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Aventuras en el frío de Ushuaia

Hola! Soy de la ciudad de Ushuaia, en Tierra del Fuego, Argentina y me gusta escribir, sin mas dilación arrancamos la historia:

Como ya dije, soy de Ushuaia, por lo que es usual que la ciudad tenga muy bajas temperaturas. Eso no hace que la gente tenga frío, ya que dentro de las casas generalmente hay sistemas de calefacción.
Hablo un poco de mí, en aquel momento tenía 24 años, una complexión atlética, aunque se diría que soy flaco, y mido 1,73.
Me había mudado solo hace relativamente poco, a una casa pequeña, en un barrio con bastantes necesidades, pero era todo para mí, que estaba realmente disfrutando lo que era el vivir solo por primera vez en mi vida, fruto de mi recién encontrado trabajo en una empresa bastante grande.
A los meses de haberme mudado comencé a tener relación con algunos de mis vecinos, en particular con Sandra, una vecina de unos 40 años que estaba casada con un José, un hombre enorme y gordo con cara de pocos amigos, que trabajaba de marinero en algunos barcos, pero con el que habíamos tenido encuentros casuales amigables. Pero justamente la naturaleza de su trabajo hacía que no nos cruzáramos mucho ya que el se iba varios meses a trabajar y volvía luego.
Con Sandra teníamos una mejor relación, nos saludábamos y era la típica persona a la que acudía cuando me faltaba alguna especia o necesitaba algún favor. Ella siempre muy amable, mujer religiosa que quería siempre dar una mano, pero que también me insistía para verme los domingos en la iglesia evangelista a la que asistía, a lo cual siempre me negaba educadamente, soy creyente pero siempre me pareció que ir a la iglesia era un poco una pérdida de tiempo.
Un buen día, Sandra me sacó de un apuro enorme, y lo único que pidió a cambio era que la acompañe a la bendita iglesia el domingo, a lo cual accedí sin muchas ganas. Ese día me levanté temprano, me vestí formal y le dije que la buscaba en mi auto para que fuéramos juntos a lo cual accedió. Cuando subió al auto me sorprendí de que, a pesar del frío, ella llevaba un vestido floreado y blanco bastante delicado que resaltaba mucho su figura, una mujer bajita, con pocas tetas pero muy culona, calculo que debe de hacer ejercicio en su casa mientras espera largos meses al marido. A decir verdad era la primera vez que la veía como mujer, a pesar de siempre darme cuenta de que era atractiva, pero el día de hoy, los olores, las curvas que se le marcaban, la hacían sentir como una mujer a la que en ese momento estaba deseando fuertemente.
Aventuras en el frío de Ushuaia

Obviamente solo le dije que se veía muy bien y que me dijera la dirección de la iglesia. Una vez allí la verdad que fue una experiencia extraña para mi, supongo que desde los ojos de alguien que no está acostumbrado a asistir, la gente se lamentaba en voz alta, gritaba aleluya y hasta algunos se tiraban al suelo para agradecer, lo cual a mi me parecía que era de persona teatrera que le gusta ser el centro de atención, pero bueno, quizás sienten algún poder mas alto que el que yo, en mi carácter de escéptico puedo.
Terminando la ceremonia, Sandra me dio un abrazo cálido y me dijo lo contenta que estaba de que la hubiera acompañado y me instó a seguir yendo, a lo cual dije que pensaría, mintiendo por compromiso claramente, pero le dije que no quería que esto fuera lo único que ella me pidiera, sino que, como me seguía sintiendo en deuda, iba a ayudarla en lo que pudiera para saldar esa deuda, a lo que ella, con una sonrisa cálida me dijo que no hacía falta, que ella daba sin esperar algo a cambio. Eso me llenó de esperanza el corazón mas que cualquier cosa que hubiese pasado en esa iglesia. Nos fuimos, la dejé en su casa y yo me fui a la mía.
En la noche de ese día, después de comer, para desestresarme un poco entro en poringa, y estaba con la verga entre las manos cuando escucho el timbre. Subo mis pantalones y me acerco a la puerta con cuidado, yo no había pedido comida y era bastante de noche. Cuando abro la puerta, estaba Sandra con campera, se veía su aliento del frío que hacía y la nieve estaba empezando a caer
- S: Hola Emi, perdón por molestarte tan tarde
- Hola Sandra no hay problema, decime, en que te puedo ayudar
En ese momento Sandra bajó un poco la mirada y miro mis pantalones que intentaban esconder la erección que de a poco bajaba, pero que la sorpresa de la visita no me había dejado esconder aún. Ella no dijo nada, pero se ruborizó un poco, aunque trató de esconderlo lo mejor posible, pasando rápidamente a lo que ella quería:
- S: Sabes que estuve en casa hasta recién, pero se me rompió la caldera y no doy mas del frío que hace y el técnico me dice que recién puede venir mañana, pensé en lo que me dijiste hoy, asique … ¿Puede ser que me pueda quedar acá un ratito, tomo calor y me vuelvo a casa?
- Obvio Sandra, el tiempo que necesites no hay problema. ¿Queres comer algo?
- S: No, no quiero molestar, igual ya me había pedido algo porque no se podía cocinar.
- Y te puedo ofrecer algo para tomar, yo estaba por tomar una birra pero si queres nos abrimos un vinito
- S: Ayyy pero que servicio, tengo que pasar a visitar mas seguido jaja, dale un vinito te acepto.

Estuvimos tomando un ratito y cada vez íbamos agarrando más confianza, me senté al lado de ella para seguir charlando y seguimos tomando vino por un largo rato. En cuanto nos fuimos relajando, ella bromeó acerca de la situación con la que se encontró cuando llegó:
- S: Si sabía que ibas a estar ocupado, no te hubiese tocado la puerta.
- Noo ¿Cómo ocupado? Si siempre sos bienvenida en mi casa, más después de los favores que me haces siempre.
- S: Yyy pero había una situación bastante dura cuando me abriste la puerta
En ese momento me dí cuenta de lo que hablaba y me sonrojé, a lo que me dijo:
- S: Ay se puso rojo jajaja, no pasa nada, entiendo que uno tiene sus necesidades
- Si, admito que estaba en medio de algo cuando me tocaste la puerta
- S: ¿Y qué estabas mirando?
- ¿En serio queres hablar de eso?
- S: Siii, quiero saber que te interesa
- Bueno, no es lo que miro siempre, pero esta vez estaba viendo un video de una madrastra que terminaba con el hijo y el amigo
- S: Ayyy entre dos personas, nene sos un atrevido.
- ¿Y vos Sandra que miras? Me imagino que con tu marido afuera todo el tiempo algo debes mirar
- S: No, yo jamás miro nada
- Dale Sandra a mi no me mientas
- S: ¡En serio! No dije que no satisfazca mis necesidades, pero no miro nada, lo hago con mi imaginación nada más
- ¿Y que te imaginas?
- S: Y en mi marido nene, obvio
- Ah bue, que puritana ¿Segura que en nada más?
- S: Bueno si algunas veces pienso en que viene algún macho y patea la puerta y me empieza a agarrar y yo me dejo hacer.
Ya para ese momento yo no daba más de la excitación y esperé a que ella soltara el vino y pensé, bueno, ahora o nunca y en la primera oportunidad que tuve me abalance a ella y la besé con fuerza, nos besamos unos segundos hasta que ella dijo:
- S: No nene que haces, no se puede.
Pero yo ya estaba mandado, después de que ese beso cortito terminara, la agarré del cuello y le dí otro beso, ya estaba siendo brusco. Ella me decía ay no, pero yo sentía que respondía tímidamente a mis besos, por lo que me daba el coraje de seguir yendo para adelante. Le decía, vos sabes que lo queres, no me lo vas a negar a mí, y ella seguía diciendo no se puede, no se puede. La tiré al piso y le dije, ahora vas a ver que no se puede. Inmediatamente me saqué la pija y le ordené que me la empezara a chupar, ella la contempló 2 segundos y ahí ya el convencimiento llegó a su rostro, ya no había rastro de aquel no se puede, ahora sus ojos solo emitían deseo.
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Empezó despacio, como pidiendo permiso para chupármela, pero cada vez iba chupando mas fuerte, yo tenía que concentrarme en no acabar, en un momento yo sentía que no me podía aguantar más asique corrí la verga de su boca y le dije, ahora si te van a coger como te mereces, la tiré sobre la mesa y empecé a pasar mi pene por su vagina, yo quería que ella me terminara de pedir que me la cogiera, asique con una mano en su espalda y la otra en mi verga y acariciando su clítoris y metiéndosela solo un poquito, hasta que ella no aguantó más y esbozó un tímido, métemela por favor. Me hice el sordo y le pregunté agresivamente, que dijiste que no te escuché y le pegué una fuerte nalgada. En ese momento se terminó de convencer ella y se volvió una puta, mi puta, que me la metas por favor gritó y esa fue mi señal, se la metí firme pero despacio para no lastimarla y una vez se acomodó adentro, la empecé a bombear bien fuerte, ella gritaba de placer, un placer contenido y salvaje que se notaba que hace tiempo tenía guardado.
Cuando sentí que ya había pasado un buen rato, la di vuelta y la levanté, se la metí y la empecé a culear alzadita contra la puerta un buen rato, ella acabó con el frote de nuestros cuerpos y le temblaban las piernas. Cuando la bajé se cayó al piso, no le rendían mas las piernas, pero yo le ordené que se ponga en el sillón, no puedo me decía, a lo que yo le gritaba que si no estaba en el sillón en 5 segundos le iba a coger el culo, ella rogaba que no pero yo seguía en una cuenta regresiva 4, 3, 2, 1 y llegó de pura suerte y esfuerzo al sillón.
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No esperé nada para seguirla cogiendo, apenas se subió, yo ya estaba atrás, la dí vuelta y empezamos a coger de misionero, hasta que ya no aguantaba más y le dije que iba a acabar, ella gritó que se la quería tragar, por lo que se arrodilló y me la empezó a chupar como si su vida dependiera de eso. Terminé en su garganta y yo sentía que la leche no paraba de seguir, ella tuvo que sacarla de la boca para tragar y ligó un último lechazo en la comisura de la boca, a lo que después de tragar lo juntó con el dedo y se lo tragó, nos levantamos y le dije que se quedara en casa por hoy para aguantar el frío.
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Ese día terminamos durmiendo abrazados, con una historia que se empezaba a formar y que después se iba a empezar a enturbiecer un poco, pero esa, será historia para otra ocasión.
Espero que les haya gustado y voy a ver si me hago tiempo para seguir escribiendo ya que no tengo tanto tiempo, igualmente si hay gente de Ushuaia en la página me encantaría que me manden un mensaje si les gustó. Las otras personas, espero que haya disfrutado y si tiene muchos puntos intentaré contar el resto de la historia.
Adios!

1 comentarios - Aventuras en el frío de Ushuaia

huinca
Buenísimo, espero que sigas contando cómo sigue