Cuando escuché la llave girar en la cerradura, sentí que la verga se me ponía dura instantáneamente. Laura entró en la casa y el aire se cargó de una electricidad diferente. No se veía cansada ni culpable; estaba radiante. Tenía esa piel brillante y una mirada de quien todavía siente el eco de un orgasmo masivo recorriendo cada nervio de su cuerpo.
Me miró con una sonrisa juguetona y antes de que pudiera decir nada, se lanzó sobre mí. Me empujó contra la pared del pasillo y empezó a besarme con una urgencia que me sacudió el alma. Me desnudó con una velocidad frenética y de repente se arrodilló frente a mí, lanzándose sobre mi miembro con una voracidad animal.
Laura: ¡Mmmph!... ¡Ssslluuurp!... ¡Mmmh!... gemía mientras su lengua trabajaba con una destreza que me volaba la cabeza.
*Slurp... chupa... mmmh... glup...*


Me volví loco con esa succión profunda, pero cuando terminó, la tomé por la cintura y la volteé con brusquedad sobre la cama, dejándola en cuatro. Con un movimiento rápido, le abrí las nalgas con mis manos, exponiendo su sexo al aire. Y ahí fue cuando lo vi.
Su ano no estaba cerrado; se veía ligeramente dilatado, rosado y húmedo, todavía reclamando el espacio de la verga de Samir que lo había destrozado el domingo. Ver esa marca de traición grabada en su carne me provocó una descarga de adrenalina brutal. Sin pensarlo, me acerqué y empecé a lamerle ese orificio dilatado con la lengua, saboreando el rastro de la perversión de mi mujer.


Daniel: Amor... hoy sabes más sabroso que nunca... le susurré al oído mientras sentía cómo ella temblaba bajo mi lengua.
Laura soltó un gemido picarón y echó el culo hacia atrás, buscando más de mi lengua en ese agujero todavía abierto.
Laura: ¡Mmmh!... ¡SÍ, Dani!... ¡Más!... ¡Mmmph!...
La tomé con una furia ciega y la penetré en cuatro de un solo golpe seco. *¡PLAP!* Laura soltó un alarido de placer y empezó a decirme cosas que me hacían arder la sangre por la hipocresía:

Laura: ¡SÍ!... ¡SÍ, ASÍ!... ¡Ay, Dani!... ¡Eres el amor de mi vida!... ¡Tú eres el único dueño de mi cuerpo!... ¡Mmmh!... ¡Tuyo!... ¡Solo tuya!... ¡SÍIII!

Me reía internamente mientras la embestía con saña. Escucharla decir que yo era el dueño de su cuerpo mientras yo sentía cómo su ano todavía estaba abierto por el sexo de otro era el pico del morbo. La poseí con una violencia animal hasta que los dos quedamos deshechos en las sábanas.
Pero el momento más fuerte vino después. Mientras estábamos abrazados y sudorosos, Laura se apoyó en mi pecho con una dulzura angelical. Me miró a los ojos con una inocencia fingida que me resultaba fascinante.
Laura: ¿Y qué tal la noche con las chicas, eh? ¿Te aburriste mucho sin mí? me preguntó con una naturalidad aterradora.
Yo la miré fijamente, sabiendo que esa mujer acababa de ser poseída por el culo por un extraño en el apartamento de Paola.
Daniel: Sí, preciosa... fue increíble. Me alegra que te hayas divertido tanto con tus amigas. No hay nada como estar contigo.
Cerré los ojos mientras sonreía. Ella creía que me tenía engañado; yo disfrutaba de cada segundo de su mentira.
En cuanto Laura se fue a bañar, saqué el teléfono. Entré en el chat con Paola. Ya no nos veíamos en la cafetería; ahora nuestra complicidad era puramente digital. Paola empezó a mandarme los pantallazos de la conversación que tenía con Laura en ese mismo instante.
**[PANTALLAZO DE CHAT: LAURA Y PAOLA]**
**Laura:** Pao, te juro que tengo miedo de que Dani note algo. Siento que cuando lo miro, mis ojos le gritan que todavía siento la verga de Samir en mi culo. ¿Cómo hago para que no sospeche? ¿Qué hago si se pone insistente con las preguntas?
**Paola:** Ay, mi Lau, no seas tonta. El truco es simple: sé la esposa más cariñosa y atenta del mundo. Dale más sexo, dale más mimos. Haz que se sienta el hombre más amado de la tierra y su propia satisfacción se convertirá en el velo que oculte tu perversión. Si lo tienes contento en la cama, nunca mirará detrás de la cortina.
Yo leía eso mientras sentía que la verga se me ponía dura de nuevo. Paola me escribió un mensaje directo: *"Mira cómo tiembla la gatita, Dani. Está aterrorizada de que la descubras y eso la hace estar más atenta contigo. ¿No te parece delicioso?"*.
Daniel: Es una locura, Pao. Me encanta ver cómo se desvía en la mentira mientras yo tengo el control de todo. ¿Y ahora qué? ¿Cuál es el siguiente paso?
En ese momento, Paola lanzó la bomba. Me mandó un mensaje que me dejó sin aliento.
Paola: Dani, tengo una idea que te va a volar la cabeza. Samir ya fue un calentamiento. Laura ya aprendió lo básico del placer prohibido. Ahora necesita un macho de verdad que la desmantele por completo. Tengo a mi novio... sí, el mismo que es mi amigo con derechos y el animal que me rompe cada vez que nos vemos. Es un tipo sin piedad y con un hambre insaciable. ¿Qué te parece si compartimos el juguete? ¿Qué tal si la próxima vez es él quien la posee?
Me quedé mirando la pantalla en silencio. El hecho de que el novio de Paola fuera quien poseyera a Laura me generó una descarga de adrenalina brutal. Era el pacto definitivo: el novio de Paola se convertiría en el nuevo dueño de Laura.
Daniel: Me parece perfecto, Pao. Es una idea brillante. Organízalo todo. Haz que vuelva a mentirme, que se sienta culpable y que se entregue a ese animal. Quiero verlo todo desde la pantalla mientras me vengo conmigo mismo.
Paola: Hecho, director. Prepárate, porque cuando Laura pruebe a mi novio, ya no habrá vuelta atrás. Va a quedar tan rota que no sabrá cómo volver a ser la "santa" de la casa.
Me miró con una sonrisa juguetona y antes de que pudiera decir nada, se lanzó sobre mí. Me empujó contra la pared del pasillo y empezó a besarme con una urgencia que me sacudió el alma. Me desnudó con una velocidad frenética y de repente se arrodilló frente a mí, lanzándose sobre mi miembro con una voracidad animal.
Laura: ¡Mmmph!... ¡Ssslluuurp!... ¡Mmmh!... gemía mientras su lengua trabajaba con una destreza que me volaba la cabeza.
*Slurp... chupa... mmmh... glup...*


Me volví loco con esa succión profunda, pero cuando terminó, la tomé por la cintura y la volteé con brusquedad sobre la cama, dejándola en cuatro. Con un movimiento rápido, le abrí las nalgas con mis manos, exponiendo su sexo al aire. Y ahí fue cuando lo vi.
Su ano no estaba cerrado; se veía ligeramente dilatado, rosado y húmedo, todavía reclamando el espacio de la verga de Samir que lo había destrozado el domingo. Ver esa marca de traición grabada en su carne me provocó una descarga de adrenalina brutal. Sin pensarlo, me acerqué y empecé a lamerle ese orificio dilatado con la lengua, saboreando el rastro de la perversión de mi mujer.


Daniel: Amor... hoy sabes más sabroso que nunca... le susurré al oído mientras sentía cómo ella temblaba bajo mi lengua.
Laura soltó un gemido picarón y echó el culo hacia atrás, buscando más de mi lengua en ese agujero todavía abierto.
Laura: ¡Mmmh!... ¡SÍ, Dani!... ¡Más!... ¡Mmmph!...
La tomé con una furia ciega y la penetré en cuatro de un solo golpe seco. *¡PLAP!* Laura soltó un alarido de placer y empezó a decirme cosas que me hacían arder la sangre por la hipocresía:

Laura: ¡SÍ!... ¡SÍ, ASÍ!... ¡Ay, Dani!... ¡Eres el amor de mi vida!... ¡Tú eres el único dueño de mi cuerpo!... ¡Mmmh!... ¡Tuyo!... ¡Solo tuya!... ¡SÍIII!

Me reía internamente mientras la embestía con saña. Escucharla decir que yo era el dueño de su cuerpo mientras yo sentía cómo su ano todavía estaba abierto por el sexo de otro era el pico del morbo. La poseí con una violencia animal hasta que los dos quedamos deshechos en las sábanas.
Pero el momento más fuerte vino después. Mientras estábamos abrazados y sudorosos, Laura se apoyó en mi pecho con una dulzura angelical. Me miró a los ojos con una inocencia fingida que me resultaba fascinante.
Laura: ¿Y qué tal la noche con las chicas, eh? ¿Te aburriste mucho sin mí? me preguntó con una naturalidad aterradora.
Yo la miré fijamente, sabiendo que esa mujer acababa de ser poseída por el culo por un extraño en el apartamento de Paola.
Daniel: Sí, preciosa... fue increíble. Me alegra que te hayas divertido tanto con tus amigas. No hay nada como estar contigo.
Cerré los ojos mientras sonreía. Ella creía que me tenía engañado; yo disfrutaba de cada segundo de su mentira.
En cuanto Laura se fue a bañar, saqué el teléfono. Entré en el chat con Paola. Ya no nos veíamos en la cafetería; ahora nuestra complicidad era puramente digital. Paola empezó a mandarme los pantallazos de la conversación que tenía con Laura en ese mismo instante.
**[PANTALLAZO DE CHAT: LAURA Y PAOLA]**
**Laura:** Pao, te juro que tengo miedo de que Dani note algo. Siento que cuando lo miro, mis ojos le gritan que todavía siento la verga de Samir en mi culo. ¿Cómo hago para que no sospeche? ¿Qué hago si se pone insistente con las preguntas?
**Paola:** Ay, mi Lau, no seas tonta. El truco es simple: sé la esposa más cariñosa y atenta del mundo. Dale más sexo, dale más mimos. Haz que se sienta el hombre más amado de la tierra y su propia satisfacción se convertirá en el velo que oculte tu perversión. Si lo tienes contento en la cama, nunca mirará detrás de la cortina.
Yo leía eso mientras sentía que la verga se me ponía dura de nuevo. Paola me escribió un mensaje directo: *"Mira cómo tiembla la gatita, Dani. Está aterrorizada de que la descubras y eso la hace estar más atenta contigo. ¿No te parece delicioso?"*.
Daniel: Es una locura, Pao. Me encanta ver cómo se desvía en la mentira mientras yo tengo el control de todo. ¿Y ahora qué? ¿Cuál es el siguiente paso?
En ese momento, Paola lanzó la bomba. Me mandó un mensaje que me dejó sin aliento.
Paola: Dani, tengo una idea que te va a volar la cabeza. Samir ya fue un calentamiento. Laura ya aprendió lo básico del placer prohibido. Ahora necesita un macho de verdad que la desmantele por completo. Tengo a mi novio... sí, el mismo que es mi amigo con derechos y el animal que me rompe cada vez que nos vemos. Es un tipo sin piedad y con un hambre insaciable. ¿Qué te parece si compartimos el juguete? ¿Qué tal si la próxima vez es él quien la posee?
Me quedé mirando la pantalla en silencio. El hecho de que el novio de Paola fuera quien poseyera a Laura me generó una descarga de adrenalina brutal. Era el pacto definitivo: el novio de Paola se convertiría en el nuevo dueño de Laura.
Daniel: Me parece perfecto, Pao. Es una idea brillante. Organízalo todo. Haz que vuelva a mentirme, que se sienta culpable y que se entregue a ese animal. Quiero verlo todo desde la pantalla mientras me vengo conmigo mismo.
Paola: Hecho, director. Prepárate, porque cuando Laura pruebe a mi novio, ya no habrá vuelta atrás. Va a quedar tan rota que no sabrá cómo volver a ser la "santa" de la casa.
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