.
D : Estaba ayudando a mí papá, vos ?
Yo: Ah está bien, qué lástima. Yo quería dormir una siesta.
D : Porque qué lástima ? Está lindo el domingo para una siesta.
Yo: Y yo ya estoy preparada para la siestita. Le mandé unas fotos acostada, en tanguita “Se habrá puesto al palo” pensé. Necesitaba tu ayuda, pero si estás con tu papá, no pasa nada.
D : Que linda que estas, tremendo culo. En qué querés que te ayude ?
Yo: Gracias, ojito son solo para vos esas fotos. Te gusta ?
D : Me encanta, podría verlo todo el día.
Yo: Mmmm… Solo verlo ?
D : Para empezar..
Yo: Y cómo seguirías ?
D : Haciéndote todo lo que quieras. No me dijiste, en que necesitabas mí ayuda.
Yo: Justo en eso, en que me hagas lo que yo quiera.
D : Cuando vos quieras.
Yo: Ahora.
D : Te aviso cuando estoy afuera de tu casa.

Y si, para que dar tantas vueltas ? Él quería y yo también. Se notó que deseaba la invitación porque pocos minutos después, recibí un mensaje avisando que estaba afuera. Salí a abrirle en ojotas, una remera blanca grande con algún dibujo, como si fuera de un hombre y de hecho, creo que era de mí ex pero no estoy segura, por último un rodete medio desprolijo, es domingo disculpen la pinta.

Lo noté nervioso, no es lo mismo venir solo a hacerlo con sus amigos además ya tenía una idea a lo que venía, le sonreía y le hablaba simpática mientras entrábamos quería que se relajara un poquito.

Yo: Querés algo para tomar ? Hace calor.
D : Bueno dale.
Yo: Que querés ? Agua, jugo, gaseosa ?
D : Agua, agua.

Me di vuelta y agarre un vaso de la alacena, seguro un poco de la cola se vio pero no importa, hacía apenas unas horas me tenía desnuda y en 4, ahora no me iba a andar tapando tanto. Charlamos en la cocina un poco, los nervios no se le iban

Yo: Che, relajate boludo, sos mí amigo.
D : Lo intento pero es un poco difícil.
Yo: Porque ?
D : Te miro y me acuerdo las fotos que me mandaste, ¿cómo querés que esté relajado ? 
Yo: Te gustaron ? Bueno, si te pone tan nervioso, no te mando más.
D : No, me encanta que lo hagas, lo imaginaba hace mucho. No sé todavía si estoy soñando jaja
Yo: Aaay mí amor tranquilo jaja. 

Mientras me acerque a él para abrazarlo sobre sus hombros, mis tetas le hacían de almohada y sus manos fueron directo a mís nalgas. Me reí pero no lo alejé ni le dije nada por sus manos traviesas.

D : Perdón si te molestan. Dijo subiendo las manos a mí cadera.

Me despegué de él un poco, mirando sus ojos, no respondí, con ambas manos agarre las suyas y volví a bajarlas hasta mí culo, apretó y puse mis codos nuevamente en sus hombros. Estaba por hablar pero lo interrumpí besándolo, trayendo su cuerpo hacia el mío, quedando pegados, sentía como latía su corazón y la verga le crecía. Busco mí piel bajo la remera, sus manos me acariciaban y sus dedos se volvían más juguetones, más buscones, acompañando la tela de la tanga entre mis nalgas. Deje de besarlo solo para hacer algún gemido y que nuestras lenguas vuelvan a cruzarse, él entendía que me gustaba lo que hacía y yo no fingía, el pendejo besaba mejor que los demás, eso me encantaba, no quería que esos besos terminaran pero había otras partes de mí cuerpo que también merecían sentirlos. 

“Vamos” le dije entre beso y beso, entre gemido y gemido, entre mano y mano. Lo fui llevando despacio hacia mí cuarto, él se dejaba llevar, no intentaba tener el control ni hacerse el macho poderoso, me gustaba y era lo que justo hoy necesitaba. Llegamos hasta al lado de mí cama, mientras nos besábamos me iba acomodando acostada y él entre mis piernas, beso mí cuello, podía quedarme un rato largo así pero estaba muy mojada y quería que pruebe otros labios.

Me saque la remera, abajo tenía un conjunto blanco de lencería transparente y a él le encantó, agarró mis pechos, mordía despacio mis pezones que estaban a simple vista por la tela, apoyó la mano derecha sobre la parte delantera de mí tanga, ya humedecida.

D : Mmm…
Yo: ¿Qué pasa ?. Pregunté aunque ya sabía la respuesta.
D : Estás mojadita.
Yo: Proba, es todo para vos.

Me mordí el labio inferior sonriendo mientras empujaba su cabeza hacia abajo, para que llegue al lugar donde lo había invitado. El no tuvo inconvenientes y se dejó llevar, me dio algunos besos sobre la tanga, ya quería sentir su boca y su lengua en mí. 

Yo: Sacame la tanga. Pedí, casi gimiendo.
D : Te queda muy linda para sacarla.

La corrió y en el movimiento sus dedos tocaron mí concha, que placer, quedaron húmedos y vi como se los llevó a la boca para probarme. 

Yo: Dale, chupa.

La desesperada ahora era yo, él mantenía la calma, parecía un experto en la materia mientras más tardaba más caliente estaba, “cuando me de sexo oral tengo que aguantar” pensé. La punta de su lengua empezó a recorrer mis partes y una sensación de escalofrío y alivio me invadió, acompañado de un “Aaah” que deje salir sin pensarlo. 

De a poco chupaba, besaba y succionaba, “Que rica estás” escuché que dijo, después de tenerme un rato así me hizo poner de costado levantando un poco la pierna izquierda, mí torso también se inclinó y su lengua entro en mí ano directamente, el me separaba las nalgas mientras yo trataba de sujetar su cabeza de dónde pudiera para intentar meterlo más profundo en mí, me chupaba el culo y la concha alternando, mientras que yo con mí mano derecha me masajeaba el clítoris, y de vez en cuando le tiraba un tarascón a la almohada. 

Me metió un dedo en la concha mientras su lengua seguía entretenida en mí cola, que placer me estaba dando este pendejo, sentí un increíble alivio cuando lo hizo. 

Yo: Haceme acabar, seguí con mí concha.

Volvimos a la posición inicial y aunque lo hacía bien, no estaba dando en el punto justo y tuve que enseñarle cómo hacerlo.

Yo: Ves acá ? Esto ? Dije descubriendo el clítoris entre los pliegues.
D : Si.
Yo: De eso te tenés que encargar, con cuidado es muy sensible.

Chupo y lamió.

D : Así ?
Yo: Ahhh siii..

Estaba a punto de llegar mientras él también se masturbaba, le agarre la carita con ambas manos y movía mí concha en su cara como si la estuviera cabalgando, se la moje completa, todo era un enchastre. De pronto sentí una falange y detuve la marcha, me frene a mitad de su cara, me la había metido en el orto, nos miramos quedándonos quietos unos breves segundos, creo que él iba a pensar que debía sacarla y yo estaba a punto de pedírselo pero no, fue un poco más profundo. Su atrevimiento me calentó y cambie de opinión pero solo le hice un pedido “Hasta ahí y despacio”  evidentemente la noche anterior cuando estábamos en el sillón con sus amigos se había quedado con las ganas y ahora se las quitó, él estaba siendo bueno conmigo por ende yo sería buena con el.

Seguí con mí movimiento sobre su cara, mientras él se masturbaba y tenía la mitad de su dedo en mí cola.

D : Es mejor de lo que pensaba.
Yo: ¿Qué cosa ? Pregunté mirándolo en medio del placer, cada vez que bajaba la cintura y podía ver su cara.
D : Tu cola.
Yo: ¿Te gusta mí orto ? Quise meterle un poquito de picante.
D : Está apretadito, hace mucho no…?
Yo: Muchísimo..¿Sabes que ?
D : Que ?
Yo: Si así te aprieta el dedo, imagínate la verga..
D : Uff, me harías doler de tan apretadito.
Yo: Te rompería la verga con mí orto.
D : Y yo a vos ?
Yo: Ay si pendejo, me romperías el orto.

Se pajeaba fuerte ya quería acabar, yo deseaba acabar también pero quería algo más, solo un poquito más. 

Yo: Ya querés acabar ?
D : Si, no aguanto más.
Yo: Vení, vení. Probemos algo…

Me acomode más al medio de la cama y él se subió encima pero lo hice girar para que baje despacio, su verga entró despacio muy despacio hasta el fondo de mí garganta, empezamos a hacer un 69. Siguió chupandome, no estaba del todo cómodo, creo que no se dejaba llevar.

D : No estoy muy cómodo así.
Yo: Por ?
D : Tengo un poco de vergüenza.
Yo: De que ?
D : Es que me da cosa que tengas mí culo tan cerca de tu cara así.

No le había prestado atención, de hecho no podía casi verlo porque sus huevos chocaban a veces o casi siempre en mis ojos, pero cuando lo dijo y lo miré pensé “ Lindo culito, aunque tenga pelos”.

Yo: No me molesta, seguí dale. No quería que se me pase la calentura, ya estaba cerca.
D : No sé…
Yo: Me gusta tu culo. Le dije y empecé a chuparselo.

Nunca había hecho esto pero se sentía raro, rico, excitante, apretó el culo.

Yo: Relajate nene, déjate llevar.

Soltaba y apretaba, soltaba y apretaba pero yo ya le había agarrado el gusto, no quería parar. Abrí las piernas, apoyé la planta de los pies en el colchón y dejé levantada las rodillas como si fueran dos montañas, por si no entienden.

Yo: Si me dejas entretenerme con tu culo, yo te dejo entretenerte con el mío.

No la pensó dos veces, chupo y chupo, inconscientemente se relajo mientras lo hacía e intentaba volver a meter una parte de su dedo en mí orto. Yo seguí entretenida con el suyo, con una mano separaba una de sus nalgas para tener espacio y con la otra lo pajeaba, duro y torpe, era excitante todo pero quería que acabemos de una vez, no quería que llegue a entretenerse demasiado profundo en mí ano.

Pensaba y miraba todo lo que pasaba en mí cama, aunque no se estaba entreteniendo con ella, mí conchita no paraba de mojarse.

Yo: Chupame la concha dale…quiero acabar.

Dejó su dedo en mí culo y siguió chupando la conchita, que rica sensacion, ya casi, ya casi.

Yo: Ay seguí, por favor seguí.

Yo: Más fuerte, chupa más fuerte.

Segundos después, le acabé la boca, él no le hizo asco y tomó completamente todo, además de limpiarla. Yo también quería que él acabara pero chupándole el culo no iba a pasar, además de seguir en la misma posición, no saco su dedo de mí cola y ya era suficiente.

Yo: Meteme la verga en la boca.
D : No, seguí así, estoy disfrutando.

“No señor, tiene que acabar ahora” pensé.

Yo: Deja el dedo donde lo tenés, y meteme la verga en la boca. Quiero que pienses que mí boquita es mí cola.
D : Ah sí ? Me gusta esa idea.
Yo: Cógeme la boca, como si me cogieras el orto.

Levantó la cadera para que pueda acomodar su verga en mí boca y mientras dijo “Te voy a romper el orto, putita” bajo la cadera de una vez, casi vomito por la nariz de tan profundo que fue, no podía respirar y él no paraba de cogerme la boca fuerte.

D : Te voy a romper el orto.

D : Está cola va a ser mía, toda mía.

D : Te la voy a abrir yo, antes que mis amigos.

D : Quiero ser el primero, ¿me vas a dejar ?
Yo: Ajaa…pude decir.
D : Yo quiero ser el primero que te lo haga de los 3. Lo prometes ?
Yo: Aja….
D : Si putita, que orto más cerrado tenés, hasta que te agarre. 

Metió deliberadamente su dedo completo y aunque estaba mojado me dolió, me queje levantando un poco la cintura y apretando el culo.

D : Así puta, apreta el culo, para que te duela más, para que la sientas bien.

Movio su dedo, me estaba haciendo el culo con el dedo y eso era lo que no quería, pero por suerte grito “Ahí viene la leche, te voy a llenar el orto de leche” en su imaginación era mí culo, en la realidad era mí boca, me atragantó y hasta creo que me salió un poco por la nariz. Momentos después sacó su dedo de mí culo y un alivio volvió a mí.

Después de recuperarnos, él ya sabía que eso era todo lo que necesitaba y que su trabajo había finalizado. Se cambió, charlamos dos minutos y lo acompañé a la puerta, solo con el remeron puesto, desnuda abajo. 

Volví a la cama, quería dormir la siesta tranquila pero la cola me latía, parecía incómoda me acaricie el ano y lo sentí, estaba dilatado, todavía mojado. Gire y mire mí mesita de luz, abrí el cajón, encontré lo que buscaba “¿Y si antes de dormir la siesta?” Pensé…

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