Buenas a toda esta hermosa comunidad, queríamos contar toda nuestrahistoria con un enfoque mas detallista aprovechando al máximo cada recuerdocada escena cada situación. Además vamos a vender fotos y videos asique lesdejamos el primer capitulo de la historia de nuestras vidas.
Capitulo 1: Conquistandoa la Jessy
Bueno toda historia tiene un comienzo y este es el comienzode la nuestra. Nuestros mundos eran ese entonces completamente diferentes casiopuestos. Mientras la Jessy era la tercer hija de un total de ocho hermanosaguantando los trapos en una muy humilde casilla de ladrillo sin revocar ypartes de madera y chapa en la localidad de Virrey del Pino; yo era el segundohijo de un matrimonio oligarca amargado y materialista de la zona norte delconurbano bonaerense. La jessy como toda turrita nacida en la villa ya desdependeja se habia desarrollado y tenia un cuerpito mas que envidiable. De esosque las chetas no pueden conseguir ni con veinte operaciones; mientras que ellaa base de comer polenta y queso sin cadena de frio habia generado una cola deconcurso de belleza. Bien firme paradita redondita y de tamaño ideal. Ni muchoni poco. Sus cachetes de la cola hacían que cualquier prenda bien llamativa, básicamentetodo su vestuario, le quedaran un espectáculo. Como calsas de diferentescolores, joggins apretados y lo mas importante polleritas engomadas o de modalque usaba para ir a bailar. Donde lógicamente yo me iba a cruzar en su camino. Perosigamos con nuestras vidas, mientras entonces la turrita cagaba en un balde deun baño con humedad, paredes sin revocar y vista a un patio lleno de escombrosy basura; a mi me regalaban un Fiat 147 CL5 1984 para mi cumpleaños. Ojo, tambiénme habían dado un Fiat 147 y no un cero kilometro como castigo a mis pésimas notasen el colegio. Cosa que mi hermano el cheto aplicado habia recibido unVolkswagen Gol Power casi nuevo. Y esque por poco yo me llevaba hasta el recreo. Le habia agarrado rápido el gustitoa la calle y el mundo turro me habia conquistado con su fraganciainconfundible. De modo que si bien la vida era muy diferente para los dos algonos unia. Y ese algo era las bailantas de la zona oeste. Y es que con un amigode ese entonces esperábamos los viernes y los sabados para irnos a bailar porLa Matanza. Las turras nos volvían locos, polleritas super cortitas por todoslados, escotes, vestiditos de cierre. Por lo general por noche nos comíamos dosturras cada uno, y no es que fueramos galanes pero llegamos a ser encarados porturras. Si ellas encarándonos a nosotros, a los cinco minutos estar chapando deforma furiosa apoyándole el bulto en la cola o mandándole mano descaradamentepor debajo de la pollera. Nos iba dentro de todo bastante bien aunque a vecesel se quedaba sin nada y yo me terminaba comiendo una turrita hasta la hora queterminara el baile.
Yo vivía literalmente caliente todos los días, pasaba horasfrente a la compu con el Facebook charlando con turras intentando ligar massalidas. Era imposible no sentir un tremendo fuego en la verga tan solorecordando noches de toqueteo, besos y apoyadas en el boliche. La calida nocheque finalmente nuestros tan diferentes caminos iban a cruzarse fue por octubredel 2010. Con mi amigo como todos los viernes habíamos decido ir a bailar a LaMatanza y encaramos bien facheritos el largo camino desde Pilar hasta lagloriosa ruta 3. Es mágico pensar que mientras a nosotros nos abrían la barreradel country de mi amigo; la Jessy se preparaba con dos de sus turritas amigaspara ir a romper la noche. Ellas se habían juntado en la casilla de la Abril.La Jessi siempre buscando destacar y llamar la atención habia elegido ponerseun vestidito de cierre muy cortito, que estaba de moda en aquella época. Se habiapuesto el escote bien profundo con el cierre bastante abajo, asomando mucho dela parte alta de sus buenas tetas. La cola perfecta haciendo la curva calientedel vestidito que llegaba apenas a duras penas al final de los cachetes. Como todaturra de ley entangadisima. Caminaron meneando esas hermosas colas sobre lacalle de barro hasta el asfalto, nosotros en cambio disfrutábamos de unasbuenas cumbias en el stereo del auto. La bailanta en si estaba explotada degente, tanto asi que terminamos ranchando mas en uno de los costados de labarra. Las tres turritas jarra loca en mano perreaban en el centro de la pista.Nosotros no teníamos la mejor noche y si bien como dije no eramos galanes siempreaunque sea una turra nos llevábamos o al menos nos comíamos; pero esta nochevenia negra. Tanto asi que cerca de las cinco de la mañana le dije a mi amigo: “vamosya fue, mañana será otra historia”. Todavía recuerdo a Nico diciéndome “buenoel finde pasado te comiste tres habia que compensar”. Le dije que me echaba unmeo y nos íbamos. El acepto. Camine como pude entre la multitud hasta el baño ya pocos metros de llegar literalmente me choque con la jessi. No alcance ni apedirle disculpas que la muy trolita me estaba comiendo la boca. Asi sinvueltas sin cuentos sin historias. Se pego a mis labios y empezamos a chaparcomo locos. Ella tenia todavía la jarra casi vacia en la mano que solto al pisopara poder besarme mas pasionalmente, me agarro por detrás del cuello con sumano y lengua con lengua chapabamos que daba gusto. Yo estaba caliente como unapava tenia la verga dura al palo. Di un paso hacia adelante y quedamos suentrepierna y ese suave vestidito de cierre chocando contra mi bulto durísimo alpalo. Al cabo de unos buenos besos se dio media vuelta y me apoyo toda la colaentangada en el bulto. “apa papito como esta eso” la escuche decir. Me empezó aperrear bien sarpado. En ese momento seperreaba sarpado mal casi casi como garchar con ropa. Mientras ella mas meapoyaba la cola yo mas bomba le daba con la verga cabezona chocando contra mijean, buena aclaración es que yo no uso bóxer asique peor se sentía todo. Estuvimosperreando un buen tiempo sintiendo como toda esa calentura de sentir su cola hacia explotarmi cabeza. Tenia su pelo completamente suelto y yo se lo corria un poco paradecirle cositas al oído. El perreo intenso era tan sarpado que ni dude en metermi mano derecha por delante de ella y tocarle suavemente la conchita por encimade la tanguita. Ahí fue donde mi cabeza termino de explotar, primero teniatanguita hilito que no era tan común como ahora, era común si pero no se usabatanto. La jessi ya la usaba. Y segundo estaba empapada, pero recontra empapada.Era flujo y mas flujo. Se empezaba a sentir ese olorcito a hembrita turra villeraque me volvia loco.
Luego de llevar nuestra calentura al extremo me llevo juntocon sus dos amigas, que también invitaron a Nico. Ahí nos quedamos jodiendo unrato mas en el baile pero nosotros dos nos perdíamos en besos sarpados. Yo medetuve a mirarla por un minuto. Rajaba la tierra, prendia fuego todo. El vestiditose le habia subido y la mitad de la cola le quedaba al aire. Ella lejos detener vergüenza seguía besándome como si nada, y cada tanto haciéndose la nenainocente se bajaba un poquito el vestido. Las tetas me volvían loco, no por sergrandes porque eran mas bien dos lindos limones pero el vestidito tan bajo elcierre las dejaba lucirse de forma espectacular. Se ve que yo andaba inspiradoluego de tremenda conquista o simplemente fue suerte pero la cosa es que unoscuarenta minutos después estábamos los cinco caminando hacia el Fiat 147 quenos esperaba estacionado en una calle de las que cortan la ruta 3. En plenacalle y sin vergüenza alguna, la Jessi y una de sus amigas detuvieron su menearal caminar. “me re meo amiga” dijo la Jessi mientras delante de nuestros ojosse ponía en cunclillas. Se bajo la tanguita hilito y se levanto apenitas elvestido, imaginen lo subido que ya lo tenia. Vi por fin el color de esatanguita hilito. Era roja. Perfecta divina. Mirándome a los ojos y riéndose comenzóa largar tremendo chorro de pis sobre la vereda salpicando la pared de una casadigamos cheta. La amiga también entangada imito la secuencia dejando tremendameada y mostrándonos su tanguita negra. Mi nivel de calentura estaba altísimo sentíacomo me titilaba la verga, literal no daba mas. La jessi le hizo un gesto a lasamigas y tan solo ella y yo caminamos los últimos veinte metros hasta el auto. Apenasentramos rápidamente estábamos otra vez a los besos, chapes y toqueteos. Yo lebaje un poco mas el cierre del vestido y me encontré con sus dos perfectastetas y esos lindos pezones mirándome de frente. Sin dudarlo comencé abesarlos, a pasarle la lengua a comérmelos con pasión. Se notaba que ella estaríacompletamente empapada flujeada porque tan solo con mis besos en sus tetas yadejaba escapar ricos gemidos de placer.
Estacionados asi en la calle se me subio encima, yo sentí esaconchita empapada rosar mi bulto. La cabeza me explotaba, la verga me titilabay la muy turrita me comia la boca, me mordia el labio me tenia loco. Aca se dioel momento exacto en donde la conquista se hizo real. La Jessi se inclino haciami y al oído me dijo “garchame toda papi”. Aca se separan los novatos, losvirgos, los tachables de los que siguen en carrera de los que les dan lasbolas. Si usas forro chau, despedite no solamente no te van a dar mas bola sinoque vas a ser el hazmerreir de las turras por varias juntadas. Pero si le mandaspiel con piel sin que te importe nada, se podría decir que sos digno de unsegundo encuentro. Yo como dije era bastante bardo asique saque mi verga duracabezona al palo del jean y se la mande asi nomas, sin nada de una. Piel conpiel. Con lo flujeada que la turrita tenia la conchita fue muy simple comodeslizo hasta el fondo. Un tremendo grito de placer invadió todo el Fiat. Comenzóentonces al compaz de sus ricos gemidos y de frases como “ay papi si papi asiculeame toda garchame toda” a saltarme a cabalgarme todo. Yo iba sintiendo comomi verga se mandaba al fondo contra su concha como se clavaba en cadacabalgada. Y además tenia una hermosa mezcla entre besar sus tetas y comerle laboca. La Jesi me saltaba ensima y me clavaba las uñas en mis hombros. Lo haciasalvaje fuerte no le importaba nada. Yo sentía esa concha completamenteempapada y solo podía cerrar los ojos y dejarme llevar. Incluso a ojos cerradosle comia las tetas y le lamia los pezones. El auto se habia llenado de olor asexo a flujo a turra. Yo intentaba no acabar para no quedar como un virgo perolas cabalgadas de la turrita me la hacían difícil. Además estaban sus gemidosque eran muy agudos típicos de una pendejita turra exagerada. Afuera en lavereda mi amigo charlando con las dos amigas de la Jessi. Fui resistiendo lasembestidas como podía y sentía que la leche estaba a punto de explotar, desalir toda. Para mi fortuna la Jessi envuelta en tanta cabalgada y ya con susbrazos cruzados por detrás de mi cuello acabo primero. Y que manera de acabar. Yohabia tenido la suerte de garcharme ya cuatro o cinco turras pero ninguna habiaacabado tanto como esta. Eran chorros y chorros de flujo que me mojaron todo eljean, el asiento la alfombra todo. Ella tenia los ojos dados vuelta y acompañabalos chorros de flujo con gritos tremendos de placer. Por su puesto no pudedejar pasar ni medio minuto post su acabada que termine llenándola toda deleche. Eran bombazos de leche dentro suyo. Una acabada espectacular, sentircomo toda mi leche se quedaba dentro de su conchita. La Jessi ni problema sehizo y tenia carita de placer. Me comio la boca con un rico beso mientras todavíaseguía dejándole leche dentro suyo.
Ya en el camino hacia el rancho de la Jessi nosotros dos íbamoscruzando miradas complices, se notaba que habia fuego y que no habia sido unpolvo de una sola noche. Nos pasamos los Facebook y retomamos el camino haciazona norte con mi amigo. A mi la turra me habia conquistado.

vendemos fotos y videos el que quiera nos manda mensaje por privado y les pasamos
Capitulo 1: Conquistandoa la Jessy
Bueno toda historia tiene un comienzo y este es el comienzode la nuestra. Nuestros mundos eran ese entonces completamente diferentes casiopuestos. Mientras la Jessy era la tercer hija de un total de ocho hermanosaguantando los trapos en una muy humilde casilla de ladrillo sin revocar ypartes de madera y chapa en la localidad de Virrey del Pino; yo era el segundohijo de un matrimonio oligarca amargado y materialista de la zona norte delconurbano bonaerense. La jessy como toda turrita nacida en la villa ya desdependeja se habia desarrollado y tenia un cuerpito mas que envidiable. De esosque las chetas no pueden conseguir ni con veinte operaciones; mientras que ellaa base de comer polenta y queso sin cadena de frio habia generado una cola deconcurso de belleza. Bien firme paradita redondita y de tamaño ideal. Ni muchoni poco. Sus cachetes de la cola hacían que cualquier prenda bien llamativa, básicamentetodo su vestuario, le quedaran un espectáculo. Como calsas de diferentescolores, joggins apretados y lo mas importante polleritas engomadas o de modalque usaba para ir a bailar. Donde lógicamente yo me iba a cruzar en su camino. Perosigamos con nuestras vidas, mientras entonces la turrita cagaba en un balde deun baño con humedad, paredes sin revocar y vista a un patio lleno de escombrosy basura; a mi me regalaban un Fiat 147 CL5 1984 para mi cumpleaños. Ojo, tambiénme habían dado un Fiat 147 y no un cero kilometro como castigo a mis pésimas notasen el colegio. Cosa que mi hermano el cheto aplicado habia recibido unVolkswagen Gol Power casi nuevo. Y esque por poco yo me llevaba hasta el recreo. Le habia agarrado rápido el gustitoa la calle y el mundo turro me habia conquistado con su fraganciainconfundible. De modo que si bien la vida era muy diferente para los dos algonos unia. Y ese algo era las bailantas de la zona oeste. Y es que con un amigode ese entonces esperábamos los viernes y los sabados para irnos a bailar porLa Matanza. Las turras nos volvían locos, polleritas super cortitas por todoslados, escotes, vestiditos de cierre. Por lo general por noche nos comíamos dosturras cada uno, y no es que fueramos galanes pero llegamos a ser encarados porturras. Si ellas encarándonos a nosotros, a los cinco minutos estar chapando deforma furiosa apoyándole el bulto en la cola o mandándole mano descaradamentepor debajo de la pollera. Nos iba dentro de todo bastante bien aunque a vecesel se quedaba sin nada y yo me terminaba comiendo una turrita hasta la hora queterminara el baile.
Yo vivía literalmente caliente todos los días, pasaba horasfrente a la compu con el Facebook charlando con turras intentando ligar massalidas. Era imposible no sentir un tremendo fuego en la verga tan solorecordando noches de toqueteo, besos y apoyadas en el boliche. La calida nocheque finalmente nuestros tan diferentes caminos iban a cruzarse fue por octubredel 2010. Con mi amigo como todos los viernes habíamos decido ir a bailar a LaMatanza y encaramos bien facheritos el largo camino desde Pilar hasta lagloriosa ruta 3. Es mágico pensar que mientras a nosotros nos abrían la barreradel country de mi amigo; la Jessy se preparaba con dos de sus turritas amigaspara ir a romper la noche. Ellas se habían juntado en la casilla de la Abril.La Jessi siempre buscando destacar y llamar la atención habia elegido ponerseun vestidito de cierre muy cortito, que estaba de moda en aquella época. Se habiapuesto el escote bien profundo con el cierre bastante abajo, asomando mucho dela parte alta de sus buenas tetas. La cola perfecta haciendo la curva calientedel vestidito que llegaba apenas a duras penas al final de los cachetes. Como todaturra de ley entangadisima. Caminaron meneando esas hermosas colas sobre lacalle de barro hasta el asfalto, nosotros en cambio disfrutábamos de unasbuenas cumbias en el stereo del auto. La bailanta en si estaba explotada degente, tanto asi que terminamos ranchando mas en uno de los costados de labarra. Las tres turritas jarra loca en mano perreaban en el centro de la pista.Nosotros no teníamos la mejor noche y si bien como dije no eramos galanes siempreaunque sea una turra nos llevábamos o al menos nos comíamos; pero esta nochevenia negra. Tanto asi que cerca de las cinco de la mañana le dije a mi amigo: “vamosya fue, mañana será otra historia”. Todavía recuerdo a Nico diciéndome “buenoel finde pasado te comiste tres habia que compensar”. Le dije que me echaba unmeo y nos íbamos. El acepto. Camine como pude entre la multitud hasta el baño ya pocos metros de llegar literalmente me choque con la jessi. No alcance ni apedirle disculpas que la muy trolita me estaba comiendo la boca. Asi sinvueltas sin cuentos sin historias. Se pego a mis labios y empezamos a chaparcomo locos. Ella tenia todavía la jarra casi vacia en la mano que solto al pisopara poder besarme mas pasionalmente, me agarro por detrás del cuello con sumano y lengua con lengua chapabamos que daba gusto. Yo estaba caliente como unapava tenia la verga dura al palo. Di un paso hacia adelante y quedamos suentrepierna y ese suave vestidito de cierre chocando contra mi bulto durísimo alpalo. Al cabo de unos buenos besos se dio media vuelta y me apoyo toda la colaentangada en el bulto. “apa papito como esta eso” la escuche decir. Me empezó aperrear bien sarpado. En ese momento seperreaba sarpado mal casi casi como garchar con ropa. Mientras ella mas meapoyaba la cola yo mas bomba le daba con la verga cabezona chocando contra mijean, buena aclaración es que yo no uso bóxer asique peor se sentía todo. Estuvimosperreando un buen tiempo sintiendo como toda esa calentura de sentir su cola hacia explotarmi cabeza. Tenia su pelo completamente suelto y yo se lo corria un poco paradecirle cositas al oído. El perreo intenso era tan sarpado que ni dude en metermi mano derecha por delante de ella y tocarle suavemente la conchita por encimade la tanguita. Ahí fue donde mi cabeza termino de explotar, primero teniatanguita hilito que no era tan común como ahora, era común si pero no se usabatanto. La jessi ya la usaba. Y segundo estaba empapada, pero recontra empapada.Era flujo y mas flujo. Se empezaba a sentir ese olorcito a hembrita turra villeraque me volvia loco.
Luego de llevar nuestra calentura al extremo me llevo juntocon sus dos amigas, que también invitaron a Nico. Ahí nos quedamos jodiendo unrato mas en el baile pero nosotros dos nos perdíamos en besos sarpados. Yo medetuve a mirarla por un minuto. Rajaba la tierra, prendia fuego todo. El vestiditose le habia subido y la mitad de la cola le quedaba al aire. Ella lejos detener vergüenza seguía besándome como si nada, y cada tanto haciéndose la nenainocente se bajaba un poquito el vestido. Las tetas me volvían loco, no por sergrandes porque eran mas bien dos lindos limones pero el vestidito tan bajo elcierre las dejaba lucirse de forma espectacular. Se ve que yo andaba inspiradoluego de tremenda conquista o simplemente fue suerte pero la cosa es que unoscuarenta minutos después estábamos los cinco caminando hacia el Fiat 147 quenos esperaba estacionado en una calle de las que cortan la ruta 3. En plenacalle y sin vergüenza alguna, la Jessi y una de sus amigas detuvieron su menearal caminar. “me re meo amiga” dijo la Jessi mientras delante de nuestros ojosse ponía en cunclillas. Se bajo la tanguita hilito y se levanto apenitas elvestido, imaginen lo subido que ya lo tenia. Vi por fin el color de esatanguita hilito. Era roja. Perfecta divina. Mirándome a los ojos y riéndose comenzóa largar tremendo chorro de pis sobre la vereda salpicando la pared de una casadigamos cheta. La amiga también entangada imito la secuencia dejando tremendameada y mostrándonos su tanguita negra. Mi nivel de calentura estaba altísimo sentíacomo me titilaba la verga, literal no daba mas. La jessi le hizo un gesto a lasamigas y tan solo ella y yo caminamos los últimos veinte metros hasta el auto. Apenasentramos rápidamente estábamos otra vez a los besos, chapes y toqueteos. Yo lebaje un poco mas el cierre del vestido y me encontré con sus dos perfectastetas y esos lindos pezones mirándome de frente. Sin dudarlo comencé abesarlos, a pasarle la lengua a comérmelos con pasión. Se notaba que ella estaríacompletamente empapada flujeada porque tan solo con mis besos en sus tetas yadejaba escapar ricos gemidos de placer.
Estacionados asi en la calle se me subio encima, yo sentí esaconchita empapada rosar mi bulto. La cabeza me explotaba, la verga me titilabay la muy turrita me comia la boca, me mordia el labio me tenia loco. Aca se dioel momento exacto en donde la conquista se hizo real. La Jessi se inclino haciami y al oído me dijo “garchame toda papi”. Aca se separan los novatos, losvirgos, los tachables de los que siguen en carrera de los que les dan lasbolas. Si usas forro chau, despedite no solamente no te van a dar mas bola sinoque vas a ser el hazmerreir de las turras por varias juntadas. Pero si le mandaspiel con piel sin que te importe nada, se podría decir que sos digno de unsegundo encuentro. Yo como dije era bastante bardo asique saque mi verga duracabezona al palo del jean y se la mande asi nomas, sin nada de una. Piel conpiel. Con lo flujeada que la turrita tenia la conchita fue muy simple comodeslizo hasta el fondo. Un tremendo grito de placer invadió todo el Fiat. Comenzóentonces al compaz de sus ricos gemidos y de frases como “ay papi si papi asiculeame toda garchame toda” a saltarme a cabalgarme todo. Yo iba sintiendo comomi verga se mandaba al fondo contra su concha como se clavaba en cadacabalgada. Y además tenia una hermosa mezcla entre besar sus tetas y comerle laboca. La Jesi me saltaba ensima y me clavaba las uñas en mis hombros. Lo haciasalvaje fuerte no le importaba nada. Yo sentía esa concha completamenteempapada y solo podía cerrar los ojos y dejarme llevar. Incluso a ojos cerradosle comia las tetas y le lamia los pezones. El auto se habia llenado de olor asexo a flujo a turra. Yo intentaba no acabar para no quedar como un virgo perolas cabalgadas de la turrita me la hacían difícil. Además estaban sus gemidosque eran muy agudos típicos de una pendejita turra exagerada. Afuera en lavereda mi amigo charlando con las dos amigas de la Jessi. Fui resistiendo lasembestidas como podía y sentía que la leche estaba a punto de explotar, desalir toda. Para mi fortuna la Jessi envuelta en tanta cabalgada y ya con susbrazos cruzados por detrás de mi cuello acabo primero. Y que manera de acabar. Yohabia tenido la suerte de garcharme ya cuatro o cinco turras pero ninguna habiaacabado tanto como esta. Eran chorros y chorros de flujo que me mojaron todo eljean, el asiento la alfombra todo. Ella tenia los ojos dados vuelta y acompañabalos chorros de flujo con gritos tremendos de placer. Por su puesto no pudedejar pasar ni medio minuto post su acabada que termine llenándola toda deleche. Eran bombazos de leche dentro suyo. Una acabada espectacular, sentircomo toda mi leche se quedaba dentro de su conchita. La Jessi ni problema sehizo y tenia carita de placer. Me comio la boca con un rico beso mientras todavíaseguía dejándole leche dentro suyo.
Ya en el camino hacia el rancho de la Jessi nosotros dos íbamoscruzando miradas complices, se notaba que habia fuego y que no habia sido unpolvo de una sola noche. Nos pasamos los Facebook y retomamos el camino haciazona norte con mi amigo. A mi la turra me habia conquistado.

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