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Importante
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Llega el capítulo 21
Ya está disponible el libro completo, con los extras y la narración mejorada.
También, llegó la segunda parte, ALINA 2.
Seguime para más historias.
8 años de relatos que llegan...
Capítulo 1
https://m.poringa.net/posts/relatos/5614874/Alina.html
Capítulo 21
El resto de la tarde transcurrió entre flashes y sonrisas, entre poses espontáneas y encuadres meticulosamente planeados.
Alina se movía con naturalidad, como si estuviera hecha para esto, y yo continuaba perdiéndome en la búsqueda del ángulo perfecto, en la forma en que la luz jugaba con su piel.
El tiempo dejó de existir; solo importaba el obturador y la manera en que su cuerpo respondía a cada clic de la cámara.
Cuando finalmente terminamos, exhaustos pero satisfechos, nos sentamos en la cama a revisar el material. Alina aún vestía una delicada lencería blanca, casi etérea, que contrastaba con la calidez de la habitación.
Nos reímos al ver algunas tomas espontáneas y nos maravillamos con otras en las que su belleza se imponía con una fuerza casi tangible.
De las cientos de fotos que tomamos, seleccionamos unas cincuenta, las mejores, las que transmitían más que solo una imagen: una historia, una emoción.
Mientras nos recostábamos cómodamente sobre los almohadones, conversábamos sobre lo que podríamos hacer al día siguiente. Había tantas ideas en el aire, tantos conceptos que aún no habíamos explorado…
Algunas de estas fotos las subiría a la web, manteniendo la línea estética que habíamos construido con el tiempo; otras, más exclusivas, las destinaría a la aplicación, donde cada nueva publicación sumaba más suscriptores ansiosos por ver lo siguiente.
Alina giró hacia mí con una sonrisa y sus dedos jugueteando con la sábana.
"Mañana podríamos probar algo diferente... Tal vez algo más osado", sugirió con una chispa de travesura en la mirada. Y yo, incapaz de negarme a la creatividad que despertaba en ella, simplemente asentí, ya imaginando la próxima sesión, el próximo instante perfecto que capturaría con mi lente…
Sí, aún seguía con la excitación bien latente en el cuerpo y, sobre todo, en mi zona baja. Pero a ella no le importaba. De hecho, ya creía que le gustaba verme así, dado que la causa principal era su humanidad, acompañada de sus miradas y gestos cómplices.
YO: ¿Más osado cómo?
Rió suavemente.
ALI: Lo dejamos para después... ¿Pero te puedo preguntar algo, Joa?.-
Mi sentido de alerta se encendió.
YO: Sí, decime jaja
ALI: No es que me moleste, eh… Solo es curiosidad…
YO: A ver…
Ya me imaginaba lo que vendría…
ALI: ¿Te excita lo que hacemos?
Tragué saliva.
YO: Jaja sí... ¿Cómo no lo haría? Estás prácticamente desnuda frente a mi cámara todo el día, posando de la manera más sensual posible…-
Se mordió el labio.
Wow…
ALI: Y... ¿Cómo lo manejas? Debe ser difícil estar en este estado constante de... Tensión…-
Me revuelvo un poco en la cama, sintiendo la temperatura de mi cuerpo subir con cada palabra que dice.
YO: Lo manejo como puedo. Respiro hondo, me concentro en el trabajo... Y cuando eso no basta, me meto bajo la ducha fría jaja.-
La turra sonrió, con malicia.
ALI: ¿Solo una ducha fría?.- Preguntó levantando un ceja.
Su mirada me atraviesa y su dedo roza ligeramente mi brazo. Me giro para mirarla de frente.
YO: No me podes preguntar eso jaja...
Se acercó un poco más, invadiendo el territorio de mi aura corporal.
¿Qué onda? pensé.
ALI: ¿Alguna vez te tocaste por mí?
Mi respiración se entrecortó un segundo. No podía creer lo que me acababa de preguntar.
Entiendo que toda la calentura y excitación del momento la pueden mantener elevada pero…
Ja…
Sé a dónde va esto, y sé que puedo detenerlo en cualquier momento. Pero no quiero.
YO: No pero…
Abrió sus ojos bien grandes.
ALI: Pero…
YO: Puede ser que… Haya… Digamos… Querido hacerlo jaja…- Confesé increíblemente.
Ella sonríe, como si hubiera ganado algo. Se acerca un poco más con sus pechos tocando mi brazo.
ALI: ¿Pensando en qué te pasa eso? Por ejemplo…
YO: La situación… En cómo te moves, en cómo miras a la cámara, en la forma en que tu cuerpo responde a cada pose… Tu propio cuerpo.- Le respondí, todo colorado y encarpado.
Ella se volvió a morder el labio.
ALI: ¿Te gustaría hacerlo?
Un escalofrío me recorrió el envase biológico y su aliento chocó contra mi cuello. La habitación pareció encogerse.
¿Hacer…?
YO: Alina...
Ella sonríe y pasa su mano por mi pecho, despacio, como midiendo mi reacción. Comienza a reírse sin parar.
¿Acaso está loca?
¿Qué dice?
Me quedé inmóvil, sudando por su pregunta.
ALI: Ay, boludo… Es un chiste jaja
Cerré mis ojos con dolor en la pija. Mal…
YO: ¿Un chiste? Jaja
Me hacía cosquillas en la panza, tentada.
Al parecer para ella lo era…
Le vibraban las tetas por la fuerza que hacía con sus manos.
YO: Salí jaja…
ALI: ¡Tarado!
YO: Te vas a la mierda jaja
ALI: Me gusta que hablemos de estas cosas…
YO: Estás muy excitada últimamente…
ALI: Jaja…
YO: Mal…
ALI: Puede ser… Pero no niegues que es divertido…
YO: No dije lo contrario…
ALI: ¿Entonces por qué te pones rojo?
YO: Porque me haces cada pregunta…
ALI: No sé si te acordas que sabes con exactitud cómo lucen mis tetas… Y mi cola…- Exclamó como diciendo “dale”.
YO: Jaja está bien…
ALI: Ahora sé que te gustaría tocarte por mí…
Me pasé la mano por la cara.
Me hervía…
YO: Yo no dije eso…
ALI: ¿Ah, no?
YO: No… Yo dije que terminaba muy excitado… Con ganas de hacerlo… No que quería pajearme pensando en vos…
ALI: ¡Nene!.- Se tapó la boca, tentada.
Ella misma se daba cuenta del rumbo de la conversación.
YO: Y bueno, no es lo mismo…
ALI: Pero te pones así por mí…
YO: Pero no me pajee pensando en vos… Si lo hiciera sería por la calentura acumulada jaja
Se rió.
ALI: Sí, justo… Chancho que sos, nene…
YO: ¿Yo?
ALI: Sí, vos…
YO: ¿Vos no fuiste la que dijo que le gustaba verme encarpado…?
Cerró sus ojos, sonriendo.
Se puso roja.
YO: Aaaahh
ALI: Es que… Lo que dije es…- Se trababa.
YO: Estamos iguales… Es así… Sólo que yo no digo barbaridades…
Se empezó a matar de risa.
ALI: Sos un bobo… Jaja…
YO: Jaja
ALI: La chancha soy yo y el que está con la ver… Con el pito duro desde la mañana, sos vos…
YO: Basta jaja
ALI: Mirate…- Expresó señalando con el dedo la montaña en mi short.
Encima, bajó la mano y la dejó apoyada en mi panza.
No sé si se dio cuenta, pero dejó la palma allí, mientras hablaba.
YO: Jaja y bueno…
ALI: ¿Bueno qué, pervertido?
YO: ¿Yo pervertido? Dale…
ALI: Dale ¿qué? Jaja…- Se mordió, apretando su goma contra mi cuerpo.
Dios…
YO: No sé… La cachondita sos vos…
ALI: ¿Ah, sí?
YO: Claramente…
ALI: ¿Por qué?
YO: Yo te vi cuando…- Me detuve de inmediato.
Casi se me escapa.
Ella puso toda su atención en mí, con la mirada fija.
ALI: ¿Qué cosa?
YO: Jaja nada, nada… Me haces decir pavadas…
ALI: No, no… Algo ibas a decir… Dale…- Me hizo cosquillas al costado con la mano que tenía bajo mi ombligo.
YO: Jaja nada… No dije nada…
ALI: Te conozco, Joaquín… Dale… ¿Qué ibas a decir?
Suspiré.
No podía confesarle eso…
Era mucho…
YO: Nada… Ya me olvidé lo que iba a decir… Seguro una boludes…
ALI: Yo te vi cuando… ¿Qué cosa? Dale…
Sin darse cuenta, volvió a apoyar íntegramente la palma de su mano en mi vientre.
Lucía intrigada…
Y tampoco tenía mucho sentido ocultárselo.
YO: No quiero que te enojes… Porque fue sin querer…
Puso ojos de sospecha.
ALI: ¿Qué?
Encima me miraba temerosa y de manera constante.
Dios…
YO: El otro día… Después de las… De las…-
Era difícil, ja.
¿Cómo le explicaba eso?
ALI: Sí…
YO: Nada… Quise volver a preguntarte algo o no sé… Y estabas con la compu, acá en la cama… Y la puerta abierta… No sabía…-
Sus pupilas se dilataron de golpe. Fue cómo si se anoticiara de una verdad reveladora.
Pude ver en sus ojos, cómo se acrecentaba la vergüenza y el pudor.
YO: No te enojes… Pero dejaste la puerta abierta… Incluso, mamá te pudo haber visto…-
Se corrió el pelo de la cara con la mano, sin decir nada.
El rubor del rostro se había transformado en un color morado, que más se asemejaba a un hematoma mundial.
ALI: Yo… Em… No…
YO: No pasa nada jaja
Su gesto de horror se hizo sentir.
Incluso me acariciaba el vientre con mucha dulzura sin darse cuenta.
Ello no ayudaba para nada a mi erección…
ALI: ¿Cómo fue que…? No, no importa…
YO: Perdón… Se me escapó… No lo quise decir…
ALI: Con eso ganaste… Es obvio jeje…- Soltó envuelta en un torbellino de pena.
YO: Jaja el último recurso…
ALI: ¡Callate, estúpido! No se vale…- Exclamó y apoyó su cabeza en mi pecho de forma muy dulce.
Había logrado avergonzarla cómo nunca.
YO: Igual, tranqui… Porque fueron dos segundos… Y no se veía…
ALI: No me mientas…
Podía sentir su aliento en mis pectorales, a través de la remera.
YO: No, posta… Me di cuenta que lo hacías por los… Los ademanes, digamos jaja… Pero no vi nada… Te lo juro… Y enseguida me fui…-
Suspiró profundo.
Era increíble sentir la temperatura de su cara en mi cuerpo.
ALI: Qué irónico…
YO: ¿Qué cosa?
ALI: Vos me viste en una situación tremenda y estoy muerta de la vergüenza…
YO: Jaja ¿y qué tiene?
ALI: Que ahora estoy viendo el Monte Everest bajo tu ropa y estás cómo si nada…
Jmmm…
Creo ahí gemí por dentro.
Sin embargo, tenía toda la razón.
YO: Jaja bueno… Eso es porque sos tan copada que no te molesta…
ALI: Jaja igual…
YO: No pasa nada…
ALI: ¿Posta nunca, nunca?.- Preguntó, apenas mirándome desde su posición.
YO: Te lo juro… No…
ALI: Pero tenías ganas…
YO: Y sí…
ALI: Oki…
YO: No puedo hacerlo jaja
ALI: ¿Por?
YO: Porque pienso qué me lo causó y no podría…
ALI: Jeje…- Se mordió.
YO: ¿Qué?
ALI: No, nada…
YO: Dale, decime…
ALI: Me da vergüenza, boludo, dale…
YO: ¿Y todo lo que te confesé?
ALI: ¿Y todo lo que mostré? Jaja
YO: Jaja… Ok… Pero bueno… No podría hacerlo… Después me sentiría muy mal…
ALI: ¿Porque soy yo?
YO: Y sí…
ALI: Pero… No, nada…
YO: Jaja ¿qué?
ALI: Me da curiosidad… Pero no quiero que pienses que soy una morbosa…
Jmmm…
YO: A ver…
ALI: ¿No te…? Quiero decir… ¿No te hace mal aguantarte? Digo… Porque que yo sepa no estuviste con ninguna chica desde que empezamos a hacer esto…
Sentí una explosión de placer dentro de mi cuerpo.
Inmensa.
YO: No, no estuve con nadie…
ALI: Pero ¿te aguantas? Jaja… Porque yo…- Expresó y se detuvo.
YO: ¿Vos qué?
ALI: Nada… Contame…
YO: No, no… Dale… La segunda vez que te retractas de algo… Decilo… Y yo te contesto lo que quieras jaja.-
Suspiró fuerte.
Todo ello, sin mirarme, apoyada en mi pecho y acariciando mi panza, con mi bulto enorme en su horizonte.
ALI: No vale jaja
Sentí cómo una luz incesante durante un microsegundo.
¿No querrá decir que…?
¿Qué?
Naaa…
No puede ser…
YO: Ahora entiendo jaja…
Me mordí de la risa.
ALI: ¿Qué entendes?
Respiré hondo.
YO: Me estás diciendo que vos sí te tocas si tenes ganas ¿no?
Pude sentir en el extremo izquierdo de mi torso, cómo su corazón golpeteaba ferozmente.
¡Claro!
Ahí estaba la respuesta.
Ella…
¿Ella lo hacía?
Dios…
Se masturbaba producto de esto que hacíamos.
ALI: No seas malo… Dale…
YO: Jaja… ¿Posta?
Se agitó. Mucho.
De hecho, me asombró.
ALI: Sos un boludo…
YO: Te pregunto posta… ¿Vos a mí me preguntas y yo no puedo? Ja…
ALI: No entendes…
YO: Sí, no me queres decir… Pero no pasa nada…
ALI: Lo que viste… No es así siempre…
Me salió acariciarla en la espalda, por sobre el broche de su corpiño.
YO: Ok…
ALI: De verdad te digo…
YO: Te creo…
ALI: Sí, justo… Bueno, total… Ya me vendí…
YO: Jaja te creo boba… Si a mi también me dan ganas…
ALI: Lo sé…
YO: ¿Ah, sí?
ALI: Sí, no me imagino este bulto sin tener ganas…
YO: Jaja cierto…
ALI: Pero fueron unas veces nada más…
YO: Está bien… No me tenes que contar nada que no quieras…
La ternura invadió mi cuerpo.
Realmente.
Era una tremenda confesión.
Única…
ALI: Te digo… Yo…- Se detuvo
YO: ¿Qué?
ALI: Me imaginaba que tal vez… Vos también lo hacías…
YO: Ahh… Nunca lo hice… No de forma completa jaja
ALI: ¿Cómo es eso?.- Preguntó levantándose y poniéndose de costado a mí, pero sin sacar su mano de mi panza.
Lucía roja como un tomate.
Al menos ya no estaba azul…
YO: No, bueno… Puede que sin querer me haya… Digamos… Ya sabes… Pero que después no terminara…
Abrió sus ojos.
ALI: ¿Y no te hace mal eso? Aguantarte, digo…
YO: Jaja no sé… Puede ser…
ALI: Debe ser feo no poder…
Suspiré…
YO: ¿Y vos?
ALI: ¿Qué?
La mirada de incertidumbre y nervios era divina. Sin mencionar sus pulposas tetas apretadas por el corpiño.
YO: ¿Lo hiciste mucho? Si me queres contar… Obvio…
Tragó saliva, inquieta.
ALI: No, no… Algunas veces… Bueno… No es algo que no hiciera antes…- Expresó con una sinceridad tan especial como candente.
Increíble…
Jamás hubiera creído que iba a hablar cosas tan íntimas con Alina. A ese nivel…
YO: Jeje
ALI: Como vos harías también… Supongo…- Exclamó moviendo sus dedos por mi torso.
YO: Obvio…
ALI: Pero no desde que hacemos esto…
YO: No, es verdad…
ALI: Pero, gor…- Dijo con una voz tímida.
YO: ¿Qué?
ALI: Si te puede hacer mal… No…
La miré.
El corazón se me aceleró.
No eran sólo sus palabras, eran sus gestos, la mirada perdida.
YO: ¿No…?
ALI: Digo… No te aguantes de hacerlo, je…- Manifestó toda colorada, con una mueca espectacular en su rostro.
Sentí dos puntadas…
Una en el vientre y otra en la verga.
¿Posta?
Era muy dulce de su parte, además de caliente.
ALI: Pensá que tenemos muchas cosas por hacer jeje… No quiero que la pases mal…- Dijo con una sonrisa.
Me la comía…
YO: ¿De verdad lo decís?
ALI: Obvio, goma… Jaja…
El brillo en sus ojos mostraba su ternura. Pero no solo eso, también su confianza y complicidad.
Era la mejor. Sin dudas que sí…
YO: Jeje… Bueno… Lo voy a tener en cuenta…
ALI: Jaja
YO: Y vos…
ALI: ¿Yo qué?
YO: Vos también hacelo jaja…- Arremetí con gracia.
ALI: ¡Nene!
YO: ¿Qué? Jaja
Puso un gesto de vergüenza de película.
Me encantó…
ALI: Ay, no…- Se lamentó
YO: ¿Qué pasa?
ALI: Ahora vas a pensar que soy una pajera… No jodas…-
Exploté de risa.
ALI: No te rías, boludo…- Expuso, tentada.
YO: Yo no dije nada de eso… Ni lo pienso…
ALI: No sé ni para qué te dije…- Exclamó con rabia, mordiendo su labio e intentando hacerme cosquillas.
YO: Jaja
ALI: Estúpido…
YO: No empieces con las cosquillas porque vas a perder…-
La tomé de un brazo.
Ella me miró intentando no reírse.
ALI: Bueno…- Se arrepintió.
YO: Mejor…
ALI: Zafaste que estoy en ropa interior…
YO: Jaja claro
ALI: Sí…
Miró mi entrepierna.
Luego hizo una sonrisita.
YO: ¿Qué? ¿Qué ibas a decir?
ALI: Nada ¿Sabes?
YO: Aahh… Pilla…
ALI: ¿Qué pilla, tarado?
Entre risas, me empezó a pegar en la cara.
Yo miraba su rostro tan alegre y ruborizado que ni ganas de castigarla me daban.
Era tan genuino todo…
YO: Jaja
ALI: ¡Encima, me tocaste el culo, pajero!
YO: La cintura, nena… Y porque me lo pediste vos ¿puede ser?.- Me reí, maldito.
ALI: ¿Cómo era? ¿Corazón invertido? Jaja
YO: Jaja sí… Y ahora me estás tocando con tus pechos.-
Desde hacía rato que me apoyaba una goma casi íntegra en el pectoral.
Era hermoso..
ALI: ¿Y?.- Preguntó desafiante.
YO: Nada… Por mi dejala…- Le contesté rojo y con una mueca de ocasión.
Ella abrió la boca y sus ojos al máximo, a causa de la incredulidad.
Luego, se mordió, apoyando su mano una vez más en mi panza y mirándome a los ojos.
Dios…
No daba más de la excitación…
ALI: Sos un zángano… Jaja…- Manifestó sonriendo.
YO: Jaja lo sé…
ALI: Pero insisto… Me gusta esto…- Exclamó con mucha complicidad.
YO: Y a mí…
Noté cómo suspiró, algo avergonzada.
Noté que era mutua la cosa…
A los dos nos fascinaba eso…
Movía sus dedos sobre mi vientre cuando pareció que iba a decir algo.
De hecho, percibí cómo lentamente separaba los labios, como si se preparara para soltarlo.
Pero justo en ese instante, se oyó el sonido de la puerta de entrada de la casa…
Nos miramos…
Permanecimos quietos, cómo si ninguno entendiera nada.
Luego de unos segundos, al mismo tiempo dijimos “¡mamá!”.
Sacó su mano de mi torso y cómo dos niños que terminaban de hacer una travesura, saltamos de la cama.
Mierda que el tiempo había volado…
YO: Yo junto tus cosas… Vos cambiate…- Le dije yendo a recoger todas sus prendas del suelo.
ALI: ¡Y bajá eso! Jaja…- Soltó con mucha gracia.
Me hizo reír.
Increíble…
Abrí un cajón de su mueble y tiré todo así nomás.
“¿Están en casa, chicos?” exclamó nuestra madre desde la planta baja de la vivienda.
Yo miraba a Alina y me reía.
“Siiiiiii” respondió ella.
YO: Zafamos…- Le dije en voz baja.
Tentada y ya cambiada, me hizo una mueca, asintiendo.
Yo, sin hacer mucho ruido, salí de la habitación para ir a la mía. No sin antes advertirle que apagara la cámara, si es que había quedado encendida.
Así y, con el bulto bajando de a poco, entré a mi cuarto para disimular la cachonda y productiva tarde que pasamos juntos.
Demás está decir que tuve que quedarme un rato recluido en mi morada, para bajar los efectos de la excitación lo más posible.
Después sí, intenté seguir como si nada.
La cena fue un verdadero reto…
Después de la tarde tremenda que pasé con Alina trabajando en nuestro proyecto privado, me costó horrores mantener la compostura frente a la vieja. Mi cuerpo estaba agotado, mi mente todavía reviviendo cada detalle de lo que habíamos hecho, pero tenía que fingir que todo estaba en absoluta normalidad.
Creo que si lo pienso un segundo, era una especie de nueva normalidad, ja. Porque se trataba de algo que venía a quedarse, al menos por un tiempo, en nuestras vidas.
Desde el primer bocado, supe que disimular iba a ser complicado. Alina se reía de cualquier boludez, sobre todo, cuando me miraba en algunos instantes, como si no pudiera evitar en pensar en cada momento y, más aún, cuando llegó mamá.
De hecho, ella me lanzó una mirada inquisitiva cuando casi metí el tenedor en el vaso de agua en lugar del plato. Disimulé con una tos fingida y seguí comiendo como si nada hubiera pasado, aunque Alina, sentada frente a mí, apenas pudo contener la risa.
Las cosas empeoraron cuando mi madre empezó a contar una anécdota del supermercado. Intenté prestar atención, pero mi mente seguía atrapada en los diagramas, las notas garabateadas y el calor de la tarde encerrados en su habitación.
Cuando me preguntó qué opinaba, respondí con un "Sí, sí, totalmente" sin tener idea de lo que había dicho. Un segundo después, mi madre frunció el ceño y mi hermana estalló en carcajadas. Evidentemente, había respondido cualquier cosa.
El momento más difícil llegó con el pan. Estaba tan distraído que, al intentar partir un trozo, lo hice con tanta fuerza que salió volando y aterrizó en la copa de vino de mi vieja.
Se quedaron en silencio durante un segundo y luego explotaron en risas. Alina tuvo que taparse la boca con la servilleta para no escupir la comida de la risa, y la vieja me miró con incredulidad.
“¿Estás bien, hijo?”. No me quedó más remedio que reír junto a ellos y hacer un comentario sobre estar distraído con el trabajo.
Alina tampoco se quedaba atrás…
No era normal que sonriera tanto, que se mostrara tan inquieta, pero dados los arranques de ambos, en lo que lo que no faltaba era alegría, mi madre se sentía dichosa.
¿Qué necesidad iba a tender de estar indagando? Si la estaba pasando genial, por primera vez en muchos años.
Qué bien nos hacía esto a todos, pensé…
Aunque claro, tampoco debía seguir mostrando ese poco control. En algún momento podría sospechar que algo no estaba bien. O que ocurría algo fuera de lo ordinario…
Terminé la cena como pude, evitando a toda costa cruzar la mirada con Alina. Sabía que si lo hacía, estallaríamos en carcajadas y mi madre no descansaría hasta saber qué nos pasaba.
Cuando por fin me levanté de la mesa, solté un suspiro de alivio. Habíamos sobrevivido a la cena, aunque no sin algunos daños colaterales. Pero el verdadero problema vendría después: contener la emoción de querer seguir trabajando en nuestro proyecto hasta la madrugada.
Desde ya que no iba a poder ser esa noche…
Además, preparamos mucho material.
Así las cosas y, como la noche estaba terrible, agarré una cerveza de la heladera, bien fría y me fui a sentar en el fondo, a contemplar el cielo estrellado.
El reflejo de aquellos cuerpos celestes, se reflejaba en el agua.
Paz…
La noche estaba tranquila, apenas interrumpida por el sonido de los grillos.
Sentí por detrás mío que alguien se acercaba.
Era Alina.
ALI: ¿Puedo acompañarte un rato?
Levanté la vista, esbozando una leve sonrisa.
Vestía solo una remera blanca, larga.
Sus delicadas piernas servían de faroles para iluminar el camino.
YO: Obvio, vení...
Arrastró una reposera junto a la mía y se dejó caer con un suspiro. Durante unos minutos, ambos nos quedamos en silencio, dejando que la brisa nocturna nos envolviera.
ALI: Es increíble cómo esta casa guarda tantos recuerdos…
YO: See…
ALI: ¿Te acordas cuando corríamos por acá jugando a las escondidas?
Me reí entre dientes…
YO: Sí, y cómo olvidarlo. Siempre terminabas escondiéndote en el mismo lugar, allá, detrás del roble.-
Se sonrió, tentada.
ALI: ¡No era siempre! Pero sí, supongo que me daba seguridad…
YO: ¿Y aquella vez que nos metimos a la pileta en pleno invierno solo para probar si podíamos aguantar el frío?
Me observó, tentada.
ALI: ¡Nos resfriamos los dos! Mamá casi nos mata cuando vio que estábamos temblando y envueltos en frazadas.
Tomé de la lata, recordando esa escena.
El silencio volvió a instalarse entre nosotros por un momento. Miré el reflejo de las estrellas en el agua, sintiendo el peso de los años que habíamos compartido en ese lugar.
YO: Cuando escuchabas Shakira todo el día… ¡Dios! Jaja
ALI: ¡Callate! SI te encantaba…
YO: Todo el día… Todo el día… ¿Dónde están los ladroooneeeeees?
ALI: ¿Donde está el asesinooooo? Ay, sí… Temón…- Hizo como cantando.
YO: Jaja
ALI: Si te habré enganchado cantando…- Exclamó empujando mi brazo.
YO: No niego ni afirmo…-
Seguí tomando de la lata.
YO: Esta casa fue como nuestro refugio… Cada rincón tiene algo nuestro…
Asintió, suavemente.
ALI: Es raro pensar que algún día podría dejar de serlo.
Suspiré.
YO: Eso no va a pasar…- Le respondí mirándola.
Parecía cómo que quería confiar en mis palabras. Me observaba fijo, buscando esa confirmación…
ALI: Siempre decís lo justo para hacerme sentir mejor…
YO: Vamos bien…
ALI: Sí…-
Sonrió, de costado.
YO: Además… No es mi culpa que seas tan fácil de tranquilizar.
Se mató de risa.
ALI: Callate…
YO: Jaja…
Estábamos tan cerca…
No quería que ella piense en la posibilidad de perder la casa.
No después de tanto sacrificio que estábamos haciendo.
YO: Tengo que hablar con Jonás… Digo… Por la plata que ya tenemos reunida…
ALI: ¿Sí? Estamos por llegar a los 9 mil…
YO: Sí… Calculo que deberíamos juntar poco más de 11… Más que nada por lo que se pierde al entrar la plata a la cuenta en Argentina.
ALI: Sí… Por cómo venimos…- Expresó, levantando las cejas.
YO: ¿Qué?
ALI: Ya subí varias fotos de hoy… Puede que sigamos sumando en las próximas horas…
YO: Jaja bien…
ALI: Sí, re…
YO: Entonces espero… A que lleguemos a tener los 10… Después le hablo…
ALI: Oki… ¿No esperamos al plazo, entonces?
YO: Estuve pensando… Si llegamos a juntarlo… Mejor si lo depositamos rápido… De esa manera, primero, nos sacamos eso de encima y, segundo, le mostramos voluntad y predisposición a esa gente… Digo, no sé…
ALI: Es cierto… Sí…
YO: De igual manera, para el resto de los pagos… Tenemos márgen de tiempo hasta que toque la primera cuota… No es que se adelanta nada…
ALI: ¿Ah, no?
YO: No, no… Eso sigue normal… Sólo que nosotros pagamos por adelantado el monto de base de acuerdo… Mirá si llegado el momento, se traba la plata o paso algo por el estilo y no la podemos sacar…
ALI: Ay, no… Sí… Mejor…
YO: Y ya, después, tranquilos, seguimos con el resto…
ALI: Oki…
Tomé otro trago de la lata.
Estaba deliciosa…
YO: ¿Y el yankee-guayo? ¿Qué onda?
ALI: Eric… Jaja…
YO: Así se llama…
ALI: Según dice… No me escribió hoy…
YO: ¿Se habrá muerto después de tu foto?
Se mordió, sonriendo.
Qué linda se veía.
ALI: Si no te moriste vos…- Manifestó levantando una ceja.
YO: Es verdad…
Tomé un sorbo, intentando no sonreír.
ALI: Pero aún no vio la que sí viste vos jaja
La miré.
YO: Soy un privilegiado…
ALI: Totalmente…
YO: Jaja
ALI: ¿Qué?
Me empujó, cariñosamente.
YO: Nada, nada… Es verdad eso…
ALI: Tonto…
YO: Hoy sí le sacamos provecho…
ALI: Sí, mal…
YO: Mañana mamá tiene actividad en el club ¿no?
ALI: Sí, jaja… Justo te iba a decir eso…
YO: Ok…
ALI: No es mucho tiempo, pero algo podemos hacer si queres…
La manera en que se dirigía a mí, era muy dulce.
En verdad se volvía muy adictivo pensar en ello. Y querer hacerlo…
YO: Algo osado… Como dijiste…
Se mordió de rabia.
ALI: Era una forma de decir…- Volvió tocarme con su mano.
YO: Cierto que estabas… Excitadita…
Me miró como no pudiendo creer lo que dije.
El brillo en sus ojos azules lo era todo…
ALI: Sí, la verdad… No me tomes enserio siempre…
YO: Jaja ¿no?
ALI: No…- Respondió avergonzada.
YO: Jaja ok…
ALI: Bueno… A veces sí… Tampoco tanto jaja
Apoyó su cabeza, de costado sobre el respaldo de la reposera. También quería relajarse un rato y no había mejor oportunidad.
A los grillos los acompañamos con suspiros e inhalaciones profundas.
Nos quedamos así un rato más, en silencio, compartiendo el mismo aire, la misma nostalgia, la misma certeza de que, sin importar lo que viniera, siempre tendríamos esos momentos para hacer algo respecto.
Importante
Importante
Llega el capítulo 21
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También, llegó la segunda parte, ALINA 2.
Seguime para más historias.
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Capítulo 21
El resto de la tarde transcurrió entre flashes y sonrisas, entre poses espontáneas y encuadres meticulosamente planeados.
Alina se movía con naturalidad, como si estuviera hecha para esto, y yo continuaba perdiéndome en la búsqueda del ángulo perfecto, en la forma en que la luz jugaba con su piel.
El tiempo dejó de existir; solo importaba el obturador y la manera en que su cuerpo respondía a cada clic de la cámara.
Cuando finalmente terminamos, exhaustos pero satisfechos, nos sentamos en la cama a revisar el material. Alina aún vestía una delicada lencería blanca, casi etérea, que contrastaba con la calidez de la habitación.
Nos reímos al ver algunas tomas espontáneas y nos maravillamos con otras en las que su belleza se imponía con una fuerza casi tangible.
De las cientos de fotos que tomamos, seleccionamos unas cincuenta, las mejores, las que transmitían más que solo una imagen: una historia, una emoción.
Mientras nos recostábamos cómodamente sobre los almohadones, conversábamos sobre lo que podríamos hacer al día siguiente. Había tantas ideas en el aire, tantos conceptos que aún no habíamos explorado…
Algunas de estas fotos las subiría a la web, manteniendo la línea estética que habíamos construido con el tiempo; otras, más exclusivas, las destinaría a la aplicación, donde cada nueva publicación sumaba más suscriptores ansiosos por ver lo siguiente.
Alina giró hacia mí con una sonrisa y sus dedos jugueteando con la sábana.
"Mañana podríamos probar algo diferente... Tal vez algo más osado", sugirió con una chispa de travesura en la mirada. Y yo, incapaz de negarme a la creatividad que despertaba en ella, simplemente asentí, ya imaginando la próxima sesión, el próximo instante perfecto que capturaría con mi lente…
Sí, aún seguía con la excitación bien latente en el cuerpo y, sobre todo, en mi zona baja. Pero a ella no le importaba. De hecho, ya creía que le gustaba verme así, dado que la causa principal era su humanidad, acompañada de sus miradas y gestos cómplices.
YO: ¿Más osado cómo?
Rió suavemente.
ALI: Lo dejamos para después... ¿Pero te puedo preguntar algo, Joa?.-
Mi sentido de alerta se encendió.
YO: Sí, decime jaja
ALI: No es que me moleste, eh… Solo es curiosidad…
YO: A ver…
Ya me imaginaba lo que vendría…
ALI: ¿Te excita lo que hacemos?
Tragué saliva.
YO: Jaja sí... ¿Cómo no lo haría? Estás prácticamente desnuda frente a mi cámara todo el día, posando de la manera más sensual posible…-
Se mordió el labio.
Wow…
ALI: Y... ¿Cómo lo manejas? Debe ser difícil estar en este estado constante de... Tensión…-
Me revuelvo un poco en la cama, sintiendo la temperatura de mi cuerpo subir con cada palabra que dice.
YO: Lo manejo como puedo. Respiro hondo, me concentro en el trabajo... Y cuando eso no basta, me meto bajo la ducha fría jaja.-
La turra sonrió, con malicia.
ALI: ¿Solo una ducha fría?.- Preguntó levantando un ceja.
Su mirada me atraviesa y su dedo roza ligeramente mi brazo. Me giro para mirarla de frente.
YO: No me podes preguntar eso jaja...
Se acercó un poco más, invadiendo el territorio de mi aura corporal.
¿Qué onda? pensé.
ALI: ¿Alguna vez te tocaste por mí?
Mi respiración se entrecortó un segundo. No podía creer lo que me acababa de preguntar.
Entiendo que toda la calentura y excitación del momento la pueden mantener elevada pero…
Ja…
Sé a dónde va esto, y sé que puedo detenerlo en cualquier momento. Pero no quiero.
YO: No pero…
Abrió sus ojos bien grandes.
ALI: Pero…
YO: Puede ser que… Haya… Digamos… Querido hacerlo jaja…- Confesé increíblemente.
Ella sonríe, como si hubiera ganado algo. Se acerca un poco más con sus pechos tocando mi brazo.
ALI: ¿Pensando en qué te pasa eso? Por ejemplo…
YO: La situación… En cómo te moves, en cómo miras a la cámara, en la forma en que tu cuerpo responde a cada pose… Tu propio cuerpo.- Le respondí, todo colorado y encarpado.
Ella se volvió a morder el labio.
ALI: ¿Te gustaría hacerlo?
Un escalofrío me recorrió el envase biológico y su aliento chocó contra mi cuello. La habitación pareció encogerse.
¿Hacer…?
YO: Alina...
Ella sonríe y pasa su mano por mi pecho, despacio, como midiendo mi reacción. Comienza a reírse sin parar.
¿Acaso está loca?
¿Qué dice?
Me quedé inmóvil, sudando por su pregunta.
ALI: Ay, boludo… Es un chiste jaja
Cerré mis ojos con dolor en la pija. Mal…
YO: ¿Un chiste? Jaja
Me hacía cosquillas en la panza, tentada.
Al parecer para ella lo era…
Le vibraban las tetas por la fuerza que hacía con sus manos.
YO: Salí jaja…
ALI: ¡Tarado!
YO: Te vas a la mierda jaja
ALI: Me gusta que hablemos de estas cosas…
YO: Estás muy excitada últimamente…
ALI: Jaja…
YO: Mal…
ALI: Puede ser… Pero no niegues que es divertido…
YO: No dije lo contrario…
ALI: ¿Entonces por qué te pones rojo?
YO: Porque me haces cada pregunta…
ALI: No sé si te acordas que sabes con exactitud cómo lucen mis tetas… Y mi cola…- Exclamó como diciendo “dale”.
YO: Jaja está bien…
ALI: Ahora sé que te gustaría tocarte por mí…
Me pasé la mano por la cara.
Me hervía…
YO: Yo no dije eso…
ALI: ¿Ah, no?
YO: No… Yo dije que terminaba muy excitado… Con ganas de hacerlo… No que quería pajearme pensando en vos…
ALI: ¡Nene!.- Se tapó la boca, tentada.
Ella misma se daba cuenta del rumbo de la conversación.
YO: Y bueno, no es lo mismo…
ALI: Pero te pones así por mí…
YO: Pero no me pajee pensando en vos… Si lo hiciera sería por la calentura acumulada jaja
Se rió.
ALI: Sí, justo… Chancho que sos, nene…
YO: ¿Yo?
ALI: Sí, vos…
YO: ¿Vos no fuiste la que dijo que le gustaba verme encarpado…?
Cerró sus ojos, sonriendo.
Se puso roja.
YO: Aaaahh
ALI: Es que… Lo que dije es…- Se trababa.
YO: Estamos iguales… Es así… Sólo que yo no digo barbaridades…
Se empezó a matar de risa.
ALI: Sos un bobo… Jaja…
YO: Jaja
ALI: La chancha soy yo y el que está con la ver… Con el pito duro desde la mañana, sos vos…
YO: Basta jaja
ALI: Mirate…- Expresó señalando con el dedo la montaña en mi short.
Encima, bajó la mano y la dejó apoyada en mi panza.
No sé si se dio cuenta, pero dejó la palma allí, mientras hablaba.
YO: Jaja y bueno…
ALI: ¿Bueno qué, pervertido?
YO: ¿Yo pervertido? Dale…
ALI: Dale ¿qué? Jaja…- Se mordió, apretando su goma contra mi cuerpo.
Dios…
YO: No sé… La cachondita sos vos…
ALI: ¿Ah, sí?
YO: Claramente…
ALI: ¿Por qué?
YO: Yo te vi cuando…- Me detuve de inmediato.
Casi se me escapa.
Ella puso toda su atención en mí, con la mirada fija.
ALI: ¿Qué cosa?
YO: Jaja nada, nada… Me haces decir pavadas…
ALI: No, no… Algo ibas a decir… Dale…- Me hizo cosquillas al costado con la mano que tenía bajo mi ombligo.
YO: Jaja nada… No dije nada…
ALI: Te conozco, Joaquín… Dale… ¿Qué ibas a decir?
Suspiré.
No podía confesarle eso…
Era mucho…
YO: Nada… Ya me olvidé lo que iba a decir… Seguro una boludes…
ALI: Yo te vi cuando… ¿Qué cosa? Dale…
Sin darse cuenta, volvió a apoyar íntegramente la palma de su mano en mi vientre.
Lucía intrigada…
Y tampoco tenía mucho sentido ocultárselo.
YO: No quiero que te enojes… Porque fue sin querer…
Puso ojos de sospecha.
ALI: ¿Qué?
Encima me miraba temerosa y de manera constante.
Dios…
YO: El otro día… Después de las… De las…-
Era difícil, ja.
¿Cómo le explicaba eso?
ALI: Sí…
YO: Nada… Quise volver a preguntarte algo o no sé… Y estabas con la compu, acá en la cama… Y la puerta abierta… No sabía…-
Sus pupilas se dilataron de golpe. Fue cómo si se anoticiara de una verdad reveladora.
Pude ver en sus ojos, cómo se acrecentaba la vergüenza y el pudor.
YO: No te enojes… Pero dejaste la puerta abierta… Incluso, mamá te pudo haber visto…-
Se corrió el pelo de la cara con la mano, sin decir nada.
El rubor del rostro se había transformado en un color morado, que más se asemejaba a un hematoma mundial.
ALI: Yo… Em… No…
YO: No pasa nada jaja
Su gesto de horror se hizo sentir.
Incluso me acariciaba el vientre con mucha dulzura sin darse cuenta.
Ello no ayudaba para nada a mi erección…
ALI: ¿Cómo fue que…? No, no importa…
YO: Perdón… Se me escapó… No lo quise decir…
ALI: Con eso ganaste… Es obvio jeje…- Soltó envuelta en un torbellino de pena.
YO: Jaja el último recurso…
ALI: ¡Callate, estúpido! No se vale…- Exclamó y apoyó su cabeza en mi pecho de forma muy dulce.
Había logrado avergonzarla cómo nunca.
YO: Igual, tranqui… Porque fueron dos segundos… Y no se veía…
ALI: No me mientas…
Podía sentir su aliento en mis pectorales, a través de la remera.
YO: No, posta… Me di cuenta que lo hacías por los… Los ademanes, digamos jaja… Pero no vi nada… Te lo juro… Y enseguida me fui…-
Suspiró profundo.
Era increíble sentir la temperatura de su cara en mi cuerpo.
ALI: Qué irónico…
YO: ¿Qué cosa?
ALI: Vos me viste en una situación tremenda y estoy muerta de la vergüenza…
YO: Jaja ¿y qué tiene?
ALI: Que ahora estoy viendo el Monte Everest bajo tu ropa y estás cómo si nada…
Jmmm…
Creo ahí gemí por dentro.
Sin embargo, tenía toda la razón.
YO: Jaja bueno… Eso es porque sos tan copada que no te molesta…
ALI: Jaja igual…
YO: No pasa nada…
ALI: ¿Posta nunca, nunca?.- Preguntó, apenas mirándome desde su posición.
YO: Te lo juro… No…
ALI: Pero tenías ganas…
YO: Y sí…
ALI: Oki…
YO: No puedo hacerlo jaja
ALI: ¿Por?
YO: Porque pienso qué me lo causó y no podría…
ALI: Jeje…- Se mordió.
YO: ¿Qué?
ALI: No, nada…
YO: Dale, decime…
ALI: Me da vergüenza, boludo, dale…
YO: ¿Y todo lo que te confesé?
ALI: ¿Y todo lo que mostré? Jaja
YO: Jaja… Ok… Pero bueno… No podría hacerlo… Después me sentiría muy mal…
ALI: ¿Porque soy yo?
YO: Y sí…
ALI: Pero… No, nada…
YO: Jaja ¿qué?
ALI: Me da curiosidad… Pero no quiero que pienses que soy una morbosa…
Jmmm…
YO: A ver…
ALI: ¿No te…? Quiero decir… ¿No te hace mal aguantarte? Digo… Porque que yo sepa no estuviste con ninguna chica desde que empezamos a hacer esto…
Sentí una explosión de placer dentro de mi cuerpo.
Inmensa.
YO: No, no estuve con nadie…
ALI: Pero ¿te aguantas? Jaja… Porque yo…- Expresó y se detuvo.
YO: ¿Vos qué?
ALI: Nada… Contame…
YO: No, no… Dale… La segunda vez que te retractas de algo… Decilo… Y yo te contesto lo que quieras jaja.-
Suspiró fuerte.
Todo ello, sin mirarme, apoyada en mi pecho y acariciando mi panza, con mi bulto enorme en su horizonte.
ALI: No vale jaja
Sentí cómo una luz incesante durante un microsegundo.
¿No querrá decir que…?
¿Qué?
Naaa…
No puede ser…
YO: Ahora entiendo jaja…
Me mordí de la risa.
ALI: ¿Qué entendes?
Respiré hondo.
YO: Me estás diciendo que vos sí te tocas si tenes ganas ¿no?
Pude sentir en el extremo izquierdo de mi torso, cómo su corazón golpeteaba ferozmente.
¡Claro!
Ahí estaba la respuesta.
Ella…
¿Ella lo hacía?
Dios…
Se masturbaba producto de esto que hacíamos.
ALI: No seas malo… Dale…
YO: Jaja… ¿Posta?
Se agitó. Mucho.
De hecho, me asombró.
ALI: Sos un boludo…
YO: Te pregunto posta… ¿Vos a mí me preguntas y yo no puedo? Ja…
ALI: No entendes…
YO: Sí, no me queres decir… Pero no pasa nada…
ALI: Lo que viste… No es así siempre…
Me salió acariciarla en la espalda, por sobre el broche de su corpiño.
YO: Ok…
ALI: De verdad te digo…
YO: Te creo…
ALI: Sí, justo… Bueno, total… Ya me vendí…
YO: Jaja te creo boba… Si a mi también me dan ganas…
ALI: Lo sé…
YO: ¿Ah, sí?
ALI: Sí, no me imagino este bulto sin tener ganas…
YO: Jaja cierto…
ALI: Pero fueron unas veces nada más…
YO: Está bien… No me tenes que contar nada que no quieras…
La ternura invadió mi cuerpo.
Realmente.
Era una tremenda confesión.
Única…
ALI: Te digo… Yo…- Se detuvo
YO: ¿Qué?
ALI: Me imaginaba que tal vez… Vos también lo hacías…
YO: Ahh… Nunca lo hice… No de forma completa jaja
ALI: ¿Cómo es eso?.- Preguntó levantándose y poniéndose de costado a mí, pero sin sacar su mano de mi panza.
Lucía roja como un tomate.
Al menos ya no estaba azul…
YO: No, bueno… Puede que sin querer me haya… Digamos… Ya sabes… Pero que después no terminara…
Abrió sus ojos.
ALI: ¿Y no te hace mal eso? Aguantarte, digo…
YO: Jaja no sé… Puede ser…
ALI: Debe ser feo no poder…
Suspiré…
YO: ¿Y vos?
ALI: ¿Qué?
La mirada de incertidumbre y nervios era divina. Sin mencionar sus pulposas tetas apretadas por el corpiño.
YO: ¿Lo hiciste mucho? Si me queres contar… Obvio…
Tragó saliva, inquieta.
ALI: No, no… Algunas veces… Bueno… No es algo que no hiciera antes…- Expresó con una sinceridad tan especial como candente.
Increíble…
Jamás hubiera creído que iba a hablar cosas tan íntimas con Alina. A ese nivel…
YO: Jeje
ALI: Como vos harías también… Supongo…- Exclamó moviendo sus dedos por mi torso.
YO: Obvio…
ALI: Pero no desde que hacemos esto…
YO: No, es verdad…
ALI: Pero, gor…- Dijo con una voz tímida.
YO: ¿Qué?
ALI: Si te puede hacer mal… No…
La miré.
El corazón se me aceleró.
No eran sólo sus palabras, eran sus gestos, la mirada perdida.
YO: ¿No…?
ALI: Digo… No te aguantes de hacerlo, je…- Manifestó toda colorada, con una mueca espectacular en su rostro.
Sentí dos puntadas…
Una en el vientre y otra en la verga.
¿Posta?
Era muy dulce de su parte, además de caliente.
ALI: Pensá que tenemos muchas cosas por hacer jeje… No quiero que la pases mal…- Dijo con una sonrisa.
Me la comía…
YO: ¿De verdad lo decís?
ALI: Obvio, goma… Jaja…
El brillo en sus ojos mostraba su ternura. Pero no solo eso, también su confianza y complicidad.
Era la mejor. Sin dudas que sí…
YO: Jeje… Bueno… Lo voy a tener en cuenta…
ALI: Jaja
YO: Y vos…
ALI: ¿Yo qué?
YO: Vos también hacelo jaja…- Arremetí con gracia.
ALI: ¡Nene!
YO: ¿Qué? Jaja
Puso un gesto de vergüenza de película.
Me encantó…
ALI: Ay, no…- Se lamentó
YO: ¿Qué pasa?
ALI: Ahora vas a pensar que soy una pajera… No jodas…-
Exploté de risa.
ALI: No te rías, boludo…- Expuso, tentada.
YO: Yo no dije nada de eso… Ni lo pienso…
ALI: No sé ni para qué te dije…- Exclamó con rabia, mordiendo su labio e intentando hacerme cosquillas.
YO: Jaja
ALI: Estúpido…
YO: No empieces con las cosquillas porque vas a perder…-
La tomé de un brazo.
Ella me miró intentando no reírse.
ALI: Bueno…- Se arrepintió.
YO: Mejor…
ALI: Zafaste que estoy en ropa interior…
YO: Jaja claro
ALI: Sí…
Miró mi entrepierna.
Luego hizo una sonrisita.
YO: ¿Qué? ¿Qué ibas a decir?
ALI: Nada ¿Sabes?
YO: Aahh… Pilla…
ALI: ¿Qué pilla, tarado?
Entre risas, me empezó a pegar en la cara.
Yo miraba su rostro tan alegre y ruborizado que ni ganas de castigarla me daban.
Era tan genuino todo…
YO: Jaja
ALI: ¡Encima, me tocaste el culo, pajero!
YO: La cintura, nena… Y porque me lo pediste vos ¿puede ser?.- Me reí, maldito.
ALI: ¿Cómo era? ¿Corazón invertido? Jaja
YO: Jaja sí… Y ahora me estás tocando con tus pechos.-
Desde hacía rato que me apoyaba una goma casi íntegra en el pectoral.
Era hermoso..
ALI: ¿Y?.- Preguntó desafiante.
YO: Nada… Por mi dejala…- Le contesté rojo y con una mueca de ocasión.
Ella abrió la boca y sus ojos al máximo, a causa de la incredulidad.
Luego, se mordió, apoyando su mano una vez más en mi panza y mirándome a los ojos.
Dios…
No daba más de la excitación…
ALI: Sos un zángano… Jaja…- Manifestó sonriendo.
YO: Jaja lo sé…
ALI: Pero insisto… Me gusta esto…- Exclamó con mucha complicidad.
YO: Y a mí…
Noté cómo suspiró, algo avergonzada.
Noté que era mutua la cosa…
A los dos nos fascinaba eso…
Movía sus dedos sobre mi vientre cuando pareció que iba a decir algo.
De hecho, percibí cómo lentamente separaba los labios, como si se preparara para soltarlo.
Pero justo en ese instante, se oyó el sonido de la puerta de entrada de la casa…
Nos miramos…
Permanecimos quietos, cómo si ninguno entendiera nada.
Luego de unos segundos, al mismo tiempo dijimos “¡mamá!”.
Sacó su mano de mi torso y cómo dos niños que terminaban de hacer una travesura, saltamos de la cama.
Mierda que el tiempo había volado…
YO: Yo junto tus cosas… Vos cambiate…- Le dije yendo a recoger todas sus prendas del suelo.
ALI: ¡Y bajá eso! Jaja…- Soltó con mucha gracia.
Me hizo reír.
Increíble…
Abrí un cajón de su mueble y tiré todo así nomás.
“¿Están en casa, chicos?” exclamó nuestra madre desde la planta baja de la vivienda.
Yo miraba a Alina y me reía.
“Siiiiiii” respondió ella.
YO: Zafamos…- Le dije en voz baja.
Tentada y ya cambiada, me hizo una mueca, asintiendo.
Yo, sin hacer mucho ruido, salí de la habitación para ir a la mía. No sin antes advertirle que apagara la cámara, si es que había quedado encendida.
Así y, con el bulto bajando de a poco, entré a mi cuarto para disimular la cachonda y productiva tarde que pasamos juntos.
Demás está decir que tuve que quedarme un rato recluido en mi morada, para bajar los efectos de la excitación lo más posible.
Después sí, intenté seguir como si nada.
La cena fue un verdadero reto…
Después de la tarde tremenda que pasé con Alina trabajando en nuestro proyecto privado, me costó horrores mantener la compostura frente a la vieja. Mi cuerpo estaba agotado, mi mente todavía reviviendo cada detalle de lo que habíamos hecho, pero tenía que fingir que todo estaba en absoluta normalidad.
Creo que si lo pienso un segundo, era una especie de nueva normalidad, ja. Porque se trataba de algo que venía a quedarse, al menos por un tiempo, en nuestras vidas.
Desde el primer bocado, supe que disimular iba a ser complicado. Alina se reía de cualquier boludez, sobre todo, cuando me miraba en algunos instantes, como si no pudiera evitar en pensar en cada momento y, más aún, cuando llegó mamá.
De hecho, ella me lanzó una mirada inquisitiva cuando casi metí el tenedor en el vaso de agua en lugar del plato. Disimulé con una tos fingida y seguí comiendo como si nada hubiera pasado, aunque Alina, sentada frente a mí, apenas pudo contener la risa.
Las cosas empeoraron cuando mi madre empezó a contar una anécdota del supermercado. Intenté prestar atención, pero mi mente seguía atrapada en los diagramas, las notas garabateadas y el calor de la tarde encerrados en su habitación.
Cuando me preguntó qué opinaba, respondí con un "Sí, sí, totalmente" sin tener idea de lo que había dicho. Un segundo después, mi madre frunció el ceño y mi hermana estalló en carcajadas. Evidentemente, había respondido cualquier cosa.
El momento más difícil llegó con el pan. Estaba tan distraído que, al intentar partir un trozo, lo hice con tanta fuerza que salió volando y aterrizó en la copa de vino de mi vieja.
Se quedaron en silencio durante un segundo y luego explotaron en risas. Alina tuvo que taparse la boca con la servilleta para no escupir la comida de la risa, y la vieja me miró con incredulidad.
“¿Estás bien, hijo?”. No me quedó más remedio que reír junto a ellos y hacer un comentario sobre estar distraído con el trabajo.
Alina tampoco se quedaba atrás…
No era normal que sonriera tanto, que se mostrara tan inquieta, pero dados los arranques de ambos, en lo que lo que no faltaba era alegría, mi madre se sentía dichosa.
¿Qué necesidad iba a tender de estar indagando? Si la estaba pasando genial, por primera vez en muchos años.
Qué bien nos hacía esto a todos, pensé…
Aunque claro, tampoco debía seguir mostrando ese poco control. En algún momento podría sospechar que algo no estaba bien. O que ocurría algo fuera de lo ordinario…
Terminé la cena como pude, evitando a toda costa cruzar la mirada con Alina. Sabía que si lo hacía, estallaríamos en carcajadas y mi madre no descansaría hasta saber qué nos pasaba.
Cuando por fin me levanté de la mesa, solté un suspiro de alivio. Habíamos sobrevivido a la cena, aunque no sin algunos daños colaterales. Pero el verdadero problema vendría después: contener la emoción de querer seguir trabajando en nuestro proyecto hasta la madrugada.
Desde ya que no iba a poder ser esa noche…
Además, preparamos mucho material.
Así las cosas y, como la noche estaba terrible, agarré una cerveza de la heladera, bien fría y me fui a sentar en el fondo, a contemplar el cielo estrellado.
El reflejo de aquellos cuerpos celestes, se reflejaba en el agua.
Paz…
La noche estaba tranquila, apenas interrumpida por el sonido de los grillos.
Sentí por detrás mío que alguien se acercaba.
Era Alina.
ALI: ¿Puedo acompañarte un rato?
Levanté la vista, esbozando una leve sonrisa.
Vestía solo una remera blanca, larga.
Sus delicadas piernas servían de faroles para iluminar el camino.
YO: Obvio, vení...
Arrastró una reposera junto a la mía y se dejó caer con un suspiro. Durante unos minutos, ambos nos quedamos en silencio, dejando que la brisa nocturna nos envolviera.
ALI: Es increíble cómo esta casa guarda tantos recuerdos…
YO: See…
ALI: ¿Te acordas cuando corríamos por acá jugando a las escondidas?
Me reí entre dientes…
YO: Sí, y cómo olvidarlo. Siempre terminabas escondiéndote en el mismo lugar, allá, detrás del roble.-
Se sonrió, tentada.
ALI: ¡No era siempre! Pero sí, supongo que me daba seguridad…
YO: ¿Y aquella vez que nos metimos a la pileta en pleno invierno solo para probar si podíamos aguantar el frío?
Me observó, tentada.
ALI: ¡Nos resfriamos los dos! Mamá casi nos mata cuando vio que estábamos temblando y envueltos en frazadas.
Tomé de la lata, recordando esa escena.
El silencio volvió a instalarse entre nosotros por un momento. Miré el reflejo de las estrellas en el agua, sintiendo el peso de los años que habíamos compartido en ese lugar.
YO: Cuando escuchabas Shakira todo el día… ¡Dios! Jaja
ALI: ¡Callate! SI te encantaba…
YO: Todo el día… Todo el día… ¿Dónde están los ladroooneeeeees?
ALI: ¿Donde está el asesinooooo? Ay, sí… Temón…- Hizo como cantando.
YO: Jaja
ALI: Si te habré enganchado cantando…- Exclamó empujando mi brazo.
YO: No niego ni afirmo…-
Seguí tomando de la lata.
YO: Esta casa fue como nuestro refugio… Cada rincón tiene algo nuestro…
Asintió, suavemente.
ALI: Es raro pensar que algún día podría dejar de serlo.
Suspiré.
YO: Eso no va a pasar…- Le respondí mirándola.
Parecía cómo que quería confiar en mis palabras. Me observaba fijo, buscando esa confirmación…
ALI: Siempre decís lo justo para hacerme sentir mejor…
YO: Vamos bien…
ALI: Sí…-
Sonrió, de costado.
YO: Además… No es mi culpa que seas tan fácil de tranquilizar.
Se mató de risa.
ALI: Callate…
YO: Jaja…
Estábamos tan cerca…
No quería que ella piense en la posibilidad de perder la casa.
No después de tanto sacrificio que estábamos haciendo.
YO: Tengo que hablar con Jonás… Digo… Por la plata que ya tenemos reunida…
ALI: ¿Sí? Estamos por llegar a los 9 mil…
YO: Sí… Calculo que deberíamos juntar poco más de 11… Más que nada por lo que se pierde al entrar la plata a la cuenta en Argentina.
ALI: Sí… Por cómo venimos…- Expresó, levantando las cejas.
YO: ¿Qué?
ALI: Ya subí varias fotos de hoy… Puede que sigamos sumando en las próximas horas…
YO: Jaja bien…
ALI: Sí, re…
YO: Entonces espero… A que lleguemos a tener los 10… Después le hablo…
ALI: Oki… ¿No esperamos al plazo, entonces?
YO: Estuve pensando… Si llegamos a juntarlo… Mejor si lo depositamos rápido… De esa manera, primero, nos sacamos eso de encima y, segundo, le mostramos voluntad y predisposición a esa gente… Digo, no sé…
ALI: Es cierto… Sí…
YO: De igual manera, para el resto de los pagos… Tenemos márgen de tiempo hasta que toque la primera cuota… No es que se adelanta nada…
ALI: ¿Ah, no?
YO: No, no… Eso sigue normal… Sólo que nosotros pagamos por adelantado el monto de base de acuerdo… Mirá si llegado el momento, se traba la plata o paso algo por el estilo y no la podemos sacar…
ALI: Ay, no… Sí… Mejor…
YO: Y ya, después, tranquilos, seguimos con el resto…
ALI: Oki…
Tomé otro trago de la lata.
Estaba deliciosa…
YO: ¿Y el yankee-guayo? ¿Qué onda?
ALI: Eric… Jaja…
YO: Así se llama…
ALI: Según dice… No me escribió hoy…
YO: ¿Se habrá muerto después de tu foto?
Se mordió, sonriendo.
Qué linda se veía.
ALI: Si no te moriste vos…- Manifestó levantando una ceja.
YO: Es verdad…
Tomé un sorbo, intentando no sonreír.
ALI: Pero aún no vio la que sí viste vos jaja
La miré.
YO: Soy un privilegiado…
ALI: Totalmente…
YO: Jaja
ALI: ¿Qué?
Me empujó, cariñosamente.
YO: Nada, nada… Es verdad eso…
ALI: Tonto…
YO: Hoy sí le sacamos provecho…
ALI: Sí, mal…
YO: Mañana mamá tiene actividad en el club ¿no?
ALI: Sí, jaja… Justo te iba a decir eso…
YO: Ok…
ALI: No es mucho tiempo, pero algo podemos hacer si queres…
La manera en que se dirigía a mí, era muy dulce.
En verdad se volvía muy adictivo pensar en ello. Y querer hacerlo…
YO: Algo osado… Como dijiste…
Se mordió de rabia.
ALI: Era una forma de decir…- Volvió tocarme con su mano.
YO: Cierto que estabas… Excitadita…
Me miró como no pudiendo creer lo que dije.
El brillo en sus ojos azules lo era todo…
ALI: Sí, la verdad… No me tomes enserio siempre…
YO: Jaja ¿no?
ALI: No…- Respondió avergonzada.
YO: Jaja ok…
ALI: Bueno… A veces sí… Tampoco tanto jaja
Apoyó su cabeza, de costado sobre el respaldo de la reposera. También quería relajarse un rato y no había mejor oportunidad.
A los grillos los acompañamos con suspiros e inhalaciones profundas.
Nos quedamos así un rato más, en silencio, compartiendo el mismo aire, la misma nostalgia, la misma certeza de que, sin importar lo que viniera, siempre tendríamos esos momentos para hacer algo respecto.
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