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Mi esposo me exhibe ante unos desconocidos (Completo)

¿Alguna vez pasaron por situaciones que nunca se han imaginado vivir? ¿Experiencias que, les hicieron sentir cosas nuevas, o aspectos de ustedes que no conocían?Esta es mi historia. Abarcará 2 ó 3 relatos como máximo, pero les va a interesar. Después de todo, quién no quiere leer como una mujer es compartida a unos extraños.

Me llamo Rossana, o Rossi, para mis cercanos. 27 años, casada desde los 23 con Luis. Nos conocimos en la universidad y fue mi primer todo. Primer amor, primer sexo, primer matrimonio. Se puede decir que nos apuramos al casarnos, pero yo estaba en las nubes entonces. Nuestro matrimonio se ha enfriado un poco, normal, después de los primeros dos años.

Tengo que confesar que antes de Luis nunca me había sentido realmente deseada por nadie. Mido 1,61. Tengo una belleza "normal". Cabello castaño, ojos marrones, tez blanca. Eso sí, tengo buenas tetas. No son descomunales, pero de verdad están buenas. Bien redondas y firmes. Siempre han sido lo primero que ven en mí los hombres y definitivamente fue lo que atrajo a Luis en un primer momento. Normalmente suelo ser introvertida, aunque puedo ser muy simpática cuando agarro confianza.Mis días transcurren entre la oficina y la casa. Luis es docente universitario y tiene una agenda más apretada, por lo que paso más tiempo sola.

Todo empezó una noche en la que él se quedó dormido y olvidó el móvil en la mesa de la sala. Lo cogí para llevarlo y una notificación vibró repentinamente. No soy de las esposas que controlan lo que hace su marido, pero desbloqueé la pantalla de forma instintiva. Era una notificación de Telegram. Yo no sabía que él utilizaba Telegram, nosotros hablábamos por WhatsApp normalmente. Así que entré a la aplicación.

Era una mensaje de un grupo llamado "ELLA, PARA TODOS". ¿Qué era esto? ¿Algún grupo para ver fútbol ilegal? Sé que para eso usan esta app. Ilusa de mí. La descripción era más específica, aunque aún ambigua, "Muestro todo, entren y mírenla".Luis era el administrador. Okay. Okay. Qué mierda es esto, pensé.

Había 15 personas en el grupo. No conocía ningún nombre. Algunos solo utilizaban iniciales. Había mucha actividad reciente. Revisé el chat y noté que escribían cada 3 ó 4 días. Siempre era Luis mandando algo como ¿Quieren ver a la perrita dormida? O sino, Hoy la zorra está cocinando con las tetas al aire. Seguidas de muchas fotos temporales, de esas que solo se pueden ver una vez. La incredulidad y la vergüenza iban creciendo dentro. ¿Eran fotos mías? Imposible. Luis era un tipo reservado. No compartiría a su esposa.

No podía ver las fotos porque ya se habían enviado. Hoy está cocinando con las tetas al aire. Sí, yo solía cocinar sin ropa puesta arriba a veces. La vergüenza iba haciendo ebullición. Los comentarios de los hombres eran atroces.

-- Que buenas tetas tiene esa.-- Quiero estirarle los pezones hasta que se queden rojitos.-- Me quiero correr en ese par.

Y peores. Mucho peores. Luis solo se reía y les decía que mandaría más en cuando pueda.

No podía creerlo. Tal vez eran fotos de otra chica. Alguna fantasía suya, no sé. Seguí subiendo los mensajes para ver los anteriores. Definitivamente no podían ser fotos mías. Luis no sería capaz. Aunque, una vez dijo que le encantaba cuando otros hombres miraban mi cuerpo. Que le excitaba saber que me deseaban. Pero esto era llevar eso al extremo. Necesitaba confirmar antes de encararlo. Seguí leyendo el chat.

Me quedé helada al leer los mensajes del martes 5. Ese día yo había ido a comprar trajes de baño. Luis me había pedido que le mandara fotos desde el probador, para darme su opinión, hasta me pidió una sin nada puesto, solo porque quería verme así. Se me hizo más raro pero accedí por el morbo para mi esposo. Ese mismo día, él escribió en su grupo:-- ¿Quieren verla como se prueba ropa? [6 fotos enviadas]

Al menos ocho hombres habían respondido, los comentarios eran del tipo:-- Que se compre lencería.-- El rojo le resalta las tetas.-- Quisiera estar ahí para meterle mano.-- Manda una sin nada.Luis respondió este mensaje: Aquí está la muy perra jajaja [1 foto].

Esa tenía que ser la foto que me pidió que se la mande, sin nada puesto. Ahora entendía para qué.

Esto era demasiado. Me sentía traicionada, pero por sobre todo, con muchísima vergüenza. Un montón de extraños me habían visto. Sin nada. Exhibida. Y a todos estos les había... ¿Gustado? Bueno, sí. Dejando de lado las groserías, todos decían que estaba guapa, tremenda, que querían darme duro y cosas así. A estos hombres de verdad les gustaba mucho mi apariencia.Más abajo, encontré un mensaje de Luis respondiendo a uno de ellos:

-- No les voy a mostrar su rostro, amigos. Alguno podría reconocerla en algún lado, por eso la tapo siempre.

¿No les mostraba mi rostro? O sea que, editaba o cortaba mis fotos antes de pasarlas. Bueno, por lo menos no estaba tan expuesta. Y eran fotos temporales todas. Sí, seguía con mucha ira, pero al menos no estaba corriendo peligro real de alguna vergüenza mayor.Me tranquilicé. Los hombres no sabían quién era yo, pero les encantaba mi cuerpo y siempre estaban pidiendo más. Casi todos los días escribían preguntando si podían ver mis tetas, mi culo, etc. Bajo las fotos enviadas siempre había comentarios de que se la estaban jalando mirándome y cosas así.

Empecé a sentir curiosidad. Quería ver las fotos que ellos veían. Quería saber cómo eran. ¿En qué momento me las tomaba Luis? Cómo me veía en ellas y porqué les gustaba tanto. Quería saber más sobre la dinámica de este pequeño club de fans oculto.

Tomé la decisión de no encarar a mi marido. Tenía intriga de saber a dónde llevaría la situación actual. No podía estar pendiente a que dejara su móvil de vuelta otro día, así que supe que tenía que entrar en el grupo.

Buscando en el chat me di cuenta que varios ingresaron mediante un link compartido. Así que fui a mi teléfono e instalé Telegram. Creé un perfil privado, sin número visible ni foto. Solo una inicial, (R.) y me autoenvié el enlace. Ya estaba dentro. Escribí:

-- Hola! Un amigo me compartió este grupo, dicen que hay una tía buenota o algo así. Gracias!

Bajé el móvil, decidida a esperar al día siguiente.

Pasaron las horas y nadie escribía. Mi ansiedad estaba a mil, ya era de noche de vuelta y nada. Así que decidí forzar la situación. Entré a darme una ducha y estando toda mojada, me tomé unas tres buenas fotos de mis tetas y se la mandé a Luis. Para cuando estés solo, cariño. Enviar.Él me dio un beso de agradecimiento durante la cena y después dijo que tenía que hacer un trabajo en su estudio. Es ahora, pensé, así que me encerré en la habitación. Cinco minutos después, Luis escribió en el grupo:

-- La perrita está tan cachonda que no se aguanta el no mostrar sus tetazas. [3 fotos temporales]

Era cierto, entonces. Sí, me estaba exhibiendo frente a otros. Abrí las fotos y allí estaban mis tetas mojadas. Disponibles para que todos las vean. Los comentarios no tardaron en aparecer.-- Se me ha puesto durísima tío.-- Mira que buenas tetas hombre.-- Carajo que rica está esa zorra.-- Quisiera darle duro por tres días seguidos.

Y muchos más, uno tras otro.

Tengo que admitir que me puso muy caliente ver lo que decían. Después de todo, me estaban alabando. Me imaginé a todos esos hombres viendo mis tetas y tocándose la polla. Sentí como me humedecía rápidamente. Al final, solté el móvil y me masturbé como loca. Por suerte, Luis no vino en ningún momento. Tengo que decir que mis "seguidores" tenía mucha creatividad para expresar lo fuerte que querían follarme. Y me encantaba leerlo, que decirles.

A la noche siguiente, volví a tantear suerte. Le dije a Luis que estaba cansada y capaz dormía temprano. Me acosté totalmente desnuda, con la cabeza boca abajo y el culo en pompa, y me hice la dormida. Escuché cuando Luis entraba y cerré fuerte los ojos. Se acercó a la cama y se detuvo. Lo imaginé tomándome fotos. Minutos después escuché como bajaba de vuelta a la sala. Casi salté a por el móvil. Luis ya había escrito en el grupo:-- Miren como duerme la putita hoy. [4 fotos]

Mi culo se veía demasiado bien, en todo su esplendor. Por cierto, me gustaba que Luis hablara así de mí, con esas palabras denigrantes, pues hacia que los demás tampoco se limiten. Los mensajes eran del tipo:-- Me la follaría así dormida como está.-- Quiero romperle el culo.-- Ese culazo pide polla a gritos.-- No sé ustedes, yo ya me la estoy jalando.-- Manda video dándole una nalgada.

Ese último mensaje me hizo reír. Creo que me hubiera encantado esa nalgada.Tuve unas ganas tremendas de mandarles un video y que me vean sin nada, pero tenía un papel que cumplir. Así que me sume a la comunidad y escribí:-- Quiero ver ese culo lleno de leche.

Mentira no era, por cierto.

Tengo que decir que las siguientes dos semanas fueron muy divertidas. Hice todo lo posible para tener la guardia baja siempre, mostrando mucha piel. Luis no sospechaba. Él estaba feliz tomándome fotos pensando que yo no me daba cuenta, y yo me ponía más cachonda que nunca viendo como esos hombres me deseaban. Todos ganábamos.

Por ejemplo, un día le dije que quería desayunar sin vestirme porque hacía calor. Así que el tomó 10 fotos de mis tetas en la mesa. Otro día me puse un short super apretado y me tiré así en el sofá. 5 fotos. Los hombres en el grupo deliraban.

Varios de ellos decían que me querían conocer en persona. Luis ignoraba esos mensajes. Con los días sus nombres ya se me iban haciendo familiares. Rodrigo, Carlos, Mario, AJ, Gomez88, etc. Estos eran los que no perdían oportunidad para pedir más fotos o videos. Mario, por ejemplo, dijo que quería ver cómo botaban mis tetas. Casualmente, dos días después le mandé un video entrenando a Luis, en donde daba saltitos en el patio, cuidando que no se me vea la cara.Para la tarde todos los hombres ya habían visto mi buen par subiendo y bajando sin cesar. Una delicia.

Cuando estaba aburrida entraba a mirar sus perfiles. Algunos tenían foto y la mayoría estaba entre los 20 y 40 años. Dentro de todo. parecían hombres agradables.

Un día quise subir la apuesta. Era domingo de tarde y lo estábamos haciendo bien duro con Luis. Le pedí que se corra en mis tetas, como lo hacía siempre cuando éramos más jóvenes. Me llenó completamente con su leche. Estando así, cogí su móvil y me hice una selfie apuntando desde los labios hacia abajo, toda mojada. Un hermoso primer plano de mis tetas cubiertas de semen. Obra de arte visual. Para cuando me extrañes en el trabajo, le dije a mi anonadado esposo.

Obviamente, esa misma noche él escribió en el grupo:-- Amigos, hoy les tengo un regalo. [1 foto]

Ahí estában mis tetas redondas, como nunca antes. Creo que la expresión de puta regalada no podía ser más específica. Pero saben qué, no me sentía satisfecha.Quería que sea más que una foto temporal. Quería que me vean detenidamente. En mi papel de un miembro más, escribí:

-- Amigo, por esta vez, ¿podrías mandarla como foto normal? Quiero volver a ver esto siempre.

Los mensajes de apoyo no tardaron en llegar. Finalmente, Luis cedió. Solo por esta vez, dijo.El chat explotó. Uno mandó un vídeo haciéndose una paja. Tres dijeron que querían conocerme en persona a como de lugar. Uno preguntó si podía vernos follando en vivo. Estaban desquiciados. Y yo no podía dejar de sonreír.

Pero la siguiente semana fue horrible.

Por más ropa suelta que usara o me dejara ver, Luis simplemente no estaba en sintonía. El grupo moría. Los demás preguntaban porque ya no había nuevas fotos, pero mi esposo simplemente los ignoraba. Yo quería seguir mostrándome. Quería leer sus groserías, sus fantasías con mi cuerpo. Pero no había caso. Tres personas salieron del grupo, estaba perdiendo a mi público. Es curioso, como algo empezó molestándome y ahora lo necesitaba tanto.Entonces, tomé una decisión inusual.

Un tal Pablo escribió que extrañaba verme. Así que me armé de valor y le envié un mensaje privado.

-- Hey Pablo, soy del grupo, hace unos días Luis me pasó un par de cosas interesantes. Te las puedo mostrar, si prometes no decirle nada a él ni en el grupo.Tensión. Mi corazón latiendo a mil.

-- Hermano!! Claro que sí. Mándalo porfa, cero palabras a nadie.

Sonreía como boba. Esto definitivamente se estaba poniendo más arriesgado pero necesitaba la emoción. Ya la había conocido y no quería soltarla. Me cambié a toda prisa. Cogí una camisa que uso en el trabajo, pero desprendí los botones superiores, de tal forma que mis tetas se veían bastante bien. [Enviar 1 foto]

--Mierda, sí que está buena. Dime que tienes más.

Justo la respuesta que quería. Desprendí todos los botones y abrí la camisa. Ahora mis tetas estaban bien expuestas. Me incliné ligeramente hacia delante para que cuelguen más provocadoramente. Me sentía muy zorra haciendo esto, pero no podía parar. Mis pezones estaban duros por la excitación así que la foto era tremenda.

--Amigooo, se las quiero apretar bien fuerte y poner mi polla en medio.

Que rico, pensé. Arrojé la camisa y ya sin nada arriba me recosté contra la pared. Eché los brazos a los costados y puse el móvil en un trípode, con temporizador activado. La foto era perfecta. Yo, desnuda de mitad para arriba, como diciendo ven y hazme lo que quieras. Enteramente vulnerable para el hombre que quisiera tomarme. Pablo escribió:

-- Hermano te juro que sueño con conocerla. Quiero follarla por horas.

Estaba muy excitada así que le dije a Pablo que no tenía más pero cualquier cosa le avisaba. Fui corriendo al baño y me toqué sin contemplación. Que bien se sentía volver a sentirse observada y deseada con lujuria. Estúpido Luis, que me había introducido a esto sin querer, dejando que este lado florezca en mí.

Mi esposo escribió en el grupo al día siguiente, disculpándose por andar desaparecido. Maldita sea, ya era hora. Todos festejaron la idea de volver a verme.

Cuatro días después, cuando estaba preparando la cena, oí a Luis llegar a casa. En esos días seguía con mi idea de usar poca ropa por si él quisiera tomarme fotos desprevenida. En ese momento tenía puesto un short exageradamente corto, que casi dejaba afuera mis nalgas, y una camiseta blanca semi transparente muy apretada, sin nada abajo, que marcaba perfectamente mis tetas y resaltaba mis pezones.

Le abrí la puerta y noté con mucha vergüenza que venía acompañado.

—Traje a uno de mis estudiantes de tesis, tenemos que revisar unos apuntes suyos, perdón por no avisar.— dijo.

Un muchacho alto y de rostro amable estaba en la puerta. Me sonreía alegremente. Debía tener unos 22 o 23 como máximo. Alto, bien parecido. Tardé unos segundos en darme cuenta porque se me hacía tan familiar. Ya había visto esa sonrisa antes. Estaba en su foto de perfil de Telegram, que conocía perfectamente por haberla visto antes varias veces.

Mi esposo había traído a Pablo, uno de los hombres del grupo en donde me exhibía desnuda siempre. El mismo con el que yo había escrito días atrás. El que había visto mis tetas de manera directa.

Mierda.

(Continuará...)

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