recibí un mensaje de Ramiro que me saludaba y preguntaba como andaba; como nos conocemos de algunas reuniones entre amigos de la empresa de mi marido que organizaban con las esposas y familias, no me llamo tanto la atención. Pero, los mensajes cada vez eran más seguidos, que por suerte los hacia todos mientras estaba trabajando junto a mi esposo, o por lo menos sabía que no estaba conmigo. Me dijo que hacía mucho tiempo que yo le gustaba, pero no sabía cómo contactarme hasta que recibió ese llamado demi esposo con mi celular; por supuesto que le pregunte por su esposa a lo que me respondió que estaban pasando una crisis de pareja pero que ya se les pasaría (toda mentira). Así empecé a comunicarme con Ramiro, sin querer, contestándole mensajes que subirían de tono.
Debo reconocer que Ramiro no era de mi tipo, y jamás me habría fijado en él, ya que se trata de un tipo , barrigón y con una calvicie hereditaria que le da aspecto de más grande; totalmente sedentario y muy mujeriego según dichos de mi esposo . Es así que mensajeábamos cuando él quería, preguntándome como estaba, si tenía mucho trabajo, y comenzó a preguntarme como estaba vestida en mi trabajo a lo que yo sin imaginarme lo fetichista que era, le contaba acotadamente, como por ejemplo que llevaba puesta una camisa y pollera negra con zapatos de poco taco; pero de a poco me fue pidiendo más detalles, como de qué color era mi corpiño, a lo que la primera vez le corte los mensajes. Pero al otro día siguió insistiendo por lo que le conté que mi soutien era blanco, porque mi camisa era del mismo color y llevaba un pantalón azul y botitas cortas; no conforme con esto, en otra oportunidad me pregunto por mi bombacha, y yo le dije que usaba tangas cola less, y parece que más se puso insistente. Comencé a notar que cada vez que le contaba que estaba con pollera o mini falda se calentaba más y no tanto cuando iba con pantalones. Le conté que cuando usaba mini faldas siempre vestía pantimedias de lycra y no me ponía tangas, y eso lo volvía loco y más preguntaba.
Pero un día en que me alagaba tanto y realmente me ponía caliente me dijo que quería verme porque le encantaría poder observar lo que le estaba contando. ¡Pensé, este tipo está loco si piensa que le voy a mostrar mi ropa interior!! y le dije que no haría eso. Pero Ramiro era muy insistente y realmente no se daba por vencido tan fácilmente cuando ponía los ojos en una mujer. Un día volvió a insistir que le mostrara como estaba vestida, pero que no quería fotos para no comprometerse con la posibilidad de que las viera su mujer o mi esposo. Da la casualidad que ese día Juan, mi jefe había viajado a otra ciudad para concretar un trabajo y mi compañera estaba enferma por lo que no vendría por dos días…estaba sola en la oficina. Entonces me animé y le dije a Ramiro que si quería podía venir hasta mi trabajo, cosa que aprovecho y en una salida de su trabajo se acercó al mío. Al entrar a mi oficina me saludo con un beso en la mejilla haciéndome sentir su perfume rico, me tomo de mi mano derecha y haciéndome girar me dijo lo hermosa que estaba, con un “guauuu” a lo que le pedí que no exagerara; yo estaba vestida con una camisa blanca combinada con cuello con vuelos negros, una camperita de hilo rosa, minifalda color chocolate, botas largas de nobuk color chocolate con tacones altos y le había adelantado por mensaje que llevaba un soutien de encaje negro y pantimedias negras de lycra, o sea sin tanguita. Yo no sabía cómo manejar la situación ya que no esperaba que él cumpliera con venir, pero ahí estaba; y no me sacaba los ojos de encima, hasta que me dijo directamente que deseaba ver para creer, que no usaba tanguita, a lo que le respondí que no se pasara, sonriendo, para nada enojada. Insistió y creí cortarlo con decirle que ni loca lo haría, que se comporte y respete a su compañero de trabajo, mi esposo. A lo que me dijo que mi marido siempre le hablaba de mí y lo bien que lo trataba en la cama, por lo que no necesitaba de otras mujeres; y eso más lo ponía loquito y me pedía por favor que accediera a mostrarle. –Ramiro vos estás loco? ¿Cómo se te ocurre que te muestre mis partes íntimas? Y él seguía insistiendo que no tenía nada de malo que solo le muestre, claro que, si yo quería algo más, sería como yo quisiera. Como faltaba media hora para terminar mi jornada laboral, me pidió por favor lo complaciera y que fuéramos a un telo que él conocía y quedaba cerca, a lo que le respondí con un “ni” y me aseguro que me esperaría afuera para ver si cambiaba de opinión.
Cuando salí afuera allí estaba en su auto, me acerque y le pedí si me llevaba a mi casa y por supuesto acepto diciéndome que así vestida no me dejaría sola sabiendo de tantos degenerados que había en la calle; subí a su auto y emprendimos el viaje muy distendidos charlando de nuestra relación por mensajes, y yo le reconocía que me gustaba saber que él se pondría cachondo leyendo mis descripciones de como vestía sexy. Ramiro no dejaba de mirarme las piernas enfundadas en mis medias de lycra color negro hasta que se animó y poso su mano derecha en mi muslo izquierdo, esperando tal vez a que yo reaccionara mal, pero no me cayó mal ese gesto y lo deje; me acariciaba suavemente desde la rodilla hasta la mitad del muslo y pensé que dejaría que notara lo que le había dicho y relajándome abrí mis piernas como para indicarle que siguiera para que se dé cuenta que no uso tanguita cuando llevo pantimedias; acariciaba mi muslo diciéndome lo mucho que lo calentaban las mujeres femeninas que usaban medias de lycra, y subió a mi entrepiernas acariciando mi conchita por encima de mis pantimedias y nos miramos complicemente y yo cerré mis piernas para sentir mejor sus dedos en mi vulva caliente. Me acaricio hasta que llegamos a mi casa, por lo que me baje de su auto muy húmeda.
Pasaron varios meses desde ese día y aunque seguimos mensajeándonos, no nos vimos y seria quizás porque realmente Ramiro no me atraía tanto, salvo por lo que me endulzaba con sus mensajes. Pero un día para una fiesta en la empresa de mi esposo, nos cruzamos, él estaba con su esposa , sentados en la misma mesa,* cenamos y charlábamos de cosas de la empresa y la familia; tomamos mucho alcohol y cuando comenzó el baile salimos cada uno con su pareja, todo era diversión y risas totalmente desinhibidos por lo que Ramiro muchas veces me decía lo hermosa que estaba mientras mi esposo lo escuchaba y se reía. En un momento y gracias a la cantidad de tragos que tome necesite ir al baño y estando dentro me asusto Ramiro que entro de una y me dijo que no aguantaba más viendo que yo con mi vestido de lycra negro corto, no paraba de imaginar mi conchita enfundada en las pantimedias de lycra color piel que llevaba puestas…”nos van a ver le dije” “por favor andate” pero ni caso, me agarro de la cintura y diciéndome que aunque nos vean nuestras parejas no iba a dejar pasar esta oportunidad para hacerme suya; “por favor Ramiro no sigas jugando” le dije y me tapo la boca con la suya metiéndome la lengua gorda y áspera a la que respondí, quizás por el alcohol ya que no medimos el peligro… sus manos ya levantaron la falda de mi vestido y agarraron mis glúteos y los acariciaba mientras seguíamos besándonos desenfrenadamente…me aparte de su boca y sin pensar o por el alcohol embotando mi cerebro, le dije “Ramiro hagámoslo rápido, te quiero dentro mío”… me metí en un un cuartito del baño, me apoye en la mochila del inodoro sacando mi cola hacia atrás, él entro cerró la puerta y bajándome un poco las pantimedias hasta la mitad de mis muslos, se agacho a lamerme la conchita…”mmmm…Ramiro…apurate…mmmm..” no aguantaba más y quería su verga dentro de mí, así que me arrodille en la tapa del inodoro para ofrecerle una mejor posición para que me penetre con su pija que ya había sentido dura… me agarro de la cintura y con mis manos le agarre la verga durísima, que no era tan larga pero si bien gordita y sobretodo muy pero muy dura, y la guie en mi rajita para dejarlo a él que me la enterrara toda de una sola embestida…”aahhhgg…seguí…dámela toda rápido” le dije pero él sabía lo que tenía que hacer; me cogía bien duro, rápido y fuerte. Me sentía muy puta en esa posición con Ramiro bombeándome su verga dentro de mi vagina que ya estaba chorreando jugo y bien llena de carne dura… me mordía los labios para no gemir tanto, hasta que sentí su tensión y su pija palpitando dentro de mi vientre hasta que su leche comenzó a brotar a chorros e inundar mi vagina. Fue rápido pero no me importo el hecho de que yo no haya podido acabar, solo quería darle el gusto de cogerme por todo lo bien que se había portado con sus mensajes.
Él se limpió con papel higiénico y salió, yo solo me coloque un protector que llevaba en mi cartera y acomode mis pantimedias, el vestido y salí. Mi esposo ni pregunto porque me había tardado y seguía tomando. Le pedí que nos fuéramos a casa porque estaba cansada, pero en realidad estaba muy caliente ya que Ramiro con su verga gruesa me dejo muy deseosa de mas, así que llegamos a casa y le comencé a chupar la pija a mi esposo sin sacarnos la ropa, la lamí, chupe y mordisquee hasta que me pidió que lo dejara cogerme… “claro amor, pero primero voy al baño esperame en la cama”; ya en el baño me baje las pantimedias y saque el protector empapado con la lechita de Ramiro, y más me calenté, me lave en el bidet, y salí a que mi esposo me cogiera bien
Debo reconocer que Ramiro no era de mi tipo, y jamás me habría fijado en él, ya que se trata de un tipo , barrigón y con una calvicie hereditaria que le da aspecto de más grande; totalmente sedentario y muy mujeriego según dichos de mi esposo . Es así que mensajeábamos cuando él quería, preguntándome como estaba, si tenía mucho trabajo, y comenzó a preguntarme como estaba vestida en mi trabajo a lo que yo sin imaginarme lo fetichista que era, le contaba acotadamente, como por ejemplo que llevaba puesta una camisa y pollera negra con zapatos de poco taco; pero de a poco me fue pidiendo más detalles, como de qué color era mi corpiño, a lo que la primera vez le corte los mensajes. Pero al otro día siguió insistiendo por lo que le conté que mi soutien era blanco, porque mi camisa era del mismo color y llevaba un pantalón azul y botitas cortas; no conforme con esto, en otra oportunidad me pregunto por mi bombacha, y yo le dije que usaba tangas cola less, y parece que más se puso insistente. Comencé a notar que cada vez que le contaba que estaba con pollera o mini falda se calentaba más y no tanto cuando iba con pantalones. Le conté que cuando usaba mini faldas siempre vestía pantimedias de lycra y no me ponía tangas, y eso lo volvía loco y más preguntaba.
Pero un día en que me alagaba tanto y realmente me ponía caliente me dijo que quería verme porque le encantaría poder observar lo que le estaba contando. ¡Pensé, este tipo está loco si piensa que le voy a mostrar mi ropa interior!! y le dije que no haría eso. Pero Ramiro era muy insistente y realmente no se daba por vencido tan fácilmente cuando ponía los ojos en una mujer. Un día volvió a insistir que le mostrara como estaba vestida, pero que no quería fotos para no comprometerse con la posibilidad de que las viera su mujer o mi esposo. Da la casualidad que ese día Juan, mi jefe había viajado a otra ciudad para concretar un trabajo y mi compañera estaba enferma por lo que no vendría por dos días…estaba sola en la oficina. Entonces me animé y le dije a Ramiro que si quería podía venir hasta mi trabajo, cosa que aprovecho y en una salida de su trabajo se acercó al mío. Al entrar a mi oficina me saludo con un beso en la mejilla haciéndome sentir su perfume rico, me tomo de mi mano derecha y haciéndome girar me dijo lo hermosa que estaba, con un “guauuu” a lo que le pedí que no exagerara; yo estaba vestida con una camisa blanca combinada con cuello con vuelos negros, una camperita de hilo rosa, minifalda color chocolate, botas largas de nobuk color chocolate con tacones altos y le había adelantado por mensaje que llevaba un soutien de encaje negro y pantimedias negras de lycra, o sea sin tanguita. Yo no sabía cómo manejar la situación ya que no esperaba que él cumpliera con venir, pero ahí estaba; y no me sacaba los ojos de encima, hasta que me dijo directamente que deseaba ver para creer, que no usaba tanguita, a lo que le respondí que no se pasara, sonriendo, para nada enojada. Insistió y creí cortarlo con decirle que ni loca lo haría, que se comporte y respete a su compañero de trabajo, mi esposo. A lo que me dijo que mi marido siempre le hablaba de mí y lo bien que lo trataba en la cama, por lo que no necesitaba de otras mujeres; y eso más lo ponía loquito y me pedía por favor que accediera a mostrarle. –Ramiro vos estás loco? ¿Cómo se te ocurre que te muestre mis partes íntimas? Y él seguía insistiendo que no tenía nada de malo que solo le muestre, claro que, si yo quería algo más, sería como yo quisiera. Como faltaba media hora para terminar mi jornada laboral, me pidió por favor lo complaciera y que fuéramos a un telo que él conocía y quedaba cerca, a lo que le respondí con un “ni” y me aseguro que me esperaría afuera para ver si cambiaba de opinión.
Cuando salí afuera allí estaba en su auto, me acerque y le pedí si me llevaba a mi casa y por supuesto acepto diciéndome que así vestida no me dejaría sola sabiendo de tantos degenerados que había en la calle; subí a su auto y emprendimos el viaje muy distendidos charlando de nuestra relación por mensajes, y yo le reconocía que me gustaba saber que él se pondría cachondo leyendo mis descripciones de como vestía sexy. Ramiro no dejaba de mirarme las piernas enfundadas en mis medias de lycra color negro hasta que se animó y poso su mano derecha en mi muslo izquierdo, esperando tal vez a que yo reaccionara mal, pero no me cayó mal ese gesto y lo deje; me acariciaba suavemente desde la rodilla hasta la mitad del muslo y pensé que dejaría que notara lo que le había dicho y relajándome abrí mis piernas como para indicarle que siguiera para que se dé cuenta que no uso tanguita cuando llevo pantimedias; acariciaba mi muslo diciéndome lo mucho que lo calentaban las mujeres femeninas que usaban medias de lycra, y subió a mi entrepiernas acariciando mi conchita por encima de mis pantimedias y nos miramos complicemente y yo cerré mis piernas para sentir mejor sus dedos en mi vulva caliente. Me acaricio hasta que llegamos a mi casa, por lo que me baje de su auto muy húmeda.
Pasaron varios meses desde ese día y aunque seguimos mensajeándonos, no nos vimos y seria quizás porque realmente Ramiro no me atraía tanto, salvo por lo que me endulzaba con sus mensajes. Pero un día para una fiesta en la empresa de mi esposo, nos cruzamos, él estaba con su esposa , sentados en la misma mesa,* cenamos y charlábamos de cosas de la empresa y la familia; tomamos mucho alcohol y cuando comenzó el baile salimos cada uno con su pareja, todo era diversión y risas totalmente desinhibidos por lo que Ramiro muchas veces me decía lo hermosa que estaba mientras mi esposo lo escuchaba y se reía. En un momento y gracias a la cantidad de tragos que tome necesite ir al baño y estando dentro me asusto Ramiro que entro de una y me dijo que no aguantaba más viendo que yo con mi vestido de lycra negro corto, no paraba de imaginar mi conchita enfundada en las pantimedias de lycra color piel que llevaba puestas…”nos van a ver le dije” “por favor andate” pero ni caso, me agarro de la cintura y diciéndome que aunque nos vean nuestras parejas no iba a dejar pasar esta oportunidad para hacerme suya; “por favor Ramiro no sigas jugando” le dije y me tapo la boca con la suya metiéndome la lengua gorda y áspera a la que respondí, quizás por el alcohol ya que no medimos el peligro… sus manos ya levantaron la falda de mi vestido y agarraron mis glúteos y los acariciaba mientras seguíamos besándonos desenfrenadamente…me aparte de su boca y sin pensar o por el alcohol embotando mi cerebro, le dije “Ramiro hagámoslo rápido, te quiero dentro mío”… me metí en un un cuartito del baño, me apoye en la mochila del inodoro sacando mi cola hacia atrás, él entro cerró la puerta y bajándome un poco las pantimedias hasta la mitad de mis muslos, se agacho a lamerme la conchita…”mmmm…Ramiro…apurate…mmmm..” no aguantaba más y quería su verga dentro de mí, así que me arrodille en la tapa del inodoro para ofrecerle una mejor posición para que me penetre con su pija que ya había sentido dura… me agarro de la cintura y con mis manos le agarre la verga durísima, que no era tan larga pero si bien gordita y sobretodo muy pero muy dura, y la guie en mi rajita para dejarlo a él que me la enterrara toda de una sola embestida…”aahhhgg…seguí…dámela toda rápido” le dije pero él sabía lo que tenía que hacer; me cogía bien duro, rápido y fuerte. Me sentía muy puta en esa posición con Ramiro bombeándome su verga dentro de mi vagina que ya estaba chorreando jugo y bien llena de carne dura… me mordía los labios para no gemir tanto, hasta que sentí su tensión y su pija palpitando dentro de mi vientre hasta que su leche comenzó a brotar a chorros e inundar mi vagina. Fue rápido pero no me importo el hecho de que yo no haya podido acabar, solo quería darle el gusto de cogerme por todo lo bien que se había portado con sus mensajes.
Él se limpió con papel higiénico y salió, yo solo me coloque un protector que llevaba en mi cartera y acomode mis pantimedias, el vestido y salí. Mi esposo ni pregunto porque me había tardado y seguía tomando. Le pedí que nos fuéramos a casa porque estaba cansada, pero en realidad estaba muy caliente ya que Ramiro con su verga gruesa me dejo muy deseosa de mas, así que llegamos a casa y le comencé a chupar la pija a mi esposo sin sacarnos la ropa, la lamí, chupe y mordisquee hasta que me pidió que lo dejara cogerme… “claro amor, pero primero voy al baño esperame en la cama”; ya en el baño me baje las pantimedias y saque el protector empapado con la lechita de Ramiro, y más me calenté, me lave en el bidet, y salí a que mi esposo me cogiera bien
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