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Someti a mi suegra

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Mi esposa colgó el teléfono y rompió a llorar. Después de lograr tranquilizarla, me contó lo que sucedía: acababa de hablar con su madre, quien le anunció que su padre y ella se separaban tras 30 años de casados. La noticia me sorprendió un poco, pero, por otro lado, no podía culpar a mi suegro por su decisión. En las ocasiones en que los visitamos, siempre noté que discutían demasiado. Mi suegra, Judith, se enojaba constantemente con Carlos por cualquier tontería. Él, en cambio, siempre fue un hombre tranquilo, muy trabajador y responsable, que se preocupó por llevar a casa todo lo necesario para que vivieran bien. 
Mi suegra, por el contrario, siempre fue egoísta y malhumorada. La única excepción a ese comportamiento era mi esposa, Carolina, con quien siempre se mostraba dispuesta a ayudar en lo que hiciera falta. Por eso no me sorprendió cuando mi esposa me preguntó si su madre podía venir a quedarse con nosotros hasta que las cosas se calmaran. Hace poco acepté la propuesta, pero solo porque sabía lo importante que era para mi esposa apoyar a su madre y lo feliz que la haría este gesto. 
El día siguiente mí esposa y yo nos encargamos de trasladar algunas cosas de mi suegra a nuestra casa, y la ayudamos a instalarse en la habitación sobrante. La verdad yo no me sentía muy bien, sabiendo que mi suegra invadía la intimidad de nuestro hogar, sin embargo trate de aguantarme sabiendo que aquella situación sería solamente temporal. Después de ayudarlas, salí a hacer algunas gestiones de mi trabajo mientras mi esposa y su madre platicaban de sus cosas.
Unas horas después regresé a casa para cenar. Tuvimos una cena agradable, logré platicar un poco con mi suegra sobre cosas banales. Mientras cenaba no podía dejar de pensar en que mi suegro había tomado la decisión correcta al separarse de su esposa. Del otro lado de la mesa se encontraba mi suegra, una mujer de 55 años, con un carácter claramente difícil. Debería hablar con mi esposa más tarde para saber exactamente qué había provocado la separación de mis suegros.
Afortunadamente el día había acabado, mi suegra decidió irse a descansar temprano. Entonces estando con mi esposa en la sala decidí abrir la conversación preguntando acerca de los motivos de la separación de sus padres. Con los ojos llenos de lágrimas mi esposa me explicó que su padre se había cansado de la falta de interés sexual por parte de su madre y se había buscado una amante. Tuve que refrenar la risa que me provocó lo que me contaba. Sin embargo mi esposa debió notar que me hacía gracia porque pregunto:
¿Qué le provoca tanta risa?
Lo siento amor, pero debes entender que tu madre es una mujer vieja y malhumorada, y para tu padre como cualquier otro hombre el sexo es una necesidad.
Si lo se, pero mi mamá muy en el fondo es una mujer buena, yo no se porque pasa todo esto.
Bueno amor, recuerde las cosas cambian, usted debe comprender.
Mi esposa cayó por un segundo y entonces con una mirada de desesperación me hablo:
Quizás las cosas estarían mejor si intentaras ser más agradable con mi mamá. Trata de tenerle más paciencia y conversa con ella.
No puedes pedirme eso, sabes cómo es tu madre, además ella notará que mi forma de ser es falsa, yo no sé mentir muy bien.
Por favor Piero, te pido que lo intentes, sé más amable con ella, aunque sea por estos días, házlo por mí.
Reciamente acepté otra vez, motivado por lo que significaba esto para mi esposa. La mañana siguiente logré salir de mi casa antes de que mi suegra se despertara. Los domingos los dedicaba a jugar algunos partidos de fútbol con los amigos. Cuando regresé a casa después del medio día, mi esposa y su madre estaban afuera junto a nuestra piscina, tomando el sol y platicando.
Mi hermosa esposa llevaba mi bikini favorito, luciendo su magnífico cuerpo, por otra parte mi suegra llevaba un viejo vestido de baño de una sola pieza que cubría prácticamente cada pulgada de su cuerpo. No era de extrañar porque mi suegro la había abandonado, mi suegra ni siquiera para tomar el sol lucía atractiva. Cuando notaron mi presencia, mi esposa me pidió que me sentara y las acompañara. Le dije que me cambiaría y regresaría a acompañarlas.
Fui a mi habitación y quitándome toda la ropa me puse un slip de baño, en el momento que iba de nuevo al patio me encontré con mi esposa en la puerta.
Recuerda amor, me prometiste ser amable con mi madre, tomaré una ducha y me cambiaré mientras usted platica un rato con ella.
"Oh no, ¡gran idea!" pensé, pero bueno una promesa es una promesa, así que me dirigí afuera y me senté en una silla cerca de mi suegra. Una vez más iniciamos una charla sobre temas sin importancia, tratando de ser cordial con ella. A los minutos mi suegra empezó:
Sabe Piero, este es un lugar muy agradable, lastima que le hace falta un poco de pintura. *dijo irónicamente mi suegra*
Tratando de ser amistoso soportando su comentario respondí:
Sí señora creo que debo hacerlo.
Y también creo que debería preocuparse más por limpiar la piscina.
Trate por consideración con mi esposa de ser amable, pero escuchar sus irónicos comentarios me hicieron explotar.
Sabe señora, no culpo a mi suegro de haberla abandonado, si usted se relajará más y disfrutará de la vida, en lugar de estarse quejando todo el tiempo, las personas la apreciarían más.
Al terminar de decirle esto, puse punto final a mi iniciativa de ser amable con mi suegra, levantándome entre a la casa. Cuando me encontré con mi esposa en el pasillo le expliqué rápidamente lo sucedido y continué mi camino hacia nuestro dormitorio. Mi esposa después de un rato vino a la habitación.
Siento tanto que mi madre sea tan insolente, relájate amor y no le des importancia a sus comentarios, voy a vestirme, necesito ir a comprar algunas cosas al centro de la ciudad.
Eché un vistazo a la televisión mientras se me pasaba el enfado, entonces noté como mi esposa se arreglaba para salir.
Sabes, amor, te salvas de que tu madre esté afuera; si no, en este mismo instante te tomaría para hacerte el amor apasionadamente. 
No te preocupes, yo me encargaré de ti esta noche. *me respondió mi esposa en tono sensual*
Terminando de vestirse mi mujer me dio un beso y se despidió, diciéndome que no tardaría mucho.
Mientras me relajaba descansando en la cama, la imagen de mi esposa inclinándose para ponerse sus medias vino a mi cabeza, sabiendo que tenía algún tiempo solo, empuje mi calzoncillo hacia abajo y tome mi creciente verga en la mano, sentía como se endurecía y engordaba en mi mano, cerré mis ojos y comencé a pensar en lo ardiente y sensual que era mi esposa, era una amante maravillosa, caliente y lujuriosa, no podía esperar para llenar su ardiente raja con mi gorda y dura verga, continué acariciando mi herramienta pensando en mi esposa, la sensación de deslizar mi mano arriba y abajo sobre mi gruesa verga era tan placentera, mientras imaginaba cómo me iba a coger esta noche a mi esposa.
De repente la puerta del dormitorio se abrió, y mi suegra entró.
¡Qué diablos hace suegra! nunca ha escuchado que primero debe tocar a la puerta! *grité sorprendido*
Entré a disculparme por mi conducta, pero jamás esperé encontrarte masturbándote a plena luz del día. ¡Eres un enfermo sexual, un pervertido! ¡Ustedes los hombres son todos iguales! *me gritó molesta en el momento que azotaba la puerta que cerraba tras de sí*
Permanecí en la cama momentáneamente, era el colmo, ahora no solamente tenía que soportar a mi suegra entrometida en la casa, ahora también se entrometía en mi habitación. Escuché como mi suegra continuaba gritando e insultándome desde el pasillo, sin pensarlo mucho, baje de la cama y abriendo la puerta salí al pasillo.
¡Oiga señora callase de una vez! *le grité, esta me miró y guardó silencio un segundo*
No piense que puede venir a mi casa y gritarme, estoy harto de soportar su mal humor y sus amarguras. *continué gritándole mientras notaba como mi suegra había echado un par de miradas a mi verga que colgaba libre*
Perfecto pensé, más municiones para mí.
Otra cosa señora, si usted hubiese abierto sus piernas de vez en cuando y le hubiese dado su raja a su marido, quizás él no hubiese tenido que buscarse una amante.
¡Cómo se atreve a hablarme así, soy su suegra Piero! No soy una mujerzuela a la que pueda hablarle así, ¡Soy su suegra y me debe respeto!
Sentí de pronto como que algo explotó dentro de mí.
Quizás eso es lo que usted debería ser suegra, quizás usted no estaría teniendo estos problemas maritales, quizás eso es lo que usted necesita, ¡Ser tratada como una puta! *al gritarle esto la sujete fuertemente del brazo y la empuje dentro de la habitación*
¡Ya basta, Piero, deténgase! ¡Es un pervertido, suélteme ahora mismo! 
¡Cállese puta!
Dentro del dormitorio la sujete fuertemente contra mí, sujetando con una mano la tome del cabello y tiré su cara contra la mía, dándole un caliente beso. Mi suegra trató de empujarme para separarse de mí, pero no se lo permitía, continué sujetándola lujuriosamente, y tomando con una mano bajé su traje de baño para quitárselo. Empuje las correas hacia abajo, sus inmensas tetas colgaron mientras terminaba de bajar el traje, sus oscuros pezones saltaron ante mi vista.
Piero, por favor deténgase, no soy ese tipo de mujer, ¡por favor pare! *suplicaba ahora mi suegra*
¡Oh no, claro que no, voy a cogermela como a una puta, suegra!
Una de mis manos bajo y empuje uno de mis dedos dentro de su gorda y peluda vagina, otra vez la sujete por el cabello, mientras la besaba de nuevo, mientras continué empujando el dedo más profundo dentro de su raja, entre más luchaba por separarse mi suegra, más fuerte empujaba mi dedo en su grieta.
Separando mis labios de los suyos, saque mi dedo de su raja y lo acerque a mi cara chupandolo con mis labios.
Oh, sí, suegra, esto es una delicia... Mire cómo está de mojada. Es hora de que empiece a disfrutar, señora. 
Entonces la empuje al suelo, y sujetando mi enorme y dura verga con una mano la abofetee en su cara.
¡Ahora suegra chupela, se lo ordenó mujerzuela!
Mi suegra completamente dominada y asustada, empezó a chupar la cabeza de mi verga, mojando completamente mi verga con su saliva, con una de sus manos empezó a bombear mi verga y con la otra acariciaba mis pelotas.
Oh si suegra, chupe mi verga… chupelo mujerzuela. *gemi ya que la sensación era muy agradable*
El hablarle sucio parecía ponerla más caliente y con más ganas de mi verga, así sujetando su cabeza, forcé más mi verga dentro de su boca. Mire fijamente como mi verga se deslizaba dentro y fuera de la boca de mi suegra quien parecía disfrutar de la sensación de ser dominada por el marido de su hija.
Oh, sí... ¡Dios, qué bien se siente su boca! 
Mirar como los labios de mi suegra apretaban mi verga, escuchar los mojados sonidos que su boca hacían, me estaban poniendo completamente al borde del placer, su lengua lamió mi verga dentro de su boca, estaba asombrado de cuán bien mi suegra mamaba verga, ella aumentó la velocidad y bombeo más rápido con su mano mi herramienta, no podía aguantar más, estaba a punto de acabar.
¡Oh, sí! Suegra qué bien lo hace... Estoy a punto de acabar. 
Mi suegra no se detuvo, por alguna razón supe que aquella madura mujer quería probar mi caliente esperma, gemí y bombee las caderas más rápido hacia su cara. Podía sentir la ola de sensaciones, sentí como mi caliente esperma salía disparado fuera de mi verga, mi suegra no se quitó, ella siguió chupando y bombeando. Mi suegra me miró mientras terminaba de tragar mi carga de abundante esperma. Entonces quitando su boca de mi verga, se levantó suavemente, besándome ardientemente y me tiró a la cama, donde continuamos besándonos apasionadamente. Ella me miro y gimió: 
Quiero ser su puta, Piero... ¡conviértame en su perra! Quiero que me tome de la forma más salvaje, sentirlo fuerte y profundo dentro de mí. Hágalo con todas sus fuerzas, utilíceme... ¡Quiero que me haga completamente suya! 
Mi suegra se separó de mí y acostándose boca arriba en la cama, mire como provocativamente separaba las piernas invitándome. Cuando deslizó sus manos y abrió su peluda raja pude ver claramente sus arrugados labios, inclinándome acerque la punta de mi lengua a su abertura, haciendo que esta se sacudiera, esta mujer me volvía loco, empecé a chupar desesperadamente la caliente y peluda raja de mi suegra.
Mi suegra se retorcía en la cama, su cuerpo se retorcía contra las sábanas, separe aún más su gorda raja y empuje mi cara aún más profundo en su interior.
¡Oh, sí, justo así! Cómase mi raja... Cómase por completo a su caliente suegra.  *jadeaba esta*
Mientras me comía su raja mis manos acariciaban su vientre y sus muslos.
¡Oh, Dios, sí, Piero, justo así! No pare... ¡ahhh, siga más fuerte! 
Podía sentir cómo su cuerpo se sacudía y temblaba mientras se sujetaba desesperadamente de las sábanas, calientes jugos inundaron mi cara. Su dulce crema se discernió fácilmente por toda su raja, yo chupaba su dulce raja como un perro, no quería perder ni una gota de su sabor.
La jugosa crema de mi suegra me mandó al borde de la excitación, me moví y empecé a frotar mi dura y gorda verga contra su arbusto, su raja estaba empapada, entonces empujé mi duro miembro en su interior.
¡Oh, sí... ahhhhh! Siga así, no se detenga, que me tiene completamente loca de placer.  *gimió mi suegra*
Apreté todo mi peso contra su cuerpo mientras empecé a penetrarla más rápido. Ella clavó sus uñas en mi espalda mientras gemía en mi oreja.
¡Oh, sí yerno! Me está matando de placer... ¡ahhh! Cójame fuerte… cojase a su puta, ¡ahhh! 
Mirándola de reojo le hable:
Le gusta, ¿verdad? Dígame cómo siente que se la meto.. 
Mi suegra gimió más fuerte y contestó:
¡Ahhhh, sí... sí! ¡Me encanta! 
La penetre aún más duro, más rápido y más profundo en cada empuje.
Le gusta ahí dentro suegra, ¿verdad? A ver, dígame... ¿Qué tan bien se siente? 
¡Oh, sí... sí, me encanta! ¡Ahhh! Oh, démela más profundo... ¡ahhh, mmmmm! ¡Cójame así, no se detenga!  
¿Quiere que me la coja más fuerte puta?
¡Oh, sí! ¡Cójame más fuerte yerno... ahhhh!   *jadeaba profundamente*
Entonces saque mi verga de su raja y tomando sus piernas las levante.
Si eso es lo que quiere, eso es lo que va a tener. ¡Prepárese, señora, porque le voy a dar aún más duro! 
Entonces coloque la cabeza de mi verga en la entrada de su gordo hoyo, sosteniéndola fuertemente de nuevo se la empuje dentro, mi verga entera desapareció en su raja, empecé a sudar más, mis manos amasaban sus gordas nalgas
¡Oh si… así yerno ahhh!
Continué cogiendo su gorda y jugosa raja cada vez más fuerte, con cada embestida, un eco rítmico y húmedo se apoderaba de toda la habitación. Mientras tanto uno de mis dedos descendió hasta su culo y empezó a masajearlo.
Venga, mi puta... Apriete mi verga con su caliente raja. 
¡Oh, sí yerno... adoro su enorme verga! Es tan gruesa... ¡Siga cojiendome con esa enorme verga!  
Claro que si suegra, ¡Tome… cometela toda putona! Hoy es su día de suerte señora…
Tire mi verga fuera de su raja, la cabeza de mi verga descanso entre sus labios, sentía que no aguantaría mucho más, la raja de mi suegra era increíblemente placentera, volví a empujarla dentro, mis pelotas chocaban contra la entrada de su caliente raja.
Gima para mí, adoro escucharla así suegra... Gima mientras me la cojo. Sé perfectamente que le fascina; muéstreme qué tanto le gusta. 
¡Ahhhh, sí... sí! Cójame como si fuera una cualquiera... ¡Ahhh! Esto me mata de placer. ¡Cójame con todas sus fuerzas! 
Sí... ¡ahhh! Claro que sí, suegra. La estoy cogiendo como a una puta... Dígame, suegrita, ¿Dónde quiere recibir toda mi lechita? 
¡En mi raja... ahhhh! Hágame sentir llena de su leche. ¡Riéguese por todas partes de mi peluda raja, ahhh! *gimió mi suegra*
Sus palabras me llevaron al límite, saque inmediatamente mi verga de su caliente y gorda raja, disparé mi abundante carga por toda su raja, su vientre, sus tetas y su arrugada cara. Mi espesa y caliente leche voló por todas partes, con tal intensidad de sensaciones que me desplome sudoroso sobre ella, mientras gemía alcanzando el máximo placer.

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