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Cogiéndome a mi profesora culona

Hace unos días visité la ciudad donde me crié y, justo en el centro comercial mientras caminaba, vi pasar a la mujer con la que aprendí a coger... o bueno, mejoré cogiendo. Nada más ni nada menos que mi exprofesora del instituto.

Han pasado unos ocho años desde aquella época, pero conserva intacto el mismo culote que llamaba la atención de todos en el colegio y que después me volvía loco cada tarde...

En ese entonces, recuerdo que yo estaba en el último año y acababa de cumplir los 18 años. No me consideraba el alumno más guapo del salón, pero mi cuerpo marcaba una diferencia con los demás. Medía 1.75 m y, gracias al entrenamiento de boxeo que practicaba desde menor, tenía una contextura atlética y desarrollada que me diferenciaba. Yo no era marcadísimo ni nada porque nunca he sido flaco, pero se me marcaba un poco el sixpack, los pectorales y lo que sí se me notaba más eran mis brazos, que sí eran grandes y con muchas venas; al final del día era lo que más se me notaba con el uniforme.

Ella, en cambio, era la profesora más guapa. No era la más joven, pero sí la de mejor cara y mejor cuerpo. Por los pasillos siempre circulaban rumores de ella: se decía que, en ese entonces con sus 45 años, le era infiel a su esposo con otro profesor, con el conserje o con el rector, y decían que todo era porque el marido era un hombre bastante mayor, gordo y feo, pero con negocios.

Yo a esa edad, cada que ella pasaba por el curso, me le quedaba viendo el culote. Y es que ella, aunque no era alta, tenía un culo grande, tetas medianas y una barriga pequeña que me encantaba, más cuando se ponía falda y se le remarcaba todo, haciendo que todos los hombres fantaseáramos con ella...

Aunque nunca se supo que ella le diera chance a ningún alumno, muchos pajeros como mis amigos decían que se pajeaban con ella en el baño, pero solo quedaba en sus fantasías. Yo en ese entonces no hacía eso porque tenía novia y, aunque no cogíamos seguido, estaba satisfecho la verdad. Pero cuando se me dio la oportunidad, no la desaproveché.

Todo pasó a raíz de unas olimpiadas del insti. Hubo ferias, concursos, fútbol, básquet y, por primera vez, competencia de natación ya que habían reinaugurado la piscina. Todos mis compañeros querían competir, pero como era uno por curso, por votación salí elegido yo. Como ya era deportista sabía nadar y todo, no muy duro, pero acepté también por la joda.

Ese día la competencia fue el último evento. Salí del baño con solo una licra, sin camisa ni nada, y ahí noté que las chicas me quedaban viendo y susurraban de mí, pero normal. De ahí nadé lo más que pude pero no gané, llegué tercero. En el podio la diferencia con los demás era marcada: yo tenía el mejor cuerpo de todos e incluso en bulto mi verga se notaba más grande que la de los demás, ya que me mide 17 cm, no tan grueso, y soy team carne...

Bueno, de ahí en el podio, mientras nos entregaban las medallas, sentí claramente la mirada de alguien. Asi que volteé a ver disimuladamente y me percaté de que era ella. Me estaba mirando de arriba abajo, pero no le tomé importancia en el momento y seguí en lo mío.

Después vino la parte de las fotos. Se acercaron los rectores, los tutores, mis compañeros y al final los profesores para tomarse fotos con los ganadores. Y en medio de todo ese tumulto para la foto, sentí claramente unas manos rozándome el abdomen, como tocándome de casualidad. Cuando regresé a ver quién era, se me quedó mirando y me sonrió de una forma súper coqueta. Ahí me quedó claro que no había sido un accidente.

Despues de eso, me fui a los vestidores, me cambié y salí al cierre del evento. Como siempre, me quedé en la joda con mis amigos hasta el final, molestando hasta cuando ya todo se estaba terminando y el colegio quedaba prácticamente vacío...

Cuando iba saliendo, me la encontré justo en la puerta principal. Iba sola, caminando con su cartera. Y me le acerqué y le tiré un comentario coqueto para tantear el terreno. Para mi sorpresa, en lugar de actuar como profesora, me correspondió el coqueteo de inmediato, siguiéndome el juego con una sonrisa y nos fuimos caminando juntos hacia la parada del bus y empezamos a conversar de lo más normal.

Mientras caminabamos me lanzó el primer comentario: me dijo que no se imaginaba que yo tuviera ese cuerpo debajo de la camisa del colegio. Le respondí entre risas que todo era por el boxeo y por el entrenamiento duro que hacía a diario. Ella se reía de todo lo que le decía y me empezó a hacer preguntas sobre mi rutina: me preguntaba qué ejercicios hacía, si comía bastantes para estar así, y todo giraba en torno a mi físico y a mi fuerza.

Para no alargar tanto la historia, desde ese día empezamos a hablar seguido por mensaje. En ese tiempo ella se empezó a sincerar conmigo; ahora, viéndolo con la madurez de mi edad actual, esa era su forma de coquetearme y de tantear el terreno. Me contaba sus problemas, me hablaba de su marido, de lo aburrida que estaba en su matrimonio y de las cosas que le hacían falta.

Así pasaron unos dos meses, solo a punta de mensajes y conversaciones cada vez más íntimas. Hablábamos de todo: de que yo tenía novia, de su marido, de que a pesar de que él la trataba bien y no le faltaba nada, a ella le hacía falta otra cosa. En fin, nos contábamos cosas muy personales.

Un día, andaba recorriendo la ciudad en moto con mi novia y al pasar por una calle vi a una mujer barriendo afuera de una casa. Al fijarme bien, me di cuenta de que era ella. Le pité al pasar y ella me saludó. Así fue como descubrí exactamente dónde vivía y a partir de ahí, cada que podía pasaba por esa calle a ver si la veía, aunque muy pocas veces me la encontraba.

Hasta que una tarde que andaba solo en la moto, pasé y vuelta la vi barriendo afuera. Esta vez no lo pensé dos veces: me detuve, me bajé y me le acerqué a sacarle conversación. Estuvimos hablando un rato en la vereda entre risas y miradas, hasta que ella regresó a ver hacia los lados de la calle, me miró sonriendo y me invitó a pasar a su casa.

Entré a la casa y el lugar estaba en completo silencio. Nos fuimos a la sala y nos sentamos en el mueble a conversar de lo más tranquilo, pero la tensión entre los dos ya era evidente; las miradas duraban más de la cuenta y las risas eran más bajitas.

En un momento de la conversación, mientras ella me hablaba, dejé de escuchar lo que decía y me le fui acercando despacio, midiéndole la reacción. Noté claramente que no hizo nada para alejarse ni de poner distancia; al contrario, se quedó fija mirándome a los labios. Sin pensarlo dos veces, me estiré, le agarré la cara con una mano y le planté el beso.

Apenas juntamos las bocas, la profesora me respondió y nos empezamos a besar con ganas, con rabia, pasándonos las lenguas sin ningún tipo de vergüenza ni timidez, dejando en claro que los dos llevábamos meses esperando exactamente ese momento.

La profesora besaba riquísimo y olía riquísimo. Me tenía como loco con sus movimientos de lengua y con cómo me agarraba la cara, tanto que le pasé una mano a la espalda y bajé directo a agarrarle ese culote con fuerza por encima de la ropa y se le salió un gemido que me calentó poniéndome la verga dura enseguida, y lo mejor fue que mientras le agarraba el culo, se me pegó más, apretándome los brazos y la espalda con las dos manos y sentia sus pechos en mi pecho...

De ahí, sin romper el beso, la fui echando hacia atrás en el mueble hasta tenerla acostada debajo de mí. Entre beso y beso, ella estiró la mano, me agarró la verga por encima del pantalón y me la apretó duro. Se dio cuenta al instante de lo tieso que estaba y sonrió.

—Tenemos bastantes ganas, ¿no? —me dijo mirándome mientras me bajaba el cierre del pantalón.

Yo no me quedé atrás; le bajé la otra mano para que me ayudara a sacármelo del todo. Apenas me sacó la verga, me la agarró y le dio un par de pajas lentas mirándomela, y me dijo:

—Mmm, Qué vergota tienes, no pensé que la tendrías tan venosa y grande —todo mientras se mordía los labios.

Después de eso, con su mano en mi verga, nos seguimos besando y ella no paraba de pajearme. Así que comencé a besarle el cuello, bajé hasta sus tetas y comencé a chupárselas. Aunque no eran tan grandes, tenía los pezones paraditos y me le prendí a chupárselos y a manoseárselos mientras gemía. Me calentaba más escuchándola, hasta que le levanté la falda hasta las caderas. Tenía puesto un calzón pequeño que transparentaba y dejaba ver su chepa peluda. Se lo hice a un lado y le abrí mas las piernas y vi esa chepa madura exquisita: peludita, morena, con un lunar en su pierna y con unos labios pequeños que brillaban por lo mojada que estaba. Así que no esperé más y me acomodé directo entre sus muslos dispuesto a metersela sin más, pero ella me detuvo y me dijo que si estaba loco para hacerlo sin condón y ahí volví a mis cabales.

Me había olvidado por completo del condón por la calentura de poder cogérmela, así que me levanté aún con el pantalón guindando en mis piernas, busqué un condón en mi billetera y, cuando me lo puse, la vi acostada con sus tetas afuera y las piernas abiertas esperándome. Y me apuré lo más que pude, me quité la camisa, me senté en el mueble y puse mi verga en su chepa.

Le fui metiendo despacio la verga ya que decia que era muy grande, no se si su marido o si siempre habia estado con vergas chicas pero sinti cómo me apretaba, mientras ella echaba la cabeza hacia atrás en el mueble y soltaba un gemido largo y sexi.

Apenas se la metí toda, le agarré la cara con las manos y le empecé a embestir, haciendo que todo el mueble temblara con cada golpe mientras no paraba de besarla, haciendo que sus gemidos casi ni se escucharan.

Pero ella como una experta enredo sus piernas en mis caderas y me jalabba hacia ella haciendo que le meta mas profundo la verga. Recuerdo que ella tenía la cara completamente roja, con los ojos entreabiertos y la boca abierta soltando unos gemidos ahogados por mis besos. Sentía cómo su chepa caliente me apretaba la verga en cada embestida, exprimiéndome cada centímetro.

En un momento ella rompió el beso, echó la cabeza hacia atrás contra el espaldar del mueble y empezó a gemir más fuerte, ya sin aguantarse:

—¡Ay, carajo... qué ricoooo! Más despacio, más despacio, métemela toda si pero más despacio que me vas a partir la chepa...

Escucharla hablándome así de sucio me volvía completamente loco. Pero le hice caso a medias: bajé el ritmo para meterle la verga bien al fondo, despacio, sintiendo la carne apretada de su chepa envolviéndome por completo hasta pegar mis huevos contra su culote. Mientras ella arqueaba su espalda y me agarraba con las uñas de los hombros, mientras soltaba un grito cada que se la hundida completita con fuerza.

—Eso... así de profundo.. no me la saques —me decía al oído, respirando agitadísima.

Yo estaba sudando a chorros, aguantando las ganas de venirme como un perro. Para no darme aguantar más, cerraba los ojos un segundo y pensaba en cualquier cosa, en el tiempo que llevaba deseando ese culote, en las ganas acumuladas desde el instituto y en lo irreal que era tener a la profesora abierta de piernas en su propio mueble entregada por completo.

Pero me apretaba tan rico que igual sentí que estaba a punto de correrme y aunque era joven, la maestra tenía una experiencia bárbara y se notaba en cómo me pedia más y más; era una madura bien hecha por todos lados. Pero ahi mientras estaba debajo mio, le veía las tetas rebotarle con fuerza, así que me le agaché de nuevo, me le prendí a chupárselas duro y a mordisquearle los pezones mientras ella gemía fuera de sí, hasta que sentí el corrientazo en la espalda y supe que si seguía ahí dos segundos más me iba a venir y no podía correrme tan rápido.

Sin pensarlo, la agarré de las caderas, la giré de un solo movimiento y la puse en cuatro sobre el mueble.

Verla en esa posición fue lo definitivo. Tenía la espalda arqueada y ese culote gigante abierto de par en par esperándome. Sin perder tiempo, le acomodé la cabeza de la verga y se la dejé ir de un solo golpe bien al fondo. Ella soltó un grito ahogado contra el espaldar y comence dándole embestidas cada vez más rapidas y seguidas. fin del primer capitulo, encuentra el capitulo 2 en la red social del autor original todos los creditos para su autor original aqui:
https://x.com/leonelly777/status/2093722427234586923

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