No sé si lo que siento es asco o una excitación que me está matando por dentro. Ver a Laura mi Laura, la mujer que duerme conmigo cada noche transformarse en algo que no reconozco es como ver un incendio desde la orilla: sabes que te va a quemar si te acercas, pero no puedes apartar la vista de las llamas.
Todo empezó con ese veneno que Paola le inyectó en el oído. Yo lo sabía. Veía cómo Laura se escondía en el baño con el celular, con esa sonrisita nerviosa y la cara encendida, y aunque mi instinto de macho me gritaba que la detuviera, mi mierda de curiosidad me obligaba a querer saber qué demonios le estaba mandando esa mujer.
Y entonces, las capturas empezaron a llegar a mi teléfono. Paola no solo jugaba con Laura; conmigo también jugaba. Me mandaba las pruebas de la caída de mi mujer como quien manda un trofeo de caza.
**[Capturas de WhatsApp: La caída de Laura]**
*Día 10:*
**Paola:** *(Video ella pajeando una verga )*.

**Laura:** "¡Pao! ¡Ay Dios mío! ¡Qué asco! No me mandes estas cosas que me pones nerviosa y luego no puedo concentrarme."
**Daniel:** *(Pensamiento: "Mentirosa. Sé que estás mirando ese video tres veces antes de dormir, mi vida")*.
*Día 18:*
**Paola:** *( video de su culo con una verga adentro) imagina mi Lau está puedes ser tu ? Sin tabúes."

**Laura:** "Pao... es una locura. Me da miedo lo que me haces sentir. Es que... no sé si debería desearlo tanto."
**Daniel:** *(Pensamiento: "Ese 'no sé si debería' es el sonido de tu moral rompiéndose, Laura. Y me está poniendo la verga como una piedra")*.
*Día 25:*
**Paola:** *(video de ella chupan una verga)*.

*Laura:** "Mmm... Pao, te juro que ya no puedo más. Me lo imagino todo el día. Quiero sentirlo así, quiero que alguien me use así. Dios mío, ¿qué me pasa?"
Cuando leí ese último mensaje de Laura, sentí un puñetazo en el estómago. Un celo visceral, una rabia que me hacía querer romper algo, pero también una anticipación que me hacía temblar las manos. Mi mujer ya no era la misma; era una perra hambrienta buscando su primera comida real.
Y entonces llegó el mensaje de Paola que cambió las reglas del juego. Ya no hablábamos como amigos; hablábamos como dos cómplices en un crimen erótico.
**Paola:** "Ya cayó mi Lau, Daniel. Ya no puede fingir más. Está pidiendo fuego a gritos."
**Daniel:** "Me estás volviendo loco, Paola. Me da asco pensar en lo que le estás haciendo, pero no puedo dejar de pensar en ver cómo lo hace."
**Paola:** "Tranquilo, mi vida. Ya planeé todo para que veas cómo tu mujer goza como nunca. Ella me preguntó dónde podía hacerlo sin que nos descubrieran en casa... y le ofrecí mi apartamento."
**Daniel:** "¿Tu apartamento? ¿Y con quién?"
**Paola:** "Con Samir. Él siempre ha estado loco por ella, y Laura necesita a alguien que no le tenga miedo a su nuevo instinto. Le dije que Samir es seguro, que es un amigo... y le vendió la idea de inmediato."
Me quedé helado. Samir. El maldito amigo de toda la vida. La idea de ese tipo metiéndosela a mi mujer mientras yo solo podía imaginarlo me provocó una mezcla de odio y una excitación tan violenta que tuve que soltar el teléfono.
Pero Paola no había terminado. Sabía cómo rematarme.
**Paola:** "Y prepárate, Daniel. Porque no quiero que te lo cuenten. Compré una cámara diminuta y la instalé en mi cuarto. Vas a tener el mejor asiento de la casa para ver cómo Samir la devora mientras tú lo ves todo desde tu pantalla. Vas a ver cada gota de sudor, cada gemido y cada vez que ella pierda la cabeza."
Cerré los ojos y solo pude imaginarlo: Laura en ese apartamento, entregándose a Samir con la complicidad de Paola, y yo aquí, en la oscuridad de mi habitación, convertido en un voyeur de mi propia traición. El celo me quemaba el pecho, pero la expectativa de verla romperse por completo era una droga de la que ya no podía escapar.
El juego había empezado. Y yo ya era parte de él.
Todo empezó con ese veneno que Paola le inyectó en el oído. Yo lo sabía. Veía cómo Laura se escondía en el baño con el celular, con esa sonrisita nerviosa y la cara encendida, y aunque mi instinto de macho me gritaba que la detuviera, mi mierda de curiosidad me obligaba a querer saber qué demonios le estaba mandando esa mujer.
Y entonces, las capturas empezaron a llegar a mi teléfono. Paola no solo jugaba con Laura; conmigo también jugaba. Me mandaba las pruebas de la caída de mi mujer como quien manda un trofeo de caza.
**[Capturas de WhatsApp: La caída de Laura]**
*Día 10:*
**Paola:** *(Video ella pajeando una verga )*.

**Laura:** "¡Pao! ¡Ay Dios mío! ¡Qué asco! No me mandes estas cosas que me pones nerviosa y luego no puedo concentrarme."
**Daniel:** *(Pensamiento: "Mentirosa. Sé que estás mirando ese video tres veces antes de dormir, mi vida")*.
*Día 18:*
**Paola:** *( video de su culo con una verga adentro) imagina mi Lau está puedes ser tu ? Sin tabúes."

**Laura:** "Pao... es una locura. Me da miedo lo que me haces sentir. Es que... no sé si debería desearlo tanto."
**Daniel:** *(Pensamiento: "Ese 'no sé si debería' es el sonido de tu moral rompiéndose, Laura. Y me está poniendo la verga como una piedra")*.
*Día 25:*
**Paola:** *(video de ella chupan una verga)*.

*Laura:** "Mmm... Pao, te juro que ya no puedo más. Me lo imagino todo el día. Quiero sentirlo así, quiero que alguien me use así. Dios mío, ¿qué me pasa?"
Cuando leí ese último mensaje de Laura, sentí un puñetazo en el estómago. Un celo visceral, una rabia que me hacía querer romper algo, pero también una anticipación que me hacía temblar las manos. Mi mujer ya no era la misma; era una perra hambrienta buscando su primera comida real.
Y entonces llegó el mensaje de Paola que cambió las reglas del juego. Ya no hablábamos como amigos; hablábamos como dos cómplices en un crimen erótico.
**Paola:** "Ya cayó mi Lau, Daniel. Ya no puede fingir más. Está pidiendo fuego a gritos."
**Daniel:** "Me estás volviendo loco, Paola. Me da asco pensar en lo que le estás haciendo, pero no puedo dejar de pensar en ver cómo lo hace."
**Paola:** "Tranquilo, mi vida. Ya planeé todo para que veas cómo tu mujer goza como nunca. Ella me preguntó dónde podía hacerlo sin que nos descubrieran en casa... y le ofrecí mi apartamento."
**Daniel:** "¿Tu apartamento? ¿Y con quién?"
**Paola:** "Con Samir. Él siempre ha estado loco por ella, y Laura necesita a alguien que no le tenga miedo a su nuevo instinto. Le dije que Samir es seguro, que es un amigo... y le vendió la idea de inmediato."
Me quedé helado. Samir. El maldito amigo de toda la vida. La idea de ese tipo metiéndosela a mi mujer mientras yo solo podía imaginarlo me provocó una mezcla de odio y una excitación tan violenta que tuve que soltar el teléfono.
Pero Paola no había terminado. Sabía cómo rematarme.
**Paola:** "Y prepárate, Daniel. Porque no quiero que te lo cuenten. Compré una cámara diminuta y la instalé en mi cuarto. Vas a tener el mejor asiento de la casa para ver cómo Samir la devora mientras tú lo ves todo desde tu pantalla. Vas a ver cada gota de sudor, cada gemido y cada vez que ella pierda la cabeza."
Cerré los ojos y solo pude imaginarlo: Laura en ese apartamento, entregándose a Samir con la complicidad de Paola, y yo aquí, en la oscuridad de mi habitación, convertido en un voyeur de mi propia traición. El celo me quemaba el pecho, pero la expectativa de verla romperse por completo era una droga de la que ya no podía escapar.
El juego había empezado. Y yo ya era parte de él.
2 comentarios - El pacto 3
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