Año nuevo en Madrid (6)
Dani se había corrido encima de su hermana mientras ella le chupaba la polla a Manolo, su novio.
Ella se sentía avergonzada y tiró de su novio llevándolo a la habitación
- Oye Marta, que me parece que tu hermano es un tío de fiar.
- ¿Y con eso que?
- ¿No va a contar nada de lo que hagáis?
- Pero Manolo ¿tú estás con la idea de volver a hacer algo?
- Es que ahora, después de esta noche.
- Manolo eres un caso serio, tío…
Manolo se fue encima de Marta y la besó. Marta rehuía del beso, pero la insistencia de Manolo era mayor.
- Ahora estamos solos, Marta
- Es que Manolo ¿tú no paras nunca?
- Soy muy guarrillo, niña…
- Ya lo creo
- ¿Quieres que te cuente una cosa?
Manolo la miró a Marta con picardía. Ella no pudo dejar de sentir esa curiosidad y solo le dijo.
- A ver, Manolo, cuenta...
Manolo se acomodó en la cama y le dijo a Marta:
- ¿Conoces a Montse, la amiga de mi hermana?
- Sí, Manolo, pero a que viene eso
- Espera…es largo
Manolo se acomodó en la cama y Marta se recostó encima de él
- Yo era chico y ella y mi hermana jodían que iban a estudiar medicina las dos. Una tarde en mi casa estábamos los tres y ellas empezaron a cargarme con jugar a que ellas eran doctoras y yo su paciente… Yo les dije que no jodieran, pero insistieron. Me gustaba Montse, a decir verdad.
- Eras guarro de niño, Manolo
- Si. La cosa es que empezaron a jugar y en un momento me acostaron en la cama de mi hermana y cada una a un lado. Me desnudaron dejándome solo en calzones. Me revisaban por todo el cuerpo y fue Montse la que avanzó y con su mano, me acarició el pecho y fue bajando. Se miraron entre ellas cuando vieron la carpa que se formaba en mi calzón. “Parece que el paciente está muy bien” Montse me pasó el ipod por el bulto mientras hacían como si fuese el estetoscopio. Yo no daba más.
- Ay, Manolo ¿qué me estas contando? ¿Es cierto o te lo estas inventando?
- Te juro Marta que es cierto…
- Es que es muy fuerte, tu hermana… y tú.
- Bueno, entonces Montse, que era más guarra que mi hermana y más lanzada, dijo “tenemos que revisarlo bien” y me quitó la prenda. Yo ya tenía pelos y el mismo tamaño que ahora y parece que les gustó lo que vieron porque se sonrieron.
- Es que es muy linda tu polla.
Ahora Marta le acariciaba el paquete a su novio. Parecía ser que el recuerdo de la historia lo excitaba a Manolo porque estaba poniéndose de pie su miembro lentamente.
- Si sigues así niña, no acabaré la historia
- Sigue Manolo, sigue contando
- Cuando me bajaron dejaron desnudo por completo, empezaron una revisión y apoyaban el aparato en mi polla, que estaba a reventar
- Como ahora
- Si, como ahora. Bueno la cosa es que mi hermana no pronunciaba ninguna palabra, pero ayudaba en todo. Cuando Montse le pidió que me agarrara la polla lo hizo y la levantó para que comprobara algo y fue mi propia hermana la que con un dedo tocó la punta y jugó con el líquido que salía. “Mira Montse, está supurando”. Siguieron con el juego y fue Montse la que empezó una lenta paja mientras decía “¿al paciente le duele?” No, dije yo. Y ahí fue que Montse la miró a mi hermana: “Sigue tu” y ella siguió. Lo hacía con una suavidad y con un ritmo que me volvían loco.
- Ay, Manolo, tío ¿por qué me cuentas esto?
- Es que es más normal de lo que tú crees, Marta
- Ya veo
- Entonces, mi hermana siguió y acá está lo más increíble de todo: recuerdo perfectamente la suavidad de su mano, la manera en la que me lo hizo, la manera en que le avisé que estaba a punto de correrme, como ella puso su otra mano para detener la corrida, como me limpió con unos pañuelos de papel que no se de donde salieron. Lo que nunca pude recordar es donde estaba Montse cuando ocurrió todo eso y después.
Marta se quedó mirándolo y le dijo mirándolo a los ojos:
- Acuéstate, Manolo, y quítate la ropa ¿la cama era como esta?
- Mmmmm
- Vamos a hacer una terapia para ver si recuerdas, yo seré tu doctora / hermana.
Marta acostó a Manolo y se dispuso a hacerle una paja mientras le acariciaba el pecho.
- ¿Es muy excitante esto de que tu hermana te haga una paja?
- Si, Marta, es muy excitante
- Ahora no soy Marta, no soy tu novia, soy tu hermana, Manolo
Marta se incorporó un poco y besó a su novio mientras continuaba con su masturbación.
- Y yo no soy tu novio, niña, soy Dani tu hermano y es a él a quien le estas echando una paja hermosa
- Ayyy Manolo que cachonda me pones
- Y tú a mí, niña…
- Somos muy morbosos, pero me da gusto esto
- A mí también, hermanita
- Somos dos hermanitos un poco perversillos ¿verdad?
- Chúpame la polla, hermanita…
- No veo la hora de tener la polla de mi hermano en la boca
- Aghhh no voy a aguantar mucho, hermanita
Tanto Manolo como Marta no salían de sus personajes y seguían refiriéndose al otro como “hermanito o hermanita”
Manolo se sentía tan en llamas que estaba a nada de correrse.
- Voy a correrme en tu boca, hermana
- Me voy a tragar toda la corrida de mi hermano
- Aghhmmmm
Manolo se fue en un torrente dentro de la boca de su novia que no paró de tragar y tragar.
Cuando ella terminó y habiendo dejado toda la polla de su novio reluciente, le soltó riendo:
- Ahora, hermanito, me tienes que hacer terminar a mi
- No veo la hora de chuparle la concha a mi hermana y ver somo sabe.
- Ven para aquí, que mamá y papá no están en casa
Manolo se arrojó al piso como un rayo y se puso a lamer el chocho de su novia/ hermana con una dedicación y amor que podía describirse en palabras
- Ayyy, hermanito, que bien me la chupas
- ¿Te gusta, hermanita?
Era increíble como no podían apartarse del juego de roles que estaban llevando a cabo.
Sobre todo, Marta era quien más estaba compenetrada con el personaje de hermana.
- No sabía que tenía tan cerca todos los putos días a alguien que comía tan bien el coño
- A pasos de tu habitación, Marta
- Mira tú las que se traía mi hermanito, el mejor come coños del planeta, eh
- Quiero que te corras en mi boca, hermanita
- Si sigues así, no faltará mucho, hermano del alma…
Manolo no dejó de chupar en la zona donde sabía que conducía a Marta a un orgasmo, mientras le metía ahora dos dedos en la vagina.
- Ayyy hermano voy a correrme en tu boca, sigue comiéndome la chocha así, por favor no paresssss
- Aggmmmmmmmm
Marta se corrió como una poseída. Manolo sonreía con la cara llena de flujos, de la excitación de su novia.
- Quiero dormir con mi hermana
- Yo también hermanito, perverso, ven aquí.
Aquella noche Manolo y Marta durmieron juntos. Pasaron la noche y no volvieron a hablar del tema.
Se levantaron muy tarde y se pusieron a desayunar un café con leche con unas tostadas con aceite de oliva y tomate.
Mas tarde apareció Dani y también actuaba como si nada hubiese sucedido.
Evidentemente era una familia que sabía componer personajes y actuaba de maravillas.
Los padres llamaron para que los hermanos vayan para allá y en ese mismo momento finalizó esa velada.
Los tres se quedaron con las ganas de algo más, pero ninguno se atrevió a contrariar a los padres Velázquez que eran tan rígidos.
Continuará…
Pueden dejarme sus comentarios en reybaco2005@gmail.com
O en Telegram @reybaco2005
Dani se había corrido encima de su hermana mientras ella le chupaba la polla a Manolo, su novio.
Ella se sentía avergonzada y tiró de su novio llevándolo a la habitación
- Oye Marta, que me parece que tu hermano es un tío de fiar.
- ¿Y con eso que?
- ¿No va a contar nada de lo que hagáis?
- Pero Manolo ¿tú estás con la idea de volver a hacer algo?
- Es que ahora, después de esta noche.
- Manolo eres un caso serio, tío…
Manolo se fue encima de Marta y la besó. Marta rehuía del beso, pero la insistencia de Manolo era mayor.
- Ahora estamos solos, Marta
- Es que Manolo ¿tú no paras nunca?
- Soy muy guarrillo, niña…
- Ya lo creo
- ¿Quieres que te cuente una cosa?
Manolo la miró a Marta con picardía. Ella no pudo dejar de sentir esa curiosidad y solo le dijo.
- A ver, Manolo, cuenta...
Manolo se acomodó en la cama y le dijo a Marta:
- ¿Conoces a Montse, la amiga de mi hermana?
- Sí, Manolo, pero a que viene eso
- Espera…es largo
Manolo se acomodó en la cama y Marta se recostó encima de él
- Yo era chico y ella y mi hermana jodían que iban a estudiar medicina las dos. Una tarde en mi casa estábamos los tres y ellas empezaron a cargarme con jugar a que ellas eran doctoras y yo su paciente… Yo les dije que no jodieran, pero insistieron. Me gustaba Montse, a decir verdad.
- Eras guarro de niño, Manolo
- Si. La cosa es que empezaron a jugar y en un momento me acostaron en la cama de mi hermana y cada una a un lado. Me desnudaron dejándome solo en calzones. Me revisaban por todo el cuerpo y fue Montse la que avanzó y con su mano, me acarició el pecho y fue bajando. Se miraron entre ellas cuando vieron la carpa que se formaba en mi calzón. “Parece que el paciente está muy bien” Montse me pasó el ipod por el bulto mientras hacían como si fuese el estetoscopio. Yo no daba más.
- Ay, Manolo ¿qué me estas contando? ¿Es cierto o te lo estas inventando?
- Te juro Marta que es cierto…
- Es que es muy fuerte, tu hermana… y tú.
- Bueno, entonces Montse, que era más guarra que mi hermana y más lanzada, dijo “tenemos que revisarlo bien” y me quitó la prenda. Yo ya tenía pelos y el mismo tamaño que ahora y parece que les gustó lo que vieron porque se sonrieron.
- Es que es muy linda tu polla.
Ahora Marta le acariciaba el paquete a su novio. Parecía ser que el recuerdo de la historia lo excitaba a Manolo porque estaba poniéndose de pie su miembro lentamente.
- Si sigues así niña, no acabaré la historia
- Sigue Manolo, sigue contando
- Cuando me bajaron dejaron desnudo por completo, empezaron una revisión y apoyaban el aparato en mi polla, que estaba a reventar
- Como ahora
- Si, como ahora. Bueno la cosa es que mi hermana no pronunciaba ninguna palabra, pero ayudaba en todo. Cuando Montse le pidió que me agarrara la polla lo hizo y la levantó para que comprobara algo y fue mi propia hermana la que con un dedo tocó la punta y jugó con el líquido que salía. “Mira Montse, está supurando”. Siguieron con el juego y fue Montse la que empezó una lenta paja mientras decía “¿al paciente le duele?” No, dije yo. Y ahí fue que Montse la miró a mi hermana: “Sigue tu” y ella siguió. Lo hacía con una suavidad y con un ritmo que me volvían loco.
- Ay, Manolo, tío ¿por qué me cuentas esto?
- Es que es más normal de lo que tú crees, Marta
- Ya veo
- Entonces, mi hermana siguió y acá está lo más increíble de todo: recuerdo perfectamente la suavidad de su mano, la manera en la que me lo hizo, la manera en que le avisé que estaba a punto de correrme, como ella puso su otra mano para detener la corrida, como me limpió con unos pañuelos de papel que no se de donde salieron. Lo que nunca pude recordar es donde estaba Montse cuando ocurrió todo eso y después.
Marta se quedó mirándolo y le dijo mirándolo a los ojos:
- Acuéstate, Manolo, y quítate la ropa ¿la cama era como esta?
- Mmmmm
- Vamos a hacer una terapia para ver si recuerdas, yo seré tu doctora / hermana.
Marta acostó a Manolo y se dispuso a hacerle una paja mientras le acariciaba el pecho.
- ¿Es muy excitante esto de que tu hermana te haga una paja?
- Si, Marta, es muy excitante
- Ahora no soy Marta, no soy tu novia, soy tu hermana, Manolo
Marta se incorporó un poco y besó a su novio mientras continuaba con su masturbación.
- Y yo no soy tu novio, niña, soy Dani tu hermano y es a él a quien le estas echando una paja hermosa
- Ayyy Manolo que cachonda me pones
- Y tú a mí, niña…
- Somos muy morbosos, pero me da gusto esto
- A mí también, hermanita
- Somos dos hermanitos un poco perversillos ¿verdad?
- Chúpame la polla, hermanita…
- No veo la hora de tener la polla de mi hermano en la boca
- Aghhh no voy a aguantar mucho, hermanita
Tanto Manolo como Marta no salían de sus personajes y seguían refiriéndose al otro como “hermanito o hermanita”
Manolo se sentía tan en llamas que estaba a nada de correrse.
- Voy a correrme en tu boca, hermana
- Me voy a tragar toda la corrida de mi hermano
- Aghhmmmm
Manolo se fue en un torrente dentro de la boca de su novia que no paró de tragar y tragar.
Cuando ella terminó y habiendo dejado toda la polla de su novio reluciente, le soltó riendo:
- Ahora, hermanito, me tienes que hacer terminar a mi
- No veo la hora de chuparle la concha a mi hermana y ver somo sabe.
- Ven para aquí, que mamá y papá no están en casa
Manolo se arrojó al piso como un rayo y se puso a lamer el chocho de su novia/ hermana con una dedicación y amor que podía describirse en palabras
- Ayyy, hermanito, que bien me la chupas
- ¿Te gusta, hermanita?
Era increíble como no podían apartarse del juego de roles que estaban llevando a cabo.
Sobre todo, Marta era quien más estaba compenetrada con el personaje de hermana.
- No sabía que tenía tan cerca todos los putos días a alguien que comía tan bien el coño
- A pasos de tu habitación, Marta
- Mira tú las que se traía mi hermanito, el mejor come coños del planeta, eh
- Quiero que te corras en mi boca, hermanita
- Si sigues así, no faltará mucho, hermano del alma…
Manolo no dejó de chupar en la zona donde sabía que conducía a Marta a un orgasmo, mientras le metía ahora dos dedos en la vagina.
- Ayyy hermano voy a correrme en tu boca, sigue comiéndome la chocha así, por favor no paresssss
- Aggmmmmmmmm
Marta se corrió como una poseída. Manolo sonreía con la cara llena de flujos, de la excitación de su novia.
- Quiero dormir con mi hermana
- Yo también hermanito, perverso, ven aquí.
Aquella noche Manolo y Marta durmieron juntos. Pasaron la noche y no volvieron a hablar del tema.
Se levantaron muy tarde y se pusieron a desayunar un café con leche con unas tostadas con aceite de oliva y tomate.
Mas tarde apareció Dani y también actuaba como si nada hubiese sucedido.
Evidentemente era una familia que sabía componer personajes y actuaba de maravillas.
Los padres llamaron para que los hermanos vayan para allá y en ese mismo momento finalizó esa velada.
Los tres se quedaron con las ganas de algo más, pero ninguno se atrevió a contrariar a los padres Velázquez que eran tan rígidos.
Continuará…
Pueden dejarme sus comentarios en reybaco2005@gmail.com
O en Telegram @reybaco2005

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