Año nuevo en Madrid (10)

Ahora, ambos hermanos están de pie mirándose a los ojos y a la boca a punto de besarse.
Como en una comedia romántica, un ruido en el pasillo los sobresaltó y ambos se separaron en el instante.
Daniel se fue corriendo al baño en donde, sin mediar, abrió la ducha y se metió bajo el agua.
Marta se quedó aturdida, de pie, recién se había corrido con los dedos de su propio hermano y estuvo a punto de besarlo en la boca.
Por más absurdo que pareciera, sentía más íntimo el beso que la paja que se habían hecho mutuamente.
Por suerte, me contuve, se dijo a sí misma. Era una mentira, no se había contenido, fue un ruido lo que los detuvo, pero ella prefería creerlo así, engañándose.
Marta se arrojó en la cama, contrariada, pensando en que todo esto estaba escalando de una manera increíble.
Por la noche, cenaron en familia y los hermanos no pudieron evitar cruzar miradas entre la complicidad y la vergüenza.
Los padres parecían estar en otro planeta, cosa que ambos agradecieron al cielo y terminaron la cena sin más.
Marta estaba en la cama tirada cuando recibió un mensaje de su hermano.
- Ya te lo he dicho, pero te lo digo nuevamente
- ¿Que?
- Me gustó
- No me lo habías dicho
- Bueno, te lo estoy diciendo ahora, me gustó
- Está bien, pero está mal.
- No entiendo
- Está bien que me lo digas, pero está mal lo que hicimos, Dani
- Lo sé, pero es que me gusta mucho
- A mí también, no lo voy a negar, pero…
- Somos hermanos
- Somos hermanos.
Ambos escribieron lo mismo y estallaron de risa cada uno en su habitación. A los dos hermanos les gustaba esta complicidad, haber hecho eso en secreto, muy cerca de sus padres.
Fue Marta la que quiso cerrar la conversación y tratar de dormir. El día había estado muy intenso. Los dos lo sabían.
- Hasta mañana, Dani
- Hasta mañana, hermanita querida
Marta leyó ese mensaje y un escalofrío le recorrió el cuerpo. No pudo evitar que la polla de su hermano se le fuera a la cabeza.
Tras ese escalofrío se durmió y afortunadamente, o no tanto, no soñó con su hermano, ni con su polla.
Pero el diablo ya se había metido en esa casa, en esa relación de hermanos y las cosas no tardarían mucho en precipitarse nuevamente en un encuentro.
El ordenador de Marta dejó de funcionar una noche de mayo y no dudó en mandarle un mensaje a su hermano.
Marta, a punto de ir a dormirse, ya no vestía su grueso pijama y vestía sólo una larga camiseta sin sostén y con solo las bragas debajo
Dani, por su parte, estaba con un pantalón corto del real Madrid como siempre.
Cuando entró en la habitación de Marta, ella estaba sentada frente al ordenador maldiciendo en todos los idiomas.
- ¿Qué pasa, tía?
- Que este puto ordenador no funciona, siempre lo mismo
- ¿Siempre lo mismo? Si es la primera vez que te quejas
- Bueno, pero justo lo necesitaba
- A ver, muévete que me siento
Dani se sentó frente al ordenador y comenzó a teclear. A los 30 segundos la pantalla se iluminó y pareció volver a funcionar.
- Sos un genio, Dani
Dani sintió como su hermana lo abrazaba desde atrás.
- Espera un poco, que quiero revisarlo bien.
Dani se metió de lleno en el ordenador mientras Marta miraba desde atrás con interés
- ¿Cómo sabes tanto, tío?
- Un poco de curiosidad y un poco de ganas de aprender.
- Es que a mí se me dan muy mal estas cosas.
- Ven, siéntate
Daniel se retiró un poco y le pidió a su hermana que se sentara encima de una de sus piernas.
Marta dudó un poco, pero luego accedió.
Estuvieron unos minutos metidos y Marta comenzó a notar que la polla de su hermano comenzaba a tomar forma y tamaño.
Sin dejar de mirar la pantalla dijo:
- Me parece que algo está creciendo y no es el espacio del disco duro
- Me parece que algo está poniéndose duro y no es el disco – respondió Dani con mucha rapidez e inteligencia
- ¿Y que será lo que lo pone tan duro?
- A mí me parece que la culpable de que se ponga duro está muy cerca de él
- Siiii?
El sonido de Marta era apenas audible, Dani por su parte sentía que su corazón nuevamente latía a mil por hora. Ahora la polla de Dani estaba durísima y tocaba el muslo de Marta.
Marta sentía como un calor empezaba a recorrerla entera y sabía que no quería detener ese sentimiento, le gustaba.
- Siento que voy a tener que hacer algo para calmar esa dureza
- Siendo tú la responsable, creo que deberías
- A ver
Antes de que Marta pudiera estirar su mano, Daniel sacó su polla por debajo arrugando todo su pantalón hacia arriba.
- Joder, ¡Dani, que polla te gastas, eh!
- Está así por ti, Marta
- Yo sé que está mal que siendo tu hermana te haga una paja, pero es que creo que lo necesitas
- ¿Y tú no necesitas una también?
- Es que estamos aquí, en mi cuarto y nuestros padres muy cerca…
- Eso se soluciona, Marta
- ¿Cómo? La puerta está cerrada, podríamos irnos contra la puerta, escucharíamos muy bien y no podrían abrirla si quisieran entrar
- Pero mira que astuto resultó mi hermano
Marta se levantó y se puso contra la puerta. Daniel se fue contra ella y no dudó en meter su mano dentro de las húmedas bragas de su hermana.
- Dani, yo sé que somos hermanos, pero…
Daniel le tapó la boca con dos dedos mientras con la otra mano jugaba con el coño húmedo de su hermana
- Calla y déjate hacer, Marta
- Me gusta mucho como me tocas, Dani
Daniel siguió con el juego de sus dedos en la húmeda vagina de su hermana. Le metió primero uno, luego dos dedos bien profundos. Su otra mano seguía en la boca de Marta.
Marta se sentía flotando de excitación y se dejaba llevar. Soltaba suaves gemidos y aprovechó para abrir la boca y atrapar un dedo de su hermano. Lo recorrió con la lengua, lo chupó y lo miró a los ojos.
- Me pones hecha una cerda, Dani
- Me gusta ponerte así
Marta tiró de sus bragas para abajo y la sacó por sus pies.
- Así estarás más cómodo
- Ya lo creo
Dani se dedicó a meterle dos dedos y a rozarle el clítoris en el mismo movimiento sabiendo que eso le fascinaba a su hermana.
- Dani, joder, que bien que me tocas…
- Me gusta tocarte, lo haría siempre
- ¿Siempre que te lo pidiera, guarrillo?
- Siempre que lo digas, me llamas y entro en tu habitación a tocarte
- Aghhh que hermano cerdo que tengo
Marta estaba completamente en llamas, sino no hubiera hecho lo que hizo.
Se levantó la camiseta y le ordenó a su hermano:
- Chúpame las tetas, por favor
- Aghmmmmm
Daniel se tiró encima de los rosados pezones de su hermana.
- Aghmmmmm
- Si, cómemelas
- Aghhmmmm, hazme correr, Dani
Marta le atrapó un dedo y comenzó a chuparlo con muchas ganas, con desesperación.
Daniel comenzó a mover la mano con velocidad y precisión de manera que Marta se iba al orgasmo irremediablemente
- Dani, no doy más voy a correrme, quieres comerme el coño?
- Aghhhh Siiiii
Dani no necesitó más y se arrodilló en el suelo y se puso a lamer la húmeda y cálida vagina de su hermana.
Marta levantaba una pierna para facilitarle la tarea.
- Me voy a correr en tu boca, niño
- Siimmmmmm
- Me vengo
- Mmmmm
- Ahoraaaa me vengoooooo
Marta tuvo que apoyar la espalda en la pared para no caerse tal la intensidad del orgasmo que estaba viviendo.
- Aghhh Dani, que guarra me pones Dios, como me haces correr
- ¿Te gusta?
Dani, solo sacó la boca del coño de su hermana para decir eso
- Me haces venir como nunca
- Siiii? – se sorprendía alegremente el niñato
- Eres un gran comecoños
Cuando Marta se repuso del orgasmo, se dejó caer al piso. Levantó la mirada y vio la carpa de su hermano.
- Vamos a tener que arreglar eso, ¿no?
- ¿Como crees tú que podrás?
- Dejame a mí.
Marta se arrodilló y le bajó el pantalón junto con el calzón a su hermano. La polla de Daniel salió disparada y se balanceaba ahora frente a su cara.
- ¡Que polla hermosa que tienes!
- ¿Te gusta?
- Mucho
- ¿Tanto como para comértela?
- Claro que sí, chaval, te lo mereces.
Marta sin mediar palabra se lanzó a chuparle la polla a su hermano. La sacó de su boca solo para decirle
- Prepárate, hermano menor, que tu hermana te va a comer la polla como nunca te la van a comer en tu puta vida.
- Si
La dedicación que le puso Marta a comerle la polla a su hermano, no se la había puesto a nada en su vida.
Lo pajeaba mientras le chupaba el glande, lo miraba a los ojos, le sonreía y volvía a metérsela en la boca.
Dani estaba en el paraíso, tanto que no pudo contenerse y le anunció a su hermana:
- Marta, que me corro, que voy a correrme
Marta abrió grande la boca, sacó la lengua, siguió pajeándolo y colocó la cabeza de la polla de su hermano en la entrada de su boca
Los chorros gruesos y potentes no tardaron en aparecer.
- Aghhhhmmmm – gimió Dani con fuerza
- Mmmmm
Marta cerró su boca en torno a la polla de su hermano mientras levantaba una mano para taparle la boca.
Se escucharon ruidos en el pasillo. Marta no dejaba de chupar y tragar. La voz del padre se escuchó del otro lado
- ¿Qué pasó? ¿Gritaste Dani? ¿Estás en la habitación de tu hermana?
- Si, si, nos estábamos riendo de una cosa.
- Mmmmm – Marta seguía chupando y tragando hasta la última gota
- Aghhhh, Marta, por Dios,
- Mmmmm
Marta se la sacó de la boca y lo miró fijamente, abrió la boca y le mostró a su hermano como no había quedado nada de su copiosa corrida.
- Aghhhh me ha gustado mucho, Dani
- Y a mí, ni te lo cuento, Marta
- Se que está mal, tío, pero es que tienes unos dedos …y una boca… y una polla que son increíbles, que si no fueras mi hermano…
- Si yo no fuera tu hermano, ¿qué?
- Te hubiese follado aquí mismo.
Continuará…
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O en Telegram @reybaco2005

Ahora, ambos hermanos están de pie mirándose a los ojos y a la boca a punto de besarse.
Como en una comedia romántica, un ruido en el pasillo los sobresaltó y ambos se separaron en el instante.
Daniel se fue corriendo al baño en donde, sin mediar, abrió la ducha y se metió bajo el agua.
Marta se quedó aturdida, de pie, recién se había corrido con los dedos de su propio hermano y estuvo a punto de besarlo en la boca.
Por más absurdo que pareciera, sentía más íntimo el beso que la paja que se habían hecho mutuamente.
Por suerte, me contuve, se dijo a sí misma. Era una mentira, no se había contenido, fue un ruido lo que los detuvo, pero ella prefería creerlo así, engañándose.
Marta se arrojó en la cama, contrariada, pensando en que todo esto estaba escalando de una manera increíble.
Por la noche, cenaron en familia y los hermanos no pudieron evitar cruzar miradas entre la complicidad y la vergüenza.
Los padres parecían estar en otro planeta, cosa que ambos agradecieron al cielo y terminaron la cena sin más.
Marta estaba en la cama tirada cuando recibió un mensaje de su hermano.
- Ya te lo he dicho, pero te lo digo nuevamente
- ¿Que?
- Me gustó
- No me lo habías dicho
- Bueno, te lo estoy diciendo ahora, me gustó
- Está bien, pero está mal.
- No entiendo
- Está bien que me lo digas, pero está mal lo que hicimos, Dani
- Lo sé, pero es que me gusta mucho
- A mí también, no lo voy a negar, pero…
- Somos hermanos
- Somos hermanos.
Ambos escribieron lo mismo y estallaron de risa cada uno en su habitación. A los dos hermanos les gustaba esta complicidad, haber hecho eso en secreto, muy cerca de sus padres.
Fue Marta la que quiso cerrar la conversación y tratar de dormir. El día había estado muy intenso. Los dos lo sabían.
- Hasta mañana, Dani
- Hasta mañana, hermanita querida
Marta leyó ese mensaje y un escalofrío le recorrió el cuerpo. No pudo evitar que la polla de su hermano se le fuera a la cabeza.
Tras ese escalofrío se durmió y afortunadamente, o no tanto, no soñó con su hermano, ni con su polla.
Pero el diablo ya se había metido en esa casa, en esa relación de hermanos y las cosas no tardarían mucho en precipitarse nuevamente en un encuentro.
El ordenador de Marta dejó de funcionar una noche de mayo y no dudó en mandarle un mensaje a su hermano.
Marta, a punto de ir a dormirse, ya no vestía su grueso pijama y vestía sólo una larga camiseta sin sostén y con solo las bragas debajo
Dani, por su parte, estaba con un pantalón corto del real Madrid como siempre.
Cuando entró en la habitación de Marta, ella estaba sentada frente al ordenador maldiciendo en todos los idiomas.
- ¿Qué pasa, tía?
- Que este puto ordenador no funciona, siempre lo mismo
- ¿Siempre lo mismo? Si es la primera vez que te quejas
- Bueno, pero justo lo necesitaba
- A ver, muévete que me siento
Dani se sentó frente al ordenador y comenzó a teclear. A los 30 segundos la pantalla se iluminó y pareció volver a funcionar.
- Sos un genio, Dani
Dani sintió como su hermana lo abrazaba desde atrás.
- Espera un poco, que quiero revisarlo bien.
Dani se metió de lleno en el ordenador mientras Marta miraba desde atrás con interés
- ¿Cómo sabes tanto, tío?
- Un poco de curiosidad y un poco de ganas de aprender.
- Es que a mí se me dan muy mal estas cosas.
- Ven, siéntate
Daniel se retiró un poco y le pidió a su hermana que se sentara encima de una de sus piernas.
Marta dudó un poco, pero luego accedió.
Estuvieron unos minutos metidos y Marta comenzó a notar que la polla de su hermano comenzaba a tomar forma y tamaño.
Sin dejar de mirar la pantalla dijo:
- Me parece que algo está creciendo y no es el espacio del disco duro
- Me parece que algo está poniéndose duro y no es el disco – respondió Dani con mucha rapidez e inteligencia
- ¿Y que será lo que lo pone tan duro?
- A mí me parece que la culpable de que se ponga duro está muy cerca de él
- Siiii?
El sonido de Marta era apenas audible, Dani por su parte sentía que su corazón nuevamente latía a mil por hora. Ahora la polla de Dani estaba durísima y tocaba el muslo de Marta.
Marta sentía como un calor empezaba a recorrerla entera y sabía que no quería detener ese sentimiento, le gustaba.
- Siento que voy a tener que hacer algo para calmar esa dureza
- Siendo tú la responsable, creo que deberías
- A ver
Antes de que Marta pudiera estirar su mano, Daniel sacó su polla por debajo arrugando todo su pantalón hacia arriba.
- Joder, ¡Dani, que polla te gastas, eh!
- Está así por ti, Marta
- Yo sé que está mal que siendo tu hermana te haga una paja, pero es que creo que lo necesitas
- ¿Y tú no necesitas una también?
- Es que estamos aquí, en mi cuarto y nuestros padres muy cerca…
- Eso se soluciona, Marta
- ¿Cómo? La puerta está cerrada, podríamos irnos contra la puerta, escucharíamos muy bien y no podrían abrirla si quisieran entrar
- Pero mira que astuto resultó mi hermano
Marta se levantó y se puso contra la puerta. Daniel se fue contra ella y no dudó en meter su mano dentro de las húmedas bragas de su hermana.
- Dani, yo sé que somos hermanos, pero…
Daniel le tapó la boca con dos dedos mientras con la otra mano jugaba con el coño húmedo de su hermana
- Calla y déjate hacer, Marta
- Me gusta mucho como me tocas, Dani
Daniel siguió con el juego de sus dedos en la húmeda vagina de su hermana. Le metió primero uno, luego dos dedos bien profundos. Su otra mano seguía en la boca de Marta.
Marta se sentía flotando de excitación y se dejaba llevar. Soltaba suaves gemidos y aprovechó para abrir la boca y atrapar un dedo de su hermano. Lo recorrió con la lengua, lo chupó y lo miró a los ojos.
- Me pones hecha una cerda, Dani
- Me gusta ponerte así
Marta tiró de sus bragas para abajo y la sacó por sus pies.
- Así estarás más cómodo
- Ya lo creo
Dani se dedicó a meterle dos dedos y a rozarle el clítoris en el mismo movimiento sabiendo que eso le fascinaba a su hermana.
- Dani, joder, que bien que me tocas…
- Me gusta tocarte, lo haría siempre
- ¿Siempre que te lo pidiera, guarrillo?
- Siempre que lo digas, me llamas y entro en tu habitación a tocarte
- Aghhh que hermano cerdo que tengo
Marta estaba completamente en llamas, sino no hubiera hecho lo que hizo.
Se levantó la camiseta y le ordenó a su hermano:
- Chúpame las tetas, por favor
- Aghmmmmm
Daniel se tiró encima de los rosados pezones de su hermana.
- Aghmmmmm
- Si, cómemelas
- Aghhmmmm, hazme correr, Dani
Marta le atrapó un dedo y comenzó a chuparlo con muchas ganas, con desesperación.
Daniel comenzó a mover la mano con velocidad y precisión de manera que Marta se iba al orgasmo irremediablemente
- Dani, no doy más voy a correrme, quieres comerme el coño?
- Aghhhh Siiiii
Dani no necesitó más y se arrodilló en el suelo y se puso a lamer la húmeda y cálida vagina de su hermana.
Marta levantaba una pierna para facilitarle la tarea.
- Me voy a correr en tu boca, niño
- Siimmmmmm
- Me vengo
- Mmmmm
- Ahoraaaa me vengoooooo
Marta tuvo que apoyar la espalda en la pared para no caerse tal la intensidad del orgasmo que estaba viviendo.
- Aghhh Dani, que guarra me pones Dios, como me haces correr
- ¿Te gusta?
Dani, solo sacó la boca del coño de su hermana para decir eso
- Me haces venir como nunca
- Siiii? – se sorprendía alegremente el niñato
- Eres un gran comecoños
Cuando Marta se repuso del orgasmo, se dejó caer al piso. Levantó la mirada y vio la carpa de su hermano.
- Vamos a tener que arreglar eso, ¿no?
- ¿Como crees tú que podrás?
- Dejame a mí.
Marta se arrodilló y le bajó el pantalón junto con el calzón a su hermano. La polla de Daniel salió disparada y se balanceaba ahora frente a su cara.
- ¡Que polla hermosa que tienes!
- ¿Te gusta?
- Mucho
- ¿Tanto como para comértela?
- Claro que sí, chaval, te lo mereces.
Marta sin mediar palabra se lanzó a chuparle la polla a su hermano. La sacó de su boca solo para decirle
- Prepárate, hermano menor, que tu hermana te va a comer la polla como nunca te la van a comer en tu puta vida.
- Si
La dedicación que le puso Marta a comerle la polla a su hermano, no se la había puesto a nada en su vida.
Lo pajeaba mientras le chupaba el glande, lo miraba a los ojos, le sonreía y volvía a metérsela en la boca.
Dani estaba en el paraíso, tanto que no pudo contenerse y le anunció a su hermana:
- Marta, que me corro, que voy a correrme
Marta abrió grande la boca, sacó la lengua, siguió pajeándolo y colocó la cabeza de la polla de su hermano en la entrada de su boca
Los chorros gruesos y potentes no tardaron en aparecer.
- Aghhhhmmmm – gimió Dani con fuerza
- Mmmmm
Marta cerró su boca en torno a la polla de su hermano mientras levantaba una mano para taparle la boca.
Se escucharon ruidos en el pasillo. Marta no dejaba de chupar y tragar. La voz del padre se escuchó del otro lado
- ¿Qué pasó? ¿Gritaste Dani? ¿Estás en la habitación de tu hermana?
- Si, si, nos estábamos riendo de una cosa.
- Mmmmm – Marta seguía chupando y tragando hasta la última gota
- Aghhhh, Marta, por Dios,
- Mmmmm
Marta se la sacó de la boca y lo miró fijamente, abrió la boca y le mostró a su hermano como no había quedado nada de su copiosa corrida.
- Aghhhh me ha gustado mucho, Dani
- Y a mí, ni te lo cuento, Marta
- Se que está mal, tío, pero es que tienes unos dedos …y una boca… y una polla que son increíbles, que si no fueras mi hermano…
- Si yo no fuera tu hermano, ¿qué?
- Te hubiese follado aquí mismo.
Continuará…
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