Andrés esperaba la llegada de su esposa, era el día más ansiado en los últimos quince días, era el día de visita conyugal. Si, y es que por errores de su vida, él llevaba 2 años presos, y aún le faltaban por cumplir 3 más.
Fue a la edad de 26 años, que Andrés involucrándose en oscuros negocios, fue a parar a una prisión, donde lo condenaron a 5 años dentro. Durante todo el proceso su esposa, con la que se había casado a los 22 años, estuvo junto a él, ella y su suegra fueron las únicas personas que lo apoyaron, y venían a visitarlo durante los periodos de visitas, ya que su propia familia no quiso saber más de él.
Ahora como en otras ocasiones Andrés esperaba con muchas ganas el dia de visita conyugal en el cual tenía la oportunidad de estar a solas con su esposa, y satisfacer todos sus deseos sexuales, reprimidos durante tantos días de encierro, su verga se encontraba completamente dura imaginando el momento en que lo llamasen y le dijesen que pasara al cuarto donde podría satisfacer sus más calientes y fuertes deseos.
Pero las horas iban pasando y no era llamado, que estaba sucediendo, acaso su esposa, no vendría el día más importante del mes, empezó a inquietarse un poco, tenía varios días de no masturbarse, esperando este momento, sentía sus bolas completamente llenas de leche, era difícil controlarse en algunas ocasiones y reprimir sus ganas durante tanto tiempo.
A las cuatro de la tarde cuando finalizó en periodo de visitas conyugales, Andrés se encontraba muy triste y preocupado, que había pasado para que su esposa no hubiese venido a la visita, sabía que él la esperaba con ansias, acaso estaría enferma, o le habría sucedido algo que le había impedido venir. Ahora debería esperar hasta el domingo para tener noticias de ella cuando viniera a visitarlo junto a su suegra, quien era la que la acompañaba durante las visitas familiares. Aunque nunca había tenido una buena relación con aquella señora, está siempre había apoyado a su hija en los momentos en que lo necesitaba, incluso cuando ella venía a ver su esposo recluido en una cárcel. Aún durante las visitas familiares, su suegra no podía disimular lo chocante que le resultaba él, nunca había estado de acuerdo en que se casara con su hija.
Desilusionado y a la vez preocupado Andrés se dispuso a regresar a su celda con una tremenda calentura que sabía no resistiría mucho tiempo más.
Pero la cosa empeoró, llegó el domingo y su esposa no vino, esperó pacientemente todo el día la llegada que nunca se dio, y así pasaron dos semanas más, ni una llamada, ninguna visita, parecía que su esposa había desaparecido de la faz de la tierra. Andrés estaba muy preocupado, qué había pasado para que su esposa no lo visitara.
Fue un mes después, que un domingo como todos aun esperando la llegada de su esposa, vio a su suegra en el patio de visitas. Su corazón se alegró al pensar que su esposa vendría de nuevo a verlo, pero su sorpresa duró poco al mirar que su suegra venía sola. La miro caminar por el patio hacia donde él estaba. Aunque no le caía bien, Andrés no podía negar que la señora se conservaba muy bien, según lo que sabía esta madura mujer tenía 60 años, era una mujer muy fina, vestía muy conservadora pero elegantemente, era baja, su cuerpo era voluptuoso, su porte soberbio, algunas arrugas alrededor de sus ojos y de su boca, eran lo único que en realidad delataban la edad de la señora, sabía que su marido la había abandonado hace varios años, por irse con una chica más joven, por eso el carácter de esta era seco y hasta un poco amargado, por un momento su mente se distrajo recorriendo aquel maduro pero aún atractivo cuerpo.
¿Cómo le va Andrés?
¿Bien y usted Doña Ines?, y mi esposa ¿dónde está? *se apresuró a responder inquieto*
Bien gracias Andrés, es por eso que estoy aquí para hablarle de mi hija.
¿Acaso le ha pasado algo malo a mi esposa, suegra?
No tranquilo, ella esta bien, solo es que…
Que paso, dígame señora. *se empezó a preocupar Andrés*
Mi hija ha decidido no volver a verlo, en realidad ella conoció a otro hombre, y se ha enamorado de él, ella piensa que puede reconstruir su vida al lado de este, por lo que se ha ido a vivir lejos de aquí, me encargo a mi decirle esto, porque ella sentía que no tenía el valor de hacerlo, me dijo que ella lo había querido mucho, pero que esto no era vida, y que sentía que había llegado el momento de rehacer su vida... *hablo pausada y directamente su suegra*
Andrés escuchó callado cada palabra de su suegra, sentía como cada una de estas atravesaba su corazón, sentía una gran tristeza creciendo en su interior, una terrible amargura y soledad lo embargaban. Cuando su suegra terminó de hablar él mirándola fijamente con una gran tristeza en su rostro le habló tratando de parecer fuerte.
Está bien señora, si esa es la decisión de su hija, no puedo hacer nada…
De pronto sintió como todo se derrumbaba dentro de él, y no pudiendo fingir más ser el hombre rudo y fuerte, se abrazó a su suegra y empezó a llorar.
¿Por qué señora, por qué? no es justo, yo amo a su hija, porque me ha dejado solo, yo la amo, se que cometí un error, pero pensé que ella me apoyaría…
Ines sintió como su yerno se abrazaba a ella y lloraba fuertemente, parecía indefenso, toda la rudeza que quería demostrar había desaparecido y lo que quedaba era un hombre completamente vencido por su tristeza y soledad.
En ese momento Ines se sintió mal, en realidad su yerno nunca había sido de su agrado, siempre le había parecido un hombre vulgar y rudo y cuando su hija había decidió rehacer su vida con otro hombre se había sentido bien, es más, llegó a la cárcel casi disfrutando de lo que le iba a decir a su yerno, pero ahora lo veía ahí abrazado a ella, vencido por sus sentimientos y esto era algo que ella no esperaba.
Tratando de consolarlo, le hablo:
Tranquilo muchacho, no llore, esté tranquilo…
Como voy a estar tranquilo, mi esposa me abandonó, dejándome solo aquí, que voy a hacer ahora… *Andrés llorando desconsolado*
Ines se sintió aún peor, de pronto sintió lástima de su yerno, recordó lo mal que se había sentido ella, cuando su marido la había abandonado por una chica más joven, se había sentido completamente inútil e insignificante.
Andrés tratando de recobrarse, se separó de su suegra y limpiando las lágrimas de sus ojos le habló.
Discúlpeme señora, no debí ponerme así, solo pienso que es una noticia muy fuerte, además me sentí muy solo, gracias por tomarse la molestia de venir hasta acá a comunicármelo.
Ines tratando de ser un poco gentil le dijo:
No, tranquilo Andrés, usted es un hombre fuerte y va a salir adelante.
Gracias suegra, bueno me siento un poco mal, mejor me voy para mi celda, además no la incomodo más, muchas gracias por todo, porque creo que esta es la última vez que nos veremos.
Hasta luego Andrés, y cuídese.
Entonces miro como su yerno, dándole la espalda caminó hasta la puerta del pabellón donde estaba recluido.
Ella salió de la cárcel, en realidad se sentía muy mal, de pronto todo el placer que sintió disfrutar con la noticia que le daría a su yerno, se había transformado en lástima, pobre hombre después de todo, le había dolido mucho.
Fueron muchos días difíciles para Andrés, quien sentía cada vez más soledad y tristeza. No comprendía cómo su mujer lo había podido dejar abandonado en ese lugar cuando más la necesitaba. Ahora sí estaba completamente solo.
Fue después de dos semanas, que Andrés se llevó una sorpresa, estando una tarde de domingo en el patio de visitas solo, de pronto vio una figura conocida aparecer por la entrada de visitas. Era de nuevo su suegra, le extraño mucho verla ahí, acaso esta señora le traería de nuevo noticias de su esposa.
De nuevo la señora vestía muy bien, una larga falda cubría completamente sus piernas, una blusa conservadora de botones, su cabello recogido en un moño, en verdad tenía una imagen muy maternal, traía una pequeña bolsa en su mano. La vio caminar hacia él.
Hola Andrés ¿cómo le va? *habló amablemente su suegra*
Hola señora, ¿y usted qué hace por aquí?
Vine a visitar a mi yerno, en verdad me sentí muy mal el otro día, viéndolo en el estado que estaba, así que decidí venir a visitarlo, más sabiendo que usted se encuentra solo aquí.
Le agradezco mucho señora que se preocupe por mi, la verdad aun me siento muy mal por lo de su hija, gracias por venir a visitarme, no sabe cuánto significa para mí.
Andrés y su suegra platicaron durante algunos minutos, para él era extraño nunca se había llevado bien con aquella mujer y de pronto ella venía a visitarlo y hacerle compañía, en verdad esto lo hacía sentir mejor, que alguien se preocupase por su situación. Al final de la tarde habían conversado mucho, sobre todo de su esposa, Andrés se empeñaba en saber qué había pasado con su esposa, y su suegra le contaba lo que sabía.
De pronto al final de la tarde cuando estaba por finalizar la visita Andrés le agradeció a su suegra quien se hallaba sentada en el patio en una banca junto a él.
Gracias señora no sabe usted cuánto significa para mí que me haya venido a visitar, estoy tan solo y me sentía tan mal, su visita me ha hecho muy bien.
Diciendo esto Andrés tomó la mano de su suegra entre las suyas en muestra de cariño y la miraba directo a los ojos. De pronto conocía una faceta de su suegra que nunca pensó que tuviera, acariciando su mano en gesto de agradecimiento la miro directo a los ojos, podía ver las arrugas alrededor de sus ojos y de su boca, señales del paso del tiempo sobre esta.
Por primera vez sus miradas se encontraron fijamente, y entonces Andrés empezó a sentir algo diferente, sentir la suave mano de su suegra, y el calor de su cuerpo cerca del suyo empezaron a producirle extrañas sensaciones. Empezó a notar como su verga empezaba a despertar dentro de su pantalón, formando un inequívoco bulto en el frente de este, además no utilizaba ropa interior por lo que su verga se marcaba con más facilidad bajo la tela.
Ines miraba fija a su yerno, después de todo le parecía un buen hombre, sintió como las manos de él se posaron sobre las suyas en gestos de agradecimiento, mientras la miraba a los ojos, pero de pronto empezó a sentir el cambio en la mirada de este, volviéndose más fuerte, entonces bajó la vista.
Ines se asombró al inclinar la mirada y ver sin querer la enorme protuberancia entre las piernas de su yerno, vio como la tela del pantalón marcaba un inequívoco bulto que debería ser el pene erecto de su yerno, esto la hizo ponerse muy nerviosa.
Andrés soltó las manos de su suegra, entonces está levantándose rápidamente le dijo.
Bueno yerno, creo que es mejor que me vaya, ya ha terminado el periodo de visitas.
Gracias de nuevo señora por preocuparse por mí.
Ines rápidamente se dirigió a la puerta de salida, mientras Andrés miraba la figura de su suegra, salir de ahí.
Andrés regreso al pabellón, dirigiéndose al baño, fue a orinar, pero para sorpresa de este, cuando bajo el cierre de su pantalón, noto que su verga aun se encontraba semi erecta, que le había pasado, de pronto se había excitado tomando la mano de su suegra, sonrió para si mismo, como era posible estaba tan caliente, que hasta tomar la mano de una vieja mucho mayor lo había excitado, entonces mirando que no hubiese nadie mas en el baño, se sentó sobre uno de los inodoros, bajando completamente su pantalón, empezó a acariciar despacio su verga, sintiendo como crecía entre sus manos la dureza de su verga, con la otra mano empezó a acariciar sus bolas, las palpo, las sentía llenas de leche, tenia muchos días de no masturbarse, como estaba disfrutando aquella sensaciones, su verga completamente dura empezó a lubricar cubriendo su mano de aquel liquido resbaloso que hacia mas placentera su masturbación, empezó a fantasear con la idea de tener su verga dentro de una ardiente y jugosa raja, meterla hasta el fondo mientras la chica de su fantasía gemía fuertemente sintiendo aquel enorme miembro en lo mas profundo de su ser, se imagino haciendo gemir a la chica mientras convulsionaba de placer, y cuando él ya no aguantase más saco su verga y expulso toda su espesa y caliente leche en la boca de la chica.
Empezó a gemir a medida que aceleraba los movimientos de su mano sobre su dura verga, cerrando sus ojos de placer sintió como sus bolas se contraen expulsando todo su semen sobre la hambrienta boca de la chica que en ese momento adquiere rostro, veía los arrugados labios de su madura suegra, abrirse para recibir en el interior de su boca, toda la carga de semen acumulada por tantos días, esta imagen de su suegra, lo excitó más, varios potentes disparos de semen salieron de su verga chocando contra la pared del servicio.
Andrés gimió violentamente al sentir el enorme placer de su eyaculación, su cuerpo fue recorrido por una enorme oleada de placer al sentir la liberación de tanto semen acumulado. Después de varios minutos, se levantó del servicio relajando después del enorme placer que había experimentado, de nuevo sonrió, y pensó "Que mente tan perversa tengo, imaginar a mi vieja suegra recibiendo mi semen, lo que hace pasar tanto tiempo sin tener una mujer, las perversiones que imagino".
No dándole más importancia a su fantasía, salió del baño, rumbo a su celda.
Mientras Ines se dirigía a su casa, pensó en todo lo que había pasado esa tarde, había conocido una parte de su yerno que le era hasta ahora desconocida, se había dado cuenta que era un buen hombre, que tras esa actitud viril y ruda, había un buen hombre, de pronto una imagen vino a su mente, y de nuevo se inquieto, recordó durante la despedida cuando su yerno la había mirado fijamente y ella había bajado la mirada, la enorme protuberancia en su pantalón, se inquieto acaso ella había sido la causante de aquella erección, como era posible que una mujer de su edad, pudiera despertar en aquel joven hombre ese tipo de sensaciones, "NO" pensó "si le sucedió eso es debido a la enorme cantidad de tiempo que pasan solos en prisión sin sexo, no a mi figura, como se me puede ocurrir que una vieja como yo pueda llegar a excitar a un hombre como él"
Así fue como Ines empezó a visitar a su yerno, todos los domingos en la prisión, cada vez se hacían más amigos, se sentía bien pudiendo aliviar un poco la soledad de su yerno y la suya propia, no podía negar que venir a visitarlo también disminuía la soledad en la que vivía desde que su marido la había abandonado, Andrés agradeció a su suegra que le ayudará a no sentirse tan solo dentro de prisión.
Fue una tarde en que Ines notando un poco triste a su yerno le preguntó.
¿Qué le pasa Andrés, por qué está tan triste?
No es nada señora, son cosas sin importancia.
Y es que Andrés no quería decirle a su suegra lo que en realidad le sucedía, y es que aunque su suegra era muy buena con él, habían necesidades que ella no podía solventar, y esto lo comprendía Andrés cuando miraba a sus compañeros compartiendo con sus esposas, veía sus besos y las fugaces caricias durante las visitas y era algo que él no tenía.
Vamos, téngame confianza Andrés. *insistió su suegra*
Está bien señora, le voy a contar, pero no lo tome a mal, usted verá, yo le agradezco mucho que usted me visite, pero comprenderá que a veces necesito algunas cosas que solamente una esposa puede dar, espero no ofenderla con mi comentario, pero creo que comprenderá mi situación.
De pronto Andrés se sentía extraño hablándole a su suegra de sus necesidades sexuales, temió ofenderla, así que cambió rápido el tema.
Pero son tonterías señora, mejor olvidemos ese tema.
La visita terminó, después de despedirse, Ines de nuevo se dirigió a su casa, se sentía un poco inquieta con lo que le había dicho su yerno. Ella comprendía muy bien, lo que él le había querido decir, era hombre y tenia necesidades que solamente una esposa podría solventar, sabia que se refería a sexo, pero que podía hacer ella, si solamente era su suegra.
Recordaba la cara de tristeza de su yerno, debería ser muy duro para un hombre tan joven, estar privado de contacto sexual con una mujer por tanto tiempo, era diferente para una mujer, ella recordaba que después de que su marido la abandono hacia 8 años, ella no había sentido la necesidad de estar con ningún otro hombre, además ya era vieja y el sexo nunca fue una de sus prioridades, pero en un hombre era muy diferente y más si era tan joven como su yerno. Algo debería hacer para ayudarlo.
¡Andrés prepárese tiene visita conyugal! *gritó el guarda frente a la celda de Andrés*
Por un momento este pensó que el oficial se había equivocado, pero de pronto una idea vino a su cabeza, y si era que su esposa había decidido regresar con él y lo esperaba de nuevo en el cuarto de visitas conyugal, su corazón dio un salto de alegría y a la vez de excitación, había sido tanto tiempo sin mujer.
Fue hasta el baño, donde se quitó la ropa y se dio una ducha, preocupándose por lavar bien, todo su cuerpo sobre todo su verga, sus bolas, su culo, quería que su mujer lo viera bien presentado, después de ducharse se secó, y poniéndose una camiseta y un Jean desteñido y ajustado fue llevado hasta el cuarto de visitas conyugales. Su corazón latía fuertemente de emoción.
Abrió la puerta de la habitación, esperando ver dentro la sensual figura de su esposa, pero su sorpresa fue aún mayor. Allí sobre la cama, sentada en una orilla, yacía su suegra. Ines, su madura suegra estaba ahí. No pudo contener su impresión.
Señora que hace aquí, pensé que…
Pensó que quizás sería mi hija, ¿verdad yerno? *hablo pausada y nerviosamente su suegra*
Eh, pues si suegra, la verdad nunca esperé encontrarla aquí.
Si lo se y la verdad es que me da mucha vergüenza estar aquí, pero la verdad si estoy aquí es para hacerle un favor, recuerda lo que me dijo el otro día, que se encontraba muy triste porque había algunas necesidades que yo no le podía dar, pues bueno yerno, se que no soy una mujer joven, ni hermosa, ni tengo un cuerpo deseable y joven como mi hija, pero se lo difícil que debe ser para un hombre joven como usted estar aquí tanto tiempo sin una mujer, así que decidí venir y tratar de ayudarlo, si usted cree que es posible, quizás piense que soy una vieja ridícula, pero lo único que quiero es ayudarle.
Andrés no lo podía creer, había llegado al cuarto esperando encontrar a su esposa, y en lugar de esto se había encontrado a su vieja suegra quien se ofrecía a satisfacer sus deseos sexuales con tal de ayudarlo.
Se que no es mucho lo que le puedo ofrecer, pero si usted lo desea puede tomar mi viejo cuerpo y satisfacerse yerno.
Agregó su suegra y mientras decía esto tímidamente levantaba la larga falda que cubría sus piernas arriba de las rodillas revelando unas hermosas y deliciosas piernas blancas.
Andrés miraba inmóvil como su madura suegra levantaba su falda mostrando sus piernas, verla tan dócil y tan abnegada por ayudarlo empezó a excitarlo, sintió como su verga empezaba a crecer bajo el pantalón. Su suegra entonces empezó a mirar la enorme protuberancia que se formaba en el frente del gastado pantalón de su yerno, sintió miedo.
Andrés notando como su suegra empezaba a ponerse nerviosa, camino hasta ella. Acercándose frente a ella en la orilla de la cama, puso su verga frente a su cara.
Sáquela suegra.
Ines sintió miedo, de pronto todo el valor que había juntado para tomar la decisión de ayudar a su yerno, se esfumó,
¡Sáquela! *ordenó de nuevo Andrés*
Tímidamente Ines dirigió sus manos hasta el cierre de su pantalón, sus manos temblaban a medida que bajaba el cierre del pantalón. Tomando el pantalón por los costados lo bajo.
Una verga gruesa y larga completamente dura salto firme contra el vientre de su yerno, Ines se asusto de ver el enorme tamaño y grosor de aquel duro miembro, en sus 60 años de vida jamás vio un pene tan grande, recordaba que en toda su vida solo había visto el de su marido que en este momento no se comparaba con el de su yerno que tenía al frente.
Andrés levantó su camiseta sobre su cabeza y se la quitó, mostrándose completamente desnudo frente a su suegra. Ines recorrió por un minuto el viril cuerpo de su yerno, tenía un cuerpo muy bien cuidado, fuerte, definido, musculoso, además su enorme verga era impresionante.
¡Levántese!
Ines tímidamente se levantó de la cama, entonces su yerno acercándose empezó a desabrochar su blusa, estaba nerviosa, sintió como las manos de su yerno soltaban uno a uno los botones de su blusa, lo sintió quitársela completamente.
Andrés miró las enormes tetas de su suegra, dentro de su sostén, eran muy grandes, aunque algo flojas y caídas, en verdad esta mujer tenia una tetas muy ricas, entonces tomando su falda por la cintura, soltó el broche de esta y procedió a bajarla, dejándola caer en los tobillos de su suegra, ahora la tenía frente a él, solamente cubierta por un sostén y un enorme calzón de seda, que aunque poco provocador, revelaba una enorme y peluda raja bajo el.
Aproximándose más, empezó a besarla en el cuello, sentía su piel suave y arrugada contra sus labios, esto lo excito más pensar que se iba a coger a su vieja suegra, sus manos fueron hasta las enormes tetas de estas y acariciándolas fuertemente las saco del sostén, eran realmente grandes, sus pezones eran oscuros y grandes, bajando de su cuello, sus labios fueron hasta los pezones de su suegra y empezaron a chuparlos con grandes ansias, su lengua se deslizaba sobre las puntas de sus redondas tetas que empezaban a responder a la caricia de este poniéndose duras.
Mmm… veo que le gusta que le chupe estas tetotas tan ricas suegra mmm…
Sus manos empezaron a acariciar las gordas y caídas nalgas de su suegra a través de la tela de su calzón, apretándolas contra él, su dura verga estaba pegada contra el vientre de su suegra. Una de sus manos sujetó fuertemente el elástico de su calzón, tirándolo abajo fuertemente, su suegra gimió y su calzón resbaló hasta quedar atrapado entre sus pies.
Andrés miró como la gorda y peluda raja de su suegra aparecía frente a él, tenía un enorme arbusto de pelos que la cubría completamente, esto lo excitó más, nunca había estado con una vieja mayor y que tuviera la raja tan peluda.
Metió una mano entre sus piernas, sintió lo caliente que estaba, siguió explorando, su mano se deslizó entre sus piernas hasta la raja de su culo y con desesperación restregaba su mano por toda la zona.
Ines empezó a gemir, de pronto su cuerpo estaba experimentando sensaciones muy placenteras que no conocía, empezó a gemir suavemente al sentir como la caliente lengua de su yerno jugueteaba con sus tetas, sintió la viril mano de este recorrer su zona genital, experimentando placeres desconocidos, sentía como su vieja vagina empezaba a lubricar ante tales caricias, entonces una de sus manos, impulsada por su deseo sujeto la enorme verga de su yerno, sintió la dureza de la carne, lo caliente que estaba, que le estaba pasando había venido para ayudar a su yerno, a saciar sus deseos, y ella era la que estaba empezando a gozar de la situación,
Mmm… que rico suegrita que rico, agarre mi verga, mmm… si así sujétela en su mano.
Ines escuchaba las palabras de su yerno quien seguía mamando sus tetas, el olor del viril cuerpo de su yerno la excitaba más, jamás imaginó que su edad pudiera experimentar todo ese deseo.
Entonces Andrés levantó su cabeza de entre las tetas de su suegra, subió hasta su cara y buscando su boca, la unió a la suya, su lengua penetró profundamente dentro de la boca de su suegra, quien excitada al notar el ardor y excitación de su yerno, respondió a su beso entrelazando su lengua con la de él. Se besaron ardientemente mientras las manos de Andrés acariciaban su ahora muy mojada vagina, mientras ella acariciaba ardientemente su enorme verga en la mano.
Mmm… que rico suegrita, mire como se encuentra aquí abajo, está toda mojada, mmm… que rico mamar esa peluda y gorda raja señora, cuánto tiempo pasó que nadie la tocaba así.
Entonces separándose Andrés llevó a su suegra hasta la cama; la tendió boca arriba y se colocó sobre ella, su cara quedó a alturas de la peluda raja de esta, mientras su verga frente a la cara de su suegra.
Con ardiente deseo Andrés metió su cabeza entre las piernas de su suegra, chupando con desesperación su ardiente vagina, chupando toda la zona, su lengua jugaba con el hinchado clítoris de su suegra, mientras su suegra había empezado a gemir más fuerte.
Ahhhhh… que delicia, mmm… que rico.
Fin del primer capitulo, capitulo 2 aqui en la red social del autor original todos los creditos reservados https://x.com/leonelly777/status/2086916664256278908
Fue a la edad de 26 años, que Andrés involucrándose en oscuros negocios, fue a parar a una prisión, donde lo condenaron a 5 años dentro. Durante todo el proceso su esposa, con la que se había casado a los 22 años, estuvo junto a él, ella y su suegra fueron las únicas personas que lo apoyaron, y venían a visitarlo durante los periodos de visitas, ya que su propia familia no quiso saber más de él.
Ahora como en otras ocasiones Andrés esperaba con muchas ganas el dia de visita conyugal en el cual tenía la oportunidad de estar a solas con su esposa, y satisfacer todos sus deseos sexuales, reprimidos durante tantos días de encierro, su verga se encontraba completamente dura imaginando el momento en que lo llamasen y le dijesen que pasara al cuarto donde podría satisfacer sus más calientes y fuertes deseos.
Pero las horas iban pasando y no era llamado, que estaba sucediendo, acaso su esposa, no vendría el día más importante del mes, empezó a inquietarse un poco, tenía varios días de no masturbarse, esperando este momento, sentía sus bolas completamente llenas de leche, era difícil controlarse en algunas ocasiones y reprimir sus ganas durante tanto tiempo.
A las cuatro de la tarde cuando finalizó en periodo de visitas conyugales, Andrés se encontraba muy triste y preocupado, que había pasado para que su esposa no hubiese venido a la visita, sabía que él la esperaba con ansias, acaso estaría enferma, o le habría sucedido algo que le había impedido venir. Ahora debería esperar hasta el domingo para tener noticias de ella cuando viniera a visitarlo junto a su suegra, quien era la que la acompañaba durante las visitas familiares. Aunque nunca había tenido una buena relación con aquella señora, está siempre había apoyado a su hija en los momentos en que lo necesitaba, incluso cuando ella venía a ver su esposo recluido en una cárcel. Aún durante las visitas familiares, su suegra no podía disimular lo chocante que le resultaba él, nunca había estado de acuerdo en que se casara con su hija.
Desilusionado y a la vez preocupado Andrés se dispuso a regresar a su celda con una tremenda calentura que sabía no resistiría mucho tiempo más.
Pero la cosa empeoró, llegó el domingo y su esposa no vino, esperó pacientemente todo el día la llegada que nunca se dio, y así pasaron dos semanas más, ni una llamada, ninguna visita, parecía que su esposa había desaparecido de la faz de la tierra. Andrés estaba muy preocupado, qué había pasado para que su esposa no lo visitara.
Fue un mes después, que un domingo como todos aun esperando la llegada de su esposa, vio a su suegra en el patio de visitas. Su corazón se alegró al pensar que su esposa vendría de nuevo a verlo, pero su sorpresa duró poco al mirar que su suegra venía sola. La miro caminar por el patio hacia donde él estaba. Aunque no le caía bien, Andrés no podía negar que la señora se conservaba muy bien, según lo que sabía esta madura mujer tenía 60 años, era una mujer muy fina, vestía muy conservadora pero elegantemente, era baja, su cuerpo era voluptuoso, su porte soberbio, algunas arrugas alrededor de sus ojos y de su boca, eran lo único que en realidad delataban la edad de la señora, sabía que su marido la había abandonado hace varios años, por irse con una chica más joven, por eso el carácter de esta era seco y hasta un poco amargado, por un momento su mente se distrajo recorriendo aquel maduro pero aún atractivo cuerpo.
¿Cómo le va Andrés?
¿Bien y usted Doña Ines?, y mi esposa ¿dónde está? *se apresuró a responder inquieto*
Bien gracias Andrés, es por eso que estoy aquí para hablarle de mi hija.
¿Acaso le ha pasado algo malo a mi esposa, suegra?
No tranquilo, ella esta bien, solo es que…
Que paso, dígame señora. *se empezó a preocupar Andrés*
Mi hija ha decidido no volver a verlo, en realidad ella conoció a otro hombre, y se ha enamorado de él, ella piensa que puede reconstruir su vida al lado de este, por lo que se ha ido a vivir lejos de aquí, me encargo a mi decirle esto, porque ella sentía que no tenía el valor de hacerlo, me dijo que ella lo había querido mucho, pero que esto no era vida, y que sentía que había llegado el momento de rehacer su vida... *hablo pausada y directamente su suegra*
Andrés escuchó callado cada palabra de su suegra, sentía como cada una de estas atravesaba su corazón, sentía una gran tristeza creciendo en su interior, una terrible amargura y soledad lo embargaban. Cuando su suegra terminó de hablar él mirándola fijamente con una gran tristeza en su rostro le habló tratando de parecer fuerte.
Está bien señora, si esa es la decisión de su hija, no puedo hacer nada…
De pronto sintió como todo se derrumbaba dentro de él, y no pudiendo fingir más ser el hombre rudo y fuerte, se abrazó a su suegra y empezó a llorar.
¿Por qué señora, por qué? no es justo, yo amo a su hija, porque me ha dejado solo, yo la amo, se que cometí un error, pero pensé que ella me apoyaría…
Ines sintió como su yerno se abrazaba a ella y lloraba fuertemente, parecía indefenso, toda la rudeza que quería demostrar había desaparecido y lo que quedaba era un hombre completamente vencido por su tristeza y soledad.
En ese momento Ines se sintió mal, en realidad su yerno nunca había sido de su agrado, siempre le había parecido un hombre vulgar y rudo y cuando su hija había decidió rehacer su vida con otro hombre se había sentido bien, es más, llegó a la cárcel casi disfrutando de lo que le iba a decir a su yerno, pero ahora lo veía ahí abrazado a ella, vencido por sus sentimientos y esto era algo que ella no esperaba.
Tratando de consolarlo, le hablo:
Tranquilo muchacho, no llore, esté tranquilo…
Como voy a estar tranquilo, mi esposa me abandonó, dejándome solo aquí, que voy a hacer ahora… *Andrés llorando desconsolado*
Ines se sintió aún peor, de pronto sintió lástima de su yerno, recordó lo mal que se había sentido ella, cuando su marido la había abandonado por una chica más joven, se había sentido completamente inútil e insignificante.
Andrés tratando de recobrarse, se separó de su suegra y limpiando las lágrimas de sus ojos le habló.
Discúlpeme señora, no debí ponerme así, solo pienso que es una noticia muy fuerte, además me sentí muy solo, gracias por tomarse la molestia de venir hasta acá a comunicármelo.
Ines tratando de ser un poco gentil le dijo:
No, tranquilo Andrés, usted es un hombre fuerte y va a salir adelante.
Gracias suegra, bueno me siento un poco mal, mejor me voy para mi celda, además no la incomodo más, muchas gracias por todo, porque creo que esta es la última vez que nos veremos.
Hasta luego Andrés, y cuídese.
Entonces miro como su yerno, dándole la espalda caminó hasta la puerta del pabellón donde estaba recluido.
Ella salió de la cárcel, en realidad se sentía muy mal, de pronto todo el placer que sintió disfrutar con la noticia que le daría a su yerno, se había transformado en lástima, pobre hombre después de todo, le había dolido mucho.
Fueron muchos días difíciles para Andrés, quien sentía cada vez más soledad y tristeza. No comprendía cómo su mujer lo había podido dejar abandonado en ese lugar cuando más la necesitaba. Ahora sí estaba completamente solo.
Fue después de dos semanas, que Andrés se llevó una sorpresa, estando una tarde de domingo en el patio de visitas solo, de pronto vio una figura conocida aparecer por la entrada de visitas. Era de nuevo su suegra, le extraño mucho verla ahí, acaso esta señora le traería de nuevo noticias de su esposa.
De nuevo la señora vestía muy bien, una larga falda cubría completamente sus piernas, una blusa conservadora de botones, su cabello recogido en un moño, en verdad tenía una imagen muy maternal, traía una pequeña bolsa en su mano. La vio caminar hacia él.
Hola Andrés ¿cómo le va? *habló amablemente su suegra*
Hola señora, ¿y usted qué hace por aquí?
Vine a visitar a mi yerno, en verdad me sentí muy mal el otro día, viéndolo en el estado que estaba, así que decidí venir a visitarlo, más sabiendo que usted se encuentra solo aquí.
Le agradezco mucho señora que se preocupe por mi, la verdad aun me siento muy mal por lo de su hija, gracias por venir a visitarme, no sabe cuánto significa para mí.
Andrés y su suegra platicaron durante algunos minutos, para él era extraño nunca se había llevado bien con aquella mujer y de pronto ella venía a visitarlo y hacerle compañía, en verdad esto lo hacía sentir mejor, que alguien se preocupase por su situación. Al final de la tarde habían conversado mucho, sobre todo de su esposa, Andrés se empeñaba en saber qué había pasado con su esposa, y su suegra le contaba lo que sabía.
De pronto al final de la tarde cuando estaba por finalizar la visita Andrés le agradeció a su suegra quien se hallaba sentada en el patio en una banca junto a él.
Gracias señora no sabe usted cuánto significa para mí que me haya venido a visitar, estoy tan solo y me sentía tan mal, su visita me ha hecho muy bien.
Diciendo esto Andrés tomó la mano de su suegra entre las suyas en muestra de cariño y la miraba directo a los ojos. De pronto conocía una faceta de su suegra que nunca pensó que tuviera, acariciando su mano en gesto de agradecimiento la miro directo a los ojos, podía ver las arrugas alrededor de sus ojos y de su boca, señales del paso del tiempo sobre esta.
Por primera vez sus miradas se encontraron fijamente, y entonces Andrés empezó a sentir algo diferente, sentir la suave mano de su suegra, y el calor de su cuerpo cerca del suyo empezaron a producirle extrañas sensaciones. Empezó a notar como su verga empezaba a despertar dentro de su pantalón, formando un inequívoco bulto en el frente de este, además no utilizaba ropa interior por lo que su verga se marcaba con más facilidad bajo la tela.
Ines miraba fija a su yerno, después de todo le parecía un buen hombre, sintió como las manos de él se posaron sobre las suyas en gestos de agradecimiento, mientras la miraba a los ojos, pero de pronto empezó a sentir el cambio en la mirada de este, volviéndose más fuerte, entonces bajó la vista.
Ines se asombró al inclinar la mirada y ver sin querer la enorme protuberancia entre las piernas de su yerno, vio como la tela del pantalón marcaba un inequívoco bulto que debería ser el pene erecto de su yerno, esto la hizo ponerse muy nerviosa.
Andrés soltó las manos de su suegra, entonces está levantándose rápidamente le dijo.
Bueno yerno, creo que es mejor que me vaya, ya ha terminado el periodo de visitas.
Gracias de nuevo señora por preocuparse por mí.
Ines rápidamente se dirigió a la puerta de salida, mientras Andrés miraba la figura de su suegra, salir de ahí.
Andrés regreso al pabellón, dirigiéndose al baño, fue a orinar, pero para sorpresa de este, cuando bajo el cierre de su pantalón, noto que su verga aun se encontraba semi erecta, que le había pasado, de pronto se había excitado tomando la mano de su suegra, sonrió para si mismo, como era posible estaba tan caliente, que hasta tomar la mano de una vieja mucho mayor lo había excitado, entonces mirando que no hubiese nadie mas en el baño, se sentó sobre uno de los inodoros, bajando completamente su pantalón, empezó a acariciar despacio su verga, sintiendo como crecía entre sus manos la dureza de su verga, con la otra mano empezó a acariciar sus bolas, las palpo, las sentía llenas de leche, tenia muchos días de no masturbarse, como estaba disfrutando aquella sensaciones, su verga completamente dura empezó a lubricar cubriendo su mano de aquel liquido resbaloso que hacia mas placentera su masturbación, empezó a fantasear con la idea de tener su verga dentro de una ardiente y jugosa raja, meterla hasta el fondo mientras la chica de su fantasía gemía fuertemente sintiendo aquel enorme miembro en lo mas profundo de su ser, se imagino haciendo gemir a la chica mientras convulsionaba de placer, y cuando él ya no aguantase más saco su verga y expulso toda su espesa y caliente leche en la boca de la chica.
Empezó a gemir a medida que aceleraba los movimientos de su mano sobre su dura verga, cerrando sus ojos de placer sintió como sus bolas se contraen expulsando todo su semen sobre la hambrienta boca de la chica que en ese momento adquiere rostro, veía los arrugados labios de su madura suegra, abrirse para recibir en el interior de su boca, toda la carga de semen acumulada por tantos días, esta imagen de su suegra, lo excitó más, varios potentes disparos de semen salieron de su verga chocando contra la pared del servicio.
Andrés gimió violentamente al sentir el enorme placer de su eyaculación, su cuerpo fue recorrido por una enorme oleada de placer al sentir la liberación de tanto semen acumulado. Después de varios minutos, se levantó del servicio relajando después del enorme placer que había experimentado, de nuevo sonrió, y pensó "Que mente tan perversa tengo, imaginar a mi vieja suegra recibiendo mi semen, lo que hace pasar tanto tiempo sin tener una mujer, las perversiones que imagino".
No dándole más importancia a su fantasía, salió del baño, rumbo a su celda.
Mientras Ines se dirigía a su casa, pensó en todo lo que había pasado esa tarde, había conocido una parte de su yerno que le era hasta ahora desconocida, se había dado cuenta que era un buen hombre, que tras esa actitud viril y ruda, había un buen hombre, de pronto una imagen vino a su mente, y de nuevo se inquieto, recordó durante la despedida cuando su yerno la había mirado fijamente y ella había bajado la mirada, la enorme protuberancia en su pantalón, se inquieto acaso ella había sido la causante de aquella erección, como era posible que una mujer de su edad, pudiera despertar en aquel joven hombre ese tipo de sensaciones, "NO" pensó "si le sucedió eso es debido a la enorme cantidad de tiempo que pasan solos en prisión sin sexo, no a mi figura, como se me puede ocurrir que una vieja como yo pueda llegar a excitar a un hombre como él"
Así fue como Ines empezó a visitar a su yerno, todos los domingos en la prisión, cada vez se hacían más amigos, se sentía bien pudiendo aliviar un poco la soledad de su yerno y la suya propia, no podía negar que venir a visitarlo también disminuía la soledad en la que vivía desde que su marido la había abandonado, Andrés agradeció a su suegra que le ayudará a no sentirse tan solo dentro de prisión.
Fue una tarde en que Ines notando un poco triste a su yerno le preguntó.
¿Qué le pasa Andrés, por qué está tan triste?
No es nada señora, son cosas sin importancia.
Y es que Andrés no quería decirle a su suegra lo que en realidad le sucedía, y es que aunque su suegra era muy buena con él, habían necesidades que ella no podía solventar, y esto lo comprendía Andrés cuando miraba a sus compañeros compartiendo con sus esposas, veía sus besos y las fugaces caricias durante las visitas y era algo que él no tenía.
Vamos, téngame confianza Andrés. *insistió su suegra*
Está bien señora, le voy a contar, pero no lo tome a mal, usted verá, yo le agradezco mucho que usted me visite, pero comprenderá que a veces necesito algunas cosas que solamente una esposa puede dar, espero no ofenderla con mi comentario, pero creo que comprenderá mi situación.
De pronto Andrés se sentía extraño hablándole a su suegra de sus necesidades sexuales, temió ofenderla, así que cambió rápido el tema.
Pero son tonterías señora, mejor olvidemos ese tema.
La visita terminó, después de despedirse, Ines de nuevo se dirigió a su casa, se sentía un poco inquieta con lo que le había dicho su yerno. Ella comprendía muy bien, lo que él le había querido decir, era hombre y tenia necesidades que solamente una esposa podría solventar, sabia que se refería a sexo, pero que podía hacer ella, si solamente era su suegra.
Recordaba la cara de tristeza de su yerno, debería ser muy duro para un hombre tan joven, estar privado de contacto sexual con una mujer por tanto tiempo, era diferente para una mujer, ella recordaba que después de que su marido la abandono hacia 8 años, ella no había sentido la necesidad de estar con ningún otro hombre, además ya era vieja y el sexo nunca fue una de sus prioridades, pero en un hombre era muy diferente y más si era tan joven como su yerno. Algo debería hacer para ayudarlo.
¡Andrés prepárese tiene visita conyugal! *gritó el guarda frente a la celda de Andrés*
Por un momento este pensó que el oficial se había equivocado, pero de pronto una idea vino a su cabeza, y si era que su esposa había decidido regresar con él y lo esperaba de nuevo en el cuarto de visitas conyugal, su corazón dio un salto de alegría y a la vez de excitación, había sido tanto tiempo sin mujer.
Fue hasta el baño, donde se quitó la ropa y se dio una ducha, preocupándose por lavar bien, todo su cuerpo sobre todo su verga, sus bolas, su culo, quería que su mujer lo viera bien presentado, después de ducharse se secó, y poniéndose una camiseta y un Jean desteñido y ajustado fue llevado hasta el cuarto de visitas conyugales. Su corazón latía fuertemente de emoción.
Abrió la puerta de la habitación, esperando ver dentro la sensual figura de su esposa, pero su sorpresa fue aún mayor. Allí sobre la cama, sentada en una orilla, yacía su suegra. Ines, su madura suegra estaba ahí. No pudo contener su impresión.
Señora que hace aquí, pensé que…
Pensó que quizás sería mi hija, ¿verdad yerno? *hablo pausada y nerviosamente su suegra*
Eh, pues si suegra, la verdad nunca esperé encontrarla aquí.
Si lo se y la verdad es que me da mucha vergüenza estar aquí, pero la verdad si estoy aquí es para hacerle un favor, recuerda lo que me dijo el otro día, que se encontraba muy triste porque había algunas necesidades que yo no le podía dar, pues bueno yerno, se que no soy una mujer joven, ni hermosa, ni tengo un cuerpo deseable y joven como mi hija, pero se lo difícil que debe ser para un hombre joven como usted estar aquí tanto tiempo sin una mujer, así que decidí venir y tratar de ayudarlo, si usted cree que es posible, quizás piense que soy una vieja ridícula, pero lo único que quiero es ayudarle.
Andrés no lo podía creer, había llegado al cuarto esperando encontrar a su esposa, y en lugar de esto se había encontrado a su vieja suegra quien se ofrecía a satisfacer sus deseos sexuales con tal de ayudarlo.
Se que no es mucho lo que le puedo ofrecer, pero si usted lo desea puede tomar mi viejo cuerpo y satisfacerse yerno.
Agregó su suegra y mientras decía esto tímidamente levantaba la larga falda que cubría sus piernas arriba de las rodillas revelando unas hermosas y deliciosas piernas blancas.
Andrés miraba inmóvil como su madura suegra levantaba su falda mostrando sus piernas, verla tan dócil y tan abnegada por ayudarlo empezó a excitarlo, sintió como su verga empezaba a crecer bajo el pantalón. Su suegra entonces empezó a mirar la enorme protuberancia que se formaba en el frente del gastado pantalón de su yerno, sintió miedo.
Andrés notando como su suegra empezaba a ponerse nerviosa, camino hasta ella. Acercándose frente a ella en la orilla de la cama, puso su verga frente a su cara.
Sáquela suegra.
Ines sintió miedo, de pronto todo el valor que había juntado para tomar la decisión de ayudar a su yerno, se esfumó,
¡Sáquela! *ordenó de nuevo Andrés*
Tímidamente Ines dirigió sus manos hasta el cierre de su pantalón, sus manos temblaban a medida que bajaba el cierre del pantalón. Tomando el pantalón por los costados lo bajo.
Una verga gruesa y larga completamente dura salto firme contra el vientre de su yerno, Ines se asusto de ver el enorme tamaño y grosor de aquel duro miembro, en sus 60 años de vida jamás vio un pene tan grande, recordaba que en toda su vida solo había visto el de su marido que en este momento no se comparaba con el de su yerno que tenía al frente.
Andrés levantó su camiseta sobre su cabeza y se la quitó, mostrándose completamente desnudo frente a su suegra. Ines recorrió por un minuto el viril cuerpo de su yerno, tenía un cuerpo muy bien cuidado, fuerte, definido, musculoso, además su enorme verga era impresionante.
¡Levántese!
Ines tímidamente se levantó de la cama, entonces su yerno acercándose empezó a desabrochar su blusa, estaba nerviosa, sintió como las manos de su yerno soltaban uno a uno los botones de su blusa, lo sintió quitársela completamente.
Andrés miró las enormes tetas de su suegra, dentro de su sostén, eran muy grandes, aunque algo flojas y caídas, en verdad esta mujer tenia una tetas muy ricas, entonces tomando su falda por la cintura, soltó el broche de esta y procedió a bajarla, dejándola caer en los tobillos de su suegra, ahora la tenía frente a él, solamente cubierta por un sostén y un enorme calzón de seda, que aunque poco provocador, revelaba una enorme y peluda raja bajo el.
Aproximándose más, empezó a besarla en el cuello, sentía su piel suave y arrugada contra sus labios, esto lo excito más pensar que se iba a coger a su vieja suegra, sus manos fueron hasta las enormes tetas de estas y acariciándolas fuertemente las saco del sostén, eran realmente grandes, sus pezones eran oscuros y grandes, bajando de su cuello, sus labios fueron hasta los pezones de su suegra y empezaron a chuparlos con grandes ansias, su lengua se deslizaba sobre las puntas de sus redondas tetas que empezaban a responder a la caricia de este poniéndose duras.
Mmm… veo que le gusta que le chupe estas tetotas tan ricas suegra mmm…
Sus manos empezaron a acariciar las gordas y caídas nalgas de su suegra a través de la tela de su calzón, apretándolas contra él, su dura verga estaba pegada contra el vientre de su suegra. Una de sus manos sujetó fuertemente el elástico de su calzón, tirándolo abajo fuertemente, su suegra gimió y su calzón resbaló hasta quedar atrapado entre sus pies.
Andrés miró como la gorda y peluda raja de su suegra aparecía frente a él, tenía un enorme arbusto de pelos que la cubría completamente, esto lo excitó más, nunca había estado con una vieja mayor y que tuviera la raja tan peluda.
Metió una mano entre sus piernas, sintió lo caliente que estaba, siguió explorando, su mano se deslizó entre sus piernas hasta la raja de su culo y con desesperación restregaba su mano por toda la zona.
Ines empezó a gemir, de pronto su cuerpo estaba experimentando sensaciones muy placenteras que no conocía, empezó a gemir suavemente al sentir como la caliente lengua de su yerno jugueteaba con sus tetas, sintió la viril mano de este recorrer su zona genital, experimentando placeres desconocidos, sentía como su vieja vagina empezaba a lubricar ante tales caricias, entonces una de sus manos, impulsada por su deseo sujeto la enorme verga de su yerno, sintió la dureza de la carne, lo caliente que estaba, que le estaba pasando había venido para ayudar a su yerno, a saciar sus deseos, y ella era la que estaba empezando a gozar de la situación,
Mmm… que rico suegrita que rico, agarre mi verga, mmm… si así sujétela en su mano.
Ines escuchaba las palabras de su yerno quien seguía mamando sus tetas, el olor del viril cuerpo de su yerno la excitaba más, jamás imaginó que su edad pudiera experimentar todo ese deseo.
Entonces Andrés levantó su cabeza de entre las tetas de su suegra, subió hasta su cara y buscando su boca, la unió a la suya, su lengua penetró profundamente dentro de la boca de su suegra, quien excitada al notar el ardor y excitación de su yerno, respondió a su beso entrelazando su lengua con la de él. Se besaron ardientemente mientras las manos de Andrés acariciaban su ahora muy mojada vagina, mientras ella acariciaba ardientemente su enorme verga en la mano.
Mmm… que rico suegrita, mire como se encuentra aquí abajo, está toda mojada, mmm… que rico mamar esa peluda y gorda raja señora, cuánto tiempo pasó que nadie la tocaba así.
Entonces separándose Andrés llevó a su suegra hasta la cama; la tendió boca arriba y se colocó sobre ella, su cara quedó a alturas de la peluda raja de esta, mientras su verga frente a la cara de su suegra.
Con ardiente deseo Andrés metió su cabeza entre las piernas de su suegra, chupando con desesperación su ardiente vagina, chupando toda la zona, su lengua jugaba con el hinchado clítoris de su suegra, mientras su suegra había empezado a gemir más fuerte.
Ahhhhh… que delicia, mmm… que rico.
Fin del primer capitulo, capitulo 2 aqui en la red social del autor original todos los creditos reservados https://x.com/leonelly777/status/2086916664256278908
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