La cabeza de Marta daba mil vueltas. Lo de año nuevo se les había ido de las manos y culpaba de ello al alcohol. Lo del otro día haciéndole una paja a su hermano no tenía ninguna explicación, salvo que ella y su hermano, y su novio, eran unos perversos.
Cada vez que recordaba esos eventos, Marta se escandalizaba al principio, pero luego entraba en los detalles del asunto y comenzaba a subirle un calor y unas ganas de tener sexo que la asustaban.
Se encontró con Manolo en la Universidad y no sabe porque no quiso contarle del episodio con su hermano.
Cuando estuvieron solos y ya de camino al amplio piso de Marta, ella le soltó:
- Vamos para casa, Manolo, que no hay nadie
- ¿Ni tu hermano?
- No, que él está de un amigo.
- Vamos pues entonces…
Llegaron al piso y ni bien cerraron la puerta, Marta se la abalanzó a su novio.
- Tenía tantas ganas de estar contigo a solas, Manolo
- Yo también, mi chiquilla
Manolo la desnudó por completo. Marta recordó poner las llaves en la cerradura para evitar que nadie los descubriera en plena faena.
En un santiamén desnudó a su novio y se desnudó ella misma apenas atravesando el umbral de la puerta.
- Vamos para tu cuarto
- Ahora vamos, te quiero follar aquí.
Era la primera vez que Marta decía el verbo follar en primera persona del singular. Hasta aquí siempre había sido ella la follada y no la folladora.
- ¡Me gusta que estes ardiente, niña!
- Estoy que ardo, Manolo.
- ¿A qué se debe tanta calentura?
- ¿No puedo tener muchas ganas de follarme a mi novio?
- Te conozco, Marta, algo pasó que no me estas contando
- Primero, fóllame y luego te cuento
- Dejame comerte el coño
- No, Manolo, quiero sentirte adentro
- ¿Ya mismo?
- Ya mismo, quiero que me la metas
Manolo no iba a desobedecer semejante petición. Se acomodó sentado en el sillón del comedor, siempre siguiendo las instrucciones de su ahora dominadora novia.
- Te voy a follar, cabrón
- Siiii
- Follame como la putilla que eres
- Aghhh siiii Manolo, soy muy guarrilla, soy muy putilla.
- Niña, que me estás poniendo tan a tope que no aguantaré mucho.
- Espera, entonces cómeme el coño que no quiero quedarme sin correrme.
- Sus deseos son órdenes, mi reina.
Manolo se arrodilló en el suelo y comenzó a chupar el húmedo coño de Marta. No recordaba haberla visto así.
Por la cabeza de Manolo pasaban miles de ideas de lo que podría tener tan cachonda a su novia, pero quería oírlo de ella.
Marta anunció la llegada de su orgasmo, casi con un grito con mezcla de alarido:
- Aghhhhhhh Aghhh cabrón, me corrooooooo
- MMmmmm
- Aghhh cómeme el coño como solo tú saber hacerlo.
- Marta, me ha gustado mucho hacerte correr.
- Ven, recoge las cosas y vamos a mi habitación.
Llevaron las prendas y entraron en la habitación de Marta. Ella dejó la puerta abierta.
- ¿Me vas a contar que es lo que te tiene tan cachonda?
- Es que le hice una paja a mi hermano, Manolo
- Aghhh guarrilla, eh!
- ¿No estas enojado?
- Mira niña no te voy a mentir que me causa algo de celos, pero fui yo el que te despertó ese fantasma. Debo reconocerlo.
- Gracias Manolo por entenderme, es que me siento una golfa, una perversa.
- Y cuéntame cómo fue, pero antes quiero follarte.
- Fue aquí en mi cuarto. El día del accidente que te he contado.
- Pero… eso fue hace más de 15 días.
- Si si, no me animaba a decírtelo
Manolo la miró con severidad.
- Niña, debemos tener confianza entre nosotros.
- Gracias, Manolo y perdona por no haberte contado antes
- No pasa nada, mi niña. Ahora cuenta.
- Fue aquí mismo, contra esa ventana. Yo estaba mirando el accidente y él se me pegó por detrás, pude sentir su dureza, su polla. Mis padres estaban mirando por la otra ventana. Yo sin dudar comencé a masajearle la polla por encima del pantalón y luego por dentro. En segundos se corrió dejándome toda la mano llena de su corrida.
Marta se detuvo allí. No quiso contarle que la había probado y se había masturbado mientras lo hacía.
- Vamos contra la ventana, niña que te quiero follar allí, como si fuera tu hermano.
- Nos pueden ver.
- Quién Marta, nadie anda mirando para arriba las ventanas de los edificios, aparte seré rápido, lo prometo
- Ven Manolo, fóllame
- Allí voy
Marta se colocó contra la ventana apoyando sus duros pezones en el frío vidrio. Manolo desde detrás se agachó un poco y de un solo envión le metió la polla por el coño a su novia.
Ella instintivamente cerró los ojos.
- Imagina que es tu hermano el que te folla con esa pollota que tiene.
- Aghhh Manolo
Manolo le acarició el clítoris mientras se la follaba.
- Quiero que te corras dentro de mí, Manolo
- Aghhh niña, me haces correr ya mismo
- Yo también Manolo, yo también me corro ya….
Ambos se corrieron y se quedaron así, de pie, pegados uno detrás del otro, mientras se besaban con locura y desenfreno.
Se separaron, limpiaron el semen con papel y se cambiaron.
Marta corrió a sacar la llave de la cerradura y no tardó mucho tiempo en despedir a Manolo.
Había saciado sus ganas y se había confesado ante su novio. Ya no se sentía tan culpable.
Las ganas volverían pronto. Ella lo sabía.
Continuará…
Pueden dejarme sus comentarios en reybaco2005@gmail.com
O en Telegram @reybaco2005
Cada vez que recordaba esos eventos, Marta se escandalizaba al principio, pero luego entraba en los detalles del asunto y comenzaba a subirle un calor y unas ganas de tener sexo que la asustaban.
Se encontró con Manolo en la Universidad y no sabe porque no quiso contarle del episodio con su hermano.
Cuando estuvieron solos y ya de camino al amplio piso de Marta, ella le soltó:
- Vamos para casa, Manolo, que no hay nadie
- ¿Ni tu hermano?
- No, que él está de un amigo.
- Vamos pues entonces…
Llegaron al piso y ni bien cerraron la puerta, Marta se la abalanzó a su novio.
- Tenía tantas ganas de estar contigo a solas, Manolo
- Yo también, mi chiquilla
Manolo la desnudó por completo. Marta recordó poner las llaves en la cerradura para evitar que nadie los descubriera en plena faena.
En un santiamén desnudó a su novio y se desnudó ella misma apenas atravesando el umbral de la puerta.
- Vamos para tu cuarto
- Ahora vamos, te quiero follar aquí.
Era la primera vez que Marta decía el verbo follar en primera persona del singular. Hasta aquí siempre había sido ella la follada y no la folladora.
- ¡Me gusta que estes ardiente, niña!
- Estoy que ardo, Manolo.
- ¿A qué se debe tanta calentura?
- ¿No puedo tener muchas ganas de follarme a mi novio?
- Te conozco, Marta, algo pasó que no me estas contando
- Primero, fóllame y luego te cuento
- Dejame comerte el coño
- No, Manolo, quiero sentirte adentro
- ¿Ya mismo?
- Ya mismo, quiero que me la metas
Manolo no iba a desobedecer semejante petición. Se acomodó sentado en el sillón del comedor, siempre siguiendo las instrucciones de su ahora dominadora novia.
- Te voy a follar, cabrón
- Siiii
- Follame como la putilla que eres
- Aghhh siiii Manolo, soy muy guarrilla, soy muy putilla.
- Niña, que me estás poniendo tan a tope que no aguantaré mucho.
- Espera, entonces cómeme el coño que no quiero quedarme sin correrme.
- Sus deseos son órdenes, mi reina.
Manolo se arrodilló en el suelo y comenzó a chupar el húmedo coño de Marta. No recordaba haberla visto así.
Por la cabeza de Manolo pasaban miles de ideas de lo que podría tener tan cachonda a su novia, pero quería oírlo de ella.
Marta anunció la llegada de su orgasmo, casi con un grito con mezcla de alarido:
- Aghhhhhhh Aghhh cabrón, me corrooooooo
- MMmmmm
- Aghhh cómeme el coño como solo tú saber hacerlo.
- Marta, me ha gustado mucho hacerte correr.
- Ven, recoge las cosas y vamos a mi habitación.
Llevaron las prendas y entraron en la habitación de Marta. Ella dejó la puerta abierta.
- ¿Me vas a contar que es lo que te tiene tan cachonda?
- Es que le hice una paja a mi hermano, Manolo
- Aghhh guarrilla, eh!
- ¿No estas enojado?
- Mira niña no te voy a mentir que me causa algo de celos, pero fui yo el que te despertó ese fantasma. Debo reconocerlo.
- Gracias Manolo por entenderme, es que me siento una golfa, una perversa.
- Y cuéntame cómo fue, pero antes quiero follarte.
- Fue aquí en mi cuarto. El día del accidente que te he contado.
- Pero… eso fue hace más de 15 días.
- Si si, no me animaba a decírtelo
Manolo la miró con severidad.
- Niña, debemos tener confianza entre nosotros.
- Gracias, Manolo y perdona por no haberte contado antes
- No pasa nada, mi niña. Ahora cuenta.
- Fue aquí mismo, contra esa ventana. Yo estaba mirando el accidente y él se me pegó por detrás, pude sentir su dureza, su polla. Mis padres estaban mirando por la otra ventana. Yo sin dudar comencé a masajearle la polla por encima del pantalón y luego por dentro. En segundos se corrió dejándome toda la mano llena de su corrida.
Marta se detuvo allí. No quiso contarle que la había probado y se había masturbado mientras lo hacía.
- Vamos contra la ventana, niña que te quiero follar allí, como si fuera tu hermano.
- Nos pueden ver.
- Quién Marta, nadie anda mirando para arriba las ventanas de los edificios, aparte seré rápido, lo prometo
- Ven Manolo, fóllame
- Allí voy
Marta se colocó contra la ventana apoyando sus duros pezones en el frío vidrio. Manolo desde detrás se agachó un poco y de un solo envión le metió la polla por el coño a su novia.
Ella instintivamente cerró los ojos.
- Imagina que es tu hermano el que te folla con esa pollota que tiene.
- Aghhh Manolo
Manolo le acarició el clítoris mientras se la follaba.
- Quiero que te corras dentro de mí, Manolo
- Aghhh niña, me haces correr ya mismo
- Yo también Manolo, yo también me corro ya….
Ambos se corrieron y se quedaron así, de pie, pegados uno detrás del otro, mientras se besaban con locura y desenfreno.
Se separaron, limpiaron el semen con papel y se cambiaron.
Marta corrió a sacar la llave de la cerradura y no tardó mucho tiempo en despedir a Manolo.
Había saciado sus ganas y se había confesado ante su novio. Ya no se sentía tan culpable.
Las ganas volverían pronto. Ella lo sabía.
Continuará…
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