You are now viewing Poringa in Spanish.
Switch to English

Me acoste con mi suegra

Escuchanos en spotify: https://open.spotify.com/show/384kdLhggl4LAoK1sGyYWL


Éramos una pareja de pocos recursos, vivíamos con mi suegra para ahorrarnos algún dinero, pero la trágica muerte de mi esposa en un accidente de tránsito, nos había tomado por sorpresa, dejando a una mujer madura y a su yerno de 28 años solos en aquella pequeña casa.
Desde la muerte de mi esposa, yo había adquirido el hábito de tomar unas cervezas todas las noches, ahogando mi pena no había querido conocer a ninguna otra mujer. Así que llegaba a casa todas las noches suavemente borracho y excitado, dirigiéndome a mi habitación junto a la de mi señora suegra, procedía a sacar algunas revistas porno donde aparecían jóvenes chicas desnudas, de debajo del closet, y entonces quitándome los pantalones procedía a masturbarme hasta vaciar mis bolas su carga de semen. Luego de nuevo me vestíy baje a cenar para hacerle compañía unos minutos a mi suegra.
Pero esa noche iba a ser diferente, sacando las revistas yo abría una página donde se encontraba una joven rubia con un cuerpo espectacular, mientras con una de mis manos comencé a acariciar mi verga, con la otra daba suave masajes a mis bolas, así disfruta masturbándome suavemente disfrutando el momento desnudo sobre mi cama con la revista, mi excitación crecía a medida que acariciaba mi verga despacio, sentía como mi verga completamente erecta mostraba todo el esplendor de sus 22 cms, continué acariciándome mientras imaginaba como me cogería a aquella chica de la revista, cierro los ojos y me masturbo furiosamente, "AHHH" si siento como los chorros de semen, salen expulsados de mi verga el primero se estrella en mi estómago, otro en el ombligo "AHHH". Y el tercer chorro queda sobre mi mano.
Recobrando poco a poco mi aliento cuando de pronto escucho un grito que proviene de la puerta de mi habitación, ahí estaba mi suegra con una mano tapando su boca abierta, sus ojos miraban directamente sobre mi verga que se encontraba completamente erecta aun.
Mis manos iban sobre mi verga tratando de cubrir mi erección. Entonces mi suegra gritaba: 
"Sucio, usted es un hombre muy sucio". 
Y entonces veía como salía de la habitación rápidamente. Mi corazón latía fuertemente, rápidamente limpiaba la leche sobre mi cuerpo, y me ponía la ropa, me sentaba en la cama pensando lo que había pasado, no tenía idea de lo que mi suegra me diría cuando saliera de la habitación.
Cuando bajé mi suegra estaba sentada en la mesa, ella limpiaba las lágrimas de sus ojos y no hablaba.
Usted debió tocar la puerta y no abrir así señora.
Lo se pero es que yo no imaginé que usted hiciera esas sucias cosas en mi casa.
Muchas personas lo hacen, señora, usted debe comprender mi soledad, desde que mi esposa murió yo no he estado con ninguna mujer y es la única forma en que puedo desahogarme.
Si pero yo no pensé que usted lo hiciera, solo compréndame, ahora su cena se está enfriando por favor coma, antes de que esté más frío.
Cenamos en silencio, entonces ella me decía al final de la cena:
Yo nunca más volveré a ir a su habitación otra vez, se lo prometo.
Entonces como todas las noches me despedí de mi suegra con un beso en la mejilla, y me dirigí a mi habitación.
En los próximos días yo me cuide de no masturbarme en la habitación, pero un día cuando llegaba de tomarme unas cervezas, escuchaba desde la entrada en silencio una conversación de mi suegra con una señora amiga suya. La amiga de mi suegra hablaba: 
Lo que él hacía es natural, es un hombre adulto, y tienes necesidades.
Sí, pero son cosas sucias.
Que un hombre se masturbe, no es una cosa sucia, todas las personas lo hacen. *dijo doña Elena la amiga de mi suegra*
Si pero yo casi me muero, entrar ahí y ver a mi yerno desnudo sobre la cama masturbando esa cosa, era tan grande y se veía tan dura.
Pues usted tiene suerte de haber visto una cosa así.
Yo no podía apartar mis ojos de esa cosa, era la cosa más grande que he visto, la de mi difunto marido era menos de la mitad que esa.
Pues insisto usted es muy afortunada de haberlo visto.
Mejor cambiemos de tema, este no es un tema apropiado para señoras como nosotras.
Entonces yo entraba e iba a mi habitación, mi verga me dolía de lo dura que estaba por todo lo que había escuchado. Dos mujeres mayores, mi suegra de 55 años y su amiga de una edad parecida estaban comentando sobre lo sucedido.
En otra ocasión mientras regresaba de nuevo escuche la conversación de las señoras.
Y que no has vuelto a ver de nuevo a tu yerno desnudo.
No Elena, pero te tengo que confesar algo desde que sucedió eso, cada vez que Bruno regresa a casa del bar yo tengo sucios pensamientos sobre lo que hará en su habitación, yo no puedo dejar de pensar en lo que vi… es más cada vez que se despide de mí para ir a dormir y me besa en la mejilla siento como mi vagina se humedece.
Ja ja, con que la señora necesita que le calmen la picazón.
Basta Elena, esas no son formas de hablar de una señora, te lo cuento porque no se que es lo que me pasa, me da mucha pena en realidad pensar que una vieja como yo tenga ese tipo de pensamientos con el esposo de mi hija difunta.
Esa conversación en realidad me estaba excitando, así que haciendo un poco de ruido, indicando que había llegado, ellas se callaron y comenzaron a conversar de otra cosa.
Así habían pasado varios días, hasta que una noche, en que tome más de la cuenta ni siquiera había llegado a la casa para cenar con mi suegra, la verdad es que estaba muy caliente, tenía días de no masturbarme, y mi verga parecía una tienda de campaña camino a la casa, iba decidido a pegarme una buena masturbada en mi cuarto.
Cuando llegué al frente de la casa, vi a mi suegra, colocada en la entrada, ella me miro subir los escalones de la entrada.
Estaba muy preocupada, pensé que le había pasado algo.
OH… no señora simplemente es que me entretuve un rato más en el bar.
Yo mire el aspecto de preocupación y un poco de molestia cuando entraba dentro de la casa, también mire como ella miró directamente hacia la protuberancia en mis pantalones, pienso que ella sabía lo que yo haría en cuanto llegara a mi habitación.
Ella iba a decirme algo, pero decidió guardar silencio, me hubiera gustado saber si su vieja vagina se humedecia ante la visión de mi erección notoria en el pantalón. Subí las escaleras para ir a mi habitación, entonces ella me llamó. Yo me daba vuelta, mi erección era completamente visible.
Yo tendré la cena en diez minutos.
Treinta minutos más tarde cenábamos en silencio. Luego cuando nos íbamos a retirar a nuestras habitaciones como todas las noches, le iba a dar un beso de despedida. Entonces ella me decía
No me bese Bruno, no lo merezco, soy una mujer muy mala, yo he estado teniendo muy malos pensamientos.
Entonces daba media vuelta y salía hacia su habitación, yo me quedaba un rato más abajo pensando en lo que acababa de decirme mi vieja suegra.
Cuando me disponía a ir a mi habitación, mientras pasaba al frente de su habitación, ella me llamaba: Bruno!
Yo abría la puerta y entraba en su habitación, su lámpara estaba apagada, solamente iluminaba la luz que entraba del vestíbulo, mi suegra estaba sobre la cama, cuando me movía más cerca veía como ella boca abajo, con su bata levantada en sus nalgas, que eran grandes y pálidas, estaban completamente desnudas, mi suegra estaba prácticamente desnuda ante mi. Yo me sentaba en el borde de la cama mirando aquel par de montañas gemelas de carne redonda.
“Dios me perdone" *susurraba mi suegra*
Muévase suegra, permítame cubrirla con la sábana.  
Yo merezco la humillación de que usted me esté viendo, por mis malos pensamientos merezco ser azotada.
No, porque haría yo una cosa de esas.
Azoteme... *ella me suplicaba*
Entonces poniendo mi mano sobre su espalda, justo arriba de las nalgas, yo estaba sorprendido de lo caliente que estaba su piel, su cabello rojizo por tinte se movía en la almohada. 
Tenemos que hablar de cómo nos afecta estar viendo los dos solos juntos en una casa, yo sin una mujer con la cual tener sexo. *pero hacía caso omiso*
Azoteme yerno, yo he sido una mujer muy mala, tengo el diablo dentro de mi cuerpo y necesito sacarlo.
Entonces mi mano se movía y bajaba, siento su suave y cálida piel que ya estaba envejeciendo, mi mano se desliza ahora por sus carnosas nalgas, yo permito que mis dedos se deslicen por la parte más redonda, hasta la parte donde comienzan sus piernas, entonces uno de mis dedos penetran suavemente entre ellas, yo siento como ella siente un escalofrío.
Tiene frío señora…
No…
¿Nerviosa?
Yo nunca hubiera imaginado, que permitiría a mi yerno tocarme…
¿Quiere usted que yo pare?
Ella guarda silencio, entonces mis dedos van hasta la parte más baja de sus nalgas y estruja la blanca carne, mis dedos tratan de abrirse camino entre sus piernas completamente cerradas, yo siento un poco de vellos ahí.
Por favor, ahí no… *gemía mi suegra*
Entonces retirando mi mano, yo la levantaba y daba una palmada a sus nalgas.
Esto es lo que usted quiere…
Ella afirmaba con su cara aun metida entre la almohada, entonces yo le daba una palmada y otra, escuchaba cómo sonaban mis manos contra la carne de su nalgas, ella levantaba un poco las caderas, y entonces después de otra palmada ella separaba un poco las piernas.
Mi verga que se había parado desde que había visto sus nalgas desnudas, ahora latía más duro dentro de mis pantalones con cada nalgada que le daba a mi suegra, entonces con una mano trato de acomodarla dentro de mis pantalones, entonces la cabeza de mi suegra giraba de lado en la almohada, al notar mi movimiento.
Que está haciendo, no me diga que se le ha parado esa cosa.
Claro que sí o cree que no se me pararía mirando su trasero desnudo.
Ya me preguntaba, si mi viejo trasero podría hacerlo excitar…
Pues bien, lo ha logrado, tengo una dura erección, desde que estoy dándole palmadas en sus nalgas.
Entonces estrujando de nuevo una de sus nalgas con mi mano, con ambas manos estiraba sus nalgas, mostrando su rosado y arrugado agujero del culo, la piel era más oscura alrededor y entonces con mis manos la giraba quedando boca arriba, su arbusto era abundante, esto me excitaba más, llevando una de mis manos hasta la entrada de su vagina, toque sus labios vaginales, se sentía caliente entonces le dije:
¿Le gustaría ver mi verga otra vez suegra?
Por favor Bruno no me hable así, no use ese lenguaje sucio conmigo.
Yo estoy tratando de ser sincero señora, si usted quiere verme la verga tiene que decírmelo.
MI suegra temblaba. Entonces yo me quitaba la camiseta, luego tomaba el cinturón de mi pantalón, abría el cierre, bajaba mis pantalones hasta los tobillos, y luego los quitaba.
¿Quiere usted que me la coja suegra?
Por favor no use esas horribles palabras conmigo.. 
Entonces yo me quitaba el calzoncillo, ahora estaba desnudo a su lado en la cama.
Usted quería verme la verga, pues aquí la tiene señora toda para usted suegrita. Toquela… *le decía mientras mostraba en toda la extensión mi dura y gruesa verga*
Ella extendía su mano y deslizó tímidamente su mano sobre mi verga.
OHH… se siente tan dura…
Quiere sentirla dentro suegra.
Yo necesito ser castigada, por los pensamientos sucios que he tenido.
¿Qué me la coja es un castigo suegra?
Si es un castigo por ser una vieja sucia y pecadora…
Entonces siento un poco de coraje al oír sus palabras y recostándome sobre ella de medio lado, acerco mi verga a la entrada de su vagina, que apenas y se encontraba húmeda, entonces empujando un poco fuerte deslizo mi verga dentro de su vagina, sintiendo como mis 22 cms de verga se abrían paso en su estrecha y calida vagina, se notaba que hacia mucho no había tenido sexo, me excitaba la idea de tener mi verga dentro de la raja de mi vieja suegra.
Ohhh… Bruno se siente tan bien, me siento tan llena…
Lista para ser cogida.
¿No es lo que hemos hecho?
No señora esto apenas empieza…
Y diciendo esto saque mi verga y se la volví a meter fuerte, aumentando la velocidad en que sacaba y metía mi verga de su raja.
OHhh… Yo siento que me estoy muriendo me siento tan bien ahh… oh sí, no pare Bruno déle a esta vieja todo el placer que pueda. *gemía mi suegra ahora más fuerte* 
Oh que me está sucediendo…
Yo sentía como su vagina se contraía y apretaba mi verga que se deslizaba dentro de ella, dándole mucho placer, acelerando mis empujes siento como mi semen sale disparado al interior de su cálida cueva.
AHHH… tome suegrita, toda mi lechita, es para usted, tómela disfrute, toda ahhh…
OOOHH… si Bruno démela AHHH… que bien… eso es, así toda dentro de mi… ohhh… *ella gimió sintiendo como le llenaba la vagina con mi caliente semen*
Así abrazados con mi verga aun dentro de su vieja vagina, nosotros nos dormimos.
La mañana siguiente cuando despertaba mi suegra no estaba en la cama, la escuchaba en la cocina, yo me miraba desnudo en la cama, mi verga aun tenía restos de semen combinados con los jugos de mi suegra. Levantándome me ponía el pantalón, que pasaría ahora a la luz del día, ella que me diría, yo iba a la cocina, mi suegra estaba haciendo el desayuno, ella me decía con una sonrisa:
Buenos Días.
Buenos días señora, un bonito día verdad.
Ella me sirvió el desayuno. 
¿Usted no va a desayunar?
Yo ya lo hice, voy a la sala que tengo muchas cosas por hacer, con permiso.

0 comentarios - Me acoste con mi suegra